Federico Andahazi apuntó contra un periodista de C5N que culpó “a los que nacieron en Israel” por el coronavirus

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La columna de Federico Andahazi para “Le doy mi Palabra” en Radio Mitre.


El gobierno de Alberto Fernández y los medios de prensa del kirchnerismo entraron en una fase preocupante. Desde el comienzo de esta epidemia, desde el mismo momento en que se declaró la pandemia, hemos advertido desde esta columna el peligro que significaba que el gobierno se creyera con derecho a hacer lo que se le diera la gana.

Hemos dicho que la oposición no debía ceder un milímetro en su función, que es, esencialmente, la de controlar los movimientos del gobierno nacional.

Desde el comienzo hemos señalado que la prensa no puede resignar tampoco ninguna de sus funciones fundamentales: informar con la verdad, por más cruda o dramática que esta sea, investigar y dar a conocer a la opinión pública aquellos hechos que, en muchos casos, los gobernantes no quisieran que se sepan.

En este mismo sentido, no se puede permitir que el poder ejecutivo sea el único que funcione, sin contralor de los otros dos poderes. El parlamento, las cámaras de senadores y diputados, deberían estar funcionando. La Justicia debería estar trabajando más que nunca.

No existe razón para que se expongan los repartidores, los policías, los médicos, los periodistas y tantos otros trabajadores y los legisladores y los jueces permanezcan de brazos cruzados. Frente a una sociedad inmovilizada, con las instituciones en cuarentena y las pasiones nacionalistas exacerbadas, la compulsión hacia el autoritarismo es un riesgo que cada día se hace más palpable.

Video: Federico Andahazi en Radio Mitre.
Desde hace unas semanas, el gobierno viene escalando una cuesta sumamente peligrosa: buscar enemigos, culpables, chivos expiatorios y ponerle una cara humana a un elemento invisible para arrojarle piedras.

Hemos escuchado al presidente insultar a los empresarios, lo hemos visto decir que él no permitirá tal o cual cosa, como si tuviese la potestad para decidir por encima de la justicia, las leyes y el parlamento. Pero ayer se ha visto en un medio perteneciente al kirchnerismo, concretamente a Cristóbal López, el hecho más preocupante en esta escalada autoritaria.

Igual que en la Edad Media, cuando en el siglo XIV la Peste Negra mató a un tercio de la población de Europa, un periodista de ese medio, C5N, culpó a los judíos de la epidemia. Esto está sucediendo hoy en la Argentina. Como una peste que se suma a otra peste, los voceros del kirchnerismo utilizan las mismas herramientas medievales, oscurantistas de los nazis. Lisa y llanamente.

En efecto, un personaje llamado Tomás Méndez lanzó unas teorías tan disparatadas como xenófobas: “Aquellos ricos que nacieron en Israel son los dueños de tu vida”, dijo vestido como los camisas negras.

Aunque parezca increíble, siete siglos después de la peste negra, los voceros del kirchnerismo esgrimen exactamente los mismos argumentos que durante la Edad Media. En el siglo 14 los flagelantes iban por las ciudades latigándose las espaldas para expiar los pecados que habían causado la peste.

La Iglesia acusó a los judíos de haber originado la epidemia. Hicieron circular el rumor de que ciertos rabinos españoles habían elaborado un veneno letal y lo inocularon en toda Europa a través de los leprosos, quienes, decían, arrojaban el veneno en los pozos de agua para provocar la peste.

Entonces, se desató una persecución feroz contra los judíos: luego de cazarlos como animales, los torturaban y los obligaban a confesar. Se desataron salvajes pogromos que le costaron la vida a miles de judíos y, de hecho, significó el exterminio de comunidades enteras.

Cuando ya era demasiado tarde, se comprobó no sólo que los judíos no tenían relación alguna con la peste, sino que quienes la fueron esparciendo por la ciudades, fueron los propios flagelantes.

En efecto, aquellos monjes que iban arrancándose la piel a fuerza de latigazos, atraían a las ratas con su rastros de sangre y, cual flautistas de Hamelin, iban seguidos por ejército de ratas que llevaban la peste bubónica en su pulgas y así contagiaban a los humanos.

Con esa misma inspiración oscurantista, Méndez desplegó su teoría medieval. Dijo textualmente: “Los ricos que nacieron en Israel son los dueños de tu vida”. Según él, el covid 19 es un invento judío creado en un laboratorio. También culpa a Bill Gates de haber originado la pandemia.

Por supuesto, no ofreció ningún argumento, ni científico, ni periodístico, ni médico. Lo único que está claro, es que Méndez busca fomentar el odio, el miedo y la ignorancia como en el año 1300.

¿Pero cuál es la verdad? La verdad es que, mientras los nazis hacen lo único que saben hacer, que es culpar a los judíos de todos los males, Israel avanza con la vacuna y ya proyecta pruebas en humanos a partir del 1 de junio.

La fecha se tuvo que demorar más de lo que esperaban, porque China tardó, no sabemos por qué, en enviar la reconstrucción genética del virus. Este grupo de científicos estaba en la senda para encontrar la vacuna porque ya tenía muy avanzado un modelo de vacuna para la bronquitis infecciosa en aves. El parecido de este virus con el COVID 19 les permitió avanzar rápidamente.

Es increíble que mientras algunos siguen viviendo en la Edad Media y como en aquella época, culpen a los judíos, otros ya tengan el mapa genético del virus. Es increíble que esas dos cosas convivan en una misma época.

Y así como en la Edad Media los que extendían la peste no eran los acusados sino los acusadores, hoy la peste la llevan estos personajes siniestros que hablan desde los medios kirchneristas. Ya lo escribió Albert Camus: la peste no es la enfermedad, la peste es la maldad y la estupidez que son más devastadores que los virus.