Andahazi: “El lado bueno de las pestes”

Las grandes pestes marcaron un antes y un después a lo largo de la historia. Hemos hablado ya de aquella Buenos Aires castigada por la fiebre amarilla en siglo 19. Recordamos a los médicos argentinos que le dieron batalla al cólera, a los científicos ingleses que detuvieron la viruela y ayer hablamos de los Dottores della peste medievales con sus singulares trajes de hombre pájaro.

Pero no sólo la ciencia le pone el cuerpo a la enfermedad. Escritores y artistas de todas las épocas produjeron sus mejores obras encerrados en cuarentena durante las sucesivas epidemias que asolaron a cada época. Resulta fascinante comprobar cómo aquellas pestes se filtraron en tantas obras que han cobrado un nuevo sentido en cada nueva epidemia.

Hoy quiero hablar de obras y artistas para releer en esta cuarentena y descubrir una dimensión, un sentido, que antes, quizás, pasamos por alto. Giovanni Boccaccio, uno de los escritores que mejor retrataron la Edad Media, quedó huérfano por la peste.

Perdió primero a su madre, luego a su padre y después a su madrastra en las sucesivas olas de la peste negra, durante el siglo 14. Sacudido por la muerte en aquella Florencia en la que no se podía caminar por el hedor de los cadáveres, Boccaccio escribió en 1348 El Decamerón durante aquella cuarentena. El Decamerón trata de un grupo de jóvenes ricos que se hartan del aislamiento y se refugian en la campiña.

“Beber mucho, disfrutar la vida al máximo, cantar, divertirse y satisfacer todos los antojos cuando surgiera la oportunidad, y descartar todo como si fuera una gran broma”: así describía Boccaccio el ánimo de esos jóvenes que violaban la cuarentena y que, además de divertirse, narraban los cien relatos que conforman este texto inaugural.

La responsable de la peste negra es la bacteria Yersinia que usa a la pulga como vector. Europa estaba plagada de ratas que llevaban las pulgas de acá para allá. ¿Cómo entraron esas pulgas infectadas a Europa? Toda las respuestas hay que buscarlas en la cultura de cada época.

Los mongoles sitiaron Caffa, ciudad de la península de Crimea, en ese momento en posesión de Génova; por otra parte, el comercio con Oriente era cada vez más fluído. Los pueblos de las estepas usaban cueros sin curtir, las pulgas de las pieles picaban a las personas y viajaban en barcos y carruajes.

Cuando llegaron esas pulgas a Europa a través de las invasiones y el comercio, encontraron un hogar fantástico en la rata negra que habitaba los burgos europeos.

La peste marcó también la vida y la obra de William Shakespeare. La peste negra aparecía en oleadas, en brotes. Shakespeare era actor, tenía una compañía de teatro y recorría Inglaterra representando sus propias obras. La compañía tenía que llegar a los pueblos antes de la peste en una eterna carrera contra las epidemias.

En 1606 Shakespeare quedó atrapado en Londres en una cuarentena estricta. Gracias a ese confinamiento, Shakespeare escribió “El Rey Lear”, “Macbeth” y “Antonio y Cleopatra”. Ya veremos cuántas Macbeths surgirán después de este confinamiento universal que estamos viviendo.

¿Recuerdan el final trágico de Romeo y Julieta? El amor en su forma más dramática está representado en esa muerte de los enamorados al verse impedidos de vivir su romance. ¿Pero por qué no llegó a Romeo la famosa carta de Fray Lorenzo? Por la cuarentena. Verona estaba en cuarentena y Romeo nunca recibió la nota con el plan de Julieta para fingir su muerte: al verla sin vida, Romeo se suicidó.

Dice Fray Juan: “Yendo en busca de un hermano de nuestra orden que se hallaba en esta ciudad visitando los enfermos para que me acompañara, y al dar con él los celadores de la ciudad, por sospechas de que ambos habíamos estado en una casa donde reinaba la peste, sellaron las puertas y no nos dejaron salir”.

Fray Lorenzo pregunta: “¿Quién llevó entonces mi carta a Romeo?”

Fray Juan le responde: “No la pude mandar ni pude hallar mensajero alguno para traerla, tal temor tenían todos a contagiarse”.

Fray Lorenzo grita desesperado : “¡Suerte fatal!”.

Es reconfortante ver cómo la literatura nos ayuda a trascender el dolor y la enfermedad.

Quién es Félix Crous: el ex fiscal K que ahora está en la OA y busca salvar a Cristina

Es miembro fundador de Justicia Legítima y era un invitado permanente del programa “6,7,8”. En los ’90 trabajó para Marcelo Tinelli en el staff de humoristas de Videomatch. Hoy está en el centro de la polémica por haber desistido de investigar dos causas contra la vicepresidenta.


Félix Crous es el titular de la Oficina Anticorrupción y en estas horas se convirtió en el funcionario más polémico luego de que este jueves la entidad que dirige abandonara el rol de querellante en las causas Los Sauces y Hotesur, donde están involucrados la vicepresidenta Cristina Kirchner y sus hijos Maximo y Florencia, sendos investigados por lavado de dinero.

La escandalosa decisión dejó expuesta la razón que tuvo el oficialismo al designarlo en el cargo: intentar beneficiar a la vicepresidenta en los expedientes en su contra y empujarla hacia la impunidad total.

Crous acumula pergaminos para ser un perfecto exponente de la militancia K. Fue uno de los recurrentes invitados al programa “6,7,8” donde solía defender las políticas del gobierno de Cristina Kirchner y atacaba sin concesiones a opositores. Además, fue uno de los fiscales que más defendió la actuación de la ex Procuradora General Alejandra Gils Carbó. Ambos tienen en común ser socios fundadores de Justicia Legítima, el espacio que aglutina a funcionarios judiciales que comulgan con el kirchnerismo.

Previa a su llegada a la OA, Crous fue fiscal en la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) donde tuvo una participación activa en la causa que investigó la muerte de Santiago Maldonado. Pero su papel durante el curso del expediente fue vidriosa. Se encargó de aportar pruebas que insistían en la teoría de la desaparición forzada y que fueron duramente cuestionadas y desacreditadas. Incluso presentó testimonios que fueron declarados falsos. Terminó apartado de la investigación y más tarde de la Procuvin.

Curiosamente cuando Alberto Fernández lo nombró en la OA, sostuvo que la Oficina iba a tener independencia de los intereses del Gobierno. “Vamos a hacer que la Oficina deje de depender de Presidencia y que opere con autarquía y autonomía, y que se sienta libre para hacer lo que tenga que hacer”, había dicho el mandatario.

En simples palabras, la OA depende del Ministerio de Justicia y debe investigar a los funcionarios en actividad.

Crous también fue titular de la Unidad de Asistencia para causas por Violaciones a los Derechos Humanos durante el terrorismo de Estado y tuvo un papel destacado en los juicios contra los represores de la última dictadura. En su historial también hay lugar para la frivolidad. En los ’90, cuando hacía sus primeros pasos en la Justicia, fue parte del plantel de humoristas de Marcelo Tinelli en VideoMatch. Crous tenía un bolo en una de las cámaras ocultas que eran furor en esos tiempos. Personificaba al psicólogo Félix Andrade en un ciclo ficticio que conducía el médico Eduardo Borocotó. Con bromas al borde del mal gusto buscaban incomodar a los famosos que eran invitados. Eran otro tiempos.

En este contexto, el ex fiscal será demandado por la abogada Silvina Martínez, quien ha sido clave en el avance de los principales juicios de la corrupción K. La letrada anunció que hará la presentación el viernes para que se investigue si hubo “abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público”.

Con información de Clarín

Mirá también: El repudio opositor a la “consagración del pacto de impunidad para CFK”

Pandemia de impunidad K

La información, es novedosa. La opinión, es la misma que vengo manifestando hace tiempo. Los Fernández firmaron un pacto de impunidad en ese matrimonio por conveniencia. Alberto al sillón de Rivadavia y Cristina hacia la impunidad absoluta.

La noticia dice que el titular de la Oficina Anticorrupción, Felix Crous, desistió de ser querellante en dos de las causas más emblemáticas de la cleptocracia de Cristina, sus hijos y el Cartel de los Pinguinos. Crous, sin que se le cayera la cara de vergüenza, dijo que van a desistir de querellar también en otras causas con argumentos insólitos y vergonzosos. Uno de ellos dice que necesitan más personal y que se van a dedicar a causas de mayor actualidad, en obvia referencia a la avanzada que los K ya están impulsando contra Mauricio Macri y sus funcionarios. Crous es de la línea fundadora de Justicia Legítima que yo prefiero llamar “Injusticia Legítima” porque son un grupo de tareas de jueces y fiscales dispuestos a ser soldados al servicio de su jefa: Cristina.

Todos los días hay una noticia respecto del avance a paso redoblado y tambor batiente del plan sistemático para lograr la Impunidad de todos y de todas. Lo vengo denunciando hace mucho tiempo. No tienen vergüenza ni medias tintas. Cristina ordena que volteen todas sus causas, que destituyan a todos los jueces, que les devuelvan el dinero que robaron y lavaron, que limpien todos los prontuarios y que fulminen a todos los hombres de la justicia, de la política y del periodismo que se hayan animado a enfrentarla con opiniones o investigaciones rigurosas y certeras. Todos probaron o denunciaron que Cristina comandó una asociación ilícita en el gobierno más corrupto de la historia democrática argentina. Los más de 12 años del matrimonio Kirchner en el gobierno están tapizado de sobre precios, coimas, lavado de dinero, estafas, enriquecimiento ilícito y corrupción de estado.

En la tapa de mi último libro, publicado en junio del año pasado llamado “Juicio y Castigo” dice, con la foto de la abogada falsamente exitosa, que “Alberto es menos de lo mismo” y hablo de la “Megacorrupción de estado”. Junio del año pasado, insisto. La frase que generosamente sumó Jorge Fernández Díaz tiene una actualidad extraordinaria: “Este libro es un combate contra la amnesia social que puede destruir la Argentina” Es lo que está ocurriendo ahora. Hago otra advertencia: cuidemos por favor la democracia, la división de poderes y la república. Esta gente no tiene reparos en llevarse por delante el estado de derecho. En muchos aspectos son el anti sistema. Chavismo K.

La historia va a recordar al gobierno de los Fernández por tres pandemias: el coronavirus, la economía quebrada y la impunidad consagrada. Y solo los muy ingenuos o los tontos o directamente los cómplices podrán seguir diciendo que Alberto es bueno y Cristina es mala.

Los K utilizan distintos caminos y herramientas diversas. Pero todos los caminos conducen a santificar a Cristina y evitar que haya juicio y castigo que es lo que corresponde. Como si esto fuera poco lo hacen en medio de la cortina de humo y pánico que genera la pandemia entre gran parte de los argentinos. Yo avise en su momento. El barbijo no será mordaza, por lo menos en mi caso. Alberto Fernández dijo con toda claridad en su momento: yo soy igual a Cristina. En su momento, apenas Alberto selló la alianza con Cristina, hizo declaraciones en apoyo a esa mentira del Lawfare que la actual vice utiliza como excusa. Alberto compró o fingió que compró que Cristina era inocente y le salió a dar duro a varios jueces. Hace un año, dijo textualmente por televisión: “Algún día Ercolini, Bonadio (hoy fallecido),Irurzun, Hornos y Gemigniani van a tener que explicar las barrabasadas que escribieron para cumplir con el poder de turno”. Semejante apriete anticipó que: “vamos a tener que revisar sus sentencias que carecen de todo sustento jurídico y de toda racionalidad jurídica. Las cosas que han dicho de Cristina, son dantescas”.

Por eso ahora, Alberto y Cafierito van con dureza contra Macri y María Eugenia Vidal con Horacio Rodríguez Larreta sentado a su lado. “Es la consagración del pacto de impunidad”, dijeron en un comunicado, las más altas autoridades de Juntos por el Cambio. Se lo anticipé la semana pasada por estos micrófonos y el martes en TN. ¿Se acuerda?

Si alguien quiere conocer en forma detallada, cual es el plan de Cristina para lograr la impunidad para ella, su familia y el cartel de los pingüinos, tiene que repasar una pieza antológica, cargada de autoritarismo chavista. Hablo de su alegato de más de tres horas y media frente al tribunal que la está juzgando por ser la jefa de una asociación ilícita que se dedicó a saquear al estado mediante las obras públicas direccionadas y con sobreprecios y coimas monumentales. Es una exposición histórica. Es el pensamiento más descarnado y prepotente de Cristina. La causa está tapizada de pruebas, documentos y de testimonios que la incriminan. Pero ella, después de descalificar a medio mundo, terminó citando el discurso de Fidel Castro en 1953. Miró en forma amenazante a los jueces y les dijo: “Este tribunal, el del Lawfare, seguramente tiene la condena escrita. No me interesa. A mí la historia ya me absolvió. La historia me va a absolver. Y a ustedes, seguramente los va a condenar la historia”.

Cristina, altanera y enardecida alteró los tantos. Estaba en el banquillo de los acusados pero se transformó en acusadora. Tomó sus carpetas en forma enérgica, con bronca y comenzó a caminar hacia la salida. El presidente del tribunal le recordó, tímidamente que tenía la opción de responder preguntas. Ella pegó media vuelta, volvió sobre sus pasos, tomó el micrófono y gritó: “¿Preguntas? Preguntas van a tener que contestar ustedes”.

Es el ADN de su proyecto y el motor que la mueve. El problema que apareció en estos días es la ansiedad y el apuro de Cristina. Ella exige impunidad ya. Es ahora o nunca. Y esa es la factura que le está pasando a Alberto. Dicen que este fue el tema central del último cruce que protagonizaron en la quinta de Olivos, a solas y por más de tres horas. No dieron ninguna información de lo que hablaron. Es muy difícil reconstruir esa reunión. Pero varias fuentes de funcionarios cercanos y de colegas que siguen de cerca el tema, coinciden en que Cristina cuestionó fuertemente a Santiago Cafiero y a Marcela Losardo. Algunos dicen por lo bajo que llegó a pedirles la renuncia pero no puedo dar esto por cierto. Casi, casi, sería un golpe palaciego. Pero, insisto, no lo tengo confirmado. Obligar a Alberto a que se desprenda de las dos personas más cercanas que tiene en el gabinete, es igual a ponerle una pistola en la mano para que se suicide políticamente. Cafiero, es su jefe de gabinete y mano derecha en todos los temas. Y Losardo fue hasta su socia en el estudio jurídico.

Todo indica que aquellas tres horas en Olivos fueron suficientes como para que Alberto se sumara sin chistar al operativo “Impunidad ya”. Lo de Felix Crous de hoy, lo certifica. ¿De qué se queja Cristina con la agresividad que todos le conocemos? De la lentitud en cumplir con el Pacto de Impunidad. El eje central del plan es colonizar definitivamente a la justicia. Ponerle camiseta partidaria. Transformar a los tribunales en Unidades Básicas K. Por eso en estos momentos tan complejos insisten con la idea de la reforma judicial. Y muchos jueces se van acomodando por las dudas.

Alberto Fernández, confesó por televisión que un grupo de expertos lo va a asesorar respecto de ampliar los miembros de la Corte. Es la vieja trampa que propuso el ex intendente de San Antonio de Areco, Francisco Durañona: llenar de militantes incondicionales la Corte y extirpar a los jueces débiles, independientes o vacilantes.
La frutilla del postre del asalto a la justicia, será el intento de poner como jefe de todos los fiscales a Daniel Rafecas.

Sería un verdadero escándalo de complicidad que algún senador del radicalismo o del PRO, vote por este hombre que se movió con tanta parcialidad y que tantos favores importantes le hizo a los actuales gobernantes.
Ese pacto de impunidad, ese pacto negro, es el núcleo duro de coincidencias de Alberto y Cristina.

Ella está sumamente apurada y no se fija en formalidades republicanas. Nunca respetó la Constitución. Mucho menos lo va a hacer ahora.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre

Bolsonaro dijo que la Argentina “va camino al socialismo”

El presidente brasileño criticó a los que elogian la cuarentena argentina y los que remarcan la diferencia de muertes que hay entre ambos países por el coronavirus: 344 decesos contra más de 13.100.


El presidente de Brasil Jair Bolsonaro volvió a lanzar duras críticas contra el Gobierno argentino y se enfureció por una publicación del diario británico The Guardian en la que se ponderaba el trabajo de Alberto Fernández en la lucha contra la pandemia del Covid-19. En contra de esa teoría, el líder derechista sostuvo que la Argentina “va camino al socialismo” y que su país tiene más muertes por la densidad poblacional.

Así se expresó durante una conferencia de prensa en el Palacio de la Alvorada. El mandatario se metió en la disputa sobre los mejores modelos para contener el COVID-19 y elogió al adoptado por Suecia. “Brasil está quebrando, y después de quebrar la economía no se recupera”, remarcó, diferenciándose del discurso de Fernández.

Desde que el brote llegó a este país, Bolsonaro recibió duras críticas tanto por sus declaraciones como por su gestión. Primero, calificó al virus como “una gripecita”, no cumplió con las medidas de aislamiento preventivo (pese a haber estado en contacto estrecho con algunos de los 23 funcionarios de su Gabinete que se infectaron) y se rehusó a decretar una cuarentena a nivel nacional.

Ahora, el mandatario carioca aseguró que “Brasil se está volviendo un país de pobres” y que por eso la gente no puede dejar de trabajar. Frente a esto, aniquiló a los gobernadores e intendentes que decretaron medidas de distanciamiento social e insistió que sus habitantes podrían terminar en una “miseria” similar a la de algunas partes de África.

Consultado sobre la diferencia de muertes por coronavirus entre Argentina y Brasil, teniendo en cuenta que su territorio suma 13.100 muertos y casi 190.000 infectados mientras que el gobernado por Fernández tiene 344 víctimas y unos 6800 contagios, explicó:  “Es solo hacer la cuenta por millón de habitantes, pero hablemos de Suecia, que no cerró la economía. Ustedes hablan del lado ideológico, ustedes hablan de un país que camina hacia el socialismo, que es la Argentina”.

Es una certeza que su país tiene 210 millones de habitantes, más de cuatro veces y medio más que los 44 millones de Argentina, sin embargo el líder del partido Alianza por Brasil recibió duras críticas y hasta el rechazo de los habitantes del país al poner a la economía por sobre la salud.

El repudio opositor a la “consagración del pacto de impunidad para CFK”

Así se expresó Graciela Ocaña en Twitter, en la misma línea que muchos legisladores de Juntos por el Cambio que cuestionaron la decisión de la OA en retirar su acusación contra la familia K en dos causas.


La Oficina Anticorrupción (OA) renunció este jueves a su acusación contra la familia Kirchner en las causas Hotesur y Los Sauces, que se unificaron y aguardan el inicio del juicio por supuesto lavado de dinero y asociación ilícita que comandará el Tribunal Oral Federal 5.

Esta maniobra del organismo que conduce el abogado y exfiscal Félix Crous se produce en momentos de tensión en el expediente, ya que la vicepresidenta y sus hijos intentan recuperar el manejo de sus bienes.

El descargo de la oposición en las redes sociales no se demoró

Hubo 23 muertes en un día y no descartan dar marcha atrás con la reapertura de la cuarentena

Coronavirus en Argentina – El Ministerio de Salud informó un crecimiento récord de las víctimas fatales en las últimas 24 horas.


El gobierno nacional confirmó 15 muertes nuevas por coronavirus con respecto al parte verpertino difundido anoche. El salto representa un nuevo récord en los informes matutinos que suele encabezar la Secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti.

Fuentes oficiales reconocieron que este jueves se demoró la difusión del reporte porque las autoridades sanitarias estaban terminando de procesar la información que es cargada en el sistema por las diferentes provincias. Además, a diferencia de otras ocasiones, no hubo médicos invitados para difundir información vinculada a diversas facetas de la emergencia sanitaria.

Si se toman los datos de las últimas 24 horas, la cantidad de muertos en un día fue de 23, la más alta desde que comenzó la pandemia. El total de fallecidos asciende a 344. El aceleramiento de casos positivos (6.879) y de fallecidos alertó a los expertos sobre la posibilidad de que el país se encamine finalmente hacia el pico de la enfermedad.

“En relación al número total de fallecidos, 259 son de AMBA y eso representa el 70 por ciento”, aseguró Vizzotti y agregó: “Es importante compartir un indicador que vemos todos los días, que es la tasa de letalidad: muertes por coronavirus sobre casos confirmados. Esa letalidad se mantiene en torno al 5%”.

“A medida que tengamos un número de casos que aumenta, el número de fallecidos va a aumentar, por eso lo que tenemos que mirar es esa tasa de letalidad, que se encuentra estable y sobre el que tenemos que seguir trabajando”, completó.

Federico Pinedo: “Macri y Vidal han optado por un silencio patriótico” frente a la pandemia

El ex presidente del Senado, Federico Pinedo, elogió la postura de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal ante “la situación desesperante” que se disparó en el país por la crisis del coronavirus.

El ex presidente provisional del Senado Federico Pinedo destacó hoy que tanto el ex mandatario Mauricio Macri como la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal “han optado por tener un silencio patriótico” frente a la “situación desesperante” que enfrenta el país por la pandemia de coronavirus y sus consecuencias en la economía.

   “Han optado por tener un silencio patriótico y no participar de las peleas diarias, porque lo que menos necesitamos es confrontación de los dirigentes responsables por temas partidistas o personales”, sostuvo el dirigente del PRO.

   En diálogo con Radio Rivadavia, el ex legislador nacional afirmó que tanto Macri como Vidal son “figuras políticas que están muy preocupadas por la situación de angustia” que se registra ante la “necesidad de preservar la salud, la falta de trabajo y la inflación”.

   Asimismo, Pinedo lamentó que el Gobierno del Frente de Todos “cada tanto va por la línea del ataque” contra la oposición.

La Oficina Anticorrupción retira su acusación contra la familia Kirchner en Los Sauces y Hotesur

Desde el organismo explicaron que no es su función acusar en casos por lavado de dinero y que esa tarea le corresponde a la UIF.


Tal como se lo propuso desde la llegada al poder en diciembre, Cristina logró otro paso más hacia la impunidad total. La Oficina Anticorrupción a cargo de Félix Crous decidió este jueves abandonar su rol de querellante en las causas Los Sauces y Hotesur, donde se investigan supuestas maniobras de lavado de dinero de la familia K.

En dichos expedientes están acusados la vicepresidenta y sus dos hijos, Máximo y Florencia, además de los contadores y abogados que habrían intervenido en las maniobras.

Quien tiene el rol de querellante actúa como acusador en la investigación y tiene acceso al expediente. Puede además proponer medidas de prueba y recurrir las decisiones judiciales. Sin embargo, la OA ya le comunicó la resolución al Tribunal Oral Federal 5 (TOF), integrado por los jueces Daniel Obligado, Adriana Palliotti y Adrián Grunberg, que están al mando del proceso oral por ambas casos.

“El titular de este organismo ha decidido desistir del rol de querellante en la presente causa“, indica uno de los escritos del organismo conducido por Crous.

Entre las razones aseguran que las causas ya fueron elevadas a juicio y se encuentran en la etapa de instrucción suplementaria, que ya hay otra parte querellante, que es la Unidad de Información Financiera (UIF), y que los recursos humanos de la OA no son suficientes.

El escrito además sugiere que no es facultad de ese organismo acusar en casos por lavado de dinero y que esa tarea le corresponde a la UIF. “El debido impulso de la acción penal en relación con las mismas, en cualquiera de las instancias procesales que signe su trámite, se encuentra adecuadamente garantizado por la intervención de la Unidad de Información Financiera (UIF), órgano rector en materia de lavado de dinero, que actúa en carácter de querellante estatal, como así también por el propio Ministerio Público Fiscal, titular de la acción penal pública en representación del interés general de la sociedad“, subraya el texto.

Fueron cuatro años de una gran labor de Laura Alonso al frente de la Oficina Anticorrupción, para que todo el esfuerzo sea tirado a la basura de esta manera. Una vez más el kirchnerismo arremete contra el poder judicial.

El baile de Menéndez en plena pandemia y con un panorama complicado

El intendente de Merlo sube videos bailando mientras su distrito es uno de los más afectados por el coronavirus con 10 muertes y 89 contagiados.


El intendente de Merlo Gustavo Menéndez sigue demostrando sus dotes actorales en varios videos que posteó en la red social de moda Tik Tok, aunque al mismo tiempo es criticado por los vecinos por la grave situación que atraviesa el municipio por el coronavirus.

Mientras se divertía en un baile coreografiado junto a su mujer, la secretaria de Desarrollo de Desarrollo Económico Sustentable municipal, Roxana Monzón, y la pequeña hija de ambos, su distrito ya tiene 10 víctimas fatales por COVID-19.

En otro dato alarmante, Merlo tiene confirmados 89 casos confirmados, seguido de Morón con 64 y Moreno, con 50.

Jorge Fernández Díaz: “La sombra que se cierne sobre la democracia”

Un matemático, un torpe hombre común -cualquiera de nosotros-, elude la creciente violencia de su patria y emigra a un bucólico pueblo rural. Quiere armarse allí un refugio y escribir un libro, pero un grupo de lugareños comienza a hostigarlo desde el primer día. Para congraciarse con ellos, ignora sus agresiones, les da trabajo, les paga unas copas y acepta incluso acompañarlos a una tarde de caza y camaradería. Esos fascistas de bar toman cada gesto amistoso como un signo de debilidad, y van redoblando la apuesta: matan a su mascota, violan a su mujer y, finalmente, se meten a la fuerza en su casa con armas en la mano. Es entonces cuando el matemático debe hacer lo impensado, lo que tanto abomina: se ve obligado a luchar.

La primera vez que vi esta película estremecedora fue en el viejo cine Serrano, que quedaba sobre la calle Borges, y recibí un castigo divino: con mis 15 años había logrado burlar gozosamente la prohibición de la boletería, pero al salir de la sala estaba temblando de miedo; recuerdo que tomé el 39 para regresar a casa y se me doblaban las piernas. Luego, de joven, vi ese mismo film en la Cinemateca Hebraica o en el Cosmos, junto a El acorazado Potemkin y Dersu Uzala , y lo debatí apasionadamente en los cafés de la avenida Corrientes: ya se había convertido en una obra de culto y se tejían a su alrededor distintas teorías. Hace tres noches regresé a ella en YouTube, y sentí que la convulsa y añeja historia de Peckinpah guardaba en su cofre inmortal un mensaje sobre las acechanzas de este tiempo. Aquel matemático que interpretaba Dustin Hoffman en Los perros de paja encarna hoy al ciudadano medio de las sociedades occidentales: prolijo, pacífico, racional, ensimismado y cuidadoso; seguro de encontrarse protegido en la democracia eterna, consciente de que ya no deberá luchar por su libertad ni por la bonanza conquistada; negador de sus oscuros sitiadores, pasivo ante sus avances y pullas, y con una maníaca aversión por enterarse y plantarles cara.

La analogía conecta efectivamente con esta era de zozobra global, cuando cada uno busca llevar agua para su molino y cuando recrudece una visión interesada y venenosa: la democracia liberal tiene la culpa del Covid-19 y de su consecuente hiperrecesión. Ese argumento apócrifo, y el inmovilismo de los mansos e ingenuos, habilita a modificar el mismísimo disco duro del pacto institucional. La salida se vende como “más democrática”, pero en realidad lleva el germen de un peligroso autoritarismo de pospandemia. La sombra acecha a muchos países, pero tiene características inquietantes en la Argentina y también en España, donde se lee con pasión a Laclau y se habla frívolamente del “europeronismo”. La ocasión hace al ladrón, y es una época propicia para robar libertades en nombre de un bien superior y común.

Un sector del cuarto gobierno kirchnerista cree que ha llegado su hora: tiene desde el origen ansias feudales y un gen estatista y aldeano, pero ahora directamente considera vetustas las reglas de la Revolución Francesa, desdeña la división de poderes y los organismos de control, pretende reformar la Constitución y descree de la libertad de prensa. Su ideario se emparenta -una vez más- con la “revolución inconclusa” de los años 70, cuyos ideólogos escribían cartas a Madrid para convencer a Perón de que el paraíso en la Tierra se alcanzaría bajo una única premisa: “Conquistar el poder e imponer una dictadura popular” (sic). El shock guevarista pasó hace rato de moda, por eso los cráneos de La Habana, que influyen sobre el eje populista y últimamente también sobre la Pasionaria del Calafate, piensan desde hace años en una estrategia de gradualismo “revolucionario”, que consiste en llegar por los votos, desnaturalizar desde dentro las instituciones, copar el Estado, generar más dependencia por control, dádivas y subsidios, castigar con impuestos a los emprendedores y perseguir a los disidentes como enemigos ideológicos. Para los maximalistas se trata de un periplo por fases, puesto que las sociedades se resisten a la medicina y revelar el tratamiento completo asustaría a los pacientes. Aunque no lo proclamen en público, aunque solo lo compartan en las peñas o en ciertas cátedras de lunáticos y esnobs, los maximalistas siguen creyendo, como en el pasado, que la mejor democracia es una dictadura popular, concepto que el padre Benítez susurraba en los oídos agónicos de Evita. Una dictadura del pueblo no es una dictadura. El “pueblo”, como bien les explicó la viuda de Laclau, es una construcción subjetiva e imaginaria que se hace desde las vanguardias “emancipadoras” para dividir tajantemente al gentío entre patriotas y cipayos.

Alberto Fernández ha criticado la cultura montoneril de La Cámpora, sobre todo cuando esta celebró ruidosamente el Día del Montonero. Le parece que esa “épica” no puede ser de ningún modo reivindicada, pero lo cierto es que en su gabinete ampliado y en los conspicuos salones del Instituto Patria hay muchos setentistas y cultores de aquella utópica mixtura entre Perón y Fidel: allí sigue latente la chance de cumplir el interrumpido sueño setentista. Aunque sin fusiles, ese sueño es totalitario. Y por lo tanto, para consolidar un régimen de ese sesgo más temprano que tarde, los fusiles reaparecen. Miren Venezuela y Nicaragua. De mínima, cuando se toquetea la democracia, es fácil acabar en una dictablanda. Y este es el verdadero temor, a veces indecible, que se abate sobre todos: la radicalización del kirchnerismo no es un mero capricho personal de la arquitecta egipcia, sino un dogma que se susurra lúdicamente en su petit comité. Allí hablan de acabar ya mismo con “esta democracia elitista” y de crear un Estado “comunitario”. Son palabras virtuosas, pero se utilizan con la intención de disimular el objetivo principal: cancelar la democracia que fundó Alfonsín, hecha a imagen y semejanza de la experiencia europea. Con todas sus imperfecciones, ese republicanismo permitió que la civilización alcanzara la mayor concordia y prosperidad de la historia. Si en la Argentina esos objetivos no se cumplieron, no fue porque cundieran las ideas de la república y del capitalismo, sino porque se impuso una cultura populista que deformó su diseño, percudió las instituciones, corrompió los negocios, contaminó la política y se transformó en sentido común.

Ni Bachelet ni Mujica parecen acordar con aquellas ocurrencias. La socialdemócrata chilena está preocupada por los gobiernos que aprovechan la cuarentena para cercenar derechos, y siente que de esta debacle se sale con más y no con menos democracia. El líder uruguayo le advirtió al kirchnerismo que no le declarara la guerra al campo (como hizo Cristina) ni rompiera vínculos con Brasil (como amagó Alberto), pero sobre todo que no retornara a un rancio proteccionismo de los años 60. Estas voces sensatas demuestran que no todos los gatos son pardos en ese jardín, aunque a la mayoría le aburre el buen tino y prefiere “ir por todo”. Para los locales, Alberto es un mero gestor de coyuntura que al finalizar su faena dejará el trono a quienes construirán por fin el Nuevo Orden. Si somos como el matemático y practicamos la ceguera o intentamos congraciarnos, traducirán esos gestos como vulnerabilidad y avanzarán más rápidamente sobre nuestra democracia. Con lucidez política y con herramientas cívicas, no nos queda otra alternativa que luchar. Mejor que lo hagamos temprano, antes de que irrumpan por la fuerza en nuestra casa.

Artículo original publicado en La Nación