El sentido mensaje de Alfredo Leuco para los trabajadores de la Salud

El periodista grabó un video agradeciendo el trabajo de todos los que componen la primera línea de los que combaten contra el coronavirus. “Ojalá esto sirva para aprender a jerarquizar el rol de los trabajadores de la salud”.

Desde que comenzó la cuarentena, Alfredo Leuco sólo sale de su casa para hacer el programa de televisión en TN pero transmite Le doy mi palabra con un estudio portatil que pudo montar en su domicilio. Desde allí mandó un mensaje de aliento para los médicos, las enfermeras, los auxiliares, los tabajadores del SAME y todos los que completan “la primera línea o están en la trinchera” para combatir esta pandemia que nos compromete a todos.

“Queridos trabajadores de la salud. Estamos en manos de ustedes, les quiero mandar un abrazo de agradecimiento y un abrazo solidario. Están en las trincheras, en la primera línea de combate contra este maldito virus. Estamos tratando todos, pero ustedes en primer término, de que haya la menor cantidad de contagiados y de muertos”, les manifestó Leuco en su video.

Ojalá que en la Argentina y en el resto del mundo podamos vivir más dignamente sin este drama. Les mando todo mi aliento, un abrazo grande y ojalá esto sirva para jerarquizar el rol de los trabajadores de la salud, de los médicos, de las enfermeras, de todos. No solamente jerarquizarlos desde el punto de vista económico como corresponde sino también hacerlo desde el punto de vista profesional y valorarlos humanamente por lo que están haciendo por nosotros”, concluyó en su sentido mensaje.

“Las mujeres que derrotaron al virus y a la guerra”, por Federico Andahazi

La columna de Federico Andahazi en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre.


Mientras muchos se limitan a contar la cantidad de muertos, algunos incluso con cierto morbo, hoy quiero ocuparme de quienes se ocupan de engrosar la lista de la gente que se recupera de la enfermedad, que es muchísima más. Y los que se curan, los que vuelve del coronavirus, les deben la vida a gente como Florence Nightingale.

Florence fue una mujer italo-inglesa que le dedicó la vida a los enfermos.

Se formó en Londres en la época victoriana, pero su trabajo marcó la diferencia durante la guerra de Crimea, donde, con medidas que hoy nos parecen sencillas, logró salvar miles y miles de vidas en el hospital de Scutari: higiene, ventilación de las habitaciones que albergaban a los centenares de enfermos y heridos, buena comida, cambio de sábanas, limpieza meticulosa del lugar y aseo de los pacientes, y compañía.

Después de un día de trabajo intenso, Florence permanecía al lado de un paciente grave toda la noche, le leía las cartas para que sintiera la compañía de sus seres queridos, le contaba historias y le daba palabras esperanzadoras.

La situación en Crimea era crítica: a la batalla del frente franco-inglés contra los rusos que dejaba miles de heridos y muertos se le sumó un brote de cólera. Florence y las otras voluntarias no tenían descanso. Pero con sus métodos, esta mujer conseguía la recuperación de muchos pacientes a los que habían desahuciado.

La prensa recogió las historias que se contaban de Florence y la convirtió en una leyenda, un símbolo de la mujer preocupada por los demás, capaz de revelarse ante los dictados de aquella sociedad victoriana, elitista, conservadora, y moverse a miles de kilómetros de su lugar para salvar vidas.

Florence Nightingale cambio los paradigmas y fundó las bases de la enfermería moderna, trabajando codo a codo con los médicos en esa tierra de hostilidades.

Hasta aquí nadie podría negar la trascendencia de Florence Nightingale, una mujer de la alta sociedad británica que entregó su vida a los hospitales de campaña y vivió en las urgencias de la guerra y las epidemias.

Pero a su sombra hubo otra mujer increíble que quizás nadie recuerda porque era negra, no era de “buena familia” y porque no fue la elegida por la prensa para ensalzar la imagen de la mujer altruista.

Su nombre: Mary Seacole. Mary era negra, hija de una curandera jamaiquina y un soldado escocés. Su madre, la curandera, tenía una hostería en la que recibía a los marginados que eran rechazados en todos lados: borrachos, enfermos, heridos. Mary desde chiquita aprendió de su mamá cómo cuidar a los desvalidos, a los que no tenían a nadie.

Luego viajó a Inglaterra y aprendió como pudo algo de medicina tradicional y completó sus conocimientos recorriendo el Caribe mientras veía trabajar a los médicos populares, un poco doctores, un poco chamanes.

Después de la muerte de su madre, ella continuó con ese hotel que era una mezcla de hostería y asilo, pero un terrible incendio que castigó Kingston en 1843 lo destruyó por completo y mató a su marido.

Mary no bajó los brazos, iba de Jamaica a Panamá luchando contra la epidemia de cólera con sus heterodoxos conocimientos de salud. Insistía con la ventilación de las salas de enfermos, con el lavado de sábanas, con la limpieza, lo mismo que Florence del otro lado del Atlántico.

Jamaica, como colonia inglesa que era, recibió el pedido de alistamiento de enfermeras para la guerra de Crimea. Viuda y sola, Mary no lo dudó. Viajó primero a Londres donde se formaba el grupo de enfermeras que se trasladaría a la guerra.

Mary Seacole fue rechazada porque no tenía estudios oficiales a pesar de toda la experiencia que tenía; pero esa no era excusa, la mayoría estaba en la misma situación. Mary presentaba un detalle muy importante a la vista de todos: era negra.

No sería bien vista una enfermera inglesa negra, consideraron los mismos gentlemans de la Medicina inglesa que, como conté ayer, rechazaron la vacuna de Jenner.

Mary decidió que esos soldados la necesitaban, con su propio dinero viajó a Crimea e instaló el “British Hotel” en Kadikoi, cerca del principal campamento militar inglés, y con el modelo de esos asilos que dirigía su madre, armó un dispositivo de tratamiento de enfermos y atención primaria.

Todo lo afrontó con sus ahorros y sin apoyo del gobierno británico. Llevaba limonada y té al frente de batalla, se colaba en el hospital y colaboraba codo a codo con Florence; a ella también le obsesionaba la buena alimentación y la higiene de los enfermos.

Mary dejó la salud en Crimea, trabajó sin descanso. Mami Seacole, le decían los soldados cuando la veían llegar con su hermosa sonrisa de dientes blancos que contrastaba con la piel oscura.

A los moribundos no les importaba que ella fuera negra…. Mami, le decían, cuando le apretaban la mano para irse de este mundo en paz o para dar el primer paso después del alta. Mami. Mami Seacole.

Los rusos perdieron, se firmó la paz en 1856. Mary volvió a Londres enferma, sin un peso para comer y sin una sola medalla. Nada. Los veteranos de guerra organizaron un festival para juntar dinero para darle un techo.

Y recién en 2004, 125 años después de su muerte, Mary “Mami” Seacole fue proclamada “la más grande Británica negra”, un acto de justicia, salvo por la injusticia que significa diferenciar blancos de negros aunque sea para premiarlos.

Va este homenaje a todas las enfermeras de cualquier color, origen o extracción social que todos los días salvan miles de vida y que solo se hacen apenas un poco visibles durante las tragedias.

Rut Mamani, una de las jóvenes promesas argentinas que triunfó en un certamen mundial de física

La joven de 17 años integra el equipo de la Escuela Media Técnica de la Universidad de Buenos Aires de Villa Lugano. Una historia de resiliencia en tiempos de pandemia


Cinco alumnos de una escuela de Villa Lugano que habían triunfado en un certamen nacional de Física, debían viajar Israel para participar de la final mundial pero a raíz del coronavirus el torneo se disputó por Internet. Sin embargo, la pandemia no los frenó y obtuvieron el premio del público. El primer galardón lo consiguió una escuela de Eslovenia; el segundo, una de Israel; y el tercero, una de España.

Se trata de una historia de resiliencia en tiempos de crisis y pura incertidumbre. “Concursamos acá con diferentes provincias, y ganamos; y teníamos que participar en la instancia internacional en Israel y concursar. Pero por la pandemia no pudimos viajar y lo hicimos por Skipe”, relató la joven de 17 años en diálogo con Le Doy Mi Palabra, por Radio Mitre.

“En Israel ganamos el premio del público. La caja son como acertijos, tenes que ir pasando para revelar un código; el láser tenía que refractar en un tanque de agua para activar el módulo. La superficie del agua iba a reflejar y decidimos colocar una pecera de agua. Se enciende una tira de led; le damos instrucciones y el truco es ver a través del agujerito para ver el código; es un plus de nuestra caja. En la instancia nacional nadie la pudo abrir; a nivel internacional, costaba en explicar la caja, hacer un video, y los participantes votaban”, detalló sobre el experimento que los llevó a la fama.

Me gustaría seguir estudiando; ir a la universidad y seguir ingeniería electrónica o automatización. Me encanta la matemática; y saber por qué suceden las cosas. En casa estoy tratando de estudiar, siempre estoy leyendo cosas de matemática”, completó Rut.

Por iniciativa del Frente de Todos, concejales salteños se aumentaron el sueldo un 233%

Así lo determinó el Concejo Deliberante en la localidad de Pinachal, donde se dio luz verde al proyecto presentado por el partido opositor al intendente Sebastián Domínguez.


Mientras la salud juega su partido más difícil y la economía afronta el momento más duro en décadas a raíz de la propagación del coronavirus, una ciudad salteña decidió que sus funcionarios se aumenten un 233 por ciento los salarios y estalló la polémica.

En medio de la pandemia los concejales opositores al intendente de Pichanal Sebastián Domínguez, encolumnado detrás del gobernador Gustavo Sáenz​, aprobaron el primer proyecto que se presentó desde la apertura de sesiones a comienzos de mes y contó con el voto positivo de los dirigentes K.

Según trascendió, “como el proyecto ordenanza, no fue vetado ni promulgado por el actual intendente, los legisladores municipales pasarán a cobrar de 15 mil pesos que percibían a 50 mil pesos, es decir un 233 por ciento más”.

Braulio Peralte, Johana Méndez, Mario Francisco Sánchez, Paola Cantarela, Iván Basterra y Graciela Castilla, todo integrantes del FdT, fueron los autores de la iniciativa.

Cabe destacar que la medida también contempla fijar el incremento de los sueldos de los concejales subsecretario, planta política y asesores, como así también los salarios del intendente funcionario municipales y asesores del municipio, considerando, además, que esta ordenanza fue sancionada en diciembre del año pasado y aprobada por los dos tercios de los votos de los concejales de la ciudad de Pichanal y elevada al Ejecutivo municipal para su promulgación o veto.

Además, reafirmaron el aumento de los sueldos de secretario legislativo administrativo del cuerpo en un 80 por ciento, del sueldo a los concejales fijar los mismos en 40 mil pesos y establecieron un piso de 50 mil pesos para los asesores letrados del Concejo Deliberante.

Los ediles establecieron los sueldos del Ejecutivo, por lo que el intendente pasará a cobrar 60 mil pesos, un secretario, 50 mil, un tesorero 50 mil, un subsecretario, 25 mil, directores, 25 mil y asesores, 50 mil.

Crónicas de guerra: Ser periodista hoy

Parte diario: 502 contagiados y 8 muertos.

Un día como hoy, Pepe Eliaschev publicó una de las primicias más extraordinarias desde el regreso de la democracia. En la tapa del diario “Perfil” denunció el tenebroso pacto secreto que Cristina estaba firmando con Irán para encubrir a los responsables del atentado a la AMIA y la embajada de Israel. Fue una noticia de alto impacto y seguramente, marcó a fuego la carrera de quien considero, fue el mejor periodista político radial. Pepe sufrió exilios, persecuciones, escribió libros, publicó en diarios y revistas y siempre tuvo coraje en televisión y radio para llamar a las cosas por su nombre. Y también fue censurado y despedido por el gobierno de Néstor Kirchner que lo condenó a trabajar en radios humildes o cables de poca masividad.

Un día como hoy, pero de hace 9 años, Pepe reveló con exactitud el mecanismo de la búsqueda de impunidad que el ex canciller Héctor Timerman firmó en la ciudad siria de Alepo. Exhibir esa verdad y sostenerla en el tiempo le costó el ataque permanente del cristinismo que primero negó y luego tuvo que reconocer esa traición realizada a espaldas de los argentinos y de  los familiares de los muertos. Pepe soportó estoicamente todo, incluso el maltrato de ciertos miembros de las entidades de la colectividad judía que tenían intereses ideológicos y económicos con el gobierno K.

Al tiempo, todo lo que Pepe había publicado, se confirmó con lujo de detalles. La verdad, el coraje  y el profesionalismo habían triunfado sobre la mentira, la cobardía y el autoritarismo.

Fue un periodista de raza que ejerció con hidalguía frente a estos micrófonos hasta que el cáncer de páncreas, lo liquidó.  Este recuerdo de un día como hoy me llevó a reflexionar sobre el rol del periodismo en general y, en particular, en estos momentos de la maldita pandemia que con 20 mil muertos ya se convirtió en la más letal del siglo. Es que este virus criminal viaja en nuestros cuerpos. Es increíble que cada ciudadano sea, al mismo tiempo, el veneno que contagia con la saliva y el antídoto que cura con la cuarentena. Todavía hay muchos idiotas que no entienden esto y con su irresponsabilidad sabotean la salud pública y el bienestar general. Todavía hay muchos idiotas antisociales que no se dan cuenta que son los más pobres de los pobres los que van a pagar las consecuencias más terribles. Porque para quedarse en casa, hay que tener una casa. Y demasiados compatriotas viven hacinados en una casilla precaria. Para lavarse las manos hay que tener agua. Y dos millones de argentinos no tienen acceso a una red de agua potable. El virus mata pero también desnuda pornográficamente a los gobiernos que no supieron, no quisieron o no pudieron ofrecer las necesidades básicas a sus gobernados.

Pensé en Pepe y en el periodismo de hoy. Hay de todo como en botica, por supuesto. Hay ignorantes salvajes y sensacionalistas, por supuesto. Todas las actividades tienen su cuota de delincuentes y corruptos, y la nuestra, no tiene porque, ser la excepción. Pero quiero ser lo más riguroso y equilibrado posible. En general, la mayoría del periodismo se está comportando correctamente. Algunos comunicadores son más eficaces y otros menos, algunos tienen más carisma para transmitir y otros menos, pero en promedio son absoluta mayoría los que llevan adelante su tarea buscando el equilibrio entre informar sin ocultar datos pero, sin caer en el alarmismo que asusta a la gente y potencia el virus del pánico. Estoy seguro que Pepe Eliaschev hubiera transitado por este camino. El de apuntar a los autoritarios que siempre potencian las peores enfermedades. Lo está denunciando la organización “Reporteros sin Fronteras”. Un informe de esta organización dice que los medios de comunicación chinos podrían haber informado mucho antes sobre la gravedad de la epidemia  si Pekin hubiera garantizado la libertad de prensa. Hicieron todo lo contrario. Castigaron al médico que descubrió el virus. Y obligaron al periodismo a ocultar el origen y el desarrollo de semejante drama. Se podrían haber salvado miles de vidas. Reporteros ubica a China en el puesto número 177 sobre 180 en el ranking de la libertad de prensa. Esa actitud tiránica es más grave que todos los virus juntos. Porque el principal insumo de los periodistas no es la noticia. Es la libertad. Con libertad podemos practicar un periodismo bueno, malo o regular. Pero sin libertad solo es posible la propaganda de los esbirros del poder.

Nuestro rol como siempre es la búsqueda de la verdad para convertirnos en fiscales del poder y en abogados del hombre común. Esa es nuestra ética profesional. No mentir, chequear la información que difundimos, no pagar ni cobrar por lo que decimos y hacemos y ponernos siempre del lado de las víctimas.

Y tratar de compensar las malas noticias inevitables con buenos ejemplos que muestren la salida y que no todo está perdido. En este terremoto sanitario y económico que estamos viviendo, por suerte hay muchas situaciones para destacar y alegrarnos.

Es algo asi como nuestra sección de “Todos los días hay una buena noticia”.

Ayer algo le comenté. Más de 20 mil porteños se anotaron para ser voluntarios para ayudar y contender a los adultos mayores que son claramente los integrantes principales de los grupos de riesgo. Todo empezó con cartelitos en los ascensores o en los pasillos. Soy fulano de tal del cuarto B y me ofrezco para hacerle las compras en la farmacia o en el supermercado a quien lo necesite. Este es mi teléfono. Esa solidaridad espontánea y emocionante, ahora está sistematizado por el gobierno de la Ciudad. Se puede ayudar en forma presencial pero también por teléfono para charlar y acompañar a nuestros viejitos y que no se sientan solos ni entren en miedos, angustias o ansiedades.

El otro mensaje esperanzador fue generado en Villa Lugano, en la Escuela Media Técnica de la Universidad de Buenos Aires. Allí cinco alumnos muy jóvenes y dos profesores se metieron en un concurso nacional de física. Los ganadores tenían como premio viajar al campeonato mundial en Israel, organizado por el prestigioso Instituto Weizmann. Los chicos de Lugano, ganaron. ¿Se imaginan la alegría y los abrazos? Y prepararon una caja que debía ser difícil de vulnerar. Ese era  el desafío. Tratar de vulnerar y abrir las cajas de los demás alumnos de varios países del mundo y evitar que ellos vulneraran la que se construyó acá con los principios de la física. Se juntaron y trabajaron día y noche. Le sacaron horas al descanso, a la posibilidad de estar con sus familias e incluso al esparcimiento. Muchos de sus amigos iban a bailar o a jugar al fútbol y ellos seguían quemándose las pestañas con ese proyecto tan hermoso. Lamentablemente por la pandemia, el torneo en forma presencial en Tel Aviv se suspendió. Los chicos se pusieron tristes. Nunca habían viajado en avión. Pertenecen a familias y barrios humildes. Pero siguieron batallando cuando les confirmaron que se podía hacer en forma remota, por Skype y a través de las redes. Estudiaron inglés, estudiaron teatro para poder exponer con mayor fluidez y finalmente, a la distancia, ganaron el premio del público. Unos genios. Lamentablemente, no pudieron festejar ni abrazarse porque cada uno estaba cumpliendo con la cuarentena en sus casas. Tuvieron que engancharse a la red en forma separada. Pero ganaron. De Lugano a Tel Aviv. De la Escuela Media Técnica al Instituto Weizmann de fama mundial. Estos chicos nunca bajaron los brazos. Dieron muchos ejemplos. Perseverancia, sacrificio,  amor al estudio, al progreso y a la ciencia. Y trabajaron en equipo guiados por maestros contenidos por un colegio que apuesta a la excelencia y a la solidaridad.

Esa selección nacional que ganó el mundial de física la integran Luciano Cejas, Brian Terceros, Jazmín Carbarián, Sofía D’Eclessis y Rut Mamani. Los directores técnicos, por llamarle así a sus docentes fueron Paula Leales y Claudio Bilardo que si tiene apellido de técnico campeón del mundo.

Rut Mamani fue la encargada de exponer y explicar el funcionamiento y la construcción de su caja difícil de vulnerar. En realidad fueron ellos, estos 7 argentinos los que no se dejaron vulnerar ni vencer por todas las dificultades que tuvieron que enfrentar.

Por eso no me canso de enviar este mensaje a toda la gente de buena voluntad que quiera habitar el suelo patrio: Hay que quedarse en la casa para resistir. Así soportaremos los golpes y jamás nos rendiremos. Erguidos frente a todo. Resistiremos al virus, para seguir viviendo.

Estados Unidos acusó a Nicolás Maduro por narcoterrorismo

La denuncia también involucra a otra altas figuras del régimen chavista, a quienes acusan de asociarse durante décadas con las FARC.


En medio de la pandemia del coronavirus y la crisis económica mundial, el Gobierno de los Estados Unidos le propina un duro golpe a Nicolás Maduro y al régimen chavista con una denuncia penal.

El Departamento de Justicia del país norteamericano acusó por narcoterrorismo al dictador caribeño y a sus funcionarios, y con el fin de tener más pruebas para efectuar su detención, la administración de Donald Trump ofrece una recompensa de USD 15 millones para quien entregue datos cruciales en la investigación.

El fiscal general William Barr, señaló que la frontera entre Colombia y Venezuela ha sido tomada por las disidencias de las FARC bajo amparo de Maduro. Por este motivo, señaló al régimen de tramar una conspiración con las guerrillas para “inundar a Estados Unidos de drogas”. Según Barr, se estima que entre 200 y 250 toneladas métricas de cocaína son enviadas fuera de Venezuela por las rutas de la alianza criminal, que equivalen hasta a 30 millones de dosis letales.

“Anunciamos cargos criminales contra Nicolás Maduro por llevar adelante, junto a sus principales lugartenientes, una sociedad narcoterroristas con las FARC por los últimos 20 años. El alcance y la magnitud de la droga traficada solo fue posible porque Maduro y las instituciones corruptas de Venezuela proveyeron protección política y militar para los crímenes de narcoterrorismo”, indicó Geoffrey Berman, fiscal federal del distrito sur de Nueva York. Además precisó que la cúpula chavista presionó a otros gobiernos para que permitan el despliegue de la trama criminal.

Por su parte Ariana Fajardo, fiscal federal para el sur de Florida, argumentó que “este es solo el comienzo de nuestro esfuerzo para sacar de raíz la corrupción en Venezuela. Tengo un mensaje para los altos cargos del chavismo: la fiesta se les está acabando”.

Entre otras medidas que planea la administración de Trump, habría recompensas de hasta 10 millones de dólares por información relacionada con Diosdado Cabello, titular de la Asamblea Nacional Constituyente; el general (retirado) Hugo Carvajal Barrios, ex director de la Inteligencia Militar de Venezuela (DGCIM); Clíver Alcalá, General Mayor (retirado) del Ejército de Venezuela; y Tareck El Aissami, ministro de Industria y Producción Nacional.

Mientras ocupaban puestos clave en el régimen de Maduro, estos individuos violaron la confianza pública al facilitar los envíos de narcóticos desde Venezuela, incluyendo el control de los aviones que salen de una base aérea venezolana, así como el control de las rutas de la droga a través de los puertos de Venezuela”, indica el comunicado.

Pichetto tildó de “miserables” los dichos de Carlotto y cuestionó la llegada de médicos cubanos

La dirigente social había hecho una suposición sobre la “cantidad de muertos” que habría bajo la gestión de Mauricio Macri en medio de la pandemia. “Es reprochable su actitud”, dijo el ex senador.


En otra de su pocas apariciones públicas desde la asunción del kirchnerismo, el ex candidato a vicepresidente por Juntos por el Cambio, Miguel Ángel Pichetto, salió a criticar duramente a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y calificó de “miserables” sus dichos sobre el coronavirus y Mauricio Macri.

“Si hubiera estado el gobierno anterior no sé cuantos moriríamos. No hubieran hecho nada más que decir mentiras en los medios diciendo que todo estaba bien”, había expresado la dirigente días atrás en diálogo con Radio El Destape, en donde también aprovechó para halagar las políticas implementadas por Alberto Fernández para frenar la propagación del Covid-19.

Consultado sobre el análisis de De Carlotto, el ex titular del PJ en el Senado aseguró que “sus palabras deben ser más cuidadosas” y que su actitud es “reprochable”.

Uno comprende algunos hechos tremendos que ha vivido esta mujer, pero la verdad que sus palabras deben ser más cuidadosas. Me parecen reprochables esas aseveraciones de querer buscar acá alguna ventaja de tipo política, de querer hacer análisis. Creo que todos hubiésemos hecho lo mejor para el pueblo argentino”, consideró.

Otra polémica que mantiene disconforme a Pichetto es la eventual llegada de 500 médicos, enfermeros y profesionales de salud cubanos a la Argentina para brindar servicio ante una posible ola de contagios en los próximos días. De forma tajante, dijo que “no son necesarios”.

Y argumentó: “Tenemos más médicos que en Francia, en términos poblacionales, una capacidad altamente sofisticada en materia de salud, las universidades públicas argentinas son de las mejores. El rector de la UBA, Alberto Edgardo Barbieri, ha hecho una convocatoria de más de 5000 jóvenes para colaborar y hay médicos venezolanos que no se les ha homologado el título”, justificó en Terapia de noticias, por LN+.

De todas maneras, el ex compañero de fórmula de Macri en las pasadas elecciones apoyó las medidas que está tomando el Gobierno del Frente de Todos para combatir la pandemia, a las que calificó de “razonables y sensatas”. Aunque sí remarcó la necesidad de no descuidar la economía: “Hay que cuidar a los empresarios argentinos”.

Las medidas que alivian a los sectores populares son importantes, pero debe haber algunas medidas en relación al mundo que trabaja, que genera empleos y que paga sueldos. Espero que el Gobierno las esté evaluando”, completó.

La cuarentena de Lilita Carrió: “Miro películas de amor en Youtube y rezo”

La líder de la Coalición Cívica y actualmente retirada de la política activa aseguró que la clave para pasar la cuarentena obligatoria es “seguir serenos”.

La líder de la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió, contó hoy que pasa la cuarentena general mirando “películas de amor por Youtube” y rezando, al tiempo que pidió “seguir serenos y adentro” de los hogares.

   “Hay que seguir serenos y adentro. Yo miro películas de amor por YouTube y rezo”, sostuvo la ex diputada nacional.

   A través de su cuenta de Twitter, la referente opositora añadió: “Que Dios nos bendiga a todos. Un beso enorme”.

   Carrió renunció a su banca de la Cámara de Diputados el pasado 1º de marzo y se jubiló, poniendo fin a una carrera política de más de dos décadas.

“La ordeñadora que salvó al mundo del virus”, por Federico Andahazi

La columna de Federico Andahazi en Le Doy Mi Palabra, por Radio Mitre.


La pandemia de coronavirus nos tiene atrapados en un monotema planetario. El mundo está paralizado, o al menos eso parece, aunque no sea del todo así. Todas las esperanzas, todos los ojos están puestos en los hombres y mujeres de ciencia.

Es apasionante recorrer la historia del pensamiento y conocer cómo razonaban aquellos que encontraron soluciones donde había problemas. Donde antes había magia, superstición y oscurantismo, pusieron ciencia, inteligencia y claridad.

Fueron capaces de posar los ojos sobre lo que estaba a la vista de todos pero con una mirada novedosa. La diferencia entre mirar y ver.

La vacuna del Coronavirus… Todos soñamos con el momento en que podamos ir a un centro vacunatorio o a una farmacia, y aplicarnos esa esperada vacuna. Falta poco, tenemos esa enorme fortuna. Pero ¿a quién deberíamos agradecer cada vez que decimos la palabra “vacuna”?

A uno de los hombres más admirables que dio este mundo, sin dudas, y prestá atención a esta historia, que es fascinante: 300 millones de personas fulminó el virus más letal del que la historia tenga registro. 300 millones de muertos y cientos de millones de sobrevivientes desfigurados.

No hubo guerra que le llegara a los talones. No hubo hambruna capaz de hacerle sombra. Se llama viruela. Y gracias a este hombre podríamos decir se llamaba, porque desde 1980 la Organización Mundial de la Salud la considera como una enfermedad erradicada.

Se llamó Edward Jenner. Nació en 1749 en Berkeley, Inglaterra, durante el brote más feroz de viruela de la historia. Estudió cirugía y farmacia, pero como Jenner era un hombre de pueblo y no un ratón de biblioteca, ni vivía en el laboratorio, esa condición le daba una mirada distinta.

Era escritor, poeta, le gustaba sentarse bajo un árbol en el fresco de la tarde y componer versos y pequeñas narraciones. Salía a caminar con una libreta y un lápiz, conversaba al paso con la gente de ese pequeño mundo rural. A nadie le era ajeno el fantasma de la viruela.

Una tarde, volviendo del pastoreo con sus vacas, una ordeñadora, muy hermosa, le dice a Jenner algo que daba vueltas entre los campesinos. Con cierta displicencia, la mujer jactándose de su belleza le asegura: “Yo nunca voy a tener la cara marcada por la viruela porque ya tuve la viruela bovina”.

Jenner le dedicó una sonrisa galante y siguió su camino, pero, sin saberlo, esa simple campesina le había puesto la llave en las manos. Ya se conocía el método llamado variolización, traído de medio Oriente, que consistía en frotar al paciente con pus o material infectado por otro enfermo.

Los resultados eran, digamos, diversos, a veces se lograba una versión leve e inocua de la enfermedad, y otras veces se producía la enfermedad en toda su magnitud. Pero Jenner cruzó la variolización con el comentario de la bella ordeñadora y en 1796 inoculó a un chico sano el material biológico infectado de un paciente que tenía viruela bovina.

El chico llamado Phillips presentó una fiebre leve y nada más. Jenner no podía contener el entusiasmo; sabía que estaba en la senda. Esperó unos meses y volvió a convocar a Phillips, esta vez le inyectó el virus letal, “variola virus”, el virus de la viruela.

Pensemos en los riesgos que estaba asumiendo Jenner; parece fácil decirlo ahora… pero el chiquito se podía morir como tantos otros cientos de millones.

James Phillips no sólo no murió, sino que ni siquiera se enfermó. James Phillips se había inmunizado, como ya la ordeñadora lo había dicho a su manera. Jenner escribió los resultados de la investigación después de probar con éxito en veintitrés voluntarios más. Imaginemos la emoción de este hombre de Ciencia frente a su descubrimiento.

Y acá llega la arrogancia y la estupidez de los villanos que nunca faltan en las historias de héroes: La Asociación Médica de Londres prohibió la vacuna de Jenner argumentando que “los seres humanos se convertirían en ganado vacuno”. Increíble, los terraplanistas del siglo 18.

Jenner estaba furioso. Él sabía que esa era la cura para un virus que data de 10.000 antes de Cristo. Sin dudarlo, inoculó a su hijo para protegerlo: si su país no iba a proteger a su población, el sí iba inmunizar a su familia.

Nadie es profeta en su tierra: Napoleón Bonaparte, en cambio, sí creyó en Jenner y en 1805 hizo a vacunar a todo el ejército francés. Jenner recibió las condecoraciones del caso y jamás abandonó su ciudad natal, en la que aquella humilde campesina le había marcado el rumbo de la revolución más espectacular de la medicina: la invención de la vacuna.

Luis Pasteur quien nacía más o menos para cuando Jenner dejaba este mundo, propuso ese nombre vacuna en homenaje a Edward Jenner que gracias a la viruela de las vacas y a una bella ordeñadora salvó a toda la humanidad del virus que aniquilaba al 70% de los infectados.

Va esta columna, otra vez, en homenaje a los hombres y mujeres de la ciencia y la medicina. Y en repudio absoluto a todas las corrientes asesinas que promueven el boicot a las vacunas y que permiten el regreso de enfermedades como el sarampión que estaba en vías de extinción en algunos territorios y hoy ha regresado y mata a los más vulnerables.

Crónicas de guerra: Los inconscientes y los médicos

Hay dos cosas que a esta altura conviene consolidar. Por un lado, el encarcelamiento de los inconscientes que sabotean la salud pública y por el otro, los aplausos y abrazos en el aire para la heroicidad de los médicos y el resto de los trabajadores sanitarios.

Son dos caras de la misma moneda. Puño cerrado con la ley en la mano contra los que conspiran contra el bienestar general y hacen lo que se le canta las pelotas. Y mano abierta para homenajear a los que se juegan la vida para defender nuestra vida. Por estos dos caminos no nos vamos a equivocar demasiado.

La firmeza de Alberto Fernández quedó clara esta mañana. Igual que Diego Santilli, estaba enojado con la caravana de autos que todavía no entienden la gravedad de lo que pasa dijo que “lo que no entra por la razón, va a entrar con la fuerza”. Y les avisó que “les vamos a sacar el auto y los vamos a meter presos porque son inconscientes”. Y tiene toda la razón. La inmensa mayoría de los argentinos está haciendo un esfuerzo colosal y mancomunado para evitar la muerte de compatriotas y estos hijos de mala madre solo se miran el ombligo en el espejo de su frivolidad. No hay que tener contemplación con los que violen la cuarentena. No hay que permitirles que le mojen la oreja o humillen a los que sufren por falta de trabajo, de comida o de agua. No les pueden faltar el respeto a los que cumplen con la ley pese a que sufren el encierro, la lejanía de sus hijos y la ansiedad de la incertidumbre.

En estas últimas horas pudimos ver a este grandulón pavote de 27 años que se llama Federico Llamas. Es el de rulos colorados que tenía las tablas de surf en el techo de su camioneta y estaba con traje de baño, bolsos, musculosa y un nivel de soberbia insoportable. Lo pararon en la Panamericana. Mintió una y otra vez a los uniformados. Se negó a firmar el acta. Se burló de los periodistas que estaban trabajando y lo obligaron a regresar a su casa del pasaje Fabre en el barrio de Flores. Fue escoltado por un móvil y dos motos de la Prefectura Naval. Y en dos minutos, arrancó de nuevo y se fugó hacia Ostende. Hoy, un juez dictó una orden de captura para que pague por lo que hizo. No fue una travesura. Violó dos normas: evitar la propagación de epidemias y desobedeció a la autoridad. Yo también le cobraría todos los gastos que ocasionó al estado que tanto necesita los fondos para los que más necesitan. “Me gusta el bochinche”, les había dicho desafiante a los movileros.

Dicen que ahora está preso. Se creía el más pícaro y resultó el más boludo. Veremos si le gusta el calabozo.

Estos inconscientes antisociales son la contracara de los médicos y de todos los trabajadores de la sanidad. Están poniendo el pecho en la primera línea de combate contra este enemigo desconocido y criminal. Y no les resulta gratis. Se juegan la vida y muchos de ellos, pierden la vida para cuidar la nuestra. En el principal hospital de Chaco, en Resistencia, hay diez contagiados por cumplir con su misión y su juramento hipocrático. Ese maldito virus se ensañó con 6 médicos, 2 enfermeras, un bioquímico y un empleado administrativo del hospital Juan Perrando. Por eso Chaco ahora, tiene 10 combatientes menos. Quedaron fuera de combate y pasaron de cuidar la salud de los demás a enfermos que deben ser cuidados.

La mayoría de la gente identificó rápidamente a quienes son los escudos que nos protegen. Los aplausos de las 21 horas en todas las ventanas y en todos los balcones, fue a imagen y semejanza de lo que pasó en Italia pero como buenos argentinos le sumamos nuestro propio sello con cantitos de hinchada para alentarlos. Los bomberos y las fuerzas de seguridad también se tienen que dar por aplaudidos. En los concursos televisivos de la tele se popularizó eso de “Aplauso, medalla y beso”. Por ahora y hasta que le quebremos el espinazo a la pandemia, habrá solamente aplausos. Pero la medalla y beso se la ganaron para más adelante. Los argentinos somos aplaudidores. En algo que provoca calor en las manos y en los corazones. Que levanta el ánimo. En el fútbol se canta: “Aplaudan/ aplaudan/ no dejen de aplaudir/ los goles de fulano que ya van a venir”. Y en el rito de identidad de nuestra comida colectiva solemos pedir: “Un aplauso para el asador”. Este reconocimiento no se tiene que quedar en aplausos. Solo es el primer paso. Después que termine la batalla, hay que encarar la jerarquización económica y profesional de esta gente a la que tanto le debemos. No quiero caer en patrioterismo baratos ni en un clima malvinero. Pero la épica y la mística les va ayudar a darle más energía a los que luchan por nosotros. Después podremos cantar el himno nacional juntos y gritar cuando llegue la parte que dice “Al gran pueblo argentino salud”. Ojalá esta siembra directa de compatriotas con vocación y amor al prójimo permita una cosecha de muchos Favaloros. Ojalá.

Es que estamos asistiendo a la peor hecatombe de la historia. El hundimiento de la economía va a generar más pobreza, más desocupación y más miseria. Pero en esto no hay duda posible. Lo primero es la salud, como decían nuestras madres. La vida por encima de todo. Norberto, un amigo que vive en Miami me lo dijo con lenguaje coloquial de barrio: “Vivos y pobres, podemos discutir cómo sigue la cosa. Muertos y ricos, no hay nada que discutir”. Me contó además que en Estados Unidos hay problemas serios.

El sistema de salud, tan elitista y frágil, está sin respuestas contundentes frente a lo que se viene y ya impactó de lleno en Nueva York. Un test de coronavirus tarda más de 12 días en arrojar el resultado. El desarrollo no parece haber llegado a este desafío. Hay mil doscientos argentinos todavía en el aeropuerto de Miami. Muchos jóvenes de intercambio estudiantil que no tienen un peso para comprar remedios o comer algo. Y no saben si alguna vez los van a repatriar. El cónsul argentino trabaja las 24 horas para asistirlos pero está desbordado.

Pero el gran drama ahora está sacudiendo a España mientras sigue taladrando a Italia. Las historias son horrorosas. El extraordinario periodista Julio Algañaraz contó que hay miles de médicos contagiados y la triste crónica de dos enfermeras que se suicidaron en medio de la depresión y desbordadas por las dimensiones bíblicas de la pandemia. Daniela Trezzi tenía 34 años y trabajaba en la sala de terapia intensiva del hospital de Monza. Allí llevan a los pacientes más graves. Se contagió el virus como tantos de sus compañeros, estaba sin fuerzas, exhausta y tenía miedo de contagiar a sus compañeros. No aguantó más, y Daniela se ahorcó. Hoy sus compañeros dicen que jamás la olvidarán y llevan la foto de Daniela en el pecho. Arriba del barbijo titilan sus ojos bellos y curiosos.

Silvia Luchetta se arrojó al mar. Bajó los brazos y abandonó la lucha por la vida de los demás y su propia vida. Se inmoló en el hospital de Jesolo en el Véneto. Tanto Daniela como Silvia eran obsesivas en la atención de los enfermos y honraron su condición de amar a su prójimo más que a ellas mismas. Entregaron todo, hasta la última gota de sangre. Padecieron la frustración de la derrota. Hoy son un emblema de la lucha de los trabajadores de la salud. Llevaran sus nombres hasta la victoria contra el virus asesino. Ambas solían decir: “Es desgarrador ver morir a tanta gente, sola, sin caricias ni despedida”.

En Italia vive uno de los mayores intelectuales de la actualidad. Hablo de Loris Zanatta, ensayista y profesor de historia de la Universidad de Bolonia. Puso luz con su escritura al oscurantismo de los populistas y los supersticiosos de todos los colores: “Hoy todo pinta negro y los pájaros de mal agüero tienen su momento de gloria. Así será por un tiempo. Pero yo no desesperaría. De a poco, los hechos se abrirán camino. Demostrarán que no son las oraciones o las ideologías las que derrotan a las pandemias, sino la ciencia y los médicos, la responsabilidad de los ciudadanos y la solidez de las instituciones”

Por eso no me canso de enviar este mensaje a toda la gente de buena voluntad que quiera habitar el suelo patrio: Hay que quedarse en la casa para resistir. Así soportaremos los golpes y jamás nos rendiremos. Erguidos frente a todo. Resistiremos al virus, para seguir viviendo.