Las clases más cerca de comenzar “tras las vacaciones de invierno”

Lo dijo el ministro de Educación, Nicolás Trotta aseguró que se demorara la vuelta al colegio. “Es más un tema epidemiológico que de educación”. Y aclaró que ningún país tiene la certeza de cuándo se retomará el calendario educativo.

El ministro de Educación, Nicolás Trotta, reconoció hoy que las clases están “mucho más cerca” de volver después de las vacaciones de invierno que “en las próximas semanas”, ante la pandemia de coronavirus.

   A un mes del último día en que los alumnos concurrieron a las escuelas, el funcionario nacional admitió que “es una alternativa” que se retome la rutina escolar luego del receso invernal.

   “Estamos mucho más cerca de ese escenario que de una vuelta en las próximas semanas”, sostuvo el integrante del Gabinete en declaraciones radiales.

   En ese sentido, Trotta ratificó que la fecha del regreso de los chicos a las aulas “no es una decisión educativa, sino epidemiológica”.

“No tenemos certezas: no las tenemos nosotros, ni ningún otro país del mundo”, remarcó.
   Al ser consultado sobre cómo será el regreso a las clases, el ministro de Educación manifestó: “La vuelta a la escuela se vincula también con la realidad en infraestructura. Es imposible imaginar un esquema de distanciamiento o más de un turno con la infraestructura actual”.

Crónicas de guerra: Cristina, la enemiga de Alberto

Parte diario: 2.208 contagiados. 97 muertos. 515 recuperados.

A esta altura, hay que decir que el principal problema político de Alberto Fernández, es Cristina. Ella se comporta como una enemiga en lugar de hacerlo como su socia y compañera de fórmula. Ninguna crisis de la magnitud y la crueldad de la pandemia, soporta la ausencia del escenario de la vice presidenta de la Nación. Cristina no está. No aparece.

Alberto se encargó de difundir que charlaron durante dos horas en Olivos pero ella, no dijo ni mu. No expresa su apoyo a las medidas que toma Alberto y, por el contrario, deja circular, mediante voceros oficiosos y con gestos, que está enojada con el presidente por varios motivos. ¿No le parece raro que Cristina no haya dicho una palabra sobre el combate contra el virus? Ni una. Ni un tuit emitió. Silencio absoluto. Irónicamente uno podría decir que Cristina cumple con la distancia social y acompaña a Alberto a dos metros de distancia. Es que no quiere aparecer en la historia manchada por la tragedia que puede llegar a ocurrir y se preserva. Le saca el cuerpo a la jeringa. Especula. Desde el gobierno, dicen que no son momentos para especular políticamente y Cristina aparece como la máxima especuladora política del momento. Porque esquiva el bulto. Se refugia en el mutismo y el perfil casi inexistente. Pero su silencio es atronador. Porque ni sus funcionarios más fieles, ni sus artistas más militantes ni los organismos de derechos humanos que la idolatran, están jugando un rol trascendente en estos momentos, tal vez, entre los más delicados de la historia de este país. Uno puede preguntarse con toda legitimidad: ¿Dónde está Cristina? ¿Dónde están Carlos Zannini y Oscar Parrilli? En cuarentena y fuera del radar. Es más, hasta al rol de Wado de Pedro, nada menos que el ministro del interior, aparece desdibujado, en el fondo de la fila de soldados que se están poniendo esta batalla al hombro. Al frente en la vanguardia está solito Alberto con sus albertistas y con los opositores que gobiernan sus distritos. Pero los K, están ausentes con aviso.

Otro dato clave que pocos registraron es la ausencia de la tropa de artistas cristinistas del Teletón que organizó la primera dama y que se transmitió simultáneamente por todos los canales de aire. ¿Habrán recibido una orden de Cristina para no colaborar? Los muchachos solo apoyan a Cristina y no a Alberto? Porque en el programa solidario estuvieron figuras, descalificadas como gorilas y que en su momento fueron perseguidas por los K como Mirtha Legrand o Susana Giménez y casi nadie del palo del kirchnerismo. ¿Se dio cuenta?

 Lo más parecido a un kirchnerista en esa maratón televisiva fue Roger Waters, aunque es más chavista y antisemita que otra cosa. Se podría decir que Víctor Heredia o Susana Rinaldi son K. Es verdad, pero son K de bajas calorías. No han sido combatientes del ejército artístico de Cristina. Hubo un show para juntar fondos y no apareció Tristán, el ministro de la propaganda y la venganza. ¿Por qué? Y Fito Páez, Teresa Parodi o La Mancha de Rolando? No digo Ignacio Copani porque espanta gente pero…

¿Qué pasó con Pablo Echarri, Florencia Peña, Darío Grandinetti, Gerardo Romano, Nancy Duplaa, o Dady Brieva, entre otros?

¿O habrá sido Alberto el que no los quiso convocar a la tele para no contaminar la imagen con los cristinistas más intransigentes? De una forma o de otra se vió claramente la grieta entre el presidente y su vice. Hay cuestiones de fondo que son irreconciliables.

A Diego Maradona, otro hiper K,  le pidieron un video cortito y ni siquiera contestó. No se avivaron de  pedirle permiso a Nicolás Maduro.

Pregunto nuevamente: ¿No los invitaron por orden de Alberto, se negaron a ir o Cristina no los autorizó porque no quiere que Alberto siga aumentando su capital político? ¿Se puede llegar a esos niveles de mezquindad y celos?

Los colectivos feministas y los organismos de derechos humanos más cooptados por el cristinismo, tampoco se jugaron demasiado ni en sus declaraciones. Balconean. Miran desde la platea como se las arregla un gobierno al que votaron pero que, tal vez, no sienten como propio. El teletón se tituló: “Unidos por Argentina” pero bien podría haberse planteado como “Separados por Cristina”.

La fractura en la cima del poder, no solamente se puede revisar con las ausencias. También con los reclamos de los cristinistas más extremos que suelen decir lo que Cristina no puede.

El caso que tuvo más repercusión fue el de Juan Grabois. Es un, chavista K y francisquista en la corte de Alberto. Frente al escándalo por la compra de alimentos con sobreprecios por parte de Daniel Arroyo, disparó con munición gruesa: “Hay que fusilar al que hizo esto.” Aunque aclaró que lo decía metafóricamente. Pero arremetió, agresivo y explosivo:“ algún h de p… compró fideos al triple de lo que valen y de la peor calidad. Es una estafa a los pobres. Estas son las cosas que me enferman y no se pueden dejar pasar. Confío en que Alberto va a ponerle los puntos al responsable”.

Esa fue una gravísima truchada del gobierno. Pero aquél viernes negro, tal vez fue el peor día de Alberto con las colas inhumanas a las que sometieron a los jubilados en los bancos. Fue criminal. Fue como mandarlos al matadero y generó un terremoto de críticas y pases de factura. Una rebelión en la granja. En las redes se recordaron los videos en los que varios kirchneristas decían “Con los jubilados, no”, durante el gobierno de Macri.

O el momento en que la presunta defensora de los jubilados,  Mirtha Tundis, desde el massismo, lloraba por las medidas del gobierno anterior y ahora no aparece por ningún lado.

Pero lo más terrible, fue el video de un energúmeno violento y antisemita llamado Santiago Cúneo. Yo sé que es una expresión muy minoritaria del cristinismo. Pero insisto. Maltrató a Alberto Fernández y lo insultó y lo amenaza como nadie lo insultó ni lo amenazó en su vida. Y dijo que Cristina y Sergio Massa tienen que controlar al presidente.

Este personaje nefasto pero cristinista, les dice h de p y criminales  a Santiago Cafiero, Pesce y Vanoli. Como buen discriminador, Cúneo los acusa de inútiles y de porteños. Bizarro e insólito.

¿Eso es lo que piensan, pero no pueden decir Cristina y La Cámpora? Lo pregunto porque Cuneo se sacó una foto con Máximo en el Instituto Patria. Y fue en las listas electorales con Julio de Vido. Y en el acto de despedida de un canal de cable contó con Juan Cabandié y Hugo Moyano como invitados.

En ese video de hiper cristinismo fuera de control, Cúneo le echa en cara a Alberto lo que parece que los cristinistas no le perdonan: su relación prudente e institucional con Horacio Rodríguez Larreta.

De hecho en los últimos tiempos, Alberto tomó el rumbo contrario en ese tema. Pasó de golpe de aparecer con Rodríguez Larreta, Gerardo Morales o de reunirse con los legisladores de Juntos por el cambio, a calificar de miserables a los empresarios y a colocar en un altar inmenso y ejemplar a un patotero y corrupto como Hugo Moyano. Cambia todo cambia.

Lo cierto es que Cristina, desde su regreso de Cuba, no abrió la boca para apoyar la lucha contra la pandemia pero su presencia puede observarse en la radicalización de Alberto en su discurso y sus gestos.

Que el Partido Justicialista haya emitido un comunicado oficial de apoyo al Partido Comunista Chino, uno de los pilares más feroces y tenebrosos de la dictadura, habla por sí mismo. A un derechoso conservador como José Luis  Gioja no me lo imaginaba apoyando a los tiranos del marxismo. Pero el que empujó el tema fue Jorge Taiana en nombre de Cristina. Simplemente chavismo partidario y jurásico.

Otra prueba de la fractura expuesta de Alberto y Cristina. El presidente apoyó la idea primitiva de Cristina y Máximo de cobrar un impuesto a las grandes fortunas aunque no está muy de acuerdo. No hay que aprovecharse de

 un estado de excepción que se le dio al presidente para que ataque la pandemia pero no para que no ataque la Constitución o la República. Parece mentira que hayan pegado un salto tan grande hacia el pasado, liquidando el sistema del expediente electrónico. Eso lo autoriza a evitar la firma digital y a regresar a los pre históricos trámites en papel que se pueden ante datar o post datar para ocultar algún hecho grave de corrupción.

Como si esto fuera poco, la justicia K envió a su casa a Amado Boudou. Un grave caso de corrupción condenada en dos instancias y de impunidad. Porque no hay un solo motivo, ni uno solo, para que este malandra de estado tenga ese beneficio. Esto también generó un estrépito negativo en el ánimo de la sociedad y un nuevo cruce con Cristina. Es que ella estatizó la empresa para ocultar las pruebas y lograron un record mundial: nadie reclamó la indemnización. Nunca visto en la historia que nadie se queje aunque sea porque le sacan su empresa. Y no lo digo yo. Lo denunció el actual presidente Alberto Fernández en una entrevista en televisión. Fue el mismo día que criticó los dos blanqueos que hizo Cristina y que uno de ellos lo tuvo abierto durante 4 años.

Para colmo Boudou, envalentonado le salió al cruce de la teoría de Alberto de que no hay presos políticos. Boudou dijo que “Todavía hay presos y perseguidos por cuestiones políticas. La persecución política y judicial no ha cesado. No es razonable esperar que la misma justicia que nos condenó corrija su decisión”. Un fuerte desafío a Alberto. ¿Fue fogoneado por Cristina o simplemente calla y otorga?

Está claro que Alberto y su gobierno está acechado por la pandemia. Pero muchos de sus graves problemas son producto de errores no forzados. Moyano, jubilados contagiándose en la cola de los bancos, alimentos a precio de oro, entre los más importantes. Pero su complicación más difícil e indescifrable es Cristina. Es su enemiga y lo somete a fuego amigo.

Cumpleaños feliz y en familia a pesar de la cuarentena

A Alfredo en Le doy mi Palabra le dieron un sorpresón: habló Esther y reveló su deseo de transitar los caminos del hijo y el nieto en la radio. Escuchá la nota completa acá.


En un día especial, Alfredo Leuco festeja su cumpleaños en medio de la cuarentena y su familia lo sorprendió mientras conducía Le Doy mi Palabra.

“Muy emocionada, papá también al lado mio. Tu columna no tiene precio, no se qué decirte, que tengas mucha salud, mucha alegría y que te veas recompensado siempre por tus gestos bondadosos, por tu rectitud.

A la distancia, un beso muy grande de papá y mío también. Que sea todo hermoso en tu vida, con salud, alegría, rodeado de tus seres queridos. Gracias Alfredo por poder darte este mensaje. Un brindis a través de la distancia, y que este demonio desaparezca pronto”.

“Tengo 87 años Me gustaría mucho conducir un programa de radio; cuando vos o Diego terminan su programa, siempre les doy mi opinión. Feliz pesaj; felices pascuas para todos”.

“No es la primera vez que hablamos en un cumpleaños, pero sí la primera vez en cuarentena. Estoy muy orgulloso de vos; nunca me imaginé que iba a ser capaz de cuidarse solo y lo está logrando”.

“El médico que murió curando a los demás”, por Federico Andahazi

Ayer comentamos las consecuencias políticas de la fiebre amarilla que asoló a Buenos Aires en 1871.

En ese momento, Sarmiento era el presidente de la Argentina y fue injustamente criticado, con oportunismo y mala fe, igual que hoy, por haber dejado Buenos Aires en medio de la epidemia.

Sarmiento, como dijimos, obedeció a los científicos y médicos que le aconsejaron que quienes encabezaban el gobierno y los otros poderes de la Nación debían resguardarse de una muerte segura y de la consecuente acefalía que habría de sumir en el caos completo al país en medio de una crisis sanitaria.

Pensemos que nadie tenía la menor idea de cómo se contagiaba esa enfermedad llamada “del vómito negro” para la que no existía cura. Perder al presidente hubiese significado una crisis política de proporciones.

Se trataba de una epidemia acotada a la ciudad de Buenos Aires, a ciertos barrios incluso. Ahora sabemos los límites estaban dados por el lugar de hábitat del mosquito, vector de la fiebre amarilla.

De hecho, las muertes cesaron con el frío, hacia fines de mayo de ese fatídico 1871. Hoy vamos a hablar de los que sí se quedaron en Buenos Aires sabiendo que aquí se jugaban, probablemente, la última partida.

Muchos de ellos fueron médicos que no sólo permanecieron en la ciudad sino que se propusieron salvar vidas y atender a los moribundos con la certeza de que podían contagiarse, y así fue.

El contagio, claro, no se daba entre personas, pero esos conventillos donde la gente vivía hacinada sin agua corriente, con charcos en las calles y malas condiciones de higiene, eran el cultivo del mosquito Aedes aegypti, el mismo que hoy nos amenaza por el dengue.

Vamos a conocer esas historias apasionantes de hombres admirables que entregaron la vida a la lucha contra la fiebre amarilla. Adolfo Argerich, uno de los mejores médicos, trabajaba en la Parroquia de San Telmo, cuando San Telmo era de los barrios más castigados. El verano de 1871 se presentó con temperaturas agobiantes.

Buenos Aires era una ciudad con espantosos problemas sanitarios. Para empezar, las riberas del Riachuelo estaban pobladas de saladeros que descargaban al río y permanentemente presentaban aguas estancadas y putrefactas.

Dicho sea de paso es notable cómo esta ciudad se ha ensañado con el hermoso río que debería ser el Riachuelo. Podía haber sido nuestro Sena en lugar de usarlo como cloaca a cielo abierto.

Además, Buenos Aires volcaba sus aguas servidas a pozos ciegos pero las napas estaban saturadas. Las pintorescas imágenes de los aljibes no eran moneda corriente; sólo las familias pudientes contaban con un aljibe.

La marca de la ciudad en verano eran los mosquitos, el agua podrida, los charcos y la pestilencia.

Se cree que la fiebre amarilla llegó en barco desde Brasil, pero hay quienes dicen que la trajeron los soldados que regresaban de luchar en el Paraguay, en la guerra de la Triple Alianza.

El hecho es que el 4 de febrero se aisló el barrio de San Telmo, luego el puerto de Buenos Aires quedó declarado “puerto infectado” y se detuvo la actividad aduanera. En marzo las muertes aumentaban día a día.

Después de que los principales referentes de los tres poderes dejaran Buenos Aires los vecinos de la ciudad reunidos por Bartolomé Mitre y Hector Varela decidieron conformar una Comisión Popular para afrontar la crisis. La presidió Roque Pérez, de quien hablaremos la semana próxima.

Y uno de los principales referentes médicos fue Adolfo Argerich, quien se negó a abandonar la letal parroquia de San Telmo.

La comisión intentó pagar los servicios del Dr Argerich, pero él les respondió: “Señores, yo haré todo lo que pueda en obsequio a los enfermos de la Parroquia, pero a condición de que Vds. no han de darme ninguna clase de emolumentos”

Los muertos fueron 14 mil, el 8% de la población de Buenos Aires. Como siempre, los más expuestos era quienes intentaban curar a los enfermos.

Ese fue el caso de Argerich, que se enfermó dos veces y dos veces se recuperó y salió adelante, impulsado por el afán de detener las muertes. Pero la tercera, venció ese poderoso virus que volaba con el mosquito sin que nadie lo supiera.

El 19 de abril Adolfo Argerich murió víctima de la fiebre amarilla y el 25 de mayo moriría Manuel Argerich, su hermano, también médico, vocal de la comisión popular contra la fiebre amarilla. No tenían siquiera 40 años.

Murieron jóvenes dirán algunos, murieron en su ley dirán otros. Murieron para salvar a muchos de nuestros antepasados diremos nosotros.

Y les ofrecemos este sencillo homenaje que hacemos extensivo a todos los trabajadores de la salud, herederos de esos primeros médicos argentinos, héroes de la peor epidemia que sufrió este país. Después de la corrupción, claro.

Reapareció Durán Barba con elogios a Alberto Fernández y criticando a la oposición

El asesor de Mauricio Macri durante su presidencia valoró la decisión del Gobierno actual en priorizar la salud por sobre la economía en tiempos de coronavirus. “La Argentina es un ejemplo”, lanzó.


Después de varios meses alejado de la política tras la llegada del Frente de Todos al poder, Jaime Durán Barba volvió a reaparecer ante los medios con grandes elogios hacia Alberto Fernández por la manera en que está enfrentando la pandemia del coronavirus.

El ecuatoriano, quien fuera el principal asesor de Mauricio Macri antes y durante su mandato, aseguró que “la Argentina es un ejemplo en todo el mundo” y sorpresivamente criticó a los dirigentes de Juntos por el Cambio para que dejen de ser oposición “para pararse como argentinos”.

“Honestamente no esperaba que trabaje tan bien (sobre Fernández). Saltar las grietas y trabajar conjuntamente con Kicillof, Rodríguez Larreta, eso es lo que hay que hacer ahorita. Yo creo que estalló una bomba de tal magnitud en el mundo, que o asimilamos que tenemos que pensar de otra manera o si seguimos peleando por cositas vamos a tener más muertos”, sostuvo el consultor en diálogo con Radio Con Vos.

Y añadió con indirectas al espacio que supo defender. “En este momento de la historia hay que pararse como argentinos más que como oposición. Fernández ha tenido una actitud sana de convocar a la gente”.

En un extenso análisis de las medidas tomadas por los gobiernos regionales frente al avance del Covid-19, Barba disparó contra el accionar de Jair Bolsonaro en Brasil, el país de Sudamérica con más muertes y contagios. “En Brasil la situación es muy grave, muy irresponsable. No se puede jugar con la vida de la gente. A mí me gustó la actitud de Fernández de decir: ‘Hay que defender la vida la gente’. Bolsonaro no. Bolsonaro cree que hay que hacer precisiones. Es una estupidez”.

Ante la consulta del recorte presupuestario que sufrió el Instituto Malbrán, órgano encargado de realizar los testeos del virus chino en los argentinos, el ecuatoriano opinó: “No tengo ninguna idea de lo que le pasaba al Instituto en tiempos de Macri ni es mi preocupación qué hizo Macri. Mi preocupación es que la situación se está yendo al diablo y hay que ver qué hacemos. No me interesa, no tengo tiempo para eso”, dijo y agregó: “El mundo se está derrumbando, se están muriendo amigos míos, en México y Argentina. Nunca pisé un hospital, nunca pisé un ministerio, nunca fui funcionario del gobierno de Macri. Tengo experiencia en comunicación. Soy un tipo especializado, sé lo que sé: historia, comunicación y filosofía”.

Por último, y tras aclarar que le parece “ridículo que le insistan en hablar del gobierno de Macri”, Durán Barba se refirió a las personas que concentran grandes riquezas en el país y en el mundo. “Esta crisis nos dio conciencia de que no tenemos normas comunes. Yo creo que hay que analizar todo, pero no creo que haya que acabar con los ricos. Yo no sé cuánto pagan, no tengo ninguna idea. Hay que vivir en mundo de otras relaciones, que sigan existiendo guerras es una tontería. La cantidad de dinero que se gasta en fabricar armas, invadir países y matar gente es gigantesca. Y frente a eso, la escasa cantidad que se gasta en armar un sistema de salud mundial”, completó.

Crónicas de guerra: el cumpleaños de un padre doble

Parte diario: 1795 contagiados. 70 muertos. 365 recuperados.

Estoy solo en mi casa. Guardado, como corresponde. Cumplo la cuarentena porque siempre cumplo las normas que nos permiten vivir más o menos civilizadamente en sociedad. Pero además, cumplo con el aislamiento en defensa propia. Porque hoy cumplo 65 años y estoy en los grupos de riesgo. No solo por edad. También soy diabético igual que mi padre y mi Bobe Rosa y porque también tengo una alerta coronaria: me tuvieron que colocar un marcapasos hace años.

Estoy solo en mi casa y a veces las cosas se hacen difíciles pero no me quejo. Soy un privilegiado que tengo un departamento amplio por el que puedo caminar, un balcón que da a un árbol maravilloso y no me priva del sol que me acaricia por las mañanas. Disfruto de manejar el silencio, las palabras y la música cuando quiero. Mientras escribo esta columna, no hay un solo ruido, y se sienten las teclas que golpeo, casi como el trote de un caballo. Pero cuando termina el programa y me saco los auriculares, pongo música y canto y bailo. A veces una chacarera de la Sole revoleando el poncho, a veces tarareo con Palito alguna canción que me llena de felicidad y alegría o me inyecto raíces de identidad con música klezmer que también bailo como si fuera un casamiento con jupá y todo.

Soy un privilegiado porque estoy solo pero profundamente acompañado. No me alcanza el tiempo para contestar mensajes y correos de felicitaciones. Estoy desbordado, porque estoy solo pero rodeado de afecto y de mucho más reconocimiento profesional del que merezco. Tengo amigos de oro que cuido como el oro. Uno de ellos, Santiago Kovadloff, me dejó un audio donde me elogió como periodista, como amigo y también como padre. Ya lo había hecho en la contratapa del libro “Cuidate Changuito” cuando escribió: “Poco cuesta imaginar, también la emoción de ese hijo a quien la vida honró con la admiración de su padre. Es que Diego Leuco, dice Kovadloff, ha entendido que significa heredar. Heredar es transformar lo recibido mediante los propios recursos creadores.” Como si fuera magia, el otro amigo que puso su opinión en esa contratapa, Jorge Fernández Díaz, me llamó al minuto.

El había escrito: “Alfredo prueba que la paternidad puede ser una de las bellas artes: Diego es su obra maestra”.
Y eso me conmovió. No lo puedo evitar. La palabras padre o hijo me humedecen la vista y me hace temblar la voz. Siempre. Otro amigo mucho más reciente, igualmente inteligente, que vive en Madrid, Víctor de Cambra me mandó como regalo una nota escrita por Rebeca Alcántara Garrido. Su título me pegó en el alma: “Padres de nuestros padres”. Es de una observación y sensibilidad tal que me empujó a reflexionar sobre esa nueva realidad que la pandemia vino a instalar.

Porque es cierto que hoy nos hemos convertido en padres de nuestros padres. A todas las personas que conozco y que tienen la suerte de tener a sus viejos vivos, los escuché preocupados y ocupados por ellos. Cada uno a su estilo y a su manera. La mayoría los llama por teléfono dos o tres veces por día. ¿Cómo andas Mamá? ¿Tomaste los remedios?. ¿Viste el programa de Mirtha? Si ya sé que ahora está Juanita. ¿Ya cenaron? Que preparaste. Ni se te ocurra salir. Que te hagan las compras en el súper o en la farmacia. Abrigate que se está poniendo frío. No te vayas a engripar. ¿Te vacunaste? Jamás en la vida pensé que iba a decirle a mi vieja que se abrigara. Fue el consejo, casi una orden, que me dio durante toda la vida compartida bajo el mismo techo. Es una perfecta idishe mame. ¿Me habré convertido en un idishe hijo? Milagros del virus. ¿Llevate una camperita, nene? El nene, que era yo, se llevaba la camperita para que se quedara tranquila, pero después, volvía de bailar, en camisa y a las seis de la mañana. Y si tenía suerte, se quedaba a dormir en un mueble con una señorita. En Córdoba le decíamos mueble o amoblado o globo a los hoteles alojamiento. ¿Y la campera? En la mano. Hoy soy yo el que le dice cuídate. Te quiero mucho, vieja. Cuidálo a Papi. ¿Vino el médico? Que no coma con tanta sal. Dale, pásame con él. Yo pienso que “ojalá me escuche”, porque mi viejo tiene 95 años y está muy bien de salud. Pero un poco sordo. Y se me llena de felicidad el corazón porque me escucha. Me pregunta por Diego, me dice que no trabaje tanto, que no le pegue tanto a Cristina y yo le digo que se abrigue y que siga leyendo todo lo que pueda como hizo toda su vida.

Ayer hicimos una video conferencia por Zoom y fue algo maravilloso. Porque no puedo volar urgente a Córdoba para abrazarlos como me gustaría. A besarle la pelada a Mayor y a acariciar la cara de Esther. Pero nos vimos todos. Como si fuera un seder en la nube. Desde distintos lugares del planeta aparecimos todos en la pantalla. Y la sonrisa de mis viejos no entraba ni en el living de su casa. Se le pasaron todas las ñañas en un segundo.

Todos los que conozco hacen lo mismo. Marcelita Giorgi con su viejo, el tano. Algunos organizan cosas para que ellos se entretengan. Les hacen juegos de ingenio o de memoria por teléfono como ellos nos hacían juegos a nosotros para no aburrirnos. Ayer cantamos canciones los hijos, los nietos y los bisnietos. Canciones de Pésaj. Manishtaná, Alaila Hazé, por ejemplo que en castellano se pregunta porque esta noche (por la de anoche) es una noche especial. Es la noche de la libertad. El fin de la esclavitud de los judíos. Por los siglos de los siglos.

Pero cuando leí la nota de la periodista española, me cayó la ficha. Diego hace lo mismo conmigo y con Silvana, su madre. Nico y Mica hacen los mismos con Adriana a la que amamos. Todos fueron hijos con grandes mamas que los cuidaron y estuvieron siempre pendientes. Ellos nos trataron de tener entre algodones y ahora somos nosotros los que queremos ponerlos en una burbuja, a resguardo del bichito maldito de la corona. Que nadie tosa ni les estornude cerca. El querido Tato Young un día me dijo que “tener hijos es tener miedo para siempre”. Una gran verdad. Ahora se puede agregar: “Tener padres es tener miedo para siempre”.

Ahora soy yo el que les digo: “Tengo el celular prendido toda la noche. Llamáme por favor para cualquier cosa que necesites”. Qué loco. Si estoy a 700 kilómetros. ¿Qué podría hacer? Solo llamar a mi hermana. Hay que decir que siempre extrañamos a nuestros padres y a nuestros hijos. Pero hoy los extrañamos más que nunca. Incluso a los que ya no están. No podemos ir a sus casas y ellos no pueden venir a las nuestras. Muchos lloramos, porque sentimos pánico de no volver a verlos, pero lloramos para adentro para no asustarlos, dice mi colega española.

Siempre le dije que los Lewkowicz somos de lágrima fácil. Creemos que el que no sabe llorar, no sabe reír. Y hay un concepto que nos articula entre las distintas generaciones: no nos arrodillamos ante nadie y tampoco nos interesa hacer arrodillar a nadie. El sometimiento es la base de la esclavitud. Y nuestro pueblo viene peleando contra todas las discriminaciones y el odio desde tiempos inmemoriales.

La nota que me mandó Víctor, dice que hoy, cuando hablamos con nuestros amigos, le preguntamos por sus padres y antes lo hacíamos por sus hijos. Extrañamos sus abrazos, sus consejos, sus achaques y los aromas que venían de la cocina. Que insólito es todo. Una locura.

Lamento que se le haya roto el celular a mi madre. Por esa pantallita le mandábamos fotos y videos de toda la familia. Algún himno como el Ava Naguila, por ejemplo. Y cada tanto hacíamos una video llamada. Pero pronto lo vamos a solucionar. Cuando abran los negocios y se pueda comprar un nuevo telefonito.

Esto confirma que el virus es tan poderoso que, incluso, dio vuelta hasta el devenir de los tiempos. Alteró la descendencia natural. Hoy se armó algo que tal vez podamos llamar ascendencia. Es Diego el que me llama a mí para saber si necesito algo y para decirme que me cuide. Lo hace conmigo y con su madre. Y yo soy el que le pide a mi vieja que se ponga un saquito y a mi viejo que no se olvide de tomar los remedios. Cambia todo cambia.

Seguimos siendo padres de nuestros hijos pero hoy más que nunca también somos padres de nuestros padres. Por eso este es un cumpleaños muy especial. Porque estoy solo pero tremendamente acompañado. Algo muy importante, cambió. Ahora al “cuídate changuito” de siempre, le agrego “cuidáte viejito, cuídate viejita”. Tengo un cumpleaños muy feliz. Soy dos veces padre. La vida te da sorpresas.

Editorial de Alfredo Leuco en Le Doy Mi Palabra por Radio Mitre

Desarrollo Social podría retener en sus cargos a los funcionarios desplazados

Tras la limpieza que hubo en el ministerio por el escándalo de las compras de alimentos con sobreprecios, Daniel Arroyo evalúa si retendrá a varios de ellos.


El Ministerio de Desarrollo inició un sumario interno a raíz de la polémica compra de alimentos con sobreprecios y el primero en ser despido fue el secretario de Articulación de Política Social Gonzalo Calvo, a quien lo consideraron como el principal responsable del escándalo que generó una catarata de críticas al Gobierno.

La purga continuó con el paso de las horas y también se vieron obligados a dejar sus cargos otros 14 funcionarios de su equipo político. Pero… ¿qué tanto de cierto tienen esas “renuncias”?

Este jueves se conoció según diversas fuentes del Ejecutivo que el subsecretario del área Carlos Montaña, un viejo conocido de Sergio Berni en la cartera, seguiría en su puesto a pesar de todo.

Hasta se animó a decir: “Nadie nos desplazó. Pusimos la renuncia a disposición. Es más, pensamos que vamos a seguir trabajando. Está en potestad del ministro aceptarla o rechazarla”. Montaña también es vicepresidente de Independiente y es bien valorado por dirigentes de la oposición.

Por el momento la secretaría que conducía Calvo quedará al mando de Erika Roffler, jefa de gabinete de Arroyo. Otros dirigentes insistían en que los intendentes del Gran Buenos Aires -que también tienen diferencias con las organizaciones- mantendrán su “cupo” dentro del ministerio.

Algunos de los referentes de los movimientos sociales que también ostentan cargos en el Gobierno no están satisfechos con los cambios realizados hasta el momento. “Vamos a avanzar con el circuito administrativo de las compras para el ministerio y no se descartan más cambios”, habían dicho cerca del ministro cuando comunicaron el cese de Calvo.

Tras el caso de Boudou, más de 100 detenidos pidieron la domiciliaria

Aunque mencionan a la pandemia como argumento, todas las solicitudes se apoyan en el antecedente del ex vicepresidente, quien pese a estar condenado por corrupción en Ciccone, días atrás fue trasladado a su casa.


El beneficio de la prisión domiciliaria concedido a Amado Boudou esta semana provocó un colapso en el sistema judicial tras recibir al menos 127 pedidos por parte de presos que buscan obtener la misma condición que logró el exvicepresidente.

En todas las presentaciones hay un común denominador: el temor al riesgo a contagiarse de coronavirus en las cárceles. Los planteos llegaron ante ese Tribunal después de que los respectivos Tribunales Orales Federales (TOF) con presos a disposición, declinaron dichas solicitudes.

Cabe destacar que el fiscal que intervino en el juicio por el caso Ciccone -donde el ex funcionario fue condenado a 5 años y 10 meses- apeló el fallo y centró sus argumentos en las contradicciones del juez Daniel Obligado.

La Sala de feria judicial extraordinaria ya le bajó el pulgar al 70% de estas solicitudes, respaldando a los jueces de los Tribunales orales con una respuesta que se reiteraba: “Se recomienda a la Unidad Carcelaria donde se encuentre el detenido que arbitre los medios necesarios tendientes a dar cumplimiento y extremar las medidas de prevención, salud e higiene”.

La incertidumbre en el Máximo Tribunal Penal es “cómo sostener este número de reclamos” que están siendo tratados de forma online. Entre ellos se encuentra el pedido de José López, ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo quien se encuentra cumpliendo condena por enriquecimiento ilícito, aunque la misma aún no está firme. Y en el mismo sendero está Lázaro Báez, que envió nuevamente un pedido para ser excarcelado.

Algunos camaristas hicieron una distinción sobre la ola de planteos de reclusos. El primer grupo respondió a dos factores: el primero de ellos la declaración de la cuarentena total por el COVID19, y como segundo factor una lista de 1.279 presos de riesgo que confección el Servicio Penitenciario Federal (SPF). En esa documentación se tuvo en cuenta la edad de los internos y las enfermedades que padecen.

El Servicio Penitenciario cuenta con una sobrepoblación del 9% en sus instalaciones y eso derivó en la preocupación en muchos abogados defensores, aunque las autoridades indicaron que a la fecha no hubo ningún caso de Covid-19 en los penales.

El polémico anuncio de Frederic de hacer “ciberpatrullaje en las redes para detectar el humor social”

La ministra de Seguridad anunció que revisarán los posteos públicos de la población en Instagram, Facebook y Twitter. “Las fuerzas federales acceden a las redes y eso permite adelantarse a la dimensión de algún problema”.´

El anuncio de la ministra de Seguridad, Sabina Fréderic, sobre la nueva modalidad de “ciberpatrullaje” para tratar de investigar el humor social generó rechazo en la mayoría de arco político opositor y hubo muchas manifestaciones en las redes cuestionando esta manera de “investigar” las redes sociales de la gente.

Según Fréderic el Ciberpatrullaje les “ha permitido trabajar sobre alertas tempranas para prevenir diversas situaciones. No es ciberespionaje, es ciberpatrullaje. Se hace un rastreo por lo que es público en las redes. Twitter, Facebook e Instagram tienen muchas cuentas que tienen faceta pública y otra privada. Las fuerzas federales solo acceden a lo que es público y eso permite anticiparse a una dimensión del humor social, no a todo”.

Una de la primeras en cuestionar la medida fue la antecesora de Fréderic en la cartera de Seguridad. “Qué código establece que el humor social es un delito”, se preguntó Patricia Bullrich en su cuenta de Twitter. Y agregó: “Si quiere medir el humor social haga una encuesta”.

La diputada Mariana Zuvic fue un poco más allá y aseguró que el anuncio de la ministra de Seguridad es otro buen motivo para reforzar el pedido de juicio político de la Coalición Cívica para la ministra kirchnerista.

El diputado Fernando Iglesias también cuestionó el anuncio, pero aseguró no estar sorprendido con el método que piensa implementar la ministra para detectar el humor social. “Incompetencia, corrupción. Autoritarismo. Control policial de la información… Dónde fue ya vimos todo esto?, se preguntó en su cuenta de Twitter.

La polémica del ciberpatatrullaje recién comienza y desde algunos sectores de la oposición están planteando pedirle explicaciones a la ministra Fréderic por videoconferencia. Para medir el humor social no hace falta indagar las redes de la gente, el límite con la invasión de la intimidad es muy delgado. Tal vez por eso la ministra ya salió a aclarar que su frase no fue muy feliz.

Fernán Quirós: “Hemos fortalecido desde el principio el sistema de salud”

El ministro de Salud porteño habló en Le doy Mi Palabra sobre el curso del asislamiento social obligatorio y auguró que vendrán “tiempos más difíciles y hay que estar preparados”.

El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, sigue siendo una de las personas que mejores comunica todo lo que tiene que ver con el curso del aislamiento social obligatorio y la pandemia de coronavirus en Argentina. “La intervención precoz de la Argentina ha hecho que los casos han ido a un ritmo menor que en otros países; cada día que pasa da tiempo para preparar el sistema de salud, a la gente para aprender cómo cuidarse, y le da tiempo a la ciencia, sobre cuáles son las mejores medidas. Cada medida tiene un impacto negativo del lado de la integración social, la economía, la salud mental; así que hay que balancearlo bien, semana a semana”, dijo en Le doy Mi palabra por Radio Mitre

Para Quirós, “el nivel de angustia; incluso miedo, es muy intenso; y es muy importante generar espacio de diálogo y reflexión con la sociedad; siempre que hay que enfrentar algo duro, la forma de afrontarlo siempre es en comunidad; entre todos se hace más llevable. Los que somos obsesivos montamos las rutinas que nos contienen; pero los otros necesitan otros cuidados; la rutina ayuda mucho, pero la mejor recomendación es dialogar con los seres queridos; es un momento para reflexionar, para construir vincularidad con la gente querida”.

Quirós resaltó que hay una población de riesgo que son los adultos mayores, pero aclaró “es un virus que tiene mucho apego al pulmón, y tiene que ver con la reacción inmunológica que el cuerpo tiene para destruir al virus; las personas que menos toleran esto, son los que menos reserva pulmonar tienen; pero algún subgrupo de gente joven también le pasa eso, pero es una proporción pequeña”.

La clave para no colapsar como en otros países es tratar de mantener la cuarentena y fortalecer el sistema sanitario. “Hemos trabajado desde el primer día en fortalecer todo el sistema de salud; pero me gustaría decir que la gente se contiene con tres componentes; que la gente se cuide y se distancia, se lave las manos; y cuando se detecta precozmente la enfermedad, se la aísle rápido; y cuidar mucho a la gente de mucho riego. Distanciamiento social, cuarentena, testeo frecuente; la nación nos da cada vez más; y lo que dijo ayer el presidente, el apoyo del estado para acompañar a los adultos mayores. Hemos aumentado las camas de terapia intensiva, camas de internación general, más médicos y enfermeros”.

Para el ministro, “el que ya se enfermó, no hay evidencia de que se pueda volver a enfermar; es un virus que muta, pero que no genera que se escape de la inmunidad. Va a dejar de ser un problema cuando se desarrolle una vacuna o que mucha gente ya se haya enfermado y no deje correr el virus en la comunidad. “La primera parte es muy dura; lo demás serán cuadros virales más pequeños que aparecerán en otros inviernos”, concluyó Quirós.