Argentina solo recibe cachetadas

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Cristina, y Axel Kicillof, entre otros, recibieron el sobreseimiento de la Casación en la causa del dólar futuro. El tribunal ordenó archivar la causa y los acusados no van a ir a juicio oral.

Simultáneamente, hay millones de argentinos que solamente reciben cachetadas por parte del gobierno.

Los más pobres, los más chicos y los más débiles, viven en carne propia y en su desnutrición, la falta de futuro y el drama de la indigencia que aumenta todos los días. Se funden empresas y se dinamitan fuentes de trabajo. Es una hecatombe económica.

Todas las clases sociales sufren y temen al virus en medio de esta catástrofe sanitaria que también aumenta todos los días. Crece la angustia a medida que se multiplican y aceleran los contagios, los enfermos y los muertos. Faltan vacunas, camas de terapia y respiradores.

Cada día hay más robos, violaciones, asesinatos y delitos de todo tipo y la justicia y la policía están desbordadas para contener al crimen organizado y, en muchos casos, se transforman en cómplices o socios de los bandidos por la inmoralidad económica de recibir coimas o por la ceguera del fanatismo zaffaroniano que siempre privilegia a los victimarios y castiga a las víctimas.

Pero hay un tiro de gracia a la esperanza de millones de argentinos. Se trata de la pandemia de impunidad. En medio de tanto sufrimiento, de tanto esfuerzo que están haciendo nuestros compatriotas para no bajar los brazos, aparecen las bofetadas más duras. La que convierte en tontos a las personas honradas que cumplen con las normas y la ley. Porque todos los días vemos asombrados e indignados como los inmorales no han igualado en este Cambalache del cuarto gobierno kirchnerista. Se lo dije el otro día con María Elena Walsh: en el reino del revés, un ladrón es vigilante y otro es juez.

Los traficantes de vacunas no tienen vergüenza ni castigo. Casi que nos mojan la oreja y nos provocan cuando se exhiben en las redes con la jeringa en sus brazos y haciendo la “v” de la victoria de Cristina y su banda. Y no solo se trata de jóvenes militantes de La Cámpora que creen que así hacen la revolución. Hablo de dirigentes caraduras que hacen de la ilegalidad una costumbre. Hablo de personajes despreciables como Carlos Zannini, Jorge Ferraresi, Sergio Massa, Eduardo Duhalde, Eduardo Valdes, Jorge Taiana y Horacio Verbtisky, entre otros. Quiero creer que la mayoría de los argentinos les va a pasar la factura y no va a olvidar la humillación a la que nos sometieron los vacunados vip.

Pero la lista de obscenidades contra la ética no tiene fin. Todos los días hay una granada de impunidad que estalla en el corazón de la convivencia democrática. Ya hablamos de la señal triunfal del delito que ofrece Amado Boudou cuando se lo elige para dar clases en la prestigiosa Universidad de Buenos Aires.

Hay protestas, reclamos y solicitadas pero al final, la sociedad civil se traga ese sapo envenenado. Es que cada día, la justicia se transforma más rápido en un coto de caza de Cristina. Cada vez más hacen lo que quieren. Premian a sus soldados y castigan a sus opositores políticos y a jueces, fiscales y periodistas independientes.

Hoy nos enteramos de que Julio de Vido, igual que Boudou, nunca más va a volver a la cárcel. Disfrutan de la vida en libertad como si fueran personas honradas y solidarias. La pregunta es ¿Para cuándo una clase sobre ética en la facultad de Filosofía a cargo de Julio de Vido? Es un experto. Fue el gerente de las coimas, sobre precios y lavado de dinero de la asociación ilícita que lideró Cristina.

Como por arte de mafia, aparecieron 200 vacas robadas en un campo del senador José Alperovich. No tienen límites estos malandras de estado. No paran un minuto. La codicia y la bulimia de poder y de dinero de los Alperovich, es igual a la de los Kirchner. Tienen fortunas, montañas de dólares sucios pero no se conforman. Quieren más y más. Se atragantan con los billetes ajenos. Un meme de humor negro que se viralizó decía que “los kirchneristas, para cumplir con el tema de los géneros, se roban vacunas y vacunos”. Encima Alperovich espera que pase el tiempo, que la gente olvide y la justicia permita la prescripción de las gravísimas acusaciones de violación a una jovencita que encima, era familiar suya. Es un caso bastante fácil de probar. Pero la justicia no se mete con algunos poderosos.

Y como si esto fuera poco, mientras Martin Soria, Juan Martín Mena y Rodolfo Tailhade planifican el asalto final a los tribunales para pasar a degüello a los jueces que se niegan a ponerse la camiseta de Cristina, lograron liberar a Josesito López. Si, así como lo escucha. José Lopez era la mano derecha de Julio de Vido. No debe haber nadie en la historia delictiva que haya sido descubierto tan explícitamente con las manos en la masa.

Lo vimos todos por televisión. Parece una serie de Netflix, pero es la Argentina del kirchnerismo explícito. Los bolsos llenos de dólares de la cleptocracia, el arma, el falso convento, las falsas monjas y la confesión de López que dijo que un secretario de Cristina le pidió ese dinero robado. Fue condenado a 7 años de prisión por enriquecimiento ilícito. Pero, todavía no tiene condena firme y ya lleva 4 años y diez meses de cárcel. Por eso el fiscal Miguel Angel Osorio, amigo de Zannini, aconsejó que sea liberado lo antes posible. El Tribunal Oral Federal Número 1, lo excarceló. Se atrevieron a soltar a semejante delincuente. Otro cachetazo para millones de argentinos.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre