A contramano de la versión oficial, el abogado aseguró que el Gobierno sí tiene un plan y que empezó en 2003.
Alejandro Fargosi, ex miembro del Consejo de la Magistratura, disparó munición gruesa contra el Gobierno nacional al considerar que “es falso que no haya un plan”, en relación a las polémicas declaraciones que hizo Alberto Fernández en medio de la agobiante crisis que atraviesa el país por el improvisado manejo de la pandemia y la reforma judicial que impulsa el Ejecutivo.
Es falso que no haya un plan. Después de 12 años y 8 meses de gobiernos “k” en la nación y otros 16 años en Santa Cruz, los “k” solo pueden engañar a quien quiera dejarse engañar. Gratis o cobrando.#EsUnPlan
“Es falso que no haya un plan. Después de 12 años y 8 meses de gobiernos “k” en la Nación y otros 16 años en Santa Cruz, los “k” solo pueden engañar a quien quiera dejarse engañar. Gratis o cobrando“, sostuvo el abogado en su cuenta de Twitter.
En otro fuerte posteo en la red social, Fargosi opinó que “cada día que pasa es más evidente el relato de moderación y cambio que le vendieron los “k” al electorado, durante 2018. Lo hicieron ayudados por varios de los que ahora se asombran”.
El ex compañero de fórmula de Mauricio Macri pidió recuperar la visión “productivista” y dijo que es “inviable” la asistencia que otorga el Estado a la mitad del país.
De cara a lo que viene, Miguel Ángel Pichetto volvió a dejar fuertes definiciones contra el manejo de la pandemia por parte del kirchnerismo y vaticinó un escenario pos pandemia muy preocupante tras más de cuatro meses de cuarentena. Advirtió por el “daño irreparable” a la economía y por el incremento de la pobreza que alcanzará a la mitad de la Argentina.
“La economía de Macri -voy a decir un atrevimiento- no era tan mala, si no Argentina no hubiera aguantado 120 días paralizada“, aseguró el referente de Juntos por el Cambio durante una conferencia virtual organizada por el Foro de Empresario Argentino.
El flamante Auditor General de la Nación lamentó que al inicio del confinamiento, el Gobierno no haya encontrado “un punto de equilibrio” entre un consejo de salud y otro económico. “Un país con una economía tan frágil como la Argentina no podría haber sostenido estas restricciones por más de 126 días. Sí debería haberse hecho una cuarentena razonable de 30 días para equipar los centros de salud y después convivir con esta realidad y seguir trabajando“, aseguró Pichetto.
Ante el oscuro panorama que describe, el ex senador peronista disparó contra el modelo “inviable” de asistencia del Estado a través de planes como la Asignación Universal por Hijo o el Ingreso Familia de Emergencia. “No es sostenible para nada el IFE, tampoco pueden seguir emitiendo. Argentina se va a golpear con la inflación y no se reqiuere ser economista o haber pasado por Harvard para darse cuenta“.
Y concluyó: “Hay que ganar este debate por el lado de recuperar la visión del trabajo, la visión productivista, la visión de que es bueno que haya gente que emprenda, que genere empleo. Y es importante que Argentina empiece a reorientar una política impositiva, que haga posible que los emprendedores puedan desarrollarse“.
Carlos Beraldi, junto a otros juristas, serán consultados por el presidente Alberto Fernández para diseñar cambios en el sistema judicial.
El Consejo Asesor de la nueva reforma judicial que impulsa el Gobierno estará integrado por nueve juristas de renombre, reconocidos por su trayectoria en el ámbito académico, en los Tribunales y la Casa Rosada. El Presidente Alberto Fernández aplicó un método de elección basado en la excelencia profesional, el género, los vínculos ideológicos con Cristina Fernández de Kirchner y sus propias relaciones personales.
Paradójicamente, el armado de este grupo fue coordinado por el actual defensor de Cristina Fernández de Kirchner en todos los casos de corrupción que afronta: Carlos Alberto Beraldi. Y lo hizo en consulta permanente con el Presidente y su Vice y algunos de los influyentes en el área de justicia del Gobierno nacional.
Entre las cuestiones que analizarán los notables aparecen la ampliación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el funcionamiento del Consejo de la Magistratura, el Ministerio Público Fiscal, el recurso extraordinario y el juicio por jurados. Sobre esas propuestas, según ha trascendido desde el gobierno nacional, deberán expedirse los expertos.
En la nómina -aún no cerrada- se encuentra Hilda Kogan, quien desde el año 2002 integra al Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. Antes había sido jueza federal de la seguridad social y jueza del fuero laboral de la justicia nacional.
Otras dos mujeres que integran los tribunales Superiores de provincias serían parte del Consejo. Una de ellas es María del Carmen Battaini quien forma parte del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Tierra del Fuego. Y también Claudia Sbdar, actual presidente de la Corte Suprema de Justicia de la provincia de Tucumán. Fue la primera mujer elegida para presidir el más alto Tribunal tucumano.
Otro nombre que trascendió fue el del histórico penalista León Carlos Arslanián, quien fuera mentor y socio de Beraldi, y uno de los jueces de la Cámara Federal que condenó a las Juntas Militares. Siempre ligado al peronismo ocupó cargos tanto en la Nación como en la Provincia de Buenos Aires, y en los últimos tiempos tuvo a su cargo defensas como las de Alejandra Gils Carbó y Ricardo Echegaray, ambos procesados.
Enrique Bacigalupo -otro jurista que estaría en el Consejo- es una de las más grandes figuras del Derecho argentino. Fue Procurador del Tesoro entre 1973 y 1974. Partió al exilio en España antes de la dictadura y en aquel país llegó a integrar la Sala Penal del Tribunal Constitucional español.
También sería incorporado el constitucionalista conservador Néstor Sagüés, profesor en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Católica Argentina y presidente honorario del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal Constitucional.
Además se sumaría Andrés Gil Domínguez, abogado litigante, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Buenos Aires, La Pampa y Salamanca, director del Instituto del derecho constitucional del colegio Público de Abogados de la Capital Federal.
La ex gobernadora bonaerense consideró muy “valioso” que la gente “salga a manifestarse y mostrar que quiere cambiar algo”
En una charla vía Zoom, la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal analizó la actualidad política y social a cuatro meses de cuarentena y en medio de una serie de proyectos que impulsa el kirchnerismo en la Justicia. En primer lugar focalizó en las masivas protestas que se dieron en el país durante el último tiempo: aseguró que “valora mucho que la gente se convoque a manifestarse y a mostrar que quiere cambiar algo”.
A modo de ejemplo tomó lo que sucedió el 20 de junio en muchas ciudades del país, donde se unió el reclamo contra la embestida estatizadora de Vicentin. “A mi me parece muy bien que la gente se convoque a manifestar sea del espacio político que sea y a mostrar que quiere cambiar algo. Me parece que fue muy valioso el banderazo de Vicentin. Está bueno que nos movilicemos. Esto no es de un solo dirigente, esto es de todos“, opinó la ex funcionaria de Mauricio Macri.
Al mencionar el proyecto de ampliación de moratoria que presentó el Gobierno, la referente de Juntos por el Cambio también hizo mención al caso de la cerealera santafesina. Es necesario discutir una moratoria en este proceso por la gente. Pero también en estos meses asistimos a una iniciativa anunciada que nunca se transformó en proyecto. Primero de que el Estado debía recibir algo a cambio por el rescate que hacía a las empresas con los ATP. Incluso se habló de expropiación de Vicentin“, analizó Vidal.
“Frente a eso claramente nosotros decimos no. No compartimos esa posición y no creemos en ese proyecto del país“, sentenció.
Con un mensaje directo a sus compañeros de espacio luego de rumores de internas, la ex mandataria provincial se expresó pidió “sostener la unidad”. “Tengo la convicción de que ese 41 por ciento no votó nombres y apellidos. Y en ese 41% está la defensa de las libertades. No hay sistema democrático sin sistema judicial independiente. Y sin democracia no hay libertad“, remarcó con críticas a la reforma judicial que busca implementar Alberto Fernández.
“Con la unidad no alcanza, con entender que no es tiempo de mezquindad, de especulación personal ni de estrategias electorales no alcanza. Además tenemos que refundarnos. Además de representar a ese 41% tenemos que escuchar a aquellos que algunas vez nos eligieron y no nos votaron. Nos dieron un mensaje y no puede ser ignorado. Si queremos volver a ser una alternativa de poder tenemos que escuchar a los que no nos votaron“, cerró.
Alfredo, te voy a dar mi respuesta a tu pregunta sobre si este es un país de mierda con una columna que habla del pasado y nos señala el futuro, si sabemos mirar, en medio de esta situación de pandemia. Y creo que acá está la clave.
Te voy a contar una historia fascinante, que habla de un médico, un científico de los que hicieron grande a la medicina argentina, pero también, una vez más, vas a ver cómo el conocimiento se construye sin fronteras y cómo cada hombre y mujer de ciencia agrega un ladrillo para esa construcción formidable.
Este triángulo tiene tres nacionalidades en cada una de sus puntas y en el centro, la enfermedad de la pobreza por excelencia: el mal de Chagas.
El mal de Chagas es una enfermedad silenciosa y silenciada. Un problema gravísimo que podría resolverse, pero que la política no lo considera relevante. Lo padecen 8 millones de personas y el epicentro es América Latina.
En realidad 8 millones son los diagnosticados. El verdadero número es aterrador porque se sabe que el 90% de los infectados desconoce su condición.
Entonces existen 72 millones de personas que padecen Chagas y no lo saben, lo que los aleja de un tratamiento eficaz en la fase aguda y los acerca a un modo crónico de la enfermedad que resulta fatal.
Pero volvamos al triángulo virtuoso: en una punta tenemos a Carlos Justiniano Ribeiro das Chagas, científico brasileño que en 1909 descubrió al parásito Trypanosoma cruzi; lo nombró de esa manera en homenaje al epidemiólogo Oswaldo Cruz, con quien trabajaba en el combate de las enfermedades endémicas tropicales.
El Dr. Das Chagas trabajaba en zonas rurales de la Amazonía castigadas por la malaria: ideó, por ejemplo, la fumigación de viviendas, cosa que ahora nos parece muy normal, pero en aquella época significó una verdadera revolución para combatir al mosquito.
Mientras vivía en esas zonas pobres de toda pobreza, Das Chagas empezó a observar que en las casas había un insecto que la gente llamaba “barbeiro”, advirtió que, como el mosquito, chupaba sangre y observó también una serie de enfermos de esa población que no se ajustaban a la sintomatología de la malaria.
Chagas estudió al insecto, encontró un extraño parásito en la materia fecal y luego analizó a otro animal que habitaba con las personas en las humildes chozas de paja: el mono tití.
La sangre del monito también estaba cargada de parásitos. Entonces estudió a una niña pequeña y dió en la tecla: el parásito infectaba a la gente que vivía en esas casas precarias hechas con adobe o paja, lo transmitía el barbeiro y era el responsable de una enorme cantidad de muertes.
Bautizó al protozoo Trypanosoma Cruzi, y tras innumerables autopsias, pudo relacionarlo con enfermedades del cerebro y el corazón.
Los estudios del Dr. Das Chagas fueron un paso enorme para la Ciencia de nuestro continente. Y, como ya se habrán dado cuenta, el mal de Chagas lleva el nombre de su descubridor. Y el barbeiro es nuestra vinchuca.
En otra punta del triángulo está el Instituto Pasteur, ícono de la Ciencia francesa. Ya sabemos el cambio de paradigma que significó para la Ciencia Luis Pasteur, padre de la Microbiología.
Y la tercera punta de nuestro triángulo es el Dr. Salvador Mazza, quizás el más abnegado luchador de la salud que dio este país.
Un médico brillante que podría haber triunfado en los laboratorios de Europa, pero prefirió recorrer el país investigando y tratando las enfermedades endémicas de los más pobres.
¿Escuchaste hablar alguna vez del E600? El E600 fue una creación del Dr. Mazza en la obsesión de llevar la salud a cada rincón olvidado del país. El E600 era un vagón científico, un laboratorio-hospital móvil que viajaba en las vías del tren.
Pero el E600 no era todo; estaba enmarcado en un proyecto modelo que fue la MEPRA: Misión de Estudios de Patología Regional Argentina, cuyo Centro Mazza ubicó estratégicamente en Jujuy.
¿Qué tiene que ver el Instituto Pasteur con todo esto? Se estarán preguntando. Mazza era un médico de altísimo nivel que desde el inicio de su carrera estuvo entre los mejores.
Tuvo la oportunidad de especializarse en Inglaterra, Alemania y otros países de Europa. En África trabajó en la sede Pasteur de Túnez con su bacteriólogo estrella: el Dr Charles Nicolle.
Cuando volvió al país, Mazza supo que su misión estaba acá y que necesitábamos lo mejor para erradicar las enfermedades de los que no tenían y siguen sin tener voz. En 1925 convocó al Dr. Nicolle y lo llevó a Jujuy.
“Quiero armar un Instituto de excelencia acá”, le confesó a su querido maestro; “quiero entender qué padece mi gente, quiero curarlos”.
Juntos recorrieron el Norte argentino y Charles Nicolle, con amplia experiencia en África, le dió su apoyo e invaluables consejos: “El Instituto debe tener su centro justo donde viven y mueren estas personas de las que nadie se acuerda, no en la metrópolis donde las intrigas dominantes ahoguen tu empeño”, le dijo.
En 1928 se inauguró en Jujuy la MEPRA, dependiente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, y también se instaló allí su creador y director que vio su sueño realizado: el Dr Salvador Mazza.
La semana que viene te cuento qué hizo Mazza en la MEPRA, cuánto le debemos en su lucha contra el Mal de Chagas y por qué inauguró un modelo científico en el país que luego imitó otro grande de quien ya hablamos: el Dr Maiztegui en su epopeya contra el Mal de los Rastrojos.
“No se puede justificar que te maten en el piso”, dijo la titular de Madres de Plaza de Mayo sobre lo que ocurrió en Quilmes. También aprovechó para descalificar a Patricia Bullrich.
No podía faltar la opinión de Hebe de Bonafini. La presidenta de Madres de Plaza de Mayo cuestionó este jueves al ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni, por defender al jubilado de 70 años que mató a uno de los delincuentes que le robó en su casa de Quilmes y aseguró que le “preocuparía mucho que piense igual” que Patricia Bullrich.
“Berni no puede pensar igual que Bullrich. Yo quiero saber, me pregunto, porque los escuché hablar y parece que piensan lo mismo. A Bullrich le podemos decir, como dijo uno, que está con un malbec en la mano, o yo puedo decir que está metida en un barril de tinto, pero Berni está lúcido”, sostuvo la dirigente social en el marco de una nueva marcha virtual de los jueves.
Y agregó: “Si hay alguien que no quiso nunca la pena de muerte, soy yo. Y no es que nos vinieron a robar. Nos llevaron lo más importante que uno tiene en la casa, que son los hijos. Nos destruyeron la vida! Y nunca se nos ocurrió matar a nadie ni pedir la pena de muerte. Cuando muchos decían paredón, nosotros decíamos no, cien años de prisión”.
Volvió a insistir que le “preocuparía mucho” que coincidan Berni y la ex ministra de Seguridad nacional durante el Gobierno de Mauricio Macri. “Eso que estemos justificando que te maten en el piso y después digamos el jubilado para que dé lástima, y a mi me preocupa. No me preocupa que lo diga Bullrich que es una basura, pero ojalá me escuche Berni y me conteste, porque me preocuparía, porque la pena de muerte la ejercen los yankee, que se matan entre ellos”.
En ese sentido, Bonafini repudia “desde lo más profundo” de su corazón porque “si hay alguien que nunca quiso pedir la muerte, somos las madres, ni a los torturadores más terribles que hicieron lo que hicieron con nuestros hijos”.
Berni fue muy enfático en las últimas horas en defender a Jorge Ríos al sostener que “parece que la Justicia está más preocupada por defender los derechos de los delincuentes”. “Hay una situación que tengo clara: el señor (Jorge) Ríos esa mañana no se levantó con ganas de matar a nadie. Esos cinco delincuentes, en cambio, salieron dispuestos a hacer daño. Lo invadieron y lo torturaron. No digo que sea culpable o inocente, pero hay que entenderlo, ayudarlo y acompañarlo”, se descargó el ministro.
Este no es un país de mierda. En todo caso, a este país, lo hicieron mierda. O lo hicimos mierda. Me involucro, porque creo que todos los argentinos tenemos una cuota parte de responsabilidad. Por supuesto que los dirigentes y funcionarios, son mucho más culpables que los ciudadanos comunes. Los que manejaron y manejan el poder desde la política, las empresas, la justicia, la educación o los gremios, son los primeros que tienen que ir al banquillo de los acusados. Porque tuvieron y tienen las herramientas para cambiar las cosas y en general, por acción u omisión, permitieron o facilitaron que este país se fuera hundiendo cada vez más. Los habitantes de este suelo, seguramente habremos contribuido con nuestras propias agachadas.
Insisto con la idea que le comenté el otro día. No creo que haya una sociedad de ángeles y que sus dirigentes sean demonios. Los funcionarios de todos los niveles no vienen de Japón ni los trae la cigüeña de Paris. Son mucho más parecidos a nosotros de lo que creemos. Tienen nuestras mismas miserias y grandezas. Insisto con esta obviedad: no tendremos mejores gobiernos si no tenemos una mejor sociedad.
Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Estamos entre los pocos países del mundo que vienen cayendo sin prisa pero sin pausa, hace décadas. Vamos para atrás y para abajo. En un momento jugamos en primera y éramos admirados por nuestros recursos naturales y por nuestros recursos humanos. La riqueza del campo y de nuestra educación pública, nos permitía estar en las ligas mayores. Brillaban nuestros científicos, nuestros profesores e investigadores, los premios Nobel que no tiene cualquier país, el progreso y la excelencia, la movilidad social ascendente. Hoy nos fuimos varias veces al descenso. Hemos destruido riqueza, multiplicado por cien la pobreza y el hambre y participamos de una comunidad cargada de odios, revanchismos y mezquindades. Las redes sociales son cloacas donde todos los días aparecen grietas cada vez sembradas de insultos.
Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Lo digo porque en los últimos tiempos me cansé de escuchar esa frase. “Este es un país de mierda. Argentina es inviable. Hay que irse a vivir a otro lado”. ¿No le pasó lo mismo, señor oyente? ¿No escuchó eso de sus amigos, familiares, compañeros de trabajo y estudio o en el supermercado o en la cola del colectivo?
La única salida que tiene este país es Ezeiza. Que vengan los alemanes o los uruguayos a gobernarnos. Esto no se aguanta más. Son quejas reiteradas que se generalizan. Por supuesto que en muchos casos, estas palabras, están en el plano de la fantasía o de la catarsis. Son pocos los que están en condiciones de irse a otro país. Por idioma, por capacidad técnica o por no alejarse de la familia, no es un tema tan sencillo. Incluso, nada nos garantiza que en otro lugar encontremos mejores condiciones para vivir dignamente y tratar de ser felices. El arraigo, las raíces, nuestro ADN, son muy importantes para saber quiénes somos, que queremos y donde estamos parados. Hay mucha gente exitosa en el exterior que vive añorando su tierra y sus afectos más profundos y que nunca deja de ser un extranjero.
Ojo que con esto no quiero hacer un ensayo sociológico. Porque no me da el cuero y porque este no sería el lugar más adecuado. Solo estoy tratando de que pensemos juntos que nos pasa y porque nos pasa. Y no pretendo tener la verdad revelada ni mucho menos. No soy quien para levantar el dedito y dictar cátedra. Cada uno sabrá cuál es su mejor camino hacia su felicidad y la de sus seres queridos. Porque ese es el gran desafío. Para algunos será peleando en esta tierra para cambiarla, expulsar a los que dinamitaron este país y tratar de ser mejores ciudadanos para tener mejores gobernantes. Y otros preferirán huir despavoridos y probar suerte y construir un destino en otro lado.
Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Hay un sector importante de la población que está harta. Vamos a decirlo en criollo: muchos compatriotas tienen las bolas por el suelo. Están podridos y por momentos caen en la tentación de bajar los brazos. Es que a cada rato se presentan montañas inmensas que subimos con un esfuerzo terrible y cuando llegamos a la cima, extenuados, resulta que hay un estado que te pone delante otra montaña gigantesca y otra más, y uno no termina nunca de subir la cuesta pese a que las piernas ya no le responden. Cada uno cuando se levanta a la mañana, tiene su propia montaña. Y los dirigentes de todos los ámbitos en lugar de facilitar las cosas, potenciar a los emprendedores e incentivar el trabajo, el esfuerzo y la creatividad, son como decía algún político, una máquina de impedir.
Esto no se puede, señor. Tiene que hacer 150 trámites. Ese expediente no sale, señora. Tiene que dejar plata para los muchachos. El abuso del estado llega a la asfixia brutal: hay 165 impuestos en la Argentina. Una locura. Hay sectores del gremialismo que pisan todos los brotes y no dejan crecer a nadie. Se abusan con sus exigencia y al final se funde o cierra la empresa en la que trabajan. Pan para hoy y hambre para mañana. No son todos, por suerte, pero hay una mayoría de dirigentes que se hacen millonarios con el dinero del pueblo. Son ladrones y mafiosos. Crece el hambre, crece la desocupación y los delitos cada vez son más sanguinarios.
“La inseguridad es una sensación”, nos decía un lenguaraz. “Argentina es un país de tránsito”, repetía y ahora a los narcos los tenemos adentro, bien adentro, prostituyendo todo lo que tocan. Incluso, las respuestas desesperadas de muchos ciudadanos son defenderse como pueden, a los tiros, con rejas por todos lados. Y muchos despreciables, encima, defienden a los delincuentes. El estado te arranca la cabeza con impuestos, te aturde la vida con burocracias y papeles y no es capaz de brindarte los mínimos servicios de seguridad y educación. Otro tema: el desplome de la calidad educativa también resume múltiples causas. Pero el rol del gremialismo docente, castigando todo lo que sea innovación y blindando sus privilegios, son la madre de todas las dificultades que ahora, además, han multiplicado en muchos casos, adoctrinando chicos y jóvenes en lugar de despertarle curiosidad y amor por el estudio.
Este no es un país de mierda. En todo caso, lo hicieron mierda. Si vamos a la historia, seguramente encontraremos hitos de nuestra implosión, de nuestro suicidio colectivo. Los que amamos la democracia, pondremos el acento en aquél golpe de estado de 1930 del teniente general José Félix Uriburu que fue el comienzo de muchas dictaduras posteriores. Los que amamos la República, no podemos desconocer el populismo peronista que sumó derechos, pero que también potenció los autoritarismos, el facilismo, la venganza y las persecuciones. Los que amamos el progreso y la carrera por superarse a sí mismo, observamos que concepciones religiosas masivas fueron poco a poco consolidando el clientelismo, el combate a los que generan riqueza y el resentimiento hacia los que encabezan la locomotora del crecimiento.
Los falsos progresismos de los últimos años, vienen satanizando incluso la meritocracia. Son tan burdos y dogmáticos que creen que el avance social siempre debe ser colectivo e impulsado solamente por el estado que reparte prebendas y planes. Así nos va. Han edificado un drama conceptual que está en las convicciones de muchísimos argentinos: solamente tenemos derechos y ninguna obligación. La obligación es del estado que nos tiene que proveer todo. Y eso ha generado un achatamiento en la curva de los emprendedores y un castigo insólito hacia los que crean fuentes de trabajo. Son tan jurásicos que creen que una sociedad más igualitaria es igualar hacia abajo. En lugar de distribuir la riqueza, como dicen, potencian la pobreza. Se puede ver en todas las estadísticas.
Este no es un país de mierda. Este es un país maravilloso que recibió con los brazos abiertos a mis abuelos que huían del hambre, los nazis y las guerras. Les dio respeto y un lugar para que pudieran pelearla. Desde los conventillos, pudieron convivir en paz y sin discriminaciones con otras clases sociales, razas o religiones. Mis abuelos eran muy pobres y rompiéndose el lomo trabajando pudieron enviar a algunos de sus hijos a la universidad. Y eso que uno vendía pan y facturas por las calles de Córdoba y el otro tenía una mercería en la calle Pasteur, en el corazón del barrio de Once.
Este no es un país de mierda. Este en un país maravilloso que fue un faro en muchos aspectos. No estoy seguro, pero tal vez en algún momento nos comportamos como esos hijos inútiles que funden la empresa próspera que le dejaron sus padres. Nos subimos al pedestal de la soberbia. Nos creímos de verdad que Dios era argentino y que siempre nos iba a salvar una buena cosecha. Nada es para siempre. Hasta los países y las empresas más ricas quiebran si no se les sigue poniendo el combustible del esfuerzo, del sacrificio, de la excelencia, de la honradez, de la solidaridad.
Ningún país, ninguna empresa y ninguna familia, aguanta mucho tiempo la corrupción, la envidia, el revanchismo resentido, la falta de incentivos, la insensatez cotidiana del estado, la mezquindad y la altanería de creernos los más vivos del mundo. Tenemos que recuperar esos valores de nuestros abuelos y nuestros padres. Ellos no merecen que tiremos a la basura de la historia el ejemplo que nos dieron. Este país no debe ser gobernado. Debe ser refundado. No hace falta que miremos modelos extraños ni de otro planeta. Miremos con ojos de hoy y con modernidad, como fue que ellos lograron poner este país de pie y cómo fue que nosotros, lo acostamos en la lona. Refundemos el país desde la periferia al centro. En el interior profundo, los valores, todavía no están tan contaminados.
Mucha gente se quiere ir porque dice que este es un país de mierda. Muchos se quedan y bajan los brazos y dicen: “Yo no me meto más, que se arreglen”. Yo no juzgo a nadie. Cada uno se arregla como puede y hace lo que quiere. Pero tengo la impresión de que la epopeya de refundar la Argentina con los valores de nuestros mayores, puede ser apasionante. Nos puede cargar de épica y energía productiva. Es un trabajo duro, a mediano y largo plazo. No se puede cambiar todo de la noche a la mañana. Son décadas de despropósitos y de creer que la Argentina es de goma y resiste todas las tropelías de los delincuentes, los vagos, los autoritarios y los incapaces.
Pero creo que vale la pena empezar cuanto antes. Tengo la sospecha o la ilusión de que este, no es un país de mierda. Y que podemos hacer mierda a los que lo hicieron mierda. ¿No le parece? Es ahora y es acá.
Soledad Pastorutti suele cantar un tema hermoso llamado “Entre a mi pago sin golpear” que dice: “Fue mucho mi penar/ andando lejos del pago/ Tanto correr/ Pa’ llegar a ningún lado. Estaba donde nací/ lo que buscaba por ahí”.
Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre
El ministro de salud de la Nación admitió que la última cuarentena estricta no tuvo los efectos deseados Fuertes críticas en las redes sociales.
Otra declaración acorde al nivel de improvisación que atraviesa el poder. El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, sorprendió este jueves al afirmar que los resultados de la última cuarentena estricta en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) que se implementó durante los primeros 17 días de julio, “no fueron los esperados”, en relación a los fuertes aumentos de los positivos de coronavirus en los últimos días. “Venía viendo números que no me gustaban, creí que iban a empezar a bajar como consecuencia de la cuarentena anterior. Evidentemente no tuvo los efectos que tuvieron las cuarentenas anteriores y eso se debe a que no fue hecha de manera correcta por algunos argentinos”, aseguró el titular de la cartera de Salud.
El funcionario se excusó echándole la culpa a quienes no cumplieron a rajatabla el aislamiento: “Seguramente la mayoría hizo bien la cuarentena, pero los que no la hacen bien pagan un precio por eso”. Señaló que es fundamental la “responsabilidad individual” de los ciudadanos y dijo que “mucho de lo que está pasando tiene que ver con reuniones clandestinas, asados, mateadas”.
A pesar de haber señalado la conducta de quienes no cumplen la cuarentena, luego marcó: “Estamos preocupados, la gente está cansada y lo entiendo pero a medida que circula más gente y se cuida menos tenemos más casos, que es lo que está pasando”.
En las redes sociales explotaron contra el ministro y varios hashtag como #renunciaGines o RenunciaGGG fueron tendencia. “Él es un incompetente y le echa la culpa a la gente”, se descargó el economista Roberto Cachanosky.
El es un incompetente y le echa la culpa a la gente
Coronavirus en la Argentina. Ginés González García: "Estoy preocupado; creí que iban a empezar a bajar los números por la cuarentena anterior" https://t.co/YJZhDWPXIY vía @LANACION
Marcela Campagnoli, diputada de la Coalición Cívica, también cruzó al funcionario con un fuerte mensaje: “Dice que está preocupado porque creyó que iban a empezar a bajar los numeros. Pero nosotros estamos preocupados por la improvisación con que toma decisiones el gobierno y pone en riesgo nuestra salud y economía“.
Ginés González García dice que está preocupado porque creyó que iban a empezar a bajar los numeros. Pero nosotros estamos preocupados por la improvisación con que toma decisiones el gobierno y pone en riesgo nuestra salud y economía. https://t.co/VcneKu10fL
Un capítulo aparte se llevó también su par bonaerense, Daniel Gollan, quien lanzó una desafortunada frase al querer convencer a los posibles infectados leves para que se internen en centros extrahospitalarios. Trató de respaldar el subsidio que implementó el gobierno provincial de 500 pesos por día para quien decida aislarse en este tipo de centros, como el de Tecnópolis.
Según el funcionario los pacientes que estuvieron alojados en Tecnópolis “se querían quedar unos días más, porque es un lugar hermoso, se divierten, cantan y tienen karaoke”.
El condominio “Máximo y Florencia Kirchner” administra 25 propiedades que heredaron de Néstor Kirchner y está intervenido por la Justicia. El diputado pide que las deudas las pague el responsable de manejar Los Sauces y Hotesur.
El abogado de Máximo Kirchner, Carlos Beraldi, informó al Tribunal Oral Federal 5 (TOF 5) que tiene a su cargo los casos Hotesur y Los Sauces -las dos empresas familiares investigadas por lavado de dinero- que a raíz de la intervención judicial ordenada en el Condominio que administra las propiedades de la herencia de Néstor Kirchner, el diputado nacional “acumuló deudas fiscales por el incumplimiento por parte de la intervención judicial”.
Se trata de las dos empresas familiares investigadas por lavado de dinero. Por la acumulación de deudas de esas propiedades, Máximo quiere acogerse a una moratoria. Pero pide que las cuotas correspondientes sean abonadas con fondos que se obtengan de la intervención, y luego depositadas en su cuenta. De esa manera, podría ir cancelándolas mes a mes.
El “condominio Máximo y Florencia Kirchner” administra 25 propiedades que fueron producto de la sucesión de bienes de Néstor Kirchner. En marzo de 2016, Cristina Kirchner cedió su patrimonio a sus hijos. Así, Máximo quedó como dueño del 50% de ese condominio (que explota los inmuebles heredados).
En el marco de la causa Los Sauces -la inmobiliaria familiar investigada por lavado de dinero-, el juez Claudio Bonadio decidió en 2016 intervenir no sólo la compañía sino también el condominio. Desde entonces, la licenciada Raquel Moyano está al frente de la administración.
Como titular, Máximo Kirchner tiene obligaciones impositivas correspondientes al impuesto sobre bienes personales. Además, a raíz del alquiler de dichos inmuebles, “durante estos últimos años se devengaron obligaciones fiscales en concepto de IVA y Ganancias”, explicó el abogado Beraldi, quien recordó que los alquileres de las propiedades que administra Los Sauces “fueron y son percibidos por la Lic. Moyano”.
Beraldi sostiene que Máximo “fue desapoderado de sus propiedades” y por eso “no puede usufructuarlas”. La consecuencia es que “los fondos recaudados por su locación son administrados por una auxiliar de la justicia”.
“Por otro lado, nuestro representado debe soportar cuantiosas cargas tributarias que son consecuencia directa e inmediata de la titularidad registral de inmuebles de los que fue despojado (Bienes Personales) y de una actividad comercial que, en la actual coyuntura, no le redunda ningún rédito (IVA y Ganancias)“, agregó el abogado K.
Abel Córdoba comenzó su alegato reafirmando que la hipótesis central sobre la maniobra de lavado de USD 55 millones. Anticipó que pedirá penas para la mayoría de los acusados.
Tras la reanudación del juicio de la Ruta del dinero K, el fiscal Abel Córdoba inició su alegato este jueves adelantando que pedirá penas sobre la mayoría de los acusados, a excepción de ocho de ellos. Eso incluye a Lázaro Báez, al abogado Jorge Chueco, Daniel Pérez Gadín, Fabián Rossi, Federico Elaskar y Leonardo Fariña entre otros. Aseguró que tomará en cuenta como ilícitos precedentes del lavado de dinero las irregularidades en la obra pública, que se juzgan en la causa de Vialidad, y la evasión impositiva.
“La fortuna se explica en las maniobras de la obra pública y la evasión impositiva. Para esta Fiscalía, en la actualidad, los pronunciamientos judiciales que se desarrollaron en esas causas dan por acreditado ese tipo penal”, dejó en claro el fiscal, trazando una relación directa entre los bienes que acumuló el santacruceño y el kirchnerismo.
A través de la aplicación Zoom, Córdoba resaltó la investigación que llevó adelante el juez Sebastián Casanello. Dijo que lo hizo “en un contexto complejo” y que tuvo que “sufrir acusaciones durísimas del propio Lazaro Báez. “Acusó al juez de hechos falsos, fue un embate inescrupuloso de Lázaro Báez”, lanzó.
Sobre la maniobra de lavado, el fiscal indicó que llegó a totalizar la suma de USD 54.872.875, y sostuvo que “los acusados han consumado delitos en las narices del tribunal, delitos de la misma naturaleza”. “La hipótesis central sobre la maniobra de lavado se encuentra acreditada con suficiencia, con certeza y con una contundencia inédita”, agregó.
Córdoba detalló los cambios en la defensa de Báez a lo largo del juicio: “Comienza negando todo. Cuando aparece la prueba, admite que estaban pero no eran ilícitos y asume la propiedad de los fondos. Cuando los fondos son ilícitos, no hay motivación válida”.
El empresario nuevamente se negó a ser trasladado hasta la sala de audiencias que se utiliza dentro de la cárcel de Ezeiza para videoconferencias. Anoche, según fuentes de su defensa, el Servicio Penitenciario Federal (SPF) lo notificó que tenía que estar presente en la audiencia, y que podía ser obligado por la fuerza pública. Sin embargo, esta mañana se confirmó que hubo un “error”. Aclarado el panorama, Báez y su hijo Martín prefirieron quedarse en el pabellón donde están alojados.
Este miércoles, en la primera audiencia luego del receso por la cuarentena, la Oficina Anticorrupción pidió una pena de 8 años y 6 meses de prisión para Lázaro Báez. El empresario ya acumulaba dos pedidos de penas de 9 y 8 años de cárcel de las otras dos querellas. Los abogados de la OA también pidieron penas para los cuatro hijos de Báez, para el abogado Jorge Chueco (7 años y 6 meses), actualmente en libertad, y Daniel Pérez Gadin, una pieza clave en la estructura de Báez (7 años y 6 meses). Mientras tanto, en el caso de Fariña, los abogados de la OA destacaron su rol como arrepentido y solicitaron una pena de apenas 3 años.
La Fiscalía tiene dos audiencias más para completar su alegato. A partir de ese momento el juicio entrará en la recta final con los alegatos de las defensas y las últimas palabras. El TOF 4 dispuso el siguiente orden: 1) Lázaro Báez, 2) Jorge Oscar Chueco, 3) Daniel Rodolfo Pérez Gadín, 4) Leonardo Fariña, 5) Martín Báez, 6) Leandro Báez, 7) Melina Báez, 8) Luciana Báez, 9) Walter Zanzot, 10) Julio Enrique Mendoza y así hasta llegar al número 27.
La excarcelación de Báez depende nuevamente de la Cámara de Casación. Su defensa apeló otra vez la fianza de $632.500.000 que le había impuesto el TOF 4. Este miércoles, el tribunal hizo lugar al recurso y ahora quedó en manos del máximo tribunal penal del país. Hace dos semanas, el fiscal había dictaminado a favor de reducir la fianza en pesos a 386.578.500, aunque mantuvo el monto en dólares.