Diego Leuco: “Alberto Fernández está cada vez más acorralado”

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“Sus contradicciones minaron su credibilidad, devaluaron su palabra y su figura presidencial. N ohubo una sola decisión que no haya ido en favor de los deseos de cristina”. El editorial de Diego Leuco en Ya Somos Grandes por TN.


Este primer año de Alberto Fernández nos muestra a un presidente cada vez más acorralado.

Lamentablemente el análisis del primer aniversario de lo que claramente es el cuarto gobierno Kirchnerista no puede ser bueno. Y lo decimos así porque ni Cristina lo considera bueno. Todo lo contario, cada vez que puede ella lo critica y dice que no tiene nada que ver con el Poder Ejecutivo, sin nombrar a Alberto Fernández, y que en el Instituto Patria lo llaman el ‘trovador de Olivos’. Esa es la manera descalificatoria con la que CFK se refiere al presidente y hasta lo relaciona con un presidente que no terminó su mandato.

El presidente está acorralado por varias cosas. Primero por sus propias contradicciones, como nunca ante sen la historia, este presidente se transformó en el rey de las contradicciones. Sergio Massa es un tipo de convicciones inquebrantables al lado de Alberto, que rompió todos los récords de las contradicciones cuando llegó a contradecirse en una misma frase, cuando quiso criticar a Grabois por tomar tierras y al final de la nota dijo “de todas maneras no es una mala idea”. Albertismo ilustrado.

Estas contradicciones de Fernández minaron su credibilidad y devaluaron su palabra y su figura presidencial. A punto tal que ni con un megáfono y cara a cara con su interlocutor logró generar el respeto suficiente para que los barras detengan su actitud en el velorio de Maradona.

Alberto es el primer ejemplo de triple o cuádruple contradicción al mismo tiempo. Piensa A, dice B, hace C y finalmente ejecuta K. No hubo una sola decisión de él en este primer año de su gobierno que no haya ido en favor de los deseos de cristina. Incluso de los más oscuros e inexplicables.

Está acorralado por CFK. Ella hizo y deshizo a su antojo, con mayor libertad e impunidad de hasta cuando era presidenta. Decidió expropiaciones, atropellos judiciales, modificó leyes, cambió cálculos previsionales, humilló sin vergüenza al presidente y sus ministros, sacó ministros de Alberto, puso a ministros propios. Hizo de todo, cristinismo al palo.

Esto además le generó al Gobierno otro nivel de acorralamiento que ya es peligroso. El ideológico. En su afán de no hacer enojar a Cristina, Alberto y sus funcionarios que no funcionan no se animan a contradecirla en temas graves.

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