Alfredo Leuco: “Cristina es la persona que más daño le ha hecho a la Argentina”

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En una entrevista con Infobae, el periodista analizó la situación actual del país, el avance del Gobierno sobre la justicia y la importancia que tendrá el resultado de las elecciones para el futuro de la vicepresidenta. Su opinión de Alberto, Macri, Máximo y el Papa en un pin pong imperdible.


Alfredo Leuco se siente en su mejor momento profesional y se autodefine en tres conceptos: padre, profundamente cordobés y periodista. Adicto al trabajo, disfruta de su rutina y se involucra a pleno en la producción de sus programas. También revela que hace todos los días 45 minutos de bicicleta antes de desayunar. Solo los fines de semana se permite asados, dulces y fernet. Hoy, soltero, no se cierra al amor, aunque sostiene que la convivencia ya no está en sus planes.

En una espectacular entrevista con Infobae, el periodista opinó de todo y analizó la actualidad política. Aseguró que a Alberto Fernández no le cree nada y señaló que la excesiva agresividad de Cristina Kirchner ha unificado a la oposición.

—¿En qué momento de su vida se encuentra?

—Desde el punto de vista profesional te diría que estoy en el momento más importante, con mayor nivel de impacto de mi trabajo. En Radio Mitre, lidero mi horario, ya hace mucho tiempo, desde que llegué. Y ahora en La Nación+ nos está yendo muy bien, también está entre los programas más vistos. Además, me contratan para dar charlas. Tengo mucho trabajo y tengo mucha libertad, por lo tanto, me siento en un momento profesional, te diría, inmejorable. Y en lo personal, la gran felicidad de mi hijo. Fijate que Diego tiene 31 años y él ya logró 30 años antes que yo todo, desde las cosas más pequeñas, pero simbólicas, como por ejemplo: fue tapa de Gente, 30 años antes que yo; condujo radio 30 años antes que yo y conduce televisión abierta 30 años antes que yo; y encima Telenoche, que es el símbolo del noticiero histórico de la Argentina.

—¿Cuáles fueron los tres momentos bisagras que marcaron su vida profesional?

—El primer momento bisagra fue irme del diario Clarín. Yo tenía 11 años trabajando como periodista gráfico, cosa que amo, es el periodismo original, es el periodismo profundo, el que te ayuda a investigar, a pensar cuando escribís, a buscar en archivo, asociar ideas. Era mi sueño de chico en Córdoba, trabajar en El Gráfico o en Clarín. Bueno, entré a Clarín, en deportes, durante la dictadura militar. Y en el 82, cuando luego de Malvinas empieza a abrirse la democracia, pasé a política. Yo tenía ganas de hacer radio y televisión. Cuando me fui, fue una jugada riesgosa, muy grande, pero creo que fue fundamental, para mí nadie se arrepiente de ser valiente, uno se arrepiente de ser cobarde. Armé una pequeña productora, increíble, hacíamos un programa en el canal que tenía la Fundación Favaloro, y como había un montón de tiempo muerto que lo aprovechaban para alquilarlo a distintas producciones, hacíamos un programa ahí de cable. Por supuesto que el primer año me fundí, perdí toda la plata de la indemnización, pero aprendí respecto del periodismo audiovisual. Así que ese fue un momento importante, sin lugar a duda. El otro hito en mi vida fue haberme incorporado a TN, porque significaba que ya jugaba en las grandes ligas. Y, por último, otro gran hecho tiene que ver con haber pegado el salto de TN a La Nación+. No me gusta quedarme apoltronado en los lugares donde hay seguridades absolutas.

—¿Cómo ve al periodismo hoy?

—Absolutamente fracturado, como el resto de la sociedad. Hay una grieta muy grande entre aquellos que apoyan a Cristina Fernández de Kirchner y aquellos que tienen una mirada más crítica del Gobierno y que apuestan a una sociedad más democrática, más republicana, más plural. Creo que lo principal es no mentir. Cuando uno va a la Facultad en Ciencias de la Información, en Córdoba, te enseñan a respetar el dato, la verdad absolutamente rigurosa al máximo. Después, las opiniones son libres, vos tenés la opinión que quieras. Pero yo puedo decir que me parece una barbaridad que Cristina Fernández de Kirchner cobre tres sueldos del Estado. Pero yo no puedo ocultar que eso existe. Otro periodista podrá decir no, se lo merece, es lo que corresponde, es por ley. Pero no ocultar el dato.

—¿Le sorprendió que Cristina haya vuelto al gobierno?

—Mirá, Cristina tiene una astucia táctica de la que no sobra en la Argentina. Ella hizo un análisis inteligente desde el punto de vista político, se dio cuenta de que no podía llegar sola. Hizo un análisis de la situación y eligió a alguien que podía engañar a la gente diciendo que era distinto, que era prudente, que era moderado, para tratar de conseguir el voto más blando, el voto no tan, digamos, rigurosamente kirchnerista.

—¿Alberto engañó a la gente?

—Bueno, nunca creí en eso yo. Uno de mis libros empieza diciendo: “Alberto Fernández es menos de lo mismo”. En ese momento me decían “vos sos demasiado duro”. Bueno, ahora está bastante claro que son lo mismo y Alberto no tiene ni siquiera las condiciones de buena oradora ni la astucia táctica que tiene Cristina; carece hasta de eso.

—Entonces, para usted, ¿Cristina, por ahora, no va a ir presa?

—Por el momento no. Desde el punto de vista de los tiempos no hay ninguna causa que esté lo suficientemente avanzada como para que vaya presa. Lo digo con dolor, pero digo la verdad, lo que yo creo. La Justicia argentina tiene mucho olfato, tiene la pituitaria muy entrenada para olfatear el clima político. Yo creo que, si en las elecciones de octubre Cristina pierde, es decir, que saque menos votos que los que sacó Alberto, que pierdan senadores y pierdan diputados, creo que las causas se van a acelerar y tal vez el otro año Cristina tenga problemas muy serios y pueda ser detenida. Al revés, si Cristina gana, no solamente no va a ir presa, sino que van a ir presos aquellos que la denunciaron, que la criticaron, como está pasando ahora con el caso del esposo de Carolina Píparo. Que es la única persona detenida en la historia argentina producto de un accidente automovilístico. Pero bueno, ahí hay una clara actitud de venganza.

—Usted que conoció a Néstor Kirchner. ¿Qué cree que pensaría él si hoy estuviera con vida?

—Mirá, él era un tipo que tenía la misma codicia por el dinero y el poder, la misma actitud desagradecida con la gente; no tenían amigos, tenían solamente súbditos. El problema de los Kirchner más que ideológico es personal. Tienen objetivos políticos y tienen voracidad, yo diría, bulimia por el poder y por el dinero. Néstor Kirchner sí tenía más que Cristina astucia táctica y capacidad de negociación con distintos sectores. Cristina es tan extrema en sus posiciones, tan agresiva, que vos fijate que lo que le sirvió para ganar la elección ahora se le complica. Porque al atacar tanto a la Justicia ha unificado a los jueces y a la Corte Suprema de Justicia que la miran con antipatía. Con esta actitud tan agresiva ha unificado a la oposición. Que Juntos por el Cambio no se haya dividido es un milagro. Entre otros motivos es gracias a Cristina que ataca tanto que te obliga a cerrar filas. Así que yo creo que Néstor Kirchner le criticaría eso: “Cristina no seas tan estricta, no seas tan rigurosa, no seas tan agresiva porque el resultado que obtenés es que el frente se abroquela en contra tuyo”.

—¿Quién cree que es hoy el candidato más fuerte de la oposición?

—Bueno, yo creo que eso está en desarrollo y en movimiento. Si uno va a las encuestas, hoy claramente aparece con mejor imagen Horacio Rodríguez Larreta. Con una buena gestión en la Ciudad. Pero yo no me arriesgaría a decirlo hoy, falta mucho, por dos motivos: primero porque la Unión Cívica Radical va a querer instalar un candidato; segundo porque dentro del PRO la figura de Patricia Bullrich está creciendo muchísimo. Así que vamos a ver qué pasa en las elecciones, ahora, de medio tiempo.

—¿A Mauricio Macri cómo lo ve?

—Lo veo corrido de la posibilidad de candidatura, y me parece razonable. Yo creo que Mauricio Macri ya cumplió con su ciclo presidencial. Él debe ser una especie de partero, ayudar a las nuevas generaciones de Juntos por el Cambio. Que ayude con la experiencia, con sus cosas buenas y con sus grandes errores, y creo que el libro que está sacando apunta a eso.

—¿Tiene contacto con el Presidente?

—No, con Alberto no. Yo no me reúno con la gente a la que no le creo. Me ofrecieron alguna vez, como a todos los periodistas, tomar un café, como se hace en cualquier parte del mundo. Yo lo he hecho antes con prácticamente todos los presidentes, un off the record, conversar, saber qué está pasando. Me lo han ofrecido y les he dicho que no, pero no por una actitud obtusa de negación, no le creo. Entonces para qué voy a escuchar a Alberto Fernández si cada vez que dice algo está mintiendo.

—¿Le gustaría entrevistarlo?

—Un mano a mano en vivo sí, me encantaría.

—¿Qué le preguntaría?

—Si está arrepentido de haber hecho un pacto con el diablo. Porque, por un lado, en su currículum y en su vida va a quedar como Presidente de la Nación Argentina, lo cual para cualquier político es un orgullo, pero, por otro lado, yo creo que va a quedar instalado como uno de los peores presidentes de la historia, que ha tenido que lidiar con fuego interno y con una enemiga interna como Cristina. Ese pacto espurio es de imposible cumplimiento, porque Cristina le ofrece la presidencia, para él una tentación tremenda, pero a cambio le pide impunidad.

—¿Lo sorprendió el vacunatorio VIP?

—Me parece uno de los hechos de mayor degradación moral que he visto en los últimos años. Hay una concepción que me parece demoledora para el oficialismo, para el Gobierno. Primero la histórica del peronismo es de sentirse dueño del Estado. Somos los dueños del Estado y hacemos lo que queremos. Como producto de esa concepción las vacunas también son nuestras. Eso en lo político. Pero en lo moral, que se vacune a personas como Carlos Zannini y que haya cientos de abuelos, de médicos y enfermeros que hoy todavía no se han vacunado, y que no solamente se vacune, sino que malverse un documento público, diciendo que es personal de salud. Es el jefe de los abogados del Estado, él tiene que bregar por el cumplimiento de la ley, que no defrauden al Estado. Tiene dos denuncias ante la Justicia. No sé si van a avanzar, pero me pareció uno de los casos más graves de degradación moral del poder político.

PING PONG POLÍTICO

—El papa Francisco

—Tuve una gran relación al principio. Tengo tres bendiciones, he hablado por teléfono con él. Me ha mandado mails. Y si hoy fuesen elecciones a presidente del mundo tal vez yo lo votaría porque ha luchado por la buena relación entre las distintas religiones, porque siempre está pensando en defender a los pobres y en contra de la guerra. Ahora, si fuese candidato a presidente de la Argentina no lo votaría, porque ya están Alberto y Cristina. Creo que ahí yo empecé a tener una mirada mucho más crítica del Papa, porque se ha metido demasiado en la política. Creo que no le sirve a él, no les sirve a los católicos, no les sirve a los argentinos. Y no ha condenado dictaduras como la de Venezuela.

—Alberto Fernández

—Él mismo se definió, es un títere, es una marioneta de Cristina. Es menos de lo mismo.

—Cristina Kirchner

—La persona que más daño le ha hecho a la Argentina y que más daño le puede seguir haciendo.

—Máximo Kirchner

—Creo que tiene buenas intenciones, pero ha llegado siempre por el apellido y nunca por su propia capacidad como dirigente político. No ha mostrado, en ninguno de los rubros, que se haya capacitado para nada. Si se llamara Máximo Pérez, a lo mejor, con suerte, sería concejal.

