El sol de la patria de todos – 24 de mayo 2019

A pesar de todo, el sol del 25 viene asomando. Nuestra patria está pasando por momentos muy críticos. Nadie lo puede ignorar y todos lo sufrimos.
La autoestima fue cayendo y sembró cierta desilusión y desesperanza.
Es una amenaza para el futuro el intento de Cristina y su banda de reinstalar, con más fanatismo todavía, el chavismo autoritario y cleptocrático.
Es una realidad que el gobierno de Macri, hasta ahora, no pudo dominar una crisis económica de grandes proporciones con caída del consumo y del empleo y con aumento de la pobreza.
Mañana es 25 de mayo y con una escarapela en el pecho de nuestro corazón celeste y blanco, es un buen momento para hablar con nuestras familias y nuestros amigos sobre el país que tenemos y el que necesitamos construir.
No podemos permitir que los ladrones de estado, además de haber robado fortunas que pertenecían al pueblo, también nos roben los símbolos patrios.
La patria somos todos, el sol del 25 viene asomando para todos. Y no solo para los que convierten la patria en un Instituto donde planifican nuevos terremotos y turbulencias institucionales de los que no creen en la democracia republicana y están con un pié afuera del sistema.
Es un día que debería unirnos y no dividirnos.
Como aquel día que fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, dimos a luz como pueblo. Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera libertad. Tal vez todavía hoy, lo estemos haciendo. Los criollos estaban reunidos en la Plaza Mayor. La historia escolar nos habla de paraguas, escarapelas y coraje. Veníamos de rechazar en las invasiones inglesas, a uno de los ejércitos más organizados y aguerridos de la época. Demostramos que estábamos en condiciones de defendernos por nuestra cuenta. Que en pocos años más nos íbamos a merecer nuestro propio himno, nuestra bandera idolatrada. Desde aquellos días heroicos el pueblo quiere saber de qué se trata. Desde que asomó el sol del 25 venimos repitiendo con cierta emoción: feliz día de la patria. Porque ese día se formó nuestro primer gobierno patrio. Es una buena ocasión para preguntarnos ¿Que es la patria?
La patria no es un argumento de agitación electoral ni demagógico. No puede ser una pancarta más de La Cámpora y sanseacabó.
La patria no es una gigantesca porción de tierra con límites que figura en los mapas. La patria no es una ilusión cartográfica. Yo le estoy hablando del territorio de nuestros sueños colectivos. Leopoldo Marechal decía que “la patria es un dolor que nuestros ojos no aprender a llorar/ la patria es un dolor que aún no tiene bautismo”. ¿Cómo se hace patria? Construyendo un futuro digno para nuestros hijos. La patria somos todos y la herencia que dejamos. Los valores que recibimos de nuestros padres y de nuestros abuelos. La cultura del trabajo y el esfuerzo. La mano tendida de la solidaridad. La honradez puesta en un altar inviolable. El respeto de la ley, la apuesta eterna por la democracia que rechaza todo tipo de autoritarismo. La justicia social que permita la igualdad de oportunidades y una educación para todos. Y las agallas para enfrentar las adversidades.
Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”. Es una forma maravillosamente actual de ver la patria. De convertirla en la plataforma de lanzamiento de las innovaciones, de la creatividad puesta al servicio del progreso colectivo. Esos son los laureles que nos supimos conseguir. La patria no es la codicia de unos pocos ni los que meten la mano en la lata ni los que estafan al pueblo, ni los que viven sacando ventajas y especulando. Esos son los burdeles que no supimos eliminar. De esa batalla cotidiana entre los laureles y los burdeles que nos supimos conseguir y que no supimos eliminar, nace todos los días la patria que tenemos. Hay que mirarla hacia el futuro como la patria que queremos. La que tenemos que sembrar. La que hay que refundar. La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco.
Todos los que vivimos y amamos esta patria tenemos que poner un granito de arena para que este día vuelva a recuperar su sentido de unión nacional y no de fractura social expuesta o de grieta. Necesitamos una Argentina cohesionada en la que todos empujemos hacia el futuro, más allá de las camisetas partidarias. Yo sé que no es fácil. Fue demasiado el odio que el nacional populismo sembró en estas pampas. Pero hay que seguir predicando aunque sea en el desierto. No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas.
Un periodista patriota y revolucionario como Mariano Moreno ofreció su corazón por la educación. Escribió que “si los pueblos no se ilustran, si no vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y, después de vacilar algún tiempo entre mil certidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.” En esa sabiduría están los cimientos de la patria. Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal. Habíamos dado el primer paso, habíamos sembrado la primera semilla. Seis años después, lograríamos nuestra independencia. Y recién allí amanecería en esta tierra una nueva y gloriosa Nación. Otra vez recurro a Mariano Moreno para cerrar esta columna. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir: ” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva el sol del 25 que viene asomando para todos. Viva la patria. Viva esa patria de todos.

Pepe, el periodista democrático – 23 de mayo 2019

Hoy a las a las seis de la tarde, dentro menos de una hora, en el Salón de los Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados de la Nación se realizará un homenaje a nuestro querido Pepe Eliaschev. Lamentablemente no pudo ir porque tengo que estar aquí en la radio. Pero hace unos días, le prometí al diputado Waldo Wolff que iba a estar presente con mi corazón y que desde este espacio que alguna vez engalanó Pepe con su trabajo maravilloso, nos íbamos a sumar al reconocimiento recordando esta columna. Por iniciativa de Wolff y acompañado por varios de sus colegas, se aprobó el proyecto luminoso que declaró “ post mortem, personalidad destacada del periodismo y ciudadano comprometido con los valores democráticos y republicanos de la Nación Argentina” a Pepe Eliaschev.
La iniciativa fue aprobada ayer en la comisión de “Comunicaciones e Informática” de la cámara baja y tiene otro objetivo: reivindicar su “buen nombre y honor y patriotismo tras los ataques difamatorios” que sufrió.
En noviembre se van a cumplir 5 años de la muerte de Pepe y todavía me parece mentira. Fue tanta la potencia periodística de Pepe Eliaschev que a medida que pasa el tiempo, su figura se agiganta.
Es que extrañamos tanto a Pepe.
Esto que pasa es que el maldito cáncer de páncreas finalmente asesinó a Pepe Eliaschev. Esto que pasa es que me tiemblan las manos sobre las teclas y la voz cuando lo recuerdo. Esto que pasa es que esta querida radio Mitre, este periodismo independiente que amamos y este país han perdido a uno de sus mejores hombres. Conocí pocos periodistas con la formación intelectual y el rigor profesional de Pepe. Era exigente con los demás y con el mismo hasta la obsesión. No andaba con vueltas. Decía las cosas de frente y sin eufemismos. Eso le trajo algunos problemas de convivencia en los trabajos, pero se las bancaba como un señorito. Le gustaba que mi amigo el Zorro le regalara algún habano para fumar tranquilos después de la cena. Amaba profundamente a Victoria, su mujer y a sus hijos. Me agasajó un día en su casa con un asado maravilloso que compartimos con Luis Brandoni y Sergio Renán. Era muy hincha de Racing. Se inclinaba en el altar democrático, republicano y de manos limpias de Raúl Alfonsín. Amaba la palabra “crocante” y yo lo cargaba con eso. El se reía en esos momentos y cuando le confesaba que mi vieja, Esther, lo admiraba más a él que a mi. Siempre me decía:” no te agrandes que yo te conocí en calzoncillos” y se refería al tiempo que compartimos el camarín en América TV. Tenía una variedad de lenguaje notable. Utilizaba las palabras, con alas, colores y toda la multiplicidad de contenidos. Varias veces me quedé con la boca abierta viendo como improvisaba sus profundos, picantes y coherentes editoriales radiales. Cuando descubrí que no los escribía previamente pasó a ser mi ídolo. En la tele tengo un ayuda memoria, pero en la radio, redacto todos los días estos textos que leo. Pepe iba tejiendo conceptos y valores en el aire al correr de su voz. Eso se llama talento. No conocí a nadie que hiciera de la columna radial un arte como lo hizo él. Siempre se sintió orgullosamente judío y jamás le gustó que lo llamaran José Ricardo. Soy Pepe, le decía a todos. Supo escribir en el semanario de Montoneros y luego hacer una profunda y sincera autocrítica de la lucha armada. Fue redactor en la revista “Todo” de Bernardo Neustadt junto a Miguel Bonasso. Hacían sus primeras armas en el oficio y tal vez esto lo diga como un fallido, en todo el sentido de la palabra. La tenebrosa Triple A lo amenazó y tuvo que exiliarse en los Estados Unidos. Allí hizo un postgrado de periodismo y de amor por la libertad trabajando en una agencia de noticias internacional. Hizo coberturas memorables como la de la Nicaragua del sandinismo, por ejemplo. El ejército también lo prohibió como corresponsal en Nueva York de Neustadt y Videoshow.
