El debate estaba suspendido desde el 17 de marzo por la pandemia del coronavirus.
Después de más de cuatro meses paralizado, este martes se reanudó el juicio oral contra la vicepresidenta Cristina Kirchner, al exministro de Planificación Julio De Vido y al empresario Lázaro Báez, entre otros, por supuesto direccionamiento de la obra pública en Santa Cruz. Debido al contexto de pandemia, el proceso se llevó a cabo de manera semipresencial con planteos de nulidad por parte de las defensas de algunos de los acusados.
La ex mandataria optó por no participar de la audiencia mediante esa vía pero sí lo hizo su abogado, Carlos Beraldi, recientemente nombrado como miembro del comité que asesorará al Gobierno en las modificaciones a la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura.
La decisión de avanzar con esta modalidad llegó después de un polémico debate respecto a las imposibilidades técnicas que adujo el Consejo de la Magistratura. Además, el órgano responsable de manejar los fondos del Poder Judicial -presidido por Alberto Lugones- había asegurado que existía una extensa lista de causas que tenían prioridad antes de la que involucra a la ex presidenta.
En total, se conectaron de manera remota unas 50 personas, entre ellas el defensor de la ex presidenta y actual vicepresidenta Kirchner, Carlos Beraldi, y acusados como José López, Abel Fatala y Nelson Periotti.
En la causa se juzga el presunto direccionamiento del 80 por ciento de la obra pública nacional en Santa Cruz a empresas del detenido Lázaro Báez, principalmente “Austral Construcciones” y supuestos sobreprecios durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.
Mejor no podía describirlo el diputado Waldo Wolff. La ministra de Seguridad de la Nación Sabina Frederic, dijo que “no hay muchos robos” y que los medios de comunicación los hace visibles”.
Otra frase del Gobierno que evidencia la falta de sensibilidad y negligencia ante el temible crecimiento del delito en la Provincia de Buenos Aires. En una entrevista para los Estados Unidos, la ministra de Seguridad Sabina Frederic se atrevió a decir que “estamos viendo hechos de violencia, sobre todo en ocasión de robo, que los medios de comunicación hacen visibles”. “No son muchos casos, pero tenemos en Argentina por suerte una gran intolerancia a la violencia y eso es algo que genera las reacciones sociales y mediáticas aun cuando no sea el nivel de Brasil y México”.
Así se expresó en una nota que le hicieron desde Washington por Benjamin Gedan, director del Argentina Project del Wilson Center, en el marco de una serie de conversaciones con funcionarios argentinos.
En su insólito análisis, repudiado por todo el arco opositor, la titular del área de seguridad nacional analizó que hubo una “inédita baja de hasta el 70%” del delito en el país durante los primeros meses de la cuarentena, pero con un crecimiento en las últimas semanas. “Creemos que el aumento del delito está asociado a la circulación. Pero sobre todo al aumento de la desigualdad, a la concentración de la riqueza y la pauperización de los sectores medios y el efecto que eso tiene en los sectores más bajos”, puntualizó.
Respecto a la pospandemia, la ministra dijo que “no quiere especular con lo que va a ocurrir”. “Nosotros estamos preparados para prevenir todo lo que podamos y reprimir cuando haya que hacerlo”.
Y en ese marco aprovechó para resaltar el contraste de su visión con su antecesora en el cargo, Patricia Bullrich. Sostuvo que no era posible demostrar lo que la ex funcionaria pregonaba, que la “mano dura” disminuye el delito. “Lo que produjo su política es un incremento en la tasa de encarcelamiento, lo que provocó un aumento de la problemática de hacinamiento. Estoy a favor de la separación taxativa entre defensa y seguridad. Además, tenemos la Gendarmería, que es una fuerza con régimen militar que cumple funciones de defensa”, aclaró.
Consultada sobre las diferencias que mantiene con su par bonaerense Sergio Berni, la funcionaria afirmó: “Nosotros no tenemos diferencias de fondo, tenemos diferencias de métodos de cómo conducir a las fuerzas. Por supuesto hay algunas cosas que él plantea en las que yo no estoy de acuerdo, o al revés, aunque él tiene mucha más exposición pública que la que tengo yo porque tenemos estilos distintos”.
La vicepresidenta avaló un tuit del ministro de Interior, Wado de Pedro, quien habló de “represión” en una marcha por Santiago Maldonado y Facundo Castro. Los detenidos tenían “bombas molotov, pedazos de metal, gomeras y otros objetos contundentes”.
Cristina Kirchner cuestionó al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por el accionar de la Policía de la Ciudad durante una marcha por Santiago Maldonado y Facundo Astudillo Castro este domingo, donde un grupo de manifestantes fueron detenidos por tenencia de elementos contundentes y bombas molotov.
La vicepresidenta mostró su enojo al respaldar el reclamo del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, quien había hablado de “represión” en sus redes sociales. “Después de varias marchas anticuarentena en las que hasta agredieron a periodistas y móviles sin que apareciera ni un efectivo de la policía de la Ciudad, hoy vimos la represión a familiares de Maldonado y organismos que recordaban el aniversario de su muerte”, fue uno de los mensajes del funcionario.
Wado tiene razón: para el gobierno de la Ciudad no todos los ciudadanos y ciudadanas son iguales. https://t.co/gU9aWHOHYd
Según fuentes policiales, a las 13 personas detenidas tras la protesta (6 mujeres y 7 hombres mayores de edad) se les secuestró “elementos contundentes” como bolitas tipo canicas, pedazos de metal, tres botellas que contenían en su interior alcohol y cal, tres aerosoles de pintura, antiparras, mascaras, limones, gomeras. Todos los aprehendidos fueron trasladados a la Alcaldía 13, debido a sus antecedentes como miembros de un grupo anarquista.
“Wado tiene razón: para el gobierno de la Ciudad no todos los ciudadanos y ciudadanas son iguales”, tuiteó CFK.
Desde su entorno no descartan esa posibilidad. “La película de 2003 no terminó, no vimos el final, y hasta que no termine, Lilita va a ser protagonista”, afirmó uno de sus dirigentes más cercanos.
En medio de las fervientes críticas de la oposición contra el gobierno de Alberto Fernández por su avasallamiento sobre la Justicia, el legislador porteño Hernán Reyes aseguró que no descarta que la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, se presente como candidata en las elecciones legislativas del 2021.
“Lilita está hablando. Está más que presente. La película de 2003 [cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia] no terminó, no vimos el final, y hasta que no termine, Lilita va a ser protagonista”, lanzó uno de los dirigentes más cercanos a la ex diputada, quien este año se retiró de la política.
Al ser consultado sobre una posible postulación de Carrió, Reyes admitió: “Yo no lo descarto, no lo sé, pero no lo descartaría. Porque lo que se está generando, otra vez, es un debate de fondo. Creíamos que iba a haber una evolución por parte del PJ, con la alternancia de los últimos cuatro años, pero están anclados en el pasado, corren atrás de la urgencia de una persona [por la vicepresidenta, Cristina Kirchner], sin proyecto político y económico, y consolidar esa matriz es un retroceso“.
En diálogo con Radio La Once Diez, sostuvo que “las razones por las que Lilita creó la Coalición Cívica siguen vigentes, por la necesidad de que ella sea una voz en la política nacional”. Al proyectar esa hipotética candidatura, el dirigente se animó a hablar del distrito por el que competiría: “Ella tiene domicilio en Provincia hace un tiempo, pero las condiciones para la Capital las tiene también. No sé el distrito, lo importante es que hay necesidad de tener un debate”, precisó.
“La Coalición Cívica está para aportar en Vamos Juntos y evaluar las posibilidades. Que Lilita sea o no, o ir a interna, no lo hemos resuelto”, finalizó Reyes.
Los sueldos de los nuevos jueces que busca nombrar el presidente rondan los $400 mil por mes.
En medio del fuerte repudio social contra el proyecto de reforma judicial K, jueces, fiscales y dirigentes de la oposición advirtieron por el excesivo gasto que demandará esta iniciativa en caso de aprobarse. Se estiman unos 5000 millones de pesos anuales que provienen de la creación de unos 279 nuevos cargos, lo que implica otro enorme esfuerzo económico para el Estado argentino en una crisis asfixiante y mientras se complica la renegociación de la deuda.
Un grupo de magistrados federales de Comodoro Py analizó en conjunto el proyecto anunciado por el Poder Ejecutivo y llegó esa evaluación a partir del costo de los nuevos salarios que implicarían las designaciones.
Los sueldos, excepto por los de los magistrados con rango de camaristas, rondan un promedio de $400.000 en la mayoría de los casos, un monto que supone unos 111.600.000 pesos mensuales, solamente en los salarios de esos cargos, casi unos 1400 millones de pesos anuales.
Ese número, sin embargo, no contempla salarios del personal ni la infraestructura que se requeriría para los secretarios y el personal a cargo de esas dependencias. La variable de la infraestructura edilicia es relevante, ya que hoy no hay lugar para instalar juzgados nuevos en Py. Por eso, quienes mencionaron un costo aproximado de 5000 millones de pesos anuales consideraron el posible costo de la implementación del nuevo Código Penal Acusatorio, la ampliación de infraestructura para instalar las nuevas dependencias y los salarios de los magistrados y de su personal a cargo para llegar a esa cifra.
Fuentes oficiales que trabajaron en la redacción del proyecto dijeron que todavía están bajo estudio los números relativos al tema infraestructura. La ministra de Justicia Marcela Losardo, consideró este fin de semana que “no es un costo tan alto”. “El costo no tiene que ser el árbol que no nos deje ver el bosque, el costo mayor es una Justicia que no nos da resultado“, consideró la funcionaria, quien deberá defender las cifras en el Congreso.
La medida, que tendrá vigencia por 15 días, se implementa desde este lunes mediante un decreto que firmará el presidente Alberto Fernández.
Alberto Fernández firmará este lunes un decreto de necesidad y urgencia (DNU) por el cual se establecerá “por los próximos 15 días quedarán prohibidas todas las reuniones sociales en todo el país”, con el objetivo de no acelerar el número de infectados por coronavirus en las zonas más afectadas.
Según explicaron desde el equipo de expertos que asesora al Gobierno, hay una razón y un ensayo. La razón es médica y está determinada porque se detectó un fuerte incremento de contagios a raíz de esos encuentros.
En el seguimiento que se hace en el sistema de salud a cada contagiado, se consulta sobre contactos estrechos y actividades para determinar el posible foco de contagio. Según indican fuentes oficiales, en las últimas semanas se registró un aumento de casos que admiten, a pesar de la prohibición en el AMBA, que participaron de algún tipo de evento social: una reunión familiar, un encuentro con amigos o alguna actividad de esa naturaleza.
Forma parte de la “trazabilidad” que se hace para determinar cómo circula el virus y prevenir donde hay posibles focos de contagio o brotes. “En general las reuniones sociales duran algunas horas, son en lugares cerrados, tienen más cercanía y se pueden relajar las medidas de cuidado y distanciamiento”, explicaron en el Ministerio de Salud de la Nación.
La apuesta de la fase 3 extendida que arranca este lunes, luego de dos semanas con aumento de casos y días con picos de hasta 6.400 y casi 150 fallecidos, se vincula con reforzar los controles sobre lo social pero no afectar, en principio, las actividades productivas.
Hay un criterio compartido en Nación, Provincia y CABA respecto a que la actividades industrial y comercial no han generado problemas severos de contagios. “En la actividad comercial funciona el control social: si vas a un comercio sin barbijo, no te dejan entrar o te piden que te lo pongas“, detalla una fuente oficial. Además existen otras normas como el distanciamiento y en general, el período de permanencia en un comercio es breve.
Eso hace que el riesgo de contagio en la actividad comercial se reduzca. A su vez, explican, las empresas suelen establecer medidas de protección y cuidado porque “a ninguna le sirve que se le contagien los empleados y tengan que cerrar por 15 ó 20 días”.
La zona gris apunta a las salidas recreativas y deportivas.
El periodista advirtió con esta maniobra buscan “salvarse”. “Quieren nombrar 443 jueces y fiscales poniendo a gente de ellos. Si no hacemos nada, nos va a afectar a todos”, aseguró.
En una nueva edición de Periodismo para Todos (PPT), Jorge Lanata centralizó su editorial en el reciente proyecto de restructuración de la Justicia que envió el presidente Alberto Fernández al Congreso, con el cual intentarán duplicar los juzgados federales y ampliar los miembros de la Corte Suprema.
“Quería empezar el programa diciendo que esta mentirosa reforma judicial es una trampa. Hay que pararla en el Congreso, en la calle, en las redes. Quieren empeorar la Justicia y si no hacemos nada nos va a afectar a todos”, comenzó el conductor y no tuvo dudas en afirmar que con esta reforma “se quieren salvar ellos”.
En el inicio del programa, se mostró un fragmento de una entrevista radial que brindó Alberto Fernández a mediados de julio del año pasado, donde el Presidente ratificaba categórico que no iba a cambiar la Justicia.
“Todos sabemos que la Justicia no es justa y el Gobierno dice lo mismo, pero quieren reformar una área sola. ¿Es raro, no? ¿Por qué? Si lo que está mal es todo“, reflexionó Lanata. Y siguió: “Quieren reformar la justicia federal, que es lo que llamamos ‘Comodoro Py’ y también la Corte Suprema. Quieren nombrar 443 entre jueces y fiscales y además aumentar la cantidad de magistrados de la Corte poniendo gente de ellos”.
Volvió a reiterar que “esta es una manera de que muchos de ellos se salven. Hace un año ganó la elección una vicepresidenta procesada en seis causas, y un exvicepresidente y un exministro de Planificación están detenidos”.
Y por último, Lanata ahondó en las implicancias a futuro que podría causar la reforma judicial. “Nada funciona cuando no se puede confiar en los jueces”, advirtió el periodista e interpeló a la audiencia: “Esto nos afecta ahora y lo va hacer más adelante (…) En un momento la historia pega la vuelta, cuando nadie condena a los ‘motochorros’ y cuando salen 4000 mil presos o cuando los pibes empiezan a pensar que si no los agarran va ser mejor salir a robar que a trabajar. No hace falta saber nada de justicia para entender todo esto”.
El senador de Juntos por el Cambio aseguró que tampoco es una prioridad y que espera que lo de Cristina Kirchner en el senado no sea una especie de venganza por la contienda electoral que tuvo con ella en la Provincia en 2017.
El senador nacional del PRO Esteban Bullrich consideró hoy que el proyecto de reforma judicial que impulsa el Gobierno representa “un ataque a la República” ya que “debilita” a uno de los tres poderes. “Es un ataque a la República porque tratar de imponer esta reforma por mayoría simple sería debilitar nuestro sistema republicano”, opinó en declaraciones radiales.
Para Bullrich, la iniciativa “no tiene consenso político” y existen “problemas mucho más urgentes que esta reforma judicial que significaría un costo de entre cinco y seis mil millones de pesos”.
Consultado sobre si la reforma judicial busca garantizar la impunidad de la vicepresidenta Cristina Kirchner, Bullrich contestó que “no en su totalidad”. “Me consta que hay gente en el Gobierno que busca una reforma judicial que tenga un impacto positivo. La reforma tiene algunas cosas que indican que no son para beneficiar a la gente sino para beneficiar a algunos dirigentes”, concluyó.
Por otra parte, Bullrich justificó el viaje familiar de Mauricio Macri a Europa al señalar que es funcionario de un organismo internacional como la FIFA, y defendió el silencio público que eligió el ex presidente sobre los problemas de la realidad argentina.
“El silencio es públcio. Con nosotros habla regularmente. Lo que hace es dejarle el lugar a los dirigentes de Juntos por el Cambio que somos los responsables de llevar la voz de quienes nos votaron”, explicó.
“Somos nosotros los encargados de lelvar adelante esa voz, no él. Él es un ex funcionario que no tiene responsabilidades (públicas en el país) y que tiene funciones en un organismo internacional, y por eso viaja”, finalizó.
Si la primera versión de la historia es tragedia y la segunda, comedia, habrá que reconocer que la cuarta es comparsa cruel, desastre anárquico, sálvese quien pueda y pueden pocos porque se encargaron de romper los botes salvavidas, no va a ser cosa que se cuele alguno de primera clase. El cuarto gobierno de la Murga “Los Pícaros de Calafate” ha demostrado que baila al compás de los greatest hits de los doce fatídicos años que van de 2003 a 2015.
Tiene su lógica. ¿Qué se votó en octubre del año pasado?
Imposible saber las motivaciones de cada votante. Unos votaron convencidos y otros votaron para que no ganen los contrarios. Algunos votaron porque sí, porque no, porque total. No sabemos por qué pero sí es claro que el 48% de los votantes del país puso un voto a favor de lo que ya había visto y vivido en aquellos doce años. Aceptaron y convalidaron cada uno de los antecedentes. Vaya uno a saber si fue su voluntad, lo cierto es que con su voto aprobaron todas y cada una de las canciones de la Murga. Nadie puede alegar engaño porque ya había ocurrido.
Desde 2003 a 2015 esta misma gente impuso un disciplinamiento ideológico en cada repartición oficial; hizo pésimos negocios con los bienes públicos que se encargaron de autoelogiar en cientos de miles de carteles y afiches a lo largo y a lo ancho del país, confirmando que son, fueron y serán los reyes de gastemos tu plata para pintar paredes con nuestras consignas; se le perdieron los misiles y fue como una jodita para Tinelli; sacó a los presos de las cárceles a través del Vatayón Militante; les dijeron a los habitantes de los barrios vulnerables que no tenían que luchar por mejorar su condición de vida, al contrario, debían festejar el día de orgullo villero siempre a cambio de un voto, en esto la ayuda de su hermano de leche la Iglesia Católica fue fundamental, a ambos les encantan los pobres siempre tan a mano para cualquier negocio demagógico; mostraron sin vergüenza un autoritarismo galopante, exhibido con fanfarronería, como un botón de superioridad moral; revolearon bolsos con tu plata siempre dentro de su propia iglesia; pesaron la guita en tus narices; apareció asesinado un fiscal al que después de muerto le colgaron todo tipo de pecados; usaron la agencia de noticias del Estado para escrachar a un periodista que contó detalles del asesinato del fiscal; nos cortaron la luz en cada verano y el gas en cada invierno; chocó un tren contra una estación con 51 muertos y 789 heridos porque entre realizar controles y recibir una coima, siempre eligieron lo segundo; enseñaron a los chicos con dibujitos de poca gracia y peor estética que Sarmiento era mala persona y que la patria grande, coso; metieron un peaje en cada puerta y hasta el que le llevaba las carteras a la presidenta se quedó con mil millones de pesos (buen momento para recordar que el dinero no hace la felicidad); recibieron miles de millones de dólares con viento a favor pero entregaron un país con un déficit del 8 %; inauguraron canillas y se hicieron aplaudir por cada cáscara de hospital que abrían como una epopeya heroica y cerraban al día siguiente porque total ¿quién les iba a reclamar?; derrocharon el dinero extraordinario de un momento extraordinario de la soja, a la que acusaron de ser un simple yuyo, despreciando una cultura agropecuaria que ha tenido que doblar la espalda y rascar los pocos dólares que entran a un país arrasado; se inventaron unas hazañas berretas y atrasadas en la que fueron héroes apoyados por la intelligentzia culposa y por los progresistas de buena intención y ávido CBU; pelearon con enemigos imaginarios siempre deformes de acuerdo a sus prejuicios; denigraron los hechos hasta el punto de que no pudieran competir con el relato; se afanaron la máquina de hacer billetes; se disfrazaron de pueblos originarios para inventarse reivindicaciones demasiado nuevas para ser ancestrales; reflotaron del arcón de los odios argentinos una grieta que ya estaba olvidada, la desparramaron en la mesa familiar y convirtieron en fanática a una generación entera; se abrazaron con los dictadores de la patria grande y las cuentas bancarias más grandes todavía; abrieron hoteles vacíos con ocupación total; multiplicaron su patrimonio y premiaron a los jueces que miraron para otro lado. En fin, hicieron todo esto y consiguieron ser elegidos nuevamente. Para eso, claro, algunos de ellos se tragaron una sopa de sapos que reíte de Wuhan y sus murciélagos. Se desdijeron de lo que dijeron, se besaron las heridas y todos juntos compañeros. Todos vimos todo. El Padrino, Buenos Muchachos y Los Soprano son Peppa Pig al lado de estos pibes.
Lo que no esperaba la murga “Los Pícaros de Calafate” es que un chino se masticase un murciélago crudo y armara este desbarajuste que vino a mostrar unas cuantas verdades. La primera y más evidente es la que siempre habían querido ocultar, una de esas viejas certezas argentinas que nadie había puesto en duda: “Los únicos que pueden manejar una crisis son los peronistas”. Porque tienen manejo de la calle, porque son pícaros, porque saben dónde tocar, a quién hacer callar, porque no tienen pruritos, porque son los padres de la avivada, te hacen los goles con la mano, porque tienen los punteros; porque le toman la leche al gato; porque en el fondo todo argentino es peronista, así esté en la UIA, en la CGT o en la Biblioteca Nacional.
Si eso fuera cierto hoy no estaríamos viviendo el desmadre que estamos padeciendo y la provincia de Buenos Aires no sería un polvorín con dos o tres casos policiales rutilantes por día que se llevan todas las cámaras porque ¿a quién importa una entradera más si ahí al lado tenés un empalamiento, una mujer violada para completar el robo, unos tipos que se llevan a un nene en un auto con la madre desesperada gritando desde la vereda? Hay tanto delito que sin una cuota de espectacularidad, no llega a las cámaras. En su maravilloso background de manejar crisis, el peronismo abrió las cárceles y le dijo a los delincuentes que salieran pero que se portaran bien, que vuelvan cuando todo termine. Nada más anunciado que esta ola de violencia. Nada. Si fuera cierto que pueden manejar crisis no hubiéramos estado encerrados 140 días en una experiencia absolutamente inédita no sólo en la historia contemporánea argentina, en toda la historia de la humanidad, digo, no hubiéramos tenido la cuarentena más larga del mundo para terminar con la curva subiendo verticalmente en Provincia de Buenos Aires, un lugar en donde la gente que se muere por coronavirus es gente que no se hubiera muerto sino era por el coronavirus según reflexionó el dicen que gobernador.
Si fuera cierto que pueden manejar crisis no seríamos el último país sin tráfico aéreo, no estaríamos empantanados con la deuda, no estaríamos en malas relaciones con el mundo, sabrían cómo salvar las empresas o cómo conseguir que no se vayan las que se están yendo.
El Tony Soprano ensamblado en Lomas de Zamora dijo que estábamos condenados al éxito. Y ya está. Si es una condena, no hace falta hacer nada. Cae por peso propio. ¿Para qué te vas a preocupar, si estás condenado al éxito? Sólo había que dejar las decisiones en sus manos y ¡ualá! la felicidad vendría con cara de Chiche Duhalde, una señora que en cualquier país del mundo cambiaría opiniones en la cola del Coto y acá la tenemos todavía como fuente de consulta de periodistas prestigiosos. Muchos años después de aquella frase deberemos entender que no hay condena, no hay destino, no es inevitable. El futuro no es una fatalidad, es una construcción. Va a pasar aquello que se construya, no aquello que se anhele. Aceptar que la única salida es Ezeiza es trabajar para eso. Nada contra quien busque un mejor destino personal pero también hay millones de argentinos que no piensan regalarle un país que puede ser tan maravilloso a unos cuantos tránsfugas con carnet.
¿Cómo se hace un país? ¿Cómo se vive el siglo XXI? Nadie sabe pero seguro que así, no es. El Presidente Coso no tiene credibilidad porque si hoy asegura que es blanco, mañana negro, pasado quizás sea gris, su palabra no tiene ningún valor. Puede decir que no habrá soberanía alimentaria sin Vicentín pero después se olvidará de Vicentín y de la soberanía y de coso y acá no ha pasado nada. También dice que la última cuarentena no funcionó, por eso manda a hacer otra igual: parece que la estrategia es ganarle al bicho por cansancio. La PresidentaVice nos lleva con sus caprichos a un enfrentamiento que nos atrasa; se sienta en su tronito del Senado a apagarle el micrófono a un senador porque a los enemigos ni justicia y vemos su espectáculo degradante, su carrerita avara por sus millones mal habidos, su sórdido entorno de testaferros enfierrados, su tiñosa existencia de ambición personal desmedida disfrazada de revolución extemporánea sólo para escaparle al final de gayola que merece por mechera intergaláctica. Los sindicalistas eternos, millonarios intocables; los empresarios de pesca en acuarios nacionales siempre con miedo a las grandes aguas; los académicos, científicos e investigadores pegados a sus puestitos burocráticos invariablemente dispuestos a abrazar al líder a cambio de un brillito para el CV; los artistas del régimen que no entienden de números ni de leyes pero son tan sensibles que aplauden por las dudas al que quizás les tire una migaja y le pase puloil a sus egos en continuo estado de desesperación; los funcionarios funcionales a las valijas y bolsos, a las licitaciones amañadas, a la delación premiada por el trucho de más arriba; los legisladores envueltos en listas sábanas que venden su voto al mejor postor y el mejor postor siempre es el mismo; los periodistas que no preguntan por las dudas: todos ellos ya no sirven para nada. Muchas desgracias por los servicios prestados, córranse que hay que hacer un país y ustedes son el problema.
Tenemos la intuición de que la salida está ahí nomás. Que está todo el potencial desparramado entre los Andes y el Atlántico. Pero en ese laberinto de grandeza nos perdemos. Los países de la región pudieron acomodarse, ¿por qué nosotros no? ¿Somos especialmente malos? ¿Qué fue de nuestro orgullo? ¿Cómo se recupera? Creyéndonos posibles, quizás. En principio estaría bueno separar la paja del trigo. No somos todos iguales. No son todos iguales. ¿Cómo va a ser lo mismo el que roba que el que castiga al ladrón? ¿Cómo va a ser lo mismo el que hace una ley a medida de Cristóbal López que el que la denuncia? ¿Cómo va a ser lo mismo el que apaga el micrófono que el senador censurado? En julio, la curva de contagios en ciudad de Buenos Aires no superó el 20%; en el conurbano, superó el 140% ¿es lo mismo? Un intendente dice que transportan droga en ambulancias municipales y la gobernación bonaerense lo defiende ¿es lo mismo que derrumbar búnkeres? ¿Es lo mismo perseguir bandas delictivas y encarcelarlas que soltar a 4.000 delincuentes? ¿Es lo mismo dar de baja a 400 policías corruptos que reincorporarlos? ¿Es lo mismo auspiciar Portezuelo del Viento que vetarlo por cuestiones partidarias? ¿Es lo mismo garantizar una jubilación por ley que le gane a la inflación que bajarla en un 20 % y dejarla a los caprichos del emperador?
En un año hay elecciones.
Cada uno de nosotros sabe qué país quiere, qué país merece. Habrá quien se conforme con una canilla y una guía para un uso no sexista de la lengua en Aysa (Malena Coso acaba de presentarla) y habrá quien exija una tunelera. Habrá quien vote chorros y habrá quien vote a quienes los ponen presos. No es una condena, no es un destino, no es inevitable. Es una democracia en una república. En las manos de los votantes está la decisión de qué música bailará la murga entre 2021 y 2023.
Antes de abrir el psicódromo, permítanme dar una información muy importante: desde este miércoles 29 de julio pueden atender los psicólogos en la Ciudad de Buenos Aires, con un estricto protocolo.
Hace meses venimos señalando que muchísimos pacientes necesitaban volver a sus tratamientos, y muchos otros precisan iniciar una terapia.
Algunos padecen trastornos de ansiedad, depresión o recaídas en adicciones a causa de la cuarentena.
Una buena parte de los pacientes pudieron continuar con sesiones online, aunque con algunos problemas: fallas en la conectividad, reticencia de las obras sociales para reconocer el pago a los profesionales y el tema del espacio íntimo que es muy difícil de lograr en una casa en la que vive una familia con múltiples integrantes.
Esto ha cambiado desde el miércoles y esperemos no volver atrás, porque hay que prestarle mucha atención a la salud mental durante todo este proceso llamado cuarentena que en nuestro caso va por los cuatro meses y medio. Me tomo un minuto para aclarar el protocolo:
-Sí o sí se debe asistir con turno. -Si por algún motivo se juntan dos pacientes, la espera debe ser afuera del edificio. -Paciente y profesional: ambos con tapabocas. -Uso de alcohol gel, desinfección de superficies entre pacientes, etc. -Si fuera posible, se recomienda el uso de mampara de vidrio o acrílico. -El paciente debe permenecer solo, sin acompañante. -Al Ingresar el profesional hará una serie de preguntas para detectar síntomas como fiebre, dolor de garganta, falta de gusto u olfato, etc.
No sólo volvieron los psicólogos, también los psicopedagogos, terapistas ocupacionales, kinesiólogos que trabajan neurodesarrollo y tercera edad y los fonoaudiólogos que trabajan con el espectro autista.
Dicho esto y celebrando esta decisión, vamos a retomar el tema del martes: ¿Cómo es vivir o trabajar con una persona contradictoria, alguien que un día te dice una cosa y al rato sostiene todo lo contrario?
Ser contradictorio, dicho así a la ligera, puede significar un simple rasgo de personalidad, se puede tratar de una persona sin convicciones ni opiniones bien plantadas que dice una cosa y rápidamente, tal vez influido por otro, sostiene lo opuesto.
En ese caso estaremos hablando de una persona más bien frágil con una autoestima baja o que simplemente no se siente con el derecho a opinar, entonces se suma a la opinión del primero que aparece con una actitud firme.
En otro nivel de análisis, tenemos casos más severos en los que la contradicción y la imprevisibilidad se presentan como síntomas de algún trastorno.
En estos casos los pacientes cargan con traumas importantes y la disociación aparece como una forma de evitar un recuerdo intolerable: de repente actúa o habla como si fuera otro que se contradice con sigo mismo.
En estos casos patológicos no hay una real consciencia ni una especulación sino todo lo contrario: las personas sufren esta disociación y un trastorno de estas características no atendido puede llevarlos a una tener una vida muy limitada.
Luego tenemos a las personas que utilizan la contradicción como una herramienta para manipular a los demás. Una deliberada y evidente manera de acomodarse en el lugar conveniente en un momento determinado. ¿Les suena conocido?
No sólo no es un padecimiento psiquiátrico, sino que, al contrario, pueden llegar a causar mucho sufrimiento a los demás. Son personas cuyo manejo emocional excede el mero rasgo de la personalidad y pueden convertirse en verdaderos psicópatas.
¿Les pasó alguna vez de tener una charla con un jefe, por ejemplo, en donde quedaron claras ciertas pautas de trabajo y luego a otro integrante del equipo la misma persona le dice lo puesto?
Suelen ser personas que encuentran un traje para cada ocasión, hacen una rápida evaluación de los lugares de poder de cada uno y actúan exactamente como les conviene.
¿En qué radica la conveniencia? Eso puede cambiar. No importa el objetivo, se puede tratar de ganar más dinero, lograr un puesto de trabajo, aumentar el poder, perjudicar a un rival, o simplemente agradar a los demás.
Lo que más llama la atención de estas personas es el desapego por la verdad, por las convicciones. Como decía Groucho Marx, “estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.
La frase define esas personalidades calculadoras y manipuladoras que se ponen el traje conveniente según quien sea el interlocutor. El problema es que todos, absolutamente todos, aún quienes deciden creerle, se quedan con la amarga sensación de no saber quién es esa persona.