En base a su experiencia personal, el periodista contó los ataques y escraches que sufrió por ser opositor del kirchnerismo. “A 40 años de la vuelta de la democracia no tendríamos que estar viviendo esto”.
Baby Etchecopar es uno de los periodistas más críticos del Gobierno de Alberto Fernández y durante las últimas semanas fue escrachado por militantes del kirchnerismo y denunciado por legisladores oficialistas a raíz de sus dichos contra la actual administración y la vicepresidenta Cristina Kirchner, a quien acusó de ser “el cáncer de la Argentina” y que “mientras moje en la política, no va a haber paz nacional”.
Entrevistado en Palabra de Leuco, el también conductor confesó que “no está asustado pero sí preocupado por lo que pueda venir”. Aclaró que “esto no viene de ahora y que hace 3 años viene sufriendo una embestida permanente agresiva”. “Fueron a romperme los teatros, lastimar a la gente que va a sacar entradas, prohibir a los dueños del teatro que yo trabajara y a hostigarme en la calle, porque no van a preguntarte sino que te insultan”.
Y siguió: “Después se metieron con mi hijo en el WhatsApp, publicando temas personales. Y la verdad que se hace un poco difícil trabajar dentro de un medio extremadamente hostil. A 40 años de la vuelta de la democracia no tendríamos que estar viviendo esto”.
“Es una embestida bastante feroz, a veces soltás una palabra que a ellos no les gusta y después te meten alguna denuncia. Tal como le pasó a Juan Acosta que es un actor que dijo lo que piensa y parece que ahora es el enemigo del pueblo”, ejemplificó Baby sobre el artista que fue denunciado por impulsar la marcha del pasado 30 de mayo contra la “infectadura” del Gobierno.
A modo de cierre, Etchecopar dejó en claro que “esto nos hace más fuertes y nos hace unir a todos. Todos estamos del lado de la república y vamos a seguir peleando”.
El conductor alertó por la “maquinaria y estrategia” de demolición del periodismo que lleva adelante el kirchnerismo.
“Las múltiples causas judiciales que enfrenta Cristina Kirchner y ex funcionarios los preocupan, pero también la opinión argumentada los está lastimando. En esta especie de maquinaria y estrategia de demolición del periodismo, están tratando de elegir uno por uno a la enorme masa crítica del periodismo más influyente, pero creo que la respuesta es un boomerang para ellos”, lanzó sin filtro Luis Majul en relación al avance del kirchnerismo duro contra los medios de comunicación y sus voces más críticas.
El periodista señaló que “están diciendo todos los días una pavada distinta. La última fue de Oscar Parrilli, que denunció una red de espías inorgánicos, donde mencionó a Jorge Lanata y Nicolás Wiñazki”. Al respecto opinó: “El nivel de desesperación que tienen es para tomarlo con preocupación pero también demuestra la desesperación que tiene Cristina. Faltara que dijeran tenemos una lista negra y estos son los apuntados…”. Y encima el silencio del presidente lo hace más delicado todavía”.
Además, contó que “recibió un fuerte apoyo de ciertos medios donde hay colegas de señales de noticias que están puestas a disposición de CFK, como C5N, A24, América, que están oscilando entre una posición salvaje y una posición moderada depende los periodistas y horarios, que están generando un conflicto cada vez más creciente entre sus accionistas”.
“Una de las cosas que más me sorprende son los sorprendidos”, ironizó el periodista, que cuestionó al oficialismo por su afán de desprestigiar a los medios de comunicación.
Mientras se agudiza el debate de la libertad de expresión en medio de denuncias e intentos por parte del kirchnerismo para acallar a periodistas y sectores representativos de la oposición, Diego Cabot apuntó contra el Gobierno por buscar denigrar al periodismo.
“Una de las cosas que más me sorprende son los sorprendidos. Nunca creí que este Gobierno iba a hacer algo distinto a lo que hace. Cuando uno se prepara a las conductas previsibles es más fácil, pero cuando llega, es difícil transitarlo porque siempre es desigual la pelea. Nosotros informamos, hacemos un trabajo, tratamos de que se corrobore después lo que contamos. No estamos en realidad en una confrontación de todo el día para destruir al otro. Pero del otro lado, tenés gente que dedica muchísimo tiempo al periodismo y nos pegan en el lugar donde más duele, que es la credibilidad”, analizó el periodista de La Nación, quien destapó la trama de corrupción más grande de la historia argentina, que luego derivó en el origen de la causa de los Cuadernos de las Coimas.
“Los otros periodistas trabajamos con un estrés muy grande por publicar una nota. Sufrimos todo el tiempo la elección de nuestros lectores, televidentes u oyentes, osea todo el tiempo estamos en un constante momento de evaluación. Algo que en la política no sucede porque ni se inmutan cuando algo sucede y la gente los reprueba, siguen haciendo lo mismo”, añadió Cabot en Palabra de Leuco.
Y concluyó: “Por eso nosotros seguimos trabajando con nuestra credibilidad y con nuestra honestidad para informar a la sociedad. Y que la gente después decida, opine, cuestione. El periodista entrega datos, análisis, su opinión que no es más que eso. Pero cuando nos pegan en la credibilidad, nos están pegando un nuestro principal activo.Reconozco que es difícil el lugar donde nos ponen. Es muy difícil convivir a diario con eso, pero estoy acostumbrado”.
El diputado de Juntos por el Cambio afirmó que “el responsable de garantizar la seguridad del periodismo es el presidente de la Nación”.
El diputado nacional y uno de los referentes de Juntos por el Cambio, Waldo Wolff, se refirió al avance del kirchnerismo sobre la libertad de expresión y se solidarizó con aquellos periodistas y actores opositores al Gobierno que sufrieron denuncias o escraches en las últimas semanas.
“Ellos necesitan que nos cayemos. Vivimos una locura. Los 60 diputados que denunciaron a Baby Etchecopar, por qué no tuvieron el coraje de denunciar a Alberto que trató a Cristina Kirchner de cínica, patética, delirante, delincuente y de utilizar prácticas del genocidio. Es más fácil tenerlo al jefe del Ejecutivo callado trabajando para CFK e intimidar a los periodistas y a la gente en las redes“, se descargó el legislador en Palabra de Leuco.
En ese sentido, remarcó que “Alberto Fernández pensó, leyó y luego firmó esa nota” de 2015 en la que escribe contra la entonces presidenta por el caso de la muerte de Alberto Nisman y su involucración en el Pacto con Irán para encubrir a los responsables del ataque a la AMIA.
Wolff se mostró indignado por “ver algunos periodistas que se sorprenden con lo que hace Alberto, cuando lo tuvieron en frente y no le preguntaron ‘¿usted no le dijo a Cristina que era una patética, cínica, delincuente y delirante? Entonces estamos siendo funcionales a que se vulnere la palabra”.
“El responsable de garantizar la seguridad del periodismo es el presidente de la Nación. Ni yo ni mucho electorado que yo sé que represento nos comemos esa de que Alberto es distinto. El es el responsable, quien tiene que levantar el teléfono y decirle a Etchecopar, Majul, Cabot, Leuco “yo te cuido en serio”. Empecemos a llamar a las cosas por su nombre, No le afilemos el sable al verdugo. Como sociedad somos responsables“, insistió.
El periodista disparó contra la vicepresidenta en el marco del avance del Gobierno sobre la libertad de expresión. “Tenemos una justicia absolutamente débil que en vez de proteger a periodistas, los persiguen”.
En medio del avasallamiento del kirchnerismo sobre la libertad de expresión y con una fuerte crítica social en torno a la decadencia de las instituciones y la Justicia, el doctor Nelson Castro hizo un profundo análisis sobre la coyuntura del país en tiempos de pandemia y con un Gobierno que pisotea la democracia.
“Se está evidenciando el avance contra la libertad de prensa. Uno tenía la ilusión de que esto podía cambiar. Se ve una repetición de lo que sucedió durante el kirchnerismo. Cuando evalúas el contexto y el pasado, te das cuenta que tiene la misma dinámica que el comienzo”, comenzó el periodista en Palabra de Leuco por TN.
Y continuó: “El presidente puede decir ‘no estoy de acuerdo con tal periodista’, porque la discrepancia es la esencia de la democracia, pero otra cosa es esto que se está viviendo. Cuando venís y te empiezan a pedir los mails, te empiezan a hacer estas acusaciones judiciales, te escrachan (…) hay un elemento que va más allá. Hay un contexto, hay un pasado y una dinámica de repetición que genera esta alerta que estamos compartiendo”.
Ene se marco, el Castro aseguró que “son momentos muy difíciles porque encima con la cuarentena, el kirchnerismo avanza sobre la república y con situaciones de tanta angustia por parte de la gente, alguna puede no llegar a valorar lo que representa la libertad de expresión, algo que es esencial de la democracia. Este es el llamado que hacemos a la sociedad. Se puede expresar y cuando se expresó contundentemente por el caso Vicentin y la liberación de presos se hizo sentir.
“En un país con un republicanismo tan débil como la Argentina. Acá tenemos instituciones débiles, una justicia absolutamente débil que en vez de proteger a periodistas los persiguen. Conocemos a los personajes, su psicología. Son personas con una personalida y una actitud determinada. Cristina Kirchner hace de lo que es la venganza y la revancha la esencia de su vida. Efectivamente se está esa situación dentro del kirchenrismo duro, algo que hasta lo complica al presidente”, completó.
La cuarentena se extiende y en el caso de AMBA se intensifica.
Las consecuencias emocionales y psicológicas del confinaminamiento y la imposibilidad de mantener la vida social son materia de análisis en estas columnas desde el primer momento, porque para los psicólogos se trata de un fenómeno inédito, no sólo como objeto de estudio, sino para colaborar en la medida de nuestras posibilidades, con la salud mental de la población.
Hoy me quiero detener en cómo la cuarentena está afectando las relaciones amorosas. Ayer Marcela nos contó que Sabina se casó en secreto, con Serrat como padrino.
Probablemente la extensa cuarentena que se ha vivido en España les haya confirmado que estar juntos es lo que desean y eso los llevó a tomar esta decisión, barbijos mediante.
En sentido contrario, todo el periodismo del espectáculo está revolucionado por la noticia: Tinelli y Guillermina Valdes se separan después de 8 años de pareja y un hijo en común.
¿En cuánto puede influir la cuarentena en estas decisiones? ¿Hay alguna relación entre las parejas que se separan y el confinamiento sanitario que padecemos desde marzo?
Es obvio que la cuarentena impuso un cambio en las rutinas que en la mayoría de los casos pone de relieve características o problemas que ya existían; funciona como una lupa que evidencia que una fisura puede terminar en derrumbe.
A esto se suma el estado de incertidumbre y ansiedad y nervios que pueden cargar el ambiente con una irritabilidad que normalmente no existe. ¿Es abrumador estar todo el tiempo con la misma persona o resulta tranquilizador?
Para esta pregunta seguramente tendremos tantas respuestas como parejas hayan. Y lo más probable es que obtengamos respuestas que indican más bien grises que blancos o negros.
Por ejemplo, como me decía un paciente vía Skype: “Me alegra estar viviendo con mi novio en esta cuarentena, no me imagino totalmente sola, y lo extrañaría un montón. Pero a veces me siento muy abrumada, como invadida, su música fuerte, su manera de dejar todo tirado todo el tiempo, todo el día acaparando el living con las videoconferencias del trabajo. Es mucho, extraño cuando se iba a jugar al fútbol con los amigos”. Me pareció muy ilustrativo este comentario.
Ella hace una valoración muy positiva del vínculo, de acompañarse en esta situación, pero pone de manifiesto cuestiones de la vida cotidiana que normalmente no estarían en juego con esta intensidad. Habla concretamente del oxígeno que requiere cualquier vínculo y que es fundamental.
Creo que en muchos casos el confinamiento puedo activar un deterioro que quizás habría sido más lento, y tal vez las tensiones podrían haber tenido válvula de escape.
No hablo de problemas profundos, sino de esto que comentaba mi paciente: la presencia del otro en momentos en donde se requiere cierta intimidad o algún nivel de introspección.
La música fuerte, el desorden, el tiempo con amigos: parecen detalles pero no lo son, cuando se pierden los espacios propios los roces se aceleran y cualquier nimiedad puede estallar en una discusión.
También tengo otro tipo de testimonios más pesados, los de aquellas parejas que ya cargaban problemas serios o reproches de vieja data.
El confinamiento en esos casos puede actuar como una especie de libreta negra: “Me decís que te vas a hacer las compras y tardaste dos horas. Eso me recuerda cuando me engañaste con fulana”.
Tenemos que entender que así como las personas necesitamos salir a tomar aire, tener charlas triviales con vecinos o tomar un café en un bar con la mente en blanco, también las relaciones requieren de esa sana distancia que generan las actividades de cada uno, las salidas con amigos, los compañeros de trabajo, etc.
Es bueno extrañarse un poco, es bueno volver a casa. No irse nunca puede llegar a ser muy denso. Pero, claro, del otro lado están los que en la cuarentena descubrieron que sus parejas son un oasis, el refugio y la persona que elegirían mil veces.
En estos casos juega un papel importante la posibilidad de pasar más tiempo juntos. Hace unos días recibimos un mensaje muy interesante de una oyente que decía que a sus 60 años era la primera vez que podía para de trabajar y de exigirse tanto.
Es cierto que mucha gente en este contexto encontró la posibilidad de parar y mirar a su alrededor: disfrutar de tiempo libre o repartir tareas familiares que quizás antes solo hacía uno de los integrantes de la pareja. Y en muchos casos esto dio la oportunidad a la pareja de redescubrirse.
Por ahora dejamos acá, el viernes la seguimos y vamos a abrir el psicódromo a nuestros oyentes que seguro tendrán mil cosas para contarnos. ¿Cómo se llevan el amor y la cuarentena? Un tema apasionante y eso que todavía no hablamos de sexo. Eso lo dejamos para el viernes.
El diputado de Juntos por el Cambio señaló que la vicepresidenta “quiere ir al modelo de Santa Cruz” y “ensombrecer” a Alberto Fernández.
Álvaro de Lamadrid, diputado Nacional por CABA (UCR-Juntos por el Cambio), volvió a disparar contra el Gobierno nacional y dejó en claro que la vicepresidenta busca “esmerilar” a Alberto Fernández al tomar el rol protagónico al frente de la Casa Rosada.
En diálogo con Le doy mi Palabra por Radio Mitre, el legislador aseguró que Cristina Fernández de Kirchner “quiere ir al modelo de Santa Cruz, que tiene la finalidad de convertir la justicia en un órgano servil al poder político. Busca apropiarse de las funciones del Parlamento y aniquilar la existencia de una actividad privada prominente”.
Entre otras de las ambiciones de la verdadera jefa política del Frente de Todos, señaló que la ex mandataria intenta callar a la prensa independiente; el presidente está ensombrecido por la vicepresidente”. “Lo va esmerilando al presidente, atención porque a Alberto Fernández le puede pasar lo que le pasó a Daniel “Sancho” Peralta en Santa Cruz, ser nombrados por el kirchnerismo y luego depuestos, lo que define como auto golpe“, advirtió.
Respecto a la denuncia que presentó junto a otros colegas del espacio contra Carlos Zannini por otorgarle la pensión vitalicia a Amado Boudou a pesar de la condena, indicó: “Se ha extralimitado con abuso de autoridad, brindándole las condiciones jurídicas para darle la jubilación vitalicia a Boudou, por una suma de 420 mil pesos; creemos que sus condiciones judiciales hacen que esta resolución sea inconducente e ilegítima”.
El jefe de gabinete y una frase que reavivó la polémica de los jubilados y los aumentos ‘a dedo’ del Gobierno.
El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero sorprendió a más de uno al afirmar que “en este primer semestre” de gobierno de Alberto Fernández, “por primera vez en 4 años los jubilados le ganaron a la inflación”.
Tras realizar un detallado análisis de las medidas de asistencia social aplicadas antes y en medio de la pandemia, el funcionario dijo que “se aplicó una política inversa a lo que se venía haciendo en los últimos 4 años”, en referencia crítica a la promesa de Mauricio Macri de llegar al final de su mandato con el objetivo de pobreza cero.
Ejemplificó con el impacto del pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) a casi 9 millones de personas, lo cual -dijo- “evitó que entre 2,7 a 4,5% de argentinos cayeran en la indigencia”. Y agregó: “Apenas asumimos, lo primero que hizo el Estado fue pagar un bono extraordinario para los jubilados que cobran la mínima en diciembre y en enero de 5000 pesos cada mes. Luego se hizo un aumento de suma fija en marzo y luego se volvió en junio, a otro aumento, esta vez, en términos porcentuales”, señaló.
En ese contexto, el jefe de Gabinete dijo que “la inflación acumulada en el primer semestre hoy es del 14% y el aumento para los jubilados hoy es del 19%”. “Hace 4 años que los jubilados no le ganaban a la inflación y en este semestre el están ganando“.
“Desde que asumimos, en 6 meses de gestión, 3 meses fueron de pandemia”, se defendió Cafiero en una teleconferencia realizada desde el Salón de Mujeres Arentinas de la Casa Rosada.
Desde la oposición salieron a responderle a Cafiero con duras críticas ya que con la fórmula de actualización de los haberes jubilatorios sancionada a fines del 2017 -ahora suspendida por el kirchnerismo- el aumento de junio habría sido del 10,8%. Sin embargo, el Gobierno discrecionalmente y en perjuicio de los jubilados ya ha anunciado un aumento del 6% y por el resto del año los incrementos serán por decreto.
Hasta ahora, Alberto Fernández de Kirchner se venía haciendo el otario. Gambeteaba el tema. Sanateaba las respuestas. Pero en los últimos días, el “presidente testigo” salió del placard y confirmó su amor por Hugo Chávez, el socio fundador con Fidel Castro de las dictaduras nacional populistas en América Latina. Un poco de cholulo con Lula, en una video conferencia, Alberto se confesó y dijo que extraña a todos los líderes fascistas de izquierda como Evo Morales, Rafael Correa (ambos prófugos de la justicia de sus países), entre otros a los que mezcló con ex presidentes socialistas democráticos y honrados como Michelle Bachellet, Ricardo Lagos o Tabaré Vázquez.
En un impulso de soberbia y altanería, Alberto dijo que solamente hay dos presidentes que quieren cambiar el mundo: el impresentable machirulo Andrés Manuel López Obrador de México y el mismo. Vale la pena escucharlo para conocer al verdadero Alberto, al de las mil caras, capaz de cambiar y dar un giro de 180 grados en dos minutos.
Alberto, en su lamento por no tener a Néstor o a Chávez, comete un par de olvidos imperdonables. No nombra a Cristina. ¿Qué pasó? Esto no termina bien, profesor. Se vienen los retos monárquicos. Alberto nombra como “próceres” a Néstor y a Chávez y no dicen ni una palabra de Cristina. Y el otro problema, tal vez haya sido una amnesia parcial o fue no se animó a tanto. No nombró a Fidel Castro, el padre ideológico y reverenciado de la mayoría de todos esos muchachos. ¿Por qué Alberto no dijo que extrañaba a Fidel? ¿No se animó? ¿Era too much, diría Cristina? Porque ella y su hija Florencia están totalmente agradecidas al marxismo jurásico de la decadencia cubana que tiene presos políticos a granel, vinculaciones graves con los narcos, persecución a los homosexuales y una absoluta falta de libertad. Por eso, al igual que en Venezuela, millones de ciudadanos son capaces de arriesgar su vida para huir de Venezuela o Cuba.
Hasta ahora, Alberto venía disimulando. Es más. Una vez en un tuit se atrevió a criticar a Maduro y a Cristina. Fue el 18 de mayo del 2016, hace apenas 4 años. En términos históricos no es tanto. Pero este deschave chavizante de Alberto se reflejó no solo partidariamente con Lula. También institucionalmente en dos decisiones del gobierno nacional que dan vergüenza ajena.
Primero, llevaron a nuestro país al peor de los mundos en la Organización de Estados Americanos. Solo seis países se abstuvieron de condenar la tiranía de Maduro: México, cuatro países pequeños sin demasiado peso político específico y Argentina. El mundo libre y civilizado, nos mira con sorpresa e indignación. Los inversores ni nos miran. Se van para otros países.
Pero como si esto fuera poco, desde el punto de vista de la seguridad nacional y de la lucha contra el terrorismo, el gobierno de los Fernández resolvió mediante un decreto y en medio de la cortina de humo de la pandemia, derogar la doctrina de defensa que consideraba al actual régimen de Venezuela como “una amenaza a la paz sudamericana”. Los Fernández resolvieron volver a la normativa cristinista que pone la mira en el “poder descomunal y la supremacía indiscutible” de los Estados Unidos.
Maduro acaba de expulsar a la embajadora de la Unión Europea en represalia porque ese organismo sancionó a 11 funcionarios chavistas por graves violaciones a los derechos humanos y a las libertades fundamentales. La decisión de los Fernández nos vuelve a alinear con los peores países del mundo, con los menos democráticos y los más beligerantes y que, en muchos casos, impulsan al terrorismo.
La relación de Venezuela como cabecera de playa de Irán en esta parte del mundo también explica el pacto tenebroso que Cristina y Héctor Timerman firmaron para encubrir a los terroristas que volaron la AMIA. En estas horas, Maduro tiembla por la detención de Alex Saab, testaferro de las autoridades chavistas y nexo con Teherán. Está preso en Cabo Verde y a punto de ser extraditado a los Estados Unidos. Nada casualmente, Cristina publicó otro video novelesco de la factoría de Tristán, el ministro de la Propaganda y la Venganza que viene de fracasar en Tecnópolis con su intento de ayudar al combate sanitario contra el coronavirus.
En el flamante capítulo del Netflix ladri progresista, Cristina nuevamente responsabiliza al macrismo, a los medios hegemónicos y el poder judicial, de sus propias culpas en el encubrimiento a los terroristas que volaron la AMIA. Según su expresión de deseo, dice que un informe de Interpol hace caer todas las mentiras que armaron para “perseguir, destruir y encarcelar a opositores políticos” porque las “alertas rojas siempre estuvieron vigentes” Con su tono de actriz melodramática dice: “Lawfare al palo”.
Tomás Farini Duggan, abogado de familiares de víctimas de la AMIA, destrozó en un minuto los argumentos de la ex presidenta que está procesada en esta causa que inició el fiscal Alberto Nisman unos días antes de ser asesinado. Farini Duggan dijo que el informe de Interpol, demuestra “todo lo contrario de lo que dice Cristina porque las alertas rojas si estuvieron en peligro y sufrieron una mácula”.
Como si esta escandalosa búsqueda de impunidad fuera poca, el jefe de todos los abogados del estado, Carlos Zannini, que también está procesado en esa causa, le pidió al tribunal que anulara el juicio que está en marcha. Juez y Parte, que le dicen. O Lawfare al palo. Pero lo más trágico del episodio de Netflix de “Cristina eterna” es que uno de los que con más contundencia y rigurosidad fustigó a Cristina por esto fue Alberto Fernández. No sé si lo ubica, doctora. No es macrista, ni periodista ni juez. Es el presidente que usted bendijo.
En la ya legendaria columna del diario La Nación, del 16 de febrero de 2015, titulada “Hasta que el silencio aturda a la presidenta”, Alberto dice textualmente: “En el centro del poder, allí donde la denuncia tocaba fibras, hablaron de suicidio y de asesinato, acusaron al muerto de ser un padre desatento y un títere de factores que operan en la sombra y hasta afirmaron que una suerte de lucha fraticida entre servicios de inteligencia, acabó detonando su muerte. Todo lo dicho sería poco importante de no ser que ha salido de la boca de la Presidenta imputada por el fiscal muerto. Ignorando la tragedia, se indultó a si misma, apropiándose de la verdad, de la Patria y hasta de la alegría y condenó cínicamente a los que quedamos agobiados por lo patético de lo ocurrido.”.
Aquí Alberto acusa a Cristina de muchas cuestiones graves. De haberse indultado a sí misma, de apropiarse de la verdad y la Patria y de que los servicios de inteligencia que ella conducía, fueron parte de ese magnicidio. Pero eso no es lo peor. En el párrafo siguiente, Alberto (que, repito, no es macrista, periodista ni juez) dice: “Cristina sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán, solo buscó encubrir a los acusados. No hay nada que probar. (…) ¿Para que pactaron ambos gobiernos notificar a Interpol lo acordado, si no era para levantar los pedidos de captura librados?
Después acusa a Cristina porque “perversamente, hizo avalar su nefasta decisión con una ley nacional. (…) Solo un necio diría que el encubrimiento presidencial a los iraníes no está probado.” Es demoledor. Lo dijo el Presidente de la Nación actual. Y quien fue jefe de gabinete de los Kirchner entre 2003 y 2008 y socio fundador del movimiento. Este texto termina con cualquier discusión y mentira. No hay videíto tristón de Tristán que pueda ocultar la verdad. De todos modos, si prefieren los videos, también hay. El 26 de febrero de 2015, en el Juego Limpio, el colega Nelson Castro en TN, logró declaraciones trascendentes de Alberto Fernández. La primera es cuando asegura que Cristina terminará su gobierno con dos máculas que fueron las leyes de encubrimiento a Boudou en Ciccone y de casi autoamnistía en el pacto con Irán.
Después el actual presidente asegura que el acto de encubrimiento es la propia firma del acuerdo y que ese delito tiene a Cristina como instigadora y a Héctor Timerman como el autor directo. Para levantar estos testimonios calificados, Tristán y Cristina van a necesitar cientos de largometrajes. Con un video donde la fuente es Página 12 y se acusa al periodismo una vez más, no se lo cree nadie. Salvo los fanáticos como el ministro Bauer que creen todo lo que Cristina diga. Le pertenezco, doctora, parece decir siempre. Pero los periodistas tenemos otra obligación y otra misión. Que es la de ser la piedra en el zapato. La de dudar y tener una mirada crítica. Y eso choca todo el tiempo con las ideas de Cristina que odia al periodismo porque quiere controlar todo y que nadie la controle a ella.
Jorge Lanata definió bien este domingo lo que está pasando con esta avanzada del cuarto gobierno kirchnerista contra el periodismo libre y los medios independientes. Dijo que el inquisidor programa del “pauta traficante” Diego Gvirtz, rebautizado por Lanata como “Seis, siete, chorro” ahora está en el poder ejecutivo y no en la televisión mal llamada pública. Nuestra obligación es no callar nada.
El silencio siempre favorece al poder y a los que abusan de ese poder. Para el final me queda solamente una reflexión. La mentira tiene patas cortas. De nada vale que corran. El incendio va con ellos.
Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre.
El actor fue denunciado por impulsar la marcha contra la “infectadura” del pasado 30 de mayo. La presentación se hizo en el juzgado de Daniel Rafecas.
Hace exactamente un mes, el 30 de mayo, se realizó en el Obelisco una marcha contra el Gobierno nacional por el manejo de la pandemia a raíz de las reiteradas extensiones de la cuarentena obligatoria. Aunque se originaron numerosos debates entre oficialistas y opositores, el episodio de mayor confrontación se vivió tras la calificación de “infectadura” que surgió de un grupo de artistas, científicos e intelectuales que se expresaron en una carta abierta contra las medidas del Ejecutivo.
Dicho término generó la furia de la Casa Rosada y propició aquella movilización en el centro porteño y en varias ciudades del país para reclamar una flexibilización del aislamiento que le permita a la gente trabajar en libertad.
Esta semana se volvió a encender la polémica luego de que el actor Juan Acosta fuera denunciado como uno de los promotores de la marcha: un particular lo acusó ante la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) a cargo de Horacio Azzolin, quien la envió a sorteo ante la Cámara Federal y el caso le tocó al juzgado de Daniel Rafecas.
“La sensación que tengo es que quieren callarme, el mensaje es: ‘Juan Acosta, no hables más’. No fui el único que promocionó la marcha; si es por eso, que metan presos a todos los que no respetan la cuarentena en La Matanza cada día”, se defendió el humorista en declaraciones radiales.
Respecto a la denuncia en la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia, Acosta manifestó que esto no es nuevo para él, debido a que defiende “la República y la gestión de Mauricio Macri”. “A mí me apuntan desde hace rato porque critico al gobierno. Yo no les tengo miedo y no me voy a callar porque alguien me dice que me va a meter preso”, señaló.
Un día antes había posteado en las redes sociales el siguiente mensaje: “La ciber patrulla está a full, la palabra es canal por donde respira la democracia, en la denuncia dicen que insto a la rebelión, a la sedición. No escuchaba eso desde la dictadura. Que no decaiga, viva la República”.
En la misma red social, el artista dijo que recibió el apoyo de los diputados de Juntos por el Cambio, Waldo Wolf y Fernando Iglesias y de algunos periodistas, como Baby Etchecopar y Gabriel Levinas.