La guerra de Cristina y Alberto

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“La guerra de los Rose”, es una comedia negra de 1989 protagonizada por Kathleen Turner como Bárbara y Michael Douglas como Oliver. La dirigió el genial Danny De Vito que, además también actúa. Los Rose, son un matrimonio que se odia tanto que sólo viven para hacerle daño al otro. Hasta que, finalmente destruyen la mansión en la que viven. Se vienen a pique desde una araña del living a la que se había subido en medio de una pelea.

Le juro que me acordé de Cristina y Alberto y pensé que nuestra película podría titularse “La guerra de los Fernández”. Pero en este caso no es una comedia negra. Es una tragedia o una película de terror. Porque no solamente se están haciendo pedazos entre ellos, también están dinamitando la casa de todos que es la Argentina. No es la primera vez que el peronismo en su crueldad para superar sus diferencias, mete en un drama a toda la sociedad. Hubo momentos peores, cuando se tiraban con cadáveres por la cabeza los Montoneros de Firmenich contra la Triple A de López Rega. Era horror y terror criminal.

Ahora, por suerte, no utilizan el asesinato. Pero el enfrentamiento verbal es sanguinario. Y Bárbara o mejor dicho Cristina odia y quiere lo peor para Oliver, o sea Alberto.

Esto batalla insólita viene creciendo desde hace mucho. Pero en los últimos días multiplicó su ferocidad. Varias veces Cristina amonestó en público a Alberto. Funcionarios que no funcionan, dijo y le volteó medio gabinete. ¿Se acuerda?

Cristina no le quiso aceptar ni un vaso de agua en la Asamblea Legislativa de hace 9 días y lo cruzó con el tema del off the record de Alberto cuando dijo que él puede ser el que entierre 20 años de kirchnerismo. “Barbaridades que se dicen y luego se desmienten”, se enojó Cristina.

A medida que Cristina está perdiendo peso político, Alberto se le anima un poco más. Llegó a enrostrarle que él no tenía ninguna causa por corrupción y que no se había enriquecido. Y hasta ahora se mantuvo firme con que se va a presentar como candidato en las PASO.

Estas cuestiones llenaron de ira a Cristina. Apeló a sus lenguaraces y les mandó a decirle de todo. Entre Wado y el Cuervo Larroque dudaron de que Alberto quiera ganar las elecciones, lo acusaron de desagradecido que muerde la mano de la que le dio de comer y lo más grave: que minimiza el atentado criminal que sufrió Cristina. Grave, pero nada comparable con aquel histórico mequetrefe, okupa y enfermo.

 Están desesperados esperando que Alberto anuncie que no será candidato. Le tiran zancadillas, le vacían los actos, no le dan ni cinco de bola al presidente que Cristina eligió. En su autoritarismo chavista, Cristina designó a Alberto con un Tuit y lo quiere voltear con otro tuit. Por ahora no puede. Lo inventó y lo quiere eliminar de un plumazo. Esa metodología se llama feudal o monárquica.

Gabriela Cerruti dijo que el presidente no contesta a ministros de provincia, por el Cuervo y Aníbal lo trató de cusquito, un perrito entrometido y hoy se largó con todo contra Cristina aunque acusó a Larroque. Todo el mundo sabe que Wado y Larroque no dicen una sola palabra sin las órdenes o la venia de Cristina. Y pasa lo mismo con Aníbal y Cerruti. Hablan por boca de Alberto.

Aníbal hoy rompió todos los puentes. Esta guerra de los Fernández entró en su etapa de definiciones. Es a vida o muerte política. Mientras tanto, repito, están destruyendo el país.

Aníbal adoraba a Cristina de quien dijo que es el mejor cuadro político de los últimos 50 años. Pero ahora se pasó de bando y en nombre de Alberto pateó todos los tableros. En una radio K hoy dijo que estos muchachos cristinistas “no paran de hacerle daño y agraviar al presidente. Esperan que Alberto, hastiado de las canalladas cotidianas, decida correrse”.

Alberto no va a renunciar porque teme que si Cristina no se presenta, se anoten como candidatos a presidente personajes menores como Wado, Massa, Grabois o el Coqui Capitanich a los que Alberto dice que les gana la interna. Aníbal fue contundente en eso. Les dijo que “Dejen de fastidiar al presidente, no sueñen con eso, porque eso, no va a suceder. Van a tener que ir a unas PASO y allí que se presente quien quiera”.

Hoy, el columnista de Clarín, Marcelo Bonelli, describió esto de manera descarnada: “Cristina lo basurea y lo trata de pelotudo” y Alberto habla del “desequilibrio emocional” de Cristina. Tal vez ambos tengan razón.

Ella estaba fuera de sus cabales cuando dijo que no iba a ser candidata a nada, ni a presidente ni a senadora y que no iba a estar en ninguna boleta. Llegó a decir, en su descontrol, que la metieran presa, si querían.

Veinte días después, arrepentida de lo que dijo porque perdió mucho poder interno al decirlo, salió con otra mentira: la proscripción. Esto ya supera todos los límites. El hartazgo social con esta gente es definitivo. La inmensa mayoría del pueblo quiere que en las elecciones pierda el oficialismo.  

“La guerra de los Rose”, tenía un costado divertido. Pero “la guerra de los Fernández” está pulverizando el futuro de los argentinos. No es una película de terror, es mucho peor. Esa una realidad dramática que genera más pobres, más hambre, mas crímenes y ninguna solución. Cristina lo hizo. Y Alberto y Massa la ayudaron.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre