Las víctimas de Milagro Sala

780

El documental de cuatro capítulos es estremecedor y se llama así: “Las víctimas de Milagro”. Es la voz de los que no tienen voz. O de los que se quedaron sin voz, mudos por pánico a la violencia y el castigo feroz de Milagro Sala. Las imágenes a cargo del director de cine, Pablo Racioppi prueban, en línea con los expedientes judiciales, los niveles asombrosos de abusos de poder, corrupción de estado y maltrato a mujeres, chicos y jubilados. Hay testimonios desgarradores como el de un joven que cuenta que fue violado en el barrio de Milagro y que ella ocultó todo. Aparecen secuencias de una batalla campal en Humahuaca donde los pobladores resistieron una usurpación de las brigadas de la Tupac y todo terminó con un balazo que asesinó al Pato Condorí y con varios vehículos quemados.

Y un sincericidio colectivo ante Carta Abierta, cuando esta delincuente, hoy en detención domiciliaria, cuenta que por orden de Néstor armaron 50 cooperativas en dos días y pusieron millones de pesos en efectivo sobre la mesa.

A confesión de partes, relevo de pruebas. Todo el mecanismo fue delictivo, autoritario y horroroso.

La voz de los jujeños pobres y humillados más los resultados electorales liquidaron el relato mentiroso.

Quisieron instalar que a Milagro Sala la perseguían por mujer, negra y coya. Y la justicia, en todas las instancias demostró que Milagro no es una presa política. Que es una mujer corrupta, violenta, autoritaria y golpeadora, sobre todo de las mujeres. Usó y maltrató a los pobres. No los defendió. Les prestaba las casas precarias que habían construido y nunca les daba la propiedad para que siempre dependieran de sus órdenes y clientelismo atroz. Si los padres no se afiliaban a la Tupac Amaru, no anotaban a sus hijos en las escuelas que ellos dominaban. Milagro organizó un grupo de choque, con disciplina, ropa y paso redoblado tan castrista como castrense y se dedicó a extorsionar a los más humildes de los humildes.

Sometió a los más necesitados. No los ayudó a liberarse, ni a valerse por sí mismos. Los hizo dependientes de sus caprichos disfrazados de ideología bolivariana. Y hay muchos testimonios en los expedientes judiciales de los cachetazos y hasta latigazos con los que ella castigaba a las mujeres. Y pensar que el colectivo “Ni una menos”, copado en su conducción por el kirchnerismo extremo, levantaba pancartas con su cara como si fuera una militante feminista. Y era todo lo contrario. Hasta la fracción cristinista de la marcha del Orgullo Gay pidió por su libertad cuando ella siempre fue homofóbica y ejerció la violencia de género.

Quisieron inventar una Che Guevara o un Evo Morales con polleras, pero fue solamente eso, un invento. La pusieron en un altar revolucionario pese a que se cansó de cometer delitos de corrupción, con violencia y autoritarismo. La llamaban “la gobernadora”, porque manejaba los fondos millonarios que le enviaban Cristina y Máximo.

Horacio Verbitsky, Eugenio Zaffaroni, Amado Boudou y Víctor Hugo Morales, entre otros cómplices, exaltaron su papel y ocultaron todas estas verdades. Decían que ella era la líder del pueblo pobre jujeño y que por eso la tenían presa. “Ella convoca multitudes organizadas”, decían.

Y en las últimas elecciones provinciales, la voz del pueblo en las urnas, terminó de desnudar esas falsedades. Hubo 25 agrupaciones que apoyaron su lista. Hasta el gremio de los empleados estatales se sumó. Y la voz del pueblo dictaminó que Milagro Sala no es una persona representativa ni querida por el pueblo. Apenas sacó el 5 % de los votos y eso que su apuesta electoral tuvo el apoyo hasta del presidente Alberto Fernández.

Fue tan pobre su resultado que quedó en el sexto lugar y no pudo conseguir ni un diputado provincial y ni un solo concejal. Perdió hasta en el barrio Alto Comedero que fue edificado por su agrupación. Sacó mucho menos votos que lo que ella decía que tenía como afiliados a la Tupac. Es porque la gente se afiliaba por miedo o por conveniencia.

No la votaron porque no la quieren. Le tenían miedo, no cariño ni respeto. El ciudadano común, sobre todo los más humildes, quiere paz social y tranquilidad para mejorar su situación económica y tener mayor justicia social e igualdad de oportunidades.

Los K se creyeron sus propias mentiras y resulta que ahora no pueden entender como la gran líder de los pobres, sacó un módico 5% de los votos.

Como si esto fuera poco, todas las fuentes consultadas en la

justicia, dicen que solo un milagro la puede salvar de ir a una prisión federal. El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales pidió que Sala cumpla un total de 7 años en la cárcel de General Güemes, en Salta. Es una delincuente condenada

No lo dice Gerardo Morales, ni la justicia de Jujuy. Lo dice la justicia federal, la Cámara de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Milagro Amalia Ángela Sala y Cristina Elisabet Fernández de Kirchner y la cleptocracia que ejercieron en forma obscena, deben tener su juicio y castigo. Si nadie paga por los robos desde el estado, la señal es que todo vale y la honradez se transforma en una mala palabra.

Milagro Sala no es una carmelita descalza perseguida por la oligarquía, los medios y el imperialismo como nos quisieron hacer creer. Y tampoco está presa arbitrariamente. Tiene 4 condenas. ¿Escuchó bien? Milagro tiene 4 condenas. Una confirmada por la Corte Suprema. ¿De qué persecución hablan?

La justicia la metió presa. Pero la gente con su voto, derribó una estatua con pies de barro.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre