Tinelli, el oportunista

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Los justicialistas históricos intentaron diseñar su itinerario con tres apellidos: San Martín, Rosas y Perón. Los kirchneristas de la primera hora, sueñan con Néstor, Cristina y Máximo. Alberto Fernández, obnubilado por una inesperada y fugaz imagen positiva, trazó una línea insólita: Tinelli, Moyano e Insfrán.

De Moyano e Insfrán, dos iconos de lo peor del sindicalismo y la política, me voy a ocupar mañana. Pero fue realmente impactante, como el Presidente de la Nación, salió a defender a Tinelli en medio de una pandemia criminal y de una hecatombe económica.

“Al pobre Tinelli lo mataron porque se fue un día antes de la cuarentena. Lo conozco hace muchos años y tengo un trato personal que siempre ha sido bueno y correcto. Le tengo afecto porque silenciosamente ha trabajado con su fundación”, dijo ya convertido en su abogado defensor mediático. No es cierto que el trato siempre haya sido bueno, como dice Alberto. Tal vez se olvidó cuando Tinelli era dueño de radio del Plata y por esa emisora dijo que Alberto “era una suerte de López Rega”. Se puede googlear si quieren más datos.

Fernández, de paso le pegó a Susana Giménez que había confesado su terror de que llevaran este país a Venezuela empujado por La Cámpora. Fernández le hizo a Tinelli una devolución de favores. Hace tiempo que el empresario y conductor viene comportándose como un militante del cuarto gobierno kirchnerista. No solo por integrar la Mesa del Hambre. Su tuit más oportunista fue la punta de lanza de una operación de inteligencia poco inteligente de la integrante de Justicia Legítima, Cristina Caamaño. Tinelli escribió textualmente lo siguiente: “Te escuchaban los teléfonos, te leían los mails, te apretaban con la AFIP. Tenían un aparato del estado que pagábamos nosotros para perseguir a los que pensaban distinto o a los propios que pudieran descarriarse”. Y agregó un hashtag chicanero: “# Si se puede”.

Eso desató un tsunami de críticas durísimas en las redes que obligó a Tinelli a bloquear los comentarios. Alberto abundó en mentiras flagrantes, como es su costumbre. Sobre el repugnante espionaje de los servicios, Alberto dijo que “nos acusaban de hacer esas cosas a nosotros que no lo hacíamos, porque ellos lo hacían.” Es increíble la cara de piedra de Alberto. Fue él mismo, el que denunció que lo espiaban y lo hostigaban los servicios cuando se fue del gobierno de Cristina. Y si no se acuerda, que le pregunte a Gustavo Béliz porque motivo se tuvo que ir del país y quienes lo perseguían.

Son tan grandes los servicios prestados por Marcelo Tinelli que no alcanzó con la defensa del Presidente. El ministro del Interior, Wado de Pedro, también hizo de guardaespaldas y eso es como si hubiera hablado Cristina, la que tantas veces trató de idiota a Tinelli. Lo dijo el propio Marcelo, hace un año: “Yo hablo con todo el mundo, menos con Cristina. Ella me trató varias veces de idiota”.

Wado salió a castigar a Hernán Lombardi que había calificado de “mercenario” al presidente de San Lorenzo. Dijo Wado: “del radicalismo que no baja las banderas, y correr por izquierda a Raúl Alfonsín a ministro de De la Rúa y Macri. Que Hernán Lombardi acuse a alguien de mercenario, es subestimar la memoria de los argentinos”. Por supuesto que Tinelli, retuiteó esa opinión que no ve la viga en el ojo ajeno y subestima la memoria de los argentinos. Primero porque Hernán Lombardi iba a visitar a la cárcel a los presos políticos durante la dictadura y eso implicaba jugarse la vida y siempre defendió los derechos humanos mientras Néstor y Cristina ganaban fortunas con la usura y embargando casas de gente que no podía pagar y no dijeron una palabra contra la dictadura hasta muy entrada la democracia.

Evidentemente el tuit de Tinelli lo colocó en la primera línea de los oficialistas y lo expuso a tantos reproches y descalificaciones como no debe haber recibido en su vida. Andrés Ibarra, el ex ministro de modernización de Macri le contestó repudiando y rechazando “la infame y mentirosa acusación de Tinelli que siempre ha buscado acomodarse al poder de turno para su beneficio personal”. Tal vez Ibarra recuerda la relación de Tinelli con Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor, Cristina, Daniel Scioli, Sergio Massa, Macri y ahora con Alberto. Alguno de ellos incluso, cerró su campaña electoral en el programa de Tinelli.

Hay un chiste que dice que a esos personajes que están siempre pegados al poder, les dicen sanguichito de cumpleaños: porque siempre están al lado de la torta.

Alfredo Casero fue más escueto en su reacción: “Que asco”, escribió. Jimena de la Torre, ex segunda de la AFIP le dijo a Tinelli: “No difame. Eso no es cierto. Jamás se apretó con carpetazos a nadie. Eso lo hacía Cristina”.

Patricia Bullrich anoche en televisión reconoció que su gobierno “no le dio demasiada bola a Tinelli, porque siempre actuó como un traicionero”. Se refería a la relación que tenía con Mauricio Macri.

En el monólogo de su exitoso regreso, Jorge Lanata con ironía recordó otros tuits de Tinelli en los que elogiaba la amabilidad y la amistad que tenía con Macri desde “hace 30 años”. Y recordaba la reunión que tuvieron en la quinta de Olivos y que la elegante ex primera dama, Juliana Awada, utilizó en una ocasión la ropa de la marca de la hija de Tinelli.

Eran épocas en que Marcelo se sacaba selfies con Mauricio y jugaban al Snapchat. Y que además coqueteaba con la posibilidad de ser candidato en la provincia con María Eugenia Vidal. El conductor de Show Match, inquieto por el gran rating de Lanata, tuvo una respuesta infantil: fomentó que la gente mirara la pantalla de Telefé. Pero uno de los más demoledores, fue el editorialista del diario La Nación y compañero de TN, Joaquín Morales Solá. Esto demuestra el nuevo lugar que ocupa Tinelli. Ahora por decisión propia, ya es tema de las páginas de análisis político y no solo de la farándula vernácula. Joaquín escribió textualmente: “De tales superficialidades se agarró Marcelo Tinelli para denunciar que el macrismo lo persiguió por todos los medios conocidos o desconocidos. La pregunta que debe hacérsele a Tinelli es porque le faltó valentía para denunciar públicamente en su momento que lo estaban persiguiendo. O mejor aún, porque fue tan meloso con Mauricio Macri si él era víctima de semejante persecución macrista.”

En su momento, cuando se fue a Esquel y cuando fletó un avión privado para que le llevaran una valija, el diputado Fernando Iglesias, en mi programa de TN se alegró de que el animador “estuviera en la vereda del frente y en contra nuestro, porque representa lo peor del machismo y la decadencia prepotente y canchera de cierta argentina”.
Lo más grave de todo es la sociedad comercial y de negocios que hizo con Cristóbal López. Eso no tiene perdón de Dios. Todo el mundo sabía quién era Cristóbal y los negocios y los negociados que hacía con los Kirchner. Tinelli vió una oportunidad para calentarse con el sol y los dólares del poder y allí fue. Sin importarle la calaña moral de sus socios. Después, como lo dejaron colgado del pincel con mucho dinero, acusó a Cristóbal de todo lo malo. Menos lindo le dijo de todo. Hasta que llegaron a un acuerdo económico y de pronto, volvieron a ser amigos. “Estos son mis principios, pero si nos les gustan, tengo otros”, decía como chicana Groucho Marx.

La verdad es que Marcelo hace años que milita en el tinellismo y en el Frente para el Minuto a Minuto y la facturación. Hace años que viene haciendo esto y no le fue nada mal. Antes de que perdiera las presidenciales su pollo, Daniel Scioli, agradeció que la presidenta de ese entonces, Cristina, lo haya llamado el día que nació su hijo Lorenzo y agregó que le dijo a Máximo que Néstor Kirchner “fue una persona que valoré, respeté y quise mucho. Por eso el día que murió salió de mí, ir a abrazar y besar a Cristina. Néstor para mí fue una persona muy cercana en todo. Traté de darle una mano en todo lo que pudiera porque me parecía un tipo muy generoso”.

Obviamente está claro que yo no pienso lo mismo, es más, pienso todo lo contrario y jamás pondría el calificativo de generoso detrás del apellido Kirchner. Yo usaría su antónimo, el de mezquino. Salvo que Néstor, por algún motivo haya sido generoso con él.

Tinelli es un equilibrista de los negocios y el poder. Fue socio de Cristóbal López en Ideas del Sur y a su vez la principal estrella de canal 13 del grupo Clarín. Solo él es capaz de juntar la biblia y el calefón. Un empresario hiper K y una empresa muy atacada por los K. Nadie se quiere pelear con un hombre tan popular y todos temen sus comentarios mordaces y filosos. Pero su ingreso de lleno a la militancia política lo coloca en otro lugar. Y esa es la novedad.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre