Legisladores de JxC proponen derogar el decreto de intervención en Vicentin

Desde el espacio opositor renuevan su reclamo y afirman que la decisión oficial sobre la agroexportadora es una medida peligrosa, ilegal e inconstitucional.


Desde el momento en que Alberto Fernández anunciaba al principio de la semana que el Gobierno iba a intervenir y presentar un proyecto para estatizar Grupo Vicentin “a modo de rescate y en busca de la soberanía alimentaria”, los diferentes sectores de Juntos por el Cambio unificaron su repudio a la medida al calificarla como una medida “peligrosa, ilegal e inconstitucional”.

Referentes de la coalición, tanto de la llamada ala dura como los que venían evitando confrontar, cuestionaron el anuncio presidencial con declaraciones y expresiones en redes sociales.

“Deróguese el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 522/2020 del Poder Ejecutivo Nacional que dispuso la intervención de la empresa Vicentin, en todos sus términos”, propuso en un único artículo -el otro es de forma- David Schlereth en un proyecto de ley tan breve como contundente que presentó en el Congreso, acompañado por la firma de otros diputados del PRO.

Aun con esa dureza en la redacción, la iniciativa baja un cambio en el nivel de acusación comparada con la denuncia penal contra Alberto Fernández impulsada por algunos de sus compañeros de bloque.

“Dada la gravedad institucional que ha causado la sanción del DNU N° 522/2020 que tiene por objeto la realización de una intervención manifiestamente irregular e inconstitucional de la empresa Vicentin, atento la inexistencia de presupuestos habilitantes fundados en verdaderas circunstancias excepcionales que hicieran imposible seguir el trámite ordinario previsto por la Constitución para la sanción de las leyes, no dudamos en sostener la nulidad absoluta e insanable del mismo”, aseguró el diputado en los fundamentos, en los que remitió a las expropiaciones de Ciccone y Repsol, con el acompañamiento de Gustavo Hein, Eduardo Cáceres, Juan Aicega, Federico Frigerio, Marcelo Orrego, José Luis Patiño y Francisco Sánchez.

Desde ese sector buscaron marcar la diferencia hacia adentro de Juntos por el Cambio. “No es lo mismo un proyecto para derogar el DNU que una denuncia penal al Presidente”, tomaron distancia de la presentación de Federico Angelini, Waldo Wolff, Gisela Scaglia, Pablo Torello, Alvaro de Lamadrid y Marcela Campagnoli, entre otros legisladores, contra Alberto Fernández por el presunto delito de abuso de autoridad.

“La propiedad privada es inviolable y nadie puede ser privado de ella sino en virtud de sentencia fundada en ley. Las normas de esa naturaleza son insanablemente nulas y quienes las emitan serán considerados infames traidores a la patria”, habían expuesto entre los fundamentos de la denuncia.

Espert: “Más que científicos, este es un gobierno de payasos”

El dirigente liberal disparó contra el kirchenrismo por el caso Vicentin y su enamoramiento de la cuarentena para controlar la pandemia. “Es de cavernícolas”, lanzó.


El ex candidato a presidente José Luis Espert apuntó contra el kirchnerismo por la estrategia que utiliza para frenar el impacto del coronavirus y su falta de prioridad a la economía. Mientras la curva de contagio va en ascenso y desde Nación y Provincia ya mencionaron la posibilidad de volver a la fase 1 de la cuarentena, el dirigente liberal analizó: “La Argentina podrá congratularse de que es de los países que menos muertos y contagiados tiene, pero el derrumbe económico va a ser tremendo este año y el aumento de la pobreza probablemente rompa récords mundiales”, cuestionó.

Entrevistado La Nación PM, el economista consideró que “no sé si no les importa porque son ignorantes o porque tienen como estrategia fundir a medio país y que todo el mundo le termine debiendo algo al Estado, que emita cheques para salvarlos y que estemos todos adorando al Dios Fernández o a la Diosa Cristina. No tengo claro si hay un objetivo deliberado de fundirnos o si es de ignorantes y de brutos que son”.

En medio de los tirones entre la Ciudad y la Provincia, Espert disparó contra el manejo del aislamiento especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), ya que es “absolutamente disparatado”. “Es como casi todo lo que hacemos en la Argentina. Todo termina mal porque lo hacemos atravesado”, sentenció.

“Estamos utilizando la cuarentena como método para evitar contagios. Es de cavernícolas, directamente. Las advertencias y amenazas del Gobierno me parecen ridículas. Hay que hacer una cosa más civilizada, no un ‘viva la pepa’ sino que con barbijo y distanciamiento, pero hay que volver a la normalidad cuanto antes. Es absurdo luchar contra una pandemia solo con cuarentena”, insistió el economista.

Tal como señaló, las consecuencias de la cuarentena se verán en uno o dos años. “Entiendo que acá al Gobierno no le importe la economía. No entiendo cómo es posible que un gobierno desconozca la ley de gravedad y lo que implica el mundo del trabajo. ¿De qué va a vivir la gente si se está fundiendo? ¿Del Estado imprimiendo dinero para darles subsidios? Es una cosa de locos”.

Consultado sobre la reciente intervención de la empresa Vicentin y la posibilidad de expropiación, Espert concluyó que “demuestran que, al revés de lo que dice el Presidente, no es un gobierno de científicos sino de payasos”. “Es el juez el único que puede decidir si la empresa tiene que ser intervenida o no. Es una intervención absolutamente innecesaria e injustificada del Poder Ejecutivo en la Justicia; se rompió la necesaria división de poderes que en todo país civilizado debe haber”.

Y completó: “Le piden a la gente más impuestos porque la montaña de impuestos que el Gobierno recauda no le sirve para pagar el gasto, y acá les vamos a pedir que paguen más impuestos, a ricos, medianos y pobres para financiar la indemnización, si es que se expropia la empresa, que habrá que pagarle a los dueños de Vicentin”.

Estar de la vereda de enfrente de Cristina, me enorgullece

El periodista hizo una breve reflexión luego de que la vicepresidenta lo involucrara en un video que subió a su cuenta de Twitter, en donde culpa a los medios del armado de todas sus causas judiciales.


Cristina Kirchner se siente muy cómoda narrando una situación sin que nadie la interrumpa y diciendo por supuesto lo que ella quiere. Obviamente está en su derecho expresarse como quiera.

En los últimos días, la vicepresidenta publicó dos videos en referencia a la causa por presunto espionaje ilegal que habría llevado a cabo la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante la gestión de Cambiemos.

El primero que tuiteó fue mientras se trasladaba al juzgado de Lomas de Zamora a declarar como testigo en esa causa, diciendo “qué raro que no me siguen los medios hegemónicos, refiriéndose a TN básicamente, me seguían con dos motos por todos lados cuando iba a Tribunales a declarar, y ahora no hay nadie”.

Luego subió otro, comentando lo que el juez le habría mostrado en el juzgado. Según la vicepresidenta, el juez le explicaba en el pizarrón cómo había sido el operativo para perseguirla a ella y toda la trama para inventar las causas contra ella.

En el video aparecen imágenes que respaldan lo que ella va diciendo. Lo editó el ministro de Cultura Tristán Bauer. Espero que no lo haya hecho con dinero público de todos los argentinos.

En la grabación, donde ella se refiere a las causas armadas, aparecen tres periodistas como símbolo: Jorge Lanata, Nicolas Wiñazki y yo. Estoy en ese video y la verdad desde lo jurídico, le hago una pequeña aclaración doctora, las cuatro causas no las inventaron durante el gobierno de Macri, sino que todas empezaron durante su mandato.

“Tristán cumple su tarea para la venganza y la propaganda. No me intimidan estas cosas si es lo que han tratado de hacer. Estar en la vereda de enfrente de Cristina, de los ladrones, de los autoritarios, criticando eso, reclamando igualdad, transparencia y mayor libertad en la Argentina, a mí me enorgullece”

El Gobierno criticó las protestas: “Cacerolean como si fuera un equipo de fútbol”

El ministro de Agroindustria Luis Basterra apuntó a los que se manifestaron contra la intervención de Vicentin. “Deben reflexionar sobre la situación que se atraviesa, que es muy aguda”.


El día después de las intensas protestas que se registraron en Santa Fe, CABA y otras ciudades del país en repudio al proyecto de expropiación de la empresa agroexportadora Vicentin, el ministro de Agroindustria Luis Basterra salió al cruce de los cacerolazos al afirmar que lo hacen “como si fuera que defendieran los colores de un equipo de fútbol”.

El funcionario ratificó la decisión del presidente Alberto Fernández sobre la compañía, que está en concurso de acreedores, y dejó en claro que no hay “marcha atrás” ante la posibilidad de que no hubiera expropiación. De hecho este jueves al mediodía se concretó la intervención.

Consultado sobre la rebelión que se vivió en el pueblo de Avellaneda, donde la cerealera tiene su sede rpincipal, Basterra consideró que la gente no contempla que “el país vive una crisis pocas veces vista”.

Con dardos a la gestión anterior, señaló que la Argentina atraviesa por una crisis en la que “se junta el huracán Mauricio (Macri) con una pandemia”. “La situación es muy aguda y está en juego la vida de muchos seres”, sentenció en diálogo con El Destape Radio.

Duhalde: “Alberto puede sacarle tarjeta roja a Cristina”

El expresidente se refirió al caso Vicentin, la convivencia dentro del Frente de Todos y el rol de la vicepresidenta dentro del Ejecutivo.


La palabra de Eduardo Duhalde volvió al centro de escena cuando le aconsejó al presidente Alberto Fernández que “solucione” el conflicto con la cerealera Vicentin, que este jueves fue intervenida por el Gobierno mientras avanza con su pplan de estatización.

El ex mandatario exigió un cambio de estrategia para evitar mayores conflictos en medio de la pandemia de coronavirus. Pero más allá del caso concreto con la compañía de Santa Fe, Duhalde habló de la gestión de Fernández, el rol de Cristina Kirchner y Máximo y de Sergio Massa dentro del oficialismo.

Respecto a la oposición, ubicó a Horacio Rodríguez Larreta como el dirigente más importante y descartó de plano la figura de Mauricio Macri.

Algunos fragmentos de la entrevista con Perfil.

– ¿Habló con la gente de Vicentin?

– No. Ni sé quienes son.

– ¿Que le pareció la iniciativa?

– Me pareció un error grave. Primero, porque Argentina no está en condiciones de poner plata en ningún tema que no sea en lo que está pasando y en la salida posterior. Esto tiene un problema adicional que es la desconfianza que genera en el sector productivo que es quien nos tiene que acompañar para salir. Y no nos va a acompañar si desconfía del Gobierno.

El Presidente se encargó de plantear que la idea fue suya y no de Cristina, para marcar que no le impusieron una decisión. ¿Usted cómo vio todo este proceso?

– La verdad es que no la imagino a ella detrás. Quien tiene experiencia, como la vicepresidenta, no creo que esté de acuerdo en hacer estas cosas. Sería tropezar dos veces con la misma piedra. El negocio de pelearnos con un sector tan importante no existe. Quedar mal es un error. Creo que la gente aprende. No se de donde salió la idea, ni me interesa. El responsable es el Presidente y quien tiene que salir es él. En el sistema argentino, que es presidencialista por antonomasia, el error es del Presidente.

– Cuando se refiere a repetir errores, ¿habla de la famosa 125 del 2008?

– Claro. Eso no termina nunca bien. Tenemos que convencer a los sectores productivos. El campo trabajará de una manera u otra. El sector productivo es más amplio.

– ¿Está a tiempo el Gobierno de enmendar el error?

– Por supuesto. Algunos dicen “no, es un desastre reconocerlo”. No, al revés.

– Más allá del caso Vicentin. ¿Cómo ve los primeros seis meses del gobierno de Alberto Fernández?

– Empieza el gobierno y no termina de armar los equipos. El caso de (María Eugenia) Bielsa que, es una ministra muy capacitada, está sola, pobrecita. Es un gobierno que no terminó de armarse y en medio de esto, pasa lo que todos sabemos. Hay muchas dificultades que se fueron sumando, que hacen que se complique la salida y llevar adelante los planes que anuncian. Hay que tener la gente para avanzar y los ministerios están vacíos, como Desarrollo Social, donde los empleados no van por el tema de la pandemia, cosa que habrá que modificar.

– ¿Usted ve que el peronismo y Juntos por el Cambio pueden hacerlo con la cantidad de diferencias que tienen?

– Es difícil pero allá llegaron a un acuerdo. La grandeza de ellos fue no pelearse más y tiene que ver con los 30 millones de muertos que hubo. Y nosotros, que no vivimos con eso, parece que somos “El Club de la Pelea”…

– La diferencia es que cuando usted fue Presidente podía sacar tarjeta roja. ¿Puede Alberto sacarle la roja a Cristina?

– Si, el Presidente constitucionalmente, y vos lo sabes bien, genera una presidencia muy fuerte. Claro que lo puede hacer. Y es la forma de ir ordenando. Si uno de tu equipo, haya entrado por quien haya entrado, hace comentarios en contra de lo que la conducción oficial del gobierno tiene, hay que echarlos. Es así. Le dije a Alberto “no me hagas caso a mi. Pensá en lo que haría Néstor Kirchner si alguno se retoba”. Uno tiene que poner orden porque hay dos elementos que no se tienen en cuenta: orden y control. Sin orden ni control no anda ni una familia, ni una radio, ni un teatro. Eso es lo que hay que hacer. Somos un país desordenado y descontrolado.

– Volviendo a ese pasado con Néstor. Usted sufrió esas decisión de Kirchner cuando puso orden porque estaba con su espacio en el primer gobierno.

– No, cuando asume Kirchner, ese día me fui antes de que terminara la asunción y me quedé en España. A los cuatro meses me llamó y me dice “Eduardo te nombramos Presidente del Mercosur”. Dije la p…casi mando una puteada. Le dije “No, estoy cansado, hermano”. Vine, fui a Uruguay y dije que aceptaba como una misión. Les dije que terminaba la misión y me iba. La misión era reunir a los diez países sudamericanos. Logramos eso el 10 de diciembre de 2004 y me fui.

– Usted se enfrentó con los Kirchner en las elecciones de 2005…

– No, yo no. De ninguna manera. Yo cuando ocupo un cargo, no hago política interna.

– ¿Cómo ve el rol de Sergio Massa?

– Yo le tenia una confianza enorme a Massa en su tiempo. Me acuerdo que cuando llegó Roberto Lavagna y no venia muy dispuesto a asumir, le dije “mirá, los ministros eligen a sus secretarios pero te voy a pedir un favor. A Massa cuidámelo que un dia va a ser Presidente”. Tuvo sus altas y bajas. Le tocó muy rápido ascender y a veces, la gente joven y sin experiencia cree cosas que no son. Pero va aprendiendo, y está cada vez más sólido. Será un hombre del futuro.

– ¿Y a Máximo lo ve en la carrera?

– No sé cual es su intención. Yo estuve con él. Es un hombre más sensato de lo que la gente imagina. La oposición lo presentaba como gordito tonto, pero no lo es. Es un hombre de buscar acuerdos y consensos, por lo que me dicen dirigentes de otros partidos. Ahora forjará su destino.

La rebelión contra los autoritarios

Como siempre, lo más importante fue la gente. La pueblada. Esa rebelión de los que apuestan al trabajo para frenar el avance de los autoritarios. Allí está instalada en alerta, la carpa de la resistencia. Al frente de la plaza 9 de Julio, en la calle 14, en el centro de Avellaneda y a metros de la entrada a las oficinas de la empresa Vicentín. Solo hay banderas argentinas que envuelven la dignidad de los que no aceptan las patotas ni las intervenciones ni las expropiaciones.

Como siempre, lo más importante fue la gente. Esos santafesinos queridos acostumbrados a ganarse el pan con el sudor de su frente y al progreso que trae el esfuerzo individual y colectivo. Familias enteras acompañaron el crecimiento de la familia Vicentín a lo largo de 90 años de historia. Los Solari, por ejemplo. En la década del 50 fue don Máximo, el abuelo, el que entró a la empresa. En 1977 fue su hijo, Mario y ahora, hace 4 años le tocó el turno al nieto, Maximiliano. Mario le dijo a un diario: “estoy emocionado. No es habitual que se junte tanta gente. Ni durante la 125 hubo tantos vecinos”.

¿Podrán entender este clima los muchachos de La Cámpora, narcotizados por consignas ideológicas jurásicas? Ellos ven un productor agropecuario y sienten que están frente a un oligarca que anda sembrando hambre, contaminación e individualismo.

Seguramente todavía hay algunos personajes de este tipo. Pero la inmensa mayoría de los chacareros y sus fábricas, puso sus brazos, sus manos callosas y todas sus neuronas al servicio de la actividad más competitiva, innovadora y que más dólares genera en la Argentina. Hasta el juez Fabián Lorenzini que entiende en el concurso de acreedores, es producto de la movilidad social ascendente. Su padre era un trabajador rural y su madre una peluquera.

Como siempre, lo más importante es la gente. Por eso un cartel de los manifestantes decía “En memoria de don Pedro Vicentín y de uno de los primeros obreros: Juan Lezcano”. Había otros que decían que debían expropiar a “Lázaro Báez y a Cristóbal López”. Pero no hubo protestas cargadas de cuestiones partidarias. Todas fueron en defensa de la libertad y en contra del prepo que exhibió el gobierno de los Fernández.

El masivo alarido de los cacerolazos en grandes centros urbanos tuvo el mismo sentido. Basta de atropellos. Basta de apropiarse de la libertad de las personas. Respeten la ley. No violen ni la división de poderes ni la propiedad privada. Si siguen con sus aprietes se van a multiplicar las protestas. Por supuesto que la defensa de Vicentín fue el disparador de los reclamos en centros urbanos muy poblados como la ciudad de Buenos Aires, Córdoba o Rosario. Pero el mensaje fue muy claro contra la prepotencia de estado del cuarto gobierno kirchnerista. Esto también demuestra como las redes sociales mandaron a un lugar obsoleto de la historia a los grandes aparatos de los pejotistas y los sindicalistas millonarios. Son movilizaciones carísimas y se hacen con plata robada. Las protestas de estos días se hacen en horas, por la computadora o el celular, son gratis y en forma independiente. Cada uno es dueño de hacer lo que quiera y cuando quiera. Eso democratiza los reclamos.

Es cierto que la intervención ya se llevó concretó este mediodía. Luciano Zarich, y el escribano oficial, Carlos Gaitan ingresaron a la empresa y elaboraron el traspaso formal de Vicentín. Dieron un paso clave que es muy difícil que tenga retorno.

Pero no se sabe todavía que va a pasar en la reunión entre Alberto Fernández y el presidente de Vicentín que va a empezar en menos de una hora. Los rumores indican que el gobierno tuvo que recular en chancletas y está buscando algún tipo de acuerdo para jugar al ajedrez después que pateó el tablero. Ya no habla de gesta revolucionaria, ni de empresa testigo, ni de soberanía alimentaria ni de frenar la extranjerización. Ahora Alberto recalculó y plantea que viene a ofrecer una solución y un rescate y dice que no está en contra de la gente del campo. Hasta el ministro de Agricultura, Luis Basterra, que había sido marginado de esta movida, reconoció que están “analizando todas las alternativas”.

Veremos. Es lo que debieron hacer la semana pasada. Convocar a las partes y ver cuál hubiera sido la mejor solución. Un pool de cooperativas agropecuarias muy poderosas como socios, por ejemplo. Pero no. Prefirieron seguir las órdenes de Cristina. Imponer las cosas. Un amigo me decía: “estos tipos logran por violación lo que podrían conseguir por seducción”. Eso es casi la definición de tiranía. De feudalismo que dice se hace lo que yo digo y ya. Y sanseacabó.

Tal vez si la intervención trabaja en forma mancomunada con el juez y se tira el proyecto de expropiación a la basura, haya algún tipo de acuerdo. Pero el gobierno retrocedió varios casilleros porque desató una tormenta perfecta. Le tiraron la cola a un león pacifico como son los habitantes de Avellaneda y Reconquista. Les mojaron la oreja y como le dije ayer y eso fue un auto atentado. No se imaginaron que los mansos iban a ponerse de pie y sacar pecho. Fue un tiro en los pies que se pegó este cuarto gobierno kirchnerista.

Como si esto fuera poco, quedó al borde de la ruptura la relación del presidente con Roberto Lavagna. Hasta ahora era un aliado, un hombre de consulta que apostó a que Alberto moderada a la agresiva e incansable Cristina. Esta claro que eso no ocurrió y que al contrario, Alberto es Cristina, tal como el mismo lo dijo. Sergio Berni lo puso en palabras: “La única que nos conduce es Cristina”. Como sugirió Carlos Pagni, Alberto parece un presidente testigo. O un testaferro del poder de Cristina. O un títere, como lo caricaturizó Jorge Lanata.

Alberto perdió a Lavagna en este salto al vacío. Las acciones y los bonos se cayeron a pedazos. Aumentó el riesgo país y las dudas de los inversores. Se pronunciaron en contra varias entidades de empresarios, el colegio de abogados de la Ciudad de Buenos Aires, los diputados opositores le hicieron una denuncia penal a Alberto por “abuso de autoridad y violar la Constitución” y hasta los 22 embajadores europeos manifestaron su preocupación y su sorpresa. Hablaron de inseguridad jurídica, irracionalidad y falta de certezas para los que quieran invertir su dinero o lo tengan ya invertido en el país. El Foro de Convergencia que nuclea a más de 40 de las entidades más importantes de la Argentina hoy se pronunció totalmente en contra de todo tipo de expropiaciones.

Juan Carlos de Pablo aportó una fina ironía: “Hay dos tipos de empresas, las privadas y las públicas. Las privadas son aquellas que tienen el control del estado. Y las públicas, las que no controla, nadie”.

Como si esto fuera poco, el decretazo de Alberto tiene el formato jurídico de “una ocupación temporaria anormal” que es una figura creada por una ley del dictador Jorge Rafael Videla.

El gobierno debería ser más prudente, negociador y abrir las puertas a la oposición para potenciar el diálogo. En el tema de la cuarentena, el ataque a las libertades y la hecatombe económica, se está acabando la paciencia.

Veremos si hay marcha atrás con la expropiación. Veremos si Alberto aprende de la derrota política que acaba de sufrir y no redobla la apuesta como hizo Cristina durante la 125. Reconocer un error no es sinónimo de debilidad. Insistir en el error es sinónimo de despotismo.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra por Radio Mitre.

Es oficial: el Gobierno concretó la intervención de Vicentin

Los funcionarios designados ingresaron este jueves a la compañía junto con un escribano y directivos para sellar la conducción de Gabriel Delgado por 60 día. Desde el kirchnerismo duro consideran que la expropiación sigue siendo prioridad a pesar de las críticas.


En medio de una ciudad convulsionada por el avance institucional del kirchenrismo, finalmente el Gobierno nacional concretó este mediodía la intervención de la empresa Vicentin, tal como lo había anunciado el presidente Alberto Fernández el lunes pasado.

Después del fallido intento de anteayer, el subinterventor designado por el Ejecutivo, Luciano Zarich, ingresó pasadas las 12 de este jueves a la sede administrativa de la empresa en la localidad santafesina de Avellaneda junto al escribano oficial Carlos Gaitán y directivos de Vicentín.

El avance del Gobierno se da en momento de máxima tensión con los vecinos de la localidad y gran parte de la población rural que se ven amenazados ante el proyecto de estatización.

Precisamente, Fernández aseguró el martes pasado que enviará al Congreso un proyecto de ley de expropiación, lo que causó el rechazo masivo de la oposición y de las cámaras empresarias. También hubo manifestaciones frente a la sede de la compañía y un fuerte cacerolazo en distintos puntos del país.

Esta serie de reclamos provocaron que el Ejecutivo dejara en stand-by, por el momento, la expropiación de la firma y se concentrara en la intervención que se extenderá por 60 días, a cargo de Gabriel Delgado.

Mientras tanto, hoy a partir de las 18, el presidente recibirá en la Casa Rosada a Sergio Nardelli, CEO de la cerealera.

La entidad emblema del agro argentino acumula deudas con bancos nacionales e internacionales, fiscos y productores agropecuarios por unos $100.000 millones. El Banco Nación es el principal acreedor. A febrero, la empresa le debía, en dólares, el equivalente a $18.000 millones. Un pool de bancos internacionales reclaman, de manera conjunta, U$S500 millones.

De Lamadrid contra el Gobierno: “Sueñan con una autocracia de pocos, poderosos e impunes”

El diputado cuestionó al presidente por su ataque a la oposición. “Hay un grupo que hace política en tribunales”, había dicho Fernández tras ser denunciado por “abuso de autoridad”.


El diputado Nacional por Juntos por el Cambio, Álvaro de Lamadrid, salió al cruce de las recientes declaraciones de Alberto Fernández en las que aseguró que “hay un grupo de políticos que hace años se olvidó de discutir y hace política en tribunales”. El presidente hacía referencia a la denuncia que enfrenta por “abuso de autoridad” que presentó la coalición opositora en el marco de la intervención y latente expropiación de la empresa Vicentin.

“Presidente Alberto Fernández, hay razones para denunciar. Porque insisten en asociar la política al delito y sueñan con una autocracia, de pocos, poderosos e impunes. Son ustedes quienes están obsesionados con domesticar la Justicia y someterla a sus proyectos y designios”, le contestó el dirigente del radicalismo.

Y agregó: “Ademas, lo que no podemos denunciar en un Congreso cerrado, lo hacemos en la Justicia. Como Cristina Kirchner, ahora Usted presidente, no entiende que para que un Estado funcione tiene que haber división de poderes y prensa independiente”.

Esta mañana, el mandatario dijo que existe un “grupo” de políticos que “hace años se olvidó de discutir y hace política en tribunales”. “Dejen a los jueces que trabajen en cosas importantes, dejen de usar a la Justicia con fines políticos y aprendan a hacer política”, se quejó en una nota con Radio 10.

Ante esa presentación judicial, citó al italiano Francesco Carrara, el padre del derecho penal moderno: “Cuando la política entra en los Tribunales, la justicia sale corriendo por la ventana”.

La denuncia de JXC fue radicada en los tribunales de Comodoro Py y lleva las firmas de los diputados Waldo Wolff, Federico Angelini, Pablo Torello, Gisella Scaglia, Álvaro de Lamadrid, Luis Petri y Marcela Campagnoli.

Cristina Kirchner acusó al macrismo de “asociación ilícita”

En un nuevo video que publicó en su Twitter, la vicepresidenta dijo que fue víctima de una persecución durante el Gobierno anterior. Tras declarar como testigo, pidió ser querellante en la causa de espionaje.


La vicepresidenta Cristina Kirchner volvió a descargarse contra el ex presidente Mauricio Macri en el marco de la causa por presunto espionaje ilegal que habría llevado a cabo la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), en la que también estarían involucrados dirigentes políticos, empresarios y religiosos.

La ex mandataria subió un video a su cuenta de twitter en el que afirma que el gobierno de Macri estuvo detrás de la red de espionaje: “La asociación ilícita eran ellos”, remarcó en un mensaje que dura cuatro minutos y en el que también apuntó contra una de sus grandes obsesiones: “los medios de comunicación”.

“Mientras el juez nos explicaba la articulación entre narcotraficantes, agentes y funcionarios de la AFI, policías de la Ciudad, agentes del Servicio Penitenciario Federal, de la PSA, periodistas, denunciadoras seriales y hasta una alta funcionaria de la unidad presidencial de Macri, pude enterarme ahí cómo se abrió la trama mas escandalosa de la que se tenga memoria en tiempos de democracia”, narra.

El martes pasado, la ex presidenta fue citada como testigo para que la notifiquen en la causa por supuesto espionaje en su contra. El juez federal de Lomas de Zamora, que lleva el caso, le mostró durante tres horas las supuestas pruebas del espionaje ilegal. Ese día, la ex presidenta también había subido un video en el que había subido al ring al ex presidente Macri.

Tras conocer las pruebas, Cristina pidió ser querellante en el expediente. Lo mismo requirió el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien sería víctima de la misma estructura de espionaje, tras presentarse ante el magistrado.

Este jueves, CFK volvió a decir que el espionaje tenía como objetivo “destruir a la oposición” y contó que el juez le mostró “seguimientos” sobre su persona, el Instituto Patria y Unidad Ciudadana. “Mientras escuchaba las grabaciones que hablaban de los seguimientos sobre mi persona, no podía dejar de pensar en Máximo y Florencia, que están acusados de formar parte de una asociación ilícita conmigo, su madre, como jefa”, insistió.

¿Qué increíble, no? Pensar que armaron cuatro causas en Comodoro Py por cuatro asociaciones ilícitas diferentes. Ahora, finalmente, entiendo la verdadera razón de esa obsesión con las asociaciones ilícitas. En realidad, estaban proyectando lo que ellos hacían. Casi para [Sigmund] Freud. Lo de la proyección, digo, ¿no?”, ironizó.

La ex presidenta cuenta con varios procesamientos en su contra y elevaciones a juicio oral. Todos esos procesos fueron avalados por los jueces de instrucción y luego por las cámaras correspondientes antes de ser elevados a juicio oral. Además, enfrenta un juicio oral por corrupción en la obra pública. Muchas de esas causas se iniciaron antes del Gobierno de Macri y tomaron impulso durante su gestión.

La interventora de la AFI, Cristina Caamaño, primero denunció que encontró un “disco rígido” con datos de personas que habrían sido pinchadas. La Justicia debe corroborar primero si ese disco no fue alterado.

“El ritual de la muerte en tiempos de coronavirus”, por Diana Wang


Por Diana Wang

Sorprendente fue el pensamiento que tuvo Jack Fuchs una vez rescatado del nazismo. Con menos de 30 kilos, yaciendo en una cama de hospital con sábanas limpias, almohadas, rodeado de médicos y enfermeras se escuchó pensar: “ahora me puedo morir”. Cuando después de la ordalía que había pasado volvía a tener la posibilidad de vivir, lo que se le vino a la cabeza fue que se podía morir. Esta aparente contradicción revela que recién entonces morir lo volvía a inscribir en el reino de lo humano. El otro morir, el del campo de exterminio, era un morir animal, el de un puro cuerpo, arrancado del linaje familiar y cultural, anónimo, ausente. Los rituales de la muerte son una de las cosas que nos diferencian del resto de los mamíferos.

¿Cómo enfrentamos los vivos la muerte de los que queremos? ¿Cómo aceptar que ya no están? ¿Cómo procesar el hecho de que no los veremos más, no les contaremos ni nos contarán, no nos acompañarán en nuestros logros y en nuestras decepciones?

No tenemos la representación mental del no, de la nada, del vacío, del nunca. Pensar es lo opuesto a la nada, es siempre algo. ¿Como pensar la ausencia si llevamos incorporados a nuestros muertos más cercanos que nos hablan desde adentro de nosotros? Es tan inasible la muerte que los primeros tiempos esperamos que vuelvan a llamar o a aparecerse como hacían antes, como si se hubieran ido de viaje y pudieran volver en cualquier momento.

Para que el proceso de duelo empiece por donde tiene que empezar, hace falta tener la evidencia de que la muerte efectivamente sucedió. Solo el cuerpo muerto nos la da. Los que tenemos un desaparecido en nuestra familia sabemos de qué modo la ausencia del cuerpo afecta nuestra convicción de que esté muerto. Si ya es difícil hacerse a la idea de la muerte de alguien en condiciones normales, al no tener la evidencia positiva de que ocurrió, nuestro cerebro se resiste a creerlo. Un muerto sin cuerpo que lo documente, no está del todo muerto. Tampoco está del todo vivo. Es como un fantasma, un aparecido, un des-aparecido. Nunca lo vimos muerto, siempre esperamos que vuelva.

Los protocolos de seguridad y protección en esta epidemia nos excluyen del ritual de la muerte. Una vez internado, el enfermo es aislado y su familia le es mutilada, nunca más se ven. Si llega a morir nadie tiene acceso al sitio donde está, su cuerpo se queda aislado y sellado dentro de una bolsa sin que nadie de la familia lo haya visto. ¿Cómo reinventar el ritual del entierro cuando no se tiene la certeza de que en el cajón yace quien se supone que yace? Al dolor de la muerte, a la imposibilidad de hacer un velatorio que permita procesar los primeros momentos del shock de la pérdida, se suma el hecho de no tener la evidencia de que tal muerte fue porque nunca se vio el cuerpo. Ver para creer.

Recuerdo una escena de Kadish, film de Bernardo Kononovich, en la que un descendiente de un judío asesinado en el Holocausto, pide en el Museo del Holocausto de Yad Vashem, en Jerusalém, la hoja de testimonio que indica que su antepasado murió. Cuando se lo entregan pide permiso para salir al pasillo y llevarse el papel. Le preguntan para qué y dice “porque ésta es la única evidencia de que murió, con este documento puedo decir Kadish” la plegaria judía que solo se puede decir si hay un cuerpo.

Tomando esa idea, tal vez un sucedáneo del cuerpo pudiera ser la fotocopia del certificado de defunción. Así, en el momento del entierro, sea del cuerpo herméticamente embolsado o de la caja con las cenizas, se puede agregar una fotocopia de ese certificado como evidencia material. Sin el cuerpo documentando la identidad, el documento en papel lo será.

La noción de la muerte es elusiva, inconcebible. ¿Cómo aceptarla sin haber tenido la evidencia de que sucedió? Para comenzar a transitar el proceso de duelo, es preciso tener la certeza de que el enterrado o quemado que no se pudo ver es quien se supone que es. Ello no atenuará el dolor y la tristeza pero hará posible que se transite el proceso natural del duelo y que el flujo de la vida continúe.