El Milagro de las mentiras – 16 de enero 2019

Miente Cristina Fernández de Kirchner. Miente cuando dice en su tuit que no hay estado de derecho en la Argentina. Todo lo contrario. Hay absoluta libertad, funcionan los tres poderes con total independencia, no se persigue a nadie desde el estado, al revés de lo que ocurría en su gobierno y Cambiemos, que comete muchísimos errores no forzados, no tiene mayorías en el Congreso, es una minoría entre los gobernadores y en la justicia todavía hay muchos jueces y fiscales que sembró “Justicia Legítima” para blindar de impunidad a los funcionarios corruptos de los 12 años anteriores de gobierno kirchnerista.
Miente Cristina cuando dice que hay una brutal persecución a Milagro Sala “a la medida de Macri y Gerardo Morales”. El Tribunal en lo Criminal Número 3 de Jujuy condenó a 13 años de prisión a la comandante de la Tupac Amaru por ser la jefa de una asociación ilícita que les robó 60 millones de pesos a los pobres y al estado nacional. Era dinero destinado a construir viviendas populares que nunca se hicieron. Por eso también la sentencia la encontró culpables de “fraude a la administración pública y extorsión en concurso real” y le han prohibido ejercer cargos públicos. Los jueces actuaron con total autonomía y emitieron esta rigurosa condena luego de escuchar los testimonios de 104 testigos y de analizar pruebas de documentos reveladores y videos que les sirvieron para reconstruir el circuito del dinero negro que se robaron.
Miente Evo Morales. El presidente de Bolivia desde su tuit llamado “evo es pueblo” miente al decir que “la hermana Milagro fue condenada injustamente por luchar por una vida mejor para los pobres y los indígenas de su país”. Evo Morales está muy mal informado y es motivo de rechazo nacional que se meta en los asuntos internos de nuestro país.
Milagro atravesó 5 meses de audiencias orales y públicas (no secretas). Y los delitos son tan graves que los fiscales pidieron 22 años de prisión y la oficina anticorrupción de Jujuy solicitó 18 años de cárcel. Los acusadores sostuvieron que Milagro Sala lideró “una nefasta asociación ilícita que asoló la provincia… que afectó el orden público y funcionaba como un estado paralelo”. Es textual. Raúl Noro, el esposo de Milagro también fue sancionado con tres años de prisión por encubrimiento. Y como si esto fuera poco se dispuso la recuperación de 6 inmuebles y 14 vehículos que ni la familia ni el estado mayor de la Tupac Amaru pueden explicar. Miente Evo Morales. Ella no combatió la pobreza. Ella combatió, maltrató y agredió a muchos pobres. Los estafó.
Miente Milagro Sala cuando se victimiza y dice que la persiguen por negra y coya.
La diputada Mabel Balconte que fue condenada a 8 años de prisión, denunció que parte del dinero robado se lo llevaban en valijas y bolsos a Máximo Kirchner a la quinta de Olivos.
Esta corrupción disfrazada de ayuda social fue vista en vivo y en directo por televisión cuando en diciembre de 2015, hace tres años, nos provocó repugnancia como sacaban el dinero en efectivo directamente de la ventanilla del banco y lo subían en bolsos a las camionetas. ¿Cómo funcionaba esa mafia? Las cooperativas emitían facturas por la construcción de viviendas que muchas veces no se hacían y otras se sobrefacturaban y cuando llegaba el cheque de Cristina, los tupaqueros al servicio de Milagro Sala los obligaban, incluso con castigos físicos, para que endosaran esos cheques a nombre de Milagro. Eran cheques de 50 mil pesos para evadir autorizaciones y mayores controles.
Milagro ya fue condenada a tres años de prisión en suspenso por instigar escraches muy violentos y daño agravado contra el actual gobernador Gerardo Morales cuando era senador.
Y este castigo fue confirmado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Milagro todavía cree que tiene el poder y es “la gobernadora”, como le decían en épocas de Cristina y cree que sigue gobernando ahora que está presa hace exactamente tres años. En estos momentos está con una tobillera electrónica en su domicilio del barrio Cuyaya.
Mienten los que dicen que es una líder social de masas. Le recuerdo que Milagro Sala, no consiguió jamás que alguna movilización realmente importante pidiera por su libertad. Le recuerdo que en las elecciones sacó menos votos que la cantidad de afiliados que tiene su organización, la Tupac Amaru. Y eso demuestra que mucha gente se había afiliado por miedo o para conseguir una vacante en el colegio para sus hijos o para aspirar a una vivienda popular.
Solo tiene el apoyo del kirchnerismo más extremo y del (FIP) Frente para la Impunidad de los Pinguinos que comandan el ex juez Eugenio Zaffaroni, el ex periodista Horacio Verbitsky y la abogada Elizabeth Gómez Alcorta, una admiradora de Fidel Castro que también defiende al violento de Facundo Jones Huala y que fue candidata por el cristinismo porteño y que, al igual que Milagro Sala, sacó muy pocos votos.
Milagro desvió hacia su bolsillo los fondos que les mandaban Cristina, De Vido y la tía Alicia. Y eso es delito.
Fue tan poderoso el estado paralelo y los grupos de choque violentos que Milagro Sala lideró que todavía despierta miedo en mucha gente. Sobre llovido, mojado. Ayer le dictaron la prisión preventiva en la mega causa, Milagro está acusada porque le dieron 1.300 millones de pesos para construir 2.200 viviendas populares que nunca se construyeron. ¿Dónde está esa fortuna entonces? La justicia lo tiene que establecer.
Juan Grabois puso el grito en el cielo y su amigo, el Papa Francisco, le mandó un rosario bendecido. Pero Milagro Sala fue condenada, por una justicia independiente con muchos magistrados de origen peronista que hace más de 30 años que están en los tribunales.
Cuatro instancias judiciales, el juez, la Cámara de Apelaciones, el tribunal de Casación y el Superior Tribunal de Justicia confirmaron que Sala es la comandante de un grupo de choque con ropa y costumbres castrenses y militaristas que anduvo metiendo miedo a Dios y a María Santísima.
Miente Amnistía Internacional y el CELS que siguen las indicaciones de Horacio Verbitsky. Miente la cúpula de Ni Una Menos. Ojo que no hablo de las miles y miles de mujeres comprometidas y luchadoras. Hablo de la conducción que fue copada por el kirchnerismo y colocan a Milagro como un emblema de la violencia contra la mujer y es todo lo contrario. Los expedientes están repletos de pruebas, testimonios e indicios que certifican sus violaciones a la ley y la terrible violencia que ejerció especialmente contra las mujeres.
Las castigaba con cachetazos y latigazos. Las reducía a la servidumbre. Están los testimonios crueles de las víctimas en los expedientes. Quien quiera leer, que lea. Milagro no puede ser emblema de Ni Una Menos: estamos hablando de una terrible golpeadora de mujeres.
Fue discriminadora con los homosexuales cuando dijo, “Callate puto, te haces custodiar por la policía, marica”. El Inadi K no dijo una palabra. Amiga de los Luis D’Elía y los integrantes de La Cámpora y Quebracho y de los delincuentes que no tienen nada de mapuches como dijo en su momento el ex gobernador de Chubut.
Milagro se movilizaba en caravana de autos cero Kilómetros y era parte de la barra brava de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Tiene un crecimiento patrimonial inexplicable. Milagro fue patotera con su organización vertical y castrense. “Les voy a poner una bomba en la comisaría y los voy a hacer volar a la mierda”, amenazó a dos policías y esa es otra de las causas abiertas que tiene en la justicia.
Hay que sacarle la careta a los que mienten. Las mentiras no hacen milagros. Solo la verdad nos hará libres.

La Mora del tango – 15 de enero 2019

El sábado compartí la cena televisada de Mirtha Legrand con Mora Godoy. Ella se acordó enseguida que hoy tenía que venir a este programa de radio Mitre y de una columna que escribí en su momento con motivo de su espectáculo “Chantecler”. “Repartí ese texto por todos lados”, me dijo y yo le prometí repetirla. Pero esa noche, Mora reveló uno de sus mayores secretos. Dijo que había sido acosada por un viejo tanguero famoso al que no quiso identificar. Como ella no accedió a sus pretensiones, la echó del ballet. Un tipo que demostró ser una basura moral. Mora estuvo un año sin bailar y el tango casi pierde a su bailarina insuperable. Me impactó una vez más la personalidad y el coraje de Mora. Es una mujer que se fabricó a sí misma. Nació en La Plata pero se crió entre los conventillos y los colores de Quinquela en La Boca. Y eso marcó su vuelo popular. Amaba tanto el baile que desde que era una niña se sacrificaba como pocas. A las 6 de la mañana iba al Teatro Colón, después al colegio y enseguida a perfeccionarse con la primera bailarina Olga Ferri. Nada le fue fácil. A todo le puso ovarios para apretar los dientes y seguir. Durante toda la etapa del Colón, solo tuvo una mallita que lavaba prolijamente todas las noches y se la volvía a poner por las mañanas. Por eso tenía que secarla en la estufa. A los once años se fue a vivir con su abuela Lía para estar a tres cuadras del Colón. La burocracia y el sindicalismo mal entendido la obligaron a emigrar de esa fábrica de arte.
Mora viajó 17 veces a China para hacer su show tanguero. Abrió un mercado colosal. Y una fuente de trabajo y de exportación no tradicional. Por eso eligió bailar con Xi Jinping en el G-20. Ya había estremecido con sus movimientos a Barack Obama. Es Mora de los presidentes. En el G-20 del Colón, levantó ovaciones de todos los jefes y jefas de estado. De Estados Unidos a China no hay guerra comercial si se trata del tango. Ella ya recorrió el mundo con su talento y perseverancia. Es coreógrafa y empresaria. Apuesta su capital y su esfuerzo casi sin ayuda de nadie.
Mora no se privó de nada. Fue tapa de Play Boy porque tenía y tiene con que, participó en el programa de Marcelo Tinelli, batió el record Guinnes de baile en altura, en los 65 metros del Obelisco y hasta estudió tres años de Ciencias Políticas.
La mora es una pequeña gran fruta. La canción dice que “La mora negra pinta de tinto mi tentación/ y no hallo nada para borrarla del corazón./
Vives cautiva como la mora de su sabor
blanca en la mano, miel en la boca te tengo yo.
Suele cantarlo Soledad pero no es la única: “La mora blanca, la mora negra
una me quiere, la otra me deja
pero ninguna de mí se aleja
y poco a poco me vuelvo loco de tanto amor.
Ahora lo prometido: repito aquel comentario de esa obra inolvidable:
Envidio el talento de Enrique Cadícamo que supo definir en tres pinceladas aquel mítico cabaret de nuestra identidad nacional:
“En las noches bravas que el tango era un rito, vibraba la sala con ritmo nervioso, porque en ese entonces estaba Juancito tallando en su orquesta su estilo famoso. / Ya no queda nada y aquello no existe, ni tus bailarines ni tu varieté.
Te veo muy triste pasar silencioso,
Príncipe cubano frente al Chantecler”
Aquel templo glorioso y pecaminoso, mezcla del lujo de Paris y el arrabal de Pompeya fue demolido en 1962. Sin embargo la magia de Mora Godoy supo reconstruirlo en el Complejo Teatral de Buenos Aires. A metros del Obelisco, como corresponde, resurgió de sus cenizas para recuperar la historia y hacernos felices con la máxima belleza de ese baile canyengue. Horacio Godoy, el hermano de Mora, es el más grande milonguero que vi en mi vida, conocido como Pebete Godoy es capaz de fundar la belleza en una baldosa y encima, verbalizarlo. Dice que el tango hoy cumple una función social y hace las veces de club de barrio, porque la gente se toca, y entonces hay menos facebook y más cuerpo a cuerpo. Pebete baila como si jugara al fútbol con la camiseta de Maradona. La pisa, amaga, hace como que va pero se queda, engaña y le saca chispas de arte a la viruta. Se desplaza con sutileza, la tiene atada al botín. Levanta las tribunas sin patear al arco. Se siente un heredero del empedrado de Villa Urquiza que hizo delirar al público en Hong Kong, Estambul o Chicago. En esta obra musical extraordinaria que algunos llaman “ballet argumental”, Pebete hace el personaje de Angel, al que apodaron el Príncipe cubano por su origen africano y del que habla Cadícamo en su poesía urbana. Ese presentador del cabaret, es el que bautizó como “El Rey del compás” a Juan D’Arienzo que se quedó 20 años con su orquesta cambiando el ritmo y metiendo fuego a las melodías más melancólicas.
Mora Godoy es el obelisco del tango. El eje sobre el que gira el espectáculo. Sobre el planeta, no hay bailarina de tango que la supere. Deslumbró en el mismísimo Broadway con su “Tanguera” y hace 10 años que viene asombrando al mundo con la bandera del corte y la quebrada. Se la veía feliz el viernes después del debut. Dijo que soñaba con algo semejante. Con hacer en Buenos Aires una exhibición de nivel internacional que nos represente. Y si es posible que se quede a vivir sobre el escenario. Los turistas de todo el mundo pueden venir a verla en su casa. Y los argentinos no tienen excusa para no verla. Mora hizo de todo. De ella fue la idea, el guión y la dirección coreográfica. Pero cuando baja las escaleras como Rithana, bella como una pantera, juega su amor apasionado a dos puntas y de paso administra el cabaret. Cuando Mora Godoy baila todos los sentidos se suben a la cabeza. Del Colón al piringundín te emborracha con sus piernas aladas. El tango se transforma en entrevero, entre piernas, y en el más bello juego de seducción. No casualmente Mora bailó en exclusiva para los Rolling Stones y con la orquesta del maestro Daniel Barenboim. “Chantecler Tango” es mucho más que un espectacular espectáculo. No se trata de fuegos artificiales, ni de artilugios acrobáticos, es una hoguera hecha danza. Desfilan todos los personajes de los años 40 en Buenos Aires. Los muchachos de avería, los ladrones de civil y de uniforme, los galanes de barrio, los saques de cocaína y el rubio champagne en las miradas. La música de Gerardo Gardelín le hace honor a la historia porque don Carlos Gardel era un habitué del Chantecler. El morocho del abasto llegaba de madrugada a la calle Paraná 440. Dejaba el funyi en el perchero y corría la cortina del palco para entregarse a los brazos de alguna bataclana. Era de carne y hueso. Aún no era de bronce, pero ya sonreía. Esa atmósfera que transporta la melodía se corporiza en el vestuario de Cecilia Monti. La música, las pilchas y los cuerpos de más de 30 artistas viajan el mismo viaje. Flotan en una misma leyenda. Es una crónica bailada de la fundación mítica de aquel Buenos Aires. Un lujo industria nacional que antes se exportaba y hoy lo tenemos a la vuelta de la esquina. En la calle Corrientes. Como si el Chantecler hubiera resucitado entre fantasmas. Como si nuestra identidad nacional bailara un tango. Ni con la mora blanca ni con la mora negra. Con la Mora Godoy. La mora del tango.

El Puma volvió a rugir – 14 de enero 2019

José Luis Rodríguez, más conocido como “El Puma” volvió a rugir con toda su fuerza. Hoy cumple 76 años y los va a festejar en la casa de Gloria Stefan junto a sus seres más queridos. Por eso estamos celebrando su primer nacimiento cuando el 14 de enero de 1943 fue parido por Ana. El dice que volvió a nacer dos veces más: a los 33 años cuando descubrió su amor por Cristo y se sumó a la Iglesia Protestante y el 17 de diciembre de 2017 cuando recibió un doble trasplante de pulmón y pudo volver a respirar el aire ambiente. Mi impresión es que al Puma Rodríguez, todavía le falta nacer una vez más: será el día en que pise de nuevo los escenarios y nos cautive nuevamente con su carisma y esa voz de tenor dramático que tiene.
Yo tengo el privilegio de poder cantar con fundamentos, igual que Sandro que ese es mi amigo el Puma. Porque tuvo la generosidad de invitarme a compartir el último “Día de Acción de Gracias” que pasó antes de ser trasplantado. Me permitió ingresar en su mundo familiar más íntimo. Y conocí a su cuñado, a su bella y generosa esposa Carolina Pérez, a su hija Génesis y a dos de sus mejores amigos venezolanos, dueños de medios de comunicación que fueron expropiados por el chavismo. Comimos exquisiteces, y en honor a mi condición de judío, el Puma leyó una oración al rey David que estremece por lo profunda y por su colosal vuelo literario.
El Puma, aquella noche, respiraba con mucha dificultad el oxígeno que le proporcionaba a través de unas mangueritas de plástico “una bombona”, como ellos llaman al tubo que arrastraba con rueditas de aquí para allá. En ese momento, el Puma tenía la cabeza abierta de su talento pero su físico era el de un nene de tres años. No se podía ni vestir solo. La silenciosa y traicionera fibrosis quística le había deteriorado su cuerpo y había cercenado gran parte de su vida cotidiana. Todos brindamos por nuestras patrias y nuestros seres queridos. Y por la libertad que es el principal oxígeno de los pueblos. Nos dimos un abrazo duradero y por supuesto le desee lo que ahora le deseo: que vuelva a cantar que es lo que lo hace feliz y hace feliz a la gente que lo admira.
Siempre estuvimos en contacto. Mi hijo Diego y yo admiramos mucho al Puma. Y él dijo varias veces que mientras estuvo en Argentina se hizo adicto a “Los Leuco” y a mis columnas de esta querida radio Mitre. Hoy la columna está dedicada a él. A su dimensión de artista y a su coraje cívico de ciudadano. Porque compartimos el rechazo visceral a todo tipo de autoritarismo y de violación a los derechos humanos. Despreciamos las dictaduras de derecha y de izquierda. El Puma mamó ese amor por la democracia desde la cuna. Ana su madre, el gran amor de su vida, no sabía leer ni escribir. Aprendió de grande para leer la biblia y militar en política. La dictadura feroz de Marcos Pérez Jiménez la encarceló, la torturó y la obligó al exilio. Ella escapó a Ecuador para salvar su vida junto a dos de sus hijos más chicos. El más pequeño de los once hijos era José Luis que vio a su madre llorar el destierro pero no aflojar en la lucha. Cuando pudieron regresar al barrio de Santa Rosalía de Caracas, el cachorro de Puma ingresó al secundario donde se recibió de técnico electricista.
Su padre, un comerciante español, murió cuando él tenía apenas 6 añitos y por eso tuvo que salir muy tempranamente a la calle, a trabajar de lustrabotas.
Pero tenía destino de cantor. De juglar. De a poco construyó una carrera que lo llevó a la cima de la canción hispano parlante a puro bolero, balada, merengue, cha cha cha y pop latino.
Empezó entonando emocionado en los actos escolares, en las serenatas de la seducción romántica, en los villancicos silvestres del vecindario. La pobreza lo perseguía de cerca. Pero nunca abandonó su sueño. Los discos fueron vendiendo cada vez más, las telenovelas convocando mayor audiencia, los festivales lo invitaban como figura. Saltó a España de la mano de Manuel Alejandro. A México con Lucho Gatica. A Brasil, a la Argentina de la mano de Héctor Maselli y en estos tiempos de Rubén Carrá, nuestro querido Banana.
Actuó en los lugares más codiciados y con los artistas más brillantes. En Miami hizo un Teletón con Jerry Lewis, grabó “Torero” a dúo con Julio Iglesias y antes de la operación, su amigo Ricardo Montaner le produjo un disco homenaje en el que cantaron desde Chayenne hasta Soledad pasando por Axel y Carlos Rivera. El Puma cantó sentado, con la manguerita salvadora al lado y tuvo que hacer un esfuerzo descomunal porque sus pulmones ya estaban estrujados. Fue un parto. Le decía a Montaner:
“apurate que no llego a grabar. Siento que me muero”.
En 1988 apoyó la reelección de Carlos Andrés Pérez, un adeco, un socialdemócrata amigo de Alfonsín. Aquí fue jurado de La voz Argentina por Telefé en el 2012 y con su simpatía y sensibilidad, terminó de ganarse el corazón de los argentinos.
Un día maldito en pleno concierto se dio cuenta que le faltó aire para llegar a la última nota. Después le confesó a Jaime Bayly que tenía esa enfermedad incurable que te lleva a la tumba. Intentó una terapia con células madres pero fracasó.
Finalmente decidió someterse al trasplante. El que espera desespera. Y el Puma desesperó pero se mantuvo firme en sus ejercicios, en su comida y medicina con la ayuda de su fé. A todo el mundo que lo saludaba, le deseaba bendiciones. Se hizo más creyente todavía. Fue una vez al quirófano de madrugada pero finalmente esos pulmones que llegaron no eran compatibles y tuvo que volver con la esperanza más frágil. Hasta que una madrugada el médico argentino Nicolás Brozzi le dijo: “Ahora sí, vení ya”. Brozzi nació en Chubut, a los 23 años se recibió con medalla de honor en medicina de la UBA, fue residente del hospital Italiano y del hospital de Ohio donde se formó su admirado Favaloro. Hoy trabaja con el doctor Matthias Loebe en el departamento de trasplante de Jackson Memorial de Miami.
La intervención quirúrgica fue sumamente exitosa. Siete médicos dieron buen combate durante horas. Y el día que el Puma abandonó el sanatorio dio una conferencia de prensa donde nos hizo llorar a todos por el desgarro de su agradecimiento. Contó que le pedía a Dios que le regalara unos meses más. “No me quiero ir así”, rezaba por las noches su deseo. Después, el más grande de la historia de la televisión latinoamericana, Don Francisco le mostró en su programa un video de archivo donde un pumita joven y potente cantaba con su madre en el piano. Y regresaron las lágrimas. Pidió disculpas: “Me volví un llorón empedernido”. El día que salió de la terapia intensiva dijo: “Estoy de vuelta. Ya no tengo la vida pendiente de un hilo”. Mil veces reflexionó sobre el valor de la familia, el amor, el trabajo y la vida en democracia y confirmó que la vanidad y el orgullo eran dos objetos para tirar a la basura.
Ahora está estudiando música y canto. Reeducando su voz con clases de foniatría y rehabilitando su físico y aprendiendo nuevamente a respirar. En abril o mayo quiere salir de gira y dar a luz su cuarto y definitivo nacimiento. Por ahora grita con toda su voz que su pueblo clama por alimentos, medicina, por la libertad de los presos y por el final de la dictadura narco militar de Nicolás Maduro.
Eso también nos une. El deseo de ver una América Latina sin tiranos que conspiren contra el progreso de los ciudadanos. Que no haya ni censuras, ni corruptos, ni crímenes ni pobreza. Hoy todos somos venezolanos. Hoy además, yo levanto la copa para decir una vez más, feliz 76 años, José Luis querido. Ojalá Maduro se vaya pronto. Ojalá vos vuelvas pronto. Y todos volveremos a cantar: “Ese es mi amigo el Puma”. Ya se siente su rugido. Volvió a nacer…