Intento de asesinar a Guaidó

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Esta mañana, por esta radio, la diputada Delsa Solórzano confirmó que el chavismo intentó asesinar a Juan Guaidó. La legisladora de Encuentro Ciudadano de Venezuela, en medio de la conmoción, habló con Diego Leuco y aportó los detalles que ustedes acaban de escuchar.

El salvajismo de la narco dictadura de Nicolás Maduro no tiene límites. Hoy intentaron asesinar a Juan Guaidó, el presidente encargado y titular de la Asamblea Nacional. A esta altura la debilidad de la tiranía chavista es tan grande que no tienen tiempo ni de intentar disimular. Lo hacen a cara descubierta. Las patotas para militares que mantiene el régimen atacaron con palos y piedras a los autos que trasladaban a los diputados que iban a sesionar hacia el Palacio Federal Legislativo. Pero la camioneta en la que habitualmente se moviliza Guaidó recibió un balazo en la ventanilla del conductor, a la altura de la cabeza. Por suerte para la libertad y la democracia, los vidrios blindados aguantaron el disparo. Y además, Guaidó no estaba en el vehículo. Suele cambiar de auto como prevención, para mejorar su seguridad. Si viajaba parte de la conducción del parlamento, entre ellas la diputada Delsa Solórzano.

El edificio del Parlamento estaba totalmente rodeado de las fuerzas armadas y, como si esto fuera poco, los mafiosos criminales autodenominados “colectivos chavistas”, patrullaban en sus motos en forma intimidatoria toda la zona. Son grupos civiles armados y muy violentos del tipo que propuso crear Evo Morales en Bolivia. Son moto chorros y moto asesinos. Esta vez estaban cebados en su odio porque los docentes venezolanos estaban protestando en la plaza Bolívar. Los docentes, repito, no los oligarcas. En el día del maestro, todos estaban vestidos de negro como una forma de expresar su dolor por las condiciones inhumanas en las que sobreviven, igual que todos los trabajadores y la mayoría del pueblo. Estos grupos de tareas motorizados, como una suerte de Triple A de los 70 en la Argentina, tienen carta libre para darle palizas e incluso matar a los que ellos consideran disidentes u opositores. Es de una brutalidad pocas veces vista. Son hordas de fanáticos que se mueven con impunidad y protección de Maduro y Diosdado Cabello. Pese a semejante emboscada, en donde podrían haber matado a Juan Guaidó, reconocido como presidente de Venezuela por la mayoría de los países democráticos del mundo, los legisladores pudieron sesionar. Lo tuvieron que hacer en el anfiteatro El Hatillo.

A  esta altura, todos los que defendemos los derechos humanos en todo el mundo, deberíamos reclamar por la aparición con vida de Gilber Caro, un diputado secuestrado por la dictadura. No creo que las entidades argentinas lo hagan porque en su mayoría han sido cooptadas por el nacional populismo cristinista, o por el chavismo K que tiene en Cristina a la que baja una línea de complicidad con las atrocidades del régimen de Maduro. Hace poco tiempo le dije que una de las ideas más nefastas de Cristina, es que lo que no se nombra, no existe. Todo el tiempo está apelando a eufemismos y a ocultamientos. Su omnipotencia es tan grande que cree que puede tapar el sol con las manos y no llamar dictadura o narco dictadura al régimen que encabeza Nicolás Maduro. Los militantes cristinistas, hacen malabarismos con el lenguaje para disfrazar lo que no se puede disfrazar. La narco dictadura ha generado una verdadera hecatombe social en Venezuela. Más de 7 mil asesinados, denunciados, no por Donald Trump ni por Jair Bolsonaro. Crímenes de lesa humanidad o terrorismo de estado revelados por Michelle Bachellet, la ex presidenta chilena del partido socialista de Salvador Allende. No la pueden acusar de pro imperialista o de derechista. Hay presos políticos en todas las cárceles, torturas, el nivel más alto del mundo en inflación y en inseguridad  callejera, falta nafta (si, repito, falta nafta en la tierra del petróleo), faltan alimentos, faltan medicamentos, faltan casi 4 millones y medios de venezolanos que huyeron del totalitarismo y sobre todo, falta libertad y justicia.

Pero los ladri progesistas que todavía aman a Cuba e incluso justifican a Irán, se niegan a utilizar el término dictadura como si eso los alejara del demonio.

Cristina no los deja utilizar el término que hay que utilizar. Y la verdad es que, a esta altura, es mucho más que un capricho ideológico. Es una forma de manifestar su sociedad con la feroz tiranía chavista. Está claro que Cristina y los suyos, se sienten compañeros bolivarianos de Maduro y de Evo Morales (que produjo un fenomenal fraude electoral) o de Rafael Correa, que está prófugo de la justicia de su país porque no puede explicar las coimas que cobró en el caso Odebrecht.

En Caracas ayer hubo un golpe sobre el golpe. Quieren voltear el último pulmón que es el Congreso. Eso es totalitarismo. No tiene otro nombre. Soldados armados y antidemocráticos no les permitieron la entrada a diputados republicanos y pacíficos.

¿Se acuerda lo que pasó la semana pasada?

El presidente interino, Juan Guaidó, con su traje azul y su corbata celeste, armado solamente con su coraje, intentó saltar las rejas, pero los uniformados armados hasta los dientes, lo  bajaron violentamente. Un ataque furibundo a todos los valores democráticos. Un golpe dentro del golpe. La fuerza bruta con ametralladoras contra las ideas y la razón. Maduro se sostiene solamente con las bayonetas y los fusiles de sus generales corruptos que ganan fortunas y con el apoyo de dólares y armamento de Rusia, la hinchada de Raúl Castro que aporta sus espías y comandos y con el respaldo algo más distante de China. Maduro sigue usurpando el cargo también por la complicidad de los líderes regionales chavistas como Cristina Fernández de Kirchner, por ejemplo.

La militarización del Parlamento demuestra la desesperación y la falta de apoyo popular de un fantoche con ideas podridas, pero que se cae de Maduro.

Hoy los restos de la democracia que queda, los diputados, sesionaron aunque no pudieron hacerlo en su ámbito natural.

Veremos cómo repercute esto en las Fuerzas Armadas que tienen una cúpula de comandantes magnates y una mayoría obligada a reprimir que cada tanto amaga con no aceptar más esa obediencia debida.

Según el FMI, la inflación va a trepar a 10.000.000 % en este año. Si escuchó bien. El chavismo dejó al país sin moneda y un sueldo alcanza para comprar apenas una gaseosa y un pedazo de pan. Una tiranía feroz en nombre de los pobres y de la revolución bolivariana. En lugar de combatir la pobreza, combatieron a los pobres que escapan como pueden de Venezuela.

Ya fallecieron, pero está claro históricamente, que Hugo Chávez fue el heredero de Fidel Castro.

De hecho, en los tres gobiernos K anteriores, las relaciones carnales que establecieron con Venezuela fueron muy intensas y por supuesto, sazonadas con negociados sucios y delictivos de todo tipo.

Hoy en Venezuela se instaló un modelo jurásicamente estalinista, donde está prohibido pensar distinto. O mejor dicho, está prohibido pensar.

Es bueno que los argentinos nos miremos en el espejo de Venezuela porque hacia allí nos quisieron llevar e insisto, aún nos quiere llevar Cristina y su banda de ladrones.

Luis D’Elía, en su momento, incluso, llegó a decir que Maduro, debía fusilar a los opositores. Esa es la democracia en la que creen. La de los tiros para silenciar la palabra.

Nunca vamos a olvidar lo que el chavismo y el kirchnerismo hicieron para estafar a ambos pueblos: Prestamos de dinero a tasas del 15 % que nos perjudicaron muchísimo. Bicicletas con el dólar en el mercado negro. La valija de dólares sucios de Antonini Wilson que llegó para la campaña de Cristina. Los negociados de Julio de Vido con el tema petrolero y los barcos que nadie sabe cuántos fueron ni cuanto nos costaron. Los 50 millones de dólares físicos que se repartieron Néstor y Chávez, según denunció Claudio Uberti Y las coimas que hubo que pagar con la maquinaria agrícola. Y sigue la lista.

La rebeldía pacífica siempre es sana. Nadie debería rendirse frente a un ejército opresor interno. Hay que ponerse de pié y no dejarse arrodillar por los autoritarios.

Otra vez, abogada exitosa: ¿Usted diría que Bachellet miente por orden de los yankys o está describiendo la realidad? Sin embargo usted mantiene su silencio cómplice.

Jean Paul Sartre dijo que “a todo puede renunciar el hombre, sin dejar de ser hombre. A todo, menos a la libertad”. Y está todo dicho.

Las fuerzas democráticas y republicanas deben frenar la hecatombe dictatorial y la tragedia humanitaria. Condenar al régimen en todos los foros y apoyar el regreso de las instituciones y la libertad.

Verdad y justicia debe ser la consigna de siempre. Oscar Wilde afirmó “Si uno dice la verdad, tarde o temprano será descubierto”. Ojalá la inmensa mayoría del querido y sufrido pueblo venezolano sea descubierto. Será para el bien de todos. Menos de los corruptos y de los dictadores.