El Tribunal Oral Federal 4 le otorgó hoy el beneficio de la prisión domiciliaria al ex vicepresidente Amado Boudou, condenado a cinco años y diez meses de prisión por la compra venta de la imprenta Ciccone. Con esta resolución el expresidente y ministro de Economía será trastladado desde Ezeiza hasta Barracas.
Boudou tendrá que utilizar además una tobillera electrónica porque será ingresado en el Programa de Asistencia a Personas Bajo Vigilancia Electrónica. Según el fallo, “la supervisión y asistencia de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal, para lo que se librará correo electrónico ordenando que con carácter urgente se incorpore a Amado Boudou a dicho programa”.
Los abogados de defensores de Boudou, Alejandro Rúa y Graciana Peñafort, habían solicitado que pudiera cumplir con el aislamiento social preventivo y obligatorio fuera del penal de Ezeiza. El recurso había llegado la semana pasada a la Corte Suprema de Justicia, que rechazó tratar el tema, luego de que el TOF 4 le negara el beneficio en una primera instancia.
Al negarse a analizar el caso, el máximo tribunal recomendó que el Tribunal Oral Federal 4 debía definir al respecto, y ahora los magistrados de ese cuerpo decidieron concederle la prisión domiciliaria.
El intendente de Capitán Sarmiento cuestionó el decreto lanzado por el Gobierno que les permite a los distritos aplicar la ley de defensa de la competencia en sus distritos para controlar las subas de precios de los alimentos en pequeños comercios.
Mientras que el Gobierno nacional avanza en la implementación de controles de precios junto con los intendentes del conurbano bonaerense, el jefe comunal de Capitán Sarmiento Javier Iguacel salió al cruce de la iniciativa y acusó al Ejecutivo “sacarse el lazo”.
El funcionario se mostró en contra del decreto que le concede a cada municipio las facultades para controlar los precios de los pequeños comercios en sus distritos. “Estamos conviviendo todo el tiempo con nuestros vecinos y somos conscientes del problema de la inflación y los precios. Trabajamos con los comerciantes que son vecinos que quieren el bien para el pueblo; el problema es que los precios aumentan al por mayor. No es el comerciante de barrio el que quiere hacer una diferencia abismal en contra de sus vecinos. Y este intento de hacer un control de policía sobre nuestra gente, es sacarse el lazo porque la responsabilidad de que no haya inflación, es del gobierno nacional”, indicó el dirigente.
Y amplió: “Cómo pueden los productores y distribuidores contener los precios con una emisión monetaria que supera cualquier previsión. Obviamente habrá aumentos pero echarle la responsabilidad a quienes tenemos otras responsabilidades, es sacarse el lazo”.
Respecto a las investigaciones judiciales que se iniciaron durante su gestión en el mandato de Mauricio Macri, el ex secretario de Energía precisó: “Quiero creer que no van a quedar cajoneadas; este periodo va a pasar; unos días antes de que se estableciera el aislamiento obligatorio, me tocaba ir a declarar en la causa de Vialidad Nacional y se suspendió; espero que cuando termine la cuarentena, la causa continúe”.
Estos días me escribió una lectora, oyente de este programa y de los Encendidos, que me comentaba que, a raíz de la cuarentena, había vuelto a leer “Los amantes bajo el Danubio”.
Se trata de una novela que escribí hace algunos años y que cuenta la historia de una matrimonio húngaro que escondió en el sótano de su casa a otro matrimonio, una pareja judía, durante la ocupación nazi de Budapest.
Pero estas dos personas que ocultan en el sótano, tienen un pasado muy particular. La mujer es la ex esposa del dueño de casa, casada en segundas nupcias con el hombre con el cual el protagonista cree que le fue infiel.
Esta historia, además, es cierta. Es la historia de mi abuelo Béla y mi abuela Margarita que le salvaron la vida a muchísimos judíos durante el nazismo, en esa misma Hungría de la que luego ellos mismos se tuvieron que escapar.
La novela habla de la condición humana bajo el encierro en sótano, mucho más trágico por cierto, que este que nos toca vivir ahora a nosotros. Así que acá comparto con los oyentes de Mitre un pequeño fragmento para compartir en estos días de cuarentena.
“En el sótano de la casa Persay el tiempo se había detenido. Las agujas del reloj de Andris se movían sin sentido; hubieran podido ir en una dirección o en la contraria. Era indiferente. Incluso, si de pronto el minutero hubiese girado en sentido opuesto a la aguja horaria, nada habría cambiado.
La ausencia de ciclos tan sencillos como el día y la noche, la luz y la oscuridad, demostraba que el tiempo era una mera teoría incontrastable con la realidad del subsuelo.
Andris padecía la peor de las claustrofobias: no podía escapar de la celda de sus sombrías ideas. En circunstancias mucho más gratas, prefería el mar a las montañas.
La extensión abierta de los paisajes marítimos le permitía a Andris expandir el pensamiento hacia el horizonte infinito. Las montañas, en cambio, le devolvían el eco de los fantasmas que habitaban dentro de su espíritu.
Si unas relajadas vacaciones en los Alpes daban origen a las más profundas angustias, el encierro entre esas cuatro paredes oscuras lo sumía en la desesperación.
Andris necesitaba huir del sótano, pero ante la imposibilidad material de liberar ese impulso, su cuerpo producía todos los humores que el organismo necesita para escapar. El corazón de Andris latía con el ritmo y la frecuencia del de un velocista.
Sudaba profusamente y tenía la respiración agitada como si, en efecto, se hubiese dado a la fuga. Sentía palpitaciones, cerrazón en la garganta y espasmos en el vientre. Creía estar al borde de un colapso fatal.
Todo este cuadro no hacía más que aumentar la zozobra en una espiral que alimentaba el malestar con angustia y la angustia, con malestar. En esos momentos tenía la certeza de que iba a morir.
Hanna conocía el carácter hipocondríaco de su marido y sabía cómo tranquilizarlo. Sin embargo, en aquel escenario, le resultaba cada vez más difícil devolverlo a la calma. Por añadidura, no tenía en qué ocupar el pensamiento.
Sometido a aquel presente perpetuo, Andris sentía que ya no había porvenir para él. Lo había perdido todo: la casa, el consultorio y los ahorros. Para completar el cuadro anímico, su único y delgado nexo con la vida se lo debía a la generosidad de su peor enemigo.
Hanna se refugiaba en la escritura. Hubiese preferido leer a escribir. Pero como no tenía ningún libro a mano, entonces ella misma escribía las páginas que habría querido leer en esa situación.
Tal vez, pensaba Hanna, en esto radicara la esencia última del oficio del escritor. Acaso los escritores buscaban dentro de su alma las páginas que necesitaban leer y que nadie había escrito aún. Hanna era una lectora compulsiva.
Podía leer en cualquier lugar y circunstancia (…) Durante la extensa estadía en el subsuelo, Hanna escribía la mayor parte del tiempo con un doble propósito: por una parte se había convertido en autora para poder continuar siendo lectora.
Por otra, había descubierto que sus páginas servían para rescatar a Andris del abismo. El encierro les había revelado a ambos la naturaleza de la literatura de manera mucho más clara que cualquier teoría surgida de la Academia de Letras de Budapest.
Para el común de la gente, el ejercicio de la escritura era una muestra de refinamiento, cultura y sensibilidad; los libros adornaban el espíritu del mismo modo que una biblioteca decoraba una sala.
Hanna pudo comprobar que en aquellos días de clausura las letras no eran una vana materia de polémica de salón (…); la escritura se había convertido en una cuestión de vida o muerte.
Hanna dibujaba en su anotador unas letras diminutas y apretadas para aprovechar al máximo el breve espacio entre los renglones. No temía a la página en blanco; al contrario, le daba terror la idea de quedarse sin hojas.
Estiró el anotador cuanto pudo, pero un día, fatalmente, llegó a la última página. Continuó entonces en ambas caras de la tapa y la contratapa.
Nada le daba más alegría que descubrir una nueva superficie libre: papeles sueltos en el fondo de las cajas, cartones de embalajes y hasta en las maderas de los cajones.
Cualquier espacio servía para extender un texto: las paredes, el cemento del piso y hasta la palma de su mano. La escritura y la lectura se convirtieron en el único medio para evadir el encierro y alcanzar un estado semejante a la felicidad”.
Estos son algunos fragmentos de “Los amante bajo el Danubio”.
Quienes han sufrido persecuciones y han debido vivir años ocultos, encerrados, sin ver la luz del sol, nos enseñan que lo único que nos salva de sucumbir es mantener la dignidad y la condición humana aún, y sobre todo, en las circunstancias más adversas.
El gran peligro es que nosotros nos convirtamos en el peor de los virus.
Lejos de aceptar la reducción de sueldos en la dirigencia política, el diputado busca que paguen más los que entraron al blanqueo. La iniciativa cuenta con un total respaldo del Ejecutivo y todo el arco kirchnerista, pero la oposición lo rechaza de plano. “Es populismo puro”, advierten en JxC.
Tras la negativa de Alberto Fernández a la posibilidad de reducir los salarios de los funcionarios, era de esperar que el kirchnerismo avale un nuevo proyecto presentado este lunes por Máximo Kirchner sobre crear un impuesto extraordinario para aquellos trabajadores que ingresaron en el blanqueo.
La iniciativa del oficialismo, impulsada por el titular de la banca del Frente de Todos en Diputados y el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda Carlos Heller busca gravar los grandes patrimonios y así poder financiar al Estado en el marco de la crisis económica agravada por la pandemia del coronavirus. La misma despertó una ola de críticas en la oposición, que anticipó su rechazo.
El hijo de la vicepresidenta, quien se mantiene en llamativo silencio, busca tres condiciones para su proyecto: gravar de manera “excepcional” a los bienes y capitales declarados en el último blanqueo en 2017; limitar las ganancias de los supermercados; y recortar sobre los legisladores de mayor patrimonio.
La medida surge en medio de los intensos pedidos de un sector de la sociedad y por parte de la oposición para que toda la dirigencia política reduzca su salario para paliar los efectos negativos de la cuarentena.
El presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, Carlos Heller, confirmó a los medios que el legislador K le encomendó avanzar en la presentación de uno o más proyectos de ley, para plasmar estas medidas. “Pensamos en las grandes ganancias, grandes empresas exportadoras, cadenas de supermercados. Los muy ricos de la Argentina, sean personas o empresas”, precisó el titular de Presupuesto y aclaró: “Hay que estudiarlo bien y no generar temores en el grueso de la gente. La lógica es que hay que generar recursos extraordinarios, tenemos un Estado desfinanciado y en este momento todos le piden partidas para atender la crisis”.
En este contexto, recordó que en el blanqueo de 2017 se registraron bienes por US$ 116.800 millones.
Rechazo unánime de la oposición
Muchas voces opositoras advirtieron que un gravamen de este estilo a las grandes empresas, en momentos de severa recesión económica, “no hará otra cosa que ralentizar la salida de la crisis”. “Es inconstitucional”, enfatizaron en Juntos por el Cambio.
“El proyecto del oficialismo es populismo puro. Es una discusión que solo se da en la Argentina”, insistió Luciano Aspina (JxC), vicepresidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja.
Desde el lavagnismo también se manifestaron en contra. “Las empresas son las que tienen la mayor espalda para responder más rápidamente a la crisis económica. ¿Por qué las vamos a castigar con un impuesto?”, se preguntó un dirigente cercano al exministro de Economía.
El ministro Daniel Arroyo aseguró que al tratarse de compras de emergencia, los abastecedores no quisieron cobrar menos. Fuerte repudio de la oposición y hasta de dirigentes cercanos al kirchnerismo.
En pleno combate contra el coronavirus y atravesando una severa crisis económica, el Ministerio de Desarrollo Social avanzó este lunes con compras millonarias de arroz, azúcar, aceite, lentejas y fideos para distribuir en los barrios de población más vulnerables frente a los riesgos de la pandemia. Sin embargo, los altísimos costos que le generó esta operación al Gobierno desató otra polémica.
En números precisos, los montos superaron hasta un 62% los precios máximos en góndola que dispuso la Secretaría de Comercio, que retrotrajo los valores a los vigentes del 6 de marzo último. Luego de la catarata de críticas que lanzaron desde la oposición, la cartera que dirige Daniel Arroyo admitió que hubo sobreprecios.
El funcionario aclaró en diálogo con TN que las diferencias se dieron, sobre todo, en azúcar y aceite, por “la dificultad de conseguir proveedores que vendieran más barato ante la emergencia”.
“En el caso del azúcar y el aceite, los precios están por arriba de los precios de referencia que fijó la Sigen. En todos los casos pedimos rebajas, decidimos con un informe técnico comprarlo igual en el marco de la emergencia. No llegamos a cubrir a cantidad de módulos. Aprovecho para pedirles a los proveedores que nos ayuden a bajar los precios”, explicó.
Parte diario: 1.554 contagiados. 48 muertos. 325 recuperados.
Este cuarto gobierno kirchnerista quiere confundir las cosas. Vamos a tratar de aclarar los tantos. Por un lado está la pandemia y por el otro, la República. A la pandemia hay que atacarla y a la República hay que defenderla. ¿Es tan difícil entender eso? ¿O Alberto y el kirchnerismo están cediendo a la tentación autoritaria y estatizante? Lo digo de la forma más sencilla y didáctica posible. Hay que combatir el virus hasta su derrota definitiva. No hay dudas que lo primero es la salud. Pero hay cuidar la República hasta su triunfo definitivo. No hay dudas de que la salud de la democracia y su división de poderes es lo único que nos garantiza la libertad.
Alberto, en su carácter de presidente, está a cargo de la batalla contra el coronavirus y todas las medidas sanitarias que tome, hay que acatarlas. Está asesorado por un grupo de científicos y expertos que son los que lo ayudan a equivocarse lo menos posible. Estamos en una guerra y en esta situación tiene que haber conducción única. Eso no lo discute nadie. La inmensa mayoría del pueblo argentino está cumpliendo con el confinamiento y la dirigencia opositora y el periodismo en su totalidad no cuestiona este tipo de decisiones. No se puede deliberar en medio del tiroteo, mientras mueren compatriotas. ¿Está claro? Yo me subordino como corresponde y cumplo con las órdenes sanitarias del poder ejecutivo? Pero subrayo “sanitarias”, “ordenes sanitarias”. Que todos tengamos disciplina y solidaridad social para cumplir con la cuarentena y con las normas de higiene es una cosa. Pero eso no significa, de ninguna manera que nos callemos y nos auto censuremos frente a los atropellos o las barbaridades políticas que el gobierno comete. Esa es la responsabilidad de todo periodista que no tenga la camiseta de Cristina puesta. Yo tengo puesta la camiseta de la división de poderes. Del respeto a la libertad y los derechos humanos. Y creo que todos los problemas de la democracia se solucionan con más democracia y no con menos democracia.
El silencio no es salud. La mejor vacuna para las enfermedades de la República es la libertad.
No se puede acusar de vende-patria o estigmatizar a los que señalamos los peligros que corren las instituciones con tanto decretazo y con desvíos autoritarios. Que quede claro. Nuestra tarea principal es marcar los errores, advertir sobre los riesgos, custodiar que nadie viole la ley ni la Constitución y que la arbitrariedad no abra las puertas de la corrupción de estado.
No hay que dejar de controlar. El posible botín es gigantesco. Hoy el mismísmo ministro Daniel Arroyo tuvo que confesar que pagaron precios por varios productos muy por encima del valor de mercado y de los precios de referencia. Insólito. Fue por lo menos una impericia notable. Algún juez tiene que actuar de oficio o frente a una denuncia opositora para investigar si además de torpeza no hubo un robo a los dineros del pueblo. Para muestra bastan dos botones. Compraron 1,7 millones de botellas de aceite mezcla de un litro y pagaron 158 pesos por unidad. En precios cuidados está a 121 pesos y en los valores testigos de la SIGEN está a 97 pesos. Se pagó una fortuna de sobre precio.
Azúcar de un kilo. También compraron 1,7 millones de bolsas. Una marca de tercer nivel la pagaron a 75 pesos. El paquete de Ledesma o de Arcor, cuestan 54 pesos de promedio en el supermercado. Y eso que estamos hablando de que el estado compró la friolera de 1,7 millones de unidades. Le podrían haber hecho un descuento por comprar al por mayor. Cómo será la cosa de grave que hasta Juan Grabois, un cristinista amigo del Papa y de Arroyo fue durísimo en un tuit: “ algún h de p… compró fideos al triple de lo que valen y de la peor calidad. Es una estafa a los pobres”. En ese caso, Grabois tiene razón.
Menos mal que estuvo el periodismo independiente para sacar a la luz semejante depropósito.
Insisto con mi idea.
Yo estoy del mismo lado que todos los argentinos. En contra del virus y aportando todo lo que esté a mi alcance para destruirlo y volver a la normalidad. Pero, insisto, el barbijo no debe convertirse en un bozal, como creen muchos. El gobierno kirchnerista debería agradecer esta mirada crítica. Eso le facilita descubrir las equivocaciones y corregirlas a tiempo. Si fuera por los chupamedias de los medios, la locura criminal con los jubilados del viernes hubiera seguido varios días más. Y la tragedia se hubiera trasladado a las morgues y a los cementerios. Los periodistas militantes no ponían cámaras en las colas de los bancos que eran poco menos que mandarlos al matadero. Los medios alcahuetes del gobierno miraban para otro lado. Si fuera por ellos, Alberto se hubiera enterado de la gravedad de la situación cuando empezaran a aparecer los cadáveres. Se pudo frenar de golpe y pegar el volantazo para corregir, gracias al periodismo que mostraba ni más ni menos que la verdad de lo que estaba ocurriendo. Sin maquillaje ni ocultamiento alguno. Para eso sirve el periodismo independiente, entre otras cosas. Algunos obsecuentes llegaron a decir que mostrar esas colas espantosas era golpista. Todo lo contrario. El alerta temprano permitió que la locura no se prolongara.
Los que consideramos fundamental que Alberto expulse del gobierno a Miguel Pesce y a Alejandro Vanoli, los capos del Banco Central y el Ansses, no lo hacemos por venganza o con la intención de herir políticamente al gobierno. Todo lo contrario. La única manera de lograr una victoria contra el virus es tener autoridad y credibilidad. Debe haber ley pareja para todos y los que cometen torpezas incomprensibles deben ser separados del cargo como una señal hacia los demás. Premios y castigos, de eso se trata. No da lo mismo el que hace bien las cosas y el que comete una salvajada que pone en peligro la vida de miles y miles de adultos mayores o que compra alimentos con sobre precios monumentales. Si no hay castigo, se iguala para abajo. Los que hacen bien las cosas lo sienten como una falta de respeto.
Todo indica que en los últimos tiempos, Alberto abandonó su traje de cordero patagónico y apareció el lobo populista y prepotente. Por eso, nuestra responsabilidad es encender las luces rojas. Para que nadie se haga el distraído. Insisto, una vez más, esto no significa que estemos cuestionando las medidas que se toman desde el punto de vista sanitario. No somos médicos ni especialistas en estos temas y por lo tanto solo nos queda consultar a los científicos más creíbles y respetar las normas.
Pero no se puede ocultar una lista de caramelos envenenados que cada vez es más larga. Ojo que envueltos en buenas intenciones, puede haber atrocidades anti democráticas. Está pasando en todo el mundo y es difícil que no nos pase a nosotros. El kirchnerismo tiene una larga historia de abusos, revanchismo, discrecionalidad y corrupción. La pandemia no borra los expedientes. El virus no se come la historia reciente. Hay que lavarse las manos contra la pandemia. Pero es irresponsable lavarse las manos a la hora de denunciar todo lo malo que ocurre y lo que puede llegar a ocurrir.
Veamos los casos más groseros:
1)La utilización excesiva de decretazos. Es un recurso previsto en la Constitución pero al que debe recurrirse lo menos posible. Es verdad que estamos en emergencia y muchas veces, no hay otro remedio. Pero hay que buscar la manera de que toda la sociedad participe de las decisiones desde sus representantes en el Congreso de la Nación. Cristina y Sergio Massa deben ensayar todas las formas posibles para que haya sesiones parlamentarias. La tecnología es una gran ayuda. Se utilizó mucho el ejemplo pero vale repetirlo: aún en plena guerra el Congreso de Gran Bretaña siguió funcionando. Si Diputados y Senadores sesionan hay menos espacio para que el gobierno se desvíe y tome caminos totalitarios. El estado de excepción no puede justificar que el Congreso no funcione.
2)Convertir a los intendentes en policías. Es cierto que muchos comerciantes y supermercados son anti sociales y se aprovechan para aumentar los precios en forma excesiva. Pero la Ley de Defensa de la Competencia es muy delicada y si se la maneja como un arma puede ser facilitadora de extorsiones, venganzas y patoterismo. ¿Se imaginan a un almacenero frente a un intendente que le exija que done mercadería para que las reparta el partido Justicialista? ¿Tiene espacio para negarse? ¿Puede decir que no? El intendente ya tiene mucho poder. Pero si por decreto se les da la facultad de multar o clausurar un negocio o decomisar mercaderías estaríamos ante un avance brutal del estado sobre la actividad privada.
3)Romper los compromisos y los contratos. Máximo Kirchner, el príncipe millonario, propuso cobrar algo así como una multa, a los que entraron en el blanqueo. Alberto compró esa idea y otra vez planteó una ruptura de acuerdos envuelta en una idea positiva. Explico: es cierto que los que evadieron cometieron un delito y el blanqueo les permitió utilizar esos fondos millonarios sin explicar su procedencia. Eso es condenable como son condenables todos los blanqueos del mundo. Porque castigan a la persona honrada que cumplió con todos sus compromisos legales. Pero también es cierto que el estado les garantizó que si pagaban una vez, se terminaba la ilegalidad. Los gobiernos, por la continuidad jurídica, se comprometieron a cumplir esto. Y ahora, Alberto y Máximo quieren romper ese contrato. Es simpático decir que van a pagar lo que evadieron millones. Pero es sumamente peligroso como señal que nada es seguro y que con arbitrariedad todo puede cambiar según lo decida el capanga de turno. La seguridad jurídica estalla y mucha gente multiplica su desconfianza en el gobierno. Y como si esto fuera poco, seguramente, esto va a ser declarado anticonstitucional por algún juez. Están legislando para atrás. Y con un decreto. Eso va derechito a la Corte Suprema.
4)No pensar en el interés general. En muchos aspectos, aparece la intención de llevar agua para el molino partidario. Y eso también genera desconfianza y puede minar la autoridad ecuménica que necesita Alberto para el combate contra la pandemia. Al principio incorporó a los dirigentes opositores a casi todos los actos. Últimamente prefiere aparece con los capataces de las patotas y la corrupción como Hugo Moyano y endiosarlos como si fueran ángeles. O a los que califican de gorilas, oligarcas o golpistas a ciudadanos que expresan su protesta con las cacerolas en forma pacífica y autónoma. ¿Cuál es el problema? ¿Les molestan las críticas? La democracia es consensos y también disensos. La uniformidad es un valor de los regimientos y de los militares. La diversidad y las críticas son los pilares de la democracia republicana. Nadie critica que se combata al virus hasta lograr su derrota. Pero nadie debe pretender que los barbijos se conviertan en bozales. La democracia se corrige con más democracia. Nunca menos.
La columna de Alfredo Leuco en #Ledoymipalabra por Radio Mitre.
Lo advirtió el periodismo, pero también fue cuestionado por el piquetero kirchnerista Juan Graboís. “Un hdp compró fideos al triple de lo que valen”, dijo. Algunos hablan de más de 40 millones de diferencia entre lo que se paga en la góndola y la compra de Desarrollo Social para paliar la pandemia de Coronavirus. Arroyo admitió que se pagó de más.
El Gobierno Nacional anunció la compra de unidades de aceite de mezcla, fideos, azúcar, lentejas y arroz por más de 384 millones de pesos para el armado de cajas mínimas que serán repartidas por el ministerio de Desarrollo Social. Las compras fueron realizadas por una contratación directa, sin tener en cuenta el Régimen de Contrataciones de la Administración Pública Nacional, dado que así lo habilitó el Decreto 260/20 en el que se determinó la emergencia pública en materia sanitaria y ya hubo denuncias sobre los montos.
Uno de los primeros en advertir irregularidades fue el periodista de La Nación, Diego Cabot que mostró que por ejemplo, en el litro de aceite se pagó bastante más que lo que se puede conseguir en las góndolas de las cadenas más importantes de supermercados.
ALIMENTOS. El Gobierno compró 1.020.000 paquetes de medio kilo de fideos semolados. Pago, en promedio por cada uno $84,84. Las marcas son Aldente, Doña Luisa o Pastarole. En Precios Máximos, un similar marca Molto, 52 pesos#DeComprasConArroyopic.twitter.com/af6g4WXoW5
El periodista económico de Radio Rivadavia, Manuel Adorni, también denunció la supuesta maniobra de compras muy por encima de los precios máximos y denunció un sobreprecio de 40 millones.
El Gobierno compró 1.020.000 de paquetes de fideos a $84, pero en la calle se consiguen en $52. Compró 680.000 botellas de aceite a $158 pero se consiguen a $145. El sobreprecio fue de más de $40 millones. Mientras tanto vos siendo solidario, sin producir y por perder tu trabajo.
La presidenta del PRO, Patricia Bullrich habló de sobrepecios que superaban los 100 millones de pesos. Un escándalo. “DNU y emergencia no son sinónimos de vale todo”, posteó.
Tantas sospechas generó la compra de alimentos anunciada por Desarrollo Social y el Gobierno que hasta Juan Grabois, que comulga con las ideas de este gobierno, los trató de “hdp” (sic) “Estas son las cosas que me enferman y no se pueden dejar pasar. Algún hdp compró fideos al TRIPLE de lo que valen y de la peor calidad. Nosotros compramos a $28 el paquete vs $84. Es una estafa a los pobres. Confío en que @alferdez va a ponerle los puntos al responsable”, escribió en su Twitter.
Estas son las cosas que me enferman y no se pueden dejar pasar. Algún hdp compró fideos al TRIPLE de lo que valen y de la peor calidad. Nosotros compramos a $28 el paquete vs $84. Es una estafa a los pobres. Confío en que @alferdez va a ponerle los puntos al responsable. pic.twitter.com/UCG15mrxM7
El diputado Alvaro de Lamadrid, de la UCR, directamentamente comparó las compras con las que efectúa el Gobierno de Alberto Fernández y no se quedó conformes con algunas aclaraciones que hiceron desde el ministerio de Desarrollo Social.
En la pandemia el Gobierno pagó sobreprecios en la compra de alimentos. Como puede ser?. Parecen las cajas CLAP de Maduro? ¿Clausuran supermercados y comercios con precios minorista más baratos que lo que paga el Estado?. Explique ésto Pte @alferdezhttps://t.co/6OurJNpDOQ
— Alvaro de Lamadrid (@AlvarodLamadrid) April 6, 2020
El Gobierno admitió que pagó precios más altos y lo justificó por la urgencia. “En los casos de aceite y azúcar, los proveedores cotizaron por encima del precio testigo y se les solicitó una mejora de precio. Las ofertas posteriores siguieron por arriba del precio, pero ante la necesidad de llegar a comedores y merenderos con esos productos que forman parte de la canasta básica, se decidió realizar la compra”, explicó Daniel Arroyo.
El arco político de Juntos por el Cambio repudió las amenazas y pidió más garantías para la diputada provincial, víctima de una entradera en 2010 en la que perdió a su hijo Isidro.
La diputada provincial de Juntos por el Cambio había denunciado y posteado las amenazas que le realizó desde la cárcel el condenado por haberle disparó en una salidera bancaria y que como resultado perdió al hijo que estaba esperando. El 29 de julio de 2010 en La Plata ocurrió el brutal ataque y ayer enunció que el autor del balazo que la hirió y le provocó la muerte a Isidro, el bebé que esperaba, la amenaza desde la cárcel a partir del permiso que tienen los reclusos de tener teléfono celular por el coronavirus.
Esto me escribe el hombre que asesinó a mi hijo el día que liberan el uso de celulares y redes. Que pensaron que iban a hacer? Llamar a la abuela? pic.twitter.com/NU3hdVwOKG
Se trata de Carlos Fabián Moreno, el autor del disparo que le provocó la muerte a su bebé Isidro, quien, según la diputada provincial, le escribió varios mensajes en su página de Facebook. Píparo subió un post a esa red social que decía: “Un día que siempre va a doler en La Plata, la inundación del 02 de abril de 2013 dejó víctimas evitables, mentiras e impunidad. No olvidamos”.
Los apoyos para la diputada no se hicieron esperar. Sobre todo desde los dirigentes más importantes de Juntos por el Cambio. Federico Pinedo lo hizo en nombre de todo el bloque de Cambiemos.
Las principales voces se manifestaron en las redes y repudiaron las amenazas para Carolina Píparo que al final del día agradeció el apoyo recibido.
Desde la cárcel, con los teléfonos que permitió Kicillof, los delincuentes amenazan a familias de las víctimas. Es una vergüenza. Dónde están los valores de algunos dirigentes que no piensan el daño que generan sus decisiones superficiales e ideológicas. https://t.co/dlRCCzwUYQ
El Bloque PRO se solidariza y exige garantías para Carolina Píparo El bloque de Diputados Nacionales del PRO repudia enérgicamente el hostigamiento virtual recibido por la legisladora, Carolina Píparo, por parte del asesino de su hijo, Carlos Moreno, Abro hilo
Sumo mi repudio a las amenazas e intimidaciones que sufrió la diputada Carolina Píparo. Y también solicito a las autoridades que impidan que el uso de celulares y redes en los penales se conviertan en herramientas del delito. pic.twitter.com/jvKkq87PSL
— Alejandro Finocchiaro (@alefinocchiaro) April 5, 2020
“No seamos demagogos y genémonos nuestro sueldo como corresponde” dijo y respaldó un proyecto de Máximo Kirchner para cobrarle un impuesto extraordinario a los que entraron en el último blanqueo de capitales.
El presidente Alberto Fernández rechazó la idea de bajar los salarios de la administración pública, al tiempo que respaldó el proyecto que presentará que el diputado nacional Máximo Kirchner y que contempla un impuesto extraordinario para aquellas personas que entraron en el último blanqueo de capitales.
“No seamos hipócritas, son los que después nos llaman populistas a nosotros. No seamos demagogos y ganémonos nuestro sueldo como corresponde”, remarcó.
“Yo soy parte de un Gobierno de funcionarios que los llamás a las 7 de la mañana están y los llamas a la 1 de la mañana y están, y siempre tienen respuestas para todo”, continuó.
En esta línea, afirmó que todos los funcionarios de su Gobierno, a diferencia de los de la anterior gestión de Cambiemos, “viven de su sueldo” y ninguno tiene un salario “exorbitante”.
“Ninguno de esos funcionarios tiene empresas en el exterior, empresas offshore ni tiene empresas propias de donde sacan utilidades. Viven de su sueldo. Ninguno de ellos tiene un sueldo exorbitante ni yo tengo un sueldo exorbitante”, enfatizó.
Sobre el anuncio de los jueces de la Corte Suprema de que se bajarán un 25% sus salarios, dijo que le parece “muy bien” pero aclaró que no puede compararse con los sueldos más bajos que cobran, por ejemplo, los funcionarios del Poder Ejecutivo.
“Yo he visto que los jueces de la Corte han donado el 25% de sus sueldos, está muy bien. Pero quiero decir que el 25% del sueldo de un juez de la Corte es casi el sueldo del Presidente de la República”, diferenció.
“Yo reivindico la política, el servicio público que la política presta. Yo no voy a ser un hipócrita. Esa no es la solución que la Argentina necesita, la verdad no estoy de acuerdo con eso. Nunca me sumé a esa lógica”, sostuvo el jefe de Estado, rechazando la propuesta opositora de reducir los sueldos de los políticos en un 30%.
En este sentido, Fernández consideró que tiene “más lógica” exigir un aporte a los que más ganaron o se beneficiaron “por el blanqueo después de defraudar al Estado y no pagar impuestos”.
“Es mucho más razonable pedirles un esfuerzo a ellos que a Carla Vizzotti, que gana 150 mil pesos y está todo el día en la calle viendo cómo combatir el coronavirus”, afirmó en declaraciones a El Cohete a la Luna.
“La ley tiene una lógica mucho mayor que el proyecto de los que dicen demos algo de nuestro sueldo “, agregó.
De esta manera, Fernández se opuso tajantemente a la propuesta que días atrás le había enviado por carta el interbloque de diputados nacionales de Juntos por el Cambio para crear un fondo de emergencia constituido con el 30% de los ingresos de todos los cargos jerárquicos de los tres poderes del Estado.
Además, se refirió a los cacerolazos que se hicieron sentir en algunos barrios de la Capital Federal y del norte del Conurbano: “A mi las cacerolas no me afectaron en ningún momento”. “A los que nos toca gobernar sabemos el momento que estamos pasando. No es un momento para tirar piedras, sino para sentarnos a pensar juntos soluciones”, resaltó.
El diputado nacional del radicalismo aseguró que esta situación “era de esperar” y que debería haber sido mejor planificada por el Gobierno.
En el día que reabrían los bancos por primera vez desde el inicio de la cuarentena, miles de jubilados y pensionados sufrieron el intemperie durante más de 10 horas para cobrar sus haberes por ventanilla. El indignante hecho se replicó por todo el país y desató una ola de cuestionamientos al Gobierno nacional por su mala praxis a la hora de tomar semejante medida en medio de una pandemia que afecta a las adultos mayores.
José Manuel Cano, diputado radical por Tucumán, aseguró esta tarde en Le Doy mi Palabra que fue “un desborde de muchísima gente” y ejemplificó con lo sucedido en su provincia: “Acá 600 mil habitantes que tienen beneficios de la seguridad social y 16 millones de personas. Vi a los empleados bancarios trabajando en la calle, tratando de que se respete la distancia, cuando en realidad debe estar el Estado, Anses y el Ministerio del Interior planificando algo que hoy fue un desastre”, opinó.
“En lo gestual también tiene que haber un mensaje. Cuando uno vio el acto del hospital de los Moyano con el presidente, a veces tiende a que la gente no tome real conciencia”, agregó el legislador con una punzante crítica a Alberto Fernández por sus elogios al líder camionero.
“La OMS trazó ejes, uno es aumentar la capacidad de testeos sobre todo en barrios donde es difícil que la gente esté metida en sus casas. Y lo que hoy pasó, la principal responsabilidad la tiene el Estado. Se sabía que esto iba a pasar”, completó el dirigente de la Unión Cívica Radical.