Los derechos inhumanos de Cristina

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Cristina no se fija en gastos a la hora buscar su impunidad. Con el dinero de todos los argentinos, el gobierno de los Fernández, montó un grosero show internacional para defender a Cristina. Una vez más, utilizan en forma oportunista el tema de los derechos humanos y vacían su contenido. Defienden, en lugar de denunciar las atrocidades que cometen los dictadores de la región y se colocan de lado de los victimarios.

Hablo del Tercer Foro Mundial de los Derechos Humanos y de la reunión del Grupo de Puebla que van a respaldar a Cristina frente a lo que ellos denominan persecución. Van a participar tiranos y cómplices de tiranos del continente que todos conocemos y que la mayoría de los argentinos repudia.

Sus argumentos falaces son los mismos de Cristina, y de otros delincuentes condenados por la justicia por hechos de corrupción. A Cristina no la persigue nadie por sus ideas. Cristina no está proscripta y puede presentarse como candidata en las próximas elecciones. Lo hemos dicho hasta el hartazgo. La reina del Calafate fue condenada a 6 años de prisión por corrupción. Por haber robado millones de dólares del estado para enriquecer a Lázaro Báez, su amigo, cómplice, empleado y testaferro.

Los nombres más rutilantes que van a participar de estas actividades son los más grandes violadores de los derechos humanos en la región. O los compañeros de ruta y socios de los que encarcelan, torturan y  asesinan opositores políticos.

Por eso digo que son los derechos inhumanos de Cristina.

Convertirse en guarda espaldas ideológicos de autocracias y totalitarismos jurásicos de la región nos produce rechazo y vergüenza ajena.

Porque profanan el sagrado concepto de los derechos humanos justificando las violaciones en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Van a participar personajes nefastos como Rafael Correa, corrupto como Cristina y prófugo de la justicia de Ecuador. Justo en este momento que ese país expulsó al embajador argentino por ser cómplice de la huída de una ex ministra de Correa que también fue condenada por corrupción. La ayudaron para que se escapara a Venezuela ya convertida en un aguantadero de malandras del nacional populismo chavista.

El gerente del Grupo de Puebla es el chileno Marco Enriquez Ominami. Aportarán sus falsedades autocráticas varios responsables de mirar para otro lado frente al sojuzgamiento que Nicolás Maduro somete a su pueblo. No es casual que más de 6 millones de venezolanos huyeron de su país en búsqueda de justicia social y de libertad.

Que los ciudadanos comunes pongan en juego sus vidas para escapar como sea del oprobio, demuestra que en esas latitudes no existen los derechos humanos, solo los inhumanos. Los propagandistas de ese infierno presuntamente socialista son José Luis Rodríguez Zapatero ex primer ministro de España, castristas de toda la vida como Atilio Borón, izquierdistas tardíos como Eugenio Zaffaroni, autoritarios como Evo Morales que violó la Constitución de Bolivia, y Ernesto Samper, el ex presidente de Colombia colaborador permanente de esos fascistas de izquierda. El oportunista del ex juez Baltasar Garzón no de lo podía perder. Es abogado de Alex Saab, el testaferro de Maduro. No haré más preguntas, señor juez.

Parece mentira. Estamos cumpliendo 40 años de democracia y además de cooptar a los organismos defensores de los derechos humanos y ponerles camiseta partidaria, el kirchnerismo los utiliza de escudo para proteger a dirigentes que han liderado asociaciones ilícitas para saquear al estado como Cristina, por ejemplo.

Michelle Bachellet, Pepe Mujica o el fallecido Tabaré Vázquez mientras vivió fueron representantes de ideas socialistas. Y nadie los persiguió por una sencilla razón. No robaron. No estafaron. No se volvieron millonarios del día a la noche. Fueron honrados. Todo lo contrario de Cristina y su “Cartel de los Pingüinos Millonarios Enriquecidos Ilegalmente”.

La malversación de los derechos humanos es triple. Primero porque los transformaron en una herramienta partidaria del kirchnerismo. Segundo porque defienden a violadores de esos derechos humanos y tercero porque quiebran un activo histórico de este país que ganó Raúl Alfonsín con el juicio a las Juntas y el Nunca Más.

Fuimos reconocidos internacionalmente por esos acontecimientos únicos y profundamente democráticos de recuperar las instituciones republicanas y hoy somos asociados a los países que tienen más presos políticos y asesinatos y que se mantienen en el poder con los tanques en la calle.

Cuba, Venezuela y Nicaragua no permiten una democracia plena porque intimidan al pueblo con los militares uniformados que reprimen al pueblo.

La Corte Penal Internacional (la misma que libró orden de captura para el criminal de guerra Vladimir Putin) calificó como crímenes de lesa humanidad los que se cometieron en la Venezuela de Maduro. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos hizo un informe demoledor sobre el cesarismo feroz de Daniel Ortega en Nicaragua. Hasta el Papa Francisco, calificó ese régimen como “dictadura grosera”.

Y en Cuba está todo claro salvo para los talibanes del fanatismo negador. Es la dictadura más longeva del continente. El pueblo se escapa en balsas precarias o protesta en las calles por los presos políticos, la represión de ese totalitarismo marxista y decadente.

Las protestas son sofocadas a sangre y fuego y con la cárcel para los que se atreven. Por eso el himno de los jóvenes de la libertad cubana se llama “Patria y Vida”.

Cuando hay un gobierno que no es amigo de ellos, defienden los derechos humanos. Pero cuando ellos llegan al gobierno, como Cristina, defienden a los corruptos y a los derechos inhumanos. Que nadie se confunda.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre