Merkel o Cristina: la gloria o Devoto

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La diferencia de estatura política entre Angela Merkel y Cristina Kirchner es similar a la distancia en kilómetros que existe ente Alemania y Argentina. Es abismal. Yo sé que las comparaciones son odiosas. Pero fueron los seguidores de Cristina los que se animaron a subir al ring a su líder. Todo empezó con la torpeza del senador formoseño José Mayans. Comparó a un señor feudal de una de las provincias con mayor pobreza de la Argentina como Gildo Insfrán con Angela Merkel, la mujer más admirada de uno de los países más prósperos y desarrollados del mundo como Alemania.

Son jugadores de distintas ligas. Son incomparables. Pero insisto. El fanatismo y la ignorancia de Mayans, cometió esa herejía que perjudica notablemente a sus jefes políticos. Y encima cometió un error de información gravísimo que demuestra su liviandad a la hora de argumentar sus posiciones. Dijo que Merkel tenía 5 mandatos y que, sin embargo, para el periodismo, era la campeona de la democracia. Y que Gildo era muy criticado pese a que también tenía 5 mandatos. En realidad Merkel se está retirando del poder con 4 mandatos que comenzaron en el 2005. Es decir que hace 16 años que está en el poder de una democracia federal y parlamentaria que se lo permite. Y Gildo está en el poder hace 33 años, 25 como gobernador y 8 como vice.

Frente a esta pelea desigual que propuso Mayans, en las redes sociales del oficialismo, le cambiaron de rival a Merkel y subieron al ring a Cristina. Y aquí la comparación tampoco favorece a la dirigente pingüina. Todo lo contrario. Son como el día y la noche.

Angela Merkel fue despedida desde los balcones de su país con 6 minutos de aplausos sostenidos. Condujo a la nación a un lugar de progreso e innovación inigualable y pudo encontrar consensos entre los pensamientos de centro socialdemócrata y social cristiano. Fue elegida como la mujer más poderosa de Europa durante 14 años consecutivos por la revista Forbes. Presidió el G-8 y la Unión Europea.

Cristina es una de las dirigentes políticas con mayor imagen negativa pese a que fue dos veces presidenta de la Nación y actualmente es vice y jefa del jefe del estado. En aquella campaña de su reelección, prometió mejorar la calidad institucional del país y dijo que Alemania era el espejo de referencia. No lo aclaró, pero en lugar de direccionar el país hacia Alemania fuimos a tejer relaciones carnales con los países más autoritarios y chavistas. Tal vez habló de llevarnos a la calle Alemania y no nos dimos cuenta.

Angela Dorothea tiene 66 años, nació en Hamburgo pero como era hija de un pastor luterano que fue trasladado a la ciudad de Templin, desde los 6 años, tuvo que vivir bajo la terrible dictadura de la Alemania comunista. Se recibió de Física-Química en la Universidad de Leipzig y su doctorado sobre física cuántica fue calificado como sobresaliente. Es valorada por su disciplina, austeridad republicana y jamás tuvo ni siquiera una sospecha de corrupción.

Cristina dentro de dos semanas cumple 68 años, se recibió de abogada en la Universidad de La Plata en plena dictadura militar y se trasladó a Santa Cruz. Allí fundó un estudio jurídico con su marido Néstor y se dedicaron a enriquecerse con criterios usureros y aprovechando una ley nefasta que les permitió quedarse con casas de gente que no podía pagar las cuotas. Jamás presentaron ni un habeas corpus por los detenidos y desaparecidos del terrorismo de estado. Cristina es la ex presidenta con más causas por corrupción de la historia y lideró un mecanismo de recaudación ilegal y colosal que quedó registrado en los cuadernos de Centeno. Estatizó la fábrica de hacer billetes para ocultar la estafa de su vice, Amado Boudou, entre otras trapisondas.  En las marchas de los banderazos la califican de “chorra” y muestran una muñeca inflable gigante con su rostro y vestida con traje de presidiaria.

Angela suele vestir siempre blazers grises y azules, abotonados y pantalones, convive con su marido en un departamento de clase media donde entre ambos realizan las tareas hogareñas como lavar, planchar y cocinar. No tienen empleados en su casa. No tienen ni relojes de oro ni joyas ni hoteles ni carteras Luis Vuitton.  Una periodista le preguntó si no tenía otro trajecito porque la vió ataviada con uno que utilizaba en forma reiterada y ella le contestó con cortesía y firmeza: “No soy modelo, soy una  empleada del gobierno”. Recuerdo la vergüenza ajena que produjo un tuit de la diputada cristinista Gabriela Cerruti burlándose del calzado sencillo que utiliza la canciller alemana. “Yo con los zapatos de Merkel no te voy ni al super”, escribió en las redes. Se armó un revuelo bárbaro con respuestas muy agresivas que decían que ni ella ni Cristina le llegaban a la altura de los zapatos a la líder de Alemania.

Cristina se viste con diseñadores top, luce joyas de altísimo valor, algunas de las cuales tuvo que esconder después de una certera denuncia de Graciela Ocaña, es ultra millonaria junto a su familia, posee hoteles y propiedades en Recoleta, Puerto Madero y El Calafate y todo su elenco de ministros y secretarios también se enriquecieron a la velocidad de la luz. Luce un Rolex presidente en su muñeca y es una experta decoradora de ambientes con el dinero ajeno.

Angela Dorothea, utilizó la cadena nacional de televisión una sola vez en sus 16 años de mandato. Fue a propósito de anunciar la gravedad de la pandemia del coronavirus. Antes solo se había limitado a breves mensajes navideños. En la intimidad tiene un gran sentido del humor y se atreve a imitar a figuras conocidas como los ex presidentes Nicolás Sarkozy o a Barack Obama, por ejemplo.

Cristina Elisabet usó y abusó por horas y horas de las cadenas nacionales como nunca lo hizo nadie en la historia. Los empleados de la Quinta de Olivos y de la Casa de Gobierno cuentan que no podían mirarla directamente a los ojos y que su mal humor y tono de voz eran elevadísimos.

De hecho todos escuchamos grabaciones telefónicas donde trata a colaboradores muy cercanos de “pelotudos” y al actual presidente del PJ, le dice que “debe suturarse el orto”.

Angela tiene una frase de cabecera que la emparenta con Mostaza Merlo: “Paso a paso”. Cristina conoció a Mostaza por el fanatismo racinguista de su marido y su hijo.

Angela no utilizó la gestión como agencia de colocaciones para darles trabajo a familiares y amigos. Fue respetuosa y generó mucho respeto sin producir temor, solo mostrando liderazgo, firmeza, convicción y capacidad. La llaman “La dama del mundo”. Otra periodista la consultó por los motivos del fuerte gasto en educación que había incrementado año a año. Merkel respondió que invertía tanto en educación “porque los ignorantes nos cuestan mucho dinero”.

Hay otra frase de Merkel que quedará en la historia y que nuestros políticos deberían internalizar: “Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los  conocen de antemano. Por eso se hace elegir para gobernar con el propósito de corregir esos problemas. Culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”.

En un momento de su mandato, los jueces, médicos e ingenieros que trabajan para el estado le pidieron que equiparara sus sueldos con los más altos que son los de los docentes. Y ella se preguntó en voz alta: “¿Cómo  hago para nivelar los salarios de ustedes con las personas que los formaron y los educaron?”.

Los números de Alemania producen envidia y no tienen ninguna referencia ni que se les acerque a los de nuestro país. Es la cuarta economía del mundo y la principal potencia de Europa. El ingreso per cápita es de 38 mil euros anuales, la inflación siempre es menor al 1 %, la desocupación no llega al 6 % y tiene 800 mil empresas entre las que se encuentran las 500 más importantes del mundo. Es un gran exportador de vehículos, computadoras y medicamentos. 

Cristina se autopercibe como arquitecta egipcia o abogada exitosa. Pero nunca ganó un juicio, aunque lo perdió varias veces. Ella metió en el estado a casi toda su familia. Máximo, Alicia, las sobrinas Mercado, Carlos Santiago, el primo de Néstor y le dio obras y dinero con sobreprecios a los amigos y cómplices del poder para que volvieran como coimas y lavado de dinero.

Cristina permitió que Aníbal Fernández dijera que “en Alemania había más pobres que en la Argentina” y eso no le significó que tuviera que abandonar el poder para siempre por semejante burrada. Todo lo contrario, dicen que Aníbal en cualquier momento vuelve al gabinete. Esperemos que no diga que este es uno de los países del mundo que más aplica la vacuna, como dijo Santiago Cafiero, en otro papelón antológico. Hoy Argentina comparte con Venezuela los mal altos índices de inflación y pobreza de América Latina.

Angela Merkel se va a su casa con el deber cumplido y su nombre grabado a fuego en lo mejor de la historia política de Europa. Se lleva prestigio intelectual y el reconocimiento de la mayoría de su pueblo. Vuelve al llano con la frente alta y las manos limpias.

Cristina sigue aferrada al poder con el único objetivo de acceder a la impunidad que le permita limpiar su largo prontuario y saciar su sed de venganza. Todavía no se retira. Es una reina que quiere garantizar la continuidad de la dinastía con el príncipe heredero, Máximo. Quedará en la historia como la primera mujer electa y reelecta presidenta pero también tendrá una mancha gigantesca en su imagen producto de la cleptocracia autoritaria que lideró.

Angela y Cristina, unidas por la política. Son antagónicas. Son los nombres de los dos caminos posibles que puede tomar un país. La gloria o Devoto.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre