De arranque nomás, Alberto Fernández mostró una de sus peores características: la hipocresía. Es un experto en el rubro de la simulación para disfrazar su verdadero pensamiento. En sus primeros conceptos en el Congreso prometió recuperar el rol de la palabra. El gran devaluador de la palabra dijo que en la política argentina, la palabra está devaluada. Dijo que la mentira es la peor perversión y es una estafa que le repugna. En eso coincidimos: yo también creo que la mentira es la peor perversión y a mí, también me repugna porque vende una realidad que no existe, un relato como hizo el kirchnerismo desde su aparición en la vida pública. Cristina y su gente se enriquecieron ilícitamente en forma colosal con el dinero del pueblo, pero también, fueron los que llevaron al éxtasis el discurso falso y tramposo. Alberto dijo que en ese momento le estaba dando a su palabra el valor del compromiso. Yo pienso lo mismo: por eso mis programas se llaman “Le doy mi palabra” y “Palabra de Leuco”. Le recuerdo que según el diccionario la hipocresía es todo lo contrario de la sinceridad. Son antónimos.
Vamos
a los ejemplos más claros de la hipocresía del discurso del presidente
Fernández. No se le cayó la cara de vergüenza al decir textualmente: “venimos a ponerle fin a la designación
de jueces amigos, a la manipulación judicial, a la utilización política de la
Justicia y al nombramiento de jueces dependiente de
poderes inconfesables de cualquier naturaleza”.
El peronismo, en todas sus versiones
ideológicas, desde el thatcherismo de Carlos Menem hasta el chavismo de
Cristina, es el gran responsable de eso que denuncia Alberto que, dicho sea de
paso, fue funcionario de todos esos gobiernos.
Desde el regreso de la democracia, han tenido
mayoría en el Senado de la Nación y por lo tanto el poder de veto y la
capacidad de designar a todos los jueces. Desde el señor feudal Vicente
Leónides Saadi hasta la actualidad, se han cansado de nombrar a amigos y
militantes y de manipular la justicia para utilizarla políticamente. ¿Para
quién jugaron los nefastos Norberto Oyarbide, Carlos Liporace, Eduardo Freiler,
Carlos Rozanski y Jorge Ballestero, entre otros, por nombrar solo a los más
tristemente célebres?
Pasa exactamente lo mismo con lo que Alberto
definió como “los sótanos de la democracia”. Los servicios de inteligencia
utilizados para intimidar y extorsionar a opositores y periodistas y para
colaborar con jueces K fue una moneda corriente. Es más, el propio Alberto
cuando se fue del gobierno enfrentado con Cristina, padeció a esos espías
truchos enviados por sus propios ex compañeros de gabinete. Incuso uno de los
cerebros de las reformas judiciales y de inteligencia anunciadas, hablo de
Gustavo Béliz , tuvo que irse del gobierno y del país por la persecución que
sufrió después que Néstor Kirchner eligiera a Jaime Stiuso en su pelea con
Béliz.
Tal vez con una autocrítica mínima, Alberto
hubiera solucionado el tema. Podría haber dicho algo así: “En otros tiempos
nosotros utilizamos estos mecanismos antidemocráticos y autoritarios, pero
ahora vamos a trazar una raya y hacer borrón y cuenta nueva.” Pero no dijo
nada. Ni siquiera hizo mención a que los jueces deben seguir investigando a
fondo y con independencia todas las causas en las que están involucrados
Cristina, sus hijos y el Cartel de los Pingüinos, encabezado por Julio de Vido
y Lázaro Báez. Tal vez Alberto tuvo buenas intenciones. Pero de buenas
intenciones está empedrado el camino al infierno. Por eso estuvo acertado el
jefe del radicalismo, Alfredo Cornejo cuando planteó que hay que comprobar en
la práctica si esos anuncios generales son utilizados positivamente para darle
aire y credibilidad a los tribunales federales o esos 50 jueces serán
activistas de “Justicia Legítima”, la agrupación que tiene puesta la camiseta
de Cristina. ¿Van a designar jueces subrogantes amigos o van a privilegiar la
excelencia y el mérito? Espero
equivocarme, pero yo creo que fue el anuncio formal del plan para la impunidad
de todos y todas. Le recuerdo que Cristina, por más vice presidenta y jefa
política de Alberto que sea, todavía, por ahora, tiene 9 procesamientos y 8
juicios orales en marcha.
“Ver para creer”, debe ser el lema de los
opositores y de los periodistas independientes. Es lo que Néstor Kirchner le
dijo a George Bush mientras le apoyaba afectuosamente su mano en la rodilla:
“Somos peronistas, nos tiene que juzgar por lo que hacemos y no por lo que
decimos”. Una gran verdad y un sincericidio de Néstor.
A las palabras se las lleva el viento y Alberto
fue el crítico más feroz que tuvo Cristina. Hemos escuchados decenas de audios
y hemos visto cantidad de videos donde el actual presidente habla pestes de la
actual vice.
¿Eso es darle valor a las palabras o
devaluarlas? ¿Eso es pragmatismo o darse vuelta como un panqueque para llegar
al poder?
Hace una semana, Página 12 publicó una nota
titulada: “Inédita convocatoria a investigadores del Conicet para gobernar” y
daba la lista de los científicos que asumieron cargos en la gestión del
oficialismo. Ahí incluyeron, insólitamente a Axel Kicillof y Daniel Filmus. Si
entran en esa categoría subjetiva, Diego Golombek o Roberto Salvarezza. Eso
solo le alcanzó a Alberto para decir que el suyo es un gobierno de científicos
y no de Ceos como el de Macri. Por lo menos una exageración que en el discurso
escrito no estaba. Decía textualmente: “gobierno con científicos” y no “de
científicos”, como se entusiasmó Alberto al decirlo. ¿Eso es revaluar la
palabra o puro jueguito para la tribuna?
¿Cuál Alberto habló? El que dijo que había que
dar vuelta la página en el tema de la dictadura o el que le pidió perdón a Nora
Cortiñas que lo acusó de negacionista, aunque luego se retractó? ¿El que dice
que no busca revanchas y que cita a Perón en el sentido de que no hay nada
mejor para un argentino que otro argentino, o el que dice que los productores
agropecuarios autoconvocados y desesperados porque están por fundirse, son
militantes opositores del PRO?
Alberto llegó a decir “no a la Argentina de los
vivos que se enriquecieron a costa de los bobos”. ¿De quién estaba hablando?
¿De Cristina, De Vido, Lázaro, José López y siguen las firmas?
Cuando el presidente, estaba enfrentado con su actual
vice, fue despiadado en sus ataques.
Hay
videos que hacen temblar el frágil matrimonio por conveniencia entre Alberto y
Cristina. Durante una entrevista que le hizo nuestro colega Eduardo Van del
Kooy, en TN, a principios de 2015, solo Alberto, se atrevió a decir que todo lo
que dijo e hizo Cristina fue “cínicamente delirante”. Comentó que ella estaba
alegre y simpática, después de la muerte del fiscal Nisman que la había
denunciado por encubrir a los terroristas iraníes que habían perpetrado el
atentado terrorista más grave de la historia argentina. Alberto aseguró que
ella “percibe todo lo que pasa” y además, definió que ella hizo votar en el
Congreso una ley para garantizar su impunidad. Según la Real Academia Española.
“cínica” es una persona que actúa con falsedad o desvergüenza descarada y es
impúdica y procaz”. Algunos de sus sinónimos son: insolente, caradura, falso e
hipócrita. El término delirante se refiere a una fantasía disparatada o a
alguna postura enloquecedora.
Insisto:
esto no lo digo yo. Lo dijo Alberto. “Cínicamente delirante”, le dijo Alberto a
Cristina por televisión en vivo y en directo. Pero por tuit ya había traspasado
la línea del buen gusto, cuando escribió que su gobierno era psicótico y ella
también actúa como una psicópata.
Otra
vez el diccionario que encuentra estos sinónimos de psicópata: neurótica, desequilibrada,
lunática, demente y loca.
Insisto
con la aclaración: esto no lo estoy diciendo yo, un humilde cronista. Esto lo
dijo el actual presidente de la Nación.
¿Fuerte
no? Agresiones de alto calibre.
Otro tuit decía: “No estoy a la altura de
Cristina. No suelo vivir en la fantasía de los soberbios. Es penoso como ella
somete a las instituciones. A Néstor lo acompañé pero con Cristina es
imposible”. Hace menos de 5 años, Alberto dijo que “nadie cree en la Argentina
que Nisman se haya suicidado. Y “que la primera que no lo cree, es Cristina.
Ella dijo que lo habían asesinado producto de una “guerra de servicios” pero
los servicios de inteligencia están bajo el mando y la responsabilidad del
gobierno”. ¿Escuchó? Los servicios
respondían a Cristina. Los sótanos de la democracia.
Cada
vez es más difícil creer en lo que dice el presidente Alberto Fernández. Sus
mentiras son de tanta magnitud que empieza a generarse un abismo entre lo que Alberto dijo en el llano, y lo que dice
ahora, como parte del acuerdo por la Impunidad K.
En otro video, Alberto: caracteriza de
deplorable toda la acción institucional y el intento de copamiento de la
justicia y dice que le cuesta encontrar algún elemento ponderable del segundo
mandato de la arquitecta egipcia. Nobleza obliga: Señor presidente, en eso
coincidimos.
El sucesor de Tabaré Vázquez llegó a la presidencia con la promesa de bajar el gasto público, reducir la inseguridad y facilitar la inmigración.
Uruguay finalizó este domingo con una seguidilla de 15 años de gobiernos del Frente Amplio con la asunción de Luis Lacalle Pou, quien llegó a la presidencia con la promesa de bajar el gasto público, reducir la inseguridad y facilitar la inmigración.
El líder del centroderechista Partido Nacional (PN) juró como presidente en el Palacio Legislativo, sede del Parlamento.
”Nos negamos a que esta nueva etapa sea cambiar una mitad de la sociedad por la otra“, dijo Lacalle Pou luego de la jura, y destacó que el objetivo de su Gobierno es “continuar lo que se hizo bien, para corregir lo que se hizo mal, y sobre todo para hacer lo que no se supo o no se quiso hacer en estos años“.
Lacalle Pou es un abogado de 46 años y que durante dos décadas ejerció como legislador. Llegó a la presidencia tras haber derrotado en noviembre al candidato oficialista Daniel Martínez en balotaje por una diferencia de 1,5% de los votos.
El PN asume la presidencia en un país con una economía estancada, un déficit fiscal del 4,6% y un aumento del desempleo. El nuevo presidente anunció que reducirá el gasto público, facilitar la inmigración y combatir la inseguridad.
Lacalle Pou también anunció su intención de implementar cambios radicales en política exterior, algo que pudo apreciarse en las invitaciones, donde quedaron excluidos los presidentes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, a cuyo mandatario, Nicolás Maduro, calificó de “dictador”.
Sí estaban, en cambio, los presidentes de Brasil, Colombia, Paraguay y Chile, además del rey Felipe VI de España.
Alberto Fernández fue ausente con aviso, debido a la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
Tras 25 años en el Congreso se hizo efectivo el pedido de renuncia de la diputada de Cambiemos. “Mil disculpas a los que me odian, era mi deber hacer lo que hice”, dijo Lilita en redes.
A primera hora del domingo, Elisa Carrió se despidió de la función pública y ratificó su renuncia que se hizo efectiva a partir de hoy.
“En mayo espero publicar las obras completas, que son 18 tomos de 600 páginas. Ahí van a tener la coherencia de una vida, equivocada o no, pero en todo caso la coherencia de una vida al servicio de los valores que siento desde el corazón, desde el alma, desde Dios, desde mis propias convicciones”, dijo desde su cuenta de Twitter.
Y agregó: ” “Muchísimas gracias por el afecto, muchísimas gracias por el cariño. Y mil disculpas a los que me odian, pero era mi deber hacer lo que hice. Un beso enorme. Solo Lilita”.
Carrió llegó a la Cámara de Diputados en 1995 en representación de Chaco, luego de participar de la convención para la reforma de la Constitución Nacional en 1994. Se mantuvo en el cargo hasta 2003, año en que cosechó el 14,08 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales. En 2005 regresó a la cámara baja, aunque como diputada por la Ciudad de Buenos Aires.
El viernes ya se había despedido de sus colegas de la Cámara Baja. ” . “Estoy festejando mi último día, son las vísperas de mi último día. Y es todo festejo. Mañana a la noche van a tener una sorpresa”, anticipando el audio que compartió este domingo.
Alberto Fernández prometió cambios profundos que requerirán acuerdos con la oposición. “Venimos a ponerle fin a la designación de jueces amigos”, dijo AF en la apertura de la Asamblea Legislativa.
El presidente Alberto Fernández anunció un paquete de medidas para hacer “reformas profundas” en la Justicia Federal, justamente el fuero que más complica a Cristina Kirchner. “Venimos a ponerle fin a la designación de jueces amigos, a la manipulación judicial, a la utilización política de la justicia y al nombramiento de jueces dependiente de poderes inconfesables de cualquier naturaleza” , aseguró Alberto Fernández en su discurso de apertura de la Asamblea Legislativa 2020.
“Nos proponemos impulsar un reordenamiento de la Justicia Federal que evite el cajoneo o la activación de expedientes en función de los tiempos políticos, que impida la construcción de falsas causas, que acabe con la arbitrariedad en materia de detenciones y que impida para siempre que la discrecionalidad judicial reemplace a las normas del derecho”, agregó AF.
Entre las medidas que anunció, Fernández adelantó la creación de un Fuero Federal Penal, “que unificará a fueros penales que hoy tienen jurisdicción en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.
De esta manera le quitarán a Comodoro Py la potestad de intervenir en las causas en las que están involucrados funcionarios del Gobierno en delitos de corrupción. “De ese modo, los delitos contra la administración pública en los que incurran funcionarios del Estado Nacional, dejarán de estar en manos de unos pocos jueces, para pasar a ser juzgados por más de medio centenar de magistrados. Estamos terminando para siempre en la Argentina con la manipulación de sorteos y la concentración de procesos que el oligopolio de los jueces federales ha permitido”, expresó Fernández.
Y anunció la creación de un “Consejo para Afianzar la Administración de Justicia en la República Argentina. Estará integrado por las más prestigiosas personalidades del mundo académico y judicial, y será un cuerpo consultivo del Poder Ejecutivo para el impulso de otras transformaciones de fondo en nuestro Poder Judicial”, agregó.
Texto del discurso completo del presidente Alberto Fernández en la apertura de la Asamblea Legislativa: “En 10 días enviaré un proyecto para que la interrupción del embarazo sea legal en la Argentina”.
Querido pueblo argentino,
En la Argentina de hoy la palabra se ha devaluado
peligrosamente. Parte de nuestra política se ha valido de la ella para ocultar
la verdad o tergiversarla. Muchos creyeron que el discurso es una herramienta
idónea para instalar en el imaginario público una realidad que no existe. Nunca
midieron el daño que con la mentira le causaban al sistema democrático.
Yo me resisto a seguir transitando esa lógica.
Necesito que la palabra recupere el valor que alguna vez tuvo entre nosotros. Al
fin y al cabo, en una democracia el valor de la palabra adquiere una relevancia
singular. Los ciudadanos votan atendiendo las conductas y los dichos de sus
dirigentes. Toda simulación en los actos o en los dichos, representa una estafa
al conjunto social que honestamente me repugna.
He repetido una y otra vez que a mi juicio, en
democracia, la mentira es la mayor perversión en la que puede caer la política.
Gobernar no es mentir ni es ocultarle la verdad al pueblo. Gobernar es admitir
la realidad y transmitirla tal cual es para poder transformarla en favor de una
sociedad que se desarolle en condiciones de mayor igualdad.
La constitución me ordena dar inicio al año
legislativo a través de un discurso. Pero quiero que todos sepan que no estoy
aquí tan solo enlazando palabras de ocasión. Con este discurso vengo a darle a
mi palabra el valor del compromiso. Vengo a contarles, según lo entiendo, en
que lugar estamos parados como sociedad. Cuáles son los riesgos que nos acechan
y cuáles las fortalezas a las que podemos recurrir para poder avanzar. Y
también vengo a proponerles iniciar una marcha que nos permita salir de la
postración y ponernos en rumbo del crecimiento con justicia social.
Con ese espíritu y esa convición, vengo a hablarle a la Argentina
toda, frente a esta Asamblea Legislativa
que reune a los representantes del pueblo y de las provincias de un país
federal y que hoy me recibe para inaugurar un nuevo período de sesiones
ordinarias.
Como lo hice el día en que asumí el último 10 de
Diciembre, vengo a ratificar con mi presencia y mis palabras mi compromiso de
cambiar el rumbo que nuestro país venía transitando.
Desde entonces han pasado apenas ochenta y un días. En
ese lapso pudimos conocer la situación real en la que está la Argentina y
adoptar las medidas más urgentes que nos permiten hoy compartir con ustedes la
agenda de futuro que tenemos que desarrollar, como comunidad fraterna y
solidaria que somos, para construir la transformación que nos proponemos.
Hemos encontrado una situación extremadamente
delicada. Recibimos un país dañado en su tejido social y productivo y con su
alma herida por divisiones profundas.
Como ya he dicho, quiero recuperar el valor de la
palabra. Quiero ser honestamente libre a la hora de describir el presente. No
busco revanchas. Necesito que todos asumamos la verdad que nos toca. Solo así
dejaremos de ser esclavos de las fracturas que nos desunen. “El punto de
partida de esta construcción social no puede ser otro que el reconocimiento del
punto exacto donde nos encontramos”, nos enseñó alguna vez Néstor Kirchner.
Hemos asumido el Gobierno Nacional en un escenario que
creo imperioso recordar:
Soportamos
un nivel de inflación record de 53,8% durante 2019.
Debemos
enfretar una deuda pública también record en monto y concentración temporal de
vencimientos. Sólo en 2020 los vencimientos de capital representan 48.968
millones de dólares. A ello deberíamos adicionarle 14.838 millones de dólares
en concepto de intereses de esa deuda.
La
desocupación trepó al 9,7 %, destruyendo más de 240.000 empleos privados entre
2015 y 2019.
La
industria instalada registra un nivel de capacidad ociosa que roza el 40 %.
Llevamos 19 meses consecutivos de caída de la actividad industrial.
Nuestro
país, hace dos años que está sumido en una recesión profunda.
El
Estado Nacional registra una deuda en materia de Obras Públicas de más de
35.000 millones de pesos. El 60 % de las obras iniciadas se encuentran
paralizadas.
Los
aumentos tarifarios de los servicios públicos en los cuatro años que
precedieron nuestra llegada, registraron incrementos excesivos. El servicio de
gas se incementó en ese período alrededor del 2.000 % y el de electricidad
cerca del 3.000 %. El nivel de esos aumentos llevaron a situaciones críticas a
miles de familias, jubilados, comercios, PyMEs e industrias.
Más
de cinco
millones de argentinos y argentinas que son parte de los sectores más
vulnerables de nuestra sociedad, se endeudaron con la ANSES a altas tasas de
interés solo para cubrir otras deudas que los apremiaban.
La contundencia de los datos que acabo
de reseñar, nos obliga a desarrollar una
sincera visión de conjunto frente a la ciclópea tarea que todos tenemos por
delante.
Encontramos un Estado debilitado donde
casi desaparecieron los
instrumentos de regulación. Ha habido problemas recurrentes con el
mantenimiento de la infraestructura y el patrimonio del Estado. Se lastimó la
relación con los trabajadores del Estado, postergados por la llegada de
supuestos gerentes de alta calidad que fueron recompensados con sueldos que el
resto de los empleados no recibieron. La recurrente sub ejecución
presupuestaria acabó conjugándose con deudas en múltiples dependencias, con la
decadencia de la infraestructura ferroviaria por falta de mantenimiento y con
empresas públicas que incrementaron sus déficits operativos de modo sostenido.
Un ejemplo tal vez sirva para entender la gravedad del
deterioro: estamos
cursando el brote de sarampión más importante desde el año 2000, con el riesgo
de perder el logro de ser un país libre de la enfermedad.
El nivel de depreciación argentina es tal, que sólo un
esfuerzo mancomunado que conjugue honestidad intelectual, ejemplaridad
dirigencial y fraternidad comunitaria, será capaz de encaminar nuevamente a
nuestra Patria en la senda de un desarrollo inclusivo y sostenible.
Lo afirmo con humildad y también con profunda
convicción. Lo dije al jurar como Presidente de la Argentina: comencemos por
los últimos, para poder llegar a todos.
Frente a esta situación dramática de destrucción,
hemos elegido a la solidaridad como viga maestra de la reconstrucción nacional.
Al mismo tiempo, estamos dejando atrás una política
económica centrada en la especulación para volver a poner el foco en el trabajo
y la producción.
Esta definición nos obliga, esencialmente, a tomar una
enérgica decisión en las prioridades.
Para revertir ese cuadro trazamos un programa integral
y sustentable.
Desde lo macroeconómico, nos fijamos objetivos
fiscales y de política monetaria que buscamos alcanzar a partir de la
renegociación de la deuda.
Desde lo politico, nos ocupamos antes que nada de los
que han sido olvidados. Después, persistimos en el diálogo económico y social
como el modo más perfecto de alcanzar el desarrollo en armonía preservando
precios para mejorar el salario real de quien trabaja.
La primera etapa, el preámbulo de
nuestro Nuevo Contrato de Ciudadanía Social, consistió y aún consiste en
detener la caída de argentinos en la pobreza, tranquilizar la economía,
recuperar el trabajo y recomponer los ingresos de quienes menos tienen.
Por eso, deseo expresar a este
Congreso mi reconocimiento por la oportuna sanción de la Ley de Solidaridad
Social y Reactivación Productiva. Ha sido el punto de arranque muy necesario para
tomar medidas urgentes en estos primeros días de gobierno, que estuvieron
destinadas a recomponer la capacidad de consumo de los sectores más
desprotegidos.
Así lo hicimos:
Dispusimos un incremento salarial mínimo y uniforme
para los trabajadores en relación de dependencia del sector privado, que
representó un incremento del salario medio del 5,5 % y del 16.2% para las
remuneraciones más bajas en el primer trimestre del año.
Otorgamos un incremento salarial para el sector
estatal, las fuerzas armadas y de seguridad de 4.000 pesos para los
trabajadores con remuneración inferior a 60.000 pesos.
Dispusimos un Bono de Emergencia de 5.000 pesos para
jubilados en los meses de enero y diciembre y se otorgó un subsidio
extraordinario de 2.000 pesos en el mes de diciembre por cada hijo de las
titulares de la Asignación por Embarazo y de la la Asignación Universal por
Hijo.
Resolvimos la baja en la tasa de interés en los
Créditos ANSES y la suspensión del cobro de cuotas.
Disminuimos
las tasas de interés para las tarjetas de crédito, como parte de una
disminución general de la tasa de interés que asfixia nuestra economía. En los
ochenta y un días de gestión que llevamos, la tasa de interes bancaria se ha
reducido del 63 % al 40 %.
Establecimos una moratoria de la AFIP para PyMEs, monotributistas y entidades
sin fines de lucro. Y se dispuso una nueva línea de créditos del Banco Nación
para PYMES.
Decretamos la doble indemnización para despidos sin
causa.
Relanzamos
el Programa de Precios Cuidados (que incluyó a las ventas mayoristas) que se
extendió también a los productos escolares ante el inicio de las clases.
Renovamos
el Programa “Ahora 12”.
Dispusimos
el congelamiento
temporario de tarifas, suspensión del aumento de peajes, suspensión de aumentos
en el transporte público y suspensión del aumento de combustibles.
Otorgamos desde nuestra llegada al gobierno un 18.8 %
de aumento en las jubilaciones mínimas.
Relanzamos
el Programa Remediar y, cumpliendo con mi promesa electoral, garantizamos el
acceso gratuito a medicamentos esenciales a más de cinco millones de
jubilados y jubiladas.
Acordamos
una rebaja del 8%
en los precios de los medicamentos en farmacias comerciales.
La emergencia sanitaria permitió liberar rápidamente
más de 12 millones de vacunas que estaban retenidas desde hacía meses en la
Aduana.
Todo eso lo hicimos después de haber abordado el
problema que más nos preocupaba: terminar con el hambre que sufren millones de
argentinos. Por eso pusimos en marcha, de modo plural y participativo, un plan
que aspira a que todos los argentinos, sin distinción alguna, se conviertan en
actores de la epopeya que supone derrotar al hambre que asola a nuestros
compatriotas.
Quisiera detenerme en este último drama, que nos debe
avergonzar como sociedad que somos.
La Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió que la inseguridad alimentaria
tuvo un incremento del 71 % entre 2015 y 2018 en nuestro país, y fue uno de los
saltos más importantes registrados a nivel mundial.
Ahora sabemos que no sólo en endeudamiento externo y
concentración de vencimientos de la deuda batimos todos los records.
Por eso la lucha contra el hambre es nuestra
prioridad. Porque comer no puede ser un privilegio.
Casi un millón de familias ya son titulares de la
tarjeta AlimentAR, incluyendo a un millón seiscientos mil niños y niñas de 0 a
6 años, embarazadas y discapacitados con AUH, que logran el acceso a una
canasta alimentaria de calidad, con leche fluida, verduras, frutas, carne y
otro tipo de alimentos frescos.
En todo el país comienzan a surgir ferias de la economía
social y la agricultura familiar, almacenes y comercios de barrio que ven cómo
crecen sus ventas y ofrecen -de modo solidario- descuentos y promociones a los
titulares de la tarjeta Alimentar.
El Plan Argentina contra el Hambre, así lo hemos
llamado, es también una herramienta para motorizar la economía de abajo hacia
arriba. Una cadena virtuosa, que acerque a productores y consumidores en
comercios de proximidad, para que la inyección de más de 70 mil millones de
pesos anuales (más de 1.000 millones de dólares) que representa la tarjeta
AlimentAR quede en los pueblos de nuestra Patria.
Lo queremos impulsar con un criterio federal: lo
potenciaremos de modo complementario con el Programa “Pro Huerta”, que
permitirá el establecimiento de más de 200.000 huertas familiares en todo el
país.
Por supuesto que todo este esfuerzo sería incompleto
si no desarrolláramos herramientas más eficaces para hacer un seguimiento
estricto de la evolución de los precios.
Trabajamos para disminuir las causas macroeconómicas
de la inflación –un trabajo que ya ha comenzado a dar incipientes resultados-,
y también trabajamos para crear una política de defensa del consumidor que evite
los abusos.
Estamos analizando las estructuras de costos de los
eslabones de la producción, para trabajar en las diferentes relaciones entre
intermediarios, logística, canales de comercialización y evitar los abusos de
posición dominante.
Vamos a fortalecer también los mecanismos de defensa del
consumidor y lealtad comercial.
Que los precios dejen de crecer en Argentina es una
responsabilidad de todos. El Estado, este Gobierno Nacional, se va a poner al
frente de la batalla contra la inflación usando todas las herramientas legales
con las que cuenta. No es posible que con la moneda estabilizada y las tarifas
congeladas al igual que los combustibles, el precio de los alimentos siga
creciendo.
Vamos a exigirles total responsabilidad a los formadores
de precios. Argentina no resiste más el abuso de quienes “preservan” su
rentabilidad a costa de consumidores condenados a pagar sus “excesos
preventivos”. Debemos terminar con la Argentina de los “vivos” que se
enriquecen a costa de los pobres “bobos” que estamos condenados a pagar lo que
consumimos.
Esa descripción de lo que nos pasa, exige un punto final
al abuso. No solo es un imperativo económico sino también es un imperativo
moral. Los pícaros que especulan subiendo los precios no tiene cabida en esta
Argentina.
Este es el rumbo que hemos emprendido desde el 10 de
diciembre. No venimos con planillas
de cálculo en las que los números cierran en teoría, dejando afuera a muchos
sectores de nuestro pueblo. Estamos haciendo una Argentina inclusiva en la que
el primer esfuerzo sea levantar a los caidos
Todo esto lo estamos haciendo en un contexto económico
particularmente complejo sujeto a todas las condicionalidades externas que
hemos recibido.
Nuestro plan económico ha dado sus primeros pasos
positivos. Mejoramos la situación fiscal, dimos pasos consistentes para bajar
la inflación reduciendo también las tasas de interés financiero.
Estamos generando condiciones macroeconómicas
sostenibles y acompañamos a los productores en sus proyectos y esfuerzos. Las
mesas de acuerdo entre trabajadores y empresarios son positivas, los sectores
que participan son comprensivos del momento que atraviesa el país. Hay sectores
que empiezan a reactivarse poco a poco.
Todo ese esfuerzo común, convive con dificultades que
arrastramos del período anterior.
Pese a lo negativo del escenario que nos tocó en
suerte, hemos dado pasos firmes en tranquilizar la economía para poder lograr
el desarrollo tan ansiado.
La deuda pública que heredamos es, sin lugar a dudas,
el mayor escollo que enfrentamos.
En esa materia, frente a este Honorable Congreso,
hemos comenzado a cumplir lo anunciado el día de nuestra asunción.
El Banco Central de la República Argentina se
encuentra analizando de modo pormenorizado la manera en que nuestro país
recibió divisas en concepto de prestamos y el destino que los mismos
merecieron. Todos hemos visto impávidos como los dólares que deberían haber
financiado el desarrollo productivo, acabaron fugándose del sistema financiero,
llevándose los recursos y dejándonose la carga de la deuda.
Esas prácticas son absolutamente reñidas con cualquier
idea de progreso. Es la especulación más dañina que puede enfrentar una
sociedad: endeudarse solo para el beneficio de los especuladores y del
prestamista.
Debemos saber lo que pasó, quienes permitieron que
ello suceda y quienes se beneficiaron con esas prácticas. Necesitamos no
hacernos los distraídos ante lo ocurrido porque el riesgo que acarrea tal distracción es la concreción de un daño
inmenso que deberían soportar varias generaciones de argentinos.
Nunca más a un endeudamiento insostenible.
Nunca más a decisiones que se toman con ínfulas
tecnocráticas de la noche a la mañana, a espaldas del pueblo.
Nunca más a la puerta giratoria de dólares que
ingresan por el endeudamiento y se fugan dejando tierra arrasada a su paso.
Más allá de analizar lo ocurrido, hemos iniciado las
negociaciones para reestructurar la deuda pública. Con tal propósito, desplegamos una intensa acción
diplomática internacional, que tuvo como propósito dialogar con lideres de
países del mundo central sobre la dificil situación que enfrentamos.
En todos nuestros encuentros, recogimos comprensión.
Todos advierten que Argentina es un país devastado por el endeudamiento y
expresan un profundo estupor frente a lo sucedido. Todos tienen la certeza de
que las clásicas recetas de ajuste y recesión no aliviaran nuestro pesar ni nos
permitiran crecer.
Quiero expresar mi agradecimiento en primer lugar al Papa
Francisco, quien de modo singular y ante los líderes de las finanzas
internacionales, volvió a enfatizar su llamamiento a construir una una economía
con alma: ¨ Se trata –dijo- de ser capaces de sacarnos las escamas de los ojos y de los
corazones, para ver con una nueva luz estas realidades de codicia e injusticia
que claman a la tierra¨.
Los líderes de Israel, España, Francia, Italia y Alemania
a quienes entrevistamos, también manifestaron su predisposición a acompañar la
voluntad argentina de encarar una salida sostenible a la encrucijada del
endeudamiento externo.
El propio Fondo Monetario Internacional ha señalado que
la deuda argentina no es sostenible. De ese modo, nos ha dado la razón en lo
que hemos venido planteando con persistencia durante todo este tiempo.
En el tema de la deuda hay muchos intereses en juego. Hay
gente con intereses distintos a los del país, que no duda en juegar fuerte.
Esta es la hora de definir de qué lado va a estar cada
uno. Nosotros estamos del lado del pueblo. Agradecemos a la oposición el apoyo
en el Congreso para poder reestructurar la deuda. Más apoyos serán necesarios
si como país queremos salir bien parados de esta crisis de deuda impagable. La
aprobación legislativa de las políticas de endeudamiento debería ser la regla
para proteger a Argentina de los ciclos de sobreendeudamiento en los que
recurrentemente cae.
Algunos nos critican y nos piden más ajuste. No perdamos de
vista que no hay peor alternativa que la austeridad fiscal en las recesiones.
Más ajuste lleva a más recesión, a menos oportunidades, más pobreza, más
desigualdad, más exclusión. No vamos a pagar la deuda a costa del hambre y la
destrucción de sueños de los argentinos y las argentinas. Nosotros vamos a cuidar a nuestra
Patria.
Con las autoridades del Fondo Monetario Internacional
venimos trabajando de forma constructiva. Han reconocido lo profundamente grave
que es la situación económica. Hay un creciente entendimiento mutuo, en una
crisis en la cual todas las responsabilidades son compartidas por el gobierno
que precedió al nuestro, por los bonistas y por el mismo FMI.
Preferimos una resolución ordenada a la crisis de la
deuda y estamos caminando en esa dirección. Pero lo más importante es que el
acuerdo al que lleguemos con los acreedores sea sostenible. Necesitamos un
acuerdo que le permita a Argentina ponerse de pie y no volver a caer. Eso es
innegociable.
Si queremos superar para siempre los ciclos de
sobreendeudamiento, debemos tomar compromisos que sí se puedan cumplir, en
lugar de hacer promesas sobre la base de escenarios maravillosos que nunca
llegan y que nos terminan dejando en una situación peor. Esa premisa será la
base de la oferta que le haremos a los acreedores en las próximas semanas.
Este proceso lo vamos a realizar con responsabilidad y
con firmeza.
No sólo tenemos que evitar la dependencia económica de la
deuda externa. También debemos evitar la dependencia intelectual de la deuda externa.
Ningún acuerdo sostenible con nuestros acreedores
externos será mágico ni milagroso. Por
más virtuoso que pueda resultar en la defensa de nuestros intereses nacionales,
no nos eximirá a nosotros, los argentinos, del desafío de concertar el futuro
con responsabilidad, solidaridad y sostenibilidad.
La soberanía comienza por nuestra propia capacidad de
concertar prioridades estratégicas, en el marco de un nuevo Contrato de
Ciudadanía Social.
Necesitamos un programa de desarrollo integral para la
próxima década que tenga bien presente los Objetivos de Desarrollo Sostenible
de las Naciones Unidas.
Argentina tiene que reconstruir su sistema productivo
para evitar las crisis macroeconómicas que provienen del sector externo. La
política industrial del siglo XXI va a tener como ejes a las universidades y
centros tecnológicos calificados.
La política productiva debe tener una fuerte
orientación a impulsar las exportaciones. Tenemos que salir del extractivismo y
generar una industrialización de base nacional, PyME y tecnológica, que permita
desarrollar una cadena de proveedores en torno a los recursos naturales y otras
actividades.
Tenemos que insertar a la Argentina en la agenda 4.0,
en donde el mundo avanza a una velocidad enorme. También discutir cómo ponemos
en valor la industria de bienes de capital para el sector del petróleo, la
minería y el campo.
Por eso hoy vengo a proponer a la Nación y ante sus
representantes reunidos en esta solemne Asamblea Legislativa, un conjunto de
acciones colectivas para el período 2020/2021.
Iniciamos una renovada batalla nacional por el gas y
el petróleo. Los hidrocarburos serán una palanca para el desarrollo productivo
de nuestro país. Vamos a extraer los recursos a partir de un entramado
productivo tecnológico y diversificado en todas las provincias argentinas,
motorizando la creación de empleos de calidad, el desarrollo local de las
comunidades, la innovación tecnológica, el desarrollo de nuevas empresas y la
incorporación de los desafíos de la industria 4.0.
Por eso, enviaré a este Congreso un proyecto de Ley
para el desarrollo del sector hidrocarburífero y minero que promueva y estimule
la inversión nacional e internacional en el sector y facilite el desarrollo de
la cadena de valor industrial, tecnológica y de servicios que nos permita crear
cientos de miles de empleos directos e indirectos en los próximos años.
En materia minera también tenemos grandes
posibilidades pendientes, con pleno respeto a estándares ambientales y
participación social. En particular, la minería metalífera y la
del litio se presentan como grandes oportunidades para aumentar las
exportaciones argentinas.
En materia industrial, hemos comenzado a trabajar
en proyectos estratégicos de movilidad sustentable y el fortalecimiento del
programa de Parques Industriales. Vamos a desarrollar planes estratégicos en
ramas industriales con participación de académicos, trabajadores y empresarios,
para poner en marcha de modo concertado el futuro de la producción.
Estamos enviando una modificación de la ley de
economía de conocimiento para sectores intensivos en conocimiento, como
software, biotecnología y robótica. La Ley incorpora una perspectiva de género
y federal para la generación de empleo, facilita el ingreso de PyMEs, genera
incentivos para aumentar las capacidades de investigación y desarrollo y la
sustentabilidad ambiental en el sector productivo.
Necesitamos potenciar nuestro sistema
de ciencia y tecnología. Comenzamos en los primeros días ampliando los ingresos
al CONICET y aumentando sustancialmente los montos de las becas de nuestros
jóvenes. Vamos a revertir la tendencia a la caída presupuestaria observada en
Ciencia y Tecnología en los últimos años. Tengo el orgullo de haber convocado
al gobierno a numerosos científicos y científicas de Argentina. Somos un
gobierno con científicos, no con CEOS. Un gobierno con la convicción de que el
conocimiento es clave para las políticas públicas y para el desarrollo.
Estamos dando pasos para una Argentina más Federal.
Les expreso mi agradecimiento a todos los gobernadores del país por la firma
del Consenso Fiscal
que devuelve capacidad tributaria a las jurisdicciones, fortaleciendo sus
autonomías.
Hemos enviado a este Congreso de la
Nación un proyecto de ley que declara a 24 distritos argentinos (uno por cada provincia
y dos en el caso de Buenos Aires) como “Capitales Alternas de la República
Argentina”. Nuestro objetivo es descentralizar la Administración Pública
Nacional y promover un Plan de Desarrollo con Equidad Territorial, mediante el
cual se fortalecerán las estructuras económicas en las provincias con
planificación y financiamiento para infraestructura productiva.
Nuestro Nuevo Contrato de Ciudadanía Social es claro
en su rumbo económico.
En este proceso de desarrollo económico federal y en
un marco de crisis fiscal como el que vivimos, el campo debe ser un
protagonista importante. Los hemos convocado para que con su esfuerzo colaboren
en la lucha contra el hambre. Los horticultores, los productores de fruta, de
cereales, de carne o de leche tienen mucho que dar a los que necesitan. Pero
también deben hacer el esfuerzo aquellos que producen y exportan porque tienen
mejores condiciones en la Argentina de hoy.
Que el campo crezca es uno de nuestros objetivos. Nos
hemos ocupado de mejorar las condiciones para que los productores del campo
tengan un más facil acceso al crédito. Hemos cuidado que el precio de los
combustibles no los afecte tampoco. Una divisa estabilizada ayuda mucho a la
hora de comprar insumos.
Partiendo de alli, y queriendo preservar el mejor
desarrollo del campo, hemos hecho una propuesta generosa en materia de derechos
a las exportaciones en la que solo se incrementa uno de un total de venticinco
cultivos que hoy estan afectados por esos derechos.
La propuesta que hemos sometido a consideración del
sector, que además preserva la situación de los pequeños productores, respeta
en un todo las condiciones que nos fueran impuestas por la Ley de Solidaridad Social y
Reactivación Productiva. Ello resulta absolutamente favorable para muchos
cultivos pero particularmente para el desarrollo de las economías regionales.
Yo aspiro a que esta vez, a través del
diálogo, encontremos el camino que nos conduzca a sostener el desarrollo y a
preservar las cuentas públicas.
Nuestro apego a la idea de lograr el desarrollo a
través de la inversión productiva y la generación del empleo es inquebrantable.
Queremos alinear los factores productivos para la
creación genuina de trabajo, el incremento de la productividad y la inserción
internacional. Queremos fomentar la generación de cadenas productivas globales
que mejoren nuestros procesos tecnológicos e impulsen el entramado de Pymes.
Queremos marcos tarifarios que permitan la inversión y la competitividad de
nuestra economía. Queremos reglas claras de inversión que estén alejadas de
abusos monopólicos y posiciones dominantes de mercado. Queremos un sistema
financiero que ofrezca créditos accesibles para la producción y no fomente la
especulción financiera.
Lograr construir esa nueva economía es una tarea
colectiva y cooperativa. No hay un Presidente salvador que pueda aplicar
recetas personalistas o fórmulas caprichosas. Queremos promover la Cultura del
Encuentro Productivo de toda la Argentina.
La tarea que
tenemos por delante supone una ética de la convicción para no renunciar a
nuestros ideales y también una ética de la responsabilidad para saber que la
verdad es sinfónica, compuesta de voces, intereses y miradas diversas.
Vamos a generar instancias para planear políticas de
Estado, con un criterio transformador.
Para mi gobierno la concertación no es una acción
burocrática sino una convicción de vida. Acepté el desafío inmenso de ser
Presidente de todos los argentinos, porque estoy convencido del espíritu
creativo de millones de argentinos que sueñan y proyectan un gran país.
La agenda de un nuevo Contrato 2020/2021 se basa en
responder de modo colaborativo y cooperativo a las siguientes preguntas:
¿Cómo
promover las profesiones estratégicas y los trabajos del futuro?
¿Cómo
atender la agenda urgente del cambio climático con adecuadas herramientas de
financiamiento de la infraestructura verde?
¿Cómo
atraer la riqueza argentina que está en el exterior con fines productivos
nacionales?
¿Cómo
afianzar instituciones republicanas más transparentes y socialmente eficaces?
Es en este espíritu es que vengo a proponerle a esta
Asamblea Legislativa el tratamiento del proyecto de ley del Consejo Económico y
Social para el Desarrollo Argentino.
Soy consciente de que esta iniciativa supone una
autolimitación a mis facultades administrativas. Se muy bien que implica estar
dispuesto a abrir cauces de participación novedosos en nuestro sistema
democrático.
Quiero desplegar esos cauces, propiciar la llegada de un
aire nuevo y renovador. Durante demasiado tiempo nuestra democracia ha estado
asfixiada en el microclima de intereses mezquinos, de miradas tecnocráticas o
de pujas estériles. Los convoco a preservar, nutrir y construir este Consejo
para que se constituya en una plataforma de sueños que pueden hacerse realidad.
En el proyecto que hoy sometemos al Honorable Congreso,
el Consejo Económico y Social para el Desarrollo Argentino estará integrado por
autoridades propuestas por el Poder Ejecutivo que cuenten con el acuerdo del
Senado Nacional y cuyos mandatos
trascenderán la duración de un período de gobierno.
Queremos que sea el motor no sólo de políticas de Estado,
sino de políticas de la sociedad. Los sectores del trabajo, de la empresa, de
los movimientos sociales y de la comunidad científica y tecnológica también
serán convocado.
Los dirigentes y especialistas que estarán representando
a los diferentes sectores en el Consejo también compartirán una responsabilidad
histórica: ser creativos, movilizar propuestas de excelencia, innovar, saber
renunciar a miradas individuales cuando se establecen iniciativas superadoras
de conjunto. Supo
decir Raúl Alfonsín que nuestra democracia solo funcionará “cuando todos
estemos dispuestos a anteponer los intereses de la República a ideas
particulares que resultarían estériles si no se compatibilizaran con las del
conjunto de la sociedad”. Hagamos pues del debate, del renunciamiento y del
acuerdo esa mejor democracia que aun nos debemos.
Desde este Consejo tenemos que ser capaces, todos juntos,
de diseñar la agenda de futuro, ajena a la puja distributiva y a la coyuntura
de corto plazo. No pretendemos que desde su ámbito se discutan ni precios ni
salarios ni paritarias, elementos que estarán contenidos en la
institucionalidad ya existente del Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil.
Las preguntas antes mencionadas serán nuestra propuesta
de primera agenda de trabajo para el Consejo, a desarrollarse durante el
período 2020/2021, que contará con el acompañamiento técnico de la Organización
Internacional del Trabajo y de la Organización de las Naciones Unidas.
Apostamos a una democracia profunda y a una mejor calidad
institucional.
Como lo anuncié el día de mi asunción, tenemos la
decisión irreversible de terminar para siempre, para siempre, con los sótanos
de la democracia.
Con ese propósito dispuse la intervención de la Agencia
Federal de Inteligencia. Allí terminamos con el oscurantismo que imperó en
estos años. Pusimos fin a la norma que tornó secreto el financiamiento del
organismo. La Sindicatura General de la Nación se sumó como contralor público
de la administración de la agencia. Ahora, como consecuencia de todas esas
medidas, más del 90 % del dinero que el gobierno anterior había declarado como
fondos reservados, se han transparentado y han vuelto a ser públicos.
Debemos construir consensos para un nuevo diseño del
Sistema de Inteligencia Nacional. Mientras tanto, queriendo reponer el orden
que se ha perdido, esta misma semana que iniciamos dictaré un Decreto de
Necesidad y Urgencia que modifique la Ley de Inteligencia impidiendo a los organismos
de inteligencia realizar tareas represivas, poseer facultades compulsivas,
cumplir funciones policiales o desarrollar tareas de investigación criminal
como auxiliares de la Justicia. No habrá excepción alguna que quiebre esa
resolución.
Esa calidad institucional que pregonamos, solo se logrará
si todos ayudamos a conocer la verdad. Por eso, a veintiseis años del atentado
a la AMIA, ordenaré a la Agencia Federal de Investigaciones desclasificar los
testimonios secretos brindados por agentes de inteligencia en los juicios en
los que fuera investigado el hecho y la responsabilidad de funcionarios del
Estado en el encubrimiento del mismo. Lo mismo haremos con toda documentación
reservada que exista en el organismo sobre el tema.
De esta manera, a paso firme, estamos poniendo fin al
secretismo con que se manejan parte de los fondos públicos, a la influencia de
la inteligencia estatal en las investigaciones judiciales y a cualquier forma
de espionaje político interno.
Quiero anunciar también otra transformación
que es complementaria a la anterior. La reforma de la justicia federal.
Como Presidente de la Nación, ante
esta Asamblea Legislativa, vengo a asumir un compromiso inquebrantable. En este
tiempo de la Argentina en el que nos toca gobernar, venimos a ponerle fin a la
designación de jueces amigos, a la manipulación judicial, a la utilización
política de la Justicia y al nombramiento de jueces dependientes de poderes
inconfesables de cualquier naturaleza.
Nos proponemos impulsar un
reordenamiento de la Justicia Federal que evite el cajoneo o la activación de
expedientes en función de los tiempos políticos, que impida la construcción de
falsas causas, que acabe con la arbitrariedad en materia de detenciones y que
impida para siempre que la discrecionalidad judicial reemplace a las normas del
derecho.
Con tal propósito, propiciamos la
creación de un nuevo Fuero Federal Penal, que unificará a fueros penales que
hoy tienen jurisdición en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
De ese modo, los delitos contra la
administración pública en los que incurran funcionarios del Estado Nacional,
dejarán de estar en manos de unos pocos jueces, para pasar a ser juzgados por
más de medio centenar de magistrados. Estamos terminando para siempre en la
Argentina con la manipulación de sorteos y la concentración de procesos que el
oligopolio de los jueces federales ha permitido.
Los problemas de la Argentina no se
resuelven con menos justicia sino con una mejor justicia.
Asimismo, de la mano de la puesta en
marcha del nuevo sistema acusatorio penal, vamos a impulsar un fortalecimiento
de toda la actuación de la justicia federal penal en las zonas más críticas
donde el crimen organizado ha logrado desarrollarse a través del narcotráfico,
especialmente en la zona de influencia de Rosario y Santa Fe.
El reordenamiento que impulsamos tiene
un profundo sentido federal: consolida por un lado la autonomía de la ciudad de
Buenos Aires con su justicia penal local, y aumenta la actuación de jueces y
fiscales en la zona de Rosario y Santa Fe.
En esta última provincia, vamos a
impulsar la creación de una nueva sala y una Secretaría de Narcotráfico en la
Cámara Federal de Apelaciones de Rosario.
Para fortalecer el Ministerio Público
Fiscal y la aplicación rápida del código acusatorio, vamos a reforzar la
creación de nuevos cargos auxiliares fiscales y asistentes fiscales bajo la
órbita de un fiscal coordinador de distrito.
Propondremos la creación de un juzgado
federal, una fiscalía y una defensoría federal en la ciudad de San Lorenzo que también
va a estar orientada a la investigación de la trata de persona, el lavado de
dinero y el narcotráfico.
En el ámbito de la justicia
contencioso administrativa de la Capital Federal, que resulta otra área clave
para resguardar los intereses patrimoniales del Estado y de todos los
argentinos, también vamos a impulsar una profunda transformación, que estará
basada en su unificación con los valiosos recursos existentes en el área de la
justicia civil y comercial federal.
Se trata de agilizar las causas, de
evitar onerosas cuestiones de competencia y de optimizar el funcionamiento de
los mejores recursos humanos del Poder Judicial.
Queremos desterrar para siempre las
componendas entre el poder político y el poder judicial, sean del color partidario
que sean. No nos merecemos como Argentina continuar con este deterioro.
Por eso, más allá de estas reformas
puntuales que estaremos impulsando en los próximos días, he decidido la
conformación de un Consejo para Afianzar la Administración de Justicia en la
República Argentina.
Estará integrado por las más
prestigiosas personalidades del mundo académico y judicial, y será un cuerpo
consultivo del Poder Ejecutivo para el impulso de otras transformaciones de
fondo en nuestro Poder Judicial.
Debemos optimizar el funcionamiento de
la Corte Suprema de Justicia; repensar el alcance del recurso extraordinario,
mejorar el trabajo del Consejo de la Magistratura; instaurar el juicio por
jurados cumpliendo el mandato constitucional; modernizar el código penal de la
Nación; y fortalecer el rol del Ministerio Público.
Todos los proyectos que proponga este Consejo serán
enviados a consideración del Congreso de la Nación.
Honorable Asamblea,
La lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado y
violento no es un show mediático, sino un compromiso estructural, sustentable y
permanente para mi Gobierno, que apunte a las raíces profundas de la impunidad.
La política de Seguridad Interior no puede estar marcada por una mirada centralista.
La naturaleza del delito recorre múltiples factores, muchas veces ignorados
desde la capital. El objetivo que había sido enunciado de reducir el
narcotráfico fue más retórico que efectivo. Los
operativos crecieron, el narcomenudeo se expandió y la cantidad de drogas
secuestrada bajó.
Orientamos ahora a las fuerzas de
seguridad federales a la destrucción de las grandes redes criminales, para lo
cual se fortalecerá la inteligencia e investigación de delitos federales como
el narcotráfico y
organizaciones delictivas.
El derecho a la seguridad es una obligación del
Estado. Ese derecho a la seguridad debe contener y proteger a todos y todas;
debe atender urgentemente a las y los más segregados.
Inauguramos un camino de prevención de la violencia a
través de la negociación de la conflictividad. Por eso apostamos al diálogo
entre los Jefes de las Fuerzas de Seguridad y las Organizaciones Sociales que
han contenido la conflictividad social en estos tiempos de emergencia y
angustia. Ese diálogo es un mojón en la elaboración de instancias para mitigar
la violencia. Se trata de anticiparnos a los conflictos, de resolverlos de
manera pacífica, evitando la criminalización de grupos o sectores sociales.
Estamos convencidos de que el prestigio de las fuerzas
se construye y se sustenta en buenas prácticas, en el ejercicio profesional de
sus funciones, tal como definen las leyes y exige la democracia.
Lo anterior también cuenta para nuestra área de
Defensa Nacional.
Venimos a reafirmar la conducción civil de la Fuerzas
Armadas y de la Política de Defensa, la adecuación del Instrumento Militar a
las funciones propias de las Fuerzas Armadas y el no involucramiento de las
FFAA en cuestiones de seguridad interior.
Celebramos que por primera vez en la historia tenemos
Jefes de las Fuerzas Armadas que pertenecen a la generación que ha egresado
como oficiales en pleno funcionamiento de la democracia.
Quiero dedicar un instante al hundimiento del
submarino ARA San Juan.
Ha sido un hecho traumático que no solo ha generado un
fuerte impacto al interior de la Armada Argentina y en las 44 familias que
sufrieron la pérdida de sus seres queridos, sino que también ha marcado a la
sociedad argentina. Los 44 están presentes en los 44 millones de argentinos y
argentinas.
Vamos a honrar y mantener viva la memoria de los submarinistas
ordenando el ascenso post mortem de cada uno de ellos.
Sobre aquel Estado deteriorado del que les hablé al
iniciar estas palabras vamos a actuar para volver a ponerlo en valor.
Necesitamos un Estado activo, con nuevas capacidades. Y
esas nuevas capacidades tienen que ser reconocidas y promovidas a partir de las
mejores expresiones que hoy ya existen en la Administración Pública Nacional.
Por eso, hoy vengo a anunciar el relanzamiento de un
sueño de Raúl Alfonsín, en los albores de nuestra democracia en 1983: el cuerpo
de administradores gubernamentales. Un cuerpo profesional de servidores
públicos formados con excelencia académica, con arraigo a la carrera
administrativa y con una mística de transformación del Estado para ponerlo al
servicio de la sociedad.
En el transcurso del período 2020 se convocará a una
nueva edición actualizada de dicha experiencia, a la que llamaremos Programa de
Innovadores de Gobierno. Vamos a lanzar un concurso nacional para conformar un
cuerpo profesional, estable y creativo entre los mejores empleados públicos y
entre los jóvenes de todo el país con vocación de incorporarse al servicio
civil, para que estén en condiciones de impulsar cambios significativos en el
Estado Nacional. Lo vamos a convocar en el espíritu de dotar a ese cuerpo
profesional de un conocimiento de vanguardia a nivel mundial, con las mejores
herramientas tecnológicas, que se movilicen para promover cambios de calidad en
el sector público.
No podemos construir un Estado del siglo XXI con las
herramientas de un Estado del siglo XX.
Tenemos que aplicar las mejores tecnologías como
vanguardia de un cambio cultural profundo en nuestra administración. Por eso he
tomado la decisión de crear la Agencia Federal de Evaluación de Impacto de las
Políticas Públicas. Cada peso que se gaste debe tener en el Estado un sentido
de productividad social, atendiendo en primer lugar a los últimos, para llegar
a todos.
Una de sus prioridades será medir el impacto de los
programas que cuentan con financiamiento internacional. La deuda pública
externa que se contraiga en el futuro no estará sujeta al capricho de los
grupos de presión o los tecnócratas, sino a la prioridad basada en evidencia
científica y necesidad social.
Esta Agencia de Evaluación de Impacto será el elemento central
para estar en condiciones de discutir un Presupuesto 2021, que garantice la
calidad de la inversión pública, que reoriente las prioridades de inversión en
cada Ministerio, que rediseñe prioridades estratégicas del Estado Nacional, en
consonancia con los Estados provinciales y municipales. Necesitamos un gasto e
inversión pública de mejor calidad y precisión.
No hay Estado sabio con marañas burocráticas perversas.
No hay Estado social con laberintos normativos que castigan a los más humildes.
El Presupuesto 2021 tiene que constituir una épica de la sensibilidad para todo
nuestro Gobierno.
Un Estado activo es un Estado innovador, también para
nuestras relaciones internacionales.
Nuestra política exterior tiene como propósito un
dinamismo pragmático, en un mundo de soberanías multidimensionales.
Siempre tenemos como pertenencia y como horizonte a una
América Latina unida. Trabajaremos para fortalecer la institucionalidad
democrática en Sudamerica y en la
región. Vamos a contribuir para que América Latina encuentre su voz, expanda su
agenda y reconfirme los principios. Nuestro compromiso es dar continuidad a los
valores esenciales de defensa de la paz y la seguridad internacionales, la
solución pacífica de controversias, el apoyo al multilateralismo, el respeto al
derecho internacional y a los derechos humanos, la equidad de género y la
protección del medioambiente.
En materia de Mercosur, nuestra vocación es fortalecer
una integración regional y global que a su vez sea una integración social,
productiva y democrática de nuestros países.
Queremos también que el Mercosur mire hacia sus propios
integrantes y sus propios pueblos, y que profundice una integración dinámica de
su estructura en materia productiva, de garantía de inversiones, de compras
públicas, de mejora de trámites aduaneros, de armonización de estándares
laborales, sanitarios, ambientales y sociales. La integración bien entendida
comienza por el hogar común.
En el plano de la inserción global vamos a avanzar con
una agenda sin exclusiones en la que avancemos en esquemas de asociación con
países desarrollados, con países emergentes y con países en desarrollo. Por
eso, al tiempo que hemos abierto nuevos canales de diálogo con potencias de
América y Europa estamos trabajando activamente en reafirmar nuestras
asociaciones estratégicas integrales con China y Rusia.
Nuestro hogar común tiene también una herida sangrando en
lo más profundo de nuestro sentimiento soberano: la usurpación de Islas
Malvinas, Georgias
del Sur, y Sandwich del Sur.
Enviaré tres Proyectos de Ley para afianzar la
soberanía territorial de la República Argentina.
En primer lugar, la “Creación del Consejo Nacional de
Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y
Espacios Marítimos Correspondientes”, que será plural y asegurará políticas de
Estado a mediano y largo plazo. Contará con representantes de la oposición
política, del mundo académico y jurídico, de la provincia de Tierra del Fuego y
de los ex combatientes.
En segundo término, el “Proyecto de ley sobre la demarcación
del límite exterior de la plataforma continental argentina” que contribuirá a
consolidar los derechos de soberanía sobre los recursos del lecho y subsuelo.
La adopción de la ley y la publicación de las coordenadas de la plataforma
continental argentina incrementarán la seguridad jurídica para el otorgamiento
de concesiones que tengan como finalidad la exploración y explotación de
hidrocarburos, minerales y especies sedentarias. Esta ley cristaliza el
reconocimiento realizado por las Naciones Unidas en 2016 y 2017 al trabajo que
nuestro país viene realizando hace más de dos décadas a través de la Comisión
Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental, como ejemplo de
Política de Estado.
Finalmente, la modificación del Régimen Federal
Pesquero (Ley N° 24.922) para endurecer las sanciones a los buques que pescan
ilegalmente en los espacios marítimos bajo jurisdicción argentina o en aguas
donde nuestro país tiene soberanía sobre recursos vivos marinos (lo que incluye
las Islas Malvinas).
Quiero hablar ahora de los desafíos
que tenemos como sociedad para terminar con algunos privilegios y para ampliar
derechos ciudadanos.
Empecemos por nuestro sistema
previsional.
Hemos encontrado un ANSES
desfinanciado por la destrucción de fuentes de trabajo, la caída en el salario
real y los cambios impositivos. A ello se sumó el hecho de que el Estado
Nacional entre 2016 y 2019 se financió con los recursos de los jubilados,
haciendo que al momento de nuestra llegada al gobierno casi el 70 % del Fondo
de Sustentabilidad estuviera compuesto por bonos públicos.
Por el cambio del Índice de
Movilidad Jubilatoria dispuesto en diciembre de 2017, los jubilados perdieron
entre diciembre de 2015 y diciembre de 2019 el 18,5 % de sus haberes en términos
reales. Asimismo, la desigualdad entre los haberes se incrementó hacia el interior del universo
de los jubilados. De ese modo, mientras que el 40 % de aquellos que menos ganan
perdió un 22 % de su poder de compra en los últimos 4 años, el 20% que más gana
mejoró un 1% su poder adquisitivo. Es decir, la mayor parte del ajuste recayó
sobre los sectores más vulnerables.
Las decisiones que tomamos desde nuestra asunción han
beneficiado al 85 % de los jubilados, pensionados y titulares de la AUH.
La crítica situación del sistema jubilatorio nos obliga a
evitar mayores inequidades. En la Argentina ya no hay lugar para los
privilegios.
Por eso enviamos el Proyecto de Ley de Modificación de
los regímenes jubilatorios especiales del Poder Judicial y del Ministerio
Público de la Nación y del Servicio Exterior de la Nación. Nos proponemos, y más aún en el
contexto de la emergencia en el que estamos, fortalecer el carácter
redistributivo y solidario del sistema previsional, considerando los distintos
regímenes que lo integran como un sistema único, asegurando la sustentabilidad
en el largo plazo.
Vamos a enmendar los desequlibrioo
internos del sistema y a fortalecer su solvencia y su credibilidad social e
institucional.
La Argentina necesita salir adelante y el esfuerzo
tiene que ser de cada uno según su posibilidad.
La democracia se sostiene en derechos. La democracia
es igualdad y libertad, no es ni puede ser privilegio.
Quiero ahora abordar un tema que llevamos mucho tiempo
debatiéndolo entre nosotros. Se que para muchos, es un tema que tiene profundas
implicancias personales.
La situación de las mujeres gestantes en Argentina
presenta aspectos diversos. Distintos son los desafíos que enfrentan las
mujeres que desean tener a su hijo de aquellos que asumen las que deciden
interrumpir el embarazo.
Un Estado que cuida debe acompañar a todas las mujeres
para que estos procesos se desarrollen accediendo plenamente al sistema de
salud.
La legislación vigente no es efectiva. Desde 1921 la
Argentina penaliza la interrupción voluntaria del embarazo en la mayoría de las
situaciones. Cien años después, la jurisprudencia da cuenta de lo ineficaz que
resulta la norma desde un criterio preventivo. Está visto que son muchas las
mujeres que no se sienten conminadas por la pena prevista para el aborto y que
recurren a el para interrumpir sus embarazos.
La existencia de la amenaza penal no solo ha sido
ineficiente demostrando que el devenir social transcurre más allá de la misma
norma. También ha condenado a muchas mujeres, generalmente de escazos recursos,
a recurrir a prácticas abortivas en la más absoluta clandestinidad, poniendo en
riesgo su salud y a veces su vida misma
Todos saben de lo que estoy hablando. El aborto
sucede. Es un hecho. Y es solo esa hipocresía que a veces nos atrapa, la que
nos hace caer en un debate como este.
Un Estado presente debe proteger a los ciudadanos en
general y obviamente a las mujeres en particular. Y en el siglo XXI toda
sociedad necesita respetar la decisión individual de sus miembros a disponer
libremente de sus cuerpos.
Por eso, dentro de los proximos diez días, presentaré
un Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que legalice el
aborto en el tiempo inicial del embarazo y permita a las mujeres acceder al
sistema de salud cuando toman la decisión de abortar.
Simultáneamente, desde el Poder Ejecutivo Nacional,
lanzaremos un contundente programa de educación sexual integral y prevención
del embarazo no desaedo.
Nuestro propósito es también llegar a las mujeres de
nuestro país en situación de vulnerabilidad social en la etapa que más
necesitan la presencia del Estado: durante el embarazo, nacimiento, puerperio y
primeros años de crianza.
El Estado debe estar presente en esos tres momentos
trascendentales de la familia para acompañar y brindar cuidado y protección:
durante el embarazo de la mujer, en el nacimiento del hijo o hija y en el
desarrollo de la primera infancia del recien nacido. Para ello necesitamos un
Estado activo, con fuerte presencia, capaz de articular políticas públicas
sustentables y que pueda asistir a las familias que necesitan su apoyo.
En nuestro país existen ya numerosas políticas
públicas para entender estas necesidades. Ahora necesitamos una coordinación
más efectiva de ellas para optimizar sus beneficios.
Seremos ambiciosos y buscaremos alcanzar un mayor
número de mujeres y niños o niñas nacidas a fin de evitar la desproteción del
Estado.
Junto a la ley que buscará legalizar el aborto,
enviaremos al Congreso Nacional un proyecto de ley que instaure el Plan de los
1000 días, para garantizar la atención y el cuidado integral de la vida y de la
salud de la mujer embarazada y de sus hijos o hijas en los primeros años de
vida.
Por esa via queremos reducir significativamente las
tasas de mortalidad y desnutrición, proteger los vinculos tempranos, el
neurodesarrollo y la salud de madres e hijos de manera integral.
Estamos seguros que de este modo estamos ampliando los
derechos de la mujer y dando protección a las que necesitan más apoyo en el
momento del embarazo.
Así como lo hacemos con los derechos
ciudadanos, hemos recuperado la centralidad de los Derechos Humanos en la
gestión de gobierno.
Con nuestra llegada, hemos encontrado
un panorama de desidia y abandono.
La gestión anterior dejó sin responder
al menos 120 casos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El 75 % tiene el plazo de respuesta vencido. Cuando el Estado no responde
alguna de esas peticiones las consecuencias pueden incluir la pérdida del
derecho de defensa, graves perjuicios económicos o una situación de riesgo para
la vida e integridad física de alguna víctima sin atender. Llama la atención
además que la falta de defensa de Estado incluye peticiones presentadas por
personas condenadas por crímenes de lesa humanidad.
Fuera de ello, no se otorgaron los
insumos básicos para el normal funcionamiento del Archivo Nacional de la
Memoria. Se incumplió el envío de fondos al Equipo Argentino de Antropología
Forense, que debió suspender tareas como la identificación de los soldados de
Malvinas, la búsqueda de desaparecidos de la dictadura y la colaboración en
casos de femicidios, trata de personas o desapariciones actuales.
La defensa de los derechos humanos no
es la columna vertebral de un Gobierno, sino la columna vertebral de la República
Argentina en su conjunto.
Sin memoria, verdad y justicia la
Argentina no se puede poner realmente de pie.
Vamos a recobrar el rol activo del
Estado en el juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad. Queremos asegurar
con celeridad, el papel que históricamente le correspondió al Estado en cuanto
responsable de las políticas públicas que garanticen el proceso de memoria,
verdad y justicia.
En el contexto de la Ley Nacional de
Sitios de Memoria, queriendo preservar el recuerdo colectivo del horror de la
dictadura, vamos a impulsar la creación del espacio de memoria El Campito, en
Campo de Mayo, por donde pasaron más de 5.000 víctimas.
Vamos a trabajar para fortalecer el
rol de sujetos de derechos de los pueblos originarios y de las comunidades de
migrantes, tal como lo establece nuestra historia y nuestra legislación.
Junto con las organizaciones y las
comunidades se desarrollarán estrategias que terminen con la mirada
estigmatizante, la acción persecutoria y los discursos de odio.
Los temas de género también ocupan un espacio en
nuestra agenda de gobierno. Deseo mencionar tres cuestiones relevantes sobre la
materia.
En primer término, seguiremos adelante
con la implementación y cumplimiento efectivo de la Ley Micaela para la
formación y capacitación del sector público en materia de género y violencias
por razones de género, incluyendo la capacitación del presidente de la Nación y
altas autoridades del Poder Ejecutivo.
Durante este ejercicio, lanzaremos el
Plan Nacional de Acción contra las Violencias por razones de Género 2020-2021.
Con ese espíritu, relanzaremos la
Línea Nacional 144 para la atención, contención y asesoramiento telefónico a
personas que atraviesen situaciones de violencia por razones de género.
Enviaremos el proyecto de Ley para la
ratificación del Convenio N ° 190 sobre Violencia y Acoso en el Mundo del
Trabajo. Es una expresión unánime de la comunidad internacional contra la
violencia de género y el acoso en el mundo del trabajo.
Honorable Asamblea, querido Pueblo
Argentino,
Mañana comenzarán las clases
normalmente en casi todo el país.
Esto es fruto de diálogos, comprensión
y acuerdos como los que queremos implementar. En Educación nuestro objetivo es democratizar el
acceso al conocimiento y lograr romper las desigualdades de cuna con que
ingresan al colegio nuestros chicos y nuestras chicas.
Para ello, es fundamental garantizar el efectivo
cumplimiento de las leyes vigentes cuyos consensos fueron construidos por todos
los partidos políticos con representación parlamentaria.
Nos referimos a las Leyes programáticas que trazan
horizontes claros como la Ley de Financiamiento, la Ley de Educación nacional o
la de Educación Técnica. Leyes que empezaron a incumplirse hace cuatro años.
Educar, educar y educar para que haya futuro.
Escolarización temprana que garantice un mejor
rendimiento en la trayectoria educativa. Una escuela primaria que sea un
espacio de transferencia y creación de conocimiento. Un colegio secundario que
se extienda para alcanzar a los jóvenes con mayores dificultades. Articularemos
con entidades deportivas y centros culturales para que nuestros adolescentes
estén más tiempo contenidos; queremos extender esa cobertura. Con los escasos
recursos actuales buscaremos que cada adolescente tenga sus libros y tenga una
computadora, como condición del ejercicio de la ciudadanía.
Nuestras universidades son una instancia central de la
democratización del acceso al conocimiento. Proponemos iniciar el debate de una
nueva Ley de Educación Superior que permita fortalecer nuestro sistema
universitario. La gratuidad y el acceso irrestricto a la universidad son el
punto de partida. Fortalecer el vínculo de la universidad con la comunidad y el
sector productivo es central para garantizar el desarrollo territorial.
Deseo informarles asimismo que en breve estaremos
poniendo en marcha, tal cual lo anuciamos el 10 de diciembre, un proceso de
reconversión de la publicidad oficial, que insumía millonarios recursos
públicos.
La reorientación de la misma hacia contenidos
educativos ha disparado un proceso creativo inédito entre los medios de
comunicación privados y el Estado. Agradecemos esa creatividad de las ideas y
propuestas recibidas, que resulta potenciada por un trabajo plural en conjunto
con la Secretaría de Medios y el Ministerio de Educación.
Por otra parte, estamos poniendo en valor a los medios
públicos garantizando a partir de ellos, contenidos de calidad y pluralidad de
ideas para llegar de forma igualitaria a todas y todos. Estos también serán la
punta de lanza en la épica educativa que hemos encarado en materia de
contenidos.
A favor de la preservación de las
condiciones de vida de nuestro pueblo, queremos construir una Argentina
medioambientalmente sustentable.
Por eso, ya derogamos el decreto que permitía el ingreso de residuos al país. Las acciones de adaptación
y mitigación al cambio climático, el fortalecimiento en la implementación de la
ley de Bosques, el despliegue de un plan federal para la erradicación de
basurales a cielo abierto, la implementación del plan de ciudades sustentables
y el desarrollo de experiencias de producción agroecológica de alimentos
apuntan en esa misma dirección.
Llevamos ochenta y un días de gestión.
Casi nos queda todo el mandato por delante.
En este tiempo, hemos alcanzado
nuestros primeros logros. Pero seré sincero: advierto que atravesamos un camino
que tiene obstáculos.
Tal vez un ejemplo permita explicar
mejor aquello de lo que hablo. Soy consciente que hemos avanzado poniendo
cierto freno a la inflación que recibimos. Pero sinceramente también se que
necesitamos dejar atrás la maldita inercia de la remarcación. Está en la
responsabilidad social de cada uno de nosotros ponerle fin al vicio
inflacionario.
Muchas veces, son los cultores de esas
prácticas los primeros en levantar el dedo acusador y señalar problemas en un
país donde no faltan dificultades reales que están a la vista de todos.
Aun asi, hay un obstáculo que a mi
juicio resulta ser el mayor de todos. Otra inercia, en este caso cultural e
histórica.
A diferencia de la inmensa mayoría de
los argentinos, hay quienes todavía no comprenden que todos estamos subidos a un mismo
barco. Que nuestra suerte será la misma como país y como sociedad. Y que por eso necesitamos
trabajar conjuntamente. Todos unidos.
Poner a la Argentina de Pie requiere
que reconozcamos la importancia del equilibrio. Del equilibrio económico,
social, ecológico, federal. Vengo a proponer que reconstruyamos los equilibrios
que nunca debimos perder. El equilibrio no es neutral ni indiferente. El
equilibrio es restablecer prioridades. Equilibrio significa integración social,
justicia y democracia.
Sabemos que cuando decimos “primero
los últimos” estamos marcando que hay necesidades que reclaman ser atendidas.
Sabemos que ello nos obliga a definir
prioridades y que de ese modo aparecen sectotres que deben esperar que
posteriormente la recuperación los beneficie.
Sabemos que hoy en Argentina tener
mejores ingresos no es lo mismo que tener grandes ingresos en esa amplia clase
media de la que muchos somos parte.
Y sabemos también que este rumbo
permitirá recuperar en Argentina la movilidad social ascendente que nunca debió
perder.
Queremos agradecer a todos los
sectores sociales. Al Movimiento Obrero Organizado. A los Movimientos Sociales
en su diversidad. A los empresarios y sus diferentes organizaciones.
Les he dicho que hemos encontrado
grandes dificultades, pero justo es decir que también hemos encontrado buena
voluntad y comprensión en sectores representativos de nuestra sociedad.
Todo esto de lo que hoy hablamos, está
ocurriendo en el mismo momento en el que se cumplen 250 años del nacimiento y
200 años del fallecimiento de Manuel Belgrano.
Quiero invitar a todas y todos, sin
excepción, a que hagamos de este 2020 un año singular para la memoria
colectiva. Quisiera que el recuerdo de Belgrano nos convocara a la celebración
plural en cada lugar del país. Y sobre
todo que recordemos y homenajemos a un prócer de excepción que luchó por los
destinos de la Patria, comprometido como pocos con nuestra independencia, con
la producción y con la educación. Alguien que tuvo ideas de avanzada para su
época y una conducta absolutamente signada por la honestidad y la entrega.
Los fundadores de esta Patria han
sabido muy bien de sueños, de compromisos y de dificultades. Y gracias a ellos
hemos tenido grandes logros. Ninguna situación de crisis debería hacernos
olvidar de los grandes avances productivos, educativos, científicos y
democráticos que la Argentina ha tenido a lo largo de su historia. En estos
momentos, necesitamos tener más presente que nunca la memoria de esos hombres y
esas mujeres que dejaron todo por el futuro del país.
Como Presidente de los argentinos,
hago una invitación a trabajar en este rumbo a todos los sectores sociales, a
todas las provincias, a todas las fuerzas políticas.
El futuro está en nuestras manos y es
con todos.
Como decía Manuel Belgrano, solo la
unidad del pueblo “es capaz de sacar a las naciones del estado de opresión”. Y
agregaba: “La unión es un valor inestimable en una nación para su general y
particular felicidad”.
Entendamos, de una vez y para siempre,
que en las crisis las banderías políticas deben ceder. Que todos los argentinos
estamos a bordo de un mismo barco y que en la crisis, como supo decir Perón,
para un argentino no pude haber nada mejor que otro argentino.
La solución de nuestras frustraciones
sociales no dependen solo de un presidente. Dependen de nuestra vocación social
de superarnos y de ser mejores.
Hay una Argentina mas justa que nos
debemos. Está en nuestras manos poder construirla.
De este modo doy por inaugurado el
presente ciclo legislativo.
El ministro de Seguridad bonaerense dijo que “no hay motivo” para vincular a Amado Boudou con el delito que se le imputa y que “cree” en la inocencia de Julio De Vido.
El ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni, se volvió a referir a la polémica que divide al oficialismo sobre los “presos políticos” y defendió la inocencia del ex vicepresidente, Amado Boudou, al afirmar que no hay “ningún motivo” para vincularlo con el delito que se le imputa.
Sergio Berni, ministro de Seguridad bonaerense
“Leí el fallo. No encontré ningún motivo que vinculara expresamente a Boudou al delito que se le imputa. Y mucho más después de que los argentinos vieron en estas últimas semanas la injerencia del gobierno de Mauricio Macri para pagarle a Vandenbroele y que declare en contra de Amado Boudou”, dijo Berni en una entrevista con Perfil.
En tanto, añadió que “puede creer” en “la inocencia de Julio de Vido”, pero no cree “para nada” en la del ex secretario de Obras Públicas, José López.
Además, evitó referirse puntualmente a Lázaro Báez al señalar que cuando se refiere a “presos políticos”, habla de “militantes” y no de empresarios: “Hay muchas familias en la Argentina que hicieron su fortuna en base a la patria contratista. No solamente Lázaro Báez. También está la familia Macri”, manifestó.
“Convengamos en que en la Argentina existió el lawfare, esa metodología de perseguir en combinación o en una suerte de asociación entre cierto sector del Poder Judicial y del poder mediático. Hoy los medios son un cuarto poder. Sobre todo en la región y muy especialmente en la Argentina. Se difamó, se usaron los medios para generar mecanismos para que después se investigue”, remarcó el funcionario.
El titular de la cartera de Salud se refirió además a las recientes muertes por dengue y sarampión, y criticó la gestión macrista en materia de vacunación.
El ministro de salud de la Nación, Gines González García, se refirió este sábado a las muertes por dengue y sarampión ocurridas en el país la semana pasada, y fue contundente respecto a la ley por la despenalización del aborto.
En diálogo con Radio Mitre el titular de la cartera sanitaria explicó: “La posición del Ministerio sigue siendo la misma que desde el primer día. Máxima alerta con estos dos temas, y máxima acción. En el caso del sarampión, ayer reforzamos juntándonos con las universidades, sociedades científicas, provincias y ciudades que tienen hoy circulación de virus”, y añadió: “Hay que vacunar. No está correctamente vacunada la población, sobre todo en los últimos tiempos. Hubo faltante de vacunas, eso incidió. Incidieron también los antivacunas… hubo una pérdida de respecto a las enfermedades cuando desaparecen”.
Gónzales García puso especial énfasis en lo que definió como una ‘desatención del tema’ por parte del gobierno de Macri. “Hubo reclamos de provincias, sociedades científicas. El gobierno lo negaba pero sucedió. La gente es consciente de esto. Sucedió (…) Yo no hago política hablando mal para atrás, pero si yo voy cuando asumo y saco 84 millones de dólares de vacunas de la ADUANA ¿qué quiere que le diga? No tiene explicación, sinceramente no me lo explico”
Respecto a las críticas por el accionar de la cartera que dirige en relación al coronavirus y los ingresos de ciudadanos provenientes de China al país, el ministro explicó que desde Salud se siguen las medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS): “Implica tener en alerta a la gente que ingresa. He ido varias veces a Ezeiza a ver cómo estaba funcionando. Los comandantes de los aviones tienen la obligación de anunciar que si alguna persona tiene síntomas de fiebre, debe avisarlo. Los detectores de temperatura tienen solo un 10% de efectividad. Es importante lo que dice la persona”, explicó.
Sobre el final de la entrevista, el exembajador argentino en Chile se refirió a la situación del aborto en el país y la ley que lo despenalizaría: “La situación es que va a ser inminente. No puedo decir cuando, pero creo que será inminente la ley. Va a ser legal la interrupción del embarazo, pero también obviamente va a eliminar de cualquier penalización a quien así lo hiciera, salvo que se haga fuera de lo que dice la ley”, y cerró: “Los programas se centran en, por sobre todo, aumentar la protección sobre la madre y el niño”
Con un comunicado la legisladora manifestó su preocupación por la avanzada contra el Poder Judicial, y aseguró que su partido va a advertir estos golpes ante los organismos internacionales”.
La lider de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, acusó a la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner de “ir por todo” y “preparar un golpe y atropello” contra Alberto Fernández.
Mediante un comunicado, firmado también por el jefe del Bloque de la Coalición Civica en Diputados, Maximiliano Ferraro, y el resto de los legisladores que conforman el partido, se manifestó: “Estamos ante un claro golpe y un atropello al Poder Judicial para garantizar impunidad,lo que ratifica que Cristina Kirchner va por todo”.
“Cuando se va por todo, se va incluso por el Presidente (…) El accionar de la vicepresidenta erosiona la figura institucional del Presidente para que quede lastimada en su autoridad” asegura el escrito publicado en las redes sociales de la legisladora en la tarde del viernes, que se suma a la preocupación mostrada por algunos integrantes del Pro, que se reunieron ayer en las oficinas de Mauricio Macri en Vicente López y quienes, con Patricia Bullrich de vocera, manifestaron que “hemos discutido la necesidad de cuidar la república y la Justicia. Algunas de las medidas que se han tomado cuestionan la necesidad de independencia de la Justicia”, y añadieron: “Queremos que se garantice la división de poderes”.
“Hablan de presos políticos, en lugar de hacerlo acerca de los políticos presos por delitos de corrupción; de lawfare; de eliminar la prisión preventiva para los casos de corrupción; destruyen el programa de protección de testigos; intentan intervenir el Poder Judicial de Jujuy”, explica en uno de sus párrafos el comunicado de la Coalición Cívica, y cierra: “La CC-ARI va a estar en el Congreso para denunciar el amedrentamiento a testigos protegidos en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (…) y va a advertir estos golpes ante los organismos internacionales que correspondan para que no gane la impunidad”.
Lo hicieron a través de la Defensoría del Pueblo de la Tercera Edad, y con el patrocinio del abogado previsional Eugenio Semino.
Unos 7000 jubilados presentaron este viernes una demanda colectiva contra el ajuste en las jubilaciones, con el objetivo de solicitar la inconstitucioal de la suspensión de la fórmula de movilidad establecida durante el gobierno de Mauricio Macri.
Con el patrocinio de Eugenio Semino, director de la Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires, el reclamo se presentó por la mañana en el Juzgado Federal de Primera Instancia de la Seguridad Social Nº 9, y dependerá de la jueza subrogante Silvina Saino la evaluación del caso.
“Tenemos ya siete mil adhesiones, no sólo las de la Ciudad de Buenos Aires, sino del interior del país, Córdoba, Rosario, Mendoza, Comodoro Rivadavia, que nos van mandando sus peticiones”, explicó Semino en referencia al gran número de jubilados que se sumaron al reclamo, sobrepasando incluso las expectativas de la defensoría.
Respecto al objetivo de la medida, el abogado manifestó que “Lo que se apunta es tratar de evitar que el Estado termine generando una enorme industria del juicio, como en el caso Badaro, entre otros, donde la larga espera hasta que sale el fallo judicial ha visto morir a millones de jubilados sin que puedan gozar de su derecho”, y añadió: “La idea es volver a la movilidad anterior hasta que se fije otro tipo de movilidad. Lo que estamos tratando es de evitar y ayudar al Gobierno y a los jubilados para que no haya una nueva ola de litigiosidad”
Semanas atrás el presidente de la Nación, Alberto Fernández, la directora del PAMI, Luana Volnovich, y el titular del ANSES, Alejandro Vanoli, habían anunciado en conjunto un aumento del 2,3% más una suma fija de 1500 pesos para todos los jubilados, con el objetivo, de achatar la pirámide previsional y generar, de esta manera, un ahorro en las arcas del estado.
En diálogo con Radio Mitre el gobernador manifestó que sería “un grave atropello” y se refirió a la situación judicial de Milagro Sala.
El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, criticó este viernes el proyecto de ley presentado por el senador del Frente de Todos, Guillermo Snopek, que busca la intervención del Poder Judicial jujeño.
En diálogo con Radio Mitre, el gobernador dijo que “La iniciativa es un embate para lograr la libertad de Sala y la impunidad. El proyecto es totalmente inconstitucional, pretende designar un interventor que además pueda remover jueces sin un jury”, en relación al proyecto enviado el pasado miércoles al Congreso.
Respecto a un posible accionar de la provincia en caso de sancionada la ley, Morales explicó que “sería un grave atropello que bajo ningún punto de vista vamos a permitir”, y añadió: “Vamos a reafirmar la autonomía como provincia y la independencia del Poder Judicial que ha sido evaluado por cuanto organismo internacional hay en el mundo”.
Sobre el final de la entrevista, el expresidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR), se refirió a la situación judicial de Milagro Sala, de quien mencionó que “no es una presa política. Le ha robado al pueblo, ha violentado todo tipo de delito entre los cuales ha intervenido la Justicia. Solo en la causa Pibes Villeros intervinieron 3 jueces”.
El proyecto enviado al Congreso por Guillermo Snopek aún no cuenta con el apoyo de su partido, desde donde se manifestó que la iniciativa ‘es de carácter personal’, y todavía no se ha definido si se lo impulsará en la cámara alta.