Kicillof le echó la culpa a los medios por su furcio sobre los “barones” del conurbano

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El gobernador de la Provincia de Buenos Aires quiso arreglar su error al confundir “varones” con “barones” y cuestionó a los medios por no hablar de “baronesas del conurbano”.

El gobernador de la Provincia de Buenos Aires trató de arreglar el furcio que se viralizó sobre su confusión entre “varones” y “barones”, como se denominan desde la época de Eduardo Duhalde a los intendentes más poderosos del conurbano. Fue en la presentación de la primera escuela sindical de género del país, destinada a dirigentes gremiales y quiso utilizar esa denominación para remarcar la cultura machista de la política.

“La política de la Provincia de Buenos Aires está muy asociada con lo masculino y viene de una tradición machista. No es porque lo hayan llevado adelante a esta Provincia o su dirigencia no haya contado con mujeres, sino porque hay una especie de cultura del machismo que parte desde cosas tan básicas como llamar a los intendentes o dirigentes del Conurbano los ‘barones del Conurbano”, había dicho Kicillof durante la presentación y rápidamente se viralizó su error en las redes sociales.

Después del desafortunado error, Kicillof quiso arreglarla en las redes sociales y le echó la culpa a Clarín, un clásico del gobierno kirchnerista. “Además de dedicarse a destilar odio, Clarín llama ‘furcio’ a su propia ceguera machista. Eso sí: felicito a la o el cronista por su agudeza auditiva o visual (¿o telepática?) que le permitió, al parecer, distinguir la ‘v’ de la ‘b’ mientras yo hablaba”.

El gobernador, la siguió contra Clarín, mencionó otra de las críticas que hicieron sobre su manera de expresarse y aclaró que estaban bien utilizados los términos. “También vuelve a refritar mi uso de ‘haiga’ en una entrevista del pasado (dije: ‘si no hay un mango partido al medio, que haiga para el que más lo necesita’). Omitió refregarme que ‘mango’ es una fruta, o parte de una sartén, y no ‘dinero de curso legal'”.

Y para completar la idea, advirtió: “Pero no se privó de censurar esa forma criolla muy frecuente en la gauchesca y en el habla popular rural. Y a propósito, para el ojo censor de Clarín, aprovechamos para compartir este fragmento de La vuelta de Martín Fierro (1879) de José Hernández: “Que Dios lo haiga perdonao, / Es todo cuanto deseo, / Le conocí un pastoreo / De terneritos robaos'”.