El economista y ex titular del Banco Nación criticó las nuevas restricciones cambiarias y consideró que “no son la solución”. Apuntó contra la falta de credibilidad de los funcionarios y el hartazgo de la gente.
Con su habitual estilo, Carlos Melconian analizó el impacto de las nuevas restricciones a la compra del dólar que implementó el Gobierno con el fin de cuidar las reservas. Entrevistado en Ya somos grandes por TN, aseguró que “la sociedad argentina es bimonetaria por no decir unimonetaria para el ahorro y transacciona en otra moneda, a la que desprecia”.
“El mercado de cambio ha sido un talón de Aquiles con varios formatos cambiarios, varios ideologías, con cepo o sin cepo. Hubo que multiplicar esa moneda que el argentino no quiere hasta 2 billones de pesos por más que después la absorbieron. El argentino no quiere su moneda. Esto va a continuar pasando por más que cierres todas las compuertas hasta que no tengas previsibilidad, no haya chicanas, haya políticas de estado”, ahondó el ex funcionario.
Después se tomó un tiempo para cuestionar la falta de credibilidad que tienen en la actualidad los principales políticos oficialistas. Y expresó: “La gente está hinchada las pelotas. Acá siempre la casa se hizo de paja y frente a estos eventos vuela todo por el aire. Venía atando todo con alambre y le cayó la pandemia encima. Pasan estas cosas que metés el video de no sé quién de hace dos años y dice lo contrario y metés el video del otro y pasa lo mismo”.
En ese sentido, el especialista afirmó que cuando le preguntan cuánto va a crecer la economía argentina en 2021 o 2022, responde “¿qué estamos haciendo hoy para que eso ocurra? No discutamos al pedo”. Argumentó que “el crecimiento económico y dar empleo necesita un conjunto de acciones que son diametralmente opuestas a estas”. “Y cuando veo al presidente diciendo las cosas que dice me pongo mal. Digo qué equivocado que está”, se quejó.
“No acepto que un político me diga ‘estabamos fenómeno y me mató la pandemia’, mentís. Pero igual con todas estas mentiras, veo bajísima credibilidad en todos. Si la gente tuviera que votar, pobre, tiene un matete bárbaro en la cabeza. No puede creer en nadie”, culminó Melconian.
















