El clan Moyano tomó de rehén a una ciudad

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Cristian Ritondo, el ex ministro de seguridad de Buenos Aires, resumió la situación: “Los Moyano usan métodos mafiosos porque los dejan. Hay un estado ausente en la provincia”. Muchos les tienen miedo a los dueños del sindicato de camioneros y nadie les pone límites. Por eso fueron avanzando sobre la libertad y los bienes de todos. Aprietes, extorsiones, bloqueos, patotas organizadas que llevaron a la quiebra a muchos pequeños empresarios o que obligaron a sus dueños a instalarse en otros países.

Pero esta vez llegaron demasiado lejos. Porque bloquearon una ciudad y tomaron de rehenes a 160 mil habitantes. Cerraron los ingresos a San Nicolás, desabastecieron a los negocios de alimentos y, como si esto fuera poco, dejaron las bolsas de basura a la intemperie, desbordando los contenedores. Eso solo generó una situación de alto riesgo sanitario y obligó al intendente Manuel Passaglia a organizar a empleados municipales para recoger los desperdicios y evitar enfermedades.

Pablo, Hugo y el cártel de los Moyano, después de muchas horas de angustia, depusieron su actitud que constituía un ataque contra la legalidad. Sitiar una ciudad en tiempos de democracia, es rebelarse contra un pilar del estado republicano. Porque la protesta no era por mejores salarios o por más fuentes de trabajo. Era porque la justicia había metido preso a dos dirigentes que cometieron los delitos que cometen siempre: no dejan entrar ni salir a nadie de una empresa hasta que no le paguen una coima o una especie de protección, típica metodología de la mafia.

El padre de uno de los detenidos dijo que “iban a matar de hambre” al pueblo de San Nicolás y atacaron a varios periodistas, pero sobre todo a Lili Berardi de San Pedro. Vaya para ellos toda nuestra solidaridad.

San Nicolás demostró cual debe ser el camino. La sociedad productiva que genera trabajo y progreso no se debe dejar intimidar por estos barras bravas millonarios. Una cosa es una protesta legal, un paro, un quite de colaboración, un trabajo a reglamento y otra muy distinta es un bloqueo. El bloqueo siempre es un delito. Es violencia.

Hay que decir que ni el gobernador Axel Kicillof ni el ministro de seguridad Sergio Berni movieron un dedo a pesar del pedido de ayuda del intendente. El que calla otorga. Son incapaces de proteger el territorio de su provincia y miran para otro lado cuando se viola la ley en sus narices. Es que los Moyano son del palo. Pablo transa con Máximo y con Alberto. Hugo es un soldado de Alberto. Y Alberto, increíblemente, considera que Hugo Moyano es el modelo de dirigente sindical que necesita el país. No sé como pretende que haya inversiones o que se instalen nuevas empresas con tanta inseguridad jurídica y simpatía por los ladrones y apretadores.

La primera escena de relaciones carnales fue en la inauguración del Sanatorio Antártida de los camioneros. El Presidente Fernández presentó a Hugo Moyano como si fuera una mezcla de Nelson Mandela y Favaloro. Les dijo a sus hijos que Hugo era un dirigente “ejemplar”.

Vergüenza ajena es lo que produjo, pero nadie se escandalizó lo suficiente.

Estos son los personajes nefastos que hundieron a la Argentina. Pero hay que destacar, como contrapartida, la valentía del lado de las víctimas. Primero, Gustavo Rey, el empresario que se animó a hacer la denuncia en los tribunales y la del intendente Manuel Passaglia, que no cedió ante la extorsión. Pero hubo tres mujeres que jugaron un rol trascendente. La jueza María Eugenia Maiztegui que ordenó el arresto, la fiscal María del Valle Viviani que investigó y las agallas del motor permanente de lucha contra la patota sindical de Florencia Arietto.

Si Moyano, como dice Alberto, es el dirigente sindical ejemplar en el que se tienen que mirar todos sus pares, este país no tiene salida.

Hugo se formó en el peronismo derechoso y violento que, en los 70, hacía caza de brujas contra la Juventud Peronista que Cristina pretende representar. Con Moyano fue sepultada la alternancia. Es un gremio monárquico que heredan sus hijos. Son ejemplo de personajes antidemocráticos y nada transparentes. Mucha gente quiere ver que, por lo menos, Dios y la patria se los demanden.

Tiene fobia por los periodistas y eso lo une a Cristina. En su momento, con lenguaje de matón dijo que “los periodistas la van a pagar. Que han hecho mucho daño y que la tienen que pagar. No puede ser gratis lo que dijeron o lo que le mandaron a decir.”

Los Moyano, Los Pata Medina, los Caballo Suárez, entre otros son uno de los principales motivos de la decadencia argentina.

Solo en la Argentina se utiliza la intimidación y los bloqueos para sacarle dinero a las empresas.

Solo en la Argentina, los dirigentes sindicales dicen defender a sus trabajadores y son millonarios que viven en mansiones.

Solo en la Argentina una parte de la justicia les tiene pánico a estos malandras que son defendidos por los principales dirigentes oficialistas. En esto no hay grieta ni pelea que valga. Tanto Cristina como Alberto son los abogados de Moyano. Y así nos va. La única salida es el camino de encontró San Nicolás. La política, la justicia y los ciudadanos, unidos,  en defensa de la ley y en contra de las mafias.

Editorial de Alfredo Leuco en Radio Mitre