“La mayor cantidad de años el país fue gobernado por el peronismo y, sin embargo, parece que siempre están llegando, que nunca tuvieron nada que ver”, disparó el jefe del bloque de diputados nacionales de Juntos por el Cambio.
El jefe del bloque de diputados nacionales de Juntos por el Cambio, Mario Negri, apuntó hoy al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y consideró que “hace más ruido que una maraca” en medio de las negociaciones por la deuda nacional que lleva adelante el ministro de Economía, Martín Guzmán.
“Nosotros no estamos para obstruir. El miércoles como oposición dimos quórum y votamos porque somos responsables. En todo caso se deberían poner de acuerdo (el Poder Ejecutivo) con Kicillof. El gobernador de Buenos Aires hace más ruido que una maraca a las negociaciones por la deuda que lleva adelante Guzmán”, señaló el cordobés.
A su entender, “en la medida en que un sector importante del PJ y en especial del kirchnerismo no deje de lado el Alzheimer político y la pérdida de memoria de su responsabilidad sobre el pasado, a la Argentina se le hará muy difícil acercarse al futuro”.
Negri señaló que hay que “echar por tierra el mito de que la deuda llegó con Macri”.
“Todos tienen que hacerse cargo de lo que ha sucedido. Esta Argentina tuvo un default en 2001, un default en 2014, es un país que no tiene confianza en el mundo, que cerró el Indec, que negaba la inflación. En la medida en que el peronismo no se haga responsable de su participación en la historia argentina y seamos capaces todos de construir consensos sobre los temas estructurales, la Argentina seguirá postergada”, expresó el diputado nacional.
La medida entrará en vigor este domingo 2 de febrero. Además, todo ciudadano estadounidense que regrese de Hubei estará sujeto a una cuarentena obligatoria de 14 días.
La Comisión Nacional de Salud de China informó que el número total de muertes por coronavirus en el país ascendió a 259, mientras que el número total de casos confirmados de infección en China se eleva a 11.791 y estados Unidos prohibió el ingresos de extranjeros que hayan visitado China.
Hasta ayer (viernes) se registraron 2.102 nuevos casos confirmados y se reportaron 46 nuevas muertes a causa del coronavirus, 45 de ellas en Hubei y una en Chongqing.
La ciudad de Tianjin, con una población de unos 15 millones y cercana a Pekín, ordenó este viernes que las escuelas y compañías no esenciales permanezcan cerradas hasta nuevo aviso para frenar la propagación del coronavirus.
Este 30 de enero, el director general de la Organización Mundial de Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, anunció que el coronavirus 2019-nCoV representa una “emergencia de salud pública de preocupación internacional”. No obstante, señaló que la organización no cree que el brote haga necesario cerrar las fronteras chinas.
El vírus se ha propagado en Europa, EE.UU. y varios otros países, pero no ha dejado allí ninguna víctima mortal. Para impedir la propagación del virus desde las áreas más afectadas, las autoridades chinas pusieron en cuarentena primero a la ciudad de Wuhan y después a otras 17 urbes, con una población conjunta de 56 millones de personas.
El Gobierno de Estados Unidos declaró hoy una emergencia de salud pública a causa de la expansión del coronavirus y dispuso prohibir el ingreso a ese país de todos los extranjeros que hayan visitado China en las últimas dos semanas.
En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, el secretario de Salud y Servicios Humanos estadounidense, Alex Azar, en la conferencia de prensa. Alex Azar, expresó: “He declarado una emergencia de salud pública en Estados Unidos por el coronavirus”, una medida que busca proteger al “pueblo” de ese país.
Por su parte, el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Robert Redfield, anunció que 191 personas están siendo investigadas en EE.UU. por riesgo de contagio, en tanto seis casos ya están confirmados.
En este contexto, el gobierno estadounidense anunció su decisión de prohibir el ingreso al país de toda persona extranjera que haya estado en las últimas dos semanas en China, país en donde se originó el brote de coronavirus.
La medida, que incluye otras disposiciones, entrará en vigor a partir del próximo domingo 2 de febrero, se informó de manera oficial.
Por consiguiente, los ciudadanos de EE.UU. que han estado en la zona afectada de Wuhan en los últimos 14 días están sujetos a cuarentena a su retorno al país norteamericano.
Además, los ciudadanos estadounidenses que han estado en el resto de China en los últimos 14 días pasarán controles sanitarios a su entrada a EE.UU. en siete aeropuertos de ingreso que han sido seleccionados. Éstos, a su vez, estarán sujetos a cuarentena en los próximos 14 días.
En el mismo sentido, el presidente Donald Trump ha firmado una proclamación para prohibir la entrada a EE.UU. a los extranjeros sospechosos de poder transmitir el coronavirus.
En tanto, todos los vuelos procedentes de China serán canalizados a siete aeropuertos: John Fitzgerald Kennedy de Nueva York, Chicago O’Hare, internacional de San Francisco, Seattle, Atlanta, Honolulu e internacional de Los Ángeles.
Azar dijo que el presidente Trump ha ordenado la suspensión temporal de entrada a Estados Unidos de personas que tienen un riesgo de transmisión del coronavirus.
Además de Azar, funcionarios de salud, incluido el director de los Institutos Nacionales de Enfermedades Infecciosas de la Salud, Anthony Fauci, respondieron preguntas de los periodistas sobre los esfuerzos de la administración Trump con relación al brote del coronavirus.
“En este momento, el riesgo para los estadounidenses sigue siendo bajo, y estamos trabajando para mantenerlo así.
Continuaremos nuestro trabajo para controlar, responder y mitigar la propagación del coronavirus y asegurarnos de que los estadounidenses tengan la información de salud y viajes más precisa y actualizada”, aseguró Azar.
Los ciudadanos estadounidenses que han viajado a la provincia china de Hubei, en los últimos 14 días, estarán sujetos a una cuarentena obligatoria de dos semanas.
“Las acciones que hemos tomado y seguimos tomando complementan el trabajo de China y la Organización Mundial de la Salud para contener el brote en China”, dijo el funcionario.
Por su parte, el gobierno chino criticó con dureza la alerta que emitió EE.UU. para que sus ciudadanos no viajen a China o abandonen urgentemente ese país a causa del coronavirus.
“Algunas declaraciones y acciones de responsables estadounidenses no son ni correctas ni apropiadas”, sostuvo el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino, Hua Chunying, en un comunicado.
Tras su encuentro con Francisco en el Vaticano, el presidente señaló que un colaborador del Sumo Pontífice ratificó la postura contraria de la Iglesia respecto a la interrupción del embarazo “para fijar soberanía”.
El presidente Alberto Fernández subrayó hoy que en la reunión que mantuvo con el papa Francisco “el tema del aborto no se abordó. El secretario de Estado (Pietro Parolin) hizo una mención al pasar sobre cuál es la posición de la Iglesia, que todos conocemos. La escuché y seguimos hablando de otra cosa. Todos saben cuál es mi posición, que no es en contra de la Iglesia”, sostuvo en una entrevista radial.
“Con el Papa ese tema ni lo rocé, así que no hubo ninguna discordancia. No hablamos de esos temas con el Papa. Hablamos básicamente de los problemas que nos preocupan como argentinos y de ver el modo en que él, como Papa, puede ayudarnos. Yo ya sé que piensa la Iglesia”, remarcó Fernández.
“Pudimos hablar de todo lo que pasa en la Argentina. Yo valoro su opinión”, añadió Alberto Fernández, quien se definió como “un católico que fue muy crítico de la Iglesia, porque la vio alejada de los pobres y los marginados”.
Respecto a la figura del Santo Padre, afirmó que “es un líder moral y ético enorme” por el cual tiene “una gran admiración”.
Consultado sobre la posibilidad de una visita de Francisco a la Argentina, el Presidente manifestó: “Siempre le digo que los argentinos lo esperamos con toda la alegría que supone recibir a un Papa argentino. Además, a este Papa, que ha vuelto a comprometer a la Iglesia con los sectores más humildes”.
“Él sabe que está siempre invitado, no necesita pedir permiso, porque es su casa”, concluyó. El encuentro con el Sumo Pontífice se llevó a cabo el pasado viernes en la Biblioteca del Vaticano y duró 44 minutos.
Hoy se cumplen diez años de su muerte y lo seguimos extrañando. Es que todos los periodistas argentinos le debemos mucho a Tomás Eloy Martínez. Somos los Salieris de Tomás. Es como nuestro santo protector de la búsqueda de la verdad con rigurosidad, independencia y belleza. Santo Tomás del Periodismo.
Tomás Eloy Martínez
Tomás
Eloy fue uno de los más grandes periodistas
argentinos y uno de los escritores más
potentes y extraordinarios que dio esta tierra. Me gusta recordarlo como alguien
para el que nada que tuviera que ver con la palabra le era ajeno. Como el
tucumano que empezó en La Gaceta y
consumó el maravilloso
casamiento entre el periodismo y la literatura. Los unió
hasta que la muerte los separe. Bendijo con su talento la crónica pura y dura y la ficción. Utilizó
como nadie los instrumentos más
poéticos para contar las
verdades más profundas. No debería permitirse ejercer el periodismo a
quien no haya leído “Lugar Común
La Muerte”. Ese texto es un
ejemplo emblemático de nuevo periodismo
argentino. Escrito con precisión
de cirujano en la información
y con la magia de un novelista en el relato. Noticias certeras e imaginación como dos caras de la misma moneda del
talento.
Comparto con Jorge Fernández Díaz,
con quien Tomás conversó hasta sus últimas
horas, que “La novela de Perón”
y “Santa Evita” conforman la mejor historia mítica del peronismo jamás escrita. El texto sobre el general,
cumple 35 años y primero, apareció como folletín
en “El Periodista de
Buenos Aires” de Andrés Cascioli, que dirigía Carlos Gabetta y en donde pude
trabajar e intercambiar algunas pocas charlas con Tomás.
Y Santa Evita, cumple 25 y además,
es la novela argentina más
traducida de todos los tiempos. Tomás,
que nunca fue peronista, entrevistó
por primera vez a Perón en 1966. Confesó que afrontó
esa charla “con el desasosiego y
el entusiasmo de quien advierte por primera vez que el secreto viento de la
historia está pasando ante sus
ojos”.
Gabriel García Márquez y Tomás Eloy Martínez
Tomás
Eloy fue el que le dio el primer empujón
a la gloriosa literatura de Gabriel García
Márquez. El propio
Gabo, su amigo de siempre, lo reconoció
muchas veces. Hoy seguramente estarán
hablando de literatura y política
en alguna nube del paraíso con forma de
biblioteca, tomando un café
entre dos periodistas. Gabo en su momento dijo que Tomás
Eloy tuvo el coraje y la visión
de ponerlo en la tapa de Primera Plana y elogiar a Cien Años
de Soledad pese a que nadie lo conocía.
Cuando García Márquez ganó
el Premio Nobel dijo que ese dinero lo iba a invertir para sacar un nuevo tipo
de diario latinoamericano que se iba a llamar “El
Otro”. Y llamó a Tomas Eloy para que lo dirigiera.
Sabía que era un ebanista
del abecedario.
Pocos saben que a los 14 años, ganó
un concurso de poesía y que empezó escribiendo noticias con letras móviles en un pizarrón
que se colocaba en la puerta del diario. Eran los twitter de aquella época. Pero solo los leía el que pasaba caminando por la
vereda. Después ascendió y fue corrector de pruebas y eso lo
entrenó para buscar la
pureza del lenguaje. Con el tiempo, escribió
hasta guiones para el cine.
Su primera crónica
política fue el día que la convención
del radicalismo proclamó candidato a
presidente a don Arturo Frondizi, que con su mente privilegiada y su
desarrollismo, quedó un poco enganchada
en el corazón de Tomás.
Columnista de La Nación hasta el final, también, publicó
sus destrezas luminosas en El País,
en el New York Times y fue el primer director de Telenoche. Tomás es todo esto que le cuento y mucho más que un orgullo ético
de la creatividad para ejercer el oficio de las letras. Fue perseguido por ser
un inclaudicable combatiente de la libertad. Tuvo que exiliarse porque la
Triple A lo había amenazado de
muerte. Una vez lo esperaban en la puerta de un bar para acribillarlo. Tomás llamó
a varios cronistas amigos para que cubrieran su propio crimen. La presencia de
los colegas hizo que los asesinos enviados por José
López Rega huyeran
espantados.
Su relato periodístico
“La pasión según
Trelew”, al más puro estilo nazi fue quemado durante
la dictadura en una plaza de Córdoba
por el furher criollo, Luciano Benjamín
Menéndez. Después fue incorporado como prueba al
expediente de la causa que investiga la masacre. Hasta avanzada la democracia,
Tomás tuvo que enfrentar
un juicio por calumnias e injurias que le hizo el Mussolini tucumano, Antonio
Domingo Bussi. Finalmente, la justicia le dio la razón
a Tomás, como correspondía.
En el discurso de apertura de la Feria
del Libro del 2006, Tomás Eloy fue muy duro e
irónico con el
presidente Néstor Kirchner:” La presencia de un jefe de estado en
un acto como este es insustituible”,
dijo desde el escenario. Y después
propuso crear otra vez el país
pero a partir de los libros. Sarmientinamente sugirió
apagar con civilización los fuegos de la
barbarie pasada. Y dijo que con el poder iletrado es imposible dialogar. Solo
hay órdenes, subordinación y monosílabos.
Estamos transitando momentos difíciles para ejercer el periodismo
independiente. Las profundas convicciones de Tomás
Eloy Martinez nos pueden servir como estandarte. El escribió que “El
periodismo, no tiene porque conciliar con nada ni con nadie. Su misión es en eso idéntica
a la del artista: revelar los abismos y las luces más
secretas del hombre, agitar las aguas, estimular la imaginación, provocar el cambio, luchar sin
sosiego para que las perezas y los conformismos que adormecen la inteligencia
sean derribados con el mismo estrépito
liberador que hace tres milenios hizo caer las murallas de Jericó. Si el periodista concilia, si transa
con el poder, si se vuelve cómplice
de la mentira y de la injusticia, no solo está
traicionándose a sí mismo, traiciona sobre todo la fe que
el lector ha puesto en él y con eso destroza
el mejor argumento de su legitimidad y el único
escudo de su fortaleza”.
En estos tiempos de cólera contra el periodismo vale la pena
recordar lo que dijo, cuando agradeció
el premio Ortega y Gasset en España:
“aunque a la palabra
se le impongan cerrojos y diques, se seguirá
abriendo paso como el agua, fortalecida por la adversidad.”
Tomás Eloy Martínez no había
cumplido 10 años cuando se escapó de su casa a ver un circo sin el
permiso de sus padres. Como castigo lo encerraron en una habitación y él
allí escribió su primer cuento. Se trataba de un
chico que se metía en una estampilla
para poder viajar. Así, con fantasía e imaginación,
típica del realismo mágico, escapó
de aquel encierro. Desde ese día
empezó a viajar por países, ideas y mujeres y logró transformarse en un torrente cultural
que se metió en el corazón y las mentes de sus lectores. Desde
ese día se convirtió en estampilla para siempre y nunca más paró
pese a que tres tipos distintos de malditos cáncer
intentaron borrarlo de la faz de las letras.
Tomás
elevó la crónica a la categoría
de bella arte. Instaló el concepto de “ficciones verdaderas” para hacer más
cierto el periodismo y más
hermosa la escritura. Era el mejor de todos nosotros, dijo García Márquez.
Sergio Ramírez
lo definió, “así,
escritor hasta el último aliento, siguió adelante tratando de terminar su última novela sobre el Olimpo, dictándola cuando ya no pudo con los dedos,
sin dejarse nunca amedrentar por la muerte”.
A ese lugar común,
la muerte, Tomás dijo que la iba a
esperar con los ojos bien abiertos para saber, que hay del otro lado”. Fue fiel a una de sus grandes consejos
para los colegas en ciernes: “Preguntar,
indagar, conocer, dudar, confirmar cien veces antes de informar: verbos
capitales” del periodismo.
Carlos Fuentes lo despidió diciendo una
genialidad como suele ser su costumbre: “Tomás, como pocos, nos acercó a la
verdad. Huidiza, interminable, como la libertad misma.” Tomás Eloy Martínez. A
diez años de su muerte. Cada día lo extrañamos
más.
El director de La Odisea de los Giles habló luego de su consagración en los Premios Goya. “Beto Brandoni y Ricardo Darín son amigos personales. Son unos monstruos”, dijo en Le doy mi Palabra.
La Odisea de los Giles se consagró como la mejor película iberoamericana en los Premios Goya. El director Sebastián Borenztein mantuvo un diálogo con Le doy Mi Palabra para contar sus sensaciones después del éxito, el trabajo de los actores y el derrotero que aún le queda a una de las películas con mejor electo de losúltimos tiempos.
“Estos reconocimientos siempre son muy bienvenidos, estimulantes; muy feliz. La palabra gil es muy difícil de traducir; es muy nuestro. Todo este proyecto surgió de la novela de Eduardo Sacheri; acá hay una película que tenemos que hacer. Es una historia contada desde un pequeño pueblo al resto del país”, contó Borenztein.
También subrayó el gran trabajo actoral de grandes como Ricardo Darín, Luis Brandoni, Verónca Llinás por nombrar a los más destacados del elenco. “Trabajo desde toda la vida con actores, y me llevo muy bien; Beto Brandoni y Ricardo Darín son además amigos personales. Los actores me la hicieron muy fácil. En este proceso se dio un trabajo en conjunto entre Ricardo, el Chino, yo; y trabajo con un editor que me acompaña desde hace tiempo. Y lo mostramos a algún amigo personal; nos criticamos mucho; somos inofendibles entonces podemos decir de todo”, agregó el director.
@BombitaDarin 25 años de amistad, 3 películas juntos (contando la que tenemos en marcha )y jamás te vi siquiera levantarle la voz a nadie, al contrario , siempre atemperando los ánimos ajenos cuando las cosas se ponen tensas . Te abrazo amigo.
“La película creo que ya no está en los cines; estuvo hasta el 31 de diciembre, desde agosto; muchísimo tiempo; ahora está en plataformas; en Flow; todo esto le va a dar un envión; el que no la vio, va a meterse a mirar; y va a tener sus estrenos en las plazas más importantes del mundo. Va a tener un recorrido muy grande”, añadió.
Para Borenztein esa convivencia entre grandes nombres del cine argentino fue un poco la clave del éxito: “No existió la grieta porque somos todos profesionales que aceptamos hacer un trabajo que sabemos hacerlo y nos gusta hacerlo. Fueron nueve semanas todos conviviendo, todos unos monstruos: Ricardo, Beto, Rita Cortese, Belloso, Verónica Llinás, Chino Darin….no me quiero olvidar de nadie”
Y por supuesto un párrafo aparte para el recuerdo del gran Tato Bores. Inolvidable referencia para Sebastían: “Yo escribía todas las canciones que se cantaban en Tato; pero Mi vieja se volvió un hit”, concluyó.
La
actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner potenció y aceleró sus gestos
provocativos en los últimos días. Como si fuera la directora de la película “El
regreso de los muertos vivos”, puso otra vez en el escenario a personajes
procesados por corrupción como Gerardo Ferreyra, presos por ladrones como
Lázaro Báez o dueños de la imagen más negativa como Aníbal Fernández. No son los únicos casos pero son los más
notorios. En cualquier momento, Ricardo Nissen, el apoderado de los hijos de
Cristina, ahora jefe de la Inspección General de Justicia la conchaba nada
menos que Alejandra Gils Carbó. Volvieron peores, sin ninguna duda. El grupo de
tareas cuyo objetivo es lograr la impunidad absoluta de Cristina, sus hijos y
el cártel de los pingüinos, está funcionando a pleno. Carlos Zannini, Mercedes
Marcó del Pont y Daniel Reposo, Felix Crous, Juan Martín Mena, Cristina
Caamaño. Solo falta la frutilla del postre de la impunidad que es el jefe de
todos los fiscales. El juez Daniel Rafecas avanza velozmente hacia ese cargo,
pero necesita 48 votos en el Senado. Si no lo votan ni los radicales ni los
macristas, es difícil que lo consiga.
Pero
la idea está clara. Cristina no solamente quiere quedar con la honestidad de la
Madre Teresa. También pretende reivindicar a los que la ayudaron a saquear al
estado, es decir a los miembros de la asociación ilícita que ella encabezó y
también, más adelante, castigar a los jueces, fiscales y periodistas que
tuvieron la osadía de buscar la verdad y la justicia. Algo así como decir, aquí no ha pasado nada,
señores. Nada por aquí, nada por allá. Nadie robó. Nadie lavó. Nadie se
enriqueció. No fue magia, fue mafia.
A
esta altura solo falta que designen en algún puesto a José López, Guillermo
Moreno y a Frankenstein. Aunque creo que los dos primeros están prohibidos por
la reina. Cristina dijo entre sollozos que a José López llegó a odiarlo. No
aclaró si ese odio fue porque robó el dinero del pueblo o porque lo
descubrieron. O porque Lopecito dijo que ese dinero era de Cristina y que tenía
miedo que ella lo mandara a matar.
Como
si esto fuera poco, en su operación para mostrarse pobre y carente de recursos,
en su última declaración jurada de bienes, Cristina acusó que apenas tiene 50
mil dólares. Pobre Cristina, toda una vida trabajando como exitosa abogada y
apenas tiene 50 mil dólares y ninguna propiedad. ¿Alquilará en donde vive o los
hijos le prestan el departamento como Pepe Albistur le cede el suyo a Alberto
Fernández? Cristina hizo una maniobra que tiene patas cortas. Porque ella ahora
no tiene propiedades, pero sus hijos son millonarios y tienen departamentos y
dólares por todos lados. Ella se los donó para evitar que se los embargaran. O
sea que el verso de Cristina pobre no resiste el menor análisis. La dinastía Kirchner
sigue siendo millonaria. ¿Quién paga a sus abogados? ¿Quién compra los pasajes
para viajar a Cuba? Se supone que el que pone la chequera es Máximo, el
príncipe heredero en todo el sentido de la palabra heredero: político y de la
fortuna.
Por
este tema, Cristina fue denunciada por “insolvencia fraudulenta” porque está
embargada en más de 12 mil 300 millones de pesos. ¿Escuchó bien? Cristina tiene
embargos judiciales por 12.300 millones de pesos. Una semana antes de asumir
como vice presidenta y jefa política de Alberto, el juez Luis Rodríguez, la
sobreseyó. Pero la actual presidenta todavía tiene un largo camino por recorrer
en tribunales. Tiene que dinamitar 9 procesamientos, 7 causas elevadas a juicio
oral y 4 pedidos de prisión preventiva. Un record impresionante. No puede ir
destituyendo a los jueces uno por uno. Tiene que encontrar un camino más rápido
y contundente. Tal vez la reforma judicial ponga a todos los jueces en comisión
y tiren por la ventana a todos los magistrados molestos y entronicen solamente
a los que tengan puesta la camiseta de Cristina. El vamos por todo, sigue más
vigente que nunca. En la campaña, muchos le gritaban a Cristina: “Volvé, volvé
Cristina”. Más de 10 millones y medio de ciudadanos hoy le gritan “Devolvé,
devolvé Cristina la que te llevaste y luego donaste sin donar”.
Por
eso desfiló por las represas en Santa Cruz del brazo de otro procesado, Gerardo
Ferreyra, que estuvo preso y que confesó que había pagado dinero. El no lo
llamó coima por la obra pública. Dijo que fue un aporte de campaña. Una ayuda
entre revolucionarios emancipadores bolivarianos y millonarios, diría yo.
También estuvo, Osvaldo Acosta, el otro socio de Electroingeniería, que pasó de
ser una pyme cordobesa a una potencia económica que recibió toneladas de obras
públicas. La construcción de esas represas que ellos denominan “Néstor
Kirchner” y “Jorge Cepernic”, fue frenada por el ex presidente Macri. La
consideraba una inversión innecesaria y carísima. De hecho es la obra de
infraestructura más importante del país. Cristina, acompañada por su mayordomo
Oscar Parrilli, prácticamente le ordenó a Alberto Fernández que terminara este
emprendimiento. Fue una provocación para toda la sociedad iluminar a Ferrerya
como si fuera un empresario honrado pero fue una presión hacia Alberto.
Es
un plan. Porque con Lázaro Báez hizo lo mismo. Recorrió en camioneta 70 de los
200 kilómetros de la ruta provincial 9 de Santa Cruz que Lázaro Báez cobró y
nunca terminó y nuevamente exigió que
esa obra sea finalizada por el gobierno nacional. Teléfono para Alberto.
En un tuit fustigó a Macri por su “desidia y abandono” y dijo que el estado
nacional, esta obligado a terminar la ruta como medida de compensación
ambiental”. ¿Y eso? ¿De dónde salió? El único daño ambiental conocido es el
olor nauseabundo a corrupción que surge en cada obra y en cada propiedad de
Lázaro, de cajero de banco a uno de los terratenientes más importantes de la
Argentina.
Algo
similar hizo con otro agujero negro y corrupto del sur. Hablo del Yacimiento
Carbonífero de Rio Turbio que con su nombre califica todo lo que pasó.
Incapacidad y estafas. Por eso está preso Julio de Vido y para que dibuje una
solución digerible designaron a Aníbal Domingo Fernández como interventor.
Ambos son especialistas en cuestiones turbias. Pero Aníbal ostenta el record de
ser uno de los argentinos con mayor imagen negativa en todas las encuestas. Por
eso es un perdedor serial en todas las elecciones que se presenta. Fue
derrotado por María Eugenia Vidal a gobernador, perdió hasta en su distrito de
Quilmes en ese momento y en los últimos comicios, fue derrotado en la interna
del justicialismo de Pinamar. Y algo más
grave todavía: el actual canciller, Felipe es Felipe, lo acusó de “ser más
droga” y eso no es broma. Y en un spot de campaña en el que aparece con Daniel
Arroyo, se comparó con Aníbal con la consigna “Droga si o droga no. Sería bueno
que Sola diga que se arrepiente de haber
dicho eso o que explique porque nombran a alguien que es más droga en un puesto
tan importante. Y ni hablar de la veleta oportunista de Pino Solanas, hoy designado
embajador ante la Unesco que dijo que “Aníbal es el narco estado”. Solo hay que
saber googlear.
Pero
nadie en el peronismo es un muerto político. Todos pueden regresar porque el
poder es un botín que hay que repartir. El estado es de propiedad de Cristina y
un triunfo electoral como el que obtuvieron, la habilita a hacer lo que se le
cante.
Tal
vez por eso las encuestas empiezan a reflejar una caída en la valoración de
Cristina. Según Opinaia, la presidenta a cargo tiene 46 puntos de imagen
negativa y si le agregan el rubro “algo negativa” llega al 55%. Hace más de 4
años que dejó la presidencia aunque a estas horas la recuperó, y todavía el 33%
la considera responsable de la brutal crisis económica y, como si esto fuera poco, los números dicen que el
66% de los consultados prefiere un “Alberto Fernández con estilo propio” y solo
un “16%” que tenga cercanía con Cristina. Son datos negativos a tener en cuenta
y eso que todavía no había ocurrido la reaparición de próceres como Lázaro
Báez, Gerardo Ferreyra, Aníbal Fernández o Alejandra Gils Carbó. Menos mal que
Al Capone está muerto.
No
estoy seguro que la investidura de Alberto Fernández y su imagen salgan
beneficiadas con todo esto. Cristina que le ordena que termine la ruta 9, las
represas y Rio Turbio. Y encima puso en
primer plano a varios personajes que parecen más salidos del hampa que de la
universidad. Se burla de los argentinos y nos moja la oreja. Esa fue la
provocación de Cristina. Y habrá más provocaciones para este boletín.
Sus
restos están enterrados en el cementerio de la Chacarita. Una neumonía criminal,
finalmente lo llevó a la tumba. Pero el Polaco Goyeneche vive en el corazón de
su pueblo. Un día como hoy de hace 94 años, nació uno de los íconos de la
porteñidad. Debo confesar que Buenos Aires ya no es la misma. Que el corazón de
Saavedra late más lento, como arrastrando su sangre olvidada.
Goyeneche, ícono de Saavedra
Hace
26 años que se nos esfumó en plena madrugada gris pero lo seguimos extrañando.
Cada tanto se nos aparece con todo su talento y nos explota una nostalgia de
2×4.
Si
algún pibe que no lo conoció ni escuchó hablar de su leyenda le digo que puede
darse una vuelta por el bar “La Sirena” de la ex Avenida del Tejar y Nuñez. No
se sorprenda si ve un cigarrillo apoyado en el cenicero de lata de Cinzano…
entristeciendo la ventana con el humo. No se sorprenda si hay un café listo, un
aroma de amistad y no hay nadie sentado en la silla. Es el fantasma del Polaco
que vuelve a sus pagos. Es el fantasma del Polaco que de vez en cuando aparece
en el espejo de algún colectivo que supo manejar para ganarse la vida pese a
que ya cantaba en la orquesta del maestro Horacio Salgán.
Goyenche
fue taxista y mecánico de barrio. Muchos no saben que el Polaco fue colectivero
de la línea 19. Que tal vez por eso fue el cantor nacional con más empedrado y
asfalto. Goyeneche, que en milongas descanse, siempre recordaba con afecto su
mundo de 20 asientos, el que le arruinaba los riñones, pero que fue su curso de
ingreso a la universidad de la calle. Por eso el mejor de los homenajes es que
una calle de su barrio de Saavedra, lleva su nombre igual que la tribuna
popular de ese estadio donde tantas veces se quedó sin voz por alentar a
Platense.
Ese
fantasma del Polaco se aparece generalmente los sábados porque es el día de la
noche, del tango compadrito y engominado.
Nunca
falta gente soñadora que lo saluda con un movimiento de cabeza en el club
social y deportivo “Federal Argentino” donde a los 15 años ganó un concurso de
voces nuevas y como premio fue contratado para cantar en la orquesta de Raúl
Kaplun.
Algún
domingo suele merodear los viejos micrófonos del club social y deportivo “El
Tábano” o los gritos de gol marrones y desesperados de calamar y de Platense.
Hay
quien dice que se lo puede escuchar muy a los lejos en Villa Urquiza, en una
vieja parada del tranvía 35 donde su
viejo lo esperaba cuando volvía del cabaret, con el sol castigando las miradas.
Ese mundo de tanguerías, de piso de parquet, piringundines almodovarianos con
bronces por todos lados y de mujeres coperas y alternadoras habían sido sus
divisiones inferiores. Desde muy chico se movía entre las mesas y los
escenarios como un sabio veterano.
La
estampa del Polaco está en todos lados. Como un Dios pagano. En
Radio
Belgrano y los viejos micrófonos de los afiches de Evita, Caño 14, la catedral
del corte y la quebrada, los clubes de barrio, la tele y en los discos long
play. Pero sobre todo en esos boliches prohibidos, esos supermercados del vicio
y el placer que nunca dejaron vivir ni morir en paz a su madre lavandera que
nunca lo llamó Polaco.
Roberto Goyeneche y Anibal Troilo.
El
primero que le dijo Polaco fue otro mito de la fundación de Buenos Aires. Otro
que siempre está volviendo, el de las manos como patios: Aníbal Troilo, Pichuco.
Lo escuchó una noche, no lo esperaba. Lo llamó y le dijo: “pibe, usted así tan
rubio parece un polaco” y le quedó para siempre ese apodo y de nada sirvió
tanto vasco antepasado llamado Goyeneche ni que haya nacido en Entre Ríos.
Goyeneche
no se privó de cantar con Astor Piazzolla y la rompió, dejó la pelota chiquita
y se fue ovacionado. Pero con Pichuco,
el Polaco construyó una amistad inmensa y una pareja de leyenda. Goyeneche y su
personalidad para decir los tangos siempre me puso la piel de gallina. Siento
una emoción canyengue, de chata cadenera del barrio de La Boca, pocas cosas tan
urbanas como su voz y sus murmullos.
Por
eso Buenos Aires no es la misma sin su cara angulosa, sin su bigotito anchoa,
es como tener un prócer menos. Nos falta su voz de barítono de mediana
tesitura, su buen oído, su susurro de fango, sus amagues futboleros, sus
fileteados verbales, su bandoneón en la garganta.
¿Sabe
qué consejo le daba siempre Pichuco? Le decía: ”Pibe… hay que contarle al
público, no cantarle. De cantar se encarga la orquesta.”
Y
si me permiten señores oyentes, le robo un párrafo a Fernán Silva Valdes para
tratar de definir mejor lo que era el tango interpretado por el Polaco: “El
tango es una música rara/ que se acompaña con el cuerpo y con los labios y con
los dientes/ como si se mascara”.
Y
le robo otro a Homero Expósito, ¿Me permite?. “Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento”.
Así
era el Polaco, por eso fue el más rockero de los tangueros, el más zarpado, el
menos dogmático, el que tenía los poros más abiertos para enriquecerse con
otros vientos.
Era
llorón, sensiblero, calentón, a veces se encerraba en su humilde casita de la
calle Melián a hundirse en las nostalgias. Su primer contacto con el tango fue
a través de las letras que publicaba aquella revista emblemática llamada “El
Alma que canta”. Y fue casi como un toque premonitorio porque el Polaco
Goyeneche hoy podríamos definirlo como “El alma que canta”.
Extrañamos
tanto su fraseo único, ese paladear el tango desde cada palabra con puntos y
coma, gota a gota, tango a tango.
Extrañamos
su carraspeo, sus silencios abismales, su escenario, su estaño, su última curda
y su garganta con arena como le dijo Cacho Castaña, tal vez su heredero, que
hace unos meses se fue de gira a acompañarlo en el cielo de Buenos Aires.
Juntos, ahora podrán actuar de “cantor de un tango insolente, hiciste que a
la gente le duela tu dolor”. Ahí estarán
Troilo que le dejará un verso debajo de
su almohada para que entone ese tanto que lo emociona, diciendo punto y coma,
que nadie le cantó”. Y habrá “duendes y fantasmas” que respiran con el asma de
un viejo bandoneón”.
Estatua de Goyeneche en Saavedra, ahora en restauración.
En
el frente del Parque Sarmiento hay una estatua suya de tamaño real aunque nunca
podremos tomar dimensión de su verdadero tamaño. Allí está el Polaco, que
también es un bronce que canta, mirando al sur, como corresponde.
Nos
duele el dolor del Polaco y de su ausencia. Si nos paramos a mirar la vida
debajo de una luz de almacén, seguro que nos invade un perfume de yuyos y de
alfalfa que nos hace extrañar más su misterio sureño y desafiante.
Y a veces, la angustia nos invade porque solo nos queda su nombre flotando en el adiós. Arena y garganta con arena, que la vida se llevó…
La
Argentina democrática y republicana todavía está a tiempo de evitar que el juez
Daniel Eduardo Rafecas sea designado como el nuevo y todopoderoso Procurador
General de la Nación. Necesita una mayoría calificada de 48 votos sobre 72, en
el Senado de la Nación y no puede llegar a ese número si los radicales y los
macristas se niegan a votarlo. De todas maneras, nunca está dicha la última
palabra. Juntos por el Cambio todavía no expresó formalmente su decisión y hay
algunos legisladores que, por distintos motivos, están tentados de tragarse el
sapo de Rafecas y levantar la mano a su favor.
El
peligro de que Rafecas ocupe tan decisivo lugar es que ya demostró su fuerte
vinculación con el presidente Alberto Fernández y su falta absoluta de
independencia.
El
cargo de jefe de todos los fiscales, siempre fue clave. Pero con la puesta en
marcha del nuevo código penal, Rafecas (o quien sea designado) tendrá un poder
gigantesco. Es que se instaura el sistema acusatorio que traslada todo el peso
de la investigación a los fiscales y no a los jueces como es hasta ahora. Los
ideólogos del cristinismo de la impunidad, ven ese lugar como el mecanismo
ideal para dinamitar los Tribunales de Comodoro Py y vaciar de capacidad a los
jueces federales que tanto preocupan a la exitosa abogada que nunca ganó un
juicio pero lo perdió varias veces. Quieren jueces domesticados que garanticen
la impunidad de Cristina, sus hijos y el cártel de los pingüinos Es uno de los
caminos elegidos (pero no el único) para dejarlos afuera de las
investigaciones.
Por
eso es tan importante y tan peligroso que el juez Daniel Rafecas sea designado
en ese lugar. Sería el jefe de la impunidad.
Hace
un par de semanas, Ignacio Zuleta, el columnista del diario Clarín, planteó que
Rafecas ya tenía los votos necesarios para ser el próximo procurador. Fue una
especulación audaz. Pero mencionó a algunos senadores que sumarían su granito
de arena. Habló de Carlos Reuteman, Lucila Crexell, Alberto Weretilnek,
Guadalupe Tagliaferro y hasta de Martín Lousteau, por una relación de su
hermana en el ambiente universitario con Rafecas.
Insisto con esta aclaración. Esto no lo digo
yo. Lo escribió Ignacio Zuleta en Clarín. Incluso avanzó más y planteó que
Rafecas, tendría un guiño de Ricardo Gil Laavedra y Ernesto Sanz. La verdad, me
cuesta creerlo. Pero Zuleta es un periodista experimentado y suele tener buena
información. Falta poco para comprobar si tenía razón o no.
Digo
que me cuesta creerlo y explico porque. El cargo está vacante desde que la
ultra kirchnerista Alejandra Gils Carbó fue eyectada por manejos oscuros en la
compra de un edificio, entre otras irregularidades que cometió con la camiseta
de Cristina puesta.
El presidente Mauricio Macri propuso a la
prestigiosa jurista Inés Weinberg de Roca y el justicialismo ni siquiera se
dignó a habilitar el tratamiento. Tuvo que continuar en forma interina Eduardo
Casal.
Rafecas
no puede ser jefe de todos los fiscales porque carece de la autonomía
necesaria. Ese lugar debería ser ocupado por alguien impoluto, un jurista de
excelencia, sin ninguna mancha ni vinculación político-partidaria.
Y
Rafecas es dueño de un par de records que lo descalifican. Primero, desestimó
en dos ocasiones, en un abrir y cerrar de ojos, la denuncia que el fiscal
Alberto Nisman hizo contra la presidenta Cristina y otros, por encubrimiento de
los terroristas que volaron el edificio de la AMIA y produjeron 85 muertos. Ni
siquiera se tomó el trabajo de leer el informe de Nisman e hizo descalificaciones
graves sobre la salud mental del fiscal asesinado. La Corte Suprema caracterizó
esos ataques como “contrarios a los deberes de reserva, secreto, respeto y prudencia
esperables de los jueces.”
Una
vez asesinado el fiscal, la mayoría de sus compañeros, por temor y/o por
indignación, participaron de una multitudinaria marcha histórica a la que
Rafecas, por supuesto, no concurrió. Los fiscales fruncen el ceño cuando le
mencionan a Rafecas y condenan su soberbia y altanería.
Siempre
elegante y de punta en blanco, unos días atrás, Rafecas entró en la historia
porque su candidatura fue rechazada por dos de las personas más antagónicas que
hay en la Argentina. Hablo de una las legisladoras que tiene más alta imagen de
honestidad, Elisa Carrió y del preso de mayor imagen de corrupción: Julio de
Vido.
Hace
5 años la diputada Carrió dijo textualmente: “da vergüenza por la obsecuencia”
la forma en que desestimó la denuncia de Nisman: “Esto sí que es relato y de la
peor calaña porque Rafecas alaba a la presidenta Cristina y a su canciller
Timerman como paladines de la búsqueda de la verdad”. Insisto con la fecha:
hace 5 años que dijo esto la cofundadora de Cambiemos y líder de la Coalición
Cívica.
El
Consejo de la Magistratura sancionó a Rafecas pero con una multa insignificante
equivalente a la mitad de su sueldo por una única vez. Pero ese castigo
disciplinario fue ratificado por la Corte Suprema de Justicia ante la apelación
de Rafecas.
No
sorprende que Elisa Carrió y Waldo Wolff sean los principales cuestionadores de
Rafecas. El diputado denunció que el juez lo intimidó y amenazó.
Pero el colmo de la oposición a su designación
vino del lado del arquitecto Julio de Vido, hoy detenido con tobillera
electrónica en su lujosa mansión de Puerto Panal donde también tienen
propiedades Máximo Kirchner y el Bochi Sanfelice. De Vido, en una carta de 4
carillas dirigida a la ministra de Justicia, Marcela Losardo, aseguró que la
probable designación de Rafecas “no contribuye al mejoramiento de la justicia”
por “haber inventado causas en forma oportunista para ser funcional a la
persecución más vil de la derecha argentina y la embajada de los Estados Unidos
al facilitar el Lawfare”. Está claro que De Vido está resentido porque Rafecas
lo procesó por corrupción en la causa Odebrecht donde el ex ministro había
dejado los dedos pegados. Fue tan burda la corrupción de De Vido que ni Rafecas
pudo salvarlo.
Alberto
Fernández lo propuso en el primer boletín oficial de este año. En los
considerandos, el presidente destaca sobre todo lo que Rafecas carece:
“independencia”. Se conocen hace 20 años
y ambos fueron profesores de la materia “Teoría del delito”, en la facultad de
derecho de la UBA y ambos fueron discípulos de Esteban Righi al que ninguno
defendió ni con una palabra, en su momento, cuando Amado Boudou lo volteó de un
plumazo en una conferencia de prensa vergonzosa.
El
presidente Fernández, va a tener que explicar sus acusaciones en este canal, TN
con Nelson Castro, donde dijo que Cristina “se va a ir del poder con dos
máculas”. Y menciona el tema Ciccone y la denuncia de Nisman, justo dos de las
causas en las que intervino Daniel Rafecas.
Esto
es lo más grave que hizo Rafecas. Pero no es lo único. Hay impugnaciones que
cuestionan su “idoneidad moral” pese a que Alberto lo calificó como “una
eminencia del Derecho”. ¿No será mucho, Alberto? ¿Eminencia del derecho y del
revés?
Otra falta grave de Rafecas, fue intercambiar mensajitos vía chat y
darle consejos al abogado de Boudou, en la causa Ciccone. Sus superiores, lo
desplazaron de ese expediente porque se afectó su imparcialidad y fue
sancionado por el tribunal de disciplina del Colegio de Abogados de la Capital
Federal. Fue una inconducta inadmisible para un funcionario que aspira a una
alta magistratura.
Por todo esto, es un peligro que Daniel Rafecas sea elegido con
tanto poder como jefe de todos los fiscales. Quien quiera oír que oiga. Pero
después, que nadie diga que no estaba enterado…
Los
políticos dicen que la luna de miel dura 100 días. Que es el tiempo promedio
del dulce romance entre un nuevo gobierno y los ciudadanos. Es el período en
donde hay que juzgarlos con más benevolencia y con menos carga crítica.
Ya
pasaron 50 días. Es decir la mitad de esa luna que, según mi criterio no es de
miel sino de hiel. El diccionario dice que hiel es un líquido
producido por el hígado que es de color amarillo verdoso y de sabor amargo. Para
los que votaron a Cristina, ese sabor amargo no es desilusión ni desencanto
porque “esto recién empieza”. Eso es lo que dicen. Para los que no lo votaron,
más de diez millones y medio de argentinos, ese es el sabor de la confirmación
de que Alberto hasta ahora, tomó los peores caminos y que Cristina es la que manda
de verdad en los lugares claves del gobierno, de la justicia, de las cajas de
dinero y de los organismos de venganza y propaganda.
No se nota euforia ni esperanza casi en ningún rincón de la
patria. Hay expectativas más o menos moderadas para ver como el gobierno
resuelve los temas medulares como son la deuda, la inflación, la desocupación,
la inseguridad galopante y la pobreza.
El balance no es para nada optimista. No está claro ni el rumbo.
¿Qué hizo Alberto como presidente hasta ahora?
Demostrar lentitud y falta de planificación.
Privilegiar la destrucción y la derogación de lo que hizo el
gobierno de Macri antes que la construcción de su propio proyecto.
Anunciar medidas contradictorias para conformar a Cristina y el
resto va en zigzag y se cruza todo el tiempo de una vereda a la otra.
Respaldar al cristinismo en general y a La Cámpora en particular,
para que se queden con las tajadas más estratégicas de poder y despida
empleados a diestra y siniestra solo porque ingresaron al estado en los cuatro
años de Cambiemos.
El peor tic de todos es apuntar otra vez al relato y a lo
simbólico que muchas veces los hace caer en el ridículo de gastar energía en
temas que no son urgentes ni apremiantes como lo que hizo Kicillof de impulsar
el lenguaje inclusivo en los expedientes oficiales, en lugar de poner toda la
potencia del estado en atacar el hambre y la pobreza.
No me quiero quedar solamente en la enunciación. Quiero
fundamentarlos con ejemplos concretos.
Hace 90 días que Alberto se consagró presidente de la Nación y
50 desde que ejerce y todavía no han designado ni siquiera el embajador ante el
Vaticano. Y eso que cuentan con la simpatía ideológica del Papa Francisco y con
dos hombres que son muy cercanos tanto al presidente como al sumo pontífice:
Gustavo Béliz y Eduardo Valdés. Incluso cometieron el papelón de hacer pública
una designación que finalmente no fue designación, porque – según dijeron- el Papa la había rechazado por la condición de
divorciado de la persona designada, información que el propio Vaticano
desmintió. O sea que todavía no se sabe bien que pasó ahí. Pero seguro que pasó
algo muy poco serio.
El mecanismo de toma de decisiones es muy lento y confuso por la
presencia de lo que algunos llaman poder bifronte. No hay un plan económico
claro ni reglas del juego que la sociedad en su conjunto, conozca y respete.
Todo lo contrario: el infierno tan
temido de Alberto que el confesó públicamente, es que el poder real estuviera
en el departamento de Uruguay y Juncal, donde vive Cristina y el poder formal
en la Casa Rosada. Y eso es lo que está ocurriendo exactamente. Solo que algo
peor. Cristina elige sus despachos en el
Senado o en el Instituto Patria a donde se firmó el pase de mando cuando
Alberto viajó a Israel. Esa señal es mucho más que un capricho. Es más grave
que decirle a Alberto: “tenés que venir al pie”. Es una forma de ubicarlo, de
decirle a la militancia que lo tienen agarrado de los pantalones y que cuando
Cristina quiere, le puede infligir un gran año a su investidura presidencial.
Hay muchos ejemplos de toma por asalto de los organismos y
dependencias del gobierno. Entraron cantando la marcha peronista, cazando
brujas, echando gente y agradeciendo la “resistencia” de los empleados que
Macri no despidió. Eso hicieron Tristán
en el ministerio de venganza y propaganda, Rosario Lufrano en la Radio y la TV
Argentina o Luana Volnovich en Pami o Bernardita Llorente, en la agencia Télam,
por poner apenas los ejemplos más notorios.
Los de Sabina Fréderic, fue tragicómico. La ministra de (in)
seguridad casi no dejó ladrillo en pié de lo que edificó Patricia Bullrich que
había conseguido buenos resultados en su lucha contra los narcos, los barras y
las mafias de la política y el sindicalismo.
A Fréderic no se le conoce hasta ahora ningún anuncio hacia
adelante. Quiso lavarse las manos con Hezbollah y Nisman y dijo dos cosas que
demostraron su ignorancia. Que el grupo terrorista Hezbollah era un problema de
la OTAN cuando Argentina fue blanco de atentados criminales y, además, quiso
revisar la pericia de Gendarmería sobre el asesinato de Nisman. De los dos anuncios
tuvo que recular en chancletas.
Apadrinada por Verbitsky y Zaffaroni, toda su tarea fue derogar o dar
marcha atrás. Ahora no se pueden utilizar las pistolas Taser que tan buen
resultado están dando en varios países del mundo y que hubieran sido claves
para evitar la muerte de Fernando a la salida del boliche de Villa Gesell. Por
un lado dicen que las cárceles están abarrotadas de presos y buscan el
mecanismo para liberar a la mitad y por el otro se oponen a que los
delincuentes extranjeros sean expulsados lo más rápido posible. Mienten
asegurando que es un tema discriminatorio hacia los nacidos en los países
vecinos y la verdad es que estamos hablando de combate a los delitos y no de
política migratoria.
Los miembros de la Policía de Seguridad Aeroportuaria no pueden utilizar sus armas
cuando estén de franco. ¿De qué se va a disfrazar la ministra cuando los
delincuentes se tomen venganza y los vayan a buscar para matarlos como moscas?.
Abren la canilla fría y dicen que van a impulsar la legalización de la
marihuana y enseguida, ante el susto de un crimen aberrante, abren la canilla
caliente y prohíben el consumo del alcohol.
Los argentinos parecemos estar viviendo una odisea de los giles
que miramos sin comprender hacia donde van y el gobierno pierde imagen positiva
y ritmo porque como escribió Jorge
Sigal, parece una administración envejecida prematuramente.
Dan ganas de decir: ¿Y si prueban con gobernar? O no arreglen lo
que funciona.
El acuerdo entre los gobiernos nacional, provincial y municipal
más sindicalistas y empresarios, fue histórico en Vaca Muerta. Más inversiones,
mas fuentes de trabajo, mas crecimiento, mejores sueldos. Ahora, otra vez, todo
está en duda. Era una de las grandes locomotoras del crecimiento y ahora Alberto
dijo que la reserva de hidrocarburos fue “sobre estimada”. No jueguen con fuego
porque la mayor exportación de Argentina va a ser la de argentinos, como pasa
en Venezuela.
La ley del conocimiento fue votada por unanimidad. Hubo un
amplio consenso en apoyar una industria que genera mucha mano de obra creativa,
innovación tecnológica, dólares por un alto nivel de exportación y encima sin
ensuciar ni contaminar nada. ¿Quién fue el genio que propuso que esa ley se
congelara y no se reglamentara por ahora? La señal hacia los inversores es
letal. Les cambian las reglas del juego en el medio del partido. Y no se avivan
que ese tipo de empresas, con un click en la computadora se van a otro país. De
hecho la mayoría tienen oficinas en varios países del mundo.
En el plano económico prometieron dos cosas, hasta ahora, de
imposible cumplimiento. Que iban a encender las máquinas de la productividad y
el consumo y que iban a poner plata en el bolsillo de la gente. Por ahora, solo
aplicaron un impuestazo que se ensaña con las clases medias urbanas y rurales,
congelaron los ingresos de los jubilados que superen los 19 mil pesos y dieron
una suma fija muy pobre para las escalas más bajas de la pirámide social.
Van para atrás con el decreto de Macri que prohibía la
designación de parientes para evitar el nepotismo.
En lo institucional y en la lucha por la transparencia y en
contra de la corrupción, Cristina dejó claro que solo quiere que sus
expedientes y los jueces que los llevan adelante se esfumen en el aire y ella
queda honrada y honesta como la Madre Teresa de Calcuta. Un milagro por el que
mueve sus fichas.
Ricardo Nissen apoderado de sus hijos a cargo de la Inspección
General de Justicia. Cristina Caamaño para manejar los espías y los carpetazos.
Axel designó a dos funcionarios procesados y por primera vez, por escrito se
excusó en lo que llaman la guerra judicial que los persigue. Mercedes Marcó de
Pont y Daniel Raposo en la AFIP.Evo Morales hace lo que quiere y convierte al
país en un local de su partido político. Hizo un fraude fenomenal en Bolivia,
pero no se priva de jugar al fútbol con Pablo Moyano.
Tristán a cargo de la cultura militante y la estigmatización de
los disidentes.
Carlos Zannini como jefe de todos los abogados. Juan Martin Mena
vigila a la ministra de Justicia, Marcela Losardo.
El hermano de Wado de Pedro al Consejo de la Magistratura.
Camino Vaca Narvaja a la secretaría general con Julio Vitobello.
Luana Volnovich al Pami. Y esto recién empieza. Y como si esto
fuera poco, le dieron a Alberto los superpoderes más amplios y arbitrarios para
que tenga prácticamente la suma del poder público.
Falta la frutilla del postre que es el juez Daniel Rafecas, como
jefe de todos los fiscales. No les va a resultar fácil porque no tienen las
mayorías calificadas que necesitan en el Senado. Pero veremos cómo se comporta
la oposición. Ese es otro capítulo. Habrá más informaciones para este boletín.
El balance de los primeros 50 días de gobierno, es una media luna de hiel. Amarga y preocupante. Don Bosco, el fundador de los Salesianos decía que “la confirmación de que la victoria de los malos es producto de la cobardía de los buenos”. Y tenía razón.
Fue
estremecedor el ruego y el rezo del presidente de Israel para que todos los
líderes del mundo combatan el odio discriminador, el antisemitismo y todo tipo
de extremismo. Es igual que decir Shalom y brindar por la paz y la convivencia
plural. El día que lo logremos en todo el planeta, recién habremos derrotado
definitivamente a la maquinaria nazi, esa fábrica de muerte y racismo. Por
ahora son batallas que ganamos desde el humanismo democrático. Una de las más
importantes fue conmemorada con ese acto histórico en Jerusalén. Nada menos que
la liberación de Auschwitz, el complejo de campos de exterminio más tristemente
célebre. Ese es el holocausto, o la Shoá en términos históricos y colectivos. Pero
yo le quiero contar el holocauso en primera persona. Con alguien que lo vivió
en carne propia y en carne viva. Le pido que escuche con el corazón abierto.
Lea
tiene el número
33.502 tatuado en el brazo. El alma se estruja cuando uno ve a esa abuelita de
93 años,
a esa bobe con pinta de bobe, marcada como si fuera ganado. Lea se ríe de las arrugas que le
surcan la cara y tiene una mirada tierna. Pero jamás recuperó la alegría plena desde aquel día en que el médico nazi Josef Menguele
levantó
su brazo para que le grabaran a fuego esa cifra maldita: 33.502. Lea dijo que
Menguele, tenía
“una mano con dedos de araña ponzoñosa”. Era el que
experimentaba con los seres humanos como si fueran ratas de laboratorio.
Fracturaba huesos del cráneo de los chicos, extirpaba ovarios de mujeres
embarazadas, quemaba gente viva para reducirla a cenizas. Era la perversidad
atroz disfrazada con guardapolvo blanco.
Ese número maldito
inyectado en tinta era la manera en que los nazis identificaban a sus víctimas y en el
mismo acto le sacaban su identidad. La convertían en parte de
una lista, en un frío número que le quitaba su condición de ser
humano. Eso fue lo que Lea sintió todo el tiempo. Los adoradores de Adolf Hitler la
degradaron hasta las peores humillaciones. Lea vio con sus propios ojos tristes
y sintió el impacto en su cuerpo, los crímenes de lesa
humanidad y el intento de exterminio. Ella estuvo adentro de la catástrofe de la
Shoá.
Se están conmemorando
75 años desde que el Ejército Rojo liberó el campo de concentración de Auschwitz
que es el símbolo más cruel del fascismo.
Es el apellido
del Tercer Reich. Por eso se instauró como el día Internacional de Conmemoración en Memoria de
las Víctimas del Holocausto. En homenaje a las víctimas y a los
sobrevivientes como Lea.
Cuando las
tropas rusas entraron a Auschwitz no podían creer la magnitud de la barbarie. Primo Levi dice
que los soldados bajaban la mirada ante el horror de los hornos crematorios,
las cámaras de gas y las montañas de cadáveres raquíticos. Fue una ametralladora macabra de crímenes
multitudinarios, la industrialización del asesinato masivo. Y Lea estuvo allí. Lea es una
sobreviviente de la Shoá. Ella pudo regresar de la muerte. Lea pudo escapar de
la maquinaria perfecta pergeñada por la raza aria, presuntamente la raza superior,
que tuvo la responsabilidad de haber
concretado el mayor genocidio de la historia de la humanidad. Borraron de la
faz de la tierra a más de 6 millones de judíos y a 5
millones de otras minorías como los gitanos, comunistas, homosexuales y hasta
discapacitados. Fue el resultado del odio racial y la xenofobia llevados a su máxima expresión. Por eso
nunca hay que bajar la guardia y mucho menos ahora que esos disvalores brutales
han vuelto a reclutar fanáticos en todo el mundo.
Un psiquiatra y
filósofo alemán llamado Karl Theodor Jaspers sentenció que ” lo
que ha sucedido es un aviso. Olvidarlo es un delito. Fue posible que todo eso
sucediera y sigue siendo posible que, en cualquier momento, vuelva a
suceder”.
El Papa
Francisco, en el Museo del Holocausto en Israel donde ayer se reunieron más de 30 líderes mundiales,
escribió de puño y letra en el libro de visitas:” Con la vergüenza de lo que
el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, fue capaz de hacer. Con la vergüenza de que el
hombre se haya hecho dueño del mal. Con la vergüenza de que el
hombre, creyéndose Dios, haya sacrificado, así, a sus
hermanos. ‘¡Nunca más! ¡Nunca más!’”.
Lea es polaca y confiesa que cuando siente culpa por haber sido la única de su familia que no murió, se recuerda a si misma que su misión en la vida es hablar de aquella muerte masiva para que nadie olvide, para que nadie niegue, para que nunca más. Todos le dicen Lea pero ella se llama Liza Zajac. Era una nenita cuando vio cómo su madre y su hermanito en brazos, fueron subidos a punta de pistola al tren que los llevaba a la cámara de gas. “Lea, corré” le gritó su madre y ella corrió a escabullirse entre la multitud de prisioneros con trajes a rayas y estrellas de David amarillas en el pecho. En un galpón la desnudaron y la raparon. Era una nenita que no podía ni llorar. Solo miraba un punto fijo y no podía moverse ni hablar. Estaba petrificada, conmovida hasta lo más profundo de su inocencia. La llevaban todos los día a realizar trabajos forzados y levantar piedras, y se había hecho un poco amiga de su compañera, la que caminaba a su lado. Malka se llamaba. Un día, a Malka se le salió el calzado y tropezó. El nazi que las trasladaba, le apuntó con su metralleta y la liquidó en un instante. Malka quedó tirada en el suelo con los ojos abiertos, como preguntando, ¿Porque? Lea tuvo suerte en el medio de esa tragedia inconmensurable. Conocía a una doctora rusa llamada Luboff que era prisionera de guerra y que la protegió como si fuera su hijita. La encontró en la enfermería. Gracias a ella y a Dios, agrega Lea, sobrevivió. Todo eso ocurría en medio de epidemias de tifus, de tos convulsa, de disentería, de botas criminales con la cruz esvástica que pateaban al caído, de alambres electrificados, de chorros de agua helada en la madrugada, de personas reducidas a esqueletos de 30 kilos como máximo. Una recluta austríaca no judía salvó definitivamente a Lea porque la tachó de la lista y en su lugar puso a una enfermera que había fallecido. Lea pasó por varios campos de concentración y pudo regresar a su pueblito de Polonia pero nadie de su familia había quedado vivo. Les habían robado todo. Se habían apropiado de su casa. Lea jamás quiso volver a Auschwitz y nunca se animó hasta que la acompañó un grupo de jóvenes estudiantes de la escuela ORT. Ellos la acariciaban y la contenían a medida que caminaban por esa tierra regada por sangre de millones y convertida en cementerio de multitudes.
Todavía hoy tiene pesadillas con Auschwitz. Todavía hoy se le aparece la mirada de su madre con su hermanito en brazos subiendo al tren rumbo al exterminio por asfixia. Todavía hoy se pregunta si eso fue un castigo de Dios o una prueba horrorosa que tenían que pasar. A 75 años de haber sido liberada, todavía no encontró las respuestas. Pero Lea es un huracán de amor y de humor. Le pregunto qué problemas tiene de salud y me contesta que “tiene ramos generales”. Insisto porque la escucho con una lucidez increíble y me dice: “Tengo problemas en la carrocería pero todavía estoy bien de la azotea”, y se ríe. Le hablo de mi padre que tiene 96 años y ella me quiebra de emoción cuando me cuenta que su ídolo “es el tercer Leuco, es decir Diego”. Tiene los ojos cansados de tanto usarlos. Hasta hace poco, esa disminución en la vista le impedía ejercer su única adicción: la lectura de libros de historia. No pudo estudiar, pero hubiera querido ser historiadora. Hoy sigue leyendo porque agranda las letras en su libro electrónico. Parece mágico que se llame Liza y que todos le digan Lea, a una persona que disfruta como pocos de leer. Agradece a la vida por su hijo Héctor, por sus nietos y por una suerte de hija adoptiva que juega a ser con una talentosa mujer amiga de la casa llamada Diana Wang. Jamás olvidará que la primera obra de teatro que vio apenas llegó a la Argentina fue “Los árboles mueren de pié” con Amalia Sánchez Ariño. Lea hizo honor al himno de los partisanos que exige que nunca digamos que esta senda es la final y termina asegurando, orgullosamente, que seguimos estando acá.
Lea es parlanchina, elocuente para defender
sus ideas. Tiene 93 años, merece el paraíso, pero hace 75 que salió del infierno.