La traición de Juntos por el Cargo

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El día del inocente y a la velocidad de la luz, gran parte de los legisladores bonaerenses de Juntos por el Cambio traicionaron el contrato electoral. Mayoritariamente los legisladores del PRO y los radicales, aprovecharon una fecha en la que los ciudadanos están con la guardia baja, entre la Navidad y Año Nuevo, para violar un valor republicano que habían convertido en bandera.

Entre gallos y medianoche, sobre tablas y sin debate en comisión, aprobaron que los intendentes tengan la posibilidad de presentarse a la reelección aunque cumplan dos mandatos en el 2023.

Los intendentes que se perpetúan en sus cargos son uno de los motivos de la “degradación de la democracia” que venimos padeciendo desde hace años. Hay diez distritos del Conurbano que solamente han tenido intendentes peronistas desde 1983. Por supuesto que en general, son los municipios más pobres y con mayor clientelismo: La Matanza, José C Paz, Lomas de Zamora, y siguen las firmas. Alejandro Granados gobierna Ezeiza hace 26 años. Igual que Mario Secco en Ensenada

La alternancia es un pilar de la democracia republicana. La permanencia eterna en un cargo es un rasgo de las monarquías absolutistas o de las tiranías de derecha o de izquierda.

El senador radical Alfredo Cornejo logró durante su gobernación que Mendoza incluyera en la Constitución de la provincia la prohibición de la reelección de los intendentes por más de dos períodos.

Evitar que los intendentes o gobernadores se conviertan en Señores Feudales como Gildo Infrán, por ejemplo en Formosa ayuda a que los funcionarios formen nuevos dirigentes que puedan sucederlos y que contribuyan al cambio generacional. Para que le den oxígeno a tanto encierro sobre sí mismos.

Por varios motivos, Es muy grave lo que hicieron los legisladores radicales y del PRO.

Primero, por el resultado concreto. Barones del conurbano, reyezuelos de la pobreza y la marginalidad, con empleo público y planes sociales van a intentar quedarse hasta el 2027.

Segundo porque Juntos por el Cambio prometió combatir estas formas del autoritarismo populista y, sin embargo, votó con entusiasmo para mantener semejante enfermedad institucional.

Tercero porque se igualaron con los kirchneristas a los que decían combatir políticamente. Acá no hubo grieta. Cristina, Axel y Máximo se anotaron un triunfo político espectacular porque demostraron que “todos son lo mismo”, concepto peligroso que dinamita la calidad del sistema y la confianza del ciudadano. Anoche, indignado, el senador Luis Juez, con la boca cargada de insultos y verdades dijo que en el barro, nada luce. Y eso es lo que logró el kirchnerismo. Que Juntos por el Cambio fuera al barro en el que ellos se mueven muy bien desde siempre.

Y el cuarto motivo, es la exhibición obscena de falta de conducción, la anarquía que exhibió Juntos por el Cambio. Más que una coalición opositora parecieron un grupo de cuentapropistas ocupados y preocupados por defender sus privilegios y su quintita.

No quiero involucrar a todos los dirigentes de Juntos por el Cambio, porque muchos mantuvieron la dignidad. La Coalición Cívica, por ejemplo. Luis Juez, como le dije. María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo o Alfredo Cornejo ex presidente del radicalismo.

Pero hay autoridades que avalaron y fogonearon esta traición y esta defección que deben explicar este grave daño simbólico. Y digo grave porque potencia no solamente el peligroso “son todos iguales, son una mierda”, sino que asfalta el camino al que se vayan todos, la anarquía y el surgimiento de personajes nefastos y anti sistema de los extremos ideológicos como Bolsonaro o Boric.

Se abrió una grieta profunda en Juntos por el Cambio. La falta de liderazgos fuertes en la coalición y en los partidos que la integran, es demoledora y pone entre signos de pregunta su propia subsistencia. No quiero ser agorero. Pero no se puede ocultar que Juntos por el Cambio nunca estuvo tan cerca de la fractura y de desnudar la debilidad de sus conducciones.

Vidal dijo “es un día triste y de retroceso para la democracia de la provincia”. El intendente de Lanús, Néstor Grindetti relativizó su poder en el distrito y le pasó la factura porque se fue a la Capital.

No hay un dirigente en el Pro que pueda ordenar la diversidad de las decisiones. Vidal se fue y eso generó un vacío de poder. Diego Santilli recién llega de otro distrito y ningún intendente le da autoridad como para que pueda llevar la voz cantante. Por eso no dijo ni una palabra. Y el presidente formal del PRO, Jorge Macri también se fue de funcionario a la Ciudad de Buenos Aires. La política se conduce con ideas, coraje y con el ejemplo de poner el cuerpo en el territorio.

El presidente del radicalismo bonaerense, el joven e inteligente Maxi Abad, prometió renovación, pero el resultado de anoche demuestra que volvieron a las viejas prácticas del radicalismo del chiquitaje y del sistema del toma y daca que instaló el peronismo.

La gran figura taquillera del “nuevo” radicalismo, el doctor Facundo Manes, casi no jugó ningún papel. No se expidió al respecto. Así tampoco se construye liderazgo. No solo en campaña hay que marcar rumbos. Nada peor le puede ocurrir a Juntos por el Cambio que comportarse de la misma manera que el peronismo que hundió a la provincia en cifras sociales aterradoras y prácticas corruptas.

Porque acá viene el otro tema, tal vez el más grave. Por ahora es una pregunta pero puede ser una investigación. ¿Qué negoció la UCR y el PRO bonaerense con los kirchneristas? ¿Cargos, subsidios, ayudas económicas a distritos o cosas que no se pueden probar por ahora?

Martín Tetaz, el flamante diputado y político, explotó de bronca con un tuit: “Ojalá que todos los intendentes que se votaron la re re, pierdan la próxima elección. La gente está harta y se los vá a hacer pagar”.

Ayer le dije que la oposición estaba jugando con fuego. Peleas internas por cargos, diputados de viaje en el exterior, fotos al lado de Alberto Fernández mientras verduguea a Larreta, la posibilidad de aumentar impuestos y dirigentes que se borran y no dan la cara. Jugar con fuego es demasiado peligroso. Se pueden quemar. Y eso es lo que ocurrió ayer con la traición de Juntos por el Cargo.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre