El actor destacó el rol de la oposición con el kirchnerismo en el poder. “Tiene una vocación democrática, otro estilo, no vamos a impedirle a la gente llegar a sus trabajos con piquetes, no se va a presionar, es gente de trabajo que cree en la democracia. La diferencia es el peronismo”.
En plena cuarentena decretada por el avance del coronavirus, el actor Luis Brandoni contó cómo atraviesa este período inédito que vive el mundo y como fiel amante de la política analizó las medidas que tomó el Gobierno nacional para combatir la pandemia en medio de una crisis económica que cada día es más agobiante.
Teniendo en cuenta su experiencia como ex diputado nacional, el artista aseguró que le genera un gran desconcierto” que el Congreso Nacional esté cerrado porque podrían haberse tomado las mismas medidas que el resto de la sociedad. Y apuntó sus críticas contra Sergio Massa y Cristina Kirchner, titulares de ambas cámaras, por la demora en la reactivación del Poder legislativo.
“Uno de los grandes malentendidos que padecemos los ciudadanos de a pie es que los políticos no son todos iguales, y las responsabilidad de que el Congreso no funcione no es de todos los senadores y diputados, es del Gobierno, de los que están en la cabeza del Poder Legislativo, el presidente de la Cámara Baja y la presidenta del Senado, ellos fueron los que dispusieron el cierre”, opinó en una entrevista de LN+.
De todas maneras, para él lo que hay que destacar es que “no se habla de la actitud responsable, seria, bondadosa, generosa de la sociedad argentina” frente a esta pandemia. “No es solamente la decisión del Presidente de llamar a la cuarentena, que fue muy oportuna, después había que llevarlo adelante con millones de argentinos y me parece que es para tener en cuenta. La inmensa mayoría de los argentinos nos hemos manejado con mucha prudencia y responsabilidad. Lo digo porque hay una sensación de fatiga por estar encerrados”.
Y siguió: “Es momento de que, por ejemplo, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires debería darnos una palmada diciendo que nos portamos bien, que sacamos una buena nota en disciplina y responsabilidad cívica y que falta menos. Alguien nos tiene que decir que falta menos de esto para recuperar el aire, que dentro de algunos días vamos a poder salir a la calle o poder hacer una vida más o menos normal”.
Consultado sobre las prisiones domiciliarias otorgadas a presos con la excusa de la pandemia, lo que generó una catarata de críticas al Gobierno, Brandoni fue tajante: “Me parece que es un despropósito lo que pasó, es una cosa muy difícil de explicar fuera de nuestras fronteras. Esto de liberar a cualquier cantidad de presos encarcelados por algunas razones, porque dicen “están viviendo mal porque están sobrepobladas las cárceles”, efectivamente, pero no fue por sorteo ni por mala suerte, han cometido delitos. “Esto de liberarlos es algo inaudito, no logro entenderlo”.
En otro tema, aprovechó para resaltar el rol que tomó la oposición desde la llegada del Frente de Todos al poder. “Tiene vocación democrática, tiene otro estilo, no va a impedirle a la gente llegar a sus trabajos con piquetes, no va a presionar, es gente de trabajo que cree en la democracia. La diferencia es el peronismo. El peronismo no tiene vocación democrática, nunca la tuvo. Creo que la sociedad argentina está en un proceso muy interesante y no se la van a llevar por delante otra vez. El 2015 significó una especie de bisagra en la historia política del país”.
“Esos desbordes nos reflejan treinta días después un pico”, explicó la vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires en relación a la paupérrima medida que tomó el Gobierno el pasado 3 de abril, cuando reabrieron las sucursales para atender a adultos mayores y beneficiarios de planes sociales.
La vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires, Verónica Magario, aseguró que el crecimiento de los casos de coronavirus en el conurbano está vinculado a la escandalosa jornada que se vivió hace poco más de un mes, cuando miles de jubilados fueron a los bancos para cobrar sus haberes en medio de la cuarentena.
“El hecho trágico, tal vez no sea ese el mejor calificativo, de aquellas colas y desbordes generaron una suba de casos en el conurbano, un pico, en los distintos lugares donde se produjeron”, sostuvo la funcionaria, en diálogo con Radio 10.
Resultan llamativas sus declaraciones por ser la primera voz del oficialismo en sostener que lo que pasó aquel viernes 3 de abril tuvo una repercusión seria y grave en cuanto al incremento de infectados en la provincia, principalmente en el conurbano.
Aquel día los bancos reabrieron y tanto jubilados como beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y Asignación Universal por Embarazo (AUE) se acercaron a las sucursales para retirar el dinero. Sin organización, con filas eternas y unos pegados a los otros. Un marco ideal para el contagio.
La semana pasada, el Presidente Alberto Fernández echó a Alejandro Vanoli de la jefatura de la Anses por el descontrol de lo que pasó ese día.
Hoy vamos a hablar de cómo se resiente la integridad psicológica ante sentimiento de injusticia durante el confinamiento. El jueves pasado y el último domingo, los argentinos contestaron a la liberación de presos con un estruendo de cacerolas como no se escuchaba hace mucho tiempo.
Naturalmente, el confinamiento no permitió marchas ni movilizaciones, pero la manifestación de los vecinos en ventanas y balcones, le dio, acaso, mayor relevancia todavía. Pero además, el motivo de la protesta saltó la grieta.
En zonas del Gran Buenos Aires, donde el kirchnerismo suele ganar con comodidad, también se escuchó el estruendo. La liberación de presos con la excusa del coronavirus provocó la indignación social frente a una injusticia insultante.
¿Cómo se entiende que, con el argumento de una amenaza epidemiológica, se libere a un violador que se instala a pocas cuadras de la menor a de la que abusó? ¿Quiénes son las mentes brillantes que asumen que a la enorme presión que experimenta la sociedad por el aislamiento y la debacle económica se le puede sumar esta aberrante suelta de presos?
La representación de la Dama de la Justicia muestra cuatro símbolos. Una mujer; una venda sobre los ojos, porque es ciega a cualquier favoritismo: es imparcial. Una balanza en la mano izquierda con la que pesa los acontecimientos con objetividad, y una espada de doble filo en la mano derecha que representa el poder de la razón y la justicia en la fuerza de su sentencia.
Es una alegoría que nos legó Roma y, si bien ha tenido algunas modificaciones, es la diosa romana “Iustitia”. La Justicia tal como la entendemos se originó en Grecia, se perfeccionó en la conjunción greco romana y ocupa desde entonces el pensamiento de Occidente, porque no hay construcción más ambiciosa y virtuosa que la de una sociedad justa.
¿Por qué se manifestó la ciudadanía tan ruidosamente? Porque de repente a todos se nos hizo palpable que estamos entrando en el terreno de las pesadillas: el del estado crónico de Injusticia. ¿Y adónde conduce la injusticia? La Injusticia destroza un contrato básico de confianza, las relaciones con el Estado se degradan pero también los vínculos personales y la trama social.
La injusticia horada la integridad psíquica y la salud mental de una sociedad como casi ninguna otra cosa. ¿Para que cumplir la Ley? ¿Cómo me pueden pedir que no estacione delante de una bajada si un violador se pasea alegremente entre sus víctimas? Todo pierde sentido, proporción y jerarquía.
La injusticia daña, ofende, distorsiona y humilla. Es una de las formas de violencia más peligrosas y, sobre todo, cuando se ejerce desde el poder. La injusticia produce desesperanza e impotencia y un nivel intolerable de violencia contenida.
En este espacio comentamos hace poco aquella nota en la que el padre de una víctima de violación decía que si el abusador de su hijo salía, él iba a salir a cazarlo: es decir, devolver irracionalidad a la irracionalidad. Los argentinos ya conocimos ese infierno de violencia y nadie quiere revivirlo.
Es como si de pronto todos protagonizáramos una de esas novelas distópicas donde, ante un desastre, las primeras en morir son la verdad y la justicia. Es la antesala de la disolución social. Si no hay Justicia se impone la irracionalidad, porque se borra la idea de confianza en algo superior que nos rige a todos.
Por supuesto, no tardó en llegar el elemento que faltaba: el linchamiento. Vecinos de Esquel lincharon a un secuestrador con prisión domiciliaria; en la revuelta terminaron heridos cuatro policías. ¿Esta pesadilla auto provocada es lo que busca el gobierno? Delincuentes peligrosos en situación de calle, sin tobillera, la gente que hace justicia por mano propia, los vecinos que se arman. Es la máxima degradación social.
El impacto en el humor social de las excarcelaciones fue demoledor. Hablé con varias personas esos días y en todas primaban los mismos sentimientos: hastío, frustración, tristeza, rabia, desesperanza.
Hoy el gobernador Kicillof, con el diario del lunes en la mano, salió rápidamente a desmarcarse: anunció obras para ampliar y mejorar el sistema penitenciario, desvinculó al Ejecutivo de las decisiones que dependen, según dijo, exclusivamente de los jueces, y para ser fiel a su estilo, le echó la culpa a María Eugenia Vidal. Rápidamente, Cristina apoyó a su favorito en Twitter y festejó la ponencia que, a su entender, nos explica “qué pasó y qué está pasando”.
Dentro del gobierno, se sabe, hay luchas intestinas, pero todos están de acuerdo en una cosa: culpar al mensajero; sí, parece que la responsable de que casi dos mil presos estén libres es la prensa, que, simplemente, se ocupó de informar a la población de lo que está ocurriendo.
Estas declaraciones no hacen más que profundizar la enorme sensación de injusticia que ya pesa sobre la sociedad. Una vez más habría que recordarle a Alberto Fernández que, lo que Ud. considera su principal fortaleza, el manejo político de la cuarentena, es, paradójicamente, su principal debilidad.
Los ciudadanos no soportan la idea de estar encerrados en sus casas, empobreciéndose minuto a minuto, mientras secuestradores, asesinos y violadores gozan de derechos que ya el pueblo perdió por DNU.
La frase de Karl Marx que complementa otra de Hegel, calza justo en este análisis: “La historia se repite dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa”. El 11 de marzo de 1973, Héctor Cámpora ganó las elecciones presidenciales. El último delegado de Perón, fue candidato porque el caudillo, en el exilio, no cumplía los requisitos que el general Lanusse había puesto por decreto y con toda intención.
La Juventud Peronista lo apodó “Tío” y Montoneros lo utilizó para llevar agua para su molino. En la campaña electoral la consigna principal fue: “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. Y el país se conmovió cuando abrieron las puertas de las cárceles para que salieran los presos de las organizaciones armadas y muchos ladrones comunes y criminales que aprovecharon la volada.
Ese experimento de poder formal en la Casa Rosada y de poder real en el domicilio de Perón, terminó en tragedia. Cadáveres en los zanjones arrojados por la ultraderecha del ministro José López Rega y la criminal Triple A y la misma respuesta criminal y guerrillera de la “orga” de Mario Firmenich. Los muertos caían mientras se cantaba: “La vida por Perón”. La mayoría pacífica de la sociedad, aterrorizada, asistió a un túnel de horror que desembocó en la dictadura más feroz de la historia argentina. Esa fue la tragedia de la historia.
Cuando Alberto Fernández dudaba en aceptar la propuesta de ser candidato presidencial que le hizo Cristina, se debatió mucho este concepto del doble comando o del poder bifronte que en el peronismo nunca funcionó. Hace justo un año, parece mentira, apenas un año, en una entrevista por radio, Alberto dijo textualmente: “No tengo ganas de que haya un títere en la Casa Rosada. O Cristina es candidata o se va a su casa. No puede haber votos prestados ni términos medios. No repitamos errores del pasado. No tengo ganas de que haya un títere en la Casa Rosada y que el poder esté en Juncal y Uruguay”.
Hacía diez años que Alberto no le hablaba a Cristina. Fue su crítico más feroz. De traidor a empleado de Clarín para abajo, le decían de todos los cristinistas más fanáticos. Después de 10 años sin hablar, en una semana, Alberto le dijo que si a Cristina y se consumó el matrimonio por conveniencia que cambió el sillón de Rivadavia por impunidad para Cristina y todo el cártel de los pingüinos.
Se impuso esa bulimia y olfato histórico del peronismo por el poder y la consigna de “que con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede”. Hoy parece que comienza la farsa, la segunda repetición de la historia. Solo cambian algunas palabras, pero el concepto es el mismo: “La Cámpora al gobierno, Cristina al poder”.
Ocultos en la bruma dolorosa de la pandemia, Cristina y su guardia pretoriana, avanzaron a paso redoblado y a tambor batiente. Fueron comiendo piezas claves en este tablero de ajedrez de los cargos en el estado. Nada detiene a Cristina ni a Máximo. Ni la reina ni el Príncipe heredero aflojan en su desesperación por quedarse con todo. Lo llevan grabado en su ADN. Desesperación por acumular dinero ajeno y poder propio. El poder debe ser total o no será nada. Así fue en la intendencia de Río Gallegos, en la gobernación de Santa Cruz y en las presidencias del matrimonio. Van siempre por todo. Llegan hasta donde la sociedad se lo permite. Ni un paso, atrás. Y saben que es la única forma de zafar de la cárcel producto de haber liderado la mega corrupción de estado más grande de la historia argentina.
De hecho a Alberto los cacerolazos lo preocupan porque erosionan su imagen. A Cristina la protesta la envalentona y redobla la apuesta. El comandante en jefe de La Cámpora es Máximo Kirchner. Es una “orga”, como decían los viejos Montoneros, que empezó como una secta de cuadros y hoy, a fuerza del dinero de Cristina y la militancia, han logrado un alto poder de movilización rápida. No han conseguido insertarse en la conducción de los gremios ni en los centros de estudiantes. Son muchos, pero representan poco.
El peronismo los mira con recelo y sospecha. Los ven como el trampolín para una futura candidatura presidencial de Máximo o de Axel Kicillof. Máximo es casi la sombra de Alberto. Es el encargado de hacerle el test para chequear que no haya contraído el virus del neoliberalismo.
La operación de copamiento de las mayores cajas del estado, se hizo sigilosamente. Pero se expuso con toda contundencia, a la luz pública cuando Fernanda Raverta se hizo cargo del Anses, que dispone del 40% del presupuesto. ¿Escuchó bien? El 40 % del presupuesto, alrededor de dos billones de pesos. Si con “b” larga. Dos billones. Fernanda Raverta, casi sin experiencia administrativa, va a manejar una millonada superior a la que mueven la mayoría de los gobernadores. Pero esa fortuna, es solo una parte del poder que tiene ese puesto. Ella es la encargada de designar a 56 directores de empresas privadas donde su repartición tiene acciones después de aquella polémica estatización de las AFJP.
Cada uno de esos muchachos trabaja como espía en la reunión de directorio de las empresas y se lleva como mínimo 1.200.000 pesos por ir 4 veces al año a levantar la mano. Son lugares que le dan dinero para la militancia a los cuadros y que le dan espacio para acumular información sobre la actividad privada. De esos 56 lugares, hay uno que ya está cubierto. Alejandro Vanoli, una semana antes de salir eyectado del Anses, se autodesignó en Edenor. Jorge Liotti escribió que Cristina se hartó de Vanoli porque no designó a Wado de Pedro en Telecom. Quería alguien confiable en una de las empresas del grupo Clarín.
Pero eso no es todo el poder que tiene esa posición. También están las UDAI (Unidades de Atención Integral) que tienen oficinas en todo el país y donde pueden colocar cientos de militantes camporistas. Claramente Raverta, es la mujer con más poder de fuego político y no mueve un dedo sin que Cristina o Máximo se lo indiquen. Como si esto fuera poco hay que decir que Raverta integra el ala más dura de La Cámpora si es que existiera un ala blanda. Su historia personal la marcó. Su madre está desaparecida y era una importante dirigente de Montoneros y ella pasó varios años en la llamada “guardería” que Montoneros había establecido en Cuba para educar a los hijos de los guerrilleros.
La Cámpora no solo se mueve con sus soldados. Tiene un círculo de aliados que aunque no pertenezcan a sus filas, contribuyen llevando agua para su molino. Nunca está muy clara esa distinción. Horacio Pietragalla, el secretario de Derechos Humanos que aceleró la excarcelación escandalosa de presos, mostró su poder y la decisión de La Cámpora. Ni le avisó a Losardo o al presidente. Sin embargo, nunca haría nada sin la venia de Cristina o Máximo. Lo mismo pasa con Juan Martín Mena, el segundo de justicia. Es miembro pleno de La Cámpora o integra el círculo de amigos y favorecedores? A los efectos prácticos de manejar el estado, da lo mismo. Mena fue una pieza clave en el plan sistemático para liberar presos. Fue él que se sentó a negociar con los internos en la cárcel de Devoto y fue el lugarteniente de Parrilli en los servicios de inteligencia de Cristina.
La ministra de Justicia, Marcela Losardo, con semejantes personajes, tiene recortada fuertemente su capacidad. Lo mismo ocurre en todo el estado. Por eso resumimos: “La Cámpora al gobierno, Cristina al poder”. Porque la inmensa mayoría de puestos intermedios, les pertenecen. Y las cajas más importantes, también. No fueron tontos para elegir a la hora de que Alberto y Cristina se repartieron los cargos, lotearon los ministerios y le dejaron algunos lugares a Sergio Massa.
Anses será un gran centro de operaciones de La Cámpora. Sin Vanoli, nadie le pondrá límites. El segundo de Raverta es Santiago Fraschina, también de la “orga”. Lo mismo pasa con Luana Volnovich, en otra de las cajas monumentales: el PAMI. Mucho dinero y poder territorial en todo el país.
Ayer juró como ministro de Kicillof, Andrés Larroque (a) “El Cuervo”, otro de los integrantes del estado mayor de Máximo junto al ministro del interior, Eduardo “Wado” de Pedro. Todos están en posiciones relevantes. Larroque reemplazó a Raverta y con los dedos en “ve”, cantaron la marcha peronista. La provincia es el principal territorio en el que crecen y se desarrollan con Cristina como madrina. Teresa García es ministra de gobierno y Axel Kicillof, también juega en ese equipo.
Mayra Mendoza ganó la intendencia de Quilmes y le estalló en la cara la salvaje suelta de presos porque una de sus funcionarias, Claudia Cesaroni, era de las más activas impulsoras. Después, tuvo que renunciar al municipio. Juan Cabandié, un poco marginado del corazón de las grandes decisiones, es Ministro de Ambiente de la Nación.
La mano derecha de Mariano Recalde cuando estuvo al frente de Aerolíneas Argentinas, ahora es el número uno de la empresa: Pablo Ceriani que hoy cerró Austral. Santiago “Patucho” Alvarez, fue comisario político de varios medios estatales durante el cristinato. Hoy, en YPF, vigila de cerca al devaluado massista Guillermo Nielsen. Y el poder real en la petrolera, lo tiene un hombre de Cristina y Miguel Galuccio, Sergio Affronti. Según reveló Carlos Pagni, la tropa camporista asumió el manejo de todo el sistema informático del Poder Judicial. Eso incluye el tema de las elecciones. Peligro en puerta.
