El diputado Luis Juez habló en Palabra de Leuco sobre la muerte de Claudio Bonadio y destacó la importancia de la “inmensa cantidad de pruebas que involucran a funcionarios y empresarios” en la causa de los Cuadernos.
El diputado Luis Juez ponderó la investigación de la causa de los Cuadernos de las Coimas y aseguró que más allá del dolor por la muerte del juez federal Claudio Bonadio, en los procesos judiciales lo más importante son las pruebas.
“Más allá de rendirle homenaje a Bonadio, la Justicia no necesita que aparezca un juez corajudo o con un par de pelotas, la Justicia debería funcionar. Uno puede añorar o tener nostalgia por la muerte de tal o cual persona pero la verdad es que si la Justicia funcionara de manera independiente uno diría que no hay problema con quién lo va a suceder”, aseguró en Todo Noticias.
“Lo importante es la prueba. Siempre es la prueba la que te condena o te absuelve. Los políticos se enojan con los jueces, con la Corte con los fiscales, pero siempre es la prueba la que te condena o te absuelve“, destacó el diputado cordobés y ex embajador en Ecuador.
Para cerrar, Luis Juez aseguró que “en el caso de Bonadio la prueba es contundente. Es una prueba absolutamente variada, diversa, es una prueba colectada de manera inteligente porque hay que reconocer que Bonadio junto muy buenas pruebas. No es que había solo políticos que se peleaban en alguna interna, hay empresarios que se acogieron a la ley para poder declarar en carácter de arrepentidos. Por eso digo que la esperanza más allá del dolor que puedan causar, es que se continúe con la investigación”.
Propongo
que por ahora, en esta columna, lo llamemos simplemente, Ricardito. Así es
conocido en el mundillo político. Ricardito es un modesto dirigente del
radicalismo bonaerense que será el embajador del cuarto gobierno kirchnerista
en España. Alberto Fernández se lo anunció a las autoridades de ese país. Pero
como dijo anoche, Jorge Fernández Díaz, su nueva jefa política será Cristina.
¿O alguien duda de eso? Semejante decisión levantó una gran polvareda y un
debate muy caliente en su partido que como lema de Leandro Alem, supo tener
aquello de que “se rompa pero que no se doble”. Eso habla de firmeza de las
convicciones. De no transar con ladrones ni golpistas.
Hubo
repercusiones de todos los colores. El presidente de la UCR, el ex gobernador
mendocino Alfredo Cornejo, aclaró mediante un comunicado formal, que se trata
de una decisión personal de Ricardito y que, de ninguna manera eso involucra al
partido de Yrigoyen.
El
presidente del interbloque de Cambiemos de diputados, Mario Negri dijo que “el
que se quiera ir del radicalismo, que se vaya. No estoy de acuerdo con las
expulsiones, pero para estar incómodo en un lugar, mejor que se vaya”
El
presidente de la Juventud Radical bonaerense, Martín Borrazas, fue mucho más
implacable. Directamente pidió la expulsión del partido. “Ricardo fuera de la
UCR”, fue su tuit. Anoche, en mi programa de TN, el senador Julio Cobos expresó
una postura más flexible y comprensible. No lo tomó dramáticamente ni creyó
conveniente condenar esa decisión de alguien con quien compartió la idea de no
participar de Cambiemos ni de aliarse a Mauricio Macri. Hace un tiempo que
Ricardito viene tirando centros para que cabecee Alberto. Algunos dicen que
estaba buscando un conchabo, pero yo no lo creo. El tema que me parece grave es
que Ricardito es el hijo de don Raúl Alfonsín y ese apellido, a esta altura de
la historia, es un patrimonio de todos los argentinos. Salvo los extremistas
que no quieren a nadie, la inmensa mayoría de nuestro pueblo tiene a Alfonsín
en un pedestal porque representa cuestiones sagradas: es el padre de la
democracia y la libertad recuperada después de la noche tenebrosa del
terrorismo de estado y también, como la mayoría de su partido, expresa a
quienes creen en la honradez, en las manos limpias y las uñas cortas, en la
austeridad republicana y en el diálogo democrático que evite cualquier tipo de
autoritarismo y violencia. Eso representa ese apellido. Los valores de Alfonsín
son casi la contra cara de los disvalores del cristinismo. Cristina, sus hijos
y su cartel de los pingüinos, en el mundo y, por lo menos para diez millones de
argentinos, son sinónimo de cleptocracia y de la corrupción más colosal de la
historia democrática, y de una apuesta al chavismo criollo, hegemónico y
generador de la grieta más profunda que vivimos en este país después de la
pelea entre los seguidores de Perón y sus opositores.
¿Es
positivo para nuestro futuro político que alguien que tiene como apellido
Alfonsín sea la cara ante España de los Lázaro Báez, los Cristóbal López, los
José López, los Luis D’Elía, los Boudou y los Esteches. Pregunto: ¿Ricardito
cree que en Venezuela hay democracia? Lo digo porque en su explicación asegura
que va a apostar con su gestión a la “no restauración de los tiranos”. Por eso
sería bueno conocer su opinión sobre Maduro, Raúl Castro y compañía y el
nicaragüense, Daniel Ortega. ¿Son tiranos o líderes democráticos?
¿Está
de acuerdo, Ricardito, en que los 9 procesamientos y 7 elevaciones a juicio
oral y los pedidos de prisión preventiva de Cristina son una campaña armada por
la embajada de Estados Unidos, ciertos jueces y los medios de comunicación
hegemónicos? ¿Eso cree Ricardito? Lo pregunto porque pidió respeto por una
decisión que tomó, según dijo, “desde la más profunda honestidad y con el mayor
sentido patriótico”. ¿Lo hizo por la patria? ¿O por un interés personal
acomodaticio?
Por
supuesto que le agradeció a Alberto Fernández “por su confianza” y por el ejemplo
de amplitud”. Después aclaró que no va a
asumir una responsabilidad partidaria, sino de Estado y abogó para que eso en
el futuro sea un “deber”. Parece que nos quiere hacer creer que no se trata de
una lujosa zanahoria para cooptarlo sino de una obligación y de un sacrificio
que hace por todos nosotros. Nadie le
pide tanto, Ricardito.
Pregunto:
¿Está feliz con la darle la libertad a los ladrones de estado que este gobierno
llama presos políticos? Lo digo porque Ricardito, va a tener que poner la cara
por todo esto. Los empresarios y los periodistas españoles le van a preguntar
sobre estos temas y muchos más. ¿Usted, Ricardito, compartió el pacto tenebroso
que Cristina firmó con Irán? ¿Cree que Nisman se suicidó o fue asesinado?
El
revuelo que se armó fue tan grande que Ricardito se vió obligado a emitir un
comunicado tratando de explicar lo inexplicable. Sus excusas y justificaciones
fueron de una fragilidad notable. Dijo que su padre, también designó a
embajadores de otros partidos como el peronismo. No puedo creer como (justo él)
pudo hacer semejante comparación. Para cualquier dirigente del justicialismo o
de otro partido, era un orgullo, una medalla ética representar esa lucha por
los derechos humanos contra todo tipo de dictadura que fomentó Alfonsín. El
gobierno de los Fernández no tiene ni punto de comparación con aquella
administración alfonsinista. Son el día y la noche. Un tempo de las ideas y los
consensos y un prostíbulo de las mafias y los chanchullos. No creo que
Ricardito defienda en España la libertad de Julio de Vido. Ni el tribunal de ética
para juzgar a los periodistas que Eduardo Barcesat va a llevar a cabo
precisamente en Madrid.
Como
si esto fuera poco, levanta el dedito y para defenderse ataca a los que tienen
una mirada crítica con los K. Dice que hay una peligrosa fractura en la sociedad y que hay dirigentes que “no hacen
más que estimularla con posiciones irreductibles”. Ricardito quiere cerrar la
grieta. ¿Con quién se quiere abrazar? ¿Con Ricardo Jaime? La grieta se cierra
con el respeto a la Constitución y a la división de poderes. Con los corruptos
de estado y los chavista K, afuera. De lo contrario es sumisión.
Ricardito
se preguntó en algún momento porque motivo lo eligió Alberto. ¿Cuál es el
objetivo del presidente? ¿Seguir dividiendo al radicalismo y a la oposición?
Eso lo viene fogoneando Leopoldo Moreau que quedará como un triste recuerdo en
el radicalismo. Cuando fue candidato a presidente, hizo un papelón de padre y
señor nuestro. Sacó la menor cantidad de votos de la historia. Cuando Ricardito
fue candidato a presidente, en el 2011, llevó de candidato a gobernador a
Francisco de Narváez que, ideológicamente, nunca fue muy distinto de Macri.
Obtuvo el 11% de los votos contra el 54% de Cristina y dividió a la
socialdemocracia porque Hermes Binner fue separado y consiguió el segundo
puesto con casi el 17 % de los sufragios.
¿Entonces
porque lo eligió Alberto? ¿Por qué Ricardito es un pensador innovador de la
política que escribió varios libros de ensayos sobre la caída de las certezas o
la fragilidad de las democracias o acerca de las nuevas formas de la
comunicación política? No. De ninguna manera.
¿Alberto
lo eligió porque tiene un armado organizativo que moviliza y convoca a multitudes?
No. De ninguna manera.
¿Alberto
lo eligió porque su carisma y su discurso enamoran desde los medios de
comunicación? No. De ninguna manera.
Entonces,
¿Por qué lo eligió? Por portación de apellido. Seamos sinceros. Si Ricardito se
llamara Pérez, o González, hoy no sería embajador en España. Anoche Luis Juez
dijo por televisión que le parecía un espanto la decisión de Ricardito y que
era algo horrible que “los perjudicaba a todos”.
El
apellido Alfonsín, es un patrimonio de todos los argentinos. A esta altura
define mucho más que una familia. Por suerte y a pesar de todo, el apellido
Alfonsín, no se mancha.
El senador pidió celeridad a todos los poderes para nombrar un juez que mantenga la independencia de la Justicia.Y respeto por la familia del juez que investigaba a los Kirchner.
El senador Julio Cobos opinó sobre la muerte del juez federal Claudio Bonadio y pidió ante todo respeto en este momento de dolor para los más cercanos al juez que investigaba a los Kirchner y llevaba adelante la mega causa de los Cuadernos de las Coimas.
“Indudablemente que para la familia es un día de dolor y tristeza. Esas fueron las palabras que nosotros expresamos en las redes sociales. Lo demás tiene que ver con las expectativas de preservar un proceso de investigación judicial que fue iniciado por el juez Bonadio y corroborado en algunos casos por la Cámara Federal porque algunas causas ya fueron elevadas a juicio oral”, dijo Cobos en Palabra de Leuco.
Y pidió responsabilidad y celeridad a todos los poderes para preservar también la independencia del Poder Judicial. “Dependerá de la Justicia cómo será la sucesión, dependerá del poder político la celeridad de la elección del juez que en definitiva reemplace a Bonadio. Todos queremos una Justicia independiente pero me parece que es más un momento de reflexión y de respeto para la familia Bonadio”, concluyó Cobos en TN.
La diputada de la Coalición Cívica estuvo en Palabra de Leuco tras el fallecimiento del juez que investigaba a los Kirchner: “Nunca le tembló el pulso”, dijo.
Mariana Zuvic aseguró que el juez Claudio Bonadío fue “el único que se jugó por la República”. Entrevistada en Todo Noticias, la diputada destacó la labor del juez fallecido ayer a causa de un cáncer.
“La verdad me impactó muchísimo. Durante los 12 años que llevo investigando yo jamás vi celeridad en la Justicia. Y la Justicia sin celeridad es impunidad. Y la Justicia es aquellos que imparten Justicia. Y por primera vez en la historia vi un juez que se destacó por su labor, por su independencia y por haberse jugado por la República“, agregó Zuvic.
“En la causa Cuadernos no es la única. En la Tragedia de Once, cuando nosotros advertíamos que la corrupción mata. A Bonadio jamás le tembló el pulso y en un año y medio instruyó y llevó una causa enorme como la de los Cuadernos con más de 30 arrepentidos, 70 detenidos y cientos de procesados. En concepto de embargos a los empresarios hay más de 130 mil millones de pesos y en concepto de embargos a ex funcionarios kirchneristas más de 70 mil millones de pesos”, enfatizó.
Hoy
murió Claudio Bonadio, el juez más odiado por Cristina. No hay antecedentes de
tantas operaciones y agravios contra un magistrado federal, que hayan sido
ordenados y ejecutados por Cristina durante y después de su presidencia. En una
de sus insoportables cadenas nacionales, la ex jefa del estado aseguró que no
se iba a dejar presionar por el juez al que definió como “pistolero, mafioso y
extorsionador”.
Bonadio tenía este dibujo de Sábat en su despacho.
Cuando
Cristina logró desplazarlo de la causa Hotesur, prácticamente la totalidad del
estado mayor cristinista salió a darle como en bolsa. Y todos con el mismo
discurso. En su libro, “Sinceramente”, Cristina lo llama “Sicario”.
Hoy
mismo, con el cadáver todavía tibio, uno de sus abogados, Gregorio Dalbón, dijo
que a Bonadio lo había matado el odio, que en la embajada de los Estados Unidos
estaban de luto y que la muerte “Le sienta bien”, entre otras agresiones
repugnantes y cobardes contra alguien que no puede defenderse.
Un
abogado de prestigio y coraje como Pablo Lanusse le salió al cruce con un tuit:
“Toda enfermedad y la muerte misma nos interpelan. Y como actuamos frente a
ellas, nos describe. A nadie le sienta bien la muerte. Solo la perversidad, el
odio, el resentimiento y el desprecio a la dignidad humana pueden explicar que
alguien burle la muerte de otro. ¡Cuánta miseria¡”
Pero
tratándose de Dalbón, nadie puede sorprenderse de su bobalicona irracionalidad.
A fin de año ya había publicado un video donde champagne en mano y a las
carcajadas le decía a Bonadio “La tenes adentro”.
Le
recuerdo que en la conversión de Dalbón al kirchnerismo, también hay millones
de razones. En el siniestro de estación Once, este señor, representaba a
algunos de los familiares. Fue el único que no querelló contra Julio de Vido.
¿Usted me entiende, no? A pesar de semejante agachada, De Vido fue preso,
gracias al trabajo que hizo Bonadio.
Es
tan grave su degradación personal de Dalbón que hasta Horacio Verbitsky siempre
dijo que era un error que Cristina contratara a semejante personaje, con tan
poco conocimiento del derecho y con total ausencia del sentido común.
Tal
vez Dalbón dijo lo que Cristina piensa y no puede decir, como suele ocurrir con
Hebe de Bonafini. Pero en público, de cara a la sociedad, solo los cristinistas
más fanáticos celebran la muerte y los dichos de Dalbón. Verbistky lo
desprecia. Y eso que el definía a Bonadio como “El doctor Glock”. Otro que se
tomó revancha fue el ultra millonario kirchnerista Gerardo Ferreyra que en un
tuit escribió: “Conmigo no pudo”.
Yo
diría que el partido todavía no terminó. Y que si se consagra la impunidad en
este país, será cierto que Ferrerya se saldrá con la suya. Pero tal vez, haya
otros jueces con coraje republicano para seguir adelante con todos los juicios,
sobre todo, con los de la causa de los Cuadernos que ya fue elevada a juicio
oral. Vale la pena recordar que la causa de los Cuadernos es la más grave de
toda la historia de la corrupción argentina y la que más pruebas y testimonios
tiene.
Hasta
el mismísimo Guillermo Moreno, hoy marginado del cristinismo por el rechazo que
produce su figura piantavotos, en su momento desafió a pelear “cuando quieras,
donde quieras y como quieras” a Bonadio.
Se
supone que el “como quieras”, incluía también un duelo a los tiros. Bonadio le
había dicho a Jorge Lanata por radio que no se metieran con sus hijos y que si
querían pelear con él, estaba disponibles. Pero que no se las agarraran con su
familia.
A
Bonadio, le pintaron la casa y el estudio de grabación del hijo con amenazas.
Le tiraron un paquete con artefactos explosivos al jardín de su casa y la
policía tuvo que efectuar dos “detonaciones controladas” y hasta lo amenazaron
de muerte con un papel que arrojaron por debajo de la puerta de su despacho
privado en los Tribunales de Comodoro Py.
Fue
una exhibición de poder tan grande que a Bonadio, solamente le quedó el arma de la ironía para decir: “Si aparezco
suicidado, busquen al asesino”.
El
asesino fue un maldito tumor cancerígeno en el cerebro. En julio de 2015,
Cristina le había puesto precio a su cabeza. Lo dije en una editorial y lo
ratificó el doctor Bonadio en una entrevista que le hicimos en Los Leuco en TN.
Bonadío
siempre fue para los K una astilla del mismo palo. Su militancia peronista lo
llevó a ser funcionario de Antonio Cafiero, de Carlos Menem y Carlos Corach y cuadro
del peronismo derechoso de Guardia de Hierro, donde conoció a Guillermo Moreno,
Roberto, el padre de Juan Grabois y hasta a Jorge Bergoglio. Sin embargo, los
peronistas de todos los matices cerraron filas para ser cómplices de la
corrupción de Cristina y se lo quisieron llevar puesto.
El
momento en el que Bonadio estuvo más cerca de la muerte, con excepción de mayo
pasado, cuando fue intervenido quirúrgicamente en su cabeza, fue en el 2001.
Bajaba de su Audio negro en la esquina de San Martin y Matienzo en Villa
Martelli con un amigo. Eran las 20.30 hs. Dos muchachos se acercaron y les
dispararon con un arma. Un balazo impactó en hígado de su amigo, Miguel Angel Patrani.
En ese momento Bonadio reaccionó velozmente, desenfundó su pistola Glock y mató
a ambos delincuentes. A uno le pegó 6 balazos. Se sospechó que el ataque fue
ordenado por una banda de secuestradores que el juez estaba investigando.
El
momento en el que Bonadio se sintió más agredido, tal como conté, fue en el
2017, cuando, desesperados por el avance de las causas contra la mega
corrupción de Cristina se metieron con su hijo Mariano. En una amenaza le
dijeron que le iban a armar una causa por drogas, Marcelo Fuentes, el senador
de Cristina, hizo una denuncia sobre los fondos que utilizó el joven Bonadio
para armar un estudio de grabación para su grupo musical pese a ser
monotributista.
Obviamente
que le armaron todo tipo de denuncias y la inmensa mayoría fueron desestimadas
tanto en el Consejo de la Magistratura como en la propia justicia. Estaban en
su mayoría generadas por revanchismo y bronca, con una notoria ausencia de
papeles y de pruebas. Llegaron a decir que tenía una oficina que le prestaba la
embajada norteamericana y que trabajaba para Clarin. Relato K en estado puro.
La única defensa frente a tantos datos y testimonios era un ataque feroz. Y fue
lo que hicieron.
Es
que Bonadio, fue el que arrinconó contra las cuerdas de los tribunales al
kirchnerismo en general y a Cristina y su familia y su cártel de los pingüinos
en particular. Fue el primero que se atrevió a llamar a Cristina a declaración
indagatoria, el que más veces la procesó y el que pidió su desafuero y su
prisión. Jorge Capitanich dijo que Bonadio ejercía “el golpismo activo”. Máximo Kirchner, también procesado por
Bonadio, no se quedó atrás: “Es una cuestión salvaje de un
juez que pasó de estar en la servilleta de Corach al Iphone 7 de Macri. Es una operación clara del gobierno”. Es
asombroso que lo acusen de estar en la servilleta de Corach, en el gobierno de
Carlos Menem que Néstor apoyó con tanto énfasis en sus discursos y en las
elecciones donde compartieron boleta en 7 oportunidades.
Bonadio, tenía un temperamento fuerte, o unos huevos así de grandes para
ser más preciso. Su pelo y su barba se fueron poniendo blancos y hace tres días
pasó el peor de los cumpleaños, el número 64, porque la muerte ya golpeaba a su
puerta. Había pedido prolongar su licencia hasta marzo. Jamás lo ví en su
despacho ni tomé un café con él. Vino a TN en alguna ocasión y fue muy
respetuoso. Enfrentó un aparato gigantesco estatal y para estatal que lo quiso
estigmatizar y sacarlo de la cancha. No pudieron porque la democracia y el
estado de derecho todavía tienen sus reflejos. Solo la muerte pudo con Bonadio.
Pese al odio de Cristina.
La ex gobernadora de la Provincia de Buenos Aires editará su propio libro en Planeta, la misma que publicó Sinceramente de Cristina Fernández de Kircher.
En Le doy mi Palabra, se adelantó cómo será el libro de la ex mandataria provincial, su futuro político en la Provincia y su noviazgo con el periodista Quique Sacco.
Y un picado de noticias con la pregunta del millón: ¿No hay más piquetes en la Ciudad de Buenos Aires?
Ni los cristinistas, entienden bien cuál fue el motivo de la designación de Aníbal Fernández como interventor del yacimiento carbonífero de Río Turbio. Se hicieron chistes fáciles en el sentido de que Aníbal es un experto en cuestiones turbias pero lo cierto es que Cristina envió una señal clara: la lealtad se paga. Aquellos que no se quebraron ni cruzaron de vereda tienen que ser recompensados y no abandonados a la intemperie. Es un eslabón más de la búsqueda de impunidad de Cristina. Aníbal Domingo Fernández a los 63 años, logró su cargo número 20 en el estado. Cristina le dio la orden a Alberto por intermedio de su cuñada Alicia.
Aníbal fue funcionario de Carlos Ruckauf, Eduardo Duhalde, Néstor y Cristina y ahora, de Alberto. Pero es junto a Guillermo Moreno y Luis D’Elía, uno de los cristinistas de peor imagen pública. Es un perdedor serial y por eso en los últimos 6 años estuvo en el llano. Cayó derrotado por María Eugenia Vidal, por 5 puntos, con un record de corte de boleta en su contra. Perdió en 7 de las 8 secciones electorales, incluido en Quilmes, su patria chica, donde supo ser intendente. Fue caracterizado como el mariscal de la derrota al igual que Cristina porque ella lo designó.
Y en los últimos comicios, completó el papelón, porque perdió la interna del justicialismo en Pinamar a manos del surfista Gregorio Estonga. Eso lo condenó al desierto del enojo y a algunas declaraciones que expusieron su lado más salvaje. Un spot de Vidal le preguntaba a los bonaerenses con quien dejarían a sus hijos: si con Aníbal o con ella. Aníbal declaró que prefería dejar sus hijos con Ricardo Barreda, un múltiple femicida que asesinó a escopetazos a su esposa, su suegra y sus dos hijas en 1992. Fue repudiado, hasta por sus propios compañeros como Facundo Moyano, Matías Lammens y el mismísimo Axel Kicillof. El colectivo “Ni una menos”, copado en su conducción por el kirchnerismo, no emitió opinión.
Hace poco, aumentó su volumen machirulo. La diputada Elisa Carrió le había dicho a Jorge Lanata que ella, después de hacer denuncias sobre el asesinato de Nisman, pidió públicamente que “Milani no la matara” y que “Aníbal no la mandara a matar”. Fernández reclamó que mediquen o internen a Carrió que “está muy enferma” y finalizó su tuit agrediendo así: “Por su condición de sucia, ruego abstenerse, no tiene solución”. El colectivo “Ni una menos”, copado en su conducción por el kirchnerismo, esta vez, tampoco emitió opinión. Imaginen el escándalo que se generaría entre el feminismo K si algún legislador de Cambiemos tratara de sucia a Cristina.
En aquel momento, ella no fue capaz ni de darle el pésame a la familia del fiscal Nisman. Cero condolencias. Todo lo contrario, ordenó demoler su prestigio y matar nuevamente al muerto pero esta vez con mentiras, y con presunta información de su vida privada. Aníbal Fernández fue el jefe del “Operativo basura” de toda la maquinaria estatal que incluyó el pedido de que metieran presa a la madre del fiscal Nisman.
Los esbirros de Cristina utilizaron todos los insultos y descalificaciones que tuvieron a su alcance. Le dijeron de todo a Nisman: “corrupto, turro, sinvergüenza, incompetente, homosexual, loco, títere de un espía, mujeriego, agente de la CIA y el MOSSAD, lavador de dinero, golpista e idiota”.
Graciela Ocaña, fue la que dio en la tecla política planteando que el regalo de reyes que le dieron a Aníbal con su designación, fue para que Cristina premie a los leales que por ejemplo, son abogados de Cristóbal López, como Aníbal. Juntos estuvieron en la Casa Rosada el día de la asunción del nuevo presidente. Ocaña cree que con Aníbal se confirma que vuelve lo peor, los de la omertá, y apeló a la ironía: “Parece que para tener un cargo en este gobierno, tenes que tener antecedentes penales” y recordó que Aníbal tiene dos procesamientos firmes con elevación a juicio en dos causas que inició ella: Fútbol para todos, donde la presidencia de Cristina le compró a la AFA, insólitamente los derechos de televisación del fútbol para recuperar “los goles que habían sido secuestrados”. Bendijeron esa locura dos enemigos íntimos unidos por los negocios: Julio Grondona y Diego Maradona.
La otra causa que impacta en Aníbal es el Plan Qunitas, una repartija de cunas y ropas para bebes que se compraron a precio vil y cuya calidad hacía que las cunas se rompieran como si fueran cartón pintado. Hubo sobreprecios fenomenales por 140 mil kits para embarazadas. La empresa que fue la proveedora y la forma en que le adjudicaron este negocio es para el record mundial de bajezas y truchadas.
Dejaron los dedos pegados por todos lados y perjudicaron a mujeres pobres y a punto de parir. Todo muy nacional y popular. Mariana Zuvic, una dirigente del riñón de Elisa Carrió, dijo que poner a Aníbal en Rio Turbio es poner al zorro a cuidar el gallinero. También recordó que “La Morsa”, fue el autor intelectual del Triple Crimen de General Rodríguez por la efedrina, tal como lo denunciaron los autores materiales como Martin Lanatta.
De La Morsa al Zorro. Zuvic abundó: “Esto es otra vez caja y otra vez robo e impunidad. Por eso planteamos que la dicotomía electoral era mafia o República. Sobre Río Turbio hay 6 causas y dos elevadas a juicio oral.
Por una de estas, Julio de Vido fue desaforado y preso. Hoy permanece con una tobillera electrónica, en detención domiciliara, en la lujosa mansión que tiene en Puerto Panal donde, casualmente, curiosamente, (usted me entiende?), también tienen propiedades Máximo Kirchner y el Bochi Sanfelice. Gente afortunada que le fue muy bien en la vida. También fueron presos por lo mismo Roberto Baratta, otro santo revolucionario de los cuadernos de Centeno pero no los de Antonio Gramsci, además de Juan Lascurain, el K que lideró la UIA y Atanasio Pérez Osuna, ex interventor en la empresa. El juez Luis Rodríguez que no es precisamente anti K, dio por acreditado que se habían robado 176 millones de pesos y que se pagaron 443 millones por un tren turístico que nunca se terminó entre otras chanchullos y matufias millonarias. Durante los K el personal de la mina de carbón aumentó un 233% y la producción cayó el 85%. Está, todo dicho.
Pero los fuertes cuestionamientos no son solamente de la oposición. El actual presidente, Alberto y Aníbal, tuvieron encontronazos feroces que no entiendo, cómo pueden olvidar. Se tiraron munición de las más pesadas después de ser socios en el “Ministerio de la Intimidación a los que piensan distinto”. Algunos no se acuerdan pero los archivos dicen que Aníbal, como vocero de la presidenta le dijo lo peor: que Alberto se cagó en la amistad de Néstor Kirchner, que durmió en la cama de Máximo y comió en la mesa familiar y que ahora se la pasa criticando como si fuera Macaya Márquez. Le ordenó que cerrara el pico y se fuera a su casa como hace un caballero y que dejara tirar piedras de la vereda de enfrente.
Tanta ferocidad tuvo una respuesta en los mismos términos. Alberto le dijo “energúmeno verbal” que sufre complejo de inferioridad y le enrostró que ahora se disfrace de progresista para agradar a La Cámpora, y le recordó que cuando era intendente de Quilmes tuvo que salir escondido en el baúl de un auto. ¿Qué me cuenta?
Hay un documento histórico del 28 de julio del 2011. Una carta abierta publicada en La Nación en la que Aníbal repitiendo conceptos de Cristina acusa a Alberto de ser un traidor, vocero de Héctor Magnetto, CEO de Clarin y de las corporaciones. Alberto venía diciendo que Cristina vivía en un mundo dual y que actuaba como una adolescente, que sufría una distorsión de la realidad y que debía recuperar la cordura. Muchos no se acuerdan. Pero este era el tono de los palazos que se pegaban Alberto, Cristina y Aníbal. Hoy volvieron a ser todos compañeros y hacen borrón y cuenta nueva.
Y algo más grave todavía: el actual canciller, Felipe es Felipe, lo acusó de “ser más droga” y eso no es broma. Y en un spot de campaña en el que aparece con Daniel Arroyo, se comparó con Aníbal con la consigna “Droga si o droga no.
En aquel tiempo Solá y Arroyo expresaban la postura de la Iglesia católica en ese tema. Sería bueno que Solá diga que se arrepiente de haber dicho eso o que explique porque designan a alguien que es más droga en un puesto tan importante. Y ni hablar de la veleta oportunista de Pino Solanas, hoy designado embajador ante la Unesco que dijo que “Aníbal es el narco estado”. Solo hay que saber googlear. La respuesta de Aníbal ante los periodistas fue una chicana de la que es difícil volver, aún para los peronistas: dijo que no le vendería un auto a Felipe porque nunca paga lo que compra. Que tiene fama de eso y que si le trae dinero al contado, el creería que son billetes falsos.
Lo cierto es que el plan de Cristina avanza. Se muestra con Gerardo Ferrerya de Electroingeniería y le pide a Alberto que terminen las represas de la corrupción en Santa Cruz. Hace lo mismo con la ruta 9 provincial, obra cobrada y no realizada por Lázaro Báez que, por ahora seguirá preso. Designa a todo su estado mayor en justicia, inteligencia y las cajas de fondos más suculentas. Y como frutilla del postre abre las puertas del gobierno para que Aníbal Fernández regrese del infierno. Insisto con el concepto: parece la directora de la película “El regreso de los muertos vivos”. Cristina se da todo los gustos y nos hace ver una vez más, una película de terror.
Diferencias. Las diferencias con las reuniones del Papa y Macri fueron abismales. Tampoco con Cristina existió la cercanía que hubo el viernes en la Biblioteca del Palacio Apostólico durante los 44 minutos en que Francisco y AF conversaron sobre la afligente situación socioeconómica del país.
“El Papa se quedó contento”, decía ayer desde Roma una de las muy pocas personas que conoce al detalle lo que pasa en Santa Marta, donde Francisco vive y se sincera.
El cortocircuito ocurrió con el tema del aborto sobre el que, efectivamente, el Presidente no habló con el Papa, pero que sí estuvo presente en la conversación con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.
Deuda. El objetivo central del periplo europeo de Alberto Fernández es el tema de la deuda, y lo habló con el Papa. ¿Podrá ayudar Francisco? Difícil. Más allá de las expresiones del Sumo Pontífice, los interlocutores políticos que deciden son otros. Y el que más influye es Donald Trump.
Vencimiento. En lo inmediato, la expectativa está en ver qué sucede mañana con el vencimiento del ya casi legendario bono de US$ 250 millones que la Provincia de Buenos Aires emitió en 2011 durante el gobierno de Daniel Scioli.
Axel Kicillof ha demostrado hasta aquí una particular ineptitud para manejar este tema. No sorprende: lo mismo hizo cuando fue ministro de Economía y debió renegociar –con resultados ruinosos para el país– la deuda con el Club de París, con los fondos buitre y con Repsol.
El desenlace se dará justo en la semana en que AF y el ministro de Economía, Martín Guzmán, intentarán que los jefes de gobierno de Francia, España y Alemania apoyen la renegociación.
Macri. En el ámbito doméstico, el Gobierno recibió esta semana una ayuda impensada: habló Macri. Su frase “yo siempre les decía a todos: cuidado, que los mercados no te dan más plata y nos vamos a la mierda” causó conmoción en Cambiemos y regocijo en el Gobierno.
Más allá de que para algunos sea un sincericidio, esa frase refleja una conducta presente a lo largo de su Presidencia, según la cual las causas de su fracaso le fueron ajenas. Lo mismo hacía –y hace– Cristina Kirchner.
“Le pedimos que haga silencio por un tiempo largo porque, con declaraciones como ésa, no hace más que complicarnos la vida”, confesaba un legislador de Cambiemos tras la aprobación en Diputados del proyecto de ley de renegociación.
Aníbal. El Gobierno se apresuró a devolver la gentileza: nombró a Aníbal Fernández interventor en Yacimientos Carboníferos Fiscales en Río Turbio. Más allá de los memes asociando a Fernández a la palabra “turbio”, es curioso ver cómo funciona este mecanismo de equilibrio en los desaciertos entre opositores y oficialistas.
¿Qué necesidad había para el Gobierno de concretar este nombramiento que solo le acarrea desprestigio? ¿Qué dirán Felipe Solá y Daniel Arroyo, quienes durante la campaña a gobernador de Buenos Aires de 2015 asociaron en forma directa y sin rodeos a Aníbal Fernández con la circulación de drogas ilegales?
Desgraciada saga la del yacimiento de Río Turbio. En 2004 un incendio que desnudó graves fallas de mantenimiento se cobró la vida de 14 trabajadores. El impacto político de la tragedia fue de tal magnitud que obligó a Néstor Kirchner a quitarle la concesión a Sergio Taselli y a planear un proyecto para asistir a los habitantes de la localidad.
Columna publicada por el periodista en el diario La Nación
Con toda razón, no son pocos los que aconsejan no visitar nunca la cocina del restaurante donde se come habitualmente. Nos podríamos impresionar y no volver más.
Salvando las distancias, algo así ocurre con los papas en los países que nacieron.
Polonia conocía en detalle a Karol Wojtyla ( Juan Pablo II), así como Alemania sabe mucho más de Joseph Ratzinger (el actual papa emérito Benedicto XVI) que el resto de la feligresía universal, que, al tener una mirada más “de lejos”, puede idealizarlos mejor. Jorge Bergoglio no iba a ser la excepción y por ser argentino y haber sido antes de subir al trono de Pedro protagonista importante en distintos momentos de la vida nacional, sus compatriotas hemos entrado, de alguna manera, en “la cocina” de este pontífice y, por eso, tenemos tantos prejuicios, para bien o para mal, sobre cada uno de sus dichos y movimientos. Mientras que en el resto de Occidente se lo considera el papa adecuado a la época por ser austero y sensible hacia los temas sociales, en nuestro país hay quienes lo reducen al papel de un influyente operador en las sombras de la política local. Y menos le perdonan lo que interpretan como una abrupta mutación, de exacerbado opositor al kirchnerismo, como cardenal primado de la Argentina, a ser del todo funcional desde que es sumo pontífice hacia la facción que reconquistó el poder en las últimas elecciones.
Podrá resultar frívolo o poco preciso, pero la “medición de sonrisa papal” el viernes se puso nuevamente en marcha, para comparar fisonómicamente el grado de satisfacción del habitante más importante del Vaticano con la visita del presidente de su país. Es el tercer mandatario argentino que recibe y los resultados están a la vista: ganó Cristina Kirchner, no solo por la cantidad de veces que se encontraron (siete), sino por las sonrisas para la foto oficial. Con Alberto Fernández podría decirse que se mostró ligeramente afable, no adusto como con Mauricio Macri (al que solo recibió dos veces durante su mandato), pero no mucho más que eso. Al menos es lo que quedó registrado en la foto oficial. El presidente argentino trató de compensar esa ausencia de alegría rotunda en las fotos contando que en la audiencia privada todo fue muy distinto. “Nos reímos mucho”, reveló luego a los periodistas.
Faltó la sonrisa categórica en el registro público y en cambio el Papa le hizo sentir a Fernández en dos momentos con sutileza lo que en el fútbol se conoce como “paternidad”: cuando Fernández, por gentileza, quiso que pasara primero después del saludo inicial, Francisco bromeó: “No, primero el monaguillo”, para que tomara la delantera su visitante. Luego, como en sus épocas de profesor en colegios jesuitas, le dijo: “Te marqué algo”, respecto de uno de los documentos y encíclicas de su autoría que le entregó, tal como un profesor que carga a su alumno de apuntes y le indica dónde tiene que prestar particular atención. Se trata de unas palabras atribuidas a santo Tomás Moro, sobre la importancia de tener una actitud de vida comprometida con el buen humor. Francisco leyó el párrafo en voz alta: “Dame, Señor, el sentido del humor”, impetró. Podría haber sido una sutil manera de hacerle saber a Fernández que está al tanto de que cuando lo irritan, al nuevo presidente argentino se le suele salir la cadena. Al leerlo, el propio Pontífice no dejaba también de hacer una tácita autocrítica a sus propios arranques (recordar el “chirlo” que recientemente le dio en la mano a una feligresa que en la Plaza San Pedro lo tironeó de una mano).
El Presidente dijo una gran verdad: “El Papa no le pertenece a nadie, ni a los peronistas ni a los no peronistas”. Nótese la sutileza de hablar de los “no peronistas”, que es un estadio más suave, en comparación con quienes tienen comprobada alergia a esa ideología en cualquiera de sus múltiples variantes.
La buena noticia para el antiperonismo es que el Papa sigue manteniendo en alto el enigma sobre si alguna vez se decidirá a visitar la Argentina. Menos mal: un anuncio en sentido positivo en el contexto de esta visita hubiese disparado más comentarios maledicentes desde ciertos sectores hacia el Pontífice de los que ya hay. Hasta circuló una broma cáustica al respecto: si Bergoglio le ponía fecha a su viaje a la Argentina, los que iban a salir a quemar las iglesias, en ese caso, iban a ser los antiperonistas. Un chiste de mal gusto que solo pueden paladear veteranos: refiere al aciago 16 de junio de 1955, en que de día aviones de la Marina bombardearon la Plaza de Mayo y la Casa Rosada, y esa misma noche ardieron templos católicos, en lo que pareció una represalia al grave enfrentamiento que en ese tiempo supo tener el gobierno de Perón con la Iglesia.
Lejos de esos malos recuerdos, Fernández antes de ver al Papa asistió en el Vaticano a una misa en la que el sacerdote oficiante recordó al fundador del justicialismo y al asesinado padre peronista Carlos Mugica.
Todo salió casi a pedir de boca, salvo que el diablo metió la cola en una sola cosa: el aborto. El Presidente le pidió a Francisco ayuda con la deuda (empieza un seminario clave el miércoles en el Vaticano) y dijo que se la iba a dar. El Vaticano, en un comunicado oficial posterior, subrayó su postura irreductible sobre el aborto. Difícilmente, Fernández -que negó que hubiese hablado del tema con el Papa- pueda devolverle ese “favor” a Francisco.
El líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó no descartó una intervención extranjera para poner fin al gobierno del presidente Nicolás Maduro.
“Vamos a echar el resto para derrotar a la dictadura porque podemos hacerlo y debemos hacerlo”, clamó Guaidó ante los simpatizantes que se congregaron en el Centro de Convenciones del Aeropuerto de Miami.
“No vamos a retroceder, vamos a avanzar”, insistió en el acto, al que fueron invitados todos los venezolanos de Florida y los latinoamericanos en general, cubanos y nicaragüenses en particular.
Al evento también asistieron autoridades estadounidenses tanto del Partido Republicano como del Demócrata, informó la agencia EFE.
El titular de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) y designado mandatario interino de la república por ese poder -el único de Venezuela bajo control de la oposición al chavismo- instó a todos los venezolanos, incluidos los de Estados Unidos, “a luchar para que la libertad y la democracia en Venezuela tenga éxito”.
“Ustedes tienen un rol, los necesitamos a todos”, aseguró y les pidió “por encima de todo” unión y empujar “en una misma dirección”.
“Venezuela está unida peleando por su dignidad”, subrayó.
Ante el pedido de “intervención” de los inmigrantes venezolanos, el líder opositor manifestó que “todas las opciones están sobre la mesa y también debajo de la mesa”.
Guaidó aseguró que “en los próximos días” va a regresar a Venezuela y pidió a los asistentes que “estén atentos” a una gran movilización en Caracas.
El titular de la AN llegó a Miami -donde vive la comunidad venezolana más numerosa de Estados Unidos- al fin de una gira internacional que lo llevó por Colombia, Europa y Canadá en busca de más apoyo de líderes mundiales para sacar del poder a Maduro.
Durante su viaje, Guaidó se reunió con el secretario de Estado, Mike Pompeo; el secretario de Comercio, Wilbur Ross, y la asesora de la Casa Blanca e hija del presidente, Ivanka Trump.