El amigo Fontanarrosa – 20 de julio 2017

“Diez años, Mendieta” dice el gaucho Don Inodoro desde la edición homenaje. “Que lo parió”, dice el perro sabio. ¿Se habrá enterado que la ley 27.100 instituyó su fecha de nacimiento, el 26 de noviembre como Día Nacional del Humorista.
Ayer se cumplieron 10 años desde la muerte de Roberto Fontanarrosa, pero sigue siendo el símbolo de la amistad frente a un pocillo de café. Un día como hoy, el día del amigo de 2007 estábamos despidiendo el cuerpo del Negro Fontanarrosa, artista de la patria. Por los siglos de los siglos debemos repetir: Gracias por tu humor nacional y tu sabiduría popular elevada a la máxima potencia literaria. Gracias por re-inventar el realismo costumbrista argentino. Por conocernos como nadie y por mostrarnos con ternura. Gracias por escribir como los dioses y no calentarse porque las capillas literarias jamás te reconocieron. Los dogmas elitistas nunca encajaron en tu barrio.
Gracias Negro por ser amigo de los negros. De los futbolistas como el Negro Palma, o del Negro Caloi que después fue a visitarte en un desgarro que nos dibujó muchas lágrimas en el alma.
Gracias por ser amigo del Negro Crist, es decir esa magia que dibuja llamada Cristóbal Reynoso o simplemente Mandrú, para los amigos del vino manso y la servilleta garabateada con la creatividad de los talentosos. Me resulta de una hermandad cargada de ternura que Crist haya hecho tus dibujos cuando esa enfermedad maldita te había paralizado la mano santa.
Gracias por comprender enseguida que en el vuelo de la palomita de Aldo Pedro Poy hay más poesía que en mil libros. Botines si, libros también.
Gracias por haberte mezclado con los cordobeses de Hortensia para jugar en primera. Por haberte entreverado con Serrat y Les Luthiers para ganar todos los campeonatos del talento y la ética profesional. Gracias por el coraje de Satiricón y Humor donde había que poner la tinta y los huevos cuando no era fácil. Por ese Inodoro Pereyra con que celebraste el nacimiento de mi hijo y el Mendieta diciendo: “que lo parió”. Lo tengo al lado de la foto que nos sacamos con el Zorro, en tu Rosario siempre estuvo cerca, muy cerca de la Mesa de los Galanes. Estaban el Pitu y el colorado Vazquez que son más enfermos de Central que vos. Gracias por ayudarme a arrancar a mi hijo de la pantalla de la computadora para meterlo de lleno en los libros por tu camino del fútbol hecho arte y escritura. Por haber sacudido toda la formalidad del Congreso de la Lengua y reivindicar ante los académicos más rigurosos y circunspectos el valor de las malas palabras que no son tan malas. Vos consagraste que pelotudo y mierda son términos irremplazables, pura contundencia y melodía.
Gracias Negro Fontanarrosa por ese Boggie tan aceitoso y combativo que sin bajar línea ni levantar el dedito marcaba los límites de la paz y la convivencia frente a la prepotencia de los poderosos y mercenarios armados hasta los dientes y mascando chicle. Nunca te gustaron los sacerdotes del dogma ni las verdades reveladas. Hoy te burlarías del pelo naranja y las ideas negras de Donald Trump. Menos Mc pato que tramposo.
Gracias por ser tan Rosario desde las mesas de El Cairo porque siempre estuviste cerca como ese Rosario que es una colección de tardes preciosas en la voz de Lalo de los Santos. Si supieras que el Monumento Nacional a la Bandera te homenajeó con la enseña flameando a media asta.
Pero hoy más que nunca, tenemos que decirte gracias por elevar a la categoría de mito el valor de la amistad, justo unas horas antes del día del amigo que fue el día en que te despedimos con lágrimas y risas. Gracias por dignificar el cielo que vas a dibujar hasta que vuelvas a la vida. Gracias por edificar un paraíso como un bar para hablar de fútbol y de minas. Gracias por la emoción de ese momento tremendo cuando para agradecer una de las miles de ovaciones que te brindaban dijiste: “Valoro mucho el grito de esta hinchada porque estoy jugando con ocho jugadores”. Era tu forma de decir que estabas en esa maldita silla de ruedas, con tus músculos desflecados y con tu cabeza más lúcida que nunca. Hoy tenés tu lugar eterno en las tribunas del gigante de Arroyito y se siente tu risa, tu aliento y tus puteadas al árbitro. Era tanta tu ironía y la forma de burlarte hasta de tu enfermedad que un día, rodeado de gente que se persignaba ante tu presencia frágil le dijiste a Milicich: “Zorro, por momentos me siento el gauchito Gil”.
El Menchi Sabat, otro gigante compañero tuyo en Clarín escribió como prólogo de la tercera entrega de tus libros: “ Fontanarrosa tuvo la capacidad de generar historias y desarticular lenguajes que parecían cristalizados y destinados a un oscuro lugar en el inodoro de la historia”.
Los argentinos te debemos mucho, Negro Fontanarrosa. Nos llenaste el alma de milagros cotidianos. Nos hiciste muy felices. Por eso estamos tan golpeados ahora al recordarte. Y eso que inventaste el más grande de los milagros, lograste que un canalla llegue al cielo y haya fiesta, con vuelta olímpica y todo. Gracias Negro Fontanarrosa. Extrañamos tanto al Negro. Hace 10 años que le decimos adiós al amigo al que despedimos un día del amigo. Organizá para mañana un picado entre las nubes. Y después una picada en un bar de morondanga Eso sí, invitá a los amigos. Y no te mueras nunca, negro querido.

El milagro de Grabois – 19 de julio 2017

Juan Grabois es abogado de Milagro Sala, integrante de la conducción de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y miembro consultor del Consejo Pontificio de Justicia y Paz.
Su capacidad de convocatoria a las marchas es apenas modesta pero su estrecha amistad con el Papa Francisco y Marcelo Sánchez Sorondo le otorga un poder celestial. Se podría definir ideológicamente como un peronista chavista aliado a Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita y ex integrante de Montoneros y Quebracho. Es hijo de Roberto “Pajarito” Grabois, cuadro destacado de Guardia de Hierro, organización del peronismo de derecha, enemiga de Montoneros, en la que militaron varios destacados dirigentes como José Luis Manzano, Guillermo Moreno y el propio Papa Franciso además de Julio Bárbaro que fue padrino de bautismo de Juan Grabois, de padre judío y madre católica llamada Olga. Su nombre y apellido se instaló con fuerza en los medios luego de una discusión muy dura que tuvo con Jorge Lanata ayer en esta radio Mitre quien finalizó la comunicación telefónica sin tutear a su entrevistado pero mandándolo a la mierda.
Es que Juan Grabois pese a su formación en derecho hizo una acusación descabellada que le va costar muchísimo probar ante la justicia. Solo un milagro de sus amigos del Vaticano lo puede salvar. Hay cientos de pruebas, filmaciones que abonan el sentido común. Rolando Barbano nos contó de qué manera logró entrevistar a ese chico apodado “El Polaquito” que en toda la charla que se publicó y en la que quedó sin editar, muestra una soltura estremecedora para narrar sus delitos y en ningún momento se nota presión alguna. Todo lo contrario, el chico parecía satisfecho con contar sus “hazañas” delictivas para hacerse famoso a través de la tele. Así de desgarrador y conmovedor fue ese testimonio tan valioso. Por supuesto, como corresponde legal y moralmente, se tapó su cara pixelando la escena y se ocultó su nombre y apellido verdaderos para preservar su identidad.
Pero Grabois puso el grito en el cielo y denunció que el pibe había sido secuestrado por la policía de Lanús y amenazado de muerte para que diera esa entrevista. Y por eso acusó a Lanata de hacer un negocio y explotar esa situación. Se nota que Grabois no conoce el ADN del periodismo ni a Lanata al que calificó como un ser despreciable. Por el contrario para la mayoría de la población y para mí, Lanata es un periodista corajudo y creativo que fue clave a la hora de quebrar los intentos autoritarios y cleptocráticos de Cristina de quedarse toda la vida como reina de la Argentina.
