Antes que Brandoni se olvide

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La presentación del libro de Luis Brandoni fue absolutamente emocionante. Se trata de sus memorias tituladas “Antes de que me olvide”. Las editó “Sudamericana” y Beto tuvo la colaboración en el texto de Marcelo Ramos. La ceremonia fue en el Multiteatro, en el corazón de la calle Corrientes y en medio de la escenografía de “El acompañamiento”, la obra maestra de Carlos Gorostiza que Brandoni está protagonizando con David Di Nápoli. Le recuerdo que “El acompañamiento subió a escena como un grito de gran resistencia a la dictadura militar en “Teatro Abierto” Y que Gorostiza fue el primer secretario de cultura de Alfonsín cuando recuperamos la democracia.

Carlos Gardel desde una foto en la pared supervisó la noche, cargada de risas y lágrimas. La platea respetaba los protocolos de esta maldita pandemia. Una butaca si, 5 butacas, no. Una fila si, dos filas, no. Barbijos y alcohol en gel hasta en el baño.

En la mesa, sobre el escenario, como ya es habitual, la voz y el contenido de Santiago Kovadloff, sedujo a todos. Habló de la vocación de un actor que dejó huella en su tiempo. La historia de Beto es la historia de la Argentina de los últimos 60 años. Brandoni marcó una época del cine, el teatro y la televisión y eso también lo marcó a él.

El libro tiene dos prólogos, de dos gigantes: Sergio Renán, quien lo dirigió en “La tregua”, la primera película argentina nominada como mejor extranjera para un premio Oscar y Juan José Campanella, que con “El secreto de sus ojos”, ganó el Oscar. Como la primera parte del libro se escribió hace varios años, Renán pudo entregar ese texto antes de morir en el 2015. Allí destaca que Brandoni tiene los instrumentos actorales para hacer teatro “culto” pero también, para que los sectores populares terminen adorándolo. Para Renán, el público entiende a Brandoni como “un cómplice, como parte de su familia”.

Campanella dijo que “este hombre logró hacerlo llorar de risa en un programa de televisión y de emoción en una película. Es el truco del mago. Te arranca carcajadas y te pone un nudo en la garganta en un lapso de segundos”. El empresario Carlos Rottemberg contó anécdotas claves para conocer la profundidad ética de Brandoni. Era diputado y no tenía un peso. No había aceptado un trabajo en televisión por el que le pagaban fortunas porque no quería descuidar su trabajo legislativo. Muchos amigos le tuvieron que prestar dinero. Y aquel momento dramático cuando el empresario muy joven por ese entonces, sufrió con Beto las amenazas del terror de estado. Había programado en un pequeño teatro de Pinamar a Mercedes Sosa, Marikena Monti y a Brandoni.  Un día tenebroso, todos los departamentos del edificio del barrio de Caballito donde vivía Rottenberg, recibieron por debajo de la puerta un panfleto repugnante donde les avisaban a los vecinos que ahí vivía un protector de subversivos. Los condenaron a muerte y por supuesto, Beto se quedó sin actuar en Pinamar.

El extraordinario cineasta Héctor Olivera, que a los 90 años también está a punto de publicar sus memorias, contó en la cena posterior, situaciones increíbles, allá en el sur cuando filmaron “La Patagonia Rebelde” con Brandoni, Pepe Soriano, Héctor Alterio y Federico Luppi, entre otros emblemas de la actuación.

Brandoni, con 80 años recién cumplidos, se mueve como un joven apasionado en defender los principales valores de la democracia y la libertad. Le pone el cuerpo y la cara a las  convocatorias. No se vende ni se calla. Tiene convicciones profundas, y unos huevos del tamaño del Congreso de la Nación. Porque esa actitud, le ha multiplicado el amor de las multitudes pero, simultáneamente, el odio de los fanáticos. Con tristeza, confesó que esta fractura social expuesta le hizo perder amigos de toda la vida.

Brandoni contagia esperanza y está abrazo a millones de argentinos que lo consideran un verdadero héroe social. Porque enarbola sus convicciones y no tiene un gramo de especulación. Su protagonismo no tiene ningún interés personal. Podría quedarse en su casa a disfrutar las mieles del éxito que tuvo y tiene en todos los planos. Pero elige ser más ciudadano que nunca y comprometerse por sus ideales aunque eso no le traiga ningún beneficio personal.

Beto Brandoni, a esta altura, es un prócer de la cultura y la libertad. Es un canto a la honradez republicana y a la democracia.

Luis Brandoni sobre las tablas se transforma en un manual del que cualquier actor puede aprender. Celebra porque dice que su actividad, es una de las pocas artesanales que quedan. El teatro se hace igual que hace 3.000 años y todavía no se inventó un botón o una inyección que les ayude a aprender la letra y los movimientos en la escena. Brandoni, ya fue distinguido como ciudadano ilustre de la ciudad y la provincia hace tiempo. Pero creo que se ganó largamente la condición de ciudadano ilustre de la República y la democracia. Y no lo digo solamente por esos videos que con su emoción, ayudó a movilizar a tantos argentinos preocupados el avance de la cleptocracia y el chavismo K. Lo digo por su trayectoria impecable como Actor de la Nación, como dirigente sindical valiente y perseguido por la dictadura y como ex diputado del radicalismo que hizo honor a la honradez de presidentes como don Arturo Illia o Raúl Alfonsín.

Adalberto Luis Brandoni nació en el Dock Sud, en el empedrado y con los sonidos de bandoneón arrabalero de los conventillos. Por eso es tan tanguero y miembro de la Academia del Lunfardo.

 El destino le puso dos marcas que luego tomaron vida. Su casa estaba en la calle Leandro Alem y con el tiempo, él también fue orgulloso integrante de la Unión Cívica Radical. Pero en los cines de barrio, el “Selec” y el “Eden”, se enamoró de esa pantalla gigante y dedicó su vida entera a dignificar el oficio de actor.

Arrancó con los mejores y los que hicieron de la ética una bandera: en la Comedia Nacional Argentina dirigida por Luisa Vehil. Los argentinos decentes y democráticos le debemos mucho al Beto Brandoni. Instaló para los tiempos en la memoria colectiva personajes y películas que son parte de nuestra identidad como pueblo. “Esperando la carroza”, es una película de culto que hoy se ve más que nunca a través de las redes. Todos repiten esas palabras de Antonio Musicardi, su personaje, el hijo de Mama Cora, cuando dice, falsamente compungido: “Me partieron el alma. Que miseria. ¿Sabes lo que tenían para comer? Tres empanadas… tres empanadas”. Eso dice mientras va saboreando como si nada, una de esas empanadas. Una escena memorable del grotesco criollo costumbrista de Alejandro Doria. No hizo otra cosa que meterse en el corazón de la gente y dar cátedra con sus personajes y de ser un ejemplo de vida. No alcanza una hora para recordar sus grandes éxitos. Cada uno elige: La Tregua, por ejemplo. Por ese trabajo, la Triple A, lo condenó a muerte y lo obligó a exiliarse por un tiempo en México. Era una organización terrorista de ultraderecha que nació al amparo del estado peronista y de su jefe el ex ministro José López Rega.

La Triple A criminal (Alianza Anticomunista Argentina) tuvo su contracara con la Triple A luminosa, la Asociación Argentina de Actores de la que Brandoni fue secretario general de 1974 hasta 1983. Había que tener la valentía del tamaño de la catedral cuando los fachos de López Rega y los criminales de lesa humanidad de Videla perseguían, secuestraban y asesinaban a mansalva. Brandoni fue reelecto en su gremio, incluso estando en el exilio. Y eso muestra su lealtad con sus compañeros de trabajo, su pluralismo y su valentía a prueba de balas en todo el sentido de la palabra balas.

El terrorista de estado Aníbal Gordon secuestró a Brandoni y su esposa de entonces, Martha Bianchi. Los “chuparon” como se decía en aquellos tiempos macabros. Fue llevado a “Automotores Orletti”, un campo de concentración donde fue torturado y donde salvó su vida de pura casualidad.

Aunque suene increíble, durante los tiempos de cólera con K, Alejandra Darín y otres muchaches adoradores de Cristina fueron crueles en sus críticas cuando Brandoni renunció como afiliado a lo que definió como “Asociación Kirchnerista de Actores”. A un prócer que deberían reverenciar lo trataron como un traidor.

Otros compatriotas llevan en sus neuronas para siempre, obras maestras como “La Patagonia Rebelde”, “Made in Argentina”, el “Cuento de las Comadrejas” y el super éxito de  “La odisea de los Giles”, dirigido por Sebastián Borensztein.

¿Quién no disfrutó con Mi Cuñado o Buscavidas? Brandoni es por lejos el actor que hizo más obras de autores nacionales y es el único que no trabaja los primeros de mayo aunque pierda una gran recaudación. Su horizonte en la vida es la ética de las convicciones.

Consideró a Raúl Alfonsín como su padre político. Fue su asesor en el tema cultural y un día inolvidable, en ese carácter tuvo una charla deliciosa con Jorge Luis Borges. Jorge Miguel Couselo, Carlos Gorostiza, Sergio Renán, Manuel Antin y Santiago Kovadloff fueron los que apostaron a renovar democráticamente la cultura desde 1983.

 Hincha de River, su máxima felicidad son Florencia y Micaela, sus hijas del alma. Y sus nietas, Olivia, Catalina, Macarena y Tomás, por orden de aparición. Y cultiva su amor por Saula Benavente, su novia desde hace años.

Brandoni es un argentino inmenso y ejemplar. Brandoni no se vende ni se alquila. Se puede romper, pero no se dobla, según el testamento  de Leandro Alem, justo el nombre de la calle en donde nació, en el Dock, con el corazón mirando al Sur…

Editorial de Alfredo Leuco en Le doy mi Palabra, por Radio Mitre