Andahazi: “La gripe que mató a 50 millones”

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En nuestros viajes a través de la historia, el jueves pasado habíamos quedado en los albores del siglo XX. A diferencia de los historiadores, los escritores solemos detenernos en los pequeños detalles que las enciclopedias pasan por alto y que, sin embargo, modificaron la el curso de los acontecimientos y cuyas consecuencias llegan hasta nuestros días.

El Covid19 nos ha obligado a fijar la mirada en las epidemias y plagas que asolaron al mundo. Lo que antes era un dato enciclopédico accesorio, de pronto tomó la espesura real del drama.

Hemos hablado de los sucesivos brotes de peste negra, del cólera y recordamos a los artistas que produjeron sus mejores obras en medio de la muerte, mencionamos los cambios sociales que provocaron las epidemias y cómo los gobernantes hicieron uso o fueron víctimas de ellas.

Hoy vamos a conocer una epidemia que tuvo varios puntos en común con este coronavirus que hoy nos castiga. La gripe española produjo 50 millones de muertes hace apenas 100 años, cuando ya existían los aviones y el cine, por ejemplo.

Por alguna razón la humanidad guarda poca memoria de este brote tan devastador que quintuplicó los muertos de la Primera Guerra Mundial. Quizás hayan sido demasiadas tragedias juntas. Tal vez el hecho de que se haya apagado después de ese virulento brote, la convirtió en un mal sueño, en algo espantoso pero superado.

Lo cierto es que los años ‘20 trajeron esa felicidad un poco maníaca que se dió entre guerras y que ocultó bajo la alfombra a la influenza más mortífera que hayamos experimentado. Así es, la Gripe española es un virus influenza A del tipo H1N1, pero en su derrotero fue adquiriendo una potencia letal, al punto de que mató al 20 % de los infectados.

Siempre que hablamos de epidemias encontramos un contexto que favorece el movimiento demográfico, y el de 1918 no podía ser más eficaz en el peor de los sentidos.

La Primera Gran Guerra comenzó en el ´14 y terminó en el ´18, involucró a las principales potencias de Europa y otras del mundo que conformaron alianzas estratégicas. Estados Unidos no formó parte de los Aliados, pero se incluyó como un “poder asociado”. Pongo especial acento en el carácter global de la guerra porque aquí radica el secreto de cómo se diseminó el virus alrededor del mundo.

Durante la guerra, los países involucrados, como suele ocurrir, manejaban un discurso exitista y un gran poder de censura sobre la prensa. Todo indica que las muertes habían empezado en el 17 y constituían un importante razón de bajas en el campo de batalla, pero las noticias no llegaban. La franja etaria que constituían los soldados era la más vulnerable, de 20 a 40 años.

No importaba que se tratara de fuertes y entrenados militares. Las personas más añosas, en cambio, tenían en su sistema inmunológico información que les permitía sortear el virus con facilidad; a diferencia de lo que sucede con Covid19, los jóvenes caían como moscas por la neumonía bacteriana secundaria que provocaba el ataque de este virus.

En España la Gran Guerra era llamada Guerra Europea, porque permaneció neutral. Entonces se produjo un fenómeno social importante. Como los países europeos enviaban a sus hombres al frente, cientos de miles de puestos de trabajo quedaron vacantes y muchísimos españoles se desplazaron a Francia, Inglaterra y otros países en busca de trabajo.

Otro movimiento importantísimo significó el regreso de las tropas después de la guerra: los soldados llegaban enfermos y contagiaron rápidamente a sus compatriotas. En 1918 se había puesto de moda en España una Zarzuela llamada “La canción del olvido”. El tema principal era “El soldado de Nápoles” y el estribillo era muy pegadizo.

Como al regresar a España los trabajadores traían el virus y en ese país no sufrían la censura de la prensa que padecían las naciones de la guerra, la enfermedad comenzó a ser noticia sólo en los diarios españoles.
Los países en guerra no se querían mostrar débiles ni desmoralizar a las ya castigadas tropas, y menos aún advertir sobre el drama que significaban los soldados que volvían enfermos y agotados.

La enfermedad se relacionó primero con aquella zarzuela alegre, qué paradoja; se la llamaba la gripe del Soldado de Nápoles en referencia al estribillo que cantaban todos en España, y luego directamente “Gripe española”.

En España, en cambio, se le decía la “Gripe europea” porque desde un principio habían notado la relación de la enfermedad con el decurso de la Guerra. En el año 20 el brote de gripe española se apagó mientras se encendían las luces de un mundo que viviría cambios sociales rotundos.

¿Qué cambios tuvieron que ver con esta cruel epidemia? Muchos. El ingreso de la mujer a la industria, por ejemplo, pero eso te lo cuento mañana.