Sushi, viajes y noches de hoteles: los insólitos gastos que condenaron a Romina Picolotti

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La ex funcionaria de Néstor y Cristina fue sentenciada a 3 años de prisión en suspenso por usar fondos públicos para gastos personales. Sushi, viajes, whisky importado y hasta noches de hoteles, entre las compras más polémicas.


Romina Picolotti, la ex secretaria de Medio Ambiente durante el gobierno de Néstor Kirchner y el primero de Cristina Fernández, fue condenada este lunes a tres años de prisión en suspenso por defraudación en perjuicio de la administración pública mediante gastos absurdos que efectuó desde el ejercicio de sus funciones. La sentencia también la obliga a devolverle al Estado Nacional la suma de 6.941.170 pesos, que deberá entregar al actual Ministerio de Medio Ambiente.

Según se difundió en las últimas horas, en la lista de compras que Romina Picolotti pagó con fondos públicos hay de todo. Desde velas aromáticas, sushi, regalos y noches de hotel, hasta viajes en aviones de línea y privados, cargas de nafta, whisky importado y un reloj despertador.

Todos estos productos y adquisiciones -entre otro centenar de objetos- fueron apareciendo durante la investigación y se acumularon en unas 60 cajas repletas de tickets, recibos y facturas. El detalle es que la ex funcionaria de Ambiente no los abonó con su sueldo, sino que lo hizo con plata del Estado cuando no correspondía ya que se trataba de gastos personales.

El listado es increíble e incluye productos mínimos hasta gastos exorbitantes. Picolotti, según la Justicia, compró con la plata de los contribuyentes analgésicos, apósitos, barras de cereal, pilas y una piedra aromática. También galletitas, sopas instantáneas, alfajores, caramelos, mermelada, verduras, sahumerios, un velón de noche y esencia, un whisky, ramos de flores y hasta una chalina posiblemente para uso personal.

Los gastos más altos estuvieron vinculados a los vuelos. La ex funcionaria se pagaba los viajes personales en aviones de línea como privados, con la plata de la Secretaría de Ambiente. Durante el alegato, el fiscal del juicio, Diego Luciani, sostuvo que en vuelos comerciales Picolotti desembolsó 3,9 millones de pesos, a valores actualizados, y en privados registró viajes por 2,1 millones de pesos.

Entre otras irregularidades, los investigadores descubrieron que la ex funcionaria también usaba los fondos del Estado para solventar sus viajes a Córdoba de donde era oriunda. La exfuncionaria pasó como gastos de gestión la nafta, los almuerzos y cenas para ella y sus acompañantes, consumos en estaciones de servicio durante el camino y hasta el lavado de su auto tras el regreso.

Pese a todas las pruebas, cuando le tocó hablar antes de que lean la sentencia, Picolotti negó las acusaciones, dijo que no había pruebas que demostraran los delitos que se le imputaban y cuestionó que no se hubiera hecho un peritaje. “Es evidente que yo no he cometido delito alguno. Pretender lo contrario es faltar a la verdad. Aquí no hay pruebas. No hubo ni una pericia caligráfica ni una contable. Han transcurrido 14 años: estos son los hechos, no los dichos en los diarios ni en los medios. Lo único que solicito a este tribunal es que se aplique el derecho de manera imparcial, porque sé que eso conduce a mi absolución”, afirmó.

Pocas horas después, la Justicia la condenó a tres años de prisión en suspenso.

El Tribunal Oral Federal 6, integrado por los jueces Sabrina Namer, Rodrigo Giménez Uriburu y Néstor Costabel, consideró que la ex funcionaria es culpable del delito de defraudación en perjuicio de la administración pública, tipificado en los artículos 396, 398 y 399 del Código Penal. Además, el tribunal ordenó la devolución al Estado de 6.941.170 pesos y consignó la obligación de la condenada a presentarse regularmente ante las autoridades consulares argentinas en la Florida, Estados Unidos, donde hoy reside.

Durante la instrucción, el fiscal Guillermo Marijuan también aseguró que Picolotti le pagaba viajes a sus familiares directos y armó un listado con todas las compras, el número de ticket, el monto y la fecha de adquisición.

Allí figuran un centenar de compras en locales de comida rápida y en otros restaurantes como Pizza Cero, La Parolaccia, Sorrento, Il Gatto, Selquet, entre otros. Incluso aparece un gasto en Hooters, la franquicia norteamericana que se caracterizaba por tener mozas que atendían con poca ropa.

También hay decenas de reservas en habitaciones de hoteles, tickets de taxis, compra de diarios y hasta regalos personales. Incluso figuran unas veinte compras de sánguches de miga en Mr. Miga, una conocida casa que se dedica a esa especialidad.

Los vuelos para sus familiares, que no estaban permitidos, los hacía pasar bajo el concepto de “desarraigo”. Allí aparece su hermano Juan, entre otros familiares directos.

Información de Clarín