El odio de Cristina al periodismo

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Cristina odia al periodismo. Es un odio ciego, sin límites, absolutamente irracional. Cristina es la principal enemiga de los medios de comunicación independientes. Si pudiera, los borraría de la faz de la tierra. Desde el origen de la dinastía Kirchner, en Río Gallegos, tanto Néstor como Cristina montaron un plan sistemático para comprar a los periodistas corruptos y para castigar a los cronistas independientes que no se vendieron ni se callaron.

Hay cientos de ejemplos. La imagen del látigo o la billetera fue muy utilizada porque ilustra muy bien la calaña de estos totalitarios que están en el poder por cuarta vez. En democracia, nadie hostigó ni atacó tanto a los trabajadores de prensa.

Le doy un ejemplo muy claro de estos días, que me involucra. En ese video de ficción que publicó en las redes y con el que Cristina se auto engaña, solamente aparecen las caras de los periodistas. En esa farsa que editó Tristán, el ministro de la propaganda y la venganza, Cristina, en tono melodramático miente con descaro y acusa a políticos, narcos, fuerzas de seguridad, jueces y medios de haber integrado una asociación ilícita para perseguirla.

La primera cara que aparece es de este humilde servidor en dos ocasiones y la “denunciadora serial” Mariana Zuvic, que tiene el dudoso orgullo de ser la única dirigente política escrachada. El resto son, somos, periodistas. Inmediatamente se apunta a dos de los periodistas de investigación que con mayor coraje investigaron los delitos que llevaron a jueces y fiscales a determinar que Cristina fue la jefa de una asociación ilícita destinada a saquear al estado. Hablo de Nicolás Wiñazky y Daniel Santoro. Ambos fueron perseguidos y amenazados. Nico tuvo custodia policial durante meses y un día su auto, en la puerta de su casa apareció con alambres de púas alrededor. Con Santoro, montaron una operación judicial llena de mentiras y lograron procesarlo con falsos testigos K y con un juez ultra K. Nicolás y Daniel están en el programa “La Cornisa” de Luis Majul que hizo una denuncia penal porque le mandaron a su teléfono celular imágenes para intimidarlo. Se muestra también el libro “La dueña”, una radiografía que Nico escribió con su padre Miguel, que prueba que los Kirchner lideraron el robo del siglo. N

No hubo en democracia una era en la que se hayan producido tantos delitos y por sumas colosales que enriquecieron ilícitamente al matrimonio Kirchner y todo su entorno del Cartel de los Pingüinos. No podía faltar Jorge Lanata en la lista de enemigos señalados por Cristina. Está en el programa de Maximiliano Montenegro en canal 26.
Jorge fue el primer periodista que en la televisión abierta, en canal 13, quebró el pánico que el kirchnerismo había instalado en gran parte de la sociedad.

Nunca nadie mostró tantas pruebas, arrepentidos y testimonios sobre los ladrones de estado como el matrimonio presidencial, Amado Boudou, Julio de Vido, Lázaro Báez, Milagro Sala, José López y siguen las firmas de los integrantes de la banda. Quedaron en la historia de la televisión las imágenes de La Rosadita contando dólares con maquinitas, el revoleo de bolsos al monasterio, el lavado de los hoteles vacíos, las camionetas sacando fortunas del banco de Jujuy, entre tantas rutas de todos los dineros K.

Finalmente Tristán y Cristina, muestran rotativas imprimiendo diarios. Cristina los nombra como “medios hegemónicos” pero se supone que la amenaza es para Clarín y La Nación. La semana pasada, se lo adelanté. Textualmente le dije: “Ojo que Mariotto, también habló de la ley de medios. No vaya a ser que en un par de semanas, Alberto sea hablado por boca de Cristina y diga que la información es un bien social y que van a expropiar algún medio de comunicación para garantizar “la soberanía informativa”.

¿O la comunicación no es estratégica para el proyecto de Cristina? ¿O no acusa a los medios de ser parte de su persecución y del Lawfare?

En sus mejores sueños, que son nuestras peores pesadillas, Cristina ve a Tristán como el gran editor de todas las noticias de la Argentina. Una especie de Gran Hermano que utilice las cámaras solamente para elogiar y darle impunidad a Cristina y para fustigar y castigar a los argentinos que se atrevan a denunciarla o cuestionarla. Ya lo hizo con su burda película panfleto y ahora sigue en formato videos por episodios, como una serie de Netflix del nacional populismo o del chavismo K, ladri feudal. Tristán es un ministro que debería fomentar la cultura de todos. Pero es solamente un fanático que no duda en involucrar muñecos, dibujitos animados para adoctrinar chicos con su ideologismo setentista y jurásico.

Mientras Alberto está tratando de evitar que los muertos se cuenten de a cientos, y la gente está preocupada por la cuarentena, Cristina le rodeó el rancho y le expropió el Sillón de Rivadavia. Este zarpazo metafórico de la banda y el bastón presidencial por parte de Cristina, es mucho más grave que el robo por encargo que se produjo en Vicentín. Lo de la agroexportadora es solo un síntoma. La enfermedad es otra: la tiranía que avanza en silencio pero a mil por hora. Pronto se viene una Corte Suprema ampliada y con mayorías automáticas, un Congreso con diputados y senadores comprados y un avance brutal sobre la libertad de expresión. La tan añorada suma de poder público. Ese es el objetivo proclamado de ir por todo. O de la Cristina eterna.

Algunos advierten estos peligros anti democráticos y por eso hubo varias reacciones muy valiosas que encendieron las luces rojas de las alarmas del sistema republicano. Alfredo Cornejo y el resto de la conducción de juntos por el cambio emitieron un documento que denuncia esto que le digo. Dicen que los K “solo buscan venganza e impunidad” y que tienen un plan “para eludir la justicia pese a que hay “pruebas abrumadoras del saqueo y la asociación ilícita”. Varios intelectuales y referentes sociales también suscribieron ese texto que intenta poner en guardia a la sociedad frente a “la venganza, con calumnias e injurias, que impulsan contra quienes los llevaron al banquillo de los acusados y al mismo tiempo quieren sembrar temor y desalentar futuras denuncias”.

Joaquín Morales Solá, flamante presidente de la Academia Nacional de Periodismo, en su columna de La Nación recordó que esto está en el ADN de Cristina. En el 2103, hace 7 años, seis periodistas hicimos una denuncia en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Magdalena Ruiz Guiñazú, Nelson Castro, Pepe Eliaschev, Mariano Obarrio, Joaquin y yo, expusimos en un escrito detallado y minucioso, “las intimidaciones públicas, espionajes telefónicos y por mail y una red de propaganda oficial para difamar periodistas, con escraches y prepotencia callejera fomentados desde el estado”. El organismo de la OEA, conminó a la actual vice a “respetar la libertad y la integridad de los periodistas”.

Muchos recordarán que eran tiempos de patotas, de juicios populares en las plazas públicas, de afiches con el rostro de periodistas que incitaban a escupir, incluso a chicos, a fusilamientos mediáticos desde los medios públicos y otras salvajadas por el estilo.

Morales Solá tuvo el coraje de definir a Cristina como “un elemento tóxico para la democracia” y recordó que fue el mismísimo Alberto Fernández, el actual presidente “testigo”, el que denunció a Cristina por espionaje, porque le habían “pinchado los teléfonos”. Le descubrieron una reunión reservada que había pactado con Julio Cobos, el vicepresidente de entonces. Y también recuerda que un juez federal encontró en la casa de Cristina carpetas con parte de inteligencia sobre varias personas disidentes de sus políticas. La misma preocupación expresó Jorge Fernández Díaz y responsabilizó personalmente a Cristina “por cualquier incidente violento que los aludidos sufran en la calle”.

Cristina será querellante y asegura que le inventaron 4 causas por asociación ilícita con ella como jefa. Pero no coinciden las fechas. Todos esos expedientes se iniciaron durante su propio gobierno. Por lo tanto es imposible que hayan intervenido Macri, y sus funcionarios o sus servicios de inteligencia. La falsa perseguida ahora anuncia que va a perseguir. Su grupo de tareas en las redes me acusan de hablar demasiado de Cristina. Y eso no lo niego. Ya les dije que insisto con ella y voy a seguir insistiendo, porque creo que es la persona que más daño le hizo a la democracia y a la convivencia de los argentinos y la que más daño le puede seguir haciendo. Morales Sola, durante una entrevista con Clarín, aseguró que Cristina entiende que la única solución a sus problemas es “exterminar al periodismo”.

Esto es lo que pienso de Cristina hace mucho tiempo. Incluso lo expresé con un libro donde planteo que “un juicio y castigo” es el camino democrático para combatir la mega corrupción de estado, el cristinato como régimen anti republicano, la fractura social expuesta de la sociedad y la profanación de los derechos humanos.

Ese es mi análisis político. Y para que no se gaste, le cuento que no conozco a ningún agente de inteligencia ni jamás me reuní con un espía. No frecuento ese mundo sucio al que nunca le creo nada. Mis críticas son producto del análisis político y no creo que en la Argentina se haya instaurado el delito de opinión. Por lo menos por ahora. Mientras tanto seguiré diciendo lo que siento y lo que pienso sin ningún tipo de auto censura. No me dejo intimidar. No me arrodillo ante nadie y no me interesó jamás hacer arrodillar a nadie.

Creo firmemente, como dijo San Martín, que el grito de una sola persona se escucha más que el silencio de miles y que a todo puede renunciar el hombre sin dejar de ser hombre, a todo puede renunciar, menos a la libertad.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre