Que la patria se los demande

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Es un día histórico. La gran mayoría de los gobernadores y el presidente de la Nación firmaron un contrato de cara a la sociedad, en la Casa de Tucumán donde proclamamos nuestra independencia.  Para el gobierno de Javier Milei se trató de un triunfo político y para gran parte de los ciudadanos, un viento de esperanza. Los diez puntos básicos son un documento que toda persona que sueña con una Argentina próspera y sin pobreza, debería compartir.

Se propone la inviolabilidad de la propiedad privada, el equilibrio fiscal como innegociable, la reducción del gasto público a niveles históricos, en torno al 25% del Producto Bruto Interno, Una educación inicial primaria y secundaria útil y moderna con alfabetización plena y sin abandono escolar, una reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio, la rediscusión de la coparticipación federal de impuestos para terminar para siempre con el modelo extorsivo actual que padecen las provincias, el compromiso de las provincias de avanzar en la explotación de los recursos naturales del país, una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal, una reforma previsional que le de sostenibilidad al sistema y respete a quienes aportaron y la apertura del comercio internacional de manera  que la Argentina vuelva a  ser protagonista del mercado global.

Es cierto que son planteos muy generales. Pero también es verdad que son amplios denominadores comunes que nos pueden servir de plataforma de lanzamiento para salir de una vez y para siempre del kirchnerismo chavista y corrupto que enterró a este país en la más profunda decadencia. Por supuesto que Cristina, Alberto y Massa, los que impulsan el club del helicóptero junto a sindicalistas extorsionadores y mafiosos y piqueteros gerentes de la pobreza, no fueron a Tucumán ni firmaron este Pacto.

  • La historia los juzgará, aunque a Cristina, Boudou, De Vido, Urribarri, Lázaro Báez, José López y José Alperovich, entre otros, ya los condenó la justicia de las instituciones republicanas.

Los gobernadores que boicotearon este acto institucional y plural, no casualmente, están entre los que tienen mayor imagen negativa en todas las encuestas. Señores feudales del atraso como Gildo Insfrán, Sergio Zilioto y Ricardo Quintela. Camporista como Gustavo Melella o Axel Kicillof, el hijo putativo de Cristina, tienen como proyecto el país del populismo nefasto que hundió la Argentina y que ama a Venezuela y Cuba.

  • Los sindicalistas millonarios y eternos con gremios de lista única y trabajadores pobres y precarizados ya están organizando nuevos paros. Aquí también aparecen Luis Barrionuevo y Pablo Moyano, jerarcas repudiados por más del 90% de los ciudadanos.

El Pacto de Mayo es ni más ni menos que un punto de partida. Una expresión de deseo que hay que llevar a la práctica. Y eso depende de la gestión eficiente y de la vocación de consensos del gobierno. Es una ilusión de la mayoría de los ciudadanos que ojalá no se malogre. Si así no lo hicieron que la patria se los demande.

Ojalá el presidente Javier Milei se haya escuchado a si mismo cuando en su discurso dijo que no miraban hacia atrás, que no tenían rencores y que no querían impugnar ni perseguir a los adversarios.

  • A contramano de esa expresión fue la ausencia de la vicepresidente Victoria Villarruel que acusó un estado gripal pero que, toda la información disponible, explicó que fue por sus peleas internas incomprensibles con Karina Milei.

También sería honrar esos postulados que el presidente dejara de agredir y ser hostil con gran parte del periodismo, tal como se lo pidieron distintas organizaciones defensoras de la libertad de prensa.

  • Independencia, igual que libertad, son palabras benditas para los que creemos en la democracia republicana. Ser independientes hoy es aferrarnos y respetar a nuestra biblia laica que es la Constitución Nacional. Esos diez puntos son una síntesis de nuestra carta magna que fue la hoja de ruta del momento de mayor bienestar que tuvo nuestro bendito país. De la mano de Sarmiento y Alberdi. Con el espíritu de San Martín y Belgrano. Ese texto sagrado es el corazón de la patria que late. 

Jorge Luis Borges lo sintetizó con su genialidad: Nadie es la patria. Todos lo somos.

Fue un acierto que Mauricio Macri se sumara al acto como ex presidente. Un abrazo con Patricia Bullrich fue bien recibido por sus seguidores.

 A 208 años de la declaración de la Independencia hay una pregunta clave: ¿Qué significa ser independiente hoy? ¿Cuál es el contenido patriótico y ciudadano del día de la independencia nacional? Si nos miramos en el espejo de aquellos hombres hay que decir que el apellido de la independencia es la libertad. Y que hoy más que nunca deben ser los pilares de una sociedad mejor para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Un país mejor, más justo, más igualitario, con menos pobres y desocupados y con más honradez y diálogo. Un país en el que solo queden afuera los corruptos, los autoritarios y los golpistas. ¿Es tan difícil comprender lo simple? Millones de argentinos de buena voluntad quieren construir ese país. Un gran ejemplo de republicanismo fue el ex senador y ministro Esteban Bullrich y su tremendo esfuerzo para estar presente.

Fue ovacionado de pie. Fue un espejo en donde mirarse. Eso es independencia. No depender de nadie, no ser cliente de nadie y no dejarse extorsionar por nadie. No arrodillarse ante nadie y no hacer arrodillar a nadie. Eso también es independencia. Opinar con respeto absolutamente de todo, con independencia de criterios, sin tutelajes ni censuras y sin que te manden la AFIP, el ejército de trolls o los servicios de inteligencia para castigarte. Hoy le rendimos homenaje a ese Congreso de Tucumán que sancionó nuestra gloriosa y ansiada independencia. Es el día más importante de la patria. El día del parto. El alumbramiento de esto que somos. Es el día más feliz de la historia de los argentinos. Nacimos como Nación. Dimos a luz. Ojalá la patria tenga todos los días felices que le deseamos, cada vez que decimos con orgullo: Feliz día de la patria.

Debemos confirmar que la victoria de los malos es producto de la cobardía de los buenos. En estos tiempos de cólera y disgregación social, me gusta citar un pensamiento de Mahatma Ghandi porque, me parece, es el ADN de la dignidad: “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”. Hoy más que nunca tenemos que construir esa patria que soñamos. Sin déspotas ni cadenas. Es decir, sin corruptos ni autoritarios ni golpistas. Oíd Mortales, el grito sagrado: Libertad, libertad, libertad..

Editorial de Alfredo Leuco en El diario de Leuco por LN+