Se busca establecer el paradero de Axel Kicillof

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Este es un llamado a la solidaridad. Se busca establecer el paradero de un señor de unos 50 años, de baja estatura, tez blanca, cabello rubio y ojos claros. Se domicilia en Parque Chas, pero fue visto por última vez en el centro de la Ciudad de La Plata, en las inmediaciones de la Casa de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, donde trabaja como máximo responsable. Su nombre es Axel Kicillof. Ante cualquier información por favor, comunicarse con el Instituto Patria. Preguntar por su madre putativa, la señora Cristina que se encuentra muy preocupada.

Según Carlos Pagni, ella fue letal y terminante. Montada en cólera, su estado natural, Cristina dijo de su otrora admirado Axel: “No sabe gobernar”. Dan ganas de decir: “Chocolate por la noticia”. Kicillof fue uno de los principales funcionarios que no funcionaron, pese a que desde el gobierno nacional le enviaron fortunas que ninguna otra provincia recibió. Como si esto fuera poco, el “chiquito”, como lo llamó su jefa, se manejó con soberbia y una verborragia imparable más propia de un charlatan que de un administrador de la provincia más grande y con más pobres de la Argentina. Ahora está callado. No se quedó mudo ni perdió la voz. Dicen que perdió la autoestima después que Cristina lo llamara de urgencia a Santa Cruz. Ella lo bochó en su examen y le intervino el gobierno con un intendente de escaso nivel cultural, pero de altos vínculos con el mundo de los bingos y casinos bonaerenses. Muchos de los jefes distritales que fueron ninguneados por Axel, confiesan que darían todo por haber visto su cara cuando Cristina le ordenó que pusiera de jefe de gabinete a Martín Insaurralde y que se dejara de joder con sus amiguitos progres, amateurs e inútiles como Carlos Bianco.

Axel es economista, docente e investigador y egresado del Colegio Nacional Buenos Aires. A Martín Insaurralde en cambio, no se le conocen estudios superiores y terminó el secundario en un colegio de Banfield. Pero era intendente de Lomas de Zamora con gran respaldo en las urnas.

Cristina tenía en su lista a Axel como candidato a presidente para el 2023 pero, luego de la paliza electoral donde perdió alrededor de un millón setecientos mil votos, lo degradó a subordinado de Insaurralde que se hizo famoso cuando se casó con la modelo Jesica Cirio.

Tuvo que volver del Sur con la cola entre las piernas, humillado por su líderesa. Esta vez “La Pasionaria de El Calafate” se apasionó contra él.  

Axel bajó su perfil a menos diez y casi no participa de ningún acto ni discurso. Todavía está confundido por el urnazo y el cachetazo que le pegó Cristina.

Encima, cuando los intendentes vieron que Cristina le soltó la mano a Axel y le abrió la puerta a Insaurralde, muchos decidieron tomarse venganza frente a la altanería con que antes los trataba el gobernador intervenido. El que más lejos llegó fue Ariel Sujarchuk, intendente de Escobar que públicamente dijo que Axel “se encerró junto a su anterior gabinete” y que así no hay forma de revertir la hecatombe electoral. Sujarchuk agregó que hablaba en nombre de muchos de sus pares que piensan de la misma manera, que “Axel nos oía pero no nos escuchaba”. Por lo bajo y en off, aseguran que Kicillof nunca trabajó en la actividad privada, nunca pagó sueldos, no manejó ni un kiosco y que demostró ser muy ineficaz en la gestión. Lo mismo que dijo Cristina: “No sabe gobernar”.

Hace 5 meses, en este mismo espacio de la columna editorial yo decía que a Axel le faltaba gestión y le sobraba agresión.

Se refirió varias veces a la Ciudad de Buenos Aires como la madre de todos los contagios. Casi como si Rodríguez Larreta gobernara una fábrica de covid.

Se dedicó a bajar línea apocalíptica para no abrir escuelas. Como si esto fuera poco acusó de “egoístas e irresponsables” a muchos argentinos que tienen los negocios fundidos o se quedaron sin trabajo y por eso rechazan las restricciones estrictas.  Era lo único que faltaba para comprender que Axel Kicillof está atrapado por arenas movedizas. Por eso se mueve poco. Pero cada vez que se mueve, se hunde más. La tierra arcillosa de la gestión lo va tragando lentamente. Le va a costar salir de ese lugar antes de ser engullido en su totalidad.

Hay que recordar que su tarea como Ministro de Economía lo consagró como uno de los peores y de los más fanfarrones de la historia. Nos hizo perder fortunas a los argentinos. Y siempre, en el nombre de la emancipación anti imperialista le llenó la cara de billetes a los acreedores de todo tipo.  Pero hoy, la administración del gobernador es tan deficiente que su imagen negativa crece geométricamente en el corazón del electorado de la provincia de Buenos Aires. Su codicia por el poder absoluto para La Cámpora lo llevó por el peor de los caminos. Miró para otro lado ante el tráfico de vacunas y las aplicaciones vip y clandestinas y puso en manos de la militancia la responsabilidad de la inmunización. Se apropiaron de todo el mecanismo vacunatorio con la idea de llevarse todo el rédito político. Pero fue tanta la mala praxis que sembraron que, en realidad, está cosechando imagen negativa y rechazos a granel. Esa avaricia por manejar solos el tema lo llevó a rechazar los ofrecimientos de los intendentes para que se vacunara en centros muy bien preparados y con gran experiencia. Pero ellos prefirieron locales partidarios, sindicatos de Baradel y edificios provinciales.

Jamás en su vida fue peronista pero tuvo que aprender la marchita de apuro porque fue designado como vicepresidente del Partido Justicialista. Hizo un giro ideológico inverso al de Amado Boudou. El delincuente condenado y ex ministro de Economía, pasó del liberalismo de Alsogaray al marxismo cristinista de mentirita. Y Axel pasó de enseñar marxismo en la facultad a las 20 verdades de Perón. Fue meteórica su carrera. Se afilió en febrero al justicialismo y un par de semanas después fue elegido en la conducción, junto con Alberto Fernández. Todo ocurrió en un santiamén. Fue la noche en que se contaron los votos. El pueblo se expresó y sanseacabó.

Editorial de Alfredo Leuco por Radio Mitre