La Cámpora no se banca a Alberto. Lo consideran un mal necesario que no tiene proyecto ni estructura propia. Una especie de puente, una transición hacia un verdadero gobierno nacional y popular (chavista agrego yo), encabezado por Máximo o Kicillof. Ese es el plan. No es taa fácil que lo logren. Como siempre con el kirchnerismo, van por todo y el único límite que los frena es la sociedad. Ese es el gran desafío político de este país. Por ahora, la moneda está en el aire.
Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre
La entidad que nuclea a los magistrados nacionales emitió un comunicado y criticó la promoción de juicios políticos contra aquellos que otorguen domiciliarias en el marco de la pandemia.
En medio de la polémica por las libertades y arrestos domiciliarios que se otorgaron con la excusa del coronavirus, los jueces salieron al cruce del Ejecutivo luego de que el presidente y otros referentes del Gobierno se desligaran de cualquier decisión judicial
En un fuerte comunicado, aseguran que “ninguna de las soluciones sobre el deterioro de las cárceles y el hacinamiento está en los tribunales” y advirtieron que “resulta inadmisible el empleo del juicio político como herramienta de intimidación hacia los magistrados que resuelven de un modo contrario a la expectativa de quien lo promueve”.
“Para lograr la revisión de decisiones judiciales que puedan estimarse equivocadas existen numerosos recursos procesales que la ley confiere en plano de igualdad tanto a los imputados o condenados como a los interesados por el delito”, indicó la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional.
Tal como lo repitió en varias oportunidades, Alberto Fernández no dudó en afirmar que el Gobierno no dispone la libertad de los presos y que el tema es competencia de los jueces. Y advirtió: “Si un juez hizo algo indebido, tendrá que explicarlo”.
Ante estas palabras, la Asociación de Magistrados no demoró en contestar: dejó en claro que “ninguna solución al problema de fondo” de las cárceles, su deterioro y el hacinamiento se encuentra “en manos del Poder Judicial”. “Frente a tal tirantez, jueces y juezas deben resolver entre mantener la detención de un interno con probabilidades de enfermar con severidad, o bien disponer el arresto domiciliario o liberación de quien en otras circunstancias no podría aspirar a tales beneficios procesales. Y tal decisión, sea que resulte favorable o contraria al planteo, siempre tiene en consideración las condiciones particulares del imputado o condenado, las características del hecho, la opinión de la víctima si correspondiere (ley 27.372) y una infinidad de circunstancias propias del caso particular que se resuelve”.
Y completa: “Es el Poder Ejecutivo, tanto en su nivel nacional como provincial, quien tiene a su cargo la administración de los establecimientos carcelarios y a él comprende la obligación de asegurar condiciones esenciales de salubridad e higiene intramuros. En este particular escenario fáctico, a los jueces y juezas les concierne determinar el derecho que será afectado en menor medida para privilegiar de ese modo otro que podría resultar lesionado con mayor intensidad, siendo potestad y obligación de los administradores del sistema penitenciario articular las medidas necesarias para que tales situaciones no deban ser dirimidas en el ámbito jurisdiccional”.
Una recopilación de encuestas refleja cómo la valoración del presidente se vio perjudicada durante el último mes. La extensa cuarentena, la liberación de presos y las maniobras de su vice le juegan en contra.
A pesar de que la imagen de Alberto Fernández subió con creces desde que llegó al poder -igualando parámetros históricos de antecesores como Raúl Alfonsín o Néstor Kirchner- en los primeros días de abril esa tendencia comenzó a alterarse con un comportamiento inhabitual que coincide con la llegada del coronavirus a la Argentina.
Hubo un quiebre en su valoración positiva y aunque hablamos de una disminución baja, es sostenida. La duda de los encuestadores es hasta cuándo y cuánto declinará.
Clarín recopiló los principales números y definiciones que revelaron consultores y analistas más cercanos al kirchnerismo, otros que trabajaron para el macrismo y quienes lo hicieron alternativamente para distintas fuerzas políticas.
Ricardo Rouvier (Rouvier & Asociados): “Influyen la prolongación de la cuarentena y las domiciliarias”
El consultor, que trabajó durante años para el Gobierno de los Kirchner y ahora sigue acercando sus estudios a ese espacio, presentó el sondeo más actualizado, este mismo martes. Se trata de un relevamiento nacional de 1.200 casos, entre el 28 de abril y el 3 mayo. Arranca el resumen de conclusiones destacando justamente la caída en las imágenes. Dice así:
– “La prolongación de la cuarentena y la catarata comunicacional alrededor del tema del acceso al beneficio de prisión domiciliaria por parte de ciertos detenidos, tuvieron sus efectos sobre la imagen y la popularidad de la dirigencia”.
– “La calificación positiva presidencial detuvo su ritmo de crecimiento, aunque igual mantiene el primer lugar en la tabla de imagen. A pesar de que hay otros dirigentes que han mejorado, como Horacio Rodríguez Larreta, no lo han hecho de tal manera que puedan desplazar a Alberto Fernández”.
– “La ex presidenta Cristina Kirchner desciende levemente en su calificación positiva, creciendo la negativa. Mientras el gobernador Axel Kicillof se mantiene estable”.
– “La evaluación de la gestión del Gobierno nacional también ha descendido unos puntos. El cuestionamiento a las medidas sobre la salida de presos para que cumplan prisión domiciliaria generó una reacción negativa. Mas allá de que estas decisiones sean del ámbito judicial, la opinión pública entiende que hay una iniciativa del Gobierno en este tema”.
¿Algunos números de Rouvier? La imagen de Alberto Fernández combina 67,6% de valoración positiva (43,9% de “buena” y “muy buena”, y 23,7% de “regular buena”) con 30,7% de negativa (18,5% de “mala” y “muy mala”, y 12,2% de “regular mala”).
El saldo es altamente a su favor, pero se fue achicando respecto al pico que tuvo en marzo, con + 68,6% y – 29,3%. Algo similar ocurrió con la mirada sobre la gestión del Gobierno: en un mes, bajó de 692% a 66,9% de ponderación positiva y subió de 29,5% a 31,2% la negativa.
Alejandro Catterberg (Poliarquía): “Cae su aprobación entre los votantes no peronistas”
El último trabajo de Poliarquía, una consultora vinculada históricamente al macrismo pero que hizo trabajos para gestiones del peronismo también, advierte sobre una baja en la manera en que la gente ve al Presidente manejar la crisis sanitaria. Es un relevamiento nacional de 2.398 casos, entre el 17 y el 23 de abril.
Allí, en una semana cayó cuatro puntos la aprobación “de lo que está haciendo Alberto Fernández en relación al coronavirus” (de 84 a 80 puntos). También bajó siete puntos, de 79 a 72, la evaluación positiva del “accionar del Gobierno para prevenir el avance” de la pandemia.
“Y la imagen del Presidente, en la última semana, perdió tres puntos. Pero sigue muy alta igual”, advierte a Clarín el director de la consultora Alejandro Catterberg. Y hace un interesante análisis cualitativo de cómo evolucionó la ponderación de Fernández desde que asumió y luego con la llegada del Covid-19.
– “La valoración del Presidente, con la llegada del coronavirus creció entre gente que no lo había votado. Entre los votantes del Frente de Todos, su aprobación siempre estuvo arriba del 90%. Lo que ocurrió es que entre los votantes de Cambiemos, primero la imagen positiva pasó de un tercio a casi dos tercios en el máximo auge de él, de la coordinación y el acuerdo nacional en relación a la pandemia”.
– “Pero en los últimos días o semanas, a medida que la gente le fue perdiendo el temor y el respecto al virus, y el impacto económico empieza a crecer, más la aparición de temas más vinculados a la discusión política e ideológica, como puede ser lo de la liberación de presos, y la reaparición de líneas del kirchnerismo influyendo, lo que empieza a ocurrir es que la aprobación entre los votantes no peronistas vuelve a caer de a poco. Ahí para mí está la clave del auge y lo que empezamos a ver del retroceso”.
Catterberg muestra un cuadro con esa evolución, aún sin los datos finales, que registrarían la caída: así, Alberto Fernández asumió con 94% de imagen positiva entre los votantes del Frente de Todos y 34% entre los de Juntos por el Cambio. Con la llegada del coronavirus, la ponderación de los K subió cinco puntos, al casi ideal 99%; y la de los macristas/radicales, 33 puntos, para tocar un pico de 67%. Esa suba impensada y abrupta es la que estaría cediendo.
Lucas Romero (Synopsis): “Cuando Cristina se le acerca, la base se le achica”
La consultora, creada en 2015 y que trabajó para diferentes espacios, hizo un estudio nacional de 1.125 casos, entre el 23 y el 26 de abril. Allí, muestra sus últimos datos de imagen de Alberto Fernández, con 53,1% de positiva, 24,7% de negativa y 21,6% de neutra (completa 0,6% de ns/nc).
Es interesante también aquí ver la evolución: según los datos de Synopsis, el Presidente tenía 42% de positiva y 37,4% de negativa en la era pre coronovirus, arranque de marzo. Para fines de ese mes tocó un pico (59,1% de positiva y 19,8% de negativa) y cierra abril con una caída de seis puntos. ¿Las razones? Esto dice Romero:
– “Como marco general, diría que con el paso del tiempo se abrieron márgenes para una mirada crítica de lo que el Gobierno hizo para gestionar la crisis. Cuando aparece una amenaza exterior siempre se produce por solidaridad de padecientes un fenómeno de unión nacional. Todos nos encolumnamos detrás de quien nos protege. Del Comandante en Jefe. Y en este caso, el Comandante en Jefe reaccionó como para que nos sintiéramos contentos, porque tomó las medidas más protectoras que podía tomar”.
– “En la medida que nos vamos familiarizando con la amenaza, la vamos conociendo, vamos perdiendo un poco el miedo. Y ello nos permite empezar a mirar con un sentido más crítico lo que quien nos defiende está haciendo. Y creo que eso habilitó la posibilidad de que Alberto Fernández sufriera cierto desgaste por cómo está administrando esta crisis”.
– “Como marco particular agregaría que se fueron cometiendo errores: 1) El caos que fue la organización del pago de jubilaciones y planes sociales de marzo. 2) Los sobresueldos en Desarrollo Social para comprar alimentos. 3) La liberación de presos por riesgo de coronavirus. 4) La lentitud en implementar medidas (demoras en bono de 10.000 pesos y ayuda a Empresas). 5) Las idas y vueltas con decisiones, como las salidas recreativas. En todas esas decisiones hubo un patrón que fue la falta de coordinación entre áreas de Gobierno o al interior de áreas de Gobierno. Como si el Gobierno estuviera acusando recibo de las dificultades de transformar el Frente de Todos (electoral) en un equipo de Gobierno (gestión)”.
– “Finalmente te diría que la mejora en la imagen de Alberto Fernández se produce con la atracción de un segmento del electorado que tiene un profundo deseo de que Alberto Fernández no sea Cristina Kirchner. Y creo que la centralidad que Fernández ganó en la crisis alimentó ese deseo. En la medida que CFK se meta como se metió en estos últimos días en decisiones de Gobierno y quede en evidencia que lo que esos deseaban que suceda no sucede, posiblemente ello tenga repercusión en la imagen de Alberto Fernández. Sobre todo porque hoy tenés un contraste muy fuerte entre la imagen positiva de Fernández y la negativa de Cristina Kirchner”.
– “El resumen sería así, cuanto más lejos se muestra de Cristina (la crisis ayudó en eso), más ancha se le hace la base de apoyo porque seduce a un electorado centrista no kirchnerista. Pero cuando Cristina se le acerca (toma o incide en decisiones), esa base se le vuelve a achicar porque esa mismo electorado centrista le retira su apoyo”.
El flamante ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense defendió el rol de la agrupación K en la gestión del Frente de Todos.
Luego de asumir como ministro de Axel Kicillof en la Provincia, el nuevo titular de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés “Cuervo” Larroque, sacó pecho por el avance de La Cámpora en el poder y aseguró que el presidente Alberto Fernández “ve y reconoce” que la agrupación puede “ofrecer una cantidad de cuadros políticos consolidados” al Gobierno.
“En el marco de la consolidación de una organización que va para los 15 años de existencia ahora podemos ofrecerle al Gobierno de Alberto y de (el gobernador bonaerense) Axel (Kicillof), y a la sociedad misma, una cantidad de cuadros consolidados, no sólo en materia político-ideológica o trabajo territorial, sino también con mucha experiencia de gestión y fundamentalmente con mucha responsabilidad y vocación de servicio”, indicó el ahora funcionario.
En una entrevista con El Destape Radio, el ex diputado nacional señaló que “Alberto lo ha visto, lo ve y lo reconoce”, ante lo cual resaltó la designación de la también camporista Fernanda Raverta al frente de la ANSES, en reemplazo de Alejandro Vanoli que la semana pasada fue despedido.
El secretario general de La Cámpora remarcó que los miembros de la organización kirchnerista hicieron “muchas autocríticas” sobre cómo funcionaron en el poder en el segundo Gobierno de Cristina Kirchner. “Algunas cosas fueron muy positivas, otras positivas y otras no”, afirmó Larroque.
Haciendo un análisis de los primeros cinco meses de gestión del Frente de Todos, “Cuervo” consideró que la coalición “está funcionando muy bien”. “Siempre hay miradas o metodologías distintas, aún cuando se acuerdan en los objetivos, pero el desarrollo de la gestión y el espacio político es muy sólido. No somos un frente homogéneo, no somos todos iguales, pero hemos aprendido que cuando el peronismo se dividió las consecuencias fueron trágicas”.
En marzo pasado, Fernández se había mostrado con el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner; la directora ejecutiva de PAMI, Luana Volnovich; la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza; y el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro. “Hay una generación que entiende que la política sólo tiene sentido si nos comprometemos con la gente. La política es un formidable acto de servicio”, había expresado el mandatario en aquella ocasión.
Luego de avisar que quería “ver rodar una cabeza” por un escándalo de los sobreprecios, el dirigente social volvió a disparar contra el Gobierno y se quejó que “10 mil centros comunitarios no reciben la asistencia alimentaria del Ministerio desde hace un mes y medio”.
Juan Grabois, líder de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), se volvió a descargar contra el Gobierno nacional por la falta de asistencia alimentaria a unos 10.000 comedores de todo el país en medio de la crisis desatada por la pandemia del coronavirus. A pesar de que se reconoce oficialista, el piquetero se mostró muy crítico del ministerio de Desarrollo, a cual ya le apuntó hace un mes cuando se denunció la escandalosa compra con sobreprecios: “Ahora no roban y no hacen“, afirmó este martes.
“Yo creo que todavía no se resolvió (los sobreprecios en las compras) porque termina ganando esto concepto del roba pero hace. Es un sistema que no aplica el sentido de realidad y pasa también en la obra pública. En este momento no roban y no hacen, por lo menos en el tema alimentos”, sentenció en diálogo con radio La Red. Y siguió con duros cuestionamientos: “El problema es cuando no podés resolver los problemas de la realidad de manera eficiente”.
En esa línea, Grabois precisó que miles de comedores comunitarios -principalmente los del interior del país- no reciben los alimentos que envía el Gobierno. “Ocurre desde hace un mes y medio“.
Aunque respaldó las medidas para asistir a las familias más postergadas como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), Grabois remarcó fallas en otros aspectos. “Cuando pregunto en el Ministerio de Desarrollo Social me dicen que se está resolviendo, pero cuando pregunto en las provincias las cosas no llegaron“.
Semanas atrás avisó que apoyar la gestión de Alberto Fernández no evitará que no haga énfasis en lo que considera que se hace mal. Y aprovechó para lanzarle un dardo al expresidente Mauricio Macri: “Esto con Macri sería un desastre, pero también se pueden criticar aspectos puntuales que son datos de la realidad”.
El Máximo Tribunal de justicia de la Provincia suspendió el habeas corpus que habilitó las prisiones preventivas en el marco de la pandemia de coronavirus.
En medio del intenso reclamo de la sociedad contra el Gobierno y la Justicia, la Suprema Corte bonaerense declaró admisible el recurso de queja presentado por el fiscal Carlos Altuve y suspendió provisionalmente las medidas dispuestas por el Tribunal de Casación Penal que habilitaban los arrestos domiciliarios para presos que integran el grupo de riesgo de contraer Covid-19.
El organismo informó este martes que aceptó tratar el pedido que presentó el fiscal para que se revoque el hábeas corpus colectivo que habilita las excarcelaciones y ordenó la secuencia del trámite previo a la sentencia de fondo.
Altuve se enteró de la noticia por TN y dijo que la medida lo sorprendió “positivamente”. Con esta resolución quedan anulados los pedidos de liberaciones que estaban en trámite.
La aberrante medida habilitaba a otorgarles la prisión domiciliaria a presos mayores de 65 años, mujeres embarazadas, detenidos con enfermedades preexistentes, que estén involucrados en delitos leves. Sin embargo en las últimas semanas se detectaron más de dos mil detenidos que fueron enviados a sus casas -muchos de ellos sin domicilio- y entre ellos cientos de reclusos condenados por delitos graves como violaciones, homicidios y narcotráfico.
Así lo definió la presidenta de la Usina de Justicia, en repudio de la ola de excarcelaciones que se está dando en todo el país con la excusa del coronavirus. “Es una medida ideológica, la pandemia era un pretexto para largar a quienes ellos ya planeaban largar desde diciembre”, lanzó.
Este fin de semana la Usina de Justicia presentó un amparo al considerar una violación de la Ley Nacional de Derechos y Garantías de las personas Víctimas las excarcelaciones masivas promovidas por algunos funcionarios del Estado y articulada en la Justicia por la acordada 5 de la Cámara de Casación que recomendaba “disminuir la superpoblación carcelaria” con arrestos domiciliarios y libertades anticipadas, en medio de la pandemia.
El juez Jorge Di Santo dio lugar al reclamo del organismo que dirige Diana Cohen Agrest, quien en diálogo con Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, explicó los motivos de su informe. “Los jueces no pueden liberar de forma generalizada, cualquier cambio en la condición del preso tiene que hacerse en forma individual, caso por caso. Además remarcamos que se violó la ley de víctimas, porque no se consultó ni se notificó sobre la liberación de esos detenidos”, indicó la licenciada en Radio Mitre.
“Lo más grave es que se usó como excusa la pandemia para liberar a presos, que era un proyecto que se venía discutiendo desde diciembre en la provincia de Buenos Aires. Nosotros tuvimos una entrevista con el subsecretario de Política Criminal de la provincia. Es obvio que esto fue un mecanismo ya planificado, pero que la pandemia sirvió como pretexto para llevar a cabo ese plan”, ahondó.
En esa línea, Cohen Agrest precisó que “la misma semana presentamos una nota a la Cámara de Casación de la provincia de Buenos Aires, rechazando el uso de celulares y notebooks porque sabíamos que los presos iban a armar motines. A la semana siguiente volvimos a presentar a la Suprema Corte de la provincia por las prisiones domiciliarias con tobilleras; hay 400 en total y liberaron a 3 mil presos; se los liberaba con consigna policial o un garante de ese preso”.
“Es una medida ideológica, el coronavirus era un pretexto para largar a quienes ellos ya planeaban largar desde diciembre. Se tiene que repetir (el cacerolazo). No sólo por miedo, sino por sentido social, por defender nuestros derechos, tenemos que pelear esto”, completó.