Wado-Manzur, la fórmula del fracaso

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Una aclaración de entrada: No estoy seguro de que esta sea la fórmula. Pero al cierre de esta columna, hasta los periodistas más cristinistas la estaban confirmando. Y varios esbirros de Cristina distribuyeron un afiche en las redes que dice: “Wado y Manzur y Cristina Argentina”.

Mientras tanto, le quiero dar mi opinión.

Wado de Pedro y Juan Manzur conforman la fórmula del fracaso. Al parecer, Cristina los bendijo con su dedo y por eso será la mariscal de la derrota. Se trata de una oferta electoral que incluye un doble fracaso. Por un lado el fracaso absoluto de este gobierno, el peor de la historia democrática. Ambos fueron piezas claves de una administración que destruyó al país. En realidad, Wado sigue siendo porque es nada menos que el Ministro del Interior de Alberto Fernández. No se puede lavar las manos. No puede mirar para otro lado y hacerse el tonto. Cuatro años como uno de los principales ministros lo definen como uno de los responsables del desastre que hicieron. Nos quiere engañar, igual que Cristina, su jefa y titiritera, y nos quieren hacer creer que ellos no tienen nada que ver con la miseria que instalaron en nuestra bendita Argentina.

Y Juan Manzur, que siempre se está riendo y no se sabe de qué, fue durante mucho tiempo, el jefe de gabinete de este Titanic que chocaron con todos los argentinos adentro. ¿Se acuerda que llegaba temprano a la casa de gobierno para sanatear con los cronistas? ¿Se acuerda que los chupamedias de siempre decían que el tucumano tenía “músculo político”. No se recuerda que Manzur haya tenido un solo acierto en su función y confirmó que tenía menos músculos que Woody Allen.

Por eso hablo de fracaso. Porque ellos fueron partícipes necesarios de la catástrofe cuyos principales culpables fueron y son el Triángulo de las Bermudas, es decir Cristina, Alberto y Massa.

Y digo doble fracaso porque serán los que pondrán sus nombres y caras en la boleta que recibirá un duro castigo en las urnas.

Es muy entraño y seguramente producto de la inflamación ideológica y de la soberbia de Cristina, pero no hay muchos antecedentes de que los aspirantes a presidente y vice, sean parte de una debacle estrepitosa.

El sentido común indica, que en general, los dirigentes que son catapultados a la cima de la boleta electoral son elegidos por el mérito y  por la capacidad demostrada en la gestión. En este caso insólito, es al revés. Wado y Manzur son

los candidatos paridos por la hecatombe y el derrumbe de este cuarto gobierno kirchnerista. Son los elegidos por descarte. Por default de grandes figuras o militantes taquilleros. “Es lo que hay”, dicen en voz baja en el justicialismo. “Es lo menos malo que tenemos”, se consuelan. Ocuparon y ocupan puestos claves en el mamarracho indigno del oficialismo Chocaron la calesita. Nunca hubo un gobierno tan desastroso desde el regreso de la democracia.

“Volvimos mejores”, decían y dejan una Argentina rota en mil pedazos en todos los planos. Con muchos más pobres, con mucha más inflación, con mucha más inseguridad y autoritarismo golpista y con una deuda multiplicada hasta el infinito. Y como si esto fuera poco regaron la cultura con conceptos tóxicos como la impunidad, la reivindicación de la vagancia y los aprietes mafiosos y extorsivos de sindicalistas y piqueteros.

El verticalismo mandón y mala onda de Cristina no tiene grandes candidatos. Si no se arrodillan ante su altar Cristina, ella los desecha, los humilla y los ningunea hasta que cruzan de vereda. Es lo que pasó con cientos. Para empezar con Alberto, Aníbal, Scioli y Agustín Rossi, entre otros.

Hay que recordar que opina Wado del intento golpista de su gobierno en Jujuy o de la mafia piquetera y criminal de la familia Sena en Chaco, o de Nicolás Maduro y el castrismo cubano.

Resulta increíble, pero el ministro del Interior de este gobierno, hará campaña a presidente prometiendo hacer cosas buenas que hasta ahora no las hizo. No tuvieron una sola idea razonable. No solucionaron ninguno de los problemas. Y si se les llega a ocurrir alguna salida positiva, sería bueno que las apliquen ahora porque aunque lo nieguen, están en el poder. Y la mayoría de la gente no aguanta más. Quieren ser gobierno pero son gobierno ahora.

Wado habla de futuro, pero es el ministro del interior de este gobierno. Repito, Wado es la modesta materia gris de La Cámpora, tiene acceso con Máximo, el príncipe heredero a montañas de dinero de las principales cajas que manejan. El 50 % del presupuesto argentino está en manos de los camporistas. Tienen más de 20 mil cuadros metidos como ñoquis en los pliegues del estado. Eso no les sirvió para gobernar bien ni para ayudar al pueblo con el que se llenan la boca, pero les fue útil para tener altísimos sueldos, chofer, celulares, secretarias y para sabotear desde adentro al futuro gobierno si no es kirchnerista.

Wado no acusa peso en la balanza del conocimiento popular.  En las encuestas presenciales, mucha gente no lo reconoce ni en las fotografías. A lo sumo los más informados, lo confunden con el actor Esteban Lamothe por su parecido físico. Hasta hicieron un video presuntamente creativo.

Ni siquiera puede garantizar transparencia ética. Un informe de Jorge Lanata en su momento mostró su enriquecimiento a la velocidad de la luz con sus tierras y propiedades en Mercedes.

Lo concreto que con la candidatura a presidente de Wado sería afrontar el riesgo de terminar terceros, de quedar afuera de la segunda vuelta y de llevar al peronismo a la peor elección de su historia. No tiene éxitos de gestión para exhibir, sus ideas son repeticiones calcadas de lo que dice y hace Cristina. “Es un Zannini, más joven”, lo definieron en el justicialismo. Cristina lo valora porque es el hijo de “una generación diezmada”, como lo llamó por ser hijo de desaparecidos. Pero la verdad es que con ser familiar de víctimas no alcanza para dar la estatura de candidato a presidente.

¿Se imagina este país gobernado por Wado de Pedro? Sería muy parecido o peor a este gobierno que integra Wado de Pedro? Menos de lo mismo. Eso es lo que son. Wado es menos que Alberto y Juan Manzur, menos que Cristina. Ella apuesta con esto a conservar el núcleo duro de su tropa que cada día es más chico. Pocos pero buenos, parece decir. Insisto, son mucho menos de los mismo y creo que la gran mayoría de la gente no estaría dispuesta a votarlos. Las urnas tienen la palabra.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre