El mausoleo de la corrupción K

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Le confieso que todavía estoy impresionado con la fotografía del Mausoleo de Néstor Kirchner que publicó ayer La Nación.

Ya conocía ese verdadero monumento a la corrupción K, pero la toma desde el aire sintetiza y muestra en toda su dimensión, lo peor de ese ladri progresismo feudal. Es cierto, como dice el diario, que el resto de las tumbas parecen villas miserias al lado de esa construcción faraónica que donó Lázaro Báez con el dinero robado a todos los argentinos. Legalmente es una especie de confesión de partes. Y por lo tanto, relevo de pruebas. Pero políticamente es la radiografía obscena del verdadero pensamiento de los Kirchner. Ahí, en esa desmesura y en esas diferencias abismales se nota cuál es su verdadera idea de equidad y justicia social. Pobreza para todos y riqueza solo para ellos. Nacional populismo cleptocrático. Insisto: se llenaron la boca diciendo que iban a redistribuir la riqueza y cumplieron: la redistribuyeron entre ellos. Todos enriquecidos ilegalmente. La familia entera. Néstor, Cristina, Máximo, Florencia y hasta el primero Carlos Santiago.  El gabinete entero.  Los secretarios personales. Y los empresarios cómplices. Todos magnates con fortunas colosales que jamás van a poder justificar. Lázaro, el que construyó ese palacio funerario, acaba de ser condenado a 12 años de prisión por el lavado de 60 millones de dólares. Y esta causa de la ruta del dinero K es una de las tantas que tiene pendientes.

Provoca indignación ver esa tumba majestuosa, edificada con coimas y sobre precios que no tienen ni San Martín, ni Belgrano, ni Perón ni Evita. Y mucho menos, Hipólito Yrigoyen o Raúl Alfonsín.

La fastuosidad del lugar donde descansan los restos de Néstor Kirchner hace que también allí estén sepultadas promesas falsas como que “La patria es el otro” o la búsqueda de la igualdad social”. El relato de falso progresismo, también está enterrado en el cementerio de Río Gallegos.

Es algo que también está fuera de tiempo y de toda lógica. Solo los dictadores construyen sepulcros suntuosos como Lenin, Mao o Hugo Chávez. También personajes históricos como Napoleón o el emperador Adriano. En este caso, el Pingüino Emperador tiene esa mega estructura que parece una mansión berlusconiana, en medio de una necrópolis de gente sencilla.

La realidad del robo del siglo kirchnerista supera cualquier ficción. Escuche bien, por favor: No termina de asombrarme la magnitud del latrocinio más sistemático, descarado y en todos los rincones, que hicieron tanto Néstor como Cristina. No hay en la historia democrática nada comparable en voracidad y codicia. Millones y millones que Néstor se llevó, literalmente, a la tumba.

No se sabe cuál es el estado de la causa, pero en su momento, el juez Sergio Torres estuvo investigando quien pagó el Mausoleo de Néstor Kirchner.

Fue un regalo de Lázaro Báez a su amigo, socio, cómplice y patrón. Pero todo está flojo de papeles. Todo es oscuro y sospechoso como todo lo que ocurre económicamente alrededor de este concubinato para la mega corrupción entre la familia Kirchner y la familia Báez.

El juez necesitó hacer algunas preguntas. ¿Quién le pagaba mensualmente a los obreros y quien compraban los materiales que son carísimos? ¿Hay algún recibo al respecto? Por ahora no sabe no contesta. Todo quedó en la nebulosa. ¿Se habrán usado fondos públicos? ¿No tuvieron escrúpulos ni en el momento de un entierro? ¿Aprovecharon también para robar en el momento de la muerte de Néstor? Todo se estuvo investigando y de pronto, se frenó.

En un momento, Cristina cerró el Mausoleo porque Lázaro se cansó de pagarle al personal de seguridad y de mantenimiento. Ese gigante de 11 metros de altura, de una hermosa piedra negra llamada pórfido patagónico con tecnología de punta para su seguridad, fue edificado, donado y custodiado por Lázaro Báez.

El interior donde los restos de Néstor deberían descansar, está hecho  de piedra volcánica. Tiene vidrios anti tumulto y cámaras de seguridad en HD que se puede controlar a distancia por internet. De hecho dicen que Cristina lo hacía desde la Casa Rosada o la Quinta de Olivos y ahora desde su banca de senadora o despacho de vice presidenta.

Se ha visto mucho la fotografía en la que salen del Mausoleo Cristina y Máximo, acompañados por Lázaro Báez.

De todos modos le quiero contar algo que mucha gente olvidó pero yo tengo la obligación de recordar. Fue en octubre del 2018. Escuche bien porque no se puede creer. Un testigo aseguró que Máximo Kirchner comandó un operativo para sacar 40 bolsos llenos de dinero del Mausoleo de Néstor, antes de que se produjera un allanamiento de fuerzas federales. No se trata de un rumor que contó alguien en privado. Es una declaración formal bajo juramento que hizo Danilo Adolfo Penissi ante el juez Claudio Bonadio.

¿Quién es Penissi? Un hidrógrafo que fue jefe del departamento de Obras Civiles de la municipalidad de Rio Gallegos. Esto figura en el expediente.

Penissi denunció que ante la versión de que desde Capital se venía un allanamiento al mausoleo, se inventó primero un allanamiento provincial con la excusa de buscar drogas y que hizo la policía santacruceña para disimular, La realidad es que sacaron más de 40 bolsos cargados de dinero del Mausoleo donde descansan los restos de Néstor.

El expediente fue revelado en televisión.  Todo el operativo estuvo a cargo de Máximo Kirchner y Rudy Ulloa Igor, el ex chofer de Kirchner devenido en millonario. También participó el secretario personal de la ex presidenta, el luego arrepentido y asesinado, Fabián Gutiérrez.  Penissi agregó que Cristina llegó esa noche y que supone, que fue para supervisar todo el repugnante operativo. Ocultaron los bolsos en la mismísima Casa de Gobierno y en el local del Casino Club, propiedad de Cristóbal López. Si fuera una novela podría llamarse: “Ali Babá y los 40 bolsos”. A esta altura se encontraron bolsos en todos lados menos en la localidad de El Bolsón, capital simbólica del kirchnerismo. Bolsos por aquí, bolsos por allá: en el avión presidencial, en la Rosadita de Puerto Madero, en el Monasterio de las falsas monjitas, en el departamento de Recoleta de Cristina, en los baúles del auto de Roberto Baratta que conducía Oscar Centeno y ahora, superando todas las fantasías, en el cementerio. Y hasta en el edificio de la mal llamada Televisión Pública donde Rosario Lufrano tiene que dar explicaciones por tantos millones encontrados.

Por eso sostengo que el Mausoleo es un monumento a la corrupción, más allá del dolor genuino que expresan sus seres queridos y que yo respeto. Pero también creo que el mausoleo es un homenaje a la desmesura. Semejante auto celebración estalinista va en contra, incluso, del estilo del muerto. Néstor no era un exhibicionista. Una de sus escasas virtudes era la austeridad, o mezquindad según dicen sus enemigos. Pero no quería ni ropa cara ni zapatos de lujo ni relojes o autos exclusivos. Nobleza obliga, Néstor nunca hizo alarde de su riqueza incalculable. Ese estilo es más bien de su viuda, es Cristina la que no se conforma con lo sencillo o lo cotidiano. Ella si le da mucho valor a la elegancia y la majestuosidad. Ella milita desde siempre en la agrupación Luis Vuitton para la Liberación y Rolex o muerte. Se podría decir que Cristina lo hizo. O que Lázaro lo hizo. Pero la justicia todavía no sabe quién lo pagó. Estoy seguro que fuimos todos nosotros. Los impuestos de los argentinos en lugar de volver al pueblo fueron a parar a los bolsillos de los Kirchner. Y también a su tumba.

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre.