¿Fue testaferro o le robó a los Kirchner?

1079

La noticia pura y dura dice que la justicia condenó a cadena perpetua a los tres asesinos de Fabián Gutiérrez, el ex secretario de Néstor y Cristina. El veredicto, leído en Rio Gallegos, asegura que estos jóvenes no superaban los 20 años, cuando cometieron el homicidio triplemente agravado por haber sido realizado con alevosía, ensañamiento y por haber intentado ocultar el cadáver.

Pero las dos preguntas más importantes no fueron respondidas ni investigadas.

Ahí va la primera:

  • ¿Cómo fue que Fabián Gutiérrez se hizo millonario de la noche a la mañana?

Y la segunda:

  • ¿Gutiérrez, fue el testaferro de los Kirchner o les robó al matrimonio presidencial?

Son las mismas preguntas que todos los ciudadanos honrados de la Argentina nos hacemos. Los homicidas escribieron en un cuaderno que querían robarle a Fabián “la plata negra de la corrupción”. ¿Cómo puede ser que la mayoría de los funcionarios kirchneristas hicieron fortunas en el poder? Yo los definí como el Cartel de los Pingüinos Millonarios de Néstor y Cristina.

Fabián fue designado como hombre de confianza por Néstor cuando tenía 29 años, un auto medio pelo usado y vivía con los padres. Cuando se fue del gobierno K tenía 36 casas, 2 hoteles, 35 autos tope de gama, 3 barcos y cero culpa.

Insisto: es un caso similar al de Daniel Muñoz que también falleció y que embolsó montañas de dólares que le permitieron hacer inversiones carísimas en Argentina, los Estados Unidos y en las paradisíacas islas de Turks and Caicos. En Nueva York se compró un departamento de 14 millones de dólares en el legendario hotel Plaza, ubicado en la Quinta Avenida en el que solían hospedarse magnates y mega estrellas internacionales como los Rolling Stone, por ejemplo.

La pregunta es la misma. Estos muchachos eran los encargados de trasladar las valijas repletas de dólares sucios de la corrupción. Los llevaban al departamento de Capital donde vivían Néstor y Cristina y a Río Gallegos, a la casa de María Ostoic, la madre de Néstor. Tenían que pesar la plata porque no les daban los tiempos para contar semejante montaña de dólares y euros. ¿De cada valija, ellos se robaban una partecita en el pensamiento de que el que roba a un ladrón tiene 100 años de perdón? ¿O los Kirchner los utilizaban como testaferros para que escondieran esas cataratas de dinero negro? Eso no lo sabemos porque la justicia no se encargó de investigarlo. Hubiera sido razonable que los tribunales de El Calafate citaran a Cristina, la condenada dos veces presidenta de la Nación, para preguntarle si ella sabía como fue el mecanismo de enriquecimiento ilícito y a la velocidad de la luz de sus cadetes con corbata.  Asesinaron a su secretario personal y Cristina en todo este tiempo no dijo ni una palabra. Se quedó muda.  Ni siquiera expresó su dolor ni le dio el pésame a la familia. Es muy sospechoso.

Fabián Gutiérrez hacía una exhibición obscena de su riqueza inexplicable. Fanfarroneaba en El Calafate, el lugar en el mundo de Cristina. Allí no se mueve una hoja sin que Cristina lo sepa o lo ordene. Sin embargo, el 2 de julio de 2.020, Fabián, casi su mayordomo personal, fue salvajemente asesinado. Murió por asfixia mecánica, es decir que lo estrangularon pero antes le metieron 5 puñaladas en el cuello, lo torturaron, le fracturaron el dedo pulgar y le dieron una paliza descomunal. La fiscal Verónica Zuvic en su alegato dijo que se trató de un crimen con un móvil económico. Todos decían que Fabián sabía dónde los Kirchner habían escondido un botín inmenso como la Patagonia. Y le querían sacar esa información.

El homicidio y el juicio estuvieron plagados de situaciones extrañas. Se encontraron huellas de una cuarta persona pero nunca se supo quién era. Una camioneta RAM estuvo supervisando todo el proceso del crimen y de su posterior semi sepultura entre la tierra y la nieve en el patio de un complejo de cabañas. Alguien trasladó el cuerpo después del homicidio. El celular de Fabián, misteriosamente no se pudo abrir porque estaba roto. Es lo que dijeron. ¿Se imagina el nivel de información sobre la corrupción del gobierno más corrupto de la historia que debía tener ese teléfono? Claro hay que aclarar que todo fue ejecutado por la policía del gobierno de Alicia Kirchner. Una oficial de policía que era un testigo clave, faltó a la cita argumentando que tenía carpeta médica siquiátrica. Y la fiscal de instrucción del caso fue la hija de la gobernadora y sobrina de Cristina, Natalia Mercado. Bingo. Operativo encubrimiento completo.

No hay que olvidar que, según nuestra maltratada Constitución Nacional, los delitos graves de corrupción atentan contra la democracia y por lo tanto son imprescriptibles.

La familia Kirchner temía que Fabián contara todo lo que había visto en el gobierno. Ya se había prestado a ser imputado colaborador en la causa de los cuadernos de las coimas K. Como arrepentido no pudo zafar de pasar un tiempo en la cárcel por encubridor. En ese momento, otro delincuente condenado y arrepentido, José López confesó en el expediente que los 9 millones de dólares que llevó al falso convento aquella madrugada histórica se lo había entregado Fabián Gutiérrez con la orden de Cristina de esconderlo.

Lo declaró López ante la justicia. Es información, no opinión. Dato no relato.

Facundo Zaeta, uno de los condenados a prisión perpetua confesó que le encargó a Gómez, uno de sus cómplices, que sedujera a Fabián para que lo llevara a su casa particular. Le costó un par de meses y el envío permanente de fotos pornográficas. El día que lo convenció y en su propia cama Fabián recibió dos trompadas en la mandíbula por parte de Gómez que era boxeador. Allí comenzó todo. Fue el primer paso de ese crimen brutal que todavía esconde muchos misterios. Hay dos que son claves: el asesinado le robó a Néstor y Cristina o fue su testaferro. Ojalá algún día lo sepamos. Todos son cómplices de la cleptocracia más grave de nuestra historia democrática. No fue magia. Fue mafia. Cristina lo hizo.

Le doy mi palabra.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre