El Gobierno prohibió el corte de servicios esenciales por 180 días

Lo hizo mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia para los sectores más vulnerables y para las Pymes más afectadas por la pandemia de Coronavirus.

El Gobierno dispuso que los prestadores de servicios de energía eléctrica, gas por redes y agua corriente, telefonía fija o móvil, internet, y TV por cable no podrán suspender los servicios por mora o falta de pago a sectores vulnerables y pymes durante los próximos 180 días, en el marco de la emergencia por el coronavirus.

   Según el decreto publicado este miércoles en el Boletín Oficial, el plazo comenzará a regir con retroactividad al primero de marzo último.

   El artículo primero del decreto dice que no se podrá disponer la suspensión o el corte de los respectivos servicios a esos usuarios “en caso de mora o falta de pago de hasta TRES (3) facturas consecutivas o alternas, con vencimientos desde el primero de marzo de 2020.

  La medida dispone que también quedarán alcanzados por este beneficio “los usuarios con aviso de corte en curso”.

   Si se tratare de servicios de telefonía fija o móvil, internet, y TV por cable, por vínculo radioeléctrico o satelital, las prestatarias quedarán obligadas a mantener un servicio reducido, conforme se establezca en la reglamentación.

   “Estas obligaciones -mantener un servicio reducido- se mantendrán por el plazo de 180 días corridos a contar desde la vigencia de esta medida”, indica el decreto.

   En ningún caso la prohibición alcanzará a aquellos cortes o suspensiones dispuestos por las prestadoras por razones de seguridad.

   Si los usuarios que cuentan con sistema de servicio prepago de energía eléctrica no abonaren la correspondiente recarga para acceder al consumo, las prestadoras deberán brindar el servicio de manera normal y habitual durante el plazo previsto.

   En el caso de que los que cuentan con sistema de servicio prepago de telefonía móvil o internet, no abonaran la correspondiente recarga para acceder al consumo, las prestadoras deberán brindar un servicio reducido que garantice la conectividad, según lo establezca la reglamentación.

   Esta obligación regirá hasta el día 30 de abril del año en curso.

   En el artículo tercero, el decreto dispone que las medidas serán de aplicación en los siguientes usuarios residenciales:
a) Beneficiarios y beneficiarias de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación por Embarazo;.
   b) Beneficiarios y beneficiarias de Pensiones no Contributivas que perciban ingresos mensuales brutos no superiores a dos (2) veces el Salario Mínimo Vital y Móvil;.
   c) Usuarios inscriptos en el Régimen de Monotributo Social;.
   d) Jubilados y jubiladas; pensionadas y pensionados; y trabajadores y trabajadoras en relación de dependencia que perciban una remuneración bruta menor o igual a dos (2) Salarios Mínimos Vitales y Móviles;.
   e) Trabajadores monotributistas inscriptos en una categoría cuyo ingreso anual mensualizado no supere en dos (2) veces el Salario Mínimo Vital y Móvil;.
   f) Usuarios que perciben seguro de desempleo;.
   g) Electrodependientes, beneficiarios de la Ley N°27.351.
   h) Usuarios incorporados en el Régimen Especial de Seguridad Social para Empleados de Casas Particulares (26.844);.
   i)Exentos en el pago de ABL o tributos locales de igual naturaleza;.

Las medidas serán de aplicación también respecto de los siguientes usuarios no residenciales:

   a) las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMES), conforme lo dispuesto por la Ley N° 25.300 afectadas en la emergencia, según lo establezca la reglamentación; .
   b) las Cooperativas de Trabajo o Empresas Recuperadas inscriptas en el Instituto Nacional de Economía Social (INAES) afectadas en la emergencia, según lo establezca la reglamentación; .
   c) las instituciones de salud, públicas y privadas afectadas en la emergencia, según lo establezca la reglamentación;.
   d) las Entidades de Bien Público que contribuyan a la elaboración y distribución de alimentos en el marco de la emergencia alimentaria.

Crónicas de guerra: Evitar los colapsos

Parte diario: 301 contagiados y 6 muertos. Según la Real Academia Española “colapso”, significa: “destrucción, ruina de una institución, sistema o estructura”. Y eso es lo que tenemos que evitar en todos los planos. Evitar los colapsos.

Primero el del sistema de salud, por supuesto. Por eso estamos en esta cuarentana obligatoria. Para que un tsunami de argentinos con coronavirus, no paralicen los hospitales públicos ni los sanatorios privados. Esa es la tarea de las tareas. Es el principal objetivo compartido por todo el país y es la mejor manera de evitar la mayor cantidad de muertes posibles.

Evitar que colapse la economía. Es verdad que la economía ya está en la lona maltrecha pero hay que cuidar a los que más necesitan. Que el riesgo país supere los 4.290 puntos es una asignatura pendiente. Hay que dejarlo para más adelante. El camino elegido es el de pagarle 10 mil pesos a los trabajadores autónomos y a los no registrados. Y  darle 10 millones de pesos a los intendentes del conurbano para que compren y entreguen comida. Y los 30 mil a los médicos, enfermeros y el resto de los héroes de la salud. Postergar todo tipo de vencimientos y no cortar servicios esenciales. La cadena de pagos pende de un hilo y asistimos a una hecatombe económica sin precedentes en el mundo. Jamás hubo una crisis de oferta y demanda juntas. Por lo general se da una sola de las variantes. O cae la producción o cae el consumo. Pero ahora se derrumban ambas y eso no tiene solución inmediata.

Hubo motines en la cárcel de Coronda y en la de Las Flores,

Hay que evitar que colapse la paz social. Hubo varios indicios de chispas o fogatas que deben apagarse rápido para que no haya un incendio social de todos contra todos. Los presos de las cárceles de Coronda y Las Flores se amotinaron por pánico a morir por la pandemia. Y 5 internos murieron en medio de los tiros, las llamaradas y los derrumbes. En Ituzaingó y en algunos otros barrios, ya hubo patotas que ingresaron a las patadas a algún almacén chica y se robaron todo. O lo que es peor, unos muchachos peligrosos ingresaron por la fuerza a la guardia del hospital Argerich de madrugada y se llevaron todos los barbijos que encontraron. Ojo con los desbordes de gente desesperada que en forma espontánea o inducida desaten situación de violencia anárquica. No casualmente el gobierno nacional apeló al Ejército y a la Gendarmería. En los puntos más críticos fueron con los camiones y los uniformes de campaña, cascos y fusiles a llevar viandas para las familias más marginadas. No lo pueden decir, pero en realidad, esos militares también les sirven a los funcionarios como elemento disuasivo. Para que a nadie se le ocurra hacer justicia por mano propia y apropiarse de lo que no le pertenece. Es una posibilidad que existe y por lo tanto hay que tomar todos los recaudos para evitar que corra sangre de compatriotas.

Jamás olvidaré la cara de ese señor coreano que en el 2001 lloraba desencajado y de rodillas, mientras sus propios vecinos le saqueaban todo su boliche. La peor ley es la ley de la selva.

Hay que evitar la depresión que puede producir el encierro. Tomarlo con temple, fortalecer nuestro ánimo. Apostar a un desafío de aprendizaje y a utilizar como escudo al humor y las tareas constructivas. Rubén Blades, el cantante y actor panameño me copió la idea (¡¡¡que caradura que sos Leuco!!) y está escribiendo un cuaderno de Bitácora personal con su experiencias en Nueva York. Lo bautizó “El diario de la Peste”. El autor de Pedro Navaja fue igualmente duro que su personaje para caracterizar a Donald Trump. Dijo que “el monstruo naranja es el político más estúpido, mentiroso, narcisista e incompetente de todo el planeta y la bolita del mundo. Amen”. Pará con los eufemismos Blades. Yo lo sumaría a Nicolás Maduro que recomendó unos remedios caseros inservibles de un falso médico como cura para el virus y hasta Twitter se lo bajó de un hondazo. Y encima el chavista impresentable aseguró que el virus era un “brote bio terrorista del imperialismo”. Andrés Manuel López Obrador y Jair Bolsonaro son populista de la peor especie: la de los ignorantes. Sus pueblos le pasarán la factura en su momento. Ojalá los norteamericanos, los venezolanos, mexicanos y brasileños puedan sobrevivir a pesar de sus presidentes.

Pero Blades no sabe lo que yo anote en mi “Crónica de guerra”. Es que logré victorias titánicas en donde siempre había sufrido derrotas humillantes.

Finalmente, pude utilizar el lavarropas varias veces. Celebro que soy menos inútil de lo que creía. Pude encender el hornito eléctrico y cocinarme mi propia comida. Insisto: eso para mí es como haber llegado a la cima del Himalaya. O por lo menos, de mi amado cerro Uritorco. La genial sicoanalista Diana Wang supo interpretarme. Me dijo que mi lucha con los electrodomésticos, “es la milenaria batalla perdida de los Askenazim (los judíos centro europeos) contra todo aquello que no esté compuesto exclusivamente de palabras”. Brillante.

Pero mi apuesta a ser cada vez menos burro sumó otro triunfo. Bajé, yo solito, una aplicación de esos delivery que te traen comida y otras yerbas a tu casa. Jamás me había atrevido a meterme con las aplicaciones. Y lo logré. Con paciencia y saliva… bueno usted ya sabe lo que le pasó a la hormiga en el chiste. No salgo de mi casa casi por nada del mundo. Solo para el supermercado y la farmacia. Y los martes, como hoy, para hacer mi programa de TN. Pero necesitaba las recetas del médico para comprar los remedios que tomo habitualmente. Y pedí por mi celular y con mi teclado que una moto fuera a la casa del doctor López Rosetti y me trajera las recetas a mi casa. Y salió todo perfecto, aunque usted no lo crea. Funcionó. Me tocó el timbre un muchacho venezolano llamado Joan que tenía una remera de Bob Marley, casco, barbijo y guantes. Desde más de dos metros me alcanzó con la punta de los dedos el sobre mientras me miraba con horror como si yo fuera Frankenstein. Yo recibí el sobre, le pagué y me fui a lavar las manos durante 20 minutos. Cuando volví a la computadora, ya me había llegado el recibo de pago y en la pantalla aparecía la siguiente información: “La Federación Argentina de Cámaras de Farmacias le pide al gobierno que los médicos emitan recetas electrónicas”. Dicen los farmachistas que el papel podría ser transmisor del virus.

Hay que evitar que colapse la hermandad. No se puede estigmatizar a los enfermos y mucho menos utilizar este drama con un oportunismo despreciable. Estela Carlotto y Hebe Bonafini, una vez más, sembraron vientos.

La presidenta de Abuelas, dijo que “si hubiera estado el gobierno anterior, no sé cuántos moriríamos. Llenarían de mentiras los medios diciendo que no pasa nada.”

La presidenta de Madres le pidió al presidente que “indulte” a los presos de la corrupción kirchnerista.

Estela de Carlotto y Cristina Kirchner

 Carlotto se niega a reconocer que la oposición está trabajando codo a codo (nunca mejor dicho) con el gobierno del presidente Fernández y que la única dirigente que no hizo público su apoyo en esta batalla conjunta fue Cristina, la dueña de sus silencios y la esclava de sus palabras. Publicó un video por los 44 años del golpe y del terrorismo de estado donde dice que la “memoria no puede detenerse”. Pienso que Cristina y Néstor se callaron tanto y durante tanto tiempo sobre la violación de los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad que, cuando llegaron a la presidencia, en forma oportunista, empezaron a pagar todas las deudas que contrajeron. Recién en el 2003 se sumaron al discurso de los organismos. Veinte años de complicidad y mirar para otro lado. La democracia regresó en 1983 y recién en el 2003 abrieron la boca. Por eso, alardean de lo que carecen. Su hija ya utilizó el twitter para seguir construyendo su lugar de víctima. Puso “estoy buscando la forma de dejar de sentirme extranjera”. Una idea gratis de mi parte: si devuelven lo que robaron, tal vez la inmensa mayoría de los argentinos vuelva a respetarlas. No sé, digo, es una idea nada más.

Para terminar con la gente que no quiero para mi país, un párrafo aparte para un energúmeno llamado Gustavo Cardinale.

Es el empresario que violó la cuarentena para ir a su country en Tandil pero que además, ingresó con su empleada doméstica escondida en el baúl. Un salvaje inhumano que redujo a la servidumbre y casi a la esclavitud a una mujer. Por suerte lo descubrieron. Está preso y me parece razonable que sea acusado en la justicia de varios delitos, incluso por el INADI por discriminar así a una humilde empleada.

Lo principal es evitar que colapse nuestra humanidad. Convertirnos en animales es el peor camino, aunque los animales no se contagien con el corona virus.

Por eso no me canso de enviar este mensaje a toda la gente de buena voluntad que quiera habitar el suelo patrio: Hay que quedarse en la casa para resistir. Así soportaremos los golpes y jamás nos rendiremos. Erguidos frente a todo. Resistiremos para seguir viviendo.

Estela de Carlotto: «Si hubiera estado el gobierno anterior, no sé cuántos moriríamos”

Polémica declaración de la dirigente social en medio de un contexto complicado para la sociedad por el avance del coronavirus en la Argentina. Fuertes críticas desde Juntos por el Cambio.


Fiel a su estilo y en otra muestra de apoyo a la conducción K, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, lanzó una polémica frase respecto a la pandemia de coronavirus que sufre el país y las posibles medidas que hubiera tomado el macrismo en este contexto.

«Si hubiera estado el gobierno anterior no sé cuantos moriríamos”, dijo la dirigente social, y agregó: «No hubieran hecho nada más que decir mentiras en los medios diciendo que todo estaba bien”.

En diálogo con El Destape Radio, Carlotto precisó que el Covid-19 “es una desgracia casi con suerte, porque teniendo un gobierno que se involucra, nos garantiza que muchas vidas se van a salvar”, y dio su opinión sobre el pedido de prisión domiciliaria que realizó en los últimos días la defensa de represores mayores de 60 años: “De ninguna manera queremos domiciliaria para los genocidas por el coronavirus, son presos más peligrosos que los otros presos, que están algunos sin condena en cárceles que realmente no dan abasto”.

En otro tramo de la entrevista la activista se refirió al cuadragésimo cuarto aniversario del último golpe de Estado en nuestro país, respecto al cual dijo: “Este año nos encuentra con una situación de emergencia enorme y hay que cumplirla a rajatabla, que es la reserva en nuestros hogares (…) se hará acto muy moderno para mostrar, iluminar, el lugar de la marcha alrededor de la pirámide con las imágenes de nuestros desaparecidos”.

Consultada sobre la posibilidad de que se declare el Estado de Sitio en todo el país para asegurar que la población cumpla con la cuarentena total impuesta por el gobierno nacional, Carlotto fue contundente: “Se trata de una medida muy seria. Se ha impuesto en momentos muy tristes de nuestra historia. Para poner estado de sitio es porque el caos es total”, dijo y cerró: “Nosotras creemos en lo que se está haciendo, que es este control de los que violan la veda de salir a la calle, y que están siendo castigados con la ley. Están todas las fuerzas controlando las rutas, los caminos, las salidas y entradas. Hay un control que por ahora permite ver quienes son los transgresores”.

La respuesta de Mario Negri

Son momentos en que necesitamos estar más unidos que nunca, sobre todo en un día tan sensible para los argentinos. Las palabras de Carlotto profesando su aversión por quienes piensan distinto hacen mucho daño. Ojalá reflexione y se disculpe“, sentenció el jefe del interbloque de diputados de Juntos por el Cambio, contra los dichos de de Carlotto.

“El virus de la ansiedad”, por Federico Andahazi

En tiempos de cuarentena y coronavirus, la columna de Federico Andahazi en Le doy Mi Palabra por Radio Mitre.

Pretender que todo puede ser más o menos igual no ayuda; es obvio que social e individualmente debemos hacer un esfuerzo importante para mantener el ánimo, contener a los más vulnerables y enseñarles a los más chicos que debemos estar preparados para resolver realidades inesperadas.

Pero la ansiedad, razonablemente, comienza a hacerse presente. Hay una pregunta que concentra la experiencia de la ansiedad: “¿Y qué pasa si…..?” Esa pregunta se puede completar con cualquier idea fatalista que nos asalte.

El miedo, ya sabemos, nos ayuda a actuar y prevenir peligros, por ejemplo: si estoy caminando hacia un callejón y veo dos tipos en una actitud extraña, sentir miedo e imaginar un peligro me puede hacer cambiar de rumbo y salvarme. Es un miedo puntual, provocado por una situación tal que me ayuda a autopreservarme.

Ahora bien, si yo estoy todo el día rumiando futuros catastróficos, esa situación de alerta y miedo genera un estado de ansiedad y estrés crónico. “¿Y qué pasa si se enferma mi madre? ¿Y qué pasa si cuando me quiere llamar las líneas están colapsadas? ¿Y qué pasa si en el hospital no hay cama? ¿Y qué pasa si empeora?”.

Así se van encadenando los pensamientos fatalistas y empezamos a sentir los síntomas de quien está viviendo esa situación realmente: el mundo se nos viene encima, angustia, desesperación. Hasta se presentan síntomas físicos: taquicardia, sudoración, insomnio, malestares estomacales.

Y resulta que la madre está en su departamento lo más bien haciendo una torta y jugando al solitario. El mundo imaginario puede ser más trágico que el mundo real. Esto que estoy describiendo es apenas un ejemplo de lo que dispara la ansiedad, ese miedo al futuro que se vislumbra como una amenaza.

Normalmente, mucha gente la padece, pero en estos tiempos, por obvias razones, encuentra más elementos donde consolidarse. Estamos viviendo momentos de incertidumbre, saberlo no nos inmuniza pero debemos afrontar la realidad para poder adaptarnos mejor.

Lo que podemos prever y resolver, bienvenido sea porque nos va a ayudar a estar menos preocupados. El enorme universo de cosas imprevisibles seguirán siendo imprevisibles. Y en eso estamos todos juntos.

Hay un dicho que dice “mal de muchos consuelo de tontos”, pero en situaciones como esta el efecto es el contrario: saber que somos una comunidad tratando de actuar mancomunadamente para evitar los estragos de una pandemia nos da fuerzas para poner nuestro grano de arena.

¿Qué hacer con el miedo cuando irrumpe? Esa es una buena pregunta porque la realidad es que cuando ciertos pensamientos se instalan no sirve de mucho proponerse “no pensar”.

Lo mejor es tener una actitud comprensiva hacia lo que estamos viviendo, es decir, no autoflagelarse por sentirse mal, ansioso o angustiado.

Si la ansiedad se presenta con síntomas como falta de aire y malestar general, es bueno tener a mano algún ejercicio de relajación que incluya relajación muscular, respiración consciente, y de a poco ir intentando pensar en otra cosa, concentrarse en algo agradable, en una imagen o recuerdo tranquilizador.

Si una persona se da cuenta que está empezando a sentirse mal puede, por ejemplo, llamar por teléfono a alguien con quien tenga un buen vínculo y tener una conversación, aunque sea superficial, preguntarle cómo está, qué está haciendo.

Esto es fundamental, porque ayuda a disipar el miedo, rápidamente nos sentimos más cerca, acompañados, dentro de una red de relaciones afectivas sólidas.

El miedo cuando se vuelve crónico genera un estado de alerta desproporcionado. Volviendo al ejemplo anterior, no puedo tener los síntomas físicos y anímicos de quien huye de un potencial asalto si estoy en el living de mi casa viendo la tele.

Pero si esto ocurre es importante tratar de entender de manera calmada que ese peligro no es real, que me estoy adelantando a cosas que seguramente no pasarán nunca. Y que la realidad es que estoy mirando la tele.

La verdad es que para resolver una situación de ansiedad hay que poner un esfuerzo consciente y no dejarse llevar por esa cadena de pensamientos catastróficos de la que hablamos antes. En otras ocasiones, hemos hablado de que estos trastornos pueden obedecer a traumas y situaciones del pasado que no encontraron una resolución efectiva.

En este presente particular que tenemos es cierto que no son iguales las herramientas de cada uno para adaptarse y modificar las rutinas con lo cual pueden aparecer síntomas de ansiedad en personas que nunca la habían experimentado antes.

El viernes vamos a seguir hablando del miedo y la ansiedad en los tiempos del coronavirus y, más que nunca vamos a escuchar a los oyentes y cómo sobrellevan este momento.

La Ciudad de Buenos Aires cierra 59 de los 110 accesos para controlar la cuarentena

Lo anunció Diego Santilli. De los 25 pasos vehiculares abiertos, 12 serán exclusivos para el transporte.

El Gobierno de la Ciudad endureció sus medidas para tratar de que se cumpla la cuarentena obligatoria y disminuya aún más el transito de la gente que no tiene permiso por sus actividades laborales.

Es por eso que desde hoy el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño reforzará el control vehicular con un diagrama especial en los 110 accesos a la Ciudad de Buenos Aires, con pasos habilitados para el público general, otros exclusivos para el transporte de pasajeros y el cierre de puntos de ingreso con vallas. De acuerdo al diagrama establecido, los accesos a la Ciudad tendrán el siguiente esquema:

Esta medida se adopta con el fin de desalentar la circulación vehicular en la Ciudad en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto ante la pandemia del coronavirus y complementa los puestos de control establecidos por la Policía de la Ciudad en distintos puntos del territorio.
La Ciudad de Buenos Aires tiene 110 accesos para vehículos particulares, transporte público y peatones, que incluyen a accesos vinculados a Autopistas, Cruces, Puentes Vehiculares y Puentes Peatonales.

Si no hay circulación, no hay virus. Vamos a fortalecer los controles. Necesitamos que la gente cumpla con el aislamiento para evitar que se siga propagando el virus”, sostuvo Santilli durante una conferencia de prensa brindada en la sede del Gobierno porteño.

“Apocalipsis y relativismo cultural”, por Federico Andahazi

La tragedia más grande que podría sucederle al mundo cuando esto pase, es que el mundo siga siendo tal cual era antes de esta pandemia. La peor catástrofe que podría ocurrir en el futuro es que la humanidad decida esconder debajo de la alfombra las causas que generaron esta pesadilla global. 

“Esto va a pasar cada vez con más frecuencia”, se escucha decir al iluminado del momento. “Hay que acostumbrarse a este tipo de episodios”, dice  alguien con actitud de sabio y su voz apocalíptica se multiplica en los medios como una letanía. De acuerdo con esta filosofía de la resignación, los voceros voluntarios o involuntarios del actual statu quo, nos advierten que las potencias no están dispuestas a cambiar absolutamente nada de la forma demencial de producir, de consumir y de avanzar sobre cada rincón del planeta. 

Como en una distopía tantas veces narrada, hemos podido ver cómo florece la tierra sin la actividad humana: las aguas se aclaran, las nuevas generaciones ven por primera vez el cielo diáfano y reaparecen animales en las ciudades. Lo que nos parece una distopía es, en realidad, el orden natural de las cosas. ¿Es tan difícil verlo?

 Nos hemos convertido en una plaga. Después de someter al exterminio a centenares de especies, ahora, por fin, nos encontramos frente al cadalso que nos hemos construido. Se llama ecosistema. Cuando una especie se vuelve una amenaza para la naturaleza, la naturaleza se encarga imponer el equilibrio. ¿Qué parte no se entiende? 

En la base de este desastre está el pacto diabólico que Occidente firmó con China. China, un régimen totalitario en el que convive lo peor de la historia de la humanidad: una cultura de tradición dinástica, monárquica, con inspiración feudal que se ha convertido en el motor del capitalismo salvaje, pero dominada por los dictados del Comité Central de un Partido Comunista único.

 ¿Es casual que el virus haya aparecido en China? Una y otra vez surgen en China distintos tipos de virus: SARS, Gripe Aviaria, coronavirus de diferentes cepas y otras que hoy mismo están mutando. Superpoblada, insostenible, contaminada y controlada con una mano de hierro tan narcisista que supuso que, incluso, podría dominar la naturaleza. 

Hay que decir las cosas como son: la gente no se está muriendo; a la gente la está matando un sistema de producción y consumo demencial. La rueda de la economía enloqueció. No ahora. Lo que sucede ahora nos permite ver la locura en la que vivimos. Nos hemos vuelto esclavos de las incontables porquerías que producimos y consumimos: si dejáramos de fabricar esas baratijas la economía colapsaría y se volvería inviable lo único y verdaderamente esencial para la supervivencia: la producción de alimentos, agua potable y energía.

 En estas épocas se cae la mascarada de una de las farsas más grandes de la antropología amateur: el concepto de relativismo cultural y la condena del mal llamado “eurocentrismo”. A menos que decidamos vivir en aldeas inconexas, hay prácticas que el mundo no puede seguir tolerando. Por ejemplo, que en parte del mundo islámico sea legal lapidar mujeres, obligarlas a andar cubiertas de pies a cabeza o violarlas en manada si alguien decide que fueron infieles. O, para ir al ejemplo concreto del origen del virus que hoy nos tiene encarcelados: las autoridades chinas creen que los controles bromatológicos son una frivolidad de Occidente que atenta contra su honorable tradición de devorar murciélagos, ratones vivos y perros.  Tal vez muchos hayan visto en estos días un video que muestra a un grupo de hombres muy divertidos, mientras comen ratones vivos sentados a una mesa bien servida. Fue esa fantástica tolerancia al relativismo cultural lo que produjo esta peste y sería bueno que los antropólogos sociales o como se llamen tomaran debida nota.

Lo mismo sucede con la democracia. La democracia es un valor relativo, dicen, y las diferentes formas de gobierno, monárquicas, dictatoriales, totalitarias, mesiánicas, personalistas, teocráticas, tribalistas, etc., son todas legítimas en nombre del relativismo cultural. Esa aberración antropológica es el certificado que autoriza “científicamente” a Occidente a negociar con regímenes no democráticos. Por ejemplo, China. Parece que debiera ser natural que las democracias del mundo toleren a la dictadura China, mientras China mantenga encendida la máquina de la felicidad que produce la riqueza eterna y la fuente de dinero: producir barato con carta blanca para contaminar y explotar a los trabajadores y luego vender caro. Pero ahora descubren que China no quedaba en otro planeta y que cuando China estornuda, literalmente, el mundo necesita un respirador artificial.

 Hay algo más preocupante todavía. China no sólo ha sometido a su propio pueblo al terror. Todo el mundo siente un pánico reverencial hacia el “gigante asiático”, ese Frankenstein que ha alimentado Occidente y al que ahora se ha sometido de rodillas. Estoy harto de participar en mesas de debate en las que, cuando uno expresa estas definiciones sobre China, los economistas ponen cara de pánico y ensayan absurdas defensas de la dictadura más grande del planeta. Ahora mismo, nos cansamos de escuchar elogios a China por la forma en que ha encarado la lucha contra el virus, la disciplina férrea, las virtudes de un régimen fuerte, la resolución del gobierno y el acatamiento del pueblo… ¡como si el virus no se hubiese gestado en China precisamente por esos mismos motivos!

Cada vez que un sesudo analista repita con gesto de sabio griego “Tenemos que acostumbrarnos a esto” debemos saber que consciente o inconscientemente, pretende que nada cambie para que unos pocos hagan grandes negocios a costa de la salud mundial.

¿Qué precio estamos dispuestos a pagar por vivir en un mundo de baratijas chinas? Los gatitos de plástico dorado que saludan maníacamente con el brazo hacia arriba y hacia abajo tal vez sean los sobrevivientes que despidan a esta especie inexplicable que decidió su propio exterminio. 

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Crónicas de guerra: Imbéciles y aburridos

Parte diario: 266 contagiados, 1 caso de contagio comunitario, 4 muertos y 4.900 detenidos. Está claro que tenemos más pelotudos peligrosos e insolidarios que enfermos. Esta pandemia de irresponsables produjo 74 detenciones por hora. Y eso que las penas que les pueden aplicar van de 6 meses a 15 años de prisión. Pero no entienden. Tienen barro en el cerebro por no decir otra cosa. A uno lo agarraron dos veces mientras estaba paseando. Otro dijo que estaba aburrido. Primer tema: me gustaría que las autoridades dieran a conocer los nombres y los apellidos de los casos más graves de este sabotaje contra la salud de todos. El desprecio social es la mejor condena y concientiza más que cien discursos. Segundo tema: escuchen lo que dijo el gran escritor español y ex corresponsal de guerra, Arturo Pérez Reverte: “Hay chicos de 20 años diciendo que están hartos y aburridos. Joder, llevan una semana. Acuérdate de Sarajevo: cuatro años encerrados en un sótano, bajo las bombas, sin luz ni calefacción y cuando salían a por agua, los francotiradores los mataban”. Algo similar dijo la bobe de Connie Ansaldi, una sobreviviente del holocausto y los campos de concentración nazis. Esos sí, fueron encierros insoportables con tren directo hacia los crímenes de lesa humanidad. Mañana 24 de marzo, se cumplen 44 años del comienzo del terrorismo de estado con sus catacumbas y centros clandestinos de desaparición, tortura y asesinato.

 Es una frivolidad imperdonable quejarse de llenos. Los que más sufren son los únicos que pueden quejarse. Los que viven hacinados en una pieza del Conurbano, los que no tienen un mango para morfar, los que no se lavan las manos porque no tienen agua y no porque están aburridos.

Está emergiendo una de las principales razones por las que Argentina se cayó a pedazos en los últimos años: la densidad de hijo de puta individualista por metro cuadrado que tenemos es altísima. Así es muy difícil construir el progreso social. Se premia demasiado la piolada, la presunta y maldita picardía criolla y se castiga muy poco a los que hacen la suya y les importa un carajo el destino de sus semejantes.

Alejandro Borensztein, a esta altura, nuestro comandante en la lucha contra la estupidez, se refirió a los “pelotudos famosos”. Escribió ayer que “el premio al Pelotudo del Año se lo lleva Tinelli” y le dedicó un párrafo a Cristina que huyó del drama argentino como hizo siempre, en Cromagnón, el siniestro de estación Once o las inundaciones de La Plata. Siempre lejos del sufrimiento. Irónico, Alejandro aclaró que esta vez hizo lo correcto: lavarse las manos.

Pero lo que no se puede creer es lo que hicieron Daniel Filmus y Marcelo Saín, dos cristinistas tiempo completo. El ex ministro de Educación y perdedor serial de elecciones porteñas, interpretó que los aplausos en catarata de las 21 horas eran para Alberto Fernández.  No paran un minuto de intentar llevar agua para su molino oportunista. Pero lo atendieron duro en las redes. El bailarín Maximiliano Guerra le dijo “Demagogo”. El colega Diego Cabot apeló a la sátira: “Siempre se puede ser un poco más Filmus en la vida”. Nuestro compañero, crítico de cine y runner, Santiago García, lo calificó de “Salame” y  el talentoso humorista Ariel Tarico le tiró “Querete un poco y guárdate, Pantriste”.

A esta altura no se entienden los motivos por los que el gobernador santafesino Omar Perotti todavía no le sacó tarjeta roja al ministro de seguridad Marcelo Saín. Vende humo, no solucionó ninguno de los problemas de su cartera y ya mostró su hilacha impresentable demasiadas veces. Dijo que la explosión de crímenes narcos era “estacional”, que se quedaba en Capital “a descansar” porque en Santa Fe “lo iban a cagar a tiros”. Pero ahora fue too much, diría Cristina. Acusó a los “chetos” de ser los que produjeron esta terrible pandemia que afecta a todo el planeta. Si quiere ideologizar el tema y darle un carácter de lucha de clases, debería saber que esto comenzó en la dictadura china que tanto admira Saín. Y que se propagó producto de la represión y censura contra el médico que dio el alerta temprana y que por eso, fue acusado de ejercer “actividades ilegales” y de “perturbar severamente el orden social”. Li Wenliang, este médico de 34 años, se contagió y murió por el virus que, para los tiranos maoistas era un invento del enemigo.

El diputado Waldo Wolff no se la dejó pasar a Saín: “Inadmisible. Peligroso. Generador de odio de clases. Estigmatizante. Prejuicioso. Fascista. Innecesario. Extemporáneo. Malo. Mi repudio”. 

Algo parecido a la provocación de Saín dijo otra atacada por el virus del fanatismo y la ideologitis. Hablo de Carolina Mera, la decana de Ciencias Sociales, nada menos. Según reveló Carlos Reymundo Roberts,  Mera aseguró desde el frasco en el que vive, que “el virus es una construcción social del neoliberalismo y los medios”. Le faltó agregar que hay que combatir a la monarquía porque por algo el bichito de mierda se llama “corona”. ¿Se puede ser tan negacionista? ¿Se puede conducir la facultad de Ciencias Sociales con ese dogmatismo?

Saín no quiere ni siquiera que le den los kits para hacerse el test a los “chetos que son la peor cara de esta sociedad” porque se fueron de viaje. Esa conducta despreciable de los que se fueron en medio de la prohibición de circular, también la involucra a Cristina. Pero no creo que Saín tenga coraje de decir algo de esa cheta que vive en Barrio Norte y tiene departamentos en Puerto Madero, en el Calafate y millones de dólares en las cuentas de sus hijos y de sus testaterros. Florencia se despidió de Cuba con otra sobreactuación presuntuosamente literaria. La hija presidencial,  que igual que su madre, debería rendir cuentas ante la justicia, en el caso de que la justicia existiera, en su texto final desde La Habana dijo que “llora lágrimas negras”. Con el ánimo de ayudarla, le digo que se fije bien, que tal vez se le corrió el rimmel.

A propósito: Cristina no dijo una palabra de apoyo a Alberto ni a los gobiernos provinciales que están dando esta dura batalla. Hasta Horacio Rodríguez Larreta dijo que todos los gobiernos son uno solo, en este momento y Mario Negri calificó al presidente como “Comandante”. Pero Cristina, nada. ¿Se le habrá roto el celular que no puede emitir ni siquiera un tuit? ¿O no está de acuerdo con esta colaboración mutua entre oficialismo y oposición? O lo que puede ser peor, que Cristina piensa igual que Carolina Mera y que el virus viene del norte y desde Hollywood? Pregunto para saber. Preguntar es parte de mi trabajo.

Preguntando averigüé quien es Kittiy O’Meara, la autora del poema inspirado en la pandemia que más se viralizó. Vive en Madison y está jubilada de enfermera de cuidados paliativos. Escribió esta maravilla que me representa y quiero compartir con ustedes a modo de mensaje de esperanza.

Y la gente se quedó en casa.
Y leyó libros y escuchó.
Y descansó y se ejercitó.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.
Y escuchó más profundamente. Alguno meditaba.
Alguno rezaba.
Alguno bailaba.
Alguno se encontró con su propia sombra.
Y la gente empezó a pensar de forma diferente.
Y la gente se curó.
Y en ausencia de personas que viven de manera ignorante.
Peligrosos.
Sin sentido y sin corazón.
Incluso la tierra comenzó a sanar.
Y cuando el peligro terminó.
Y la gente se encontró de nuevo.
Lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaron nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y sanaron la tierra completamente.
Tal y como  ellos fueron curados.

Esto me sirve como anticipo de tres noticias maravillosas. Como no hay gente depredando en las calles, la naturaleza salió del sótano al que la habíamos condenado. En Venecia el agua se hizo transparente y volvieron los cisnes, en Junín de los Andes, ocuparon las calles los ciervos y la contaminación planetaria bajó muchísimo. Igual que el abrazo multitudinario a la distancia que le damos a los médicos, enfermeros y científicos, son sub productos positivos de una crisis muy negativa.

Por eso cierro con las mismas palabras ilusionadas.

Hay que quedarse en la casa para resistir. Así soportaremos los golpes y jamás nos rendiremos. Erguidos frente a todo. La mejor vacuna es la información. Por eso, resistiremos para seguir viviendo.

Graves amenazas a arrepentidos K

Por Carlos Claá

Mientras el mundo se debate con la pandemia, suceden hechos graves en el país. Días atrás, el abogado Roberto Herrera, defensor legal de Víctor Manzanares y Leonardo Fariña, recibió una amenaza burda: cuando bajó del auto, se le apareció una moto con dos personas a bordo. Una le dijo con claridad: “Ojo con lo que hablas de Lázaro Báez”. La otra sacó un arma, apuntó al guardabarro del auto y disparó. Antes de irse, juntaron el casquillo para que no quedaran evidencias y huyeron.

A eso se le suma el amenazante llamado que recibió Manzanares, el ex contador de la familia Kirchner que comprometió en la justicia a Cristina, a principios de marzo. A un teléfono cuyo número sólo tiene el Ministerio de Justicia y que sólo sirve para recibir llamadas, lo alertaron: le avisaron que conocían a su hijo, a él y le hicieron saber que lo estaban escuchando. Ambos realizaron las respectivas denuncias.

Leo Fariña, el valijero de la corrupción, en diciembre renunció al programa de testigos protegidos: iba a ser custodiado por aquellos a quienes denunció. Un delirio.

No son los únicos: a Alejandro Vanderbroele, que declaró en contra de Amado Boudou en la causa Ciccone, le inventaron una operación para decirle que estaba pago por el PRO; a Oscar Centeno, el impulsor de la causa de los cuadernos de la corrupción, le publicaron la casa donde estaba viviendo a pesar de estar en el programa de protección a testigos; y a José López, el recientemente liberado Julio De Vido lo acusó de ser “un traidor”. 

Los arrepentidos K no sólo tienen que pelear contra los tiempos de la Justicia, sino que también deben cuidarse de aquellos a quienes denunciaron y que hoy forman parte del Poder Ejecutivo.

Morales advierte por el coronavirus: “Van a explotar la Capital y el conurbano”

El Gobernador de Jujuy dijo que apoyaría el estado de sitio y que se están preparando como para una extensión de la cuarentena decretada por el Gobierno hasta el 31 de marzo.

Gerardo Morales no habla con medias tintas. Plantea un escenario complicado por el coronavirus que se reflejará más en Capital Federal y el conurbano: “Van a explotar. Va a ser tremendo”, advirtió el gobernador de Jujuy ante la cantidad de casos positivos que se preven en las próximas semanas a pesar de la cuarentena obligatoria hasta el 31 de marzo.

“No van a venir. Si no cerramos Jujuy vamos a tener la misma curva de Italia y la misma curva de crecimiento que ha tenido Buenos Aires, tanto la Capital como el conurbano. No podemos traer extranjeros ni gente donde va a reventar la situación”, dijo enfáticamente en un evento que encabezó en la capital jujeña.

“Arrancamos con estos 15 días de cuarentena. No se si se va a levantar. China lleva tres meses y no lo levantó. No quiero meter miedo pero son realidades”, advirtió el mandatario jujeño. Y agregó: “No creo que se levante en quince días la cuarentena. Vamos a prepararnos para mucho más tiempo. Y vamos a tener que tomar medidas para la paralización de la economía, porque si no la pandemia te la va a parar pero con más costos y más vidas

Coronavirus: Ricardo Bussi es el primer político diagnosticado

El legislador tucumano advirtió que en los últimos días estuvo en contacto “con un sinfín de personas”.

El legislador tucumano Ricardo Bussi dio positivo por coronavirus y se convirtió en el primer político argentino diagnosticado. Así lo confirmó él mismo en un comunicado de prensa en el que aclaró que se siente bien.

En el día de la fecha recibí los resultados de los análisis que me realicé y quiero comunicar que dieron positivo. Me tomó por sorpresa“, aseguró el legislador del bloque Fuerza Republicana en un texto que lleva su firma y que fue distribuido a últimas hora de la jornada. 

Regresé de Brasil el 20 de febrero, así que el viaje está fuera de toda sospecha. Lo que sucede es que en los últimos días estuve en contacto con un sinfín de personas que acudieron a mi oficina por audiencias“, advirtió Bussi.

Lamento infinitamente los daños que pude haber causado, desde ya que no fueron intencionales. Y les pido a todos que nos cuidemos. Si nos cuidamos, vamos a derrotar a este virus“, continuó Bussi. 

El legislador aclaró que se encuentra “en buen estado de salud, sin fiebre, con muchas pilas, tomando todos los recaudos necesarios“. Bussi, hijo del represor y gobernador provincial Antonio Bussi, estaba en cuarentena desde la semana pasada tras sentir los primeros malestares.