La violencia K contra Iglesias

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El diputado nacional kirchnerista Carlos Alberto Vivero debe ser expulsado de la Cámara.

El presidente del cuerpo, Sergio Massa, ya lo tendría que haber suspendido. La violencia física ejercida por Vivero contra Fernando Iglesias, en el pasillo del Congreso, es mucho más grave que el beso en un pecho que el diputado Juan Ameri le dio a su novia, en plena sesión por Zoom. Si Ameri fue obligado a renunciar de inmediato, Vivero debe seguir el mismo camino y abandonar su banca. Vivero, que ya tiene antecedentes violentos por los que estuvo detenido unas horas en Zapala, le dio un empujón provocador a Iglesias que lo hizo trastabillar. No pudo concretar sus intenciones de trompearlo porque  la gente de Seguridad del Parlamento lo impidió. Iglesias, puso sus manos detrás de la cintura y se limitó a poner la otra mejilla. Hay muchísimos testigos. Vivero reconoció el hecho aunque intentó minimizarlo. Una rápida recorrida por sus redes nos permite encontrar que trató a Macri de “vago de mierda” y de “sorete y rata” a Alfredo Cornejo, entre otras maldiciones.

Iglesias recibió la solidaridad de medio mundo pero lo más grave es que algunos kirchneristas a través de las redes sociales, justificaron la agresión e incitaron a que el “castigo fuera más contundente”. El mismo patotero Vivero escribió en Twitter lo siguiente: “caerán los que opriman la esperanza de mi pueblo… caerán los que coman su pan sin haber sudado… caerán con la violencia que ellos engendraron”.

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Estas palabras pertenecen a una canción del Padre Diego, un sacerdote peruano y tercermundista, pero, se trata de una propuesta grave y muy peligrosa. Sobre todo cuando dice “caerán con la violencia que ellos engendraron” o que “ellos mismos han buscado”, según la letra original. Es la glorificación de la violencia. Ellos hacen justicia por mano propia. Dicen: Ustedes se la buscaron. Nosotros somos violentos porque es lo que se merecen. Esa es la semilla de las peores experiencias. Sin juicio pero con castigo.

Esa idea repugnante es la que empuja a los dictadores de todo tipo. Desde Jorge Rafael Videla a Nicolás Maduro. O a los que se creen dueños de la verdad y de la vida de los que piensan distinto y apelan al crimen como método revolucionario, desde López Rega a Firmenich. Caerán los opresores y yo soy el que digo quienes son los opresores. Absolutamente repudiable.

En democracia lo único que sirven son los argumentos y el diálogo. En el contrato democrático de 1983 todos nos comprometimos a resolver por la vía pacífica los conflictos y a no apelar nunca más a la violencia. Nunca más, es nunca más. ¿Lo habrá entendido el diputado Vivero? Debe ser expulsado por inhabilidad moral. Si el oficialismo mira para otro lado dejará registrado un antecedente muy grave.

Si Alberto y Cristina tienen como modelos de líderes a Gildo Insfrán, Hugo Moyano y Nicolás Maduro, estaremos en problemas. Porque estos personajes  son lo contrario al tipo de dirigentes que necesitamos. Los señores feudales, los mafiosos extorsionadores y los narco dictadores están a las antípodas de las necesidades y esperanzas de los argentinos.

Hay que ser muy drástico en la sanción para frenar en seco la prepotencia de los que pretenden arreglar todo a las patadas. Vivero traspasó un límite y hay que ponerle un límite. Diputados es el lugar de los representantes del pueblo, de los consensos y los disensos y el mensaje de la violencia física en ese lugar es nefasto. Sobre todo frente al silencio cómplice del kirchnerismo. Durante el gobierno anterior, estos legisladores celebraron y alentaron a la turba que arrojó 14 toneladas de piedras contra una de las casas de la democracia y los debates. Leopoldo Moreau y Horacio Pietragalla le tiraron el micrófono y se le fueron encima a Emilio Monzó quien era el presidente del cuerpo en ese momento.

Es cierto que el diputado Fernando Iglesias juega fuerte con sus palabras cargadas de pasión y va a fondo con sus ideas. Les puede gustar o no su estilo. A muchos los irrita y a otros los seduce. Cada uno es dueño de sus preferencias. Pero nunca agredió físicamente a nadie ni tiene una sola acusación seria de corrupción. Es irónico, combativo y no tiene pelos en la lengua para desnudar hipocresías o preguntar las cosas que todos necesitamos saber. Por ejemplo, si el diputado Sergio Massa también es un vacunado VIP.

Carlos Alberto “Beto” Vivero no es cualquier militante. Es el jefe de la agrupación Kolina de Neuquén y depende de Alicia Kirchner, gobernadora de Santa Cruz y ex funcionaria de la dictadura de Videla. 

El Mahatma Gandhi  demostró su sabiduría cuando sentenció que “la violencia es el miedo a las ideas de los demás”.

Esta actitud pendenciera se produjo en el marco de varios avances sobre la convivencia pacífica. Desde la feroz represión en Formosa con heridos de balas de goma, hasta el ingreso de un grupo de sindicalistas de la CTA que invadió y vandalizó el diario Río Negro y atacó a dos trabajadores.

A medida que se van consolidando los fracasos económicos y sanitarios del gobierno de los Fernández, algunos de sus militantes y dirigentes se desesperan y se van poniendo más irracionales y agresivos. El único camino es denunciar el aumento de los aprietes y no responder de la misma moneda. Se equivocan aquellos que claman venganza. Se sabe cómo comienza la violencia, pero no se sabe cómo termina. El ojo por ojo nos lleva a construir una sociedad ciega. Nunca más la violencia, es el primer mandamiento de una República democrática. Y eso es sagrado.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre.