Andahazi: “Foucault, Foucault qué grande sos”

La sociedad aún no se ha repuesto de la bofetada que significó la liberación masiva de presos, celebrada por sectores del gobierno como una suelta de palomas blancas. Todavía resuena el eco de las cacerolas de anoche, extensión de la furia por la impunidad y el temor a la convivencia forzada con asesinos y violadores durante la cuarentena.

El Kirchnerismo no actúa por convicciones sino por conveniencias. Hoy puede decir una cosa y mañana la contraria a la hora de justificar sus negocios.

Así como en 1982 el estudio jurídico de los Kirchner defendió en Santa Cruz a un violador serial, el represor de la dictadura Gómez Ruoco, con el argumento de que el forzamiento al sexo oral no constituye violación, con el mismo énfasis Cristina Kirchner usurpó la bandera feminista, apropiándose de la lucha de otras mujeres que jamás habrían defendido a un violador.

Ahora bien, en qué fuentes abreva este sentimiento abolicionista, empatizante e incluso simpatizante con los que abusan de mujeres y niños y que, de hecho, ni siquiera lo consideran un delito en su fuero íntimo y no tanto. Un conocido comunicador hace no mucho tiempo, defendió al aire la pornografia infantil.

Este despliegue fervorosos a favor de la delincuencia en general y de los delitos sexuales en particular no es espontáneo; al contrario, tiene una larga historia. El pensamiento francés, encandilado con la prosa y las escenas del marqués de Sade, ha encontrado un enorme goce en la descripción del sufrimiento y el sometimiento sexual.

Para Sade, en su “Filosofía en el tocador”, el bien supremo es el placer sexual y si para alcanzar el placer se necesita del sufrimiento del otro, en la medida en que no existe ningún otro bien moral superior al goce propio; nada me impide violar, torturar o matar si eso me conduce al bien supremo.

Todo esto sería motivo de una esgrima intelectual, de un floreo de salón, si no fuera porque, en efecto, hay quienes, como Sade, dedican su vida a violar, torturar y matar.

He podido ver con sorpresa que el nombre Michel Foucault ha sido tendencia en Twitter. En efecto, parece que quienes se manifiestan a favor de la liberación de presos han mandado a leer a Foucault a quienes ellos consideran “el populacho vindicativo”, según el Dr. Zaffaroni.

Sería bueno que quienes lanzaron este saludable consejo, se dedicaran ellos mismos a leer a Michel Foucault. Se encontrarían, así, con argumentos que ninguna feminista se atrevería a suscribir, ni mucho menos, a pronunciar en público.

Si estos mismos difusores del pensamiento del ilustre francés se dedicaran a asomarse a algunas de sus páginas, se encontrarían con varias sorpresas incómodas; por ejemplo, que Michel Foucault defendía el consumo y la producción de pornografía infantil, con similares argumentos que los de nuestro pedante comunicador.

Acaso algunos espíritus amplios podrán decir, como dijo al aire nuestro reputado periodista, que mirar pornografía de niños no es un hecho activo, sino un nada condenable acto pasivo, como si el hecho de consumir pudiera ser independiente del de producir. Pero Michel Foucault fue mucho más allá: sin que le temblara el pulso ni la voz se pronunció en más de una oportunidad a favor de la pedofilia.

Tal vez los defensores de Michel Foucault deban ellos mismos superar la pereza intelectual y seguir la cadena de hechos que llevó al filósofo a pedir al parlamento que deje de considerarse delito el sexo con menores. Si se tomaran ese trabajo, se encontrarían con una perla.

En enero de 1977 los diarios de francia publicaron una solicitada que exigía la liberación de tres hombres que fueron encontrados culpables de abusar de menores y de haberlos fotografiado en medio de actos aberrantes. ¿Qué argumentaba la carta abierta? que se trataba de “un simple caso de moral”.

Decía la nota que los niños no habían sido víctimas de violencia y que, al contrario, tanto las relaciones sexuales como las fotografías, habían contado con el consentimiento de los menores.

Igual que ahora, los firmantes consideraban que los abusadores debían quedar libres, que ya habían tenido demasiado con la injusta prisión preventiva y la estigmatización: “Tres años de prisión por besos y caricias es suficiente”, se quejaban los firmantes.

¿Quienes fueron los autores de la carta abierta que pedían la liberación de los tres violadores de menores? Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Roland Barthes y Louis Aragon entre muchas otras luminarias.

El camino iniciado por el manifiesto, fue pavimentado luego con la fundación del FLIP (Frente de Liberación de Pedófilos). ¿Cuál era el noble propósito de esta agrupación? Exigir que la pedofilia fuera una práctica legal, promover el desarrollo de la “cultura de la pederastia” y pedir la liberación de los pedófilos encarcelados o encerrados en instituciones psiquiátricas.

“Es muy difícil establecer barreras a la edad del consentimiento sexual, puede suceder que sea el menor, con su propia sexualidad, el que desee al adulto”, dijo el propio Foucault en una entrevista.

“En ninguna circunstancia debería someterse la sexualidad a algún tipo de legislación. Cuando uno castiga la violación debería castigar sólo la violencia y decir que sólo es un acto de agresión: que no hay diferencia, en principio, entre introducir un dedo en la cara de alguien o el pene en sus genitales”.

El mismo año de la solicitada a favor de los tres pedófilos detenidos, Michel Foucault pidió al parlamento francés la anulación del criterio de minoría y la despenalización de las relaciones sexuales con menores hasta los quince años. La nota estaba firmada también por Jacques Derrida y Louis Althusser.

El mismo Louis Althusser que asesinó a su esposa. Pero la historia de ese feminicidio es otro capítulo que te voy a contar en la semana.

En días turbulentos para el Gobierno, los sindicalistas le tienden la mano a Fernández

El presidente recibió a la CGT y a los referentes del empresariado en busca de apoyo tras el revés que sufrió por parte de los acreedores en el tema de la deuda.


Tras el rechazo que manifestaron los tres grupos de bonistas a la oferta de reestructuración presentada semanas atrás, el presidente Alberto Fernández recibió esta tarde en la quinta de Olivos a los principales representantes de los empresarios y trabajadores. El post cuarentena y el impacto del coronavirus en la economía local también serán parte de los ejes de la reunión.

Allí se hicieron presentes los titulares y representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA), de la Cámara de Comercio, de la Cámara de la Construcción, de la CGT, de la Asociación de Bancos de la República Argentina, la Sociedad Rural y la Bolsa de Comercio. Mientras que el Presidente está acompañado por el ministro de Economía, Martín Guzmán.

“Estamos acá para hablar del tema de la deuda, para dar nuestro apoyo en las negociaciones. Necesitamos que haya un arreglo y en eso apoyamos totalmente al Presidente”, sostuvo al ingresar a la reunión Miguel Acevedo, titular de la UIA.

En la misma sintonía se expresó Héctor Daer, triunviro de la CGT. “Venimos a conversar con el Presidente y con el Ministro de Economía para analizar el momento que estamos viviendo. Y por supuesto para apoyar la negociación de la deuda”.

Corrupción K: piden que se reanuden los juicios contra Cristina y otros exfuncionarios

Dos fiscales exigen retomar los procesos a través de videoconferencias por los riesgos de la pandemia.


Mientras el poder Judicial se encuentra de feria por la pandemia del coronavirus, los fiscales que juzgan a Cristina Kirchner, al exsecretario de Transporte Ricardo Jaime, al ex ministro Julio de Vido y al exfuncionario Claudio Uberti por corrupción, dos fiscales solicitaron este lunes a los jueces de los tribunales orales que están a cargo de esos procesos, que se reanuden de manera virtual los juicios orales y públicos que llevan adelante contra los acusados. “No pueden detenerse”, exclamaron.

Según el escrito que presentaron, plantean empezar cuanto antes y no solo de manera virtual, sino mixta, con videoconferencias y algunas jornadas en salas de audiencia lo suficiente grandes como para mantener el distanciamiento. Hasta mencionan el uso de teatros, auditorios o la sala de audiencias de la Cámara Federal, donde tuvo lugar el Juicio a las Juntas.

El fiscal Diego Luciani sigue la causa en la que la ex presidenta está acusada de ser la jefa de una asociación ilícita que desvió fondos de obras públicas en favor de Lázaro Báez. Allí comparte el banquillo con De Vido, José López y Carlos Kirchner, entre otros personajes relacionados a la corrupción del kirchnerismo. El juicio quedó suspendido hace más de 50 días por el avance del Covid-19 en el país y está a cargo de los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso.

En el expediente de Jaime, la fiscal Gabriela Baigún instó ante los jueces José Martínez Sobrino, Julio Panelo y Fernando Canero la posibilidad de reanudar el juicio oral. Ya llevan declarados 100 testigos y restan declarar 177. Se trata de un megaproceso con 22 acusados entre los que están también De Vido y Uberti. Jaime es juzgado por enriquecimiento ilícito, pero se agregaron a ese proceso otros casos menores y la compra de trenes chatarra a España y Portugal, expediente en el que De Vido es uno de los imputados.

Vale aclarar que esta solicitud no incluye solo el juicio contra CFK sino reanudar o iniciar otros siete procesos por drogas, secuestros y trata de personas y seguir adelanto con los juicios abreviados y las probations, cuyas audiencias virtuales ya se llevaron a cabo con singular éxito.

Al borde del default, el Gobierno recibe otro revés de los acreedores

Tres grupos importantes de bonistas comunicaron que no están dispuestos a aceptar la propuesta de reestructuración de la deuda. El ministerio de Economía respondió que está “decepcionado”.


En el comienzo de un mes decisivo para el futuro económico de la Argentina, este lunes el Gobierno recibió otro duro golpe luego de que tres importantes grupos de acreedores de bonos de la deuda nacional expresaran formalmente su rechazo a la propuesta de canje presentada por Martín Guzmán.

“El Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos, el Comité de Acreedores de Argentina y el Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos de Cambio de Argentina representan colectivamente un amplio y diverso espectro de tenedores de bonos soberanos de Argentina. Cada grupo ya ha rechazado públicamente los términos comerciales propuestos por Argentina para la reestructuración de su deuda externa“, decía el comunicado difundido esta mañana.

Agregan que “cada uno de los tres grupos de tenedores de bonos y las instituciones que representan, junto con varios otros inversores, desean reiterar y dejar en claro que no pueden respaldar la oferta de intercambio recientemente anunciada por la República, y no entregarán sus bonos en dicha oferta, porque, entre otras razones, los términos requieren que los tenedores de bonos argentinos sufran pérdidas desproporcionadas que no son justificadas ni necesarias”.

De todas maneras, señalan que “están preparados para discutir constructivamente con Argentina cuando su gobierno esté listo para hacerlo, con el objetivo común de encontrar una solución viable a los desafíos financieros actuales de la República“.

El comunicado se conoce cuatro días antes del cierre de la oferta (viernes 8 de mayo), y pone al Gobierno ante la disyuntiva de flexibilizar la propuesta o asumir la marcha hacia un nuevo default. Entre los fondos que se oponen a la reestructuración están BlackRock, Fidelity, T Rowe Price y Ashmore.

Hasta el momento, la posición de la administración Fernández es que la propuesta enviada es el máximo esfuerzo posible que se puede hacer dentro del criterio de “sustentabilidad”, garantizando que podrá cumplirse durante toda la vigencia de los nuevos bonos.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, se apoya en un informe del FMI que dice que en estas condiciones la deuda es insostenible y que se necesita un ahorro sustancial (50.000 millones de dólares) para recuperar la sostenibilidad de la deuda. Con mayor precisión, el Gobierno busca alcanzar un recorte 62 por ciento en los pagos de intereses por un valor de casi $ 38 mil millones, así como una reducción del 5,4 por ciento en el valor nominal de la deuda, por un valor de aproximadamente $ 3.600 millones.

La respuesta del Gobierno

A través de un comunicado, el Ministerio de Economía manifestó que “el Gobierno de Argentina ha revisado y está decepcionado con la declaración del día de hoy por parte de tres grupos de acreedores”, y agregó que “tenemos la esperanza de que nuestros acreedores reconozcan que, especialmente a raíz de la crisis del COVID-19, Argentina no puede pagar más”.

Sin libertad de prensa no hay democracia

Ayer fue el día mundial de la libertad de prensa. Hubo afiches con diarios encadenados y con candado, y gente con barbijos convertidos en mordaza que decían: “Lee noticias confiables”. La certeza de que “Un periodismo responsable, valiente e imparcial son el mejor antídoto contra la desinformación”. El gran escritor español, Javier Cercas denuncia que “hoy no basta contar la verdad, hay que destruir la mentira”.

Vamos a decirlo con toda claridad. Sin libertad de prensa no hay democracia. Es lo primero que los autoritarios de todas las ideologías, intentan cercenar. El Foro de Periodistas Argentinos (FOPEA) encabezó su informe anual con un concepto que resume todo, en estos momentos de pandemia: “Cuando aumentan las necesidades, son aún más importantes las libertades”. El profesor Fernando Ruiz que preside esta asociación que nuclea a 500 periodistas de todas las provincias, planteó que el objetivo es “poder contribuir a hacer efectivo el derecho de todos a opinar, proponer, criticar, vigilar, calificar e influir”.

Cuando se censura a un periodista o a un medio, se está callando la posibilidad de expresarse de un sector de la sociedad. Cuando se cierran las puertas de la libertad de prensa, se abren las de todos los totalitarismos. Y si el periodista es fiscal del poder (de todos los poderes) y abogado del hombre común, se coloca en el lugar ético que corresponde. Siempre debemos dar la información más seria y rigurosa. Pero la mirada de esos hechos, debe ser desde el lugar de las víctimas y no desde los victimarios.

Eso hace que nos equivoquemos menos. Es nuestro deber iluminar la corrupción pública y privada que suelen crecer en la oscuridad y también la ineficiencia de los que mandan y los delirios monárquicos de los que quieren controlarlo todo y que nadie los controle a ellos, como intentó Néstor y sigue intentando Cristina.

La forma de estar alertas es denunciar hasta el mínimo avance de los que sueñan con un discurso único y dar cuenta de cada uno de los aprietes torpezas que cometan. Nos hemos cansado de denunciar los ataques al periodismo por parte de los Kirchner en sus más de 12 años de gobierno. Y también nos referimos al maltrato que Alberto Fernández les dio en su momento a varios colegas como Mercedes Ninci, Jonatan Viale, Héctor Emanuele y Diego Leuco, entre otros.

No olvido que después de ganar las elecciones primarias, Alberto Fernández, apoyó una escandalosa resolución del juez Ramos Padilla que fue un claro ataque a la libertad de prensa en general y al periodismo independiente en particular. El magistrado federal que tiene puesta la camiseta de Cristina hasta cuando duerme, quiso ensuciar la cancha con el caso del colega Daniel Santoro al acusarlo de extorsionar con sus notas y de hacer operaciones sicológicas. Fue un burdo intento de intimidar a todos los que ejercemos este maravilloso oficio. Fue una advertencia, una amenaza. Miren lo que le pasa a Daniel Santoro y es lo que les pasará a ustedes si siguen investigando al gobierno más corrupto de la historia democrática o expresando sus opiniones críticas hacia los Fernández. Ese es el mensaje.

Los que nos ganamos la vida dignamente con el periodismo, los que solo nos movemos por la búsqueda de la verdad, los que no nos dejamos domesticar por el poder político ni económico, tuvimos que ponernos de pié y denunciar claramente este atropello feroz.

Hasta ese momento, era solo un avance de un juez K. Pero fue más peligroso porque el actual presidente, se sumó a la campaña a favor de la censura cuando dijo: “Una cosa es hacer periodismo y otra es fingir que se hace periodismo y mandar mensajes extorsivos”. Un despropósito monumental. Y en estos tiempos debemos recordar que Ramos Padilla le pidió que intervenga a la Comisión Provincial de la Memoria que hoy se convirtió en el principal motor de las excarcelaciones masivas e irresponsables.

Fue un mensaje intimidatorio para todos los periodistas que no se arrodillan, ni se compran, ni se venden ni se alquilan ante las fortunas de la pauta publicitaria de los K ni ante las patoteadas y escraches de siempre. En ese momento inventaron un afiche que circuló por los canales habituales de las redes sociales kirchneristas y acusaba a 15 periodistas de ser operadores. Foto carné de cada uno para que no haya dudas. Semejante canallada tuvo su máxima expresión cuando entre esos 15 blancos móviles pusieron a Julio Blanck, el querido compañero de Clarín y TN que falleció hace más de un año.

Entre los periodistas buchoneados hay de todos los medios y para todos los gustos. Ese newsletter que promovía la boleta de los Fernández, incluyó entre otros a periodistas de radio Mitre, a Jorge Lanata, Marcelo Longobardi y quien les habla o de nuestra hermana la FM 100 como Santiago del Moro o de Clarín como Eduardo Van der Kooy. Pero insisto: estamos apuntados, para empezar, 15 de varios medios de comunicación. En eso, a la hora de escrachar y atacar son amplios los muchachos.

¿Alguien cree que Alberto o Cristina salieron al cruce de aquel panfleto infame? ¿Alguien piensa que Alberto o Cristina emitieron aunque sea un tuit o un simple comunicado repudiando eso o tomando distancia formal y públicamente? Acertaron. Nadie dijo una palabra. Y se sabe que el que calla, otorga. Está claro que lo único que quieren es callar a los periodistas, advertirles para que se autocensuren y limpiar el prontuario de Cristina y su banda de cómplices para que queden como santos inocentes que nunca robaron nada y que son perseguidos políticos.

Lo más reciente, ocurrió cuando Alberto sacudido por las críticas las excarcelaciones, en lugar de criticar y amonestar a los cristinistas que las impulsaron, acusó a los medios de comunicación. El viejo truco ya no tiene efecto. Está gastado y vaciado de contenido. Pero Alberto escribió en su tuit: “hay una malintencionada campaña mediática y lamento la conducta de quienes, en circunstancias tan cruciales como las que vivimos, mostraron su poco apreciable condición humana que intranquiliza a la sociedad”. Cristina aplaudía de pie en la platea.

El colmo fue la respuesta que tuvieron los K frente al masivo y extenso cacerolazo de protesta que se sintió fuerte, incluso en las barriadas populares de los conurbanos. Gustavo López hoy es el vicepresidente del Enacom (Ente Nacional de Comunicaciones) puesto por Cristina. Fue un impulsor de la ley de medios y también fue el periodista que más trabajó al lado de Fernando de la Rúa hasta que el helicóptero se llevó al presidente y a su gobierno. López se hizo hacer una entrevista en el canal del estado. Digo se hizo hacer, porque quien actuaba de periodista solo le tiraba centros y lo incitaba a que fuera más duro todavía.

El zócalo de la pantalla encendió todas las alarmas: “Regularán el funcionamiento de los portales de internet”. Semejante anuncio, amenazante de un totalitarismo estilo China o Cuba, obligó al presidente del Enacom a desmentir categóricamente esa salvajada. Claudio Ambrosini, puesto por Sergio Massa, lo hizo mediante un comunicado oficial que también negó que fuera cierto el tuit del canal que reflejaba ese video graph de la entrevista con López. Esto confirma los enfrentamientos que hay entre los distintos sectores que conforman este cuarto gobierno kirchnerista. Pero esa idea de controlar las redes sociales respondía a las falaces conclusiones que sacó el gobierno por el cacerolazo que se repitió anoche con mucha potencia.

Según los K, la gente es tonta y se deja llevar de las narices por Twitter, Facebook o por la radio, la tele y los diarios. La información fehaciente de escandalosas excarcelaciones, para ellos, eran fake news que hay que censurar o bloquear. No comprenden que los cacerolazos fueron una muestra contundente del hartazgo de un sector importante de la sociedad. Nadie les impuso nada. Esto es de abajo hacia arriba.

López tuvo que callarse la boca. Pero Mempo Giardinelli hoy le dio carnadura a ese intento de cercenar las libertades. Escribió en Página 12 que “hubo un abuso grosero de las mentiras de ese invento de la supuesta liberación de presos. El sistema de medios hiper concentrado desestabiliza con falsificación informativa”.

Con ese argumento insólito Giardinelli dice que los medios “son aparatos de manipulación” y sus propietarios son “una corporación de millonarios fugadores de dólares que inventaron la grieta” y “le meten odio a las clases medias”. Y enseguida va al mismo tema de Gustavo López y la TV llamada pública: “Algo hay que hacer frente a la ferocidad del abuso comunicacional. Hoy el problema no es la concentración de licencias sino de redes, que la ley de medios no regulaba”.

Ayer fue el día mundial de la libertad de prensa. Thomas Jefferson dijo que “el precio de la libertad, es la vigilancia eterna”. En eso estamos.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre

Larroque juró como ministro en la Provincia y selló otro avance de La Cámpora en el poder

Entre risas y con la marcha peronista de fondo, el gobernador Axel Kicillof le tomó juramento al flamante titular de la cartera de Desarrollo de la Comunidad.


En una distendida jornada en la sede de la gobernación bonaerense, el dirigente Andrés “Cuervo” Larroque juró como Ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia Larroque, puesto que dejó vacante Fernand Raverta la semana pasada al ser designada para reemplazar a Alejandro Vanoli en Anses. El referente de La Cámpora integraba hasta el momento el bloque de diputados nacionales del Frente de Todos.

La ceremonia tuvo en un momento la marcha peronista de fondo y mostró a los funcionarios entre risas. “Agradezco el inmenso cariño que me han brindado a través de la infinidad de saludos y mensajes por mi nueva responsabilidad. Espero estar a la altura de las circunstancias acompañando a Kicillof en la Provincia de Buenos Aires“, sostuvo días atrás Larroque tras el anuncio de su nombramiento.

En el acto, el gobernador destacó “la coordinación, articulación y trabajo colectivo con el gobierno nacional para reconstruir el tejido productivo y social de la provincia de Buenos Aires, después de cuatro años de una política neoliberal”.

Mediante el decreto 303 publicado en el Boletín Oficial bonaerense, Kicillof aceptó la renuncia de Raverta destacando que “ha honrado con su labor y dedicación a esta provincia de Buenos Aires”, para luego dar lugar a la asunción de Larroque, de quien indicó que “reúne las condiciones y aptitudes para desempeñarse en la función”.

Liberación de presos: la Fiscalía pidió revocar el fallo y considera que es “arbitrario”

El fiscal Carlos Altuve presentó un recurso de queja y ahora deberá expedirse la Corte bonaerense. Se trata de la resolución del juez Víctor Violini que permitió que unos dos mil presos de la Provincia obtengan la domiciliaria con la excusa del coronavirus.


El intenso reclamo por la masiva liberación de presos en medio de la pandemia llegó este lunes a la Suprema Corte de la Provincia luego de que el fiscal de Casación bonaerense Carlos Altuve, presentara su recurso de queja para que el organismo revise el hábeas corpus colectivo concedido por el juez Víctor Violini, quien habilitó mediante un fallo más de dos mil prisiones domiciliarias para detenidos considerados de “riesgo” ante el avance del coronavirus.

En la presentación, Altuve consideró “de una extrema gravedad institucional, con una ostensible falta de argumentación” el fallo del magistrado que planteó la posibilidad de que los presos mayores de 65 años, mujeres embarazadas, detenidos con enfermedades preexistentes y que estén involucrados en delitos leves podrían acceder al beneficio del arresto domiciliario.

La Corte bonaerense planea brindar una respuesta rápida a este tema. Los miembros a cargo son Daniel Soria, el presidente, y los jueces Eduardo De Lázzari, Luis Genoud, Eduardo Pettigiani, Hilda Kogan y Sergio Torres. Ellos están en acuerdo permanente y se dieron la firma digital, que les permite dictar fallos a la distancia.

La discusión política estalló cuando se detectaron decisiones judiciales que beneficiaron a presos que tenían penas por delitos graves como violaciones, narcotráfico y asesinatos, entre otros. El Fiscal entiende que el fallo de Violini es “absurdo” y “arbitrario”. Su justificación es que no explica a quiénes alcanza ni están determinadas las categorías de delitos graves o leves.

Además, deja la decisión final al Poder Ejecutivo sobre a quién dar arresto domiciliario, porque señala que se otorgará a los presos que figuren en una lista que el Ministerio de Justicia bonaerense y los que se agreguen en el futuro, sin control de ningún juez.

Desde la Fiscalía también indicaron que el Ministerio de Justicia cuenta con 1.950 tobilleras electrónicas y todas están en uso. Es decir que las morigeraciones se están concediendo sin monitoreo a través de un dispositivo.

Teniendo en cuenta los casos de aquellos internos que cumplieron su condena, o que tienen otros regímenes como la libertad condicional o asistida, el número global de detenidos que dejaron los penales bonaerenses en estas semanas asciende a unos 2.200.

A raíz de esto, el Procurador General Julio Conte Grand, investiga 148 resoluciones a través de las cuales se concedieron morigeraciones “infundadas, por el tipo de delitos de las personas”.

Hay que vigilar la libertad

Cuando se cierran las puertas de la libertad de prensa, se abren las de todos los totalitarismos.


El domingo fue el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Hubo afiches con diarios encadenados y con candado, y gente con barbijos convertidos en mordaza que decían: “Lee noticias confiables”. La certeza de que “un periodismo responsable, valiente e imparcial son el mejor antídoto contra la desinformación”.

El gran escritor español Javier Cercas denuncia que “hoy no basta contar la verdad, hay que destruir la mentira”.

Vamos a decirlo con toda claridad: sin libertad de prensa no hay democracia. Es lo primero que los autoritarios de todas las ideologías intentan cercenar.

El Foro de Periodistas Argentinos (FOPEA) encabezó su informe anual con un concepto que resume todo en estos momentos de pandemia: “Cuando aumentan las necesidades, son aún más importantes las libertades”.

El profesor Fernando Ruiz, que preside esta asociación que nuclea a 500 periodistas de todas las provincias, planteó que el objetivo es “poder contribuir a hacer efectivo el derecho de todos a opinar, proponer, criticar, vigilar, calificar e influir”.

Cuando se censura a un periodista o a un medio, se está callando la posibilidad de expresarse de un sector de la sociedad. Cuando se cierran las puertas de la libertad de prensa, se abren las de todos los totalitarismos.

Y si el periodista es fiscal del poder (de todos los poderes) y abogado del hombre común, se coloca en el lugar ético que corresponde. Siempre debemos dar la información más seria y rigurosa. Pero la mirada de esos hechos debe ser desde el lugar de las víctimas y no desde los victimarios. Eso hace que nos equivoquemos menos. Es nuestro deber iluminar la corrupción pública y privada que suelen crecer en la oscuridad y también la ineficiencia de los que mandan y los delirios monárquicos de los que quieren controlarlo todo y que nadie los controle a ellos, como intentó Néstor y sigue intentando Cristina.

Nos hemos cansado de denunciar los ataques al periodismo por parte de los Kirchner en sus más de 12 años de gobierno. Y también nos referimos al maltrato que Alberto Fernández les dio en su momento a varios colegas como Mercedes Ninci, Jonatan Viale, Héctor Emanuele y Diego Leuco, entre otros.

No olvido que después de ganar las elecciones primarias, Alberto Fernández apoyó una escandalosa resolución del juez Ramos Padilla que fue un claro ataque a la libertad de prensa en general y al periodismo independiente en particular. El magistrado federal que tiene puesta la camiseta de Cristina hasta cuando duerme quiso ensuciar la cancha con el caso del colega Daniel Santoro al acusarlo de extorsionar con sus notas y de hacer operaciones psicológicas. Fue un burdo intento de intimidar a todos los que ejercemos este maravilloso oficio. Fue una advertencia, una amenaza. Miren lo que le pasa a Daniel Santoro y es lo que les pasará a ustedes si siguen investigando al gobierno más corrupto de la historia democrática o expresando sus opiniones críticas hacia los Fernández. Ese es el mensaje.

Los que nos ganamos la vida dignamente con el periodismo, los que solo nos movemos por la búsqueda de la verdad, los que no nos dejamos domesticar por el poder político ni económico, tuvimos que ponernos de pie y denunciar claramente este atropello feroz.

Hasta ese momento, era solo un avance de un juez K. Pero fue más peligroso porque el actual presidente se sumó a la campaña a favor de la censura cuando dijo: “Una cosa es hacer periodismo y otra es fingir que se hace periodismo y mandar mensajes extorsivos”. Un despropósito monumental.

Y en estos tiempos debemos recordar que Ramos Padilla le pidió que intervenga a la Comisión Provincial de la Memoria que hoy se convirtió en el principal motor de las excarcelaciones masivas e irresponsables.

Fue un mensaje intimidatorio para todos los periodistas que no se arrodillan, ni se compran, ni se venden ni se alquilan ante las fortunas de la pauta publicitaria de los K ni ante las patoteadas y escraches de siempre. En ese momento inventaron un afiche que circuló por los canales habituales de las redes sociales kirchneristas y acusaba a 15 periodistas de ser operadores. Foto carné de cada uno para que no haya dudas. Semejante canallada tuvo su máxima expresión cuando entre esos 15 blancos móviles pusieron a Julio Blanck, el querido compañero de Clarín y TN que falleció hace más de un año.

Entre los periodistas buchoneados hay de todos los medios y para todos los gustos. Ese newsletter que promovía la boleta de los Fernández, incluyó entre otros a periodistas de radio Mitre, a Jorge Lanata, Marcelo Longobardi y quien les habla o de nuestra hermana la FM 100, como Santiago del Moro, o de Clarín, como Eduardo Van der Kooy.

Pero insisto: estamos apuntados, para empezar, 15 de varios medios de comunicación. En eso, a la hora de escrachar y atacar son amplios los muchachos.

¿Alguien cree que Alberto o Cristina salieron al cruce de aquel panfleto infame? ¿Alguien piensa que Alberto o Cristina emitieron aunque sea un tuit o un simple comunicado repudiando eso o tomando distancia formal y públicamente? Acertaron. Nadie dijo una palabra. Y se sabe que el que calla, otorga.

Está claro que lo único que quieren es callar a los periodistas, advertirles para que se autocensuren y limpiar el prontuario de Cristina y su banda de cómplices para que queden como santos inocentes que nunca robaron nada y que son perseguidos políticos.

Lo más reciente ocurrió cuando Alberto, sacudido por las críticas las excarcelaciones, en lugar de criticar y amonestar a los cristinistas que las impulsaron, acusó a los medios de comunicación. El viejo truco ya no tiene efecto. Está gastado y vaciado de contenido. Pero Alberto escribió en su tuit: “Hay una malintencionada campaña mediática y lamento la conducta de quienes, en circunstancias tan cruciales como las que vivimos, mostraron su poco apreciable condición humana que intranquiliza a la sociedad”. Cristina aplaudía de pie en la platea.

El colmo fue la respuesta que tuvieron los K frente al masivo y extenso cacerolazo de protesta que se sintió fuerte, incluso en las barriadas populares de los conurbanos. Gustavo López hoy es el vicepresidente del Enacom (Ente Nacional de Comunicaciones) puesto por Cristina. Fue un impulsor de la ley de medios y también fue el periodista que más trabajó al lado de Fernando de la Rúa hasta que el helicóptero se llevó al presidente y a su gobierno.

López se hizo hacer una entrevista en el canal del estado. Digo que se hizo hacer porque quien actuaba de periodista solo le tiraba centros y lo incitaba a que fuera más duro todavía. El zócalo de la pantalla encendió todas las alarmas: “Regularán el funcionamiento de los portales de internet”.

Semejante anuncio, amenazante de un totalitarismo estilo China o Cuba, obligó al presidente del Enacom a desmentir categóricamente esa salvajada. Claudio Ambrosini, puesto por Sergio Massa, lo hizo mediante un comunicado oficial que también negó que fuera cierto el tuit del canal que reflejaba ese video graph de la entrevista con López. Esto confirma los enfrentamientos que hay entre los distintos sectores que conforman este cuarto gobierno kirchnerista. Pero esa idea de controlar las redes sociales respondía a las falaces conclusiones que sacó el gobierno por el cacerolazo que se repitió con mucha potencia.

Según los K, la gente es tonta y se deja llevar de las narices por Twitter, Facebook o por la radio, la tele y los diarios. La información fehaciente de escandalosas excarcelaciones, para ellos, eran fake news que hay que censurar o bloquear. No comprenden que los cacerolazos fueron una muestra contundente del hartazgo de un sector importante de la sociedad. Nadie les impuso nada. Esto es de abajo hacia arriba.

López tuvo que callarse la boca. Pero Mempo Giardinelli le dio carnadura a ese intento de cercenar las libertades: escribió en Página/12 que “hubo un abuso grosero de las mentiras de ese invento de la supuesta liberación de presos. El sistema de medios hiper concentrado desestabiliza con falsificación informativa”.

Con ese argumento insólito Giardinelli dice que los medios “son aparatos de manipulación” y sus propietarios son “una corporación de millonarios fugadores de dólares que inventaron la grieta” y “le meten odio a las clases medias”. Y enseguida va al mismo tema de Gustavo López y la TV llamada pública: “Algo hay que hacer frente a la ferocidad del abuso comunicacional. Hoy el problema no es la concentración de licencias sino de redes, que la ley de medios no regulaba”.

El domingo 3 de mayo fue el día mundial de la libertad de prensa. Thomas Jefferson dijo que “el precio de la libertad es la vigilancia eterna”. En eso estamos.

Por Alfredo Leuco en Clarín

Jaime Durán Barba: “La liberación masiva de presos es una locura”

El ex asesor de la campaña de Juntos por el Cambio y clave en la campaña con la que Macri llegó a la presidencia habló desde Ecuador. “Lo de los presos le suma un problema más al coronavirus”, dijo.

El consultor político Jaime Durán Barba aseguró hoy que “la liberación masiva de delincuentes es una locura” y que, con ese avance, se genera “un problema más” que se suma al coronavirus.

   “Hay determinados tipo de delitos, sobre todo los que tienen que ver con la sexualidad, que el porcentaje de personas que se recuperan es casi nulo, no pasa el 5%”, indicó Durán Barba en declaraciones radiales.

   “No se puede hacer una cosa indiscriminada de esta manera. Han soltado a personas que son un peligro para la sociedad, un peligro real, incluso para los niños”, manifestó.

   Además, en cuanto a la cuarentena, consideró que en Argentina “ha habido sensatez en el Gobierno y en la oposición”: “¿Qué hubiera pasado si el coronavirus aparecía cuando Macri era Presidente y lo querían bajar?” se preguntó el ecuatoriano.

   En tanto, remarcó que Trump y Bolsonaro actuaron con “inmadurez” y que Venezuela es directamente “un manicomio”: “Los hospitales no tienen agua”.

   “Venezuela es uno de los países que más dinero recibió en la década ganada . ¿Cómo puede ser que el mejor hospital no tenga agua?”, subrayó.

Fuente: agencia NA

Denuncian que en plena pandemia, Cristina busca recuperar los bienes que le inhibieron por corrupción

La abogada Silvina Martínez, denunció que la maniobra para que la expresidenta recupere todos los bienes y depósitos que le embargaron por las causas de corrupción sería promovida por el juez Daniel Obligado, el mismo que le otorgó la domiciliara a Amado Boudou.

La abogada Silvina Martínez, especialista en causas de corrupción, pidió al Tribunal Oral Federal (TOF) 5 que revea la decisión de otorgarle a la funcionaria la posibilidad de volver a explotar el hotel y cobrar el alquiler de varias propiedades. Según la letrada, el juez Daniel Obligado mantiene un “tratamiento preferencial” a los pedidos que hace el abogado de la vicepresidenta, Carlos Beraldi.

Hasta el momento y aunque la causas están todavía en una etapa de investigación, el magistrado (el mismo que abrió la feria para otorgarle la domiciliaria a Amado Boudou y la cerró cuando le apelaron el fallo) dispuso devolver a la familia el control de Los Sauces y de la casa de Máximo Kirchner en Río Gallegos.

Las medidas de intervención administrativa sobre los bienes de la vicepresidenta y los bienes de Máximo y Florencia Kirchner, fueron impuestas, en su momento por los jueces federales de instrucción Claudio Bonadio y Julián Ercolini. Además, fueron confirmadas por todas las instancias posteriores. Es decir: Cámara Criminal Correccional Federal y la Cámara de Casación.

Según constata el diario La Nación, “Esta medida no solo beneficia a la familia Kirchner permitiéndoles recuperar la administración y usufructo de todas sus propiedades, inclusive sus hoteles, sino que perjudica a los procesos judiciales en marcha donde se investiga no solo el enriquecimiento de la familia Kirchner sino también maniobras de lavado de dinero que involucran a dicho establecimiento”, denunció Martínezl. Y agregó: “Esta medida se toma luego de que la familia Kirchner reclamara ante la Justicia diferentes acciones en torno a la administración y usufructo de las propiedades y nuevamente el Tribunal parecería querer congraciarse con los procesados”.

Hasta el momento por las medidas de prueba y las cautelares dictadas, la familia Kirchner se veía imposibilitada de utilizar las instalaciones de Los Sauces y de Hotesur y algunas propiedades que figuran a nombre de Máximo y Florencia Kirchner. En este último caso, el mediatizado embargo de casi 6.000.000 de dólares en una caja de seguridad que están inhibidos por la Justicia hace cuatro años aproximadamente.