Balance del Gobierno de Milei: lo bueno, lo malo y lo feo

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Editorial de Alfredo Leuco en LN+


LO BUENO

Superávit contra la inflación

El principal objetivo que se fijó el presidente Javier Milei viaja rumbo a buen puerto. Todavía falta bastante hasta llegar a la orilla, pero, claramente ya pudo frenar la hiperinflación que nos estaba llevando a un infierno social terrible. La inflación sigue siendo alta pero hay una tendencia descendente que genera esperanza y que tal vez, más temprano que tarde, arroje un dígito. Si eso llegara a ocurrir, el ciudadano tan castigado sentirá cierto alivio. No va a recuperar el poder adquisitivo de sus ingresos pero comprobará en carne propia que empieza a dejar de perder. Insisto: no digo a ganar ni recuperar lo perdido. Pero dejará de perder porque esos números de la inflación empezarán a empardar con la mayoría de las paritarias. Eso podría generar que aumenten las inversiones genuinas y que las reglas claras permitan generar trabajo registrado y de calidad. Por ese lado, el país que estaba a la deriva, al borde del hundimiento, podría entrar en cierta estabilidad económica.

La buena noticia de anoche estuvo metida en medio de los números. El superávit financiero del primer trimestre y el de marzo en más de 276 mil millones de pesos es un excelente dato. También produce un poco más de serenidad en medio de la tormenta. Pero la respuesta que todos necesitaban llegó cuando Milei dijo que entiende que la situación económica que estamos viviendo es dura, pero que ya hemos recorrido más de la mitad del camino y que esta vez el esfuerzo valdrá la pena”.

  1. Esta es la respuesta a la pregunta que se estaban haciendo una mayoría de los argentinos que la está pasando mal pero que sigue bancando a Milei. La pregunta era: ¿Hasta cuándo va a durar este achicamiento de nuestra vida cotidiana? ¿Hasta cuándo aguanta la paciencia social de los que lo votaron? Era como decir: nosotros apoyamos el rumbo pero necesitamos saber cuánto dura este ajuste que nos obliga a reducir los gastos familiares hasta límites nunca vistos. Es gente que no quiere aflojar pero siente que el aumento de las tarifas y la remarcación de los precios de alimentos y medicamentos lo llevan al borde del precipicio. Milei respondió esa pregunta. Veremos si se cumple. Porque si estamos en la mitad del camino, se supone que para fines de julio vamos a ver la luz que está al final del túnel. Para mucha gente, otro trimestre será una eternidad pero mucha otra gente, sentirá que no lo engañaron y que lo peor ya pasó y que, como diría Carlos Menem, “estamos mal pero vamos bien”.

Para Milei el déficit cero es sagrado. La columna vertebral de su proyecto y está bien que así sea. Este logro del trimestre con superávit financiero no se conseguía desde hace 16 años. Gastar menos de lo que se recauda es el único camino que nos llevará a bajar la inflación.

Otro dato luminoso es que el gobierno está a punto de terminar con las reservas negativas del Banco Central. Ya recuperaron 14.300 millones de dólares. Otro éxito macroeconómico.

LO MALO

De marcha genuina a opositora

La masiva marcha de hoy que se transformó en opositora, fue producto de dos errores no forzados. Uno del gobierno y otro de los organizadores. Milei se metió con un tema que es un activo de la inmensa mayoría de los argentinos: la educación pública. Es uno de nuestros orgullos. Es y fue el motor del progreso y de la movilidad social  ascendente. Es verdad que muchos funcionarios universitarios hicieron todo tipo de trapisondas, sobre todo el kirchnerismo pero también un sector del radicalismo. Usaron los claustros para negocios oscuros, caja política y bancar los ñoquis de la militancia. Pero el valor de la educación y la universidad es muy poderoso simbólicamente y está muy por encima de esos chanchullos que deben ser denunciados y tener su correspondiente juicio y castigo. Milei en su desmesura cotidiana no supo calibrar eso. No supo convocar a dialogar en forma racional para encontrar una solución presupuestaria compartida. Fue soberbio. Y fue uno de los responsables de que creciera la protesta entre estudiantes y profesores.

Pero quienes convocaron, también se pegaron un tiro en los pies. No supieron frenar la presencia de todo tipo de personajes nefastos que son responsables de la peor crisis de la Argentina. Nadie se atrevió a decirles que no sumaran su desprestigio ni contaminaran una marcha con reclamos genuinos. Es muy difícil tragar ese sapo para tantos ciudadanos que participaron con buenos motivos.

  • Pero la presencia de Sergio Massa, el apoyo de Alberto y Cristina, Pablo Moyano, Juan Grabois y Eduardo Belliboni, entre otros, vació de contenido la movilización y ensució las consignas originales. Ni hablar del PO que llevaba carteles que decían “Si luchamos, Milei se cae”. Más golpista, imposible. Este es un gobierno que hace poco tiempo sacó el 56% de los votos. Es ridículo que un grupito que nunca supera el 3% de los sufragios impulse el derrocamiento del presidente.

LO FEO

Los faraones del terrorismo

Anoche fue el primer seder de Pesaj, la Pascua judía, que esta vez tuvo un contenido muy doloroso por el crimen de guerra que se sigue cometiendo por parte del terrorismo de Hamas. Me refiero a los 133 rehenes que todavía tienen secuestrados. Hay muchos chicos y ancianos, varios argentinos, mujeres violadas y nadie parece escandalizarse demasiado en el mundo. Pesaj es la fiesta de la libertad, la celebración de la huida de la esclavitud de los faraones de Egipto hacia la libertad de la tierra prometida. Anoche las mesas de todos los judíos del mundo dejaron una silla vacía en la exigencia de la liberación de los rehenes. Lo expresó con coraje y las palabras exactas, Hernán Feler, el periodista y relator de fútbol que tuvo secuestrada a su tía Ofelia. Fue estremecedor: