Alberto Fernández visitó el Instituto Malbrán, que por estas horas anunció una noticia formidable: lograron aislar el genoma del COVID19 en las variadas cepas que circulan en nuestro país y, por supuesto, eso nos acerca a la posibilidad de una vacuna de fabricación local, con la identificación genética para nuestro territorio.
Nuestras felicitaciones a los científicos del Malbrán a quienes hace poco les dedicamos una columna. Hoy vamos a hablar de científicos, enfermedades y presidentes.
Alberto Fernández, como decía, recorrió el Malbrán y se sacó selfies, saludó a los trabajadores, un despliegue de todo lo que no hay que hacer, sin guardar la distancia social recomendada, sin barbijo, exponiéndose a contagios y exponiendo a los científicos también.
Estamos hablando de gente muy importante en este trance que estamos viviendo. El Primer Ministro inglés está en terapia intensiva en este momento, recordemos; los virus, por más que tengan corona, son muy democráticos.
Además de dar el ejemplo, pésimo, claro, ¿Fernández no debería cuidarse por la importancia de cargo en estas circunstancias?
Hay antecedente: su vice viajó por temas personales a Cuba, sin cumplir las recomendaciones, y sin que este hecho le haya parecido una irresponsabilidad a nadie en el gobierno.
Por estos días he leído virulentas críticas a Domingo Faustino Sarmiento, uno de los intelectuales más lúcidos que dió este país, presidente de 1868 a 1874. Y no al azar menciono estas fechas. ¿Por qué?
Porque en 1871 durante la presidencia de Sarmiento, quien llegaba con enormes planes para la Argentina, se desató la epidemia más letal que haya sufrido este país: la de la fiebre amarilla, que en realidad por esas épocas tenía un nombre bastante más aterrador: “enfermedad del vómito negro”.
Ya el nombre te da la pauta de que en ese momento nuestros antepasados no tenían la más mínima idea de qué era esa peste terrible y la mencionaban sólo por uno de sus síntomas: los vómitos negros, señal de se trataba de una fiebre hemorragica.
Así eran las cosas: la gente caía como moscas, no sabían cómo se producía el contagio, ni cómo curarla, ni cómo prevenirla.
Los que podían, se mudaban de los elegantes barrios del sur, hacia el norte de la ciudad, y los que no, los que además vivían hacinados en casas humildes, morían masivamente. El punto es que, y por eso lo conecto con los paseos de Fernández, Sarmiento recibió una indicación certera de los especialistas y científicos de la época: él y sus funcionarios debían abandonar Buenos Aires.
La peste estaba concentrada en la ciudad y no había seguridad de permanecer vivo: la acefalía era un riesgo inmenso para un país tan frágil políticamente que aún no se recuperaba de la Guerra del Paraguay mientras acechaban revueltas internas de todo tipo.
Sarmiento se fue con una comitiva de setenta funcionarios a Mercedes. Las críticas fueron feroces, lo demolieron, lo trataron de cobarde. La realidad es que en casos de desastres de esa magnitud, sabemos, hay que poner en resguardo al Presidente; así son los protocolos actuales.
Sarmiento no aprovechaba privilegios, varias veces se había jugado la vida por el país, su hijo murió en la Guerra del Paraguay, es ridículo pensar que lo movió el egoísmo. A esto me refiero cuando hablo de la actitud temeraria de Fernández. El presidente no debe exponerse, el riesgo político es, ahora también, muy importante.
Volviendo a la fiebre amarilla, ¿recuerdan que la semana pasada hablamos de las teorías del miasma como responsable de propagar enfermedades?
Ya habían pasado muchos años de los descubrimientos de Jenner con respecto al cólera, pero aquí seguía en auge eso de pensar que la enfermedad se producía por los aires viciados de los cadáveres que se propagaba en el viento.
Error… la fiebre amarilla es producida por un virus que usa al mosquito como vector, igual que en el dengue, la malaria, el zika y tantas más. Pero eso lo descubriría Carlos Finaly 10 años más tarde.
Sarmiento, como dijimos, quedó a resguardo en Mercedes y evitó ser víctima del pico de contagios.
Tras la polémica Luana Volnovich dijo que “no hubo sobreprecios” en la licitación de urgencia, aunque sí le pasó factura a los proveedores.
En una nueva polémica que salpica al Gobierno nacional, trascendió que el PAMI había seguido los pasos del Ministerio de Desarrollo Social en la compra con sobreprecios. En esta oportunidad, la obra social de los jubilados y pensionados es investigada por excesivos aumentos en las unidades de alcohol en gel que adquirió el ente para abastecimiento de hospitales en medio de la pandemia de coronavirus.
Aunque la titular del ente negó esa acusación y consideró como “falsa” la noticia, luego admitió que la operación se realizó a un “precio carísimo”. “El año pasado habría salido menos, por eso me encantaría que los proveedores se sumen al pedido de bajar precios”, pidió Luana Volnovich en conferencia de prensa.
El martes se hizo pública una denuncia de diputados de la oposición que, en base a lo publicado en el expediente que acredita las contrataciones, cuestionaba cómo PAMI efectuó una compra de “gel alcohólico” a Servicios para la higiene S.A por $1.629.855. Según estimaciones, el valor pagado por litro fue de $1086,57, es decir, un 137% más caro que el precio de mercado establecido por la Secretaría de Comercio.
Ante esta situación, la directora insistió en que “esa información intenta generar confusión, es muy triste, es muy indignante. Compararon peras con manzanas, compararon frascos de alcohol en gel personal con cartuchos que se usan para hospitales”, expresó la funcionaria, y agregó: “Lo hicimos a través de una compra de urgencia habilitada por la administración pública. Convocamos a 14 oferentes, pero se presentó uno solo con un precio de mercado».
El revuelo del PAMI surge apenas unos días después de que Desarrollo Social se viera envuelto en una situación similar ligada a la compra de alimentos para los sectores más vulnerables. En el caso de la cartera conducida por Daniel Arroyo, 15 funcionarios renunciaron tras el despido de Gonzalo Calvo, Secretario de Articulación de Política Social.
Parte diario: 1.715 contagiados. 63 muertos. 358 recuperados.
Un arroyo, en las sierras de mi querida provincia de Córdoba, es un cauce pequeño de agua cristalina. Arroyo, por estas horas, es el apellido del responsable de un caudaloso y nauseabundo río de corrupción en la compra con sobre precios de oro de alimentos que ya arrastró a 15 funcionarios.
Y digo que Daniel Arroyo es responsable no solamente porque es el Ministro. Después la justicia se encargará de establecer si también es culpable del robo de más de 300 millones de pesos en una sola mega compra.
Arroyo fue el que designó a Gonzalo Calvo en un cargo donde se necesita la mayor honradez y eficiencia. Y Calvo hace apenas un año, fue despedido por Mariano Cascallares, el intendente de Almirante Brown, por sospechas de haber cobrado una coima. La justicia no lo pudo probar pero una cámara oculta lo mostró quejándose porque no le habían cumplido con el trato delictivo. Anoche en mi programa de TN, Patricia Bullrich reveló que varias de las empresas que fueron invitadas a vender sus productos alimenticios, tienen su sede en Almirante Brown. Qué casualidad tan casual.
Arroyo ya conocía a Calvo. Trabajaron juntos en el ministerio cuando lo encabezaba Alicia Kirchner. Lo mismo pasa con otra funcionaria que está bajo la lupa llamada Cecilia María Lavot. Es la encargada de compras de suministros y dirigente de la agrupación Kolina encabezada por la tía Alicia, actual gobernadora de Santa Cruz, la tierra prometida. Alicia Kirchner se quiso lavar las manos sin alcohol en gel y en un comunicado aclaró que “Calvo trabajó solo unos meses conmigo. El venía de la gestión anterior de Nélida Doga”.
De paso digamos que entre los 15 a los que le sacaron tarjeta roja está Carlos Montaña, amigo de Sergio Berni y uno de los vice presidentes de Independiente y ligado a Hugo Moyano, el dirigente inmenso y ejemplar.
Arroyo fue el que balbuceó frente a las cámaras explicaciones infantiles: “Les pedimos descuento, pero los proveedores se plantaron”. El propio presidente Alberto Fernández defendió al ministro diciendo que le preocupaba la “cartelización de los empresarios” que ni siquiera en situaciones de grave emergencia eran capaces de aflojar con su codicia. El presidente debería denunciar ante la justicia todo este chanchullo repugnante. El abogado del estado, Carlos Zannini debería denunciar a Daniel Arroyo y todos los funcionarios implicados y, por supuesto, también a los empresarios cartelizados. Los más notables nombres que aparecen aquí son Víctor Lusardi y Osvaldo Assisa. Dos intermediarios y proveedores históricos del estado que hicieron negocios con todos los gobiernos. Pero hay que investigar si hubo cartelización y la utilización de varias empresas fantasmas que pertenecen a la misma persona y que tenían el mismo domicilio. Yo escuché a Víctor Fera y su denuncia me sonó como un alarido. Es un empresario de muchos años del supermercadismo mayorista que simpatiza con el peronismo y con este gobierno. Sin embargo no tuvo pelos en la lengua para decir: “Aquí no hubo error, aquí se pagaron las coimas de siempre, de toda la vida en la Argentina”. El gobierno no hizo ninguna denuncia. Pero Sergio Rodríguez, desde la Procuraduría de Investigaciones Administrativas ya tomó el caso por la acusación que hizo la abogada Silvina Martínez. Los delitos son malversación de caudales públicos, incumplimiento de los deberes de funcionario y fraude a la administración”. Suponemos que hoy mismo el fiscal va a citar a Daniel Arroyo y a por lo menos dos empresarios: Víctor Lusardi, el que vendió los productos con sobreprecios y a Víctor Fera, el que denunció este mecanismo perverso.
Arroyo no frenó esta operación ni siquiera ante dos claras advertencias de la Sigen. La Sindicatura General de la Nación les advirtió por escrito que estaban pagando mucho más. Primero observaron la compra de aceite y después la de azúcar. Pero Gonzalo Calvo, insistió. Gambeteó las alertas de la Sigen y avanzó lo mismo con esas compras con el argumento de la emergencia alimentaria por la pandemia.
Arroyo no podía mantenerse al margen de una compra de esta magnitud. No se adquieren todos los días productos por 737 millones de pesos.
El presidente Fernández hace poco caracterizó a empresarios como miserables. Ayer Diego Cabot en estos micrófonos dijo que “no hay nada más miserable” que un funcionario que le roba el dinero para la comida a los pobres. Mucho más todavía en esta situación tan grave. Y mucho más aún, escudándose en los decretos de excepción que se le dieron al gobierno para hacer más rápido las cosas. Pero eso no es un cheque en blanco para que puedan robar o estafar.
Un párrafo aparte para Diego Cabot y en el para todos los colegas independientes que investigan a fondo pese a los ataques y persecuciones a los que son sometidos. Diego es el periodista que hizo la denuncia más grave de la historia argentina. Su riguroso trabajo destapó la olla podrida y millonaria de los cuadernos de Centeno. Las coimas de la obra pública que enriquecieron a la familia Kirchner y a su secretario Daniel Muñoz, entre otros.
En esta ocasión también fue el que iluminó este negociado oscuro y despreciable. En las redes lo insultaron de arriba abajo. Los fanáticos del cristinismo que odian al periodismo, tal como les enseñó su jefa, lo acusaban de gorila, golpista, oligarca. Pero lo cierto es que gracias a su trabajo, este gobierno se va a ahorrar 300 millones de pesos. Alberto debería agradecer el trabajo de Cabot y de los periodistas independientes. Porque fueron las cámaras de TN y los móviles de radio Mitre los que denunciaron las colas criminales a las que sometieron a los jubilados frente a los bancos aquel viernes negro. Eso le permitió al presidente frenar de golpe, dar un volantazo y programar de otra manera los pagos. Si Fernández hubiera estado mirando los canales K o escuchando las radios militantes, no se hubiera enterado nunca y esa situación peligrosa hubiera terminado con una tragedia y tal vez con varios adultos mayores muertos.
En ningún caso se pronunció ninguno de los dirigentes peronistas. Ninguno advirtió en voz alta lo que estaba ocurriendo y ninguno criticó o repudio lo que había pasado. Los integrantes de la mesa contra el hambre, también se quedaron mudos y brillaron por su ausencia en el escenario público.
Nadie dijo nada. Solo el periodismo independiente y los políticos opositores.
Ni en el caso de las colas rumbo al matadero, ni en esta estafa en la compra de alimentos.
El que sí saltó como leche hervida fue Juan Grabois. Es un, chavista K y francisquista en la corte de Alberto. Frente al escándalo por la compra de alimentos con sobreprecios por parte de Daniel Arroyo, disparó con munición gruesa: “Hay que fusilar al que hizo esto.” Aunque aclaró que lo decía metafóricamente. Pero arremetió, agresivo y explosivo:“ algún h de p… compró fideos al triple de lo que valen y de la peor calidad. Es una estafa a los pobres. Estas son las cosas que me enferman y no se pueden dejar pasar. Confío en que Alberto va a ponerle los puntos al responsable”. Se refería a que los fideos, el aceite y el resto de los productos eran marca Cuchuflito o Pindonga, como diría Cristina. Y los precios más bajos eran los de primer nivel.
Después, Grabois dijo que no le alcanzaba con los retos y que quería que rodaran cabezas para que los responsables no quedaran impunes. Y finalmente felicitó a Alberto por haber echado a Calvo con el siguiente tuit: “el que las hace las paga. Sea corrupto o irresponsable. Hay que combatirlos porque atacan el bienestar general”.
Grabois también suele fustigar a los periodistas que no se callan. Esta vez él se enteró de lo que repudia con tanta vehemencia por el trabajo de un periodista. Y de un diario que él atribuye a la ideología de la oligarquía ganadera y los grupos concentrados.
La lección que este cuarto gobierno kirchnerista debe sacar, es que no se puede ahogar ni en un vaso de agua ni en un arroyo. Que si de verdad Alberto Fernández quiere que se termine el país de los vivos, recuerde ese dicho popular de que el vivo vive del zonzo y el zonzo de su trabajo. Quien quiera oír que oiga. Y que de una vez por todas se acabe el país de los ladrones y los golpistas. Esos sí, que son los peores virus.
Columna editorial de Alfredo Leuco en Le Doy Mi Palabra por Radio Mitre.
“Ahora vienen días en los cuáles deberá estar tranquilo, recuperándose completamente y siguiendo todas las indicaciones”, escribió su hijo Lucas en las redes.
Luego de permanecer internado 15 días en España por contraer el Covid-19, se conoció que Hugo Orlando Gatti fue dado de alta y vuelve a su casa de Madrid. Fueron dos semanas de mucha incertidumbre por sus 75 años y los antecedentes cardíacos que arrastraba.
Su hijo Lucas alegró a todos con la noticia en las redes sociales. “Les escribo para darles una buena noticia. Han dado de alta a mi padre. Ya se encuentra en su casa y ahora vienen días en los cuáles deberá estar tranquilo, recuperándose completamente y siguiendo todas las indicaciones y controles que los médicos le han solicitado”.
El ex arquero de Boca, River y la Selección Argentina superó esta dura batalla y pudo por fin salir de la clínica para terminar de recuperarse en su hogar.
En un principio la situación parecía complicada ya que su familia había declarado que su padre se encontraba “estable aunque eso no indicaba que estuviera bien”. Un par de días después, el mayor de los hijos del Loco contó que su padre estaba respondiendo al tratamiento, mientras que el domingo publicó que “la situación es alentadora”.
“Esto para mí es como un mal sueño. Y como todo sueño tiene que terminar y comenzar uno nuevo. Cuando a mí me dijeron que me tenían que ingresar, yo decía ‘ustedes están locos’. A mí me gusta vivir. Como a todos. Uno tiene que luchar por eso, por la vida”, dijo días atrás el Loco en diálogo con sus compañeros de programa deportivo en que participa en España, “El Chiringuito”.
El diputado nacional y titular de la UCR celebró el despido de 15 funcionarios del Ministerio de Desarrollo por la compra millonaria de alimentos.
El ex gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo disparó munición gruesa contra el Gobierno nacional en medio de la polémica de la semana por la compra de alimentos con sobreprecios de hasta un 62%. Como consecuencia, el ministro de Desarrollo Daniel Arroyo inició una investigación interna e hizo una limpieza entre sus funcionarios.
“Es un hecho deleznable y celebro que hayan separado a 15 funcionarios. Ha estado bien el periodisimo, ha dicho lo que tenía que decir. La oposición también ha alertado sobre esto. Es bueno que estemos atentos“, consideró Alfredo Cornejo en Palabra de Leuco, vía Skipe.
“Sabemos con los proveedores se cartelizan pero también hay poder suficiente para comprar de forma directa, y en fábricas“, explicó el diputado radical en línea con el pensamiento de Patricia Bullrich, quien también fue entrevistada en el programa de TN.
“La pandemia se la combate con la unanimidad de opiniones. Muy por el contrario la pandemia y la salida de la cuarentena van a ser con crisis sociales que van a necesitar muchas más libertades y democracia”, agregó.
En menos de dos días, el caso de los sobreprecios en la compra de alimentos entró en ebullición, requirió de la explicación del ministro de Desarrollo, Daniel Arroyo, y del presidente Alberto Fernández y se llevó puestos 15 funcionarios.
Si se tienen en cuenta los precios de referencia que el mismo Estado brinda, se habrían pagado de más $ 164 millones en la compra de cinco toneladas de arroz, aceite, fideo, lentejas y azúcar.
El martes, antes de que una oleada de funcionarios de Desarrollo dejara sus puestos, el gobierno revocó las licitaciones de azúcar y aceite, pero las demás quedaron firmes, aún con los evidentes sobreprecios que pueden encontrarse.
El primer funcionario al que se le pidió el alejamiento de la cartera fue Gonzalo Calvo, un hombre que ya había pasado por Desarrollo Social en la época en la que Alicia Kirchner era ministra y que luego pasó con más pena que gloria por un cargo municipal. Fue secretario de Seguridad, lugar del que fue eyectado por una denuncia de corrupción que incluyó una cámara oculta de la cual el flamante ex funionario todavía reniega: “Me va a acompañar toda la vida”, dice protestando.
Detrás de él, otros 14 funcionarios que le respondían políticamente dieron un paso al costado, provocando la primera oleada de funcionarios que se alejan del Gobierno.
Podrían no ser los únicos: quien quedó en la cuerda floja es Cecilia María Lavot, una abogada ultra K, que fue apoderada de Kolina (la agrupación que lidera Alicia Kirchner) y que trabaja en Desarrollo como directora de Compras y Suministros. Fue la encargada de aprobar el negocio turbio que hasta el ministro Arroyo debió confirmar.
Del otro lado, del de los empresarios, el mayor beneficiado se llama Víctor Lusardi, es dueño de varias empresas que confluyen en el Grupo L y obtuvo gran parte de la licitación fraudulenta. No es una cara nueva para la política: hizo negocios con los sucesivos gobiernos y tiene múltiples causas por desmanejos tanto en el kirchnerismo como en el macrismo. Logró ser el favorecido, una vez más.
Los sobreprecios en alimentos dieron lugar a la búsqueda pormenorizada en otras presuntas estafas provocadas desde el Estado. Así aparecieron otros presuntos negociados de diferentes reparticiones públicas con alcohol en gel y con repelentes, entre otros.
En épocas de emergencia es cuando más se puede prestar la situación para cualquier hecho de corrupción. Con los organismos de control distendidos u ocupados en otros menesteres, se arma el terreno propicio para que los hechos de corrupción aparezcan.
El jefe de Gobierno porteño se refirió a la polémica compra de alimentos con sobreprecios del Ministerio de Desarrollo. Además, avaló la extensión de la cuarentena y precisó que el pico de contagios se espera para la segunda quincena de mayo.
Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, opinó en Palabra de Leuco sobre el escándalo que se armó en el Ministerio de Desarrollo esta semana por la compra de alimentos con sobreprecios para repartir en los barrios más vulnerables. Tras las inmensas críticas por parte de la sociedad, la oposición y hasta aliados del kirchnerismo, los castigos llegaron pronto y la cartera que dirige Daniel Arroyo decidió desplazar a 15 funcionarios que estaban a cargo de la polémica operación, encabezados por Gonzalo Calvo, el secretario de Articulación de Política Social.
‘Estoy de acuerdo que se tomen medidas contundentes que ayuden a la transparencia. Si echaron a los que pagaron de más, me parece bien“, consideró el alcalde porteño y detalló sobre ese tipo de transacciones en su territorio: ‘No hemos tenido problemas con la compra de alimentos y duplicamos la distribución en todos los sectores que más lo necesitan“.
Con respecto a la pandemia del coronavirus y las tareas de prevención que viene desarrollando la Ciudad en conjunto con Nación y Provincia, Larreta indicó que “el principal desafío es transmitirle tranquilidad a la gente y cuidarla”; y les pidió a la población que “sigan cumpliendo la cuarentena”. “Seremos implacables para que se cumpla”, remarcó.
‘Nosotros esperábamos el pico para el fin de abril, pero ahora la aguardamos para la primera quincena de mayo. Estamos preparando el sistema sanitario y las camas para aislamiento, en consecuencia. ‘Estamos tomando todos los recaudos para el caso, agregó en TN y continuó: “Estamos sumando 210 camas de terapia intensiva, 450 camas de internación y 2500 camas de hotel. Son 3000 en total”.
El jefe de Gobierno también dijo que es apropiada la extensión del aislamiento. “Lo nuevo en la Ciudad es poner el foco en los adultos mayores. Por cada enfermo que tiene síntomas, hay dos que están enfermos pero no lo saben. Los asintomáticos son de riesgo también. Nosotros pedimos enfáticamente a la gente que se tape la boca con un método casero. Que no salgan a comprar barbijos profesionales porque los médicos lo necesitan. La recomendación es que se queden en su casa pero si tienen que salir, con un tapabocas”.
La diputada apuntó contra Hugo Moyano por las irregularidades en los balances. “La pandemia no es sinónimo de impunidad, no es un ciudadano que los argentinos queremos tener”, criticó en relación a los halagos del presidente para con el dirigente.
Tras el endiosamiento que recibió Hugo Moyano por parte del presidente Alberto Fernández en la reinauguración del Sanatorio Antártida -que pertenece a Camioneros- para atender pacientes con coronavirus, la diputada de Cambiemos Graciela Camaño volvió a exigir a la Justicia que intervenga la obra social del gremio por las millonarias pérdidas que dio en los últimos años.
“Ya lo hice hace más de un año. El propio contador de los balances de la obra social de Moyano ha dicho que es una empresa que tiene imposibilidad y grave riesgo de continuar prestando los servicios. Eso me llevó en ese momento a solicitar la intervención“, precisó la legisladora en Palabra de Leuco por TN. “Ya se lo expresamos a la Superintendencia de la Salud, tenemos todos los números y la documentación oficial”, agregó.
“Me llama la atención de que algunos entienden que esta pandemia significa también la impunidad. Ahora con el caso de la prisión domiciliaria a Amado Boudou y la situación de los Moyano”, señalo en referencia a los elogios del jefe de Estado para con el mandamás de Independiente.
“Moyano no es el ejemplo de un dirigente sindical ni de un ciudadano que los argentinos queremos tener. Se ha enriquecido a partir de haber quebrado a su obra social. Ha dado pérdidas en forma consecutivas los últimos 7 años“, cuestionó Ocaña.
Por otra parte, consultada por la polémica compra de alimentos con sobreprecios que efectuó el Gobierno, la diputada opinó: ‘Fue una licitación amañada donde se simuló una competencia que no existe. Son empresas de un mismo grupo las proveedoras. Se deben separar a todos los funcionarios que fueron parte de este armado de contratación. Es vergonzoso porque hablamos de alimentos para las personas que padecen la crisis social producto de esta pandemia. Conozco a Daniel Arroyo, es una persona transparente y creo que separará a los involucrados“.
Se trata de Julio Carballo, ex concejal de Córdoba que fue duramente criticado por la UCR en las redes sociales. “Que el coronavirus le haga honor al nombre con 5 o 6 millones de negros menos, de peronistas menos”, sentenció.
Terrible escándalo se desató en la provincia de Córdoba luego de difundirse un audio del dirigente radical Julio Carballo, en el que desea “que esta pandemia haga una limpieza étnica que todos nos merecemos”. A las pocas horas, organizaciones sociales y todos los partidos políticos salieron al cruce de las manifestaciones y pidieron la intervención del Inadi.
Entre 2011 y 2015, el hombre en cuestión fue concejal por la UCR y hasta fines del 2019 fue secretario del Concejo Deliberante por la Alianza Cambiemos, cuando la fuerza perdió la localidad ante el justicialismo. Como radical integra el espacio de Gabriela Negri, hermana del diputado nacional.
“No es como dijo el huevón de [Alberto] Fernández que le vamos ganando al virus ¡El ocote! ¡El ocote! Nosotros no hemos llegado al volumen que tiene y que tuvo Italia y mismo tiene Estados Unidos. Tengo amigos y están todos cagados allá”, afirmó en la grabación que se filtró en las redes y los medios locales.
“La gente entiende acá en este país a los palazos si no, no hay forma. Y como gran parte de este país es peronista, el peroncho entiende a bala, a palo, patada en el culo. Es de la única forma porque es negro… Entonces qué se yo, no sé, no sé…“, agrega.
Después avanza sobre la idea de una “limpieza étnica”: “Yo lo único que espero es que esta pandemia haga una limpieza étnica que todos nos merecemos. Yo por mí que se quede [en] La Matanza (por el coronavirus) y le haga honor al nombre con 5 o 6 millones de negros menos, de peronistas menos, de planes menos… capaz que este país arranca”.
Carballo no habló públicamente después del hecho.
Repudio de la UCR
“Los mismos están muy lejos del pensamiento, valores e ideales de nuestro centenario partido. En estos tiempos, nos debemos encontrar más unidos que nunca y trabajando en conjunto en pos de nuestros vecinos“, fue el descargo del Comité de Circuito Unión Cívica Radical de Capilla del Monte en un comunicado lanzado en Facebook.
Tras la desvinculación de Gonzalo Calvo, secretario de Articulación de la Política Social, otros 14 funcionarios fueron cesados de sus cargos y se investigará por qué se pagó con sobreprecios para definir las responsabilidades.
Tras la polémica por la compra con sobreprecios por parte del Ministerio de Desarrollo Social de productos esenciales para repartir en comedores y barrios humildes durante la cuarentena, echaron a 15 funcionario.
El primer funcionario desvinculado por decisión del ministro Daniel Arroyo fue Gonzalo Calvo, secretario de Articulación de la Política Social, apuntado como el responsable de las compras.
La decisión por parte del Gobierno se tomó cuando se comprobó que, en seis resoluciones publicadas en el Boletín Oficial, se autorizaba a la compra de cinco toneladas de alimentos por un total de $534 millones que incluía aceite, arroz y fideos, entre otros.
Carlos Montaña, subsecretario de Asistencia Crítica, es otro de los que fue despedido luego del sumario que inició el propio Arroyo, que revocó esta compra.
Como consecuencia de esta situación, el Estado no podrá pagar bienes por encima de los precios fijados como máximos.
Los otros funcionarios que fueron relevados son el coordinador de abordaje territorial Fabio Frega, el coordinador de Depósito Metropolitano Pedro Procopio, la directora de Emergencia Ana Barchetta, la coordinadora de asistencia técnica directa Carolina D`Ambrossio, la directora de Asistencia Crítica Florencia Plano.
También fueron despedidos la directora de Asistencia Institucional Agustina Brea, el director de Gestión y Asistencia Urgente, Gastón Lasalle, el director de Ayudas emergentes Christian Escudero, el coordinador de Asistencias a Instituciones No gubernamentales Víctor Oviedo, el coordinador de Gestión de ayudas urgentes Ignacio Sabaini, el director de Talleres familiares Gabriel Giurliddo, el director nacional de Articulación Social Federico Ludueña y el director de Asistencia para Situaciones especiales Gustavo Cassieri.