Cristina
ordenó que liberen a Milagro Sala lo antes posible y que nada ni nadie los
detenga. Repito. Que nadie ni nadie los detenga: ni la ley, ni la Constitución
y ni el sentido común. Por eso, su estado mayor para la “Impunidad de todos y
de todas” avanzó con diversas operaciones lideradas por Eugenio Zaffaroni,
Horacio Verbistsky y la ministra Elizabeth Gómez Alcorta.
Cristina
ordenó que liberen a Milagro Sala porque entiende que si la delincuente más
condenada y más complicada en la justicia queda libre, todos y todas podrán
salir con mayor rapidez de la cárcel y todas las causas por corrupción se irán
cayendo aceleradamente. Ese es el plan: si logran lo más, será más fácil lograr
lo menos.
En
ese camino, hay que hacer una denuncia de extrema gravedad institucional.
Mañana van a intentar que el gobierno de Alberto intervenga la justicia de
Jujuy y eso destruye el federalismo, genera un conflicto peligroso y abre una
nueva grieta absolutamente innecesaria. ¿El resto de los representantes de las
provincias van a admitir semejante avance unitario? ¿El presidente se atreverá
a quedar en la historia como el que perpetró un mamarracho anti republicano que
casi no tiene antecedentes? Le recuerdo que el único dato disponible desde el
regreso de las instituciones, hace 37 años, fue la intervención a la justicia
catamarqueña del feudalismo de los Saadi luego del asesinato brutal de María
Soledad Morales. El país estaba conmovido por aquel femicidio feroz. El poder
político estaba involucrado y la justicia prácticamente era un apéndice del
peronismo gobernante. Eso justificó la intervención de Carlos Menem. Pero ahora
las cosas son totalmente distintas.
¿Vale
la pena pagar tanto costo político por liberar a una dirigente democráticamente
condenada, con todas las garantías y que además, tiene un bajísimo nivel de
representatividad? Milagro no produce movilizaciones importantes que pidan por
su libertad. En las elecciones internas sacó menos votos que la cantidad de
afiliados de su agrupación, la Tupac Amaru. Eso demuestra que muchos jujeños y
jujeñas humildes se sumaron porque fueron extorsionados con violencia o porque
era la única posibilidad de acceder a una vacante en una escuela o de aspirar a
tener una casa prestada por Milagro Sala. A la hora de votar, el secreto le
permitió a mucha gente, elegir otra cosa. La inmensa mayoría de Jujuy no quiere
libre a Milagro. Le tienen pánico porque fue golpeadora y autoritaria con todos
pero sobre todo con las mujeres y los más pobres. Todos recibían un trato
humillante y, en muchos casos, eran reducidos a la esclavitud. Hay decenas de
testimonios de patoteadas, malos tratos, cachetazos y hasta latigazos de Milagro
para imponer sus proyectos.
El
poder central deberá colocar todos estos elementos en la balanza ante la
posibilidad descabellada de intervenir la justicia jujeña. Alberto Fernández
estará ante ese dilema de hierro. Y todos estaremos atentos a lo que suceda
mañana.
Afuera
del Congreso, habrá una fuerte movilización convocada en las redes por
republicanos sin partido e independientes de Banquemos bajo la consigna: “Con
la justicia, No. Todos al Congreso”. Es en rechazo del intento de liberar a
Milagro Sala pero también en contra del atropello a la justicia en general a la
que Cristina quiere llenar de militantes y amigos.
La
semana pasada, el gobernador Gerardo Morales encabezó una marcha
multitudinaria, con banderas argentinas y una alerta sobre los intentos de
llevarse por delante las instituciones de Jujuy. La gente les advertía a
Cristina y a Alberto que no se atrevieran a poner sus manos en Jujuy. Que no
iban a tolerar que nadie violara el límite de la defensa de la independencia de
los poderes y las autonomías provinciales. “Jujuy no se toca”, decían las
pancartas.
Pasado mañana, todos los dirigentes
nacionales, más importantes de Juntos por el Cambio van a estar al lado del
gobernador, espalda contra espalda para rechazar cualquier tipo de
avasallamiento y atentado al estado de derecho.
Adentro
del Congreso podría llegar a ejecutarse un crimen de lesa legalidad. La
Comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por la ultra cristinista María
de los Angeles Sacnun, puede darle curso hacia el recinto al nefasto proyecto
del senador Guillermo Snopek. Si eso ocurre, con dictamen de comisión, con
mayoría simple de los votos, Cristina podría lograr su objetivo de intervenir
la justicia jujeña. Porque no necesitan una mayoría calificada para concretar
tamaña movida chavista. Si esa tragedia ocurriera, Alberto debería designar un
interventor con capacidad para destituir jueces de un plumazo.
Debería
sonar una alarma y encenderse una luz roja. Pisotear al federalismo, la justicia
y la Constitución en un mismo acto, es un paso decidido hacia convertirnos en
la Venezuela de Maduro.
Ya
lo expresó con toda contundencia un bufón de la reina llamado Brieva cuando
planteó la Conadep del periodismo y la idea de no irse nunca más del poder.
Sería la concreción del delirio “Cristina eterna” que anticipó Diana Conti.
Veremos
que actitud toma el presidente Fernández y los senadores justicialistas que no
simpatizan con Cristina. Veremos si tienen el coraje suficiente como para no
votar esta locura pinguina. Jorge Fernández Díaz dijo que sería un “punto
final” para las causas sobre corrupción, una “verdadera, monumental y
escandalosa operación de autoamnistía peronista”.
La
cleptocracia de Cristina y Milagro debe tener su juicio y castigo. Si nadie
paga por los robos desde el estado, la señal es que todo vale y la honradez se
transforma en una mala palabra.
El
operativo “libertad a Milagro” es solo un eslabón de la cadena para aprisionar
a los jueces que, entre Oscar Parrilli y Florencia Kirchner, definieron como
“orangutanes sarnosos”. Desde las PASO, se levantaron todos los pedidos de
prisión preventiva para Cristina y 15 integrantes del Cartel de los Pinguinos
se beneficiaron con libertades, nulidades o sobreseimientos.
Pero
Milagro es un símbolo.
Por
eso Horacio Verbitsky presionó tanto al Presidente Fernández en este tema.
Respaldó la intervención y en una entrevista intentó acorralar al jefe de
estado y obligarlo a una definición a gusto de su paladar antidemocrático.
Milagro
Sala no es una carmelita descalza perseguida por la oligarquía, los medios y el
imperialismo como nos quieren hacer creer. Y tampoco está presa
arbitrariamente. Tiene 4 condenas. ¿Escuchó bien? Milagro tiene 4 condenas. El
milagro es que siga en prisión domiciliaria. Eso es un verdadero privilegio.
Debería ir a una cárcel común. Pero otra vez la amenaza del bufón Brieva fue
que se iba a armar “kilombo”, asi lo dijo, si la presa se moría en la cárcel.
De
las 4 condenas, una es de un tribunal federal
de Comodoro Py, en la que se expidió hasta la Corte Suprema de Justicia.
O sea que, aunque intervengan la justicia jujeña y hagan un indulto
generalizado, esta causa que es federal seguiría en pie. Salvo que coloquen dos
nuevas juezas para lograr una mayoría en la Corte Suprema y cambien todo. Dicen
que una de las propuestas para sumarse al máximo tribunal es Elizabeth Gómez
Alcorta, militante del partido de Juan Grabois y abogada de Milagro Sala. Todo
muy imparcial y equilibrado como se ve.
Tres
de las causas en las que Milagro Sala está condenada se iniciaron durante el
gobierno justicialista, antes que Gerardo Morales llegara al poder. Fue
condenada a 4 años en la causa de Lucas Arias, a 2 años por las amenazas de bomba a policías.
La
causa llamada “Pibes Villeros” le significó una condena a 13 años de prisión.
Fue un tiempito antes de que asuma Morales. Y sacaron 29 millones del banco,
directamente de la ventanilla, como era su costumbre y se los robaron. Es
dinero que no aparece por ningún lado hasta el día de hoy. Los bolsos fueron
directamente a la casa de Milagro y como por arte de mafia, desparecieron.
¿De
que persecución de Cambiemos hablan? La mayoría de los jueces que intervinieron
fueron designados por las administraciones peronistas de Eduardo Fellner y
Walter Barrionuevo. Recibieron fondos millonarios por parte de Cristina. Eran
para construir 6.500 viviendas y dejaron 2 mil sin edificiar. Ese es una estafa
al estado por 5.500 millones de pesos a
valores de hoy.
Le
recuerdo que Alberto, le dijo a Rafael Correa, un prófugo de la justicia de
Ecuador, que lo entrevistó para la
televisión rusa que “Milagro Sala no merece estar presa” y que “su detención es
ilegal”. Eso lo dijo públicamente. En privado, le dijo al gobernador Morales
que no avala la intervención a la provincia de Jujuy. Llegó la hora de la
verdad.
Ella no combatió la pobreza. Ella combatió, maltrató y agredió a muchos pobres. Los estafó. Miente Milagro Sala cuando se victimiza y dice que la persiguen por negra y coya. Hay que sacarle la careta a los que mienten. Las mentiras no hacen milagros. La impunidad son delitos que vuelven. Solo la verdad nos hará libres.