El voto popular puede jubilar a Cristina

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Este será un domingo histórico para la Argentina. El pueblo hablará a través de las urnas y decidirá gran parte de nuestro futuro. Las elecciones pueden despejar varias incógnitas. La más importante es el destino que tendrá Cristina. ¿Los votos de la mayoría la empujarán a su jubilación o, por el contrario, ella radicalizará su discurso y seguirá al frente del chavismo K?

Ella es la jefa del jefe del estado y quien lideró un proyecto que en las primarias sufrió un severo terremoto. Algunos se aventuran a decir que es el comienzo del final del cristinismo. Fue la quinta elección que la arquitecta egipcia perdió en 12 años.

Si los resultados se repiten o son todavía peores, Cristina perderá el quorum propio en el Senado donde es reina y señora y hasta podrían perder la primera minoría en diputados y, en consecuencia, la presidencia de la Cámara. Si eso se confirma, será mucho más difícil que Cristina pueda poner de rodillas a la justicia para lograr su impunidad. Ya liberaron a más de 20 delincuentes de estado. Pero Cristina todavía está muy complicada en varias causas. Fue la jefa de la asociación ilícita que saqueó al estado.

¿Qué hará el peronismo que gobierna provincias y municipios? ¿Seguirán arrodillados ante los caprichos de Cristina o construirán un justicialismo renovado, republicano sin el kirchnerismo? Veremos.

Han puesto platita, heladeras, viajes de estudio y todo el aparato del estao para intentar dar vuelta la elección en la provincia de Buenos Aires. Si no lo consiguen, será otro cachetazo político implacable contra Cristina, Máximo y su proyecto hegemónico con sucesión monárquica.

Otra derrota en la provincia también cancelará las posibilidades futuras de Axel Kicillof y Sergio Massa. Casi, casi que el kirchnerismo se quedaría sin candidatos a presidente competitivos. Sería como barajar y dar de nuevo. Se reformularía todo el mapa político argentino.

¿Podrán reparar el daño simbólico y efectivo que sufrieron con las derrotas en Santa Cruz y con las principales figuras de La Cámpora?

¿Qué pasará el domingo a la noche en la sede del oficialismo? ¿Veremos nuevamente esa imagen de Cristina muda, mirando hacia abajo y ocultado su rostro?

Ella logró vaciar de contenido al presidente y lo convirtió en lo que Alberto Fernández había anticipado: en un títere. Pero Cristina, es tan intensa, dañina y agresiva que terminó reduciendo a Alberto a la servidumbre. Fue hablado por Cristina, dirían los semiólogos. Por eso el presidente se mostró perdido y tambaleante sobre el ring. No solamente lideró un gabinete de mediocres y no de científicos. También fue un administrador que cometió torpezas increíbles que luego, en lugar de pedir disculpas, redobló la apuesta y atacó a la oposición y al periodismo independiente. Desafiante puso su cabeza en la guillotina y dijo que las elecciones iban a ser un plebiscito de su gobierno. Así le fue. Perdió por dos millones de votos de diferencia. Veremos si eso se da vuelta, se achica o se amplia.

“Algo no habremos hecho bien”, repitió como una letanía. Pero no escuchó nunca las advertencias sobre el fracaso sanitario que produjo el horror de más de 116 mil muertos, millones de vacunas que aún hoy no se aplican, la hecatombe económica que multiplicó los pobres, la desocupación y las empresas quebradas y la inseguridad galopante, con narcos incluidos, que subestimaron durante todo el tiempo. El estallido social producto del asesinato de Roberto, el kiosquero, explica muchas frustraciones y broncas.

La realidad es que no hicieron nada bien. Y encima, se manejaron con soberbia y altanería.

Se abren preguntas institucionales inquietantes. ¿Cristina asaltará la totalidad del gobierno? Empujará a Alberto para que se corra del medio?

El domingo se juegan dos modelos de país. Uno populista y autoritario que se quiere quedar con todo para siempre y otro que apeló a la resistencia republicana y popular en las urnas. Se consolidó la importancia de una sociedad civil movilizada que con los banderazos, los padres organizados, los chicos reclamando vacunas y las marchas de las piedras, fue marcando el camino para los líderes opositores.

¿Se viene el fin de ciclo de Cristina y sus talibanes? Es muy difícil medir el humor de las sociedades en tiempos de cólera o de covid. Pero se puede afirmar que el cristinismo nunca estuvo tan débil y cuestionado. Un resultado electoral por abajo del 30% en el país y otra derrota en Buenos Aires, podría desatar una feroz crisis de liderazgo. La implosión K.

Ni Alberto ni Sergio Massa tiene votos propios. Y, si alguna vez si los tuvieron, los prendieron fuego en el altar de Cristina. Ellos prometieron combatir la cleptocracia y el chavismo K pero, finalmente, fueron sus aliados en el regreso al poder. Eso liquidó sus aspiraciones.

Todos, incluida Cristina, tienen una imagen negativa superior al 70%, según la universidad San Andrés. Si ella se convierte nuevamente en mariscal de la derrota,  tal vez el justicialismo que quiere renovarse, se atreva a liberarse de esa mochila de piedras. Hoy Cristina tiene secuestrado al peronismo que, cada día le tiene menos miedo. Si el voto popular la vuelve a castigar, es probable que se acelere el parto de un peronismo más republicano y sin Cristina.

Nunca antes en la historia el peronismo unido había sacado tan pocos votos.

Esta posible nueva realidad, produciría un mayor control y equilibro democrático y serviría como contención republicana ante cualquier salto al vacío que Cristina quiera pegar en su radicalización. Es imposible que Argentina avance hacia un país más justo, desarrollado, moderno y ético, frente a la potencia tóxica que tiene la exitosa abogada que nunca ganó un juicio pero que lo perdió varias veces. Sus acciones vengativas, maltratadoras y de búsqueda desesperada de la impunidad, son un dique de contención para la refundación de la Argentina. ¿Qué pasará el lunes 15?

¿Habrá un repliegue ordenado del peronismo o un estallido del sálvese quien pueda? ¿Se potenciará el liderazgo de Cristina o entrará en el ocaso de su reducción a una fuerza testimonial? Las urnas tienen la palabra.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre