La CGT se despertó tras cuatro años de siesta

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La mafia sindical marchará contra el gobierno de Milei y ya adelantaron que su objetivo es “voltear” los proyectos de ley que impulsa el oficialismo.


La Confederación General del Trabajo (CGT) concreta su primer paro general en la gestión de Javier Milei, a un mes y medio de la asunción del libertario, para rechazar el mega DNU y la ley ómnibus, en especial sus apartados con reformas laborales, en una aceleración de una pugna con desenlace incierto.

La CGT convocó a una huelga de 12 horas de extensión a partir de las 12 del mediodía, acompañada de una marcha al Congreso que contará con la adhesión de los sectores opositores a Milei, como Unión por la Patria y la izquierda, y el resto de los espacios sindicales, como las dos CTA, además de los movimientos sociales. 

En la previa al paro, convocado a menos de 20 días de la asunción de Milei, convirtiéndose en el más rápido desde el regreso de la democracia, referentes de la CGT, como Héctor Daer y Pablo Moyano, se cruzaron públicamente con representantes del oficialismo, como el portavoz Manuel Adorni.

La pelea incluye a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien busca hacer cumplir el protocolo antipiquete y evitar cortes de calles, por lo que este martes la cartera advirtió a la central obrera que no se encuentra habilitada “para asegurar, autorizar o restringir ningún tipo de circulación”.

El transporte público estará garantizado hasta las 19, a fin de permitir que aquellos ciudadanos que quieren sumarse a la movilización luego cuenten con trenes y colectivos para poder regresar a sus hogares.

Desde el mediodía se espera que comiencen a llegar las principales columnas de los sindicatos a la Plaza del Congreso, donde se prevé que horas después se desarrolle un acto que, en principio, tendría como oradores a los miembros del triunvirato que conduce la CGT, Héctor Daer (Sanidad), Pablo Moyano (Camioneros) y Carlos Acuña (Estaciones de servicio y garages).

Para el sindicalismo, el mega DNU y la ley ómnibus contienen “muchas medidas arbitrarias, anticonstitucionales y lesivas de un vasto número de derechos civiles, comerciales y sociales, que introduce una feroz reforma laboral regresiva cuyo único objetivo es disciplinar a los trabajadores”.

Se refirieron así a reformas que se impulsan como la exclusión de la Ley de Contrato de Trabajo a personas físicas que podrían ser dependientes; la irrenunciabilidad; la extensión del período de prueba; La creación de injurias específicas reñidas con la libertad sindical; la reducción de los montos indemnizatorios y la imposición de una moratoria imperativa para el pago de las condenas.

En esa pugna, el gremialismo consiguió que la Justicia laboral frenara los artículos del DNU que refieren a los temas laborales, por lo que no se encuentran actualmente en vigencia, a diferencia del resto de su contenido.

Pero su objetivo final, tal como blanqueó Pablo Moyano, es “voltear” por completo el mega DNU y la ley ómnibus, para lo cual vienen acordando el rechazo con los legisladores peronistas y presionando a los opositores más dialoguistas para que no acompañen el proyecto que se está debatiendo y así ambas medidas caigan, con lo cual Milei se quedaría sin los pilares o la hoja de ruta que se propuso para el primer tramo de su gestión.  

Por eso eligieron marchar al Congreso, a fin de renovar la presión en momentos en que el oficialismo busca obtener dictamen en Diputados y tratarlo en el recinto en breve.

Consultado el lunes último sobre el inminente paro sindical, Milei respondió: “Hay dos Argentinas, una que se quiere quedar en el atraso, el pasado y la decadencia, en la que no se crean empleos privados desde 2011 y tenes clavada la cifra en 6 millones, y otra que es la que votó las ideas de la libertad”.

Fuente: Noticias Argentinas