Lacalle Pou: “No hay un solo elemento para asegurar que Venezuela sea una democracia”

El presidente uruguayo volvió a repudiar al régimen de Nicolás Maduro: “No hay legitimidad de poderes, no hay elecciones libres, se violan los derechos humanos, hay tortura y cárcel sin juicio”.


En una nueva entrevista con un medio de comunicación argentino, Luis Lacalle Pou ratificó la postura de su Gobierno respecto Venezuela y dejó en claro que “no hay ningún elemento para asegurar que es una democracia”.

“No funciona la separación de poderes, no hay legitimidad de alguno de esos poderes, no hay elecciones libres, se violan todos los derechos humanos de forma continua, hay tortura, hay cárcel sin juicio… Es más te diría que la pregunta debería ser al revés, ¿Venezuela tiene algún elemento para asegurar que es una democracia? Porque nos complicaría muchísimo decir uno”, señaló el presidente uruguayo en diálogo con Infobae.

Con la honestidad, libertad ciudadana, el consenso entre los diferentes partidos y el patriotismo con el que se identifica, el mandatario oriental que es furor en la Argentina se anima a afirmar que en Venezuela hay una dictadura.

En ese sentido, al ser consultado sobre con qué países de la región se sentía más cómodo en cuestiones políticas, dijo: “Argentina y Brasil sin duda. Brasil es nuestro segundo socio comercial después de China y Argentina es el país que más nos suministra turistas sobre todo en la temporada estival. Paraguay tenemos una vinculación histórica y creemos tener la vocación de ser la salida al mar conjuntamente con la Argentina. La ideología que le toque gobernar en el momento a cualquiera de esos países me puede gustar mucho, poquito o nada que es una cuestión personal mía, simplemente que esto no puede teñir las relaciones exteriores“.

Con respecto a la situación del coronavirus en su país y la estrategia planteada para neutralizar los contagios, Lacalle Pou explicó que “desde el momento que empezamos abrir la economía, la educación y la recreación sabíamos que iba a ver más circulación de gente y eso genera contactos, lo que puede generar contagios. Hay seis brotes en Uruguay, los últimos tres que vinieron cuando parecía que íbamos a tener casi nulos contagios, nos preocuparon justamente por eso, porque creíamos que íbamos en un sentido. El de Rivera sobre todo por la frontera seca y se controló, el de Treinta y Tres surge dentro de un centro de salud y lo mismo, este nuevo tiene la similitud por ser en un centro de salud pero es en Montevideo. Entonces es más difícil trazar y seguir los contactos. Esa es la dificultad nuestra”.

Y agregó: “Sí va haber más brotes y repetimos lo mismo: prevención con lo nuevo del hisopado a cualquier persona que se vaya a internar, segundo la reacción casi en tiempo real y ahí está la capacidad de la gente de informar que tiene síntomas porque aislamos a esa persona y por último controlar una vez que tenés el grupo del contacto. No estamos en una urgencia porque la capacidad de camas de tratamiento intensivo no está colmada, deberíamos tener 8700 casos activos al mismo tiempo, o sea que estamos a 8600 de estar en esa situación”.

Otro chispazo entre Frederic y Berni: ¿Vas a desenfundar o hacés esto porque soy mujer?

La ministra de seguridad de la nación y su par bonaerense protagonizaron otro fuerte cruce por la distribución de las fuerzas federales en el territorio provincial.


En medio de la crisis que atraviesa el país por la pandemia del coronavirus, la inseguridad también vuelve a su ritmo habitual y reactiva viejas tensiones en la Provincia. Así se reflejó en la reunión de este miércoles entre el ministro de Seguridad de Sergio Berni con su par nacional Sabina Frederic, que incluyó fuertes declaraciones cruzadas y colmó la paciencia de Alberto Fernández.

A los gritos, el funcionario se arrancó el barbijo y apoyó sus manos sobre la mesa inclinando su cuerpo hacía adelante. Frederic consideró ese gesto como amenazador y respondió ante la mirada atónita del gobernador Axel Kicillof.: “¿Vas a desenfundar o me vas a atacar por ser mujer?”.

Nervioso, Berni se volcó el café encima. Aunque no fue el único momento de tensión. Eduardo Villalba, secretario de Seguridad, le recordó su actitud en el Puente La Noria cuando irrumpió en un control que estaba realizando la Policía Federal hace tres semanas. “Si hacés una cosa así de nuevo vas a ir detenido”, le advirtió.

Ante el crecimiento del delito en el Gran Buenos Aires y tras escuchar el reclamo de un grupo de intendentes del Conurbano, Kicillof había convocado a Frederic a la sede que el Ministerio de Seguridad bonaerense. El objetivo era pavimentar la relación entre los ministros, que no se veían a solas desde marzo, previo al inicio de la cuarentena dura que impuso el Gobierno nacional.

Al encuentro fue Kicillof acompañado por el jefe de Gabinete, Carlos Bianco; y la ministra llegó junto a su número 2, Eduardo Villalba, ya recuperado del coronavirus. A Berni, en su condición de anfitrión, lo rodearon los subsecretarios Darío Ruiz (Coordinación de Políticas de Seguridad), Sebastián Fernández Ciatti (Planificación e Inteligencia Criminal) y Javier Alonso (Formación y Capacitación).

Las diferencias entre los ministros comenzaron apenas asumieron pero se acentuaron con el correr de la gestión y se profundizaron en junio, cuando Berni descargó su fastidio por considerar que la Provincia no recibía “nada” de apoyo del Gobierno nacional en materia de Seguridad. La gota que había rebalsado el vaso -hasta este miércoles- se dio a principios de este mes, el día del inicio de la última etapa de aislamiento estricto, cuando Berni apareció en Puente La Noria y se cruzó con efectivos federales, enojado por las condiciones en las que realizaban los operativos de control de la circulación.

La cumbre de este miércoles respondió en parte a esa intención de Kicillof de disimular las diferencias, al menos públicamente, con una foto con ambos funcionarios. De hecho, voceros oficiales resaltaron “los resultados obtenidos con el trabajo coordinado” y hasta consensuaron en no filtrar previamente la cumbre y difundirla en simultáneo, con un comunicado con idénticos lineamientos.

“Con el objetivo de darle más eficiencia a la presencia de fuerzas de seguridad, los funcionarios repasaron el diagrama de operativos de control y el redespliegue de las fuerzas federales”, ampliaron. Este fue uno de los ejes de los reclamos que Berni le hizo a Frederic en relación a la presencia de efectivos en el territorio. Y que Kicillof, en silencio y evitando agitar todavía más la interna, siempre respaldó.

Pero lejos estuvo de ser el clima ideal. Berni no resignó su postura y le insistió para que Nación le diera más poder de control de las fuerzas federales que se desplegarán en el territorio, y Frederic tampoco cedió. “Vos no podés manejar a la gendarmería, eso nos corresponde a nosotros”, se plantó la ministra. “Yo no quiero eso, pero necesitamos que la Gendarmería vaya a donde nosotros, que conocemos dónde está el problema, decimos. De nada sirve que los gendarmes se saquen fotos caminando por cualquier lado”, respondió Berni.

Kicillof dará un subsidio de $500 por día a pacientes leves internados

“Es un subsidio por desarraigo y solidaridad”, explicó el gobernador. Se les abonará ese monto todos los días a quienes que deban aislarse fuera de sus casas, en los centros de salud oficiales como el que se armó en Tecnópolis.


La Provincia de Buenos Aires puso en marcha el programa “Acompañar” con el que busca fomentar que los pacientes de coronavirus leves hagan el aislamiento fuera de sus casas, precisamente en algunos de los parques sanitarios y módulos extrahospitalarios del distrito. Lo curioso del anuncio es se les abonará un subsidio de $500 diarios a modo de “desarraigo”, una suma que a dos semanas de internación alcanzaría los 7 mil pesos y que en proporción superaría al Ingreso Familiar de Emergencia ($10 mil en 30 días).

.“La gente muchas veces necesitaría irse de su casa, sanitariamente es aconsejable, pero por un motivo u otro no lo hace. Entonces he firmado el programa Acompañar, que es de albergue para la atención y recuperación de pacientes COVID leves”, dijo Axel Kicillof en una alocución realizada en el Centro de Aislamiento en el Parque Tecnópolis, que cuenta con 2.000 camas.

El programa, del que no trascendieron otros detalles, contempla “un fondo especial” a través del cual se distribuirá “un subsidio por desarraigo y solidaridad a los pacientes”. El gobernador no precisó si habrá que anotarse para recibir el beneficio y tampoco especificó los requisitos para acceder al beneficio ni las plazas disponibles para su implementación.

“Sabemos que el que se queda en su casa, cuando decide hacerlo y no irse, es porque siente una pérdida, siente va a resignar algo, como el desarraigo que significaría irse. Entonces la Provincia le va a dar 500 pesos por día para compensar, incentivar y fomentar”, agregó el funcionario, que a la vez dejó en claro que no se trata de asilar, extraer, ni confinar; sino de acompañar con condiciones excelentes a aquellos que no pueden estar en sus casas”.

“Es fundamental en esta etapa que quien es positivo consiga una situación de aislamiento para no estar en contacto con aquellos que no tienen y los contagie. Hay quienes pueden cursar ese aislamiento en sus hogares, pero para otros es imposible. Es ahí cuando aparece el Estado, que ha fabricado espacios, albergues para quienes no puedan estar en sus casas y no necesiten ir a un hospital”, indicó Kicillof.

Por último, el mandatario bonaerense reveló que la medida fue consensuada con el diputado nacional por la Provincia Máximo Kirchner, y señaló que el plazo máximo de internación es de diez días. “El gobierno no va a escatimar recursos para que se contagie la menor cantidad de gente posible”, cerró.

Andahazi: “El último leprosario argentino”

Desde que se inició esta pandemia, en esta columna de historia intentamos comprender las enfermedades del pasado para sobrellevar el presente y vislumbrar un futuro.

Imaginemos el argumento de una novela: corre el año 1950. Beatriz es una mujer humilde que acaba de llegar del Chaco. Busca trabajo en Buenos Aires. Vive con su marido y su hijito en la casa de una prima hasta que consigan algo.

De pronto, advierte que las manchas en la piel que le brotaron hace algún tiempo empeoran, se ven ulceradas. Está cansada, sin fuerzas; se dice a sí misma que en esas condiciones le será muy difícil conseguir trabajo. Entonces decide ir al hospital para que le den algo que la ayude.

Entra en el consultorio de un médico clínico que le revisa muy atento los brazos y le pide que la espere un momento. Al rato, vuelve con un colega dermatólogo que la examina y le hace muchas preguntas.

–¿Le duele si la pellizco aquí?
–No.
–¿No siente nada?
–No.
–¿Siente hormigueos en las piernas?
–Sí.
–¿Está cansada?
–Muy cansada.

Los doctores salen del consultorio y vuelven a entrar. Le explican que tiene lepra, que la van a llevar a un lugar donde pasará “un tiempito hasta curarse”. Ella se angustia, dice que su esposo la espera. La situación se complica.

Un enfermero la quiere retener, ella se suelta con un movimiento brusco. La recepcionista llama a la policía y de pronto la meten en una ambulancia, custodiada por la fuerza pública.

Beatriz no entiende. Ve por la ventanilla cómo se aleja la ciudad, toman la ruta 24 y luego un camino de tierra. Llegan a un predio enorme en medio del campo. Hay casitas desperdigadas y en el centro un enorme hospital. Le asignan una cama en el pabellón de mujeres, sector enfermos.

Beatriz llegó con lo puesto. Un camillero corpulento, de pie junto a la puerta, le impide salir del pabellón. Poco a poco toma contacto con otras enfermas, a una de ellas le faltan los dedos, hay varias en silla de ruedas.

Está internada en el Hospital Nacional Baldomero Sommer, le dirán, y su tratamiento no llevará “un tiempito”, la engañaron. “No salimos más de acá”, le dice la anciana que descansa a unos metros, “nunca más”.

–¿Estoy presa? –pregunta Beatriz, mientra mira los alambrados y los candados que refuerzan la seguridad.

–¿Qué delito cometí?

–Tenemos lepra –le responde la anciana, resignada, entumecida de dolor.

Con mucho esfuerzo, logra que le permitan llamar a su esposo y le da la dirección para que la visiten, está desesperada por ver a su hijo.
Cuando llega el domingo se arregla lo mejor que puede para abrazar a su nene. Pero la llevan a una sala extraña, llamada parlatorio.

Su marido y su hijo están del otro lado del vidrio, no puede tocarlos, jamás volverá a sentir la piel suave de su hijito. Cierra los ojos y la palabra “condenada” le golpea la cabeza y el corazón.

Pasan los años y trasladan a Beatriz a un pabellón de “crónicos”. Recibe distintos tratamientos. No queda ciega, como muchas de sus compañeras. Le permiten salir a pasear por el predio.

La familia de Beatriz dejó de visitarla. La última vez, su esposo le dijo que le daba miedo que el nene se contagiara y no volvieron más. A los teléfonos donde llama responden “equivocado” y ella también se resignó: su vida, su presente y su futuro se llaman Sommer.

Hace tareas de limpieza, teje para sus compañeras postradas y en uno de esos paseos conoce a Miguel. Miguel llegó de Formosa para ser tratado en el Sommer, se enamoran, se cuidan, se devuelven mutuamente la sonrisa.

Los internos tiene prohibido entablar relaciones íntimas, pero Beatriz y Miguel se aman, se encuentran a escondidas entre las tareas diarias y un día ocurre lo que no debía pasar: Beatriz queda embarazada.

Pasa el embarazo aislada y cuando nace la beba, a la que llama Milagros, se la sacan. Mientras Beatriz llora y grita le dicen que la lepra es hereditaria, que infectará a su hija, que es por el bien de la chiquita.

Tres monjas vienen a buscar a la nena, la trasladan a su nuevo hogar, la Colonia Mi Esperanza en Isidro Casanova. Miguel ya no la hace sonreir, nada la hace sonreír. A los cuatro años le traen a la nena.

Se muere por besarla, pero no puede. Otra vez el parlatorio. Lo acepta, no le queda otra. El cuarto domingo de cada mes la visita Milagros. Las monjas traen a todos los chicos nacidos en el Sommer una vez por mes para que sus padres los vean sin tocarlos; apoyan las manos en los vidrios.

Milagros no tiene manchas, es lo único que hace soñar a Beatriz, quizás ella sí pueda ser libre y un día, cuando sea grande, la venga a buscar.

La historia de Beatriz se parece a la de miles de argentinos que vivieron en el Sommer cuando el hospital se parecía más a una cárcel que a un centro de salud.

Aquellos tiempos en los que la lepra era incurable y el protocolo de la Ley Aberastury exigía separar al enfermo de la sociedad y de su propia familia para evitar contagios.

Hoy, el Sommer es una colonia-hospital que cobija, asila y atiende a 270 personas que tuvieron lepra, se curaron pero ya no pueden reinsertarse en la sociedad.

Secuelas físicas o psíquicas, incapacidad de conseguir vivienda y trabajo, ceguera, mutilaciones. Pobreza. Menos de 10 enfermos activos hay en pleno tratamiento.

Y también hay adolescentes, niños y familias que viven en sencillas casitas porque se ha demostrado que la lepra no es hereditaria y que el 80% de la población tiene anticuerpos. La Colonia Mi Esperanza ya no existe y hoy los padres del Sommer crían a sus propios hijos.

El Sommer es un pueblito tranquilo donde 300 personas viven un tiempo distinto, aquietando la herida, a tan solo 80 km del Obelisco. En medio de esta cuarentena, pensemos que hay otros, muchos otros, que han vivido en cuarentena toda su vida.

Basta de proteger delincuentes

Reconozco que estoy absolutamente indignado. No puedo creer como el estado se encargó de destruir la vida de un hombre digno y honrado como Jorge Ríos. Estuvo tres días en el calabozo de una comisaría, pero ahora está en prisión domiciliaria, acusado de homicidio agravado. Está emocional y físicamente quebrado, con su familia hecha pedazos y con un futuro incierto.

Jorge Adolfo Ríos está del lado de los buenos. Tiene 71 años y está jubilado. Hasta hace unos días estaba dedicado a trabajar incansablemente y en forma honesta como herrero. Con esfuerzo y sacrificio pudo tener una casa sencilla, de barrio, al 2.700 de la calle Ayolas, en Quilmes. Sintió la satisfacción de todo padre que forma una familia decente y el orgullo de haber logrado levantar esa humilde casa con el sudor de su frente. Jorge sufrió y sufre, distintas enfermedades. Y aun así, salió adelante. Mandó sus hijos al colegio, pagó los impuestos, disfrutó de cumpleaños y de amigos y se cuidó en la cuarentena. Se podría decir que Jorge era feliz. Con poco o con mucho, según el cristal con que se mire. Tiene una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, un solo riñón, es diabético e hipertenso. Tuvo un infarto y nada le fue fácil. Pero apostó a la cultura del trabajo y la educación para sus hijos. Un hombre de bien, con sus sueños y frustraciones como todos nosotros.

Pero hace un par de días, el estado nacional, la provincia de Buenos Aires y la intendencia de Quilmes, no le dieron a Jorge la seguridad que todos necesitamos y 5 salvajes entraron a su domicilio en tres ocasiones. ¿Escuchó bien? Cinco delincuentes, barras bravas del fútbol entraron tres veces a su casa. Lo agarraron a trompadas, lo amenazaron con una faca, le clavaron un destornillador, lo arrastraron por el suelo y le dejaron la cara y parte de su cuerpo lleno de golpes y sangre.

En un descuido de los violentos asaltantes, Jorge tomó su pistola Bersa 9 milímetros y para defenderse pegó tres o cuatro tiros. De paso le aclaro que el arma está legalmente a su nombre y tiene todos los permisos. Franco Moreyra, de 26 años, uno de los delincuentes salió corriendo igual que sus cómplices, pero con dificultad porque se había doblado el tobillo al saltar del techo a la calle. Jorge los siguió porque al lado de su casa vive su comadre de 80 años, la madrina de su hijo y tuvo miedo que intentaran tomarla de rehén. Al parecer, ante las amenazas de muerte que el delincuente le hizo, Jorge le pegó dos tiros a Moreyra. Eso no está claro porque en las imágenes de las cámaras no se ve ningún fogonazo. Los 4 pistoleros huyeron despavoridos. Y un vecino le dijo a Jorge: “Vamos, vamos que nos van a matar a todos”. Es decir que el peligro seguía y que el delito se seguía cometiendo incluso afuera de su casa. Pstricia, una vecina salió por el ruido y le habló a Jorge que estaba ido, en shock, según declaró. El solo atinó a decir: “Llamá al 911”. Es una buena persona y lo conozco hace 20 años dijo la vecina.

¿Qué hizo el fiscal Ariel Rivas? Salió rápido a buscar a los delincuentes? No. Metió preso a Jorge y lo acusa de homicidio agravado. ¿Escuchó bien? Jorge estaba en su casa tranquilo, descansando, de golpe 5 energúmenos entraron 3 veces a su casa, lo cagaron a trompadas, lo torturaron con objetos punzantes y resulta que la víctima, Jorge, el herrero jubilado que compró su casita con tanto esfuerzo, está acusado de homicidio agravado. El mundo al revés. La víctima pasó a ser victimario. El fiscal Ariel Rivas dijo que Moreyra estaba en estado de indefensión. Me encantaría preguntarle al fiscal Ariel Rivas: ¿Y en qué estado estaba Jorge? ¿Se preguntó eso, fiscal? ¿En que estado estaba Jorge?. Estaba golpeado, sangrando, humillado, violado en su intimidad en tres ocasiones por 5 barras bravas, dolorido, en estado de emoción violenta, cagado de miedo y obligado a resolver en minutos una situación totalmente inesperada.

Jorge es un laburante, no un asesino. Lo dijo en una entrevista: “me siento mal, yo no nací para asesinar a nadie”. Los delincuentes fueron a su casa. Se metieron tres veces. Eran 5 barras bravas. El estado que no lo protegió obligó a Jorge a defenderse. Y ahora el estado lo mete preso a Jorge y lo acusa de homicidio agravado. Pero, ¿estamos todos locos? La justicia falsamente garantista que inoculó Zaffaroni como un veneno en la Argentina, protege a los delincuentes y jamás se pone del lado de las víctimas.

Por eso le digo, entre el estado que no le dio seguridad y que luego lo metió preso, a Jorge le arruinaron la vida. Su cabeza ya no será la misma. Esas imágenes se le aparecerán como fantasmas durante años. Su familia dijo: “No lo mató el ladrón pero ahora lo va a matar la justicia”. Y encima ahora tiene que malvender la casa que levantó con tanto esfuerzo porque ayer fueron los amigotes de Moreyra a buscar venganza a la puerta. Ya no podrá vivir en donde vivió toda su vida. Los buenos como Jorge se tienen que mudar porque Quilmes y gran parte del Conurbano es tierra de nadie.

“Sensación de inseguridad”, diría Aníbal Fernández. Mandan los delincuentes y muchos jueces y fiscales los liberan más rápido que un bombero. No tienen vergüenza ni dignidad para ejercer su profesión. Tienen que impartir derecho. Y no me vengan con la fría letra de la ley y los tecnicismos. Porque les falta sensibilidad y les sobra pánico. Tienen mil zonas grises en la ley y en lugar de colocarse del lado de los derechos humanos de las víctimas, protegen a los delincuentes. Siempre encuentran alguna vuelta para liberarlos. Y digo que tienen pánico a dos situaciones. A la venganza de los cómplices que después aprietan o amenazan a los jueces y fiscales. Y al qué dirán de los muchachos falsamente progresistas que todavía ven en un ladrón en patota o en un criminal a un subproducto de la injusticia del sistema capitalista.

Zaffaroni Básico. ¿Hasta cuándo van a seguir repitiendo esas boludeces de que la seguridad es una bandera de la derecha y de los ricos? ¿Jorge era rico? Era un humilde jubilado que fue herrero toda su vida. Y el estado bobo le arruinó su vida. Lo desprotegió, lo obligó a defenderse disparando un arma y ahora lo mete preso. Y ni siquiera le puede garantizar que nadie invada o le prenda fuego a su casa y por eso, su familia se tiene que ir a vivir a otro lado.

Sergio Berni, el ministro de seguridad, soldado de Cristina, se quejó casi de lo mismo que me quejo yo. Que los jueces dejan libres en dos minutos a los delincuentes. Ok. Estamos de acuerdo. Pero le recuerdo a Berni dos cosas. Primero que el responsable de la seguridad es el. Y segundo, que el principal culpable de haber instalado esta doctrina a favor de los delincuentes, es el doctor Raúl Eugenio Zaffaroni que integra la misma fuerza política que Berni y que también es un soldado de Cristina.

Y como si esto fuera poco, estos malandras peligrosos eran barras bravas y uno de ellos había sido liberado hace un par de meses gracias a la movida del gobierno al que pertenece Berni. Y otro tenía antecedentes como para hacer “dulce”, como el mismo dijo. Tendrían que haber estado presos. Y estaban libres. Dos de los salvajes están detenidos y dos prófugos. Los barras violentos y muchas veces narcos, tampoco fueron combatidos por el cristinismo. ¿Se acuerda de la agrupación hinchadas unidas? ¿Y del Vatayón militante que sacaba presos para llevarlos a actos políticos disfrazados de culturales? Por algo los Fernández ganaron por paliza las elecciones en los penales. Porque saben que esa fuerza, simpatiza y favorece a los que cometen delitos.

No puedo creer que Jorge Ríos este preso y acusado de homicidio agravado. No quiero entrar en la discusión de la letra fina de las leyes y los artículos y los incisos. O que la legítima defensa es solo para el perímetro de su casa o hasta que el peligro cese. Hay bibliotecas para un lado y para el otro. Le aclaro que no estoy de acuerdo con la justicia por mano propia, ni propicio que los ciudadanos anden armados. Pero me duele el alma ver lo que le pasa a un compatriota que siempre respetó las leyes.

Quiero decir que el estado bobo le arruinó la vida a un argentino honrado y trabajador. Porque el estado no cumplió con ninguna de sus obligaciones. ¿Y los organismos de derechos humanos que tienen puesta la camiseta de Cristina, tampoco dicen ni hacen nada? Deberían ayudar, entender, comprender y contener a Jorge. Pero no están. Los nuevos organismos como Usina de Justicia o las Madres del dolor si están. Los viejos organismos se quedaron en el tiempo de la militancia por Cristina y no les interesan los derechos humanos de hoy.

Terminemos con los derechos torcidos que diseminó la doctrina Zaffaroni por las aulas y los tribunales. Necesitamos urgente que se haga justicia. Y no demagogia barata y criminal. Castiguemos a los que nos matan y cuidemos a los que nos cuidan. Y a los que se cuidan por sí mismos. Porque si no, ¿Quién nos va a cuidar?

Jorge fue víctima de la inseguridad galopante. Y ahora es victimario. Está preso, acusado de homicidio agravado que tiene una pena de 10 a 25 años. ¿Hasta cuándo vamos a seguir con esta locura que destruye la vida de la gente decente, como Jorge Rios?

Editorial de Alfredo Leuco en

Negri: “Sin rumbo ni plan, el Gobierno se está aislando y debilitando”

El titular del interbloque de Juntos por el Cambio en Diputados se mostró preocupado por la falta de rumbo del presidente y la centralidad de Cristina Kirchner en el poder.


El presidente del Bloque UCR y del Interbloque JxC en Diputados, Mario Negri, brindó una entrevista al diario Perfil y dejó una serie de definiciones importantes con respecto a la pasiva conducción de Alberto Fernández en el Gobierno y la incidencia de Cristina Kirchner en la toma de decisiones.

A cuatro meses del inicio del aislamiento, consideró que la estrategia planteada para enfrentar la pandemia estuvo bien pero que la tensión económica hizo que se abriera la cuarentena “porque sino estallaba sola”. Además, el dirigente cordobés habló de cómo es su vínculo con Máximo Kirchner y remarcó la necesidad de “administrar las diferencias” de la oposición.

Mejores lapsos de la entrevista

¿Cómo ve al presidente Alberto Fernández?

Sucede una situación muy particular. Se acaban de cumplir 4 meses de pandemia y 7 meses de gestión. Arrancó una gestión caracterizada con opiniones de si estábamos frente a un gobierno bifronte o la construcción de Cristina o del Presidente en ejercicio. De golpe irrumpió el virus, cambió el escenario, a él le dio empoderamiento significativo y muchos pensaron de buena fe que con aquel discurso que planteó de romper la grieta y buscar consenso arrancaba. Eso se fue diluyendo. Ingresamos bien, lo digo con el diario del lunes, al aislamiento como único recurso pero estaba claro que iba a venir la tensión entre la salud y la economía. El trató de bajarle la tensión a eso. Pero rápidamente ese conflicto de aislamiento y cuarentena que permitía rearmar el sistema de salud entró en tensión con la situación económica y hoy abrieron porque sino la cuarentena iba a estallar sola. Pero lo hacen en el momento en el que el pico se está elevando más. Por otro lado ese empoderamiento social no lo convirtió en uno político en términos de transición y se fue aislando interna y externamente. Hay una percepción de que la verdadera constructora del resultado electoral y del poder, que fue Cristina, tiene una fuerte incidencia en las decisiones del gobierno. El presidente parece más abocado a la pandemia y algo de la deuda, temas que ella casi no habla y por el otro ella desarrolla una estrategia a mucha velocidad que ha rodeado la manzana de todos los lugares donde la Justicia tiene algo que ver con el pasado de su gestión. Eso generó niveles de tensión muy fuerte.

¿El Presidente no quiere o no puede plantear esa separación?

Es una decisión personal. Nosotros solo podemos ir a los hechos. En el último tiempo tuvo contradicciones fuertes entre lo que dice y lo que hace después y eso ayuda a pensar que hay un contexto de debilidad en el gobierno. Ratifica que la presidencia de Alberto es el resultado de una estrategia construida por el kirchnerismo y no por él.

Eso no puede sorprender.

No. El kirchnerismo cree que no solo ganó por los errores del gobierno anterior sino porque hay mucha gente que tiene deseos de volver a lo que hicieron antes. Eso es un fuerte error. El camino internacional fue muy ideologizado, muy con la marca del kirchnerismo. Nos levantamos hasta de una silla del Mercosur, casi perdemos una política de Estado y no tuvimos estrategia aceitada ni siquiera a los efeccos del coronavirus. A lo sumo los viernes comparar cual tenía mas muertos y pedir disculpas al día después. Acá el problema noes Bolsonaro. No podemos vivir el uno sin el otro. Ahí no veo un rumbo claro. Tampoco vi un trazo grueso de la Argentina hacia la complejidad del mundo que vivimos. No veo un rumbo. Es más, dijo muchas veces que tenía un plan y que ya lo iba a mostrar y ahora acaba de decir que no hace falta uno justo en medio de la negociación de la deuda.

¿Puede un Presidente ir por su propio camino sin estructura de poder propia?

El es el resultado de la estrategia de poder de Cristina y no viceversa. Esto no es peyorativo. El fue funcionario y operador político, pero hace un año él estaba paseando a Dylan (su perro), no construyendo una candidatura a presidente. Creo que internamente se aisló mucho. La oposición lo acompañó en todo desde un principio. Luego hubo tentación de concentración del poder. Ante una crisis asíuno comienza a ceder derechos. Es la cuarentena mas larga donde se cedieron más libertades y eso se hace en beneficio de los demás pero le entregas el poder al Estado. Tenés un Senado que es practicamente el escritorio de Cristina. En Diputados logramos en sesiones mixtas en acuerdo con Sergio Massa hacer funcionar el Congreso por vía de excepción por proyectos comunes. Es el único lugar del mundo con la Justicia casi 4 meses de feria. Atendió a través de una ventana. Cuando abrieron la puerta fue para resoluciones polémicas para beneficios de funcionarios del pasado.

Usted ha planteado que la culpa es compartida.

Absolutamente. La oposición no puede mirar a un costado ni el gobierno puede pensar que llega como fundador sin tener nada que ver con el pasado. Hay un punto de inflexión. Él conduce una transición entre la peste y la debilidad económica. Hoy el mundo está dentro de la incertidumbre.

¿Cómo era y cómo es su vínculo con Máximo Kirchner?

Normal, como presidente de bloque. Él antes no tuvo un rol activo mientras estaba al frente Agustín Rossi. Hoy tenemos un diálogo responsable y maduro. Volver a la normalidad parlamentaria nos van a permitir debates mas profundos, no solo proyectos de acuerdos. Está llamado a cumplir un papel muy importante en el futuro. Pero la agenda la tiene que poner el Presidente. El último día que hablamos virtualmente le planteamos esta necesidad. Nos dijo que tenía un plan de pospandemia pero no lo dio a conocer. Hubo niveles de tensión política que solo las creó el Gobierno, la oposición no tuvo nada que ver. Independientemente de la vida por Vicentin y sus problemas con la Justicia, la tensión política que se armó fue por la iniciativa de un Gobierno que por un decreto se quiso quedar con una empresa concursada, aunque luego haya pedido disculpas. Así, una serie de hechos más: desarmado la oficina de testigos protegidos, anunciar que cambian la ley del arrepentido, la tensión dentro del Consejo de la Magistratura. Hay un contexto que no tiene que ver con las prioridades de la Argentina. Hoy no es prioridad saber cuantos jueces de la Corte Suprema va a haber, sino como la gente va a volver al trabajo.

En algún momento ambos sectores, oficialismo y oposición se tendrán que sentar. Entonces, ¿si Fernández no se aleja de las políticas kirchneristas da la sensación de que no hay forma de negociación?

En realidad el Gobierno cree que se autosatisface en iniciativa y en capacidad de maniobra y eso es un error. Los problemas son superiores. Se está aislando y debilitando. La magnitud de la crisis obliga a otra cosa. Nosotros tenemos la predisposición. Para caminar hacia eso hay que volver a la normalidad de los poderes.

¿Cómo hacen para avanzar con dirigentes extremistas en el medio?

Los extremos no solo autosatisfacen el pensamiento de sectores de la sociedad que son importantes pero no mayoritarios. Eso no arroja un resultado hacia adelante, no moviliza, en todo caso estratifica, paraliza. Los extremos es lo lo más cómodo. Lo más difícil es, a pesar de las diferencias, vos puedas tener un horizonte parlamentario de acuerdos mínimos.

Fuente: Perfil

Pichetto: “¿Dónde están Tinelli y los muchachos que iban a ocuparse del hambre?”

El ex candidato a vicepresidente apuntó contra el slogan de la Argentina desnutrida que utilizó el kirchnerismo para volver al poder. Culpó al Papa y a la Episcopal.


En el marco de un encuentro virtual con dirigentes del PRO, Miguel Pichetto habló sin filtro como nos tiene acostumbrados y lanzó fuertes críticas contra los actores sociales que buscaban instalar durante la gestión macrista que el país sufría una desnutrición como en África.

“No se puede hacer política con ingenuidad y eso pasó en la política social del mandato anterior. La plata la manejaban el Movimiento Evita, la CTEP, Pérsico, Grabois, la CCC. Los muchachos que después iban a romper las calles en la 9 de Julio. Eso es hacer política con inocencia. Habría que haber trabajado en soluciones electorales”, aseguró con autocrítica el ex senador peronista y ex compañero de fórmula de Mauricio Macri.

Sobre el futuro social del país, Pichetto apuntó que ve “una Argentina muy complicada, con cerca de 50 puntos de pobreza, un hecho muy grave”. Y ejemplificó: “El kirchnerismo sienta las bases para que se dé un proyecto político consolidado con planes y manejo del territorio que ha tenido un éxito rotundo en La Matanza”.

Y siguió: “La Episcopal declaró el hambre africana. Eso lo discutí en Juntos por el Cambio. El esquema de dejar pasar las cosas y no dar lo debates. Podía haber pobreza, un 33% de estructura consolidada de pobreza en Argentina. El hambre es un concepto diferente. La Episcopal con los curas del Papa salieron a decir que había hambre en el corazón de la campaña electoral. Y ahora se hacen los tontos: ahora mandan el Ejército con comida, ahora hay hambre”.

En otro tramo de la nota aprovechó para pegarle a Marcelo Tinelli sobre las reuniones en las que participó para combatir la lucha contra la falta de alimentos: “¿Dónde está la comisión del Hambre, con Tinelli, (Martín) Caparrós y todos los muchachos que iban a ocuparse del hambre?”.

“¿Dónde carajo están? En ningún lado porque no había hambre famélica en la Argentina como ellos decían. Quizás había mala calidad de comida en algunos sectores. El plan llegaba de manera doble o triple en algunas familias, que además muchos podían hacer changas. Pero no había gente desnutrida como en África. Esto fue un lineamiento para que gane el Frente de Todos”, completó.

Santoro agredió a Bullrich por defender al jubilado que mató a un ladrón

El asesor de Alberto Fernández trató de ‘borracha’ a la ex ministra de Seguridad y la acusó de incentivar a la gente para que vaya ‘armada’. Con altura, la ex funcionaria le dejó en claro que ella está “del lado de las víctimas” y pidió que el Gobierno “explique de qué bando están”.


El legislador porteño Leandro Santoro, uno de los asesores más cercanos al presidente Alberto Fernández, opinó este miércoles sobre el caso del jubilado de 71 años que mató a un ladrón y ahora está cumpliendo la prisión domiciliaria tras ser imputado ante el delito de “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego”. El fallecido, identificado como Franco Martín Moreyra de 26 años, había entrado junto a otros delincuentes a la casa de Jorge Ríos, a quien golpearon ferozmente.

Sin condenar el accionar judicial contra Ríos, Santoro descalificó a la ex ministra Seguridad de la Nación Patricia Bullrich, acusándola de salir “borracha de los restaurantes” y decir que “el que quiera andar armado, que ande armado”.

Consultado en FM Futurock, el dirigente lanzó: “Es una diferencia sustancial con Patricia Bullrich, que en algún momento, cuando salía borracha de los restaurantes, dijo que ‘el que quiera andar armado, que ande armado; y el que no, no’. Esa es una respuesta irresponsable que (Sergio) Berni no tuvo”.

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“La verdad es que cualquiera que trate de entender lo que le pase una víctima de violencia tiene que ser consciente de que las reacciones en la sociedad argentina no van acompañadas de racionalidad, porque hace muchos años estamos alterados”, argumentó.

La respuesta de la titular del Pro no tardó en llegar, y a través a de Twitter ratificó su pensamiento sobre el caso y le pidió a Santoro que diga “de qué lado está el Gobierno”.

Jorge es herrero. 5 delincuentes vulneraron 3 veces las rejas que construyó. Que los asesores del presidente discutan lo que digo en vez de preocuparse por la inseguridad habla más de ellos que de mí. Yo estoy con las víctimas; expliquen ustedes de qué lado de la seguridad están“, tuiteó Bullrich.

En medio de las repercusiones que generó el agravio de Santoro, el ex secretario de Medios del macrismo Hernán Lombardi salió a defender a su compañera de espacio y le apuntó al legislador. “Le pedimos, por favor, que pida disculpas por sus afirmaciones. Usted es asesor del Presidente de la Nación @alferdez . No enlode la investidura presidencial“.

Las declaraciones de Santoro hacen alusión a aquella frase de la ex ministra en noviembre de 2018, tras ser escrachada por estudiantes universitarios en Río Cuarto, Córdoba, en medio del debate público por el caso del policía Luis Chocobar.

No es la primera vez que un funcionario de la administración del Frente de Todos utiliza el tema del alcoholismo para atacar a Bullrich. El mes pasado, Francisco Cafiero, primo del jefe de Gabinete y funcionario del ministerio de Defensa chicaneó a la exministra por expresar preocupación por los casos de violencia institucional que se multiplicaban por aquellos días. “En buena hora que a Patricia Bullrich le preocupe la violencia institucional”, escribió el Cafiero menos conocido en tuit, el cual remató con “¿Será que se preocupa en serio o se le fue la mano con el vino?”. Ante el repudio generalizado que recibió en las redes, tuvo que pedir disculpas.

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El jubilado que mató a un ladrón: “No soy un delincuente”

Jorge Adolfo Ríos, de 71 años, se encuentra con prisión domiciliaria tras haberse defendido de una banda de ladrones que entró a su casa. “Me siento mal, yo no nací para matar a nadie”


El partido bonaerense de Quilmes sigue convulsionado por el caso del jubilado de 71 años que mató a un ladrón que ingresó a su casa para robarle. En medio del repudio masivo contra la justicia tras haberle dictado prisión domiciliaria al hombre, por primera vez habló ante los medios y aseguró que no nació “para asesinar a nadie” y que no es “un delincuente”.

Mientras permanece cumpliendo arresto domiciliario, acusado de “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego”, Jorge Adolfo Ríos contó: “Si me preguntás cómo me siento, me siento mal, yo no nací para matar a nadie, pero tampoco para que me entren tres veces en la misma noche“, dijo en relación a los repetitivos casos de inseguridad que sufrió en su domicilio, ubicado en la zona sur del Gran Buenos Aires. “¿Con qué intención quería venir esta gente? ¡Cinco personas!“, se descargó Ríos con indignación.

El jubilado fue imputado por el fiscal Ariel Rivas, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 1 del Departamento Judicial de Quilmes, por el delito de “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego”, tras haber disparado y matado a Franco Martín Moreyra, de 26 años.

La decisión del fiscal fue duramente cuestionada por el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni, quien afirmó que “actuó en defensa propia”. “Hay un hartazgo en la sociedad por la inacción de la Justicia que ve que se cuidan los derechos de los delincuentes y no los de ellos”, precisó el funcionario.

En la misma línea, la ex ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich, expresó: “Jorge fue atacado dentro de su casa. Se defendió en legítima defensa y que lo procesen, esté preso y reciba amenazas es volver a la filosofía del mundo del revés. Es convertir a la víctima en víctimario”.

Melconian criticó la idea de estatizar Edesur: “Otro manoseo a la propiedad privada”

Según el economista, hay episodios vinculados con empresas que son “inesperadas y maltratan”. El Gobierno mira de cerca esta posibilidad ante la insistencia del gobernador Kicillof e intendentes.


Luego del escándalo que se vivió por Vicentin y que aún se desconoce si el Gobierno volverá a insistir por la expropiación, en estos días surgió otra nueva propuesta de estatización en la Provincia de Buenos Aires que es impulsada por intendentes del kirchnerismo y el propio gobernador Axel Kicillof.

Se trata de la compañía Edesur, intensamente cuestionada en las últimas semanas por las interrupciones del servicio eléctrico en la zona más humilde del conurbano. En este contexto, el economista Carlos Melconian apuntó contra este tipo de iniciativas y remarcó que son un “manoseo a la propiedad privada”.

“Los intendentes del sur del Gran Buenos Aires no son comunistas, pero cuando leo el episodio de Edesur, eso tiene manoseo. Aunque termine como terminó Vicentin. Porque si el juez de Santa Fe no lo frenaba o la gente no salía con banderazo, ¿qué pasaba? A esto se suma la afinidad de funcionarios de este gobierno con presidentes totalitarios cuando estuvieron en el poder hasta 2015, como el de Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros ejemplos. Esta cercanía genera temor a cuestiones totalitarias“, sentenció el ex titular del Banco Nación a Infobae.

Crítico de la gestión económica del Frente de Todos, Melconian manifestó su desacuerdo con la idea de Alberto Fernández de que no hay que tener un plan financiero y afirmó que “es imprescindible salir del default para la recuperación posterior al coronavirus”.

“Hay que ser muy cuidadoso con lo que uno dice y sobre todo en un diario financiero tan importante, donde no conocen los detalles domésticos de lo que ocurre acá. Sin caer en cuestiones existenciales, hay programas económicos que fracasaron y otros que no, igual que con los objetivos. Hay planes que naufragaron y otros no“, advirtió.