Cristina ama al periodismo de estado

309

Pregunta: ¿Te sentiste cómoda?

Cristina responde: Muy…

Espero que vuelvas, le dice el propagandista

  • Cristina responde: veremos… te has portado muy bien.

Tal vez el cierre de esa amable charla fue el momento de mayor sinceridad. El resto fue un intento de batir todos los records de chupamedias televisivo en el canal que en el ambiente se conoce como Cristina 5 Néstor. Cristina cabeceó todos los centros y transitó por la alfombra roja que le pusieron delante. Casi casi que no hubo títulos informativos que surgieran de ese diálogo porque ante la falta de enjundia, Cristina se repitió en sus mentiras y casi que no dijo nada nuevo. 

“Te portaste muy bien”, dice la primera vice presidenta condenada de la historia a 6 años de prisión por su corrupción de estado. Y ella se sintió muy cómoda porque ama el periodismo de estado. Es el periodismo que oculta verdades y blinda a los funcionarios. El que mira para otro lado.

Hubo otro momento de intercambio de gentilezas que resultó empalagoso e indigno. 

“No tenés nada de rencor, volvés a hacer política con personas que te criticaron mucho. Yo mismo te critiqué mucho y después me di cuenta de mi error”. 

  • Eras muy odioso, le contestó Cristina.

En la radio del mismo grupo de Cristobal López, otro empleado para estatal dijo esta mañana: “Duggan era un gorila tremendo. Decía barbaridades de Cristina”.

Es cierto, hace algunos años, el relacionista público acusaba de corrupta y ladrona a su contertulia de anoche. Es antológico esto que ocurrió hace algunos años, no muchos. Dice que el caso de José López y los nueve millones de dólares destruyó la imagen de Cristina, que fue una bomba atómica y que si Cristina no lo explica, no puede hablar más. Creer o reventar. 

No fue duro, al contrario, fue fácil de domar. 

Si algo quedó claro es el tipo de periodismo que Cristina quiere construir. En su feudo lo lograron solo en parte por la valiente lucha de los integrantes de OPI Santa Cruz y algunos más. Pero aplicaron la receta de siempre. Látigo y Billete. Látigo para los periodistas independientes y billetera para los militantes del dinero ajeno. Néstor y Cristina no conciben otra cosa que tener esbirros en los medios. Sos esclavo o sos un enemigo. Los Kirchner no tienen matices y ven a un cronista y ven un peligro. Odian a los periodistas de investigación porque les arruinaron la impunidad que buscaban. Jorge Lanata, Diego Cabot, Nicolás Wiñazky y Daniel Santoro, entre otros descubrieron varios de los casos de la cleptocracia que cometió el Cártel de los Pinguinos Millonarios liderado por el matrimonio K.

Desprecian la verdad. No creen en Furio Colombo que dijo: “Para el poder, ninguna noticia es buena si no fue creada por su departamento de prensa”.

El propio premio Nobel no precisamente de derecha, José Saramago, marcó a fuego este maravilloso oficio. Vale la pena recordar su sentencia: “Lo primero que se le dice al poder es NO.  Y NO es un NO porque SI. SI NO porque el poder debe ser vigilado en forma permanente. Siempre tiende al abuso y al exceso.

Thomas Jefferson aportó lo suyo para la historia: “Cuando los gobiernos temen a la gente, hay libertad. Cuando la gente teme a los gobiernos, hay tiranía”.

Nuestro bendito Domingo Faustino Sarmiento en su libro “Mi Defensa” publicado en 1843 reconoce que hizo lo que correspondía en sus críticas al poder porque usó “el lenguaje franco hasta ser descortés y sin miramientos”.

Con libertad se puede hacer un periodismo bueno, malo o regular. Eso lo juzgará la gente. Pero sin libertad, lo único que se puede hacer es propaganda. Muchos creen que el principal insumo del periodismo son las noticias. Y no es cierto. Nuestro principal insumo es la libertad.  

Lo primero que hacen las dictaduras como Venezuela y Cuba es amordazar, censurar y perseguir al periodismo. Lo primero que hacen las autocracias feudales como Santa Cruz y Formosa es intentar domesticar y hacer arrodillar a los periodistas independientes que no se alquilan ni se venden. Desde el regreso de la democracia en 1983 nadie agredió tanto a los medios de comunicación y a sus trabajadores como el cristinismo. Utilizaron todos los mecanismos conocidos de hostigamiento a la prensa libre e inventaron algunos porque son muy creativos para el mal. Hasta la llegada de Néstor y Cristina nadie había extorsionado a los anunciantes privados. Los obligaron a retirar publicidad en los grandes medios para que apoyaran a los que tenían puesta la camiseta de Cristina. Pasó mucho esto. El caso más recordado fue el de los supermercados y sus grandes ofertas de fin de semana. 

Utilizaron la pauta publicitaria con una ferocidad nunca vista.

Expulsaron de los medios del estado todo vestigio de pluralismo y los convirtieron en unidades básicas que adoctrinan todo el tiempo. Ejemplos sobran en los cuatro gobiernos kirchneristas. 

Juzgaron en una plaza pública al estilo mussoliniano a distintos periodistas, colgaron afiches con sus caras e incitaron a los chicos a que los escupieran

Dispararon misiles de mentiras todos los días, contra cronistas que se negaron a sumarse a la comparsa K.

Recurrieron a la acción directa y a los escraches de patotas que fueron a la puerta de los canales y las radios a intimidar periodistas. A muchos les pegaron palizas inolvidables y fabricaron tanto odio como nunca antes desde 1983. Delirantes ineficientes como Axel Kicillof han llegado a decir que los periodistas somos hinchas del Covid y queremos que la gente se muera. ¿Se puede apelar a semejante bajeza? 

El líder judicial de este proyecto autoritario, Eugenio Zaffaroni, funcionario de dos dictaduras y dueño de departamentos donde se ejercía la prostitución, llegó al extremo de calificar a los periodistas que no eran de su gusto como “terrorismo mediático”.

Otro sujeto de ese palo, llegó a proponer un tribunal para juzgar a los periodistas como si fuéramos genocidas: “La Conadep del periodismo”, vomitó para bautizar su idea. También utilizaron la AFIP y los espías estatales para amenazar y tirar carpetazos contra los que no se subordinaron.

 Los periodistas que amamos y tratamos de honrar este oficio, no defendemos camisetas partidarias ni dirigentes. No somos ni debemos ser el soporte de ningún político. Ni de Cristina ni de Macri ni de nadie. El motor que nos mueve es la búsqueda de la verdad. Nosotros defendemos valores: la democracia, la paz social, los derechos humanos, la independencia de los poderes, la honestidad, el mérito, la igualdad de oportunidades, la seguridad para trabajar y vivir con tranquilidad. Eso defendemos. Aunque Cristina y sus esbirros vengan degollando. Aunque ella ame al periodismo de estado.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre