Cornejo: “El cuarto gobierno K repite la fórmula y deja el país a la deriva”

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El titular de la Unión Cívica Radical sostuvo que el presidente “tiene una desorientación absoluta” y apuntó: “Hay una peor educación, una peor salud y una justicia cada vez más ineficiente”.


En un extenso análisis sobre la actualidad política y económica del país, el Presidente de la UCR Alfredo Cornejo, considera que Alberto Fernández “está desorientado y su gobierno no tiene rumbo”. Cree que las contradicciones del Frente de Todos los paraliza y que hay un solo objetivo claro: que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner logre la impunidad en sus causas judiciales.

Cornejo se ve como candidato a presidente, aunque dice que primero debe construir un programa y un equipo. Pero además asegura que hacia 2023 el radicalismo y el Pro deben competir en unas PASO fuertes.

Entrevista exclusiva de MDZ

¿Cómo evaluás la gestión de Alberto?

La gestión es pésima en materia de gobierno y pésima en materia política. Es un nuevo gobierno kirchnerista con todas las mismas características de los gobiernos de Cristina. En materia económica son los mismos instrumentos que nos llevaron a la recesión. Eso no es patrimonio exclusivo de Macri. En política exterior es la misma; de aislamiento. En la gestión es obvio que hay una mezcla. En el caso de las vacunas, por ejemplo, es mala praxis con desorden de gestión. Vacunan a una piba de 18 años, pero hay miles así. Abuso de autoridad, etcétera, pero también de mala praxis porque hacen las cosas mal

¿En ese sentido creés que es más ineficiente que el Gobierno de Cristina y Néstor?

Creo que Cristina era muy ineficiente también. En general se han caracterizado por el despilfarro de recursos y la poca eficacia para conseguir resultados y más la ineficiencia. Cada vez más gasto público, con menos resultados. Se ve en educación, salud. Hay cada vez más gasto público con menos Estado, entendido esto como la eficiencia. Pasó con Cristina y está pasando con Alberto. Ahora lo que se está profundizando con Alberto es un problema de autoridad, que con Cristina no existía. Se sabía dónde estaba el centro del poder. Él sigue teniendo el cargo de Presidente, sigue teniendo las facultades las sigue teniendo él, pero el poder no.

-¿Esta situación rara, se debe a la centralidad política de Cristina, o a un presidente que no sabe o no quiere?

Esa pregunta me la hago yo mismo todo el tiempo. Yo creo que hay una mezcla de perspectiva personal de él, que nunca estuvo al frente de un proyecto como número uno. Ocurrió con Néstor, que le daba poder pero tenía espalda que era el propio Néstor. Hoy él es el número uno, pero parece no tener espalda. La pregunta es si tenía otra alternativa. Yo creo que sí, que tenía alternativas. Si se analiza cómo fue electo, donde el plus para ganar lo dio él, no se lo dio Cristina. Ella es socia mayoritaria de acciones, pero el plus de ganador lo dio él. Podría decir ‘mirá Cristina los temas judiciales tuyos los vamos a ver más adelante porque la urgencia es la economía, dame una mano’. Pero ha optado para seguir su agenda. Él tenía margen y Cristina no tenía margen para decir que no.

-¿Ves una radicalización con el tema de la justicia como se cree, sobre todo con la llegada de Soria?

Absolutamente. Y veo cómo resuelve. Con Soria queda claro. Resuelve nombrando alguien que es de simpatía de Cristina, pero no es de Cristina y cree que todos leen eso. Y no es así. Lo pueden pensar quienes están muy informados, pero la mayoría entiende otra cosa.

¿Crees que va a haber cambio con el Procurador?

-Esa es una gran prueba donde Alerto y Cristina tienen el talón de Aquiles institucional. Si Cristina iniciara el proceso de nombramiento de Rafecas, obligaría a que todos habláramos de cómo se vota y la necesidad de los dos tercios. Pero nunca inició el proceso y es el talón de Aquiles de que Cristina quiere manejar el Poder Judicial. En este cargo en particular la ley de cambiar el Ministerio Público es a los efectos de que Rafecas renuncie. Cristina ha hecho todo lo posible para que Rafecas renuncie o para que Alberto lo retire. Alberto no lo ha hecho y él no ha renunciado. Cristina debería jugar la próxima carta, pero no lo hace. Es absurdo para nosotros tomar una definición si no se inicia el proceso. El cambio de ley del Ministerio apunta a que Alberto retire el proyecto. Cristina nos demostró que maneja el Senado a gusto y placer. Entonces que “jueguen las blancas”; para qué vamos a jugar nosotros. Hay cosas que funcionaron rapidísimo como el nombramiento de 20 personas.

¿Cómo está en la Cámara de Diputados la convivencia con Massa y Máximo Kirchner, teniendo en cuenta que hay una sensación de empate permanente y el rol de los otros bloques, como el de Ramón?

-Hay un factor objetivo pero con atenuantes. El Frente de Todos no tiene mayoría. Pero en la mayoría de las leyes conflictivas, como la moratoria a Cristóbal López, jubilaciones; las más emblemáticas y con mal impacto, han logrado los votos de los bloques de Schiaretti, Ramón y esos. Yo creo que en general los tienen para cualquier proyecto, salvo que (y aquí es donde veo un atenuante) antes el Frente de Todos tiene que ponerse de acuerdo para ver cuál es cualquier proyecto. Los bloques que entraron con la oposición y votan con el oficialismo están para cualquier tema. Pero como no se ponen de acuerdo al interior del Frente de Todos es que no sale para todo. Es lo que pasa con la reforma judicial, Vicentín. Se vio en lo de biocombustibles, más allá de los lobbies. Ahí hay un problema. Los temas no se frenan afuera, sino por los problemas internos.

-¿Cuál es el rumbo o lo que debería ocurrir con ese tema?

Este país está a la deriva con este gobierno. Cualquier ley relacionada con la economía tiene ganadores y perdedores. Incluso con la inflación hay muchos perdedores y hay algunos ganadores. En el biocombustibles hay ganadores y perdedores con una ley, pero el problema es que este país tiene que dar seguridad jurídica para que se desarrolle. Si has hecho una apuesta del 2006 a esta parte, un recambio tecnológico, cambiar una ley tiene que tener un proceso, si es que amerita cambiarla, muy sostenible económica y ambiental. No se puede resolver tan fácil algo que vence en mayo. Pero está en el marco de muchas contradicciones que tiene el Gobierno. Si avanzan más rápido en el tema judicial, por ejemplo, es porque Cristina pone todo su poder político ahí. En el tema minero, por ejemplo, Cristina y Alberto alentaron a Arcioni (gobernador de Chubut) y luego le levantaron el banquito como a los boxeadores, como decía Bonavena. El tipo ya venía mal por su propia gestión y está peor ahora. Si el secretario de Minería dice que no entiende al Gobierno, imaginate el FMI o cualquiera si tienen que entender el mensaje de Alberto, Cristina o Guzmán. Eso se traslada a todos los aspectos Es difícil de entender. Y pasa con todos los temas.

¿Esto que pasa en Diputados no será más por las diferencias entre Massa y Máximo o será por subordinación a Cristina?

Yo creo que Massa le hace creer a un grupo de Argentinos que tiene una gran influencia y yo creo que tiene una influencia menor Massa. Pero está todo el día transmitiendo que él es el que frena o impulsa temas. Pero la verdad es que son temas cosméticos en la mayoría de los casos. La orientación del Gobierno es la de Cristina y la orientación particular es confusa, no muestra un rumbo de ningún tipo. La influencia de Massa es lo que él ve de sí mismo y trata de transmitir, que lo que efectivamente puede influir. Obviamente es el presidente y es más que yo en la estructura de poder. Pero no es el gran influyente que él transmite. Tienen mucha más influencia Cristina y Máximo en la orientación de la Cámara que él. Eso no quiere decir que Massa no haya llenado de funcionarios el Poder Ejecutivo, pero no veo eso. Si no, debería explicar y ser categórico en los hechos con algunas cosas como las embestidas contra la Corte. Creo que hay una hojarasca de relato que no se condice con la realidad, de ninguna manera.

¿Crees que quieren cambiar la Corte, cambiar el número?

Creo que lo que están buscando no se puede; el foco está en que Cristina sea sobreseída en las causas. Eso es lo que Cristina quiere. Con buen criterio (y no quiere decir que yo esté de acuerdo) la única salida que tiene eso es una amnistía. Pero Cristina no quiere eso. El foco está puesto en su sobreseimiento. Y la verdad es que en los dos años y medio que le quedan a Cristina va a ser muy difícil que los procesos judiciales puedan torcer cosas que ya están muy definidas técnicamente y no políticamente. Por eso es un cuento lo del lowfare y demás. Por ejemplo, vamos a las cosas concretas: las pericias en los hoteles, las hicieron gente común. Peritos. Hay hecho y prueba que no pueden ser borrados. Entonces qué puede hacer un juez falto de coraje: Plan A dilatarlo mucho en el tiempo o sacarse de encima las causas, pero algunas ni siquiera pueden hacerlo porque están muy avanzadas. No tiene salida Cristina por ese lado. No es porque lo diga yo, sino porque es un proceso y no le veo chances a ese plan. El plan B es una amnistía, pero ella no lo quiere. O el indulto, pero como no está condenada…Como eso fracase, es probable que ahí sí piensen en modificar la Constitución para crear un nuevo orden…para lo cual debe modificar la Constitución, poner jueces electos por el pueblo y esas cosas. O cubrir con gente amiga todas la vacantes disponibles y generar nuevas. En ese marco hay dos proyectos que están muy avanzados. El previsional, que está muy avanzado, y el que paguen ganancias para atrás. Los dos permitirían vaciar cargos para cubrir; generar más vacantes. Ese es un plan, pero no el principal. Sino que ella sea sobreseída y no creo que eso pueda pasar.

¿Querés ser presidente?

A ver. Yo quisiera llegar como llegué en Mendoza. Con un plan, un programa y un equipo. En Mendoza llegué con ese proceso y me gustaría hacerlo ahora. Para eso el radicalismo debería ser un fuerte equipo. Todavía no lo es. Juntos por el Cambio debería ser un equipo para llegar consolidado al 2023 y todavía no lo es. En ese marco, de construir ese equipo y ese programa, no improvisadamente, yo estoy para esa carrera. El radicalismo debería tener un candidato, empoderar a ese candidato.

Morales quiere ser

Por qué no. Martín Lousteau está haciendo su trabajo bastante bien. Me gustan figuras emergentes como Facundo Manes, que si bien no es un dirigente radical, es un dirigente con prestigio social que tenemos que sumar. Deberíamos llegar a una concusión a 2022 o 2023 para empoderar a uno.

¿Mediante una convención o internas?

Mirá, yo preferiría una PASO en general para elegir el presidente con el Pro. Podemos mostrar dos modelos y una renovación con autocrítica. Un país que está sin rumbo como el nuestro, donde no se saben cosas elementales, como los principales indicadores económicos, donde no hay un rumbo, tiene que tener una implicancia política y social. Por lo cual hay figuras que miden hoy, que probablemente en 2023 se deterioren producto de la pauperización. Y es probable que haya dirigentes que no midan nada, que puedan crecer.

Pero es con elecciones o una convención

Es una discusión prematura, pero me gustaría darla. Si hoy se diera, yo preferiría no llevar al plano partidario una definición de este tipo, sino a la ciudadanía. No como en Gualeguaychú, que fue indirectamente un acuerdo para una estrategia donde de alguna manera se eligió un candidato. Hoy no me gustaría cometer ese error porque cerraríamos nuestra elección de un candidato a la lógica partidaria en vez de la lógica de la opinión pública. Cuando Alfonsín fue candidato se legitimó por afuera con los pies adentro el partido. No existían la redes y los medios tenían otra configuración. La construcción es más por afuera que mirando el ombligo del radicalismo.

Sería consolidar un candidato legitimado por afuera que luego compita con el candidato del Pro.

Exactamente. Creo que si algún error cometimos en el 2019 es no haber plantado un candidato. Ante la inevitabilidad de la candidatura de Macri, yo fue el único que dijo que tenía que haber otro candidato. Que había que hacer algún cambio o generar un ámbito de competencia. La verdad es que salimos derrotados; una derrota digna pero fue una derrota y hoy tenemos al kirchnerismo con el retroceso que se produjo. Creo que podemos llegar al 2023 en las mismas condiciones pero renovando. Además si nos encasillamos en un único candidato no mostramos las variantes que tenemos en la coalición y nos perdemos contener a esa gente.

¿Te parece que la aparición de Macri opaca esa idea?

En parte sí, pero su presentación fue bastante moderada y autocrítica de sus errores. No creo que haya perjudicado. No suma, pero no perjudica creo.

¿Aliviana que haya dicho que no va a ser candidato?

Además ha tenido esa definición que desencaja al kirchnerismo, porque le gustaría estar confrontando con él. Creo que soñarían estar confrontando con él en 2023. Si tuviera que hacer un pronóstico de las elecciones…y si el Gobierno llevara más tiempo, perderían las elecciones. Pero como el recuerdo del gobierno anterior está presente están hoy teniendo su principal capital político en el núcleo duro de Cristina y en una porción de la gente que tiene una visión crítica del último gobierno. Con lo cual están ganando con ese plus. Están con chances y están vivos por eso. Si fuera por su gestión estarían perdiendo las elecciones.

¿En la campaña al margen de no ser candidato no sería conveniente que esté Macri

Su papel contribuyendo a la unidad es bueno porque la única garantía de equilibrio y alternancia es que estemos unidos y él está sumando a eso. Ahora, en materia de candidatos es obvio es que van a ser mitad nacionales y mitad provinciales. No va a ser todo el peso de cada área. Salvo cuando hay desdoblamientos o liderazgos nacionales que se ponen en juego. En la Provincia de Buenos Aires la elección va a ser nacional.

¿En Mendoza compartís la idea de una elección única?

Nosotros tenemos una legislación que es un ejemplo. Le da la facultad al Gobernador, pero con fecha fija por ley. Es decir no puede especular con la fecha. O lo hace cuando convoca la Nación o la fecha fija por ley. Todas las elecciones intermedias han sido conjuntas en Mendoza. Dadas las circunstancias no creo que pueda escapar mucho a eso, pero es una facultad del gobernador. Me parece que todo va hacia lo que fue en 2017.

¿Hay chances de suspender las paso?

Yo creo que el tiempo no juega a su favor y sería una barbaridad cambiar las reglas de juego. Ya está el proceso funcionando. No lo hacen por su conflictividad interna. Por la presión de los gobernadores por un lado y de La Cámpora por el otro.

¿Habiendo PASO coincidís con el criterio que se está planteando que haya PASO en todos los distritos, incluso donde gobierna el radicalismo o el Pro?

Absolutamente de acuerdo. No solo nos conviene a nosotros y le conviene al país. Ese argumento del costo, es mucho más caro una elección mala, una mala representación. En Argentina no puede haber espacio para la trampa electoral. Si la gente quiere ratificar el rumbo económico malo de Alberto, Guzmán y Cristina, y los votan; será la democracia. Ahora si es como resultado de un fraude o semi fraude, como son lo regímenes tramposos como son la ley de lemas, eso no refleja la representatividad. Ahí nos vemos en la obligación de cuestionar la legitimidad. Pero si son como todas las anteriores y en ese marco el pueblo argentino ratifica ese rumbo, bueno deberemos aceptarlo. Pero si es con trampa, con cambio de reglas de juego es otra cosa.

¿Qué importancia tiene el altercado que ocurrió con el presidente de Uruguay?

Alberto tiene una desorientación absoluta. Habla con los líderes europeos y se dice europeo. La verdad es que la Argentina tiene un único camino que es el de sus intereses nacionales, pero en el marco del bloque regional. Un gobierno argentino tiene que coordinar con Brasil si quiere hacer algo, así sea un gobierno de derecha, de centro izquierda o lo que sea. Si estuviesen Lula y Macri deberían ponerse de acuerdo. Alberto debe saber que tenemos que tener una política con Brasil. Defendiendo los intereses. Nuestra salida son negociaciones conjuntas que abran mercados, como se estaba haciendo en el Gobierno anterior. Ahora los mercados de México, Estados Unidos, Europa. Eso no lo vamos a lograr si no es de la mano de Brasil y negociando. Todo el resto es hojarasca.