El especialista Luis Cámera apuntó contra las personas que salieron en masa a los parques de la Ciudad de Buenos Aires. “Son los mismos tipos que se fueron de vacaciones cuando arrancó la pandemia”.
Luis Cámera, médico y asesor del presidente Alberto Fernández en medio de la pandemia, descargó su furia contra quienes salieron a correr en forma masiva este lunes en la Ciudad de Buenos Aires tras la habilitación de las autoridades. Los llamó “millennials estúpidos”.
Mientras se debate la alternativa de volver a la fase más restrictiva de la cuarentena en el AMBA, el profesional de la salud cuestionó el permiso dispuesto por el gobierno de la Ciudad, que autorizó a los porteños a hacer actividad física entre las 20 y las 8.
“El único asesor que habló en contra de los runners fui yo”, dijo Cámera al ser consultado sobre la medida y profundizó su reclamo: “Encima son unos millennials estúpidos que no saben lo que estaban haciendo. Me da una rabia infernal. No tienen conciencia social. Son los mismos tipos que se fueron de vacaciones cuando arrancó la pandemia, y después pedían histéricamente rescátenme”. Y agregó: “Son tipos que lo único que hacen es mirarse y darse besos al espejo”.
Sus críticas se extendieron a los porteños en general. “Esta histeria porteña nos está volviendo locos a todos. Ustedes son rosarinos. Yo soy correntino y sabemos que los porteños son insoportables. Se pusieron histéricos, parece que si no salían de sus casas se morían, y es es al revés. Hay una especie de sensibilidad comunitaria que no logran ver”, afirmó.
Por último, bromeó: “Si los porteños se vuelven locos tenemos que volver a la Confederación. Basta de aguantar a esta ciudad que está volviendo loco al resto del país. Lo digo en serio. Si suben los contagios por esos tarados que estuvieron corriendo, entonces recortemos el mapa, soltemos amarras y volvamos a la Confederación”.
De acuerdo a la información oficial, para las caminatas, hay que mantener cinco metros de distancia, mientras que para el running lo indicado son 10 metros. Para andar en bicicleta hay que dejar un espacio de 10 a 20 metros, según la velocidad del rodado, y para desplazarse con rollers o patines, también 10 metros. En cuanto a la distancia lateral entre una persona y la otra, deberá haber dos metros de distancia.
La protesta tuvo una gran adhesión en barrios porteños como Recoleta, Almagro, Belgrano y Villa Crespo, al igual que en otras ciudades del país como Avellaneda, localidad donde se encuentra la sede de la cerealera.
En muchos barrios porteños y ciudades del país se hizo fuerte el cacerolazo contra la intervención y proyecto de expropiación del Gobierno sobre la empresa agroexportadora Vicentin, anunciado esta semana por el presidente Alberto Fernández.
Mediante las redes sociales, cientos de usuarios invitaron a sumarse a la protesta este miércoles desde las 20 para repudiar el accionar del Ejecutivo. Almagro, Recoleta, Belgrano, Villa Urquiza y Villa Crespo fueron los sitios más fervientes de la Ciudad, mientras que en otros como San Telmo, Barracas, Constitución, el reclamo fue más tibio.
La manifestación se dio en simultáneo con una marcha que se llevó a cabo en la ciudad santafesina de Avellaneda, donde está la sede de la empresa Vicentin. Vecinos colmaron las calles con sus banderas argentinas.
Será la encargada de encabezar la nueva gestión de la fuerza que administra los establecimientos penitenciarios federales.
María Laura Garrigós de Rébori, ex jueza de 66 años, fue nombrada por el presidente Alberto Fernández como la nueva interventora del Servicio Penitenciario Federal.
La fundadora de la agrupación kirchnerista Justicia Legitima dependerá ahora del Ministerio de Justicia a cargo de Marcela Losardo y tendrá un doble rol, interventora del Servicio mismo y titular de la Subsecretaría de Asuntos Penitenciarios.
La designación llega semanas después de que el director del SPF Emiliano Blanco, presentara su renuncia luego de los motines en el pena de Devoto que generaron destrozos en medio de pedidos de excarcelaciones con la excusa del coronavirus. Blanco, sin embargo, fue instrumental para aplacarlos a la cabeza de las sucesivas mesas de diálogo con detenidos que organizaron una tregua.
Otra temática compleja que deberá afrontar la flamante interventora es la investigación por supuesto espionaje ilegal a políticos, periodistas y jueces durante el gobierno de Mauricio Macri. Justamente en el marco de esa investigación este miércoles se produjo un allanamiento a la cárcel de Ezeiza, buscando determinar si fueron espiados los presos kirchneristas.
El procedimiento fue ordenado por el juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena. Integrantes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y de la Gendarmería se presentaron en el complejo de Ezeiza junto a un empleado del juzgado de Villena.
Allí estuvieron presos, entre otros, el ex vicepresidente Amado Boudou, el hoy Procurador del Tesoro Carlos Zannini, el piquetero Luis D’Elía y los empresarios Lázaro Báez o Cristóbal López.
Ya se cumplieron seis meses de su gobierno. Sin embargo ayer fue el peor día de Alberto Fernández de Kirchner. El régimen vice presidencial, como lo definió el constitucionalista Daniel Sabsay, sufrió varias derrotas políticas. Muy temprano en esta radio, el ministro Matías Kulfas fue sometido a una verdadera paliza intelectual por Marcelo Longobardi. El funcionario cometió la burrada de dar a entender que la actividad agropecuaria es un recurso natural. De esa manera, demostró una ignorancia absoluta de lo que es la esforzada e innovadora producción del campo, el sector más competitivo de la Argentina.
El ex ministro de Agricultura, Luis Etchevehere salió a cruzarlo y ponerlo en evidencia con mucha ironía, anoche en mi programa de TN. Se preguntó si Kulfas cree que hay manantiales de leche, canteras de soja o yacimientos de maíz.
El anuncio de la expropiación de Vicentín se convirtió en un auto atentado político. Generó un verdadero terremoto por donde se lo mire. Primero, el presidente formal, Alberto y su jefe de gabinete, salieron a dar explicaciones, casi como mendigando comprensión. “Yo soy el que tomó la decisión, no Cristina” le decía Alberto a los cuatro vientos. Esta expropiación “es excepcional. No vamos a expropiar otras empresas que estén concursadas”, dijeron ambos.
Si tienen que dar tantas explicaciones es porque tienen la palabra más devaluada que el peso. Alberto a esta altura es muy poco creíble. Es como el tero, pega el grito en un lado y pone el huevo en el otro. Fue demasiado obvio lo que ocurrió a la vista de todos. Amado Boudou le anunció a un periodista empleado de los K, que se venía la expropiación de Vicentín. Un grupo de setentistas sin votos emitió un documento sobre el tema.
Y después la senadora mendocina que es una de la principales operadoras de Cristina le agradeció a Fernández que se sumara a la idea. Fue una imposición del cristinismo de acá a la luna. Y muchos periodistas se preguntan hoy quien gobierna la Argentina. Yo no tengo dudas. Desde el comienzo dije que Alberto solo era un títere y un instrumento que fingió ser moderado y fue funcional a los intereses autoritarios, corruptos y de búsqueda de impunidad de Cristina.
De hecho, Gabriel Mariotto ya dijo que fue muy útil la moderación para ganar las elecciones, pero que ya era hora de terminar con la moderación. Y eso fue lo que pasó. Alberto jura que la decisión fue de él. Si fuera cierto no tendría ni que aclararlo. Yo soy el conductor de este humilde programa. Y no necesito jurarle a la gente que es así. Se ve todos los días. Una chicana al paso. Dicen que Alberto le dijo a sus amigos que en su charla con la ex presidenta, el se quedó con la última palabra: “Si Cristina”, le dijo.
Como si esto fuera poco la ruptura de la división de poderes con un ilegal e inconstitucional decretazo produjo más daño que beneficios. Las acciones argentinas se desplomaron en Wall Street. La negociación con los bonistas se complicó al máximo. Y el riesgo país aumentó más de 5 puntos. Es que la señal que transmitieron fue obvia: nada de seguridad jurídica para las empresas privadas ni para los inversores.
Como si esto fuera poco, la falta de tacto y de sensibilidad política hizo que una decisión tan grave tomada en un escritorio de la Casa Rosada, derivara en una verdadera pueblada, masiva, pacífica pero muy combativa. Miles de habitantes de Avellaneda, en el norte santafesino, salieron en forma espontánea, envueltos en banderas argentinas a abrazar simbólicamente a la empresa Vicentín y a repudiar este avance sobre el mercado de granos y sobre la propiedad privada. Periodistas de la zona aseguraron, igual que su intendente que nunca habían visto una convocatoria de tanta masividad. Y eso que fue en un par de horas y por las redes. Y sin la participación de los partidos políticos. Se tuvo que improvisar un acto y uno de los oradores dijo que “no hay nada más fascista que atentar contra las libertades individuales y la propiedad privada”.
Gente que siempre fue burócrata del estado y que nunca manejó ni un kiosco, no alcanzó a entender el orgullo que tiene la gente del interior del interior por una empresa familiar de tres generaciones que en 90 años solo produjo fuentes de trabajo y progreso colectivo. El ciudadano trabajador y esforzado que apuesta a la meritocracia que los Fernández tanto combaten, siente agradecimiento por esa empresa cuyos dueños la convirtieron en una potencia y no se mudaron de la tierra que los vió nacer. El intendente Scarpin lo dijo ayer en estos micrófonos: el estado solo aportó atraso y arbitrariedad y el cobro feroz de impuestos. Le sacaron el ferrocarril, le sacaron el puerto, no pueden mantener la ruta más importante y encima ahora se quieren quedar con un capital logrado durante 90 años de trabajo.
Fue tanta la bronca y la indignación del pueblo que no le permitieron entrar a la empresa a los delegados de la intervención. Más aún, a la tardecita, en Reconquista, rodearon el hotel donde se alojaban y gritaron y cantaron para que se fueran de la provincia, cosa que finalmente ocurrió.
El gobernador Omar Perotti, otrora un dirigente prudente y no kirchnerista, se había sumado a esa movida anticonstitucional y absolutamente fallida. Tal vez no advirtió que se trataba de la continuación de la guerra de la 125 por otros medios. Creyó que la intervención y expropiación era solo para la gigantesca cerealera. Pero parece que es contra todo el grupo Vicentín que incluyen muchas empresas de otros rubros que funcionan a la perfección y que no despidieron a ningún trabajador pese a la hecatombe económica y a los serios problemas financieros que tuvieron.
Ayer el ministro Daniel Costamagna tuvo que desmentir su renuncia al gabinete de Perotti pero nadie pudo ocultar la profunda crisis que se produjo. A esta altura, Perotti debería saber que el que se acuesta con cristinistas, amanece mojado. O directamente que la palabra de los K no tiene valor porque no vacilan un segundo en llevarse todo por delante para lograr sus objetivos. ¿O alguna vez en la vida Cristina pidió perdón por algo? ¿O alguna vez reconocieron la dimensión colosal de la corrupción que instalaron desde que llegó Néstor a la intendencia de Río Gallegos hasta la fecha.
Le recuerdo que el escándalo fundacional de estos muchachos fue la estafa que hicieron con los tristemente célebres Fondos de Santa Cruz. Seiscientos treinta millones de dólares, que luego fueron mil, se evaporaron en el aire. Nadie sabe a dónde fueron. Nunca mostraron ni una boleta de depósito. Lo contamos en su momento en un programa de televisión que hacíamos con Longobardi y nos censuraron y nos echaron por exigencia de Julio de Vido y Néstor Kirchner. Hoy su hermana Alicia reconoció que de aquella montaña de dinero, solo quedaron poco más de 9.600 dólares. Un robo a cara descubierta del cartel de los pingüinos emperadores y los patrones del mal.
Un gobierno sensato y no vengativo, si de verdad quería aportar una solución, podría haber ayudado a armar una alianza con un grupo de cooperativas muy poderosas y eficientes que existen. O permitir que algún socio se incorporara a la empresa para sanearla. Pero no. Dispararon chavismo jurásico y ladri progresismo feudal. Es lo que le sale naturalmente a Cristina. Es lo que acata Alberto, sin chistar.
Como si todas estas malas noticias fueran pocas, un grupo de diputados opositores denunció penalmente a Alberto Fernández por abuso de autoridad y violación de la Constitución. Es que se decretazo le pasó por encima al Congreso y a la justicia que estaba interviniendo para evitar la quiebra de Vicentín. Hasta el brillante intelectual y ex presidente de Brasil dijo que lo de Vicentín, era “un camino peligroso”. El Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, mediante un comunicado dijo que esta intervención “resulta absolutamente inaceptable”.
Ayer se lo dije y hoy lo repito. Ni el peronismo más tradicional estuvo de acuerdo. Ni la derecha patotera de Guillermo Moreno ni el centro social cristiano de Roberto Lavagna. Ambos hicieron declaraciones tomando distancia de semejante locura. Hace unos días, Juan Grabois dijo que hace falta otro liderazgo porque Alberto no corta el bacalao. Sergio Berni, el Sheriff que va armado a detener delincuentes, lo ninguneó confirmando lo obvio: “La única que conduce nuestro espacio es Cristina”. Yo nunca tuve ninguna duda. Por eso arranque esta columna con la ironía de llamarlo Alberto Fernández de Kirchner.
Hoy Alberto tratando de disimular un poco dejó de hablar de expropiación y soberanía alimentaria, conceptos chavistas si los hay y se refirió a su decisión como un rescate de la empresa. Sobreactuó diciendo que no tiene vergüenza en decir que es capitalista. Eso es cierto. Tampoco tuvo vergüenza en convertirse en puente de oro para el regreso de Cristina al poder. No tuvo vergüenza porque no tiene vergüenza.
Cada vez me queda más claro una verdad política: la victoria de los malos es producto de la cobardía de los buenos.
Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre
La investigadora del Conicet volvió a lanzar fuertes críticas contra el Gobierno por “robarle el espíritu de libertad a los jóvenes y transformarlos en repetidores seriales”.
Mientras la administración de la cuarentena se mantiene como discusión central entre el oficialismo y la oposición, una serie de medidas escandalosas por parte del gobierno nacional evidencian nuevamente la intención primigenia de su vuelta al poder, como fue el caso de la intervención y latente expropiación de la empresa Vicentin.
Ante el fuerte respaldo social de sus votantes y la cantidad de militantes que se muestran a favor de la idelogía K, Sandra Pitta volvió a descargarse en su cuenta de Twitter, en esta oportunidad contra la manipulación que lleva adelante el kirchnerismo. “Qué lástima que en estos años hayan elegido adoctrinar a los jóvenes y robarles ese espíritu de libertad. Los transformaron en repetidores seriales. Algún día se van a rebelar”, indicó.
Qué lástima que en estos años el kirchnerismo haya elegido adoctrinar a los jóvenes y robarles ese espíritu de libertad. Los transformaron en repetidores seriales. Algún día se van a rebelar.
En otro tuit, la científica que encabezó el documento firmado por unos 300 intelectuales en el que alertaban por la existencia de una “infectadura”, aprovechó para solidarisarse con el actor Marcelo Mazzarello por el difícil momento que atraviesa tras la muerte de su padre.
El artista contó anoche en Palabra de Leuco por TN que su papá murió por culpa del “terrorismo sanitario” que impulsó este Gobierno con la excusa de la pandemia. “Tuvo un accidente doméstico, entró en coma y después de 18 días despertó. Empezó la pandemia y no me dejaron entrar más a la clínica. Yo comprendí que en el contexto de lo que estaba pasando, con los brotes en los geriátricos, se hayan tomado ciertas restricciones, pero perdí el contacto con él, solo tenía conversaciones telefónicas. Yo le dije al médico que si no tenía contacto conmigo, se iba a desbarrancar. Y así fue”, lamentó.
“Escuché a Mazzarello ayer con Leuco. Emoción pura. Nada de impostación. Autenticidad en el recuerdo de su padre. Recordé al mío. Cuánta libertad me legó mi viejo. Cuánta libertad”, señaló Pitta.
El economista advirtió un panorama poco alentador para aquellas entidades que padezcan la misma situación de Vicentin, la cual el Gobierno intervino y busca expropiar.
El economista Fausto Spotorno se sumó a sus colegas que cuestionaron la intervención del Gobierno -con posibilidad de expropiación- de la cerealera Vicentin. Entrevistado en Palabra de Leuco por Radio Mitre, aseguró que esta medida “no ayuda en nada” y que “hay una cierta descoordinación en el gobierno en estos temas”.
“Antes de lo de Vicentin, los importadores no podían comprar dolares, lo cual invalida a casi todas las multinacionales. Y ahora, la señal es que si te prestó plata el Banco Nación y tenes problemas de deuda las señales no están correctas. Se va a venir un problema serio de muchas empresas que van a estar en convocatoria de acreedores”, explicó el director del Instituto de Economía de la UADE.
Respecto a la crisis que atraviesa el país en medio de los efectos destructivos de la cuarentena por el coronavirus, indicó que “en este momento, la economía argentina, como el resto de las economías, está en una pausa extraña por la pandemia pero acá se tienen que resolver muchos temas pendientes para poder volver a crecer y bajar la inflación”.
“Esta pandemia lo que ha generado es un déficit fiscal muy grande. Se emitieron para financiar al estado 1 billón de pesos a mayo, desde enero para acá. Más o menos lo mismo que el año pasado de base monetaria en total. La cantidad de dinero circulante está creciendo arriba del 70% anual. No es de extrañar una presión sobre el dolar tan alta, ya veníamos en recesión y con la pandemia estamos viendo una caída de la actividad del 20% anual. Hay muchos más pesos y mucha menos producción. Por otra parte, Argentina no tiene muchas herramientas para enfrentar una cuarentena tan larga y tan rígida; estamos viendo caída de empresas”, analizó Spotorno.
Y concluyó: “Necesitamos un plan de salida de emergencia en serio, qué van a hacer con los impuestos, qué va a pasar con la emisión monetaria en adelante. Con esta caída de la actividad económica y del PBI, los números de pobreza van a ser altos. Con qué vamos a pagarlo, con impuestos de quién, qué hacemos con el gasto público, con las tarifas de servicios públicos”.
Sergio Massa recibió la propuesta y se reunió con el ex compañero de fórmula de Mauricio Macri y otros legisladores opositores.
Finalmente a Miguel Angel Pichetto se le abre el camino para llegar a la Auditoría General de Nación luego de que los tres partidos que integran Juntos por el Cambio acordaran su postulación, que este miércoles fue oficializada en una reunión con el titular de la Cámara baja, Sergio Massa.
El encuentro se llevó a cabo en las oficinas de la Presidencia de la Cámara y del mismo participaron el propio Pichetto y los legisladores opositores Cristian Ritondo (PRO), Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica), Mario Negri (UCR) y Álvaro González (PRO).
La designación será votada en la próxima sesión de Diputados y el kirchnerismo no pondría ningún reparo a la inclusión del ex candidato a vicepresidente en el organismo encargado de auditar la gestión. En caso de aprobarse, Pichetto pasará a desempeñarse en la AGN por cuatro años y cumplirá el mandato que dejó sin terminar el radical Jesús Rodríguez, quien desde este año ocupa la presidencia del ente.
De esta manera, Cambiemos tendrá a Jesús Rodríguez en la Presidencia (hasta 2023), a Pichetto por Diputados y a Nievas por Senadores.
La foto de este mediodía con Massa dio por finalizado un fuerte debate interno en la principal alianza opositora con un triunfo de la posición del PRO, que pretendía “premiar” a Pichetto con ese cargo luego de arriesgarse a acompañar a Macri en el frustrado intento de reelección.
En sus últimas apariciones públicas el ex senador fue uno de los referentes opositores más críticos contra la extensa cuarentena dispuesta por el Gobierno, aunque esta semana centró su reclamo a la expropiación de la agroexportadora Vicentin.
“La expropiación de Vicentin es una muy mala señal, además en un sector donde la actividad privada está arraigada. La intervención directa sobre un concurso todavía en marcha condiciona fuertemente la seguridad jurídica del país… y con este tipo de señales se negocia la deuda con los acreedores: se convierte en un país poco previsible. Lo que sobran en el país son alimentos; lo que tenemos que lograr es consolidar un proceso exportador muy fuerte”, lamentó.
Con dardos a la oposición, el líder de la CTEP respaldó el anuncio de Alberto Fernández de intervenir y expropiar la cerealera Vicentin.
En medio de la polémica que desató la intervención estatal de Grupo Vicentin y el proyecto de expropiación que se envió al Congreso, no podía faltar la opinión del piquetero K Juan Grabois, que celebró el anuncio del Gobierno y aseguró que “es importante que no se siga concentrando el mercado de alimentos”.
“Si un país agroexportador no puede darle de comer a su gente, si el Ministerio de Desarrollo Social no puede comprar comida porque no funciona la distribución de alimentos a nuestros hermanos más pobres que no tienen para comer, si se muere gente de hambre en el Chaco, algún problema con el sector de alimentos hay…”, manifestó el líder de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP)
Con respecto a las constantes comparaciones que hace Juntos por el Cambio del gobierno kirchnerista con el chavismo, el dictador Nicolás Maduro y la crisis social y económica que atraviesa Venezuela, el piquetero señaló que la oposición busca generar “la sensación que se viene una especie de castrochavismo”.
“No tiene nada que ver lo que pasa en Venezuela con lo que pasa en Argentina. El que trata de meter el dedo en esa llaga tiene una vocación destructiva. Es de mala voluntad, intelectualmente hipócrita”, agregó.
En otro tramo de la entrevista con Intratables, Grabois denunció que fue una “estafa” el préstamo que se le otorgó a la cerealera durante la gestión de Mauricio Macri. “Entró plata del Fondo Monetario y con la misma mano con la que la agarraron le dieron un montón de plata a esta empresa; nadie tenía la más remota idea, ni se discutía hace un año atrás, pero fue una expropiación también, una expropiación de 20 mil millones de pesos, una confiscación, un rubo, una estafa”.
“Fue cómplice la gente que firmó ese préstamo a sabiendas que no tenia garantías, que casualmente es gente que había recibido un suculento aporte de campaña de esa empresa, que a pesar de tener ese capital llamó a concurso, cerró las puertas, puso en riesgo 5 mil puestos de trabajo, y se quedó con plata de los productores”, cerró.
En la localidad santafesina de Avellaneda, donde se encuentra la sede principal de la cerealera, un grupo de vecinos descargó su bronca contra la medida del Gobierno en el hotel en el que se alojaba el interventor.
Vecinos de la ciudad santafesina de Avellaneda se manifestaron este martes por la noche en la sede de la empresa agroindustrial Vicentin para expresar su rechazo a la decisión del Gobierno de intervenir la compañía ante una deuda que ronda los US$ 1.350 millones. Luego de intensas protestas echaron del hotel en el que se alojaban a los interventores designados por el presidente Alberto Fernández.
La convocatoria fue impulsada por el intendente local Dionisio Scarpín, quien en sus redes sociales realizó una publicación titulada: «No a la expropiación».
La concentración comenzó a las 18en la calle 14 y Avenida San Martín y la consigna era asistir a la movilización con una bandera argentina. «Participá en tu auto tomando los recaudos sanitarios correspondientes y manteniendo la distancia social», indicó la publicación de Scarpin.
Sin embargo, cientos de personas participaron de la manifestación en la calle y rodearon el edificio con una bandera argentina. Antes de la protesta, Scarpin criticó el accionar del Gobierno y en declaraciones radiales fustigó: «Están robando parte de una historia, sacrificio y esfuerzo».
Así se expresó el actor al revelar la muerte de su padre, a quien no pudo visitarlo más en la clínica donde estaba internado tras haber sufrido un accidente doméstico. “Se generó un terrorismo sanitario”, indicó.
En uno de sus momentos más difíciles de su vida por la muerte de su padre en plena cuarentena, Marcelo Mazzarello realizó una dura denuncia contra sistema sanitario en tiempos donde el término de “infectadura” empezó a tomar fuerza por el manejo del Gobierno frente a la pandemia.
“Mi viejo murió en mi casa hace dos días. De la clínica salió deshidratado, desnutrido y sobre medicado. La pandemia se volvió una excusa para abandonar pacientes que no tengan covid. Son los muertos que no figuran en las estadísticas. Son los muertos de la dictadura sanitaria”.
Entrevistado en Palabra de Leuco (TN), el actor narró cómo fueron los sucesos que desembocaron en el fallecimiento de su papa Juan Carlos Mazzarello. “Mi viejo tuvo un accidente doméstico, entró en coma y estuvo 18 días dormido. Cuando despertó, fue traslado a una clínica de cuidados progresivos. A partir de ahí yo acompañé el proceso de su recuperación desde el principio porque vi que si yo no estaba y no hacía ciertas cosas, el pronostico era muy malo”.
El artista precisó que “en ese centro de salud, su papá logró un avance importante gracias al factor emocional: su presencia lo reconfortaba”. “Me di cuenta que si yo no estaba y no me encargaba de ciertas cosas, no mejoraba. Yo logré sacarlo adelante, despertarlo, salir a pasear, y tener muchas conversaciones con él”.
Aunque el paso de los días y las restricciones que regían por el coronavirus complicaron muchísimo su situación. “Empezó la pandemia y no me dejaron entrar más a la clínica. Yo comprendí que en el contexto de lo que estaba pasando, con los brotes en los geriátricos, se hayan tomado ciertas restricciones, pero perdí el contacto con él, solo tenía conversaciones telefónicas. Yo le dije al médico que si no tenía contacto conmigo, se iba a desbarrancar. Y así fue”, lamentó.
“Cuando entró él tenía una escara sacra que mostraba una dimensión, al salir esa dimensión se duplicó. La desnutrición, la deshidratación y la sobremedicación, fueron las cosas con las que yo me encontré y decidí sacarlo… me lo traje a casa en esas condiciones. Mi papá vivió una semana y no pude revertir esa situación. Pensamos que iba a vivir más, pero no lo logré”, agregó.
Consultado sobre la responsabilidad del Estado en la muerte de su padre, Mazzarello opinó: “Lo que se generó con la pandemia es un terrorismo sanitario, porque generaron un clima de miedo a algo y no se apeló a la responsabilidad de los ciudadanos a cuidarse por si mismo. Te ponen que sos anticuarentena o estás a favor de la cuarentema, pero no es esa la discusión. Obviamente que hay un virus que es peligroso, pero si hay un protocolo que permiten que algunas personas trabajen, tiene que haber un protocolo para que trabajemos todos. Porque si vos a una persona la encerrás y no la dejás trabajar, vos la podés matar por la acción o por omisión”, completó.