Los espero los domingos

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Esta es mi última columna y mi último programa en este formato de lunes a viernes. No me voy de radio Mitre, sería un loco si lo hago. Cambio de día, de horario y de algunos contenidos. El año que viene, a partir del primer domingo de febrero nos vamos a encontrar a las 10 de la mañana para acompañarnos hasta las 13 hs. Es una decisión muy meditada. Quiero dedicarle más tiempo al estudio, al descanso, a ver a mis amigos y mi familia y algún otro proyecto que tengo postergado. Ya les contaré. Fue una década absolutamente maravillosa, pero también fuertemente estresante. Pasó de todo. Las persecuciones feroces e implacables al periodismo independiente por parte de la banda mafiosa de Cristina. Los escraches de los fanáticos en las calles y de los para periodistas en los medios. Me propuse hacer el mejor periodismo posible, el intelectualmente más honesto, el que opina con pasión, pero que no miente ni en una coma. Era mi forma de contribuir a que este bendito país se sacara de una vez de encima la maldición de Cristina y el cártel de los pingüinos millonarios. Rompieron la Argentina con mega corrupción de estado y autoritarismo chavista. Pero ya se fueron. Tarea cumplida.

También pasé momentos luminosos. Entrevistas con Serrat, Les Luthiers, el Puma Rodríguez, Palito Ortega, Campanella, Oscar Martínez, Santiago Kovadloff, el Beto Brandoni y Martín Palermo, entre otros.

En estos micrófonos es cuando estuve más cerca de la muerte. Le hice señas al Pepo Colodrero para que mandara la tanda porque estaba mareado. De inmediato me desplomé sobre la mesa a la que golpee con mi cabeza. Me despertó Micky Balbiani a los cachetazos y pude ver a Marcelita Giorgi llorando espantada porque mis ojos se habían quedado en blanco. Fue un síncope, una falla eléctrica del corazón. Menos mal que estaba en la radio. A los que le pasa eso mientras bajan una larga escalera o manejando, se matan. Porque te apagas, es como un desmayo. A Guido Valeri

le debo un gran abrazo porque él me acompañó en la ambulancia hasta la terapia intensiva. El doctor López Rosetti, su hijo Matías y el genio del doctor Fernando Scazuzzo se ocuparon de salvarme la vida con la colocación de un marcapasos. Diego estaba a mi lado aterrado porque dos veces tuve el mismo problema en el sanatorio. Me apagaba de golpe.  Después, Diego escribió: “sentí que te ibas y que yo me iba con vos”. Hasta eso pasé en este edificio emblemático.

Todavía me acuerdo del encuentro que tuve con Jorge Porta en un bar de una esquina cercana a la radio. Me ofrecía jugar en la selección nacional del periodismo y yo estaba feliz pero lo disimulaba para no regalarme tanto. Una sola vez amagué con irme enojado por un cambio de programación pero Rubén Corda me contuvo y me convenció de que yo era un periodista valioso para la radio. Le agradezco por eso.

Pasaron elecciones y sandwichitos en el pasillo. Pasaron los aprietes, la pandemia criminal e inmoral del gobierno y me acostumbré a hacer el programa desde el living de mi casa, solito con los árboles que veía por la ventana. Y como si esto fuera poco me respaldaron en la idea de ir a cubrir la guerra que el terrorismo de Hamas le declaró al estado de Israel. Se cruzó mi interés periodístico con mi alma judía y fui corresponsal de guerra, tal vez lo único que me faltaba en mi carrera de 47 años de periodistas, 7 en el deporte y 40 en la política y la conducción. Gracias a Porta por su confianza.

Mis viejos ya no están. No los tengo a mi lado, los tengo adentro mío como me enseñó Santiago Kovadloff. Mayor y Esther me escuchaban todas las tardes desde Córdoba y al final del programa, mi vieja me hacía los comentarios. Muchas veces pensé que yo trabajaba para ellos, para el orgullo que sentían cuando le decían a los vecinos: “Mi hijo trabaja en radio Mitre”.

Amo profundamente la radio y, sobre todo, esta radio. Que mi hijo Diego se quede con este horario histórico es otro regalo de la vida. Renovación generacional, que le dicen. En los últimos años tuve unos compañeros del aire realmente talentosos y muy buena gente. Que decir de la genia de Marcela Giorgi. Inteligente, sensible, buena mina. En diez años nunca tuvimos una discusión por ningún tema. Le debo mucho. Siempre fue mi sostén. Le tirás una sandía y lo transforma en un anillo de oro. La voy a extrañar siempre.

Juan Bindi es mucho más que un periodista deportivo. Es reflexivo y se expresa como pocos. Puede salir del deporte y sumar data o reflexiones en otros temas. Un gran jugador. Lo voy a tener a mi lado también en la aventura de los domingos.

Roberto Caferra es un periodista de raza, un buscador de historia y noticias con la voz bendita de un locutor. Otro gran tipo. Roberto siempre estuvo cerca, como Rosario. Sabe todo lo que hay que saber de la radio.

En estos diez años fueron cambiando los productores pero los que me ayudan ahora son insuperables. Martín Aguirre que es un maestro que ya se fue para arriba o Marta Lamas que tiene las mismas ganas y buena onda de su juventud con Magdalena Ruiz Guiñazú a la que también le agradezco porque siempre me bancó con sus mensajes.

Mariana Torres Day, Camila Rodríguez Ippólito, Noel Zapater. Y los colegas de los móviles, Jorge Moure, Alan Zurita y una increíble periodista acreditada en gobierno como Mariel Di Lenarda. Pido disculpas si me olvido de alguien. Pero estoy realmente agradecido a todos. Fueron diez años de crecimiento personal y profesional, de premios, de victoria invicta en el rating, de emociones hasta las lágrimas, de carcajadas sin parar. En Pepo Díaz Colodrero les agradezco a todos los jóvenes operadores que son una generación súper tecnológica y de gran capacidad.

Marcelo Elorza y esa leyenda gigante de Norberto Trichinello no dejan que se les pase una noticia y mucho menos una primicia. Eso hace sólida y creíble a la radio que tiene a la noticia como principal insumo. Mucha gente sabe que si pasa algo importante, Mitre informa primero.

El nuevo programa se llamará “Le doy mi palabra- versión domingo”. Tendré como locutora a Andrea Estévez Mirson a la que tanto quiero. Y habrá dos figuras espectaculares que vamos a anunciar más adelante. Un poco de misterio nunca viene mal.

Hasta siempre queridos compañeros. Hasta siempre queridos oyentes. Los espero los domingos a las 10 de la mañana. Le doy mi palabra que será un programa riguroso pero divertido, informado pero reflexivo y con dos compromisos: decir la verdad y acompañarnos mutuamente en ese día tan familiar y conmovedor.

Feliz año nuevo para todos los argentinos. Por las grietas siempre se filtra la luz. Más temprano que tarde vamos a salir adelante. Ese es mi deseo. Brindo por eso y los espero todos los domingos. No encuentro una palabra más grande que gracias. Tal vez Soda Stereo cuando dijo Gracias Totales. Eso mismo digo.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre