Macri derrotó a un fantasma – 15 de agosto 2017

Ayer le dije que Mauricio Macri venció a Cristina. Hoy se lo confirmo y agrego que además, el presidente, derrotó al fantasma de Fernando de la Rúa. Son dos triunfos históricos en uno. Le dije que el helicóptero en el que los cristinistas habían soñado colocar a Macri se quedó sin combustible. Fue el escritor Fernando Iglesias el que bautizó a los golpistas chavistas argentinos como integrantes del club del helicóptero. Su metáfora es precisa para explicar que el grupo de fanáticos más extremistas tenían como objetivo derrocar a Mauricio Macri. Y repetir la historia de los saqueos, la violencia y la muerte por las calles con un presidente vaciado de poder, incapaz de terminar su mandato. Fueron creando el clima con piquetes seriales y cortes rutas y de calles principales, con paros y movilizaciones de la CGT y algunos gremios, con declaraciones catastrofistas que anunciaban apocalipsis económicos que nadie veía. Que hay problemas de desocupación y pobreza no hay ninguna duda. Pero fueron generados básicamente por Cristina y sus cómplices y de ninguna manera estamos ante las puertas de una crisis terminal o de una situación semejante el 2001. Exageraron y mintieron todo el tiempo. Sus para periodistas militantes, sus voceros más salvajes y algunos dirigentes K. Querían inventar una Argentina 2001 y un nuevo Fernando de la Rúa pero llamado Mauricio y una nueva Alianza pero llamada Cambiemos. Intentaron todo tipo de operaciones antidemocráticas y finalmente, no lo lograron. Esta es una de las principales conclusiones del resultado de las elecciones del domingo. No les alcanzó la nafta para el incendio social y se quedaron sin poder hacer volar el helicóptero. Por eso digo que Macri venció a Cristina en las urnas pero también le propinó una derrota al fantasma de Fernando de la Rúa.
Vamos a los argumentos.
Macri conduce y lidera la coalición de gobierno. Le guste o no le guste a los K. Macri ejerce la presidencia en plenitud. Está acostumbrado a mandar. Con aciertos y errores, con marchas y contramarchas, pero no es un presidente débil ni pusilánime como era De la Rúa. Tiene el apoyo del PRO, de Elisa Carrió y de gran parte de los mejores dirigentes del radicalismo. Y a esta altura ya demostró que también le da el cuero para ganar varias elecciones claves.
Pero vamos a los números que siempre ilustran mejor los argumentos. Cambiemos sacó 1,7 millones de votos más que en el 2015, es decir 7 puntos porcentuales más y eso aumentó su respaldo popular. Pero eso no es todo. Ganó en todos los distritos que gobernaba aunque en Buenos Aires está por verse y puede ganar o perder por un punto, y además ganó en seis provincias más. Hablo de Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, San Luis, Santa Cruz y Neuquen. Si en octubre se mantienen o aumentan los votos del domingo, que es bastante probable, habrá sumado 15 diputados y 9 senadores más, lo que le permitirá bloquear los temas donde se necesita mayoría calificada. En Buenos Aires, las listas de María Eugenia ganaron en 101 distritos sobre 135 pese a que tienen 69 intendentes. Aquí también se impusieron en tierras de los dirigentes cristinistas más dogmáticos. Perdieron Francisco Durañona en Areco, Hernán Sabbatella en Morón y personajes emblemáticos como Luis D’Elía hicieron papelones y dejaron al desnudo su falta absoluta de representatividad y rechazo popular. El piquetero vocero de Irán que quiere fusilar disidentes en Venezuela, sacó apenas 15 mil votos. Hasta un nazi hecho y derecho como Alejandro Biondini sacó más votos que él. Totalitarios de izquierdas y derechas jurásicas que fueron expulsados de las elecciones por el voto popular
En realidad son muchos los bravucones que hablan en nombre de los trabajadores de la patria kirchnerista que cuando tienen que someterse al examen de los ciudadanos, cuando se abren las urnas, se tienen que ir a la casa con la cola entre las piernas. Pienso en Guillermo Moreno, patotero y malversador de estadísticas y en varios dirigentes honestos como Pablo Micheli, Pino Solanas o varios cuadros de la izquierda dura como Vilma Ripoll o Claudio Lozano que no consiguen apoyos masivos de votos pese a que se llenan la boca hablando del pueblo. Tal vez deberían reflexionar si el conflicto constante es un buen camino para ganarse las simpatías de las mayorías en democracia. Hasta la CGT entró en crisis para un paro que ya habían lanzado para dentro de una semana. Sería un poco traído de los pelos, hacerle una huelga a un gobierno que salió fortalecido y a semanas de una elección clave. Cambiemos ganó en muchos lugares donde vive gente humilde. En Villa Lugano, por ejemplo se impuso por 10 puntos de diferencia a los revolucionarios de Filmus. Y en Tres de Febrero, donde también le sacaron 10 puntos de diferencia a la lista de Cristina que llevaba a Hugo Curto, el nieto del homónimo capanga eterno del distrito.
Se sabe que en Lugano y Tres de Febrero no abundan los millonarios ni los tontos. Y en Ituzaingo, donde reinaba hace años Alberto Descalzo, también perdió Cristina. Son argentinos que tienen esperanza en terminar con las mafias de la corrupción política, policial y narco.
Son ciudadanos que están hartos, no del peronismo, pero si de los oligarcas del peronismo que son magnates y encima patoteros.
Cambiemos salió primero o segundo en 23 provincias. Macri venció a Cristina y al fantasma de Fernando de la Rúa por todo esto y mucho más. Porque el estado mayor que conducen el ex periodista y ahora encubridor de corrupción, Horacio Vebtisky y el ex juez Eugenio Zaffaroni quieren hacer aparecer a Macri como un clon de Videla. Hoy mismo Verbitsky habla de detención arbitraria de Milagro Sala cuando ni la Comisión Interamericana de Derecho Humanos dijo eso. Pidió su detención domiciliaria pero no su libertad. Y en ningún momento dijo que esta presa en forma ilegal. Y ahora quieren convertir a Santiago Maldonado en el primer desaparecido forzado de Macri. No dicen una palabra de Jorge Julio López desaparecido durante el gobierno de Néstor Kirchner. Los K no se presentaron como querellantes en la causa Lopez. Lo hizo el gobierno de Macri. Por supuesto que el estado es responsable y está obligado a buscar por cielo y tierra al artesano desparecido en Chubut pero, de ninguna manera, se los puede acusar de ser los culpables o los que ordenaron su desaparición. Esas son expresiones de deseo y la gente se da cuenta. Por eso fracasaron electoralmente. Porque cuando el ciudadano puede opinar, los rechaza por agoreros y violentos.
Y para el final dejo el tema económico. A De la Rúa se le habían escapado todas las variables. Se enredó con Cavallo y una convertibilidad que no funcionó. Macri no tiene por ahora resultados espectaculares pero el dólar se acomodó, cayó el riesgo país, las acciones y los bonos subieron, el trabajo está aumentando igual que el consumo y la inflación bajó a la mitad. Se despejaron todas las dudas sobre la gobernabilidad. Esta realidad no se compadece con el invento de un país al borde del caos y la quiebra que fomentan los muchachos de La Cámpora.
La ex abogada exitosa y actual pastora electrónica (como dice Jorge Fernández Díaz) mostró una vez más su incapacidad política y su condena a ser mariscal de las derrotas. Fue su dedo el que puso a Anibal contra María Eugenia Vidal y perdieron. Y es ella la que le negó la interna a Randazzo que le habría evitado el papelón de haber hecho la peor elección de la historia del peronismo en Buenos Aires. Todas sus decisiones de campaña fueron tomadas en soledad o con su hijo Máximo y todas fueron un desastre.
Máximo, el príncipe heredero, había vaticinado en un acto que si perdían, podrían dejar el gobierno pero que iban a quedarse en el poder. Y eso fue lo que hicieron. Por eso el gobierno de Macri hasta ahora es de transición del populismo autoritario y cleptocrático hacia la república igualitaria. Pero si Macri y Cambiemos repite o mejora la elección de este domingo, se terminará la pesadilla del posible retorno chavista. Si en octubre, Macri repite o mejora lo de las PASO, finalmente, habrá llegado al poder. Podrá emitirle el certificado de defunción política al fantasma de De la Rúa y al fantasma de Cristina.

Macri le ganó a Cristina – 14 de agosto 2017

El gran ganador de las elecciones de ayer, claramente, fue el presidente Mauricio Macri. Y la gran derrotada fue Cristina. No son los únicos, pero son los más importantes, los que marcan el eje de esta batalla política que recién se definirá en octubre. Esta es mi primera conclusión. Paso a los argumentos.
Macri y Cambiemos fueron largamente los más votados a lo largo y a lo ancho del país. El 37,5% es superior a la actuación del oficialismo en la primera vuelta del 2015. Como si esto fuera poco, ganaron en todos los distritos que gobernaban y sumaron siete triunfos más, en provincias históricamente peronistas como Córdoba, La Pampa, Chaco, Entre Ríos, San Luis, Santa Cruz o neoperonistas como Neuquen. Aquí hay que hacer un pequeño análisis, una por una. Córdoba es la segunda provincia con mayor cantidad de votantes. Juan Schiaretti, su gobernador tiene una buena imagen de su gestión. Está claro que como dijo Héctor Baldassi, el contundente ganador que “Córdoba se transformó en el motor del cambio” y fue la expresión del acierto en la táctica de nacionalizar los comicios y de polarizarlos entre Macri y Cristina.
La Pampa, Chaco, Entre Ríos, Neuquen, San Luis y Santa Cruz comparten el estilo feudal que fue repudiado por la mayoría en las urnas. Dirigentes como Carlos Verna, Jorge Capitanich, Sergio Uribarri, la familia Sapag, los hermanos Rodríguez Saa y la familia Kirchner y asociados, fueron vencidos con amplitud y, en algunos casos, sepultados en votos. Muchos pasarán a retiro o a pedir la jubilación.
Lo que pasó en la cuna del kirchnerismo es todo un símbolo de los nuevos tiempos. Una provincia colapsada, sin clases, sin sueldos y sin futuro, se pronunció masivamente contra Alicia Kirchner y lo que todo ese apellido significa. Por algo Cristina, Máximo, Florencia y Julio de Vido ni siquiera fueron a votar. Les cuesta caminar entre los vecinos, por las calles de su tierra. La broma en las redes era que los K habían ganado por paliza en las urnas de la cárcel de Ezeiza. Pero el mayor logro de Macri fue espantar definitivamente el fantasma de Fernando de la Rúa. Ya demostró que puede gobernar aún con minorías parlamentarias y que está leyendo correctamente las demandas de la época. En dos palabras: a los K se les acabó el combustible del helicóptero al que querían subir al presidente.
Cristina, una vez más, fue la mariscal de la derrota. Con una táctica insólita y en contra del sentido común no dejó macana por hacer. Tiró al peronismo por la ventana, armó un partido chirle sin identidad, dejó a sus compañeros de ruta colgados del pincel, bien desagradecida como siempre, a La Cámpora le puso un cepo y ni le permitió que pegaran afiches y como resultado, empate o pierda o gane por un puñado de votos, logró una hazaña: hizo la peor elección del peronismo en toda su historia. Peor que la que hizo Aníbal Frankenstein Fernández. Y eso en el peronismo no se perdona. Hay rebelión en la granja de los pingüinos. Hay pase de facturas y peleas entre la tropa K. Muchos intendentes que repartieron la boleta local con varias tramos provinciales y combativos impresentables como Luis D’Elía ya dudan si seguir escondidos bajo las polleras de Cristina o abrirse de algo que indudablemente está camino al ocaso.
En dos palabras, si estos resultados se confirman en octubre, a Cristina no le dará el cuero para liderar el peronismo hacia el 2019. Amenazaron con un huracán cristinista y apenas fue una brisa con empate técnico frente a un candidato débil y debutante como Esteban Bullrich.
Claro que este es el primer tiempo de un partido que dura 180 minutos. Ahora las cosas pueden cambiar. Le recuerdo que en diez semanas, María Eugenia sumó 11 puntos y le ganó a Aníbal que producía espanto en mucha gente. Para darle utilidad, muchos votos de Randazzo pueden ir a parar a Cristina. Pero también, muchos sufragios de Massa pueden reforzar la ola nacional del cambio. Veremos cómo trabaja cada uno. El peor consejero es la soberbia en un partido que no terminó.
Pero el resultado de estos 90 minutos indica que Cambiemos arrasó y que tiene ahora tres o cuatro candidatos a presidentes: Macri, Vidal, Carrió y Horacio Rodríguez Larreta y que el peronismo todavía no tiene ninguno. Toda una novedad histórica. Cristina lo hizo.
Entre los ganadores, además de Macri hay que poner a estos tres presidenciables. Vidal es el cuadro político más importante de los últimos 50 años diríamos, irónicamente, parafraseando a Aníbal. Puso el cuerpo y el alma en la gestión contra todas las mafias enquistadas desde hace siglos en la provincia y, por ahora, viene ganando. Se metió con los narcos, los policías y penitenciarios corruptos y la Salada del delito y la extorsión. Es sensible ante la pobreza y la inseguridad. Y trabaja para disminuirlas. Su lenguaje sencillo y emotivo le llega a los votantes peronistas. Y como si esto fuera poco se cargó la campaña al hombro y en diez días tapó todos los huecos que habían dejado los errores tácticos de las candidaturas y de subestimar una y otra vez estos comicios. Vidal se sumó como una heroína, tipo “Mujer Maravilla”. Y en su última jugada le dio jaque mate a un para-periodista que ahora hasta sus propios compañeros de militancia llaman Herminio Brancatelli. Un muchacho frívolo, sin información ni formación política le tiró la cola a la leona. Vidal se lo comió en un pancho y la viralización hizo el resto. Casi dos millones de personas vieron esa paliza. Dicen que Cristina se agarraba la cabeza. El macrismo debería agradecerle al nuevo Herminio. Llegó en el momento indicado.
Elisa Carrió y Horacio Rodríguez Larreta formaron una pareja virtuosa e imbatible. Una muy buena gestión del jefe de gobierno se potenció con la gran estrella de estas elecciones. Carrió desequilibró siempre porque fue más Lilita que un producto del marketing como otros candidatos que parecían enyesados en un discurso de plástico. El gobierno y Marcos Peña, al que hay que atribuirle el éxito de la táctica de polarizar con Cristina, deberían revisar eso de unificar o uniformar tanto los mensajes. Les quita riesgo de cometer errores pero también les quita atractivo.
A esta altura, el radicalismo debería reformatearse. Hay muchos que no comprendieron la etapa como Ricardo Alfonsín, Dante Rossi y Juan Nosiglia y por eso quedaron afuera de todo.
Pero hay otros que no dieron buenas respuestas y deben ir al banco de suplentes como los intendentes José Corral y Ramón Mestre. Y los que gobiernan o ganaron ayer, tienen que ocupar la conducción partidaria. Hablo de Gerardo Morales, Mario Negri, Alfredo Cornejo, Ricardo Colombi, Eduardo Costa, Daniel Salvador o Jesús Rodríguez, mano derecha de Ernesto Sanz que fue el arquitecto de Cambiemos junto a Macri y Carrió.
Es cierto que ayer no perdió solamente Cristina. Su discurso de que 2 de cada 3 argentinos está en contra de Macri es absurdo e infantil. Es como decir que Néstor asumió la presidencia y 8 de cada 10 argentinos estaban en contra. O que ella en la provincia tiene el 65 por ciento en contra. No se puede maquillar la realidad. A Cristina la acompañan en la derrota Jorge Taiana, el justificador de todo. De la Corrupcion, del chavismo y del no viaje de Cristina a Santa Cruz. Responsabilizó a Aerolíneas Argentina pese a que ahora tiene más frecuencia en sus vuelos que antes. Taiana compite con Parrilli en quien es más mayordomo de la reina.
La gran mezquindad de Cristina fue diseñar un esquema electoral que solamente la salvaba a ella y a su hijo. Quería ganar sola, sin hablar, sin hacer campaña, para demostrar que todavía tenía mucho poder como para intimidar a los jueces federales que la tienen arrinconada, muy cerca de la cárcel. Hasta en eso falló. Está claro que hay una inmensa mayoría de argentinos que quieren terminar con la oligarquía de los peronistas corruptos y autoritarios pero no con todo el peronismo. Hay una inmensa mayoría de argentinos que quiere caminar definitivamente hacia una república realmente democrática, pacífica, dialoguista, moderna, igualitaria y honrada que incluya a todos los compatriotas de buena fe. Una patria sin ladrones ni patoteros. Macri lo sabe. Por eso le ganó a Cristina. Y no es poco.

Lealtad con uno mismo – 11 de agosto 2017

Un amigo me envió un texto maravilloso de un intelectual brasilero llamado Mario de Andrade. Fue uno de los fundadores del modernismo en ese país y murió hace 72 años. Sin embargo, por la sabiduría de sus palabras parece escrita ayer y para afrontar el mañana.
Pensé que podía ayudarnos a todos frente a los problemas de cada día. Y salir un poco del vértigo y la locura cotidiana. Se llama: “Lealtad con uno mismo” y dice así:
Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Una lección impresionante para todos. Deberíamos leerla cada noche como una plegaria o cada mañana para arrancar con energía y alegría. Me llevó a una columna que dije hace un año y medio en estos micrófonos y que todavía está girando por las redes. ¿Se acuerda?
Quiero hablarles de lo que considero uno de los temas más importantes de nuestra existencia. Buscar una respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo vivir bien para morir bien? Es una reflexión de Mariana Jacobs. Ella trabaja en cuidados paliativos. Es una especialidad de la medicina que se encarga de acompañar a los pacientes en situación extrema y cuando están a un paso de la muerte. Ella escribió un texto conmovedor donde cuenta todo lo que aprendió en su trato con seres humanos en estado terminal. Quiso compartir esa experiencia que te sacude hasta la fibra más íntima.
Primero, el trabajo.
Dice Mariana que los que se enfrentaban con la muerte inminente le enseñaron que hay que bajar 50 cambios. Que no importa la gravedad que parezca tener lo que te pasa hoy en el laburo. Nada es tan grave. El trabajo es lo que haces, pero no lo que sos. Si nuestra identidad sólo pasa por nuestro trabajo eso se convierte en una fuente segura de sufrimiento y stress. Todo lo que pasa en la vida cuando terminas de trabajar es lo que más valoras cuando todo se termina y entras en el túnel negro. ¿Qué es lo realmente valioso? Ella dice que nunca en todos los años que acompaña a personas hasta la muerte escuchó a alguna que le dijera que le daba pena morirse porque le hubiera gustado trabajar más, ganar más plata o tener un mejor puesto en la empresa. Nunca nadie le dijo algo semejante, ni una sola vez. Claro que esto no significa que el trabajo no importa. Yo agrego que en mi caso, por ejemplo, mi oficio es parte de mi disfrute, de mi felicidad cotidiana porque tengo la bendición de trabajar en lo que amo. Es mi vocación. Es lo que me da orgullo. Siento que me completo como ser humano y que de paso puedo ser más útil a la comunidad en la que vivo y en la que vive mi hijo.
Lo que Mariana dice, y la entiendo, es que a la hora del balance final, todos añoramos a nuestros hijos y a nuestros padres, todos lamentamos no haber compartido más tiempo con ellos.
Para decirlo en el más crudo castellano: ¿Cuánto tiempo perdimos ocupados y preocupados por boludeces sin tirarnos en el suelo a jugar con nuestros hijos, en contarles un cuento en voz alta, en abrazar fuerte y entrevistar a nuestros padres para conocer más de sus vidas y por lo tanto de nuestras vidas. ¿Cuántas veces por un compromiso formal y laboral postergamos una comida con amigos o una salida al campo o ir a la cancha a gritar por nuestro equipo? En síntesis, cuantas veces nos perdimos de hacer cosas que nos producen felicidad sin ningún otro objetivo que ese. Mi sicoanalista lo sintetiza cuando me dice: tenés que hacer cosas donde vos puedas sacar sin poner. No podés estar poniendo todo el tiempo. El Doctor López Rosetti muchas veces receta de verdad, con formulario y todo y de puño y letra, más sexo, más cine, más encuentros con amigos y familia. Más mimos con tu pareja, más besos, más cama y menos burocracias y pavadas cotidianas. No hay mejores remedios para curar cualquier mal que esos.
Cuando todo se termina, nadie se arrepiente de no haber comprado un auto más caro o de no haber tenido un puesto de gerente más alto. ¿Qué importa cuántas sucursales abriste y que imperio económico pudiste levantar?
Otra enseñanza que los pacientes antes de cerrar sus ojos para siempre le dieron a Mariana es no haber escuchado más lo que le decía su instinto, su panza o su conciencia. Porque aguantó tanto tiempo a ese jefe que odiaba o se bancó a tal pariente que no podía ni ver. Nadie lo obligaba y sin embargo se cargaba de broncas y puteadas sin necesidad. La ira se multiplica y luego es difícil extirparla. Hay que patear más tableros. Tener honestidad brutal con nosotros mismos. No pensar en el que dirán. Pensar en lo que más placer me produce. Cuando ya no tenemos más tiempo nos lamentamos de todo el tiempo que perdimos en boludeces a las que solo nosotros nos obligamos. El tiempo es lo más valioso que tenemos, dice Mariana. Y creo que tiene razón. El tiempo y la calidad que le demos a la utilización de ese tiempo. ¿Por qué no me anime? Tendría que haber mandado todo a la mierda. No me atreví a vivir en otro país. Me autocensuré en mis fantasías. El tiempo no vuelve. El reloj no retrocede.A dónde irán los besos que guardamos, que no damos /dónde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo /dónde irán tantas cosas que juramos un verano dice la poesía talentosa de Víctor Manuel.
No hay apariencia que nos haga mejores. Solo se trata de vivir. Y de viajar. Dicen que viajando se fortalece corazón y te hace olvidar del anterior, según el evangelio de San Lito Nebbia. Ojalá que eso suceda así podrá descansar la pena, hasta la próxima vez. Hay otra carga pesada que nos hace transitar muy lentamente y en forma sufrida. Son las broncas que acumulamos, las facturas que tenemos para cobrar, los odios que nos envenenaron el alma. Los que se mueren lamentan no haber tirado ese lastre por la borda. Le confieso que yo digo esto pero me cuesta muchísimo llevarlo a la práctica. Conscientemente sé que debe ser así. Pero no me resulta fácil que sea así. Me han hecho mucho daño y me cuesta sacarme la bronca de encima. Y a los que le hicieron daño a mi hijo, confieso que los aborrezco y que no los puedo olvidar tan fácilmente aunque me lo proponga. Le doy mucho valor a la dignidad de las personas y a los que se plantan frente a las injusticias. Hay que tener un coraje y una voluntad que después es muy difícil transformar en olvido. O en memoria. Perdonar, reconciliar, olvidar, borrón y cuenta nueva son cuestiones complicadas. Tal vez la fe religiosa que yo no frecuento ayude a esa liberación. Mucha bronca y odio nos enferma a nosotros y nos hace iguales que nuestros enemigos. Se trata de valorar lo que se tiene y no lamentarse todo el tiempo por lo que se perdió. De cicatrizar heridas y mirar para adelante. Y de agradecerle a la vida todos los días. Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que cuando los abro distinto lo negro del blanco, los dos materiales que forman mi canto, decía Violeta Parra. Todo finalmente termina en el amor. En el amor a nuestros hijos y padres, a nuestra pareja, a nuestros semejantes. Esa capacidad de dar y recibir afecto nos hace más plenos y felices, aunque suene medio de bolero romanticón.
Mariana aprendió muchas de estas cosas de sus pacientes a punto de morirse. Y ella lo quiso compartir con otra mucha gente. Es una frase que dice para morir bien hay que vivir bien. Que cada minuto valga la pena. Que no aflojemos nunca en la batalla por ser felices y hacer felices a nuestros semejante. Solo se trata de vivir bien para morir lo más sano posible. Sólo se trata de vivir, y de ser leal con uno mismo. Para averiguar a dónde van los besos que no damos.