Santiago Kovadloff: “El Gobierno no siente la necesidad de ser creíble”

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“Esta gente no le habla a nadie que necesite aprender, están hablando para gente que necesita obedecer y a la que le basta un discurso vertical”, describió el filósofo en El diario de Leuco.


El filósofo y ensayista Santiago Kovadloff opinó sobre el escenario político que se le presenta al oficialismo en los próximos dos años y el gran desafío que tendrá por delante la oposición para encarar esta etapa luego de su triunfo en las elecciones legislativas.

Entrevistado en El diario de Leuco por LN+, el también escritor afirma que “el desafío que tiene Juntos por el Cambio es descomunal, requiere una maduración política y una templanza en la consideración de la elaboración de programas de trabajo de políticas de estado”. En su brillante análisis, instaló el debate sobre si “la cultura política de la oposición está a la altura del desafío de las circunstancias”.

“Convengamos que se votó como se votó más por desesperación ante el oficialismo que por convicción de los recursos en la oposición. Lo cual no niega que esos recursos en parte existan. Pensemos que la contribución que el oficialismo ha hecho a su derrota es invalorable“, acotó Kovadloff.

Tras oír uno de los últimos discursos de Máximo Kirchner y en medio del debate sobre el modo de comunicarse con sus militantes, el filósofo cuenta que “hay algo muy central en el modo de proceder del oficialismo que es la disociación entre la posibilidad de contar con palabras pero no con la necesidad de generar credibilidad. Hablan un castellano razonable, pero es verdad que no buscan la credibilidad porque eso proviene entre la relación de la palabra y los hechos“.

Insistió que “la credibilidad es el capital de verdad que asiste a las palabras. Esta gente no siente la menor necesidad de ser creíble, le basta con tener palabras. Porque no están hablando para nadie que necesite aprender, están hablando para gente que necesita obedecer y a la que le basta un discurso vertical”.

No pueden aprender porque eso es al menos involucrarse parcialmente aunque sea en la tragedia del país, la siembre de pobreza, en la falta de credibilidad internacional, la crisis económica. No digo que tengan que asumir toda la responsabilidad pero decir que algo tenemos que ver con el fracaso del país. Pero resulta que no hay fracaso. Estamos en un mundo de ensoñación despótica. Es el delirio del poder a cualquier precio”, completó Kovadloff.

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