Grabois dijo que la entrevista fue un montaje y que iba a hacer una denuncia penal por la estigmatización a la que sometieron al pibe. Muchos periodistas coincidimos en afirmar que el drama de ese muchachito que tiene casi la edad del kircherismo en el gobierno es una síntesis perfecta de la herencia de marginalidad, droga y exclusión que dejaron los gobiernos de Néstor y Cristina. Hay que proteger a ese chico porque en cualquier momento lo mata alguna banda rival o en cualquier momento él asesina a alguien, si es que no lo hizo todavía. “El Polaquito” es un peligro para sí mismo, para su familia y para toda la sociedad. Y el trabajo que el movimiento de Grabois realiza con esos sectores parece más de utilización de la situación que de voluntad honrada para ayudarlos a salir de ese flagelo.
Cristina no dijo hasta ahora una palabra. Calla sobre su cajero Julio de Vido, sobre su contador Víctor Manzanares y sobre quien es casi su representante de facto ante el Papa: Juan Grabois.
Pero más allá de este tema que explotó ayer en su masividad me quiero detener en Milagro Sala. Ya le dije que Juan Grabois es uno de los abogados defensores. En una columna en Página 12, Grabois, con el mismo fanatismo que todo lo lleva al extremo y la exageración de su ideologitis, escribió lo siguiente, escuche por favor que vale la pena: “Es precisamente la muerte de Milagro Sala, ya no tengo la menor duda, lo que están buscando algunos sectores del poder, muy particularmente aunque no exclusivamente, en Jujuy. No es una metáfora ni una sugerencia: me refiero a su muerte física. Y si es un suicidio o una trifulca carcelaria, tanto mejor para ellos. En su odio ideológico, clasista, xenófobo y misógino que han demostrado con creces, la ven como un trofeo de guerra y quieren clavar su cabeza en una estaca”, para poder decir: “Se suicidó la india patasucia”, “se mataron entre negras”.
Alguien que se dice católico y defensor de los derechos humanos debería escuchar aunque sea una vez a las víctimas de Milagro Sala. No digo que escuche a Gerardo Morales o Jorge Lanata que fueron atacados por la comandante de la Tupac Amaru que está detenida. Grabois debería atender las denuncias de los jujeños y jujeñas más humildes que han sido humillados, torturados y en algunos casos reducidos a la esclavitud y a la servidumbre por quien tiene mucho de resentimiento y poco de intenciones de liberar y emancipar a los que más sufren los rigores del capitalismo salvaje.
Es incomprensible que su anteojera kirchnerista no le permita ver la violencia de género que produjo Milagro con tantas mujeres que no se quisieron arrodillar ni subordinar a sus órdenes. Es insólito que el colectivo “Ni Una Menos” haya sido aparateado por las militantes cristinistas para imponer a Milagro Sala como un emblema de su lucha cuando en realidad es todo lo contrario, una victimaria, una brutal golpeadora de mujeres. ¿Eso es progresismo o fascismo de izquierda o feudalismo corrupto?
La jefa tupaquera, la flaca, la gobernadora paralela de Jujuy que hoy está detenida a derecho en la cárcel de Alto Comedero era de una crueldad digna de un capanga.
Carmen Rosa Fernández contó ante la justicia y en el expediente que Milagro le pegaba a su hija trompadas en la cara con el anillo puesto para producirla más daño y dolor delante de todos sus compañeros. “Si Milagro Sala llega a salir en libertad, nosotros no vamos a poder existir”, dijo la víctima. Sienten que su vida corre peligro y pánico ante la sola mención de su nombre.
Víctor Mendoza les ganó las elecciones en el gremio docente. Ese fue su pecado. Le dieron una paliza feroz y le quemaron los muebles de su casa.
A María del Carmen Gonzalez la policía que respondía a Milagro le plantó droga en la casa, golpearon a su hijo y le iniciaron una causa.
Amenazas de muerte, de sacarle o no darle una vivienda o una vacante en la escuela para sus hijos eran una constante de Milagro y su grupo de tareas encabezado por quien es apodada Shakira y también está detenida. Robos y estafas con los fondos que sacaban con bolsos de los bancos y devolvían en forma de coimas en la Quinta de Olivos, relaciones con los narcos de Bolivia, enriquecimiento ilícito, cientos de viviendas que no se hicieron, mansión para Milagro, autos para su familia. Todos los delitos todos. Hay que preguntarle al Perro Santillán, clasista y combativo al que Grabois supongo que no acusará de oligarca. Hay que preguntarle por las patotas de Milagro, por las armas que manejaban y por esa idea de sentirse dueña de la vida y la suerte de los jujeños.
Si faltaban tres veces a una marcha le sacaban la casa. Por eso no las escrituraban. Ivana Velázquez denunció que Milagro mandó una banda de encapuchados para castigarla con saña.
En la carta que dejaron en la Corte Suprema dicen que tiene miedo que los maten y que parezca un accidente. Sin embargo el Papa la trata como a una hija: “comprendo su dolor y su sufrimiento”, le puso en la carta el Santo Padre a Milagro y no a sus víctimas. Lo mismo con los rosarios bendecidos. Fueron para la acusada y condenada y no para quienes la padecieron.
Sánchez Sorondo declaró en Clarín que Milagro Sala dijo, escuche bien por favor esto que es bizarro por donde se lo mire. Dijo que Milagro dijo “yo habré robado pero hay gente que robó mucho más y sin embargo no está presa”. Un par de preguntas: ¿Cuándo dijo eso Milagro? ¿A quién se lo dijo? Sanchez Sorondo debería aportar esos datos a la justicia. Porque Milagro reconoce que robó. Y otra pregunta: ¿A Quién se refiere Milagro cuando dice que otra gente robó mucho más? ¿A Cristina?
Juan Grabois tiene mucho que ver con esto. Y también los que la defienden a capa y espada como Victor Hugo Morales, Horacio Verbitsky, Eugenio Zaffaroni y Leopoldo Moreau.
La Cámara Federal de Casación confirmó la condena de Milagro Sala.
A Grabois, solo le queda el camino del milagro.

AMIA, 23 años de luto – 18 de julio 2017

Fue muy emocionante lo que me tocó vivir esta mañana. Yo tuve el honor y el compromiso de ser orador en los actos de la AMIA cuando se cumplieron 10 y 20 años del atentado. Pero esta mañana, en ese lugar tan inquietante arriba de ese escenario estuvo Diego, mi hijo, que apenas tenía 4 años cuando temblaron los vidrios en nuestra casa de Caballito.
Hoy tiene 27 y hablaba con una convicción que me convocó a las lágrimas. A su lado flameaban las llamas de las velas que reclaman justicia para las 85 víctimas del terrorismo de estado extranjero con complicidad de los fachistas argentinos.
En aquel momento, Diego estaba viendo dibujitos en pijama con sus primas de Córdoba cuando temblaron los vidrios.
“Esa vibración extraña- dijo Diego- Ni ellas de 12 y 15 ni yo de apenas 4 años supimos en ese momento que ese pequeño temblor que frenó por un instante las risas, ese paréntesis mínimo en los juegos habituales entre primos, en realidad sería la semilla del terror. La planta de la impunidad que siguió creciendo robusta y macabra durante estos 23 años”.
Para mi hijo: “Amia es nuestro dolor como comunidad. Como familia. Como país. Amia para mí también es esa ventana vibrando en el living de mi casa de Caballito, muy lejos de la explosión y al mismo tiempo tan cerca. Pero ahora Amia es, además, una responsabilidad. La responsabilidad que tenemos los más jóvenes de seguir reclamando justicia. De seguir persiguiendo la verdad. De honrar a nuestros muertos y jamás olvidar. De no dejar que nos quiten los sueño de un país justo y libre. Donde la justicia sea un orgullo. Donde no tengamos que enterrar más muertes impunes, donde no mueran fiscales en cumplimiento de sus deberes. Donde no quieran cambiar justicia por petróleo, cereales o vaya a saber qué cosa. Donde no nos escondan los pactos espurios que firman con los asesinos.
Cada 18 de julio los familiares piden justicia, con la convicción de que algún día llegará. Cada 18 de julio tiene que ser para nosotros, los de veintipico, la fuerza que nos empuje a salir también. A acompañar a nuestros abuelos, a nuestros padres y continuar el legado. El reclamo. La lucha. El grito. La paciencia. Le entrega. La entereza”. Y después siguió: “Es muy difícil para mí estar acá parado. Este escenario te cambia, te interpela, te obliga, te pregunta qué hiciste por la verdad. Cómo peleas contra la impunidad. Este escenario es muchos escenarios, son tragedias que todavía sangran, gritos que siguen sin oírse”.
Una vez más pensé que si fuera creyente sería una bendición ser padre de Diego. O que algo bueno debo haber hecho en la vida para que me premie con un hijo con esa ética de la responsabilidad y esos huevos.
Recordó una historia que yo le conté y conté por la radio muchas veces.
La de Sebastián Barreiros que fue el más chico de los 85 muertos y la de Faivl-Pablo, que se llamaba Faivl Dyjament y fue el más grande de los 85 muertos. La muerte no los discriminó, la bomba tampoco.
Un chico y un viejo, unidos por la muerte. Un no judío y un judío, unidos por la muerte. Uno caminaba por la vereda y el otro estaba en el corazón del edificio.
Sebastián y Faivl son dos argentinos que nos explotaron en la cara y que nos clavaron en la memoria esquirlas que todavía duran. Para recordar el dolor que no cesa. Sebastián y Faivl son las dos puntas de la vida y se encontraron en la muerte. Son mucho más que dos velas encendidas por la memoria. Son dos vidas inmoladas. Son dos almas en pena por la impunidad.
La muerte no los discriminó. Ojalá la vida tampoco los discrimine.
Hace tres años dije que la impunidad no es producto de una tormenta o un fenómeno natural. Es la construcción más nefasta que hizo el estado argentino con todos sus pilares. En la justicia, en el parlamento y entre 8 presidentes que pasaron y pasaron. El atentado terrorista más grave de la historia argentina y el crimen antisemita más grave ocurrido desde la Segunda Guerra Mundial nos hizo un agujero negro en el alma que hoy es imposible de llenar. Es como si 85 hermanos siguieran muriendo todos los días porque sus tumbas siguen abiertas porque no pueden descansar en paz.
En su momento, la bronca se multiplicó por ese pacto nefasto, tenebroso e incomprensible que el canciller Héctor Timerman firmó con Irán y que apenas asumió, el presidente Mauricio Macri dejó caer. Hoy Marcos Peña ratificó que ese terrorismo es un acto de odio contra la humanidad. Y que están trabajando en el senado para lograr la ley del juicio en ausencia y mantener firmes las alertas rojas de Interpol.
No olvidaré jamás que Héctor Timerman es el mismo canciller que se sentaba en primera fila a aplaudir lo mismo que aplaudía Luis D Elía, vocero iraní, fanatico antisemita y violento promotor del fusilamiento de disidentes.
Irán es un país que se enorgullece del uso bélico de la energía nuclear y que quiere borrar al estado de Israel de la faz de la tierra porque niega la existencia del holocausto, la Shoa, la degradación más grande que tuvo la humanidad que fue el nazismo y el genocidio de 6 millones de personas en los campos de concentración y las cámaras de gas.
Héctor Timerman quedará grabado en la historia como el responsable de haber sido el ejecutor, el autor material de este crimen de lesa impunidad. De esta “alta traición al pueblo hebreo y al pueblo argentino”, según las palabras de su ex amiga y ex jefa política, Elisa Carrió. Un canciller no judío no se hubiera atrevido a tanto.
Y como si esto fuera poco. Ahora hay que sumar la víctima número 86, el fiscal Alberto Nisman que denunció a Cristina, Timerman y otros cómplices por encubrimiento de ese acto terrorista. Nisman está muerto. Mis convicciones informativas me dicen que fue asesinado aunque no pueda probarlo ante la justicia. Todo eso recordamos hoy. Contra toda esa impunidad luchamos hoy y siempre.
Para que llorar no se vuelve una costumbre. Para que las velas alumbren la oscuridad del crimen de lesa humanidad, de los países que fomentan el terrorismo, de la conexión local, del encubrimiento de estado. Para que nunca más.
Para que solo pidamos la muerte de la muerte para toda la vida. Para que no haya que llevar luto otros 23 años.
Hasta que cierren las heridas que todavía están abiertas. Hasta que se cierren las tumbas. Hasta que se abra la verdad.