Volvió a la Argentina y el primero que le dio su lugar de estrella fue Juan Alberto Badía en la tele. Fue censurado por los retrógrados reaccionarios que no aceptaron que en canal 7 hiciera una encuesta acerca del tamaño del miembro viril y su relación con el goce sexual. Era pornografía, decían los fachos de entonces. Era de la patota cultural alfonsinista, lo estigmatizaron. Hoy esas encuestas picarescas serían bebes de pecho para las groserías y el mal gusto que circula por los medios. Durante el kirchnerismo extremo que lo odiaba y lo acusaba de derechista o agente del Mossad fue atacado en forma permanente pero hubo dos momentos culminantes. Primero cuando no le renovaron su contrato en Radio Nacional y Mona Moncalvillo le dijo en nombre de Néstor Kirchner: “C´est fini, negrito”. Se había terminado la voz crítica e insobornable de Pepe Eliaschev por orden de los Kirchner que jamás toleraron la pluralidad de voces. Después hizo un libro al que llamó “Lista Negra” y lo presentó en el colegio Nacional Buenos Aires donde orgullosamente había cursado su secundario.
Otra vez recibió la medicina amarga de una parte de su propia colectividad judía. Tuvo una primicia internacional y la publicó en la tapa del diario Perfil. Era el pacto secreto que Héctor Timerman había firmado con los iraníes en Siria. El canciller argentino ya fallecido, emblema de la traición, desmintió esa verdad y lo atacó igual que importantes miembros de la DAIA y la AMIA. Pepe tenía buenas fuentes y una fina intuición. El ratificó todo lo publicado y al tiempo, todo se confirmó. Todo lo que él había escrito era absolutamente cierto. Los desmentidores tuvieron que tragarse sus palabras pero fueron incapaces de pedir disculpas.
En el libro de Cristina dice textualmente: “La ilusión de firmar el memorándum e imaginar la fotografía del juez argentino a cargo de la causa sentado en Teherán tomándoles declaración a los acusados iraníes fue, hoy lo puedo confirmar, una verdadera ingenuidad de nuestra parte, que nos hizo olvidar de los intereses geopolíticos en pugna”.
El corajudo Pablo Lanusse, abogado de la madre del fiscal asesinado Alberto Nisman le contestó con un tuit: “Memorandum: ingenuidad, No. Se negoció a espaldas de víctimas y pueblo; texto al dedo de Irán; firmado el día de la conmemoración de la Shoá; denuncia penal; fiscal asesinado. Basta. No subestime más a la sociedad. Tenemos memoria. Debe dar respuesta a la justicia. No comemos vidrio”.
En el aniversario número 20 del atentado terrorista a la AMIA, por suerte, tanto Luis Czyzewski, como quien les habla pudimos hacer un humilde desagravio de la figura de Pepe y reivindicar su honestidad intelectual y su capacidad periodística.
Un día quise aumentar la calidad profesional de mi programa y convoque dos columnistas. A José Antonio Díaz en economía y a Pepe en internacionales. Fui a su oficina en la avenida Santa Fé y le confesé que me costaba ofrecerle que fuera mi columnista. “Por trayectoria y por capacidad, yo debería ser columnista tuyo, Pepe”. Eso le dije. El me contestó emocionado: “Dejáte de joder, es un orgullo que me convoques y de esa manera puedo volver a la tele”. Lo habían marginado los autoritarios y el seguía peleando su oficio en radios humildes y valientes que le daban aire para que el kirchnerismo no lo asfixiara. Fue histórica su pelea en “Le doy mi palabra”, en canal 26 con Diana Conti. Ella elogió a Stalin y el le saltó a la yugular como era su costumbre. “Es un carnicero que mató a 20 millones de personas”, reaccionó. Terminó el reportaje a los gritos: Conti acusando de radical a Pepe al grito de ” Ahora votá a Cobos” y el con la velocidad de la chicana le respondió: ” Vos ya lo votaste”, porque eran tiempos de Cristina, Cobos y vos.
Lo ví especialmente cansado el día que volvimos de la Feria del Libro a estos estudios de la calle Mansilla que el tanto amaba. Me dijo que era agotamiento por tener que hacer su trabajo sin intimidad ante la vista de todos. Pero al otro día vino todo amarillo. Pronto supimos que un criminal llamado cáncer de páncreas se había apoderado de su cuerpo. La peleó con coraje y quimioterapias. Era una fiesta para los oyentes y para él cuando podía venir a hacer el programa y presentar esa música celestial que tanto disfrutaba. Esa misma música que ponemos en su homenaje para decirle hermano de oficio, Pepe querido, periodista de raza, toda su vida y hasta la muerte.

Hebe y el general Milani – 22 de mayo 2019

Son el agua y el aceite. O por lo menos uno cree que deberían serlo. Pero Hebe de Bonafini y el general César Milani tienen un concubinato político que solo puede explicarse por el fanatismo cristinista y por la búsqueda mutua de la impunidad frente a los delitos cometidos por ambos y que están en trámite en la justicia.
Es difícil explicarle a un extranjero o un joven porque la comandante de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, le envió una carta afectuosa y de apoyo al jefe del ejército de Cristina pero que está siendo juzgado por delitos de lesa humanidad durante el terrorismo de estado. Hasta hace unos años, eran dos figuras antagónicas por su rol en la historia reciente.
Ella con sus rondas alrededor de la Pirámide de Mayo denunciaba a la dictadura y elevaban un grito que lo resume todo: “Ahora/ ahora/ resulta indispensable/ aparición con vida / y castigo a los culpables”.
Él está acusado de ser uno de los culpables que hay que castigar por haber secuestrado, torturado y hecho desaparecer a militantes en la Rioja y en Tucumán. Las víctimas son Pedro y Ramón Olivera y el soldado Agapito Ledo.
Por eso cuando se leyó el apoyo de Hebe durante el juicio, otra madre de plaza de mayo, pero de la Rioja, le gritó “traidora” y hubo que sacarla de la sala de sesiones donde el general de Cristina estaba sentado en el banquillo de los acusados.
Hebe en su delirio ideológico y en su fanatismo seguidista de Cristina, llegó a imaginar a Milani como un general chavista, nacional y popular. Por eso se sacó una foto con él para la revista de las Madres y por eso lo defendió hasta lo indefendible.
Hay que ver ahora, que Hebe de Bonafini también va a juicio oral pero por corrupción en la causa de “Pesadillas compartidas”, si Milani también le envía un texto solidario. Hebe tiene que explicar lo inexplicable. No le pagaron a los albañiles que tenían en negro, hay mucho dinero que falta y muchas casas que no se construyeron. Hebe manchó los pañuelos blancos con el dinero sucio de Julio de Vido y los K y en sociedad con Sergio Schocklender armaron esta estafa a los sectores más pobres, entre los trabajadores que dejaron colgados del pincel y los presuntos beneficiarios a los que les dinamitaron la ilusión de ser propietarios.
Después de 8 años, el juez Marcelo Martínez de Giorgi elevó a juicio oral la causa por el desvío de 200 millones de pesos. Es insólito que el destino haya unido a Hebe y el general Milani. Los une el relato militante, la camiseta de Cristina, los juicios por corrupción que tienen que afrontar aunque él sea caracterizado como “un genocida”, según el lenguaje habitual de las Madres de Plaza de Mayo. Es cierto que también los une el autoritarismo de sus comportamientos cotidianos.
Nora Cortiñas, la enemiga íntima de Hebe y la que tuvo el coraje de romper y formar la Línea Fundadora de Madres, la denunció sin pelos en la lengua: “Ella le dio el pañuelo blanco al general Milani y a Aníbal Fernández”.
Los organismos de derechos humanos sienten vergüenza ajena porque el juicio oral que deberá afrontar Hebe tiene como prueba la confesión de Schocklender a quien ella caracterizó como un hijo y que dijo que es cierto que faltan cataratas de dinero. Y que se gastaron en actos para candidatos kirchneristas, en afiches para Amado Boudou y Abel Fatala y en mantener la radio o la universidad de las Madres en lugar de construir viviendas que era el destino original de esa fortuna que pagamos todos los argentinos y sobre todo los más pobres.
El general Cesar Milani dijo que era peronista igual que su padre y se escondió detrás de la obediencia debida, igual que los criminales más cobardes. Nadie lo obligaba a cumplir órdenes ilegales. El no dijo una palabra nunca sobre las catacumbas y los asesinatos de la dictadura. Podría haberlo dicho apenas retornó la democracia pero prefirió seguir su carrera dentro de la inteligencia del ejército. Incluso hubo algunos militares que cuando vieron el horror que estaban industrializando, pidieron la baja y se fueron a sus casas, como los militares conocidos como los 33 orientales. Además, el periodista Hernán Capiello descubrió una escucha que señala al general cristinista como el culpable de haber creado una red de espionaje ilegal para extorsionar periodistas independientes y políticos opositores.
Fue denunciado en Tribunales por haber aumentado partidas presupuestarias en forma indebida para incorporar personal en forma irregular y para comprar materiales tácticos y tecnológicos de última generación. Algunas de esos aparatos sofisticados y carísimos no aparecen por ningún lado. ¿Lo estarán utilizando los K en la conspiración contra Macri?
Hebe de Bonafini eligió convertirse en una provocadora de incidentes y en colocarse en un lugar de extorsión a la democracia y desafío a la ley y la justicia.
Ella dijo que el juez Marcelo Martinez de Giorgi es un pavo al servicio de Clarín.
Es un escupitajo a la justicia digno de alguien que no cree y nunca creyó en la democracia republicana y si apostó a los juicios musolinianos en la plaza pública y a agraviar a todo los que pensaran distinto. Es grave que Hebe esté procesada y camino al juicio oral y puede terminar en la cárcel. ¿Se imagina esa foto de Hebe rodeada de gendarmes o policías y hasta esposada? Recorrería al mundo.
Pocas veces alguien que llegó tan arriba, terminó tan abajo. Siente que tiene coronita y que su condición de familiar de víctimas la transforma en una persona intocable. Y el asesinato o desaparición de un familiar te transforma en víctima de los genocidas. Pero no te transforma en un monumento a la ética. Y mucho menos ahora que se sabe que Hebe cometió o toleró por los menos dos delitos graves. La estafa de más de 200 millones de pesos en la Fundación Sueños Compartidos y en la universidad de las Madres.
Después fue un vale todo. Se la pasó elogiando al General Milani y maltrató a la madre del soldado desparecido Agapito Ledo que era una madre de plaza de Mayo en La Rioja. Celebró el atentado de los terroristas de estado de Bin Laden contra las Torres Gemelas que asesinaron 5 mil personas en un segundo, las acciones del narcoterrorismo de las FARC, o los homicidios de la ETA, los del tiro en la nuca como dice Serrat. Y así podría seguir la larga lista de actitudes estalinistas y agresivas. Durante una discusión con Horacio Verbitsky, Bonafini cayó en un antisemitismo despreciable y lo acusó de ser “judío y además sirviente de los Estados Unidos y estar a sueldo de la Fundación Ford.
El teniente general Cesar Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, es el ícono del país fracturado, saqueado y espiado que dejaron más de 12 años de kirchnerismo feroz. La justicia lo considera integrante de los grupos de tarea del terrorismo de estado. Y con poder suficiente como para obstruir la investigación o fugarse si fuera necesario. Milani también está procesado por enriquecimiento ilícito. No pudo explicar de dónde sacó el dinero para comprar una mansión de 1.150 metros cuadrados en La Horqueta, uno de los barrios más caros de San Isidro. Mintió descaradamente sobre un préstamo de 200 mil dólares que nunca se hizo. Milani tuvo y tiene como amigos a fascistas criminales violadores de los derechos humanos como Eduardo Enrique Barreiro, el comodoro Luis Fernando Estrella y el coronel Marcelo Oscar Granitto. Según la escucha que se conoció en la investigación que el fiscal Alberto Nisman hizo de Cristina, Milani llegó a ser el máximo espía con estructura propia gracias a su amistad tan peculiar con Nilda Garré. Milani, descontrolado y delirante, quiso fundar un ejército chavista pero hoy es empresario en chacinados y embutidos. Fundieron un par de pancherías en sociedad con otro patotero derechoso pero civil llamado Guillermo Moreno. Tal vez haya encontrado su lugar en el mundo justo unos meses antes de que la justicia lo condene a la cárcel. Por ladrón y por golpista.
Milani representa la máxima claudicación del kirchnerismo en el tema de los derechos humanos. No solamente por su actuación repudiable durante la dictadura. Y Hebe es el espejo deformado del país del autoritarismo cleptocrático que tanto daño nos hizo. Pero la tragedia no puede ser un certificado de impunidad ni de inmunidad. El desgarro no da fueros. La impunidad es como la muerte. No hay ninguna buena. Hebe y Milani deberían saberlo. La impunidad es como la muerte: no hay ninguna buena.