—La Cámpora

—La Cámpora es un movimiento que, por un lado, respeto desde el punto de vista de la militancia. Yo reivindico la militancia, creo que no se puede generar una sociedad mejor sin una mejor política y aquel que se dedique a la política. Lo que pasa es que creo que es una agrupación sumamente radicalizada, desde lo ideológico, y que se armó de arriba para abajo, con el dinero del Estado, y no de abajo para arriba surgiendo de las entrañas del pueblo.

—María Eugenia Vidal

—Qué buena pregunta. En un momento pensé que podía llegar a mucho. Ahora tengo mis dudas, porque en los momentos donde el pueblo argentino más ha sufrido la vi un poco lejos. Creo que está en ella tomar la decisión. Si quiere seguir jugando en las grandes ligas políticas, se compromete y empieza a aparecer con fuerza creo que sigue teniendo muchas posibilidades, porque tiene mucha empatía con la gente.

—Axel Kicillof

—Kicillof me parece una persona excesivamente dogmática. Formada en el dogmatismo ideológico. Un muy mal administrador y uno de los peores ministros de Economía que hemos tenido.

—Ginés González García

—Es un chanta que no pegó una. Es un tipo que, en su momento, y yo se lo reconozco, tuvo prestigio como médico sanitarista. Pero desde Cristina para acá, cuando él estaba a favor del aborto, pero se calló porque Cristina en esa época estaba en contra, y a cambio de su silencio le dieron la embajada en Chile, se convirtió en un oportunista, que en el contexto de la pandemia hizo desastres. Y mira vos cómo termina. Tirado por la ventana por su propio gobierno y por sus propios amigos.

—¿Carla Vizzotti?

—No la conozco. Me parece que tiene una formación sanitaria bastante sólida. Pero tiene poca capacidad de movimientos, porque está encerrada en un gobierno que no entiende del todo para qué lado ir. De hecho, le ha costado muchísimo conseguir la vacuna, por ejemplo.

—Felipe Solá

—Leí un tweet hace poco que me resultó muy gracioso, dice “el problema de Felipe Solá no es que no sabe inglés, el problema es que no sabe castellano”. Ha sido un buen funcionario en la Secretaria de Agricultura, ha sido una persona democrática. Y al incorporarse hoy con esa voracidad, por siempre estar al lado del poder, es un kirchnerista más, aunque a él no le guste.

—Fernán Quirós

—Me parece una de las grandes revelaciones de los últimos tiempos. Un técnico, un científico sólido, inteligente, que manejó muy bien la pandemia y la comunicación. Lo quieren poner de candidato, pero creo que él no tiene ganas y no quiere. Pero es una persona que sale fortalecida en su imagen después de la pandemia.

—Elisa Carrió

—Es la mujer, tal vez, más valiente, con más capacidad de denuncia; más allá de que hay un montón de cosas que no comparto con ella y de algunos errores que yo creo que comete en política. Pero creo que la Argentina le debe mucho por su honradez, su valentía, la denuncia permanente de la corrupción que ha hecho y que tenía absoluta razón.

—Mauricio Macri

—Macri va a quedar en la historia como el primer presidente no peronista que completó su mandato. Creo que generó esperanza y cometió una cantidad de errores políticos muy grandes producto de cierta impericia, mal asesorado por Marcos Peña o Durán Barba. La historia lo va a ver un poco mejor de lo que lo ve ahora, pero se desperdició una gran oportunidad.

—¿Qué hace cuando no trabaja?

—Me gusta mucho caminar. No corro porque tengo las rodillas complicadas, pero camino en forma enérgica y me gusta caminar por Palermo. Eso me hace muy bien a la cabeza. No ando con audífonos para escuchar música, escucho lo que dice la gente, los bocinazos. Y ahora en pandemia, que había menos gente caminando, hasta se recuperó el canto de los pájaros. Leo, leo muchísimo. Ahí tengo una deformación profesional, porque leo más biografías, análisis y ensayo político que literatura, pero amo, amo la buena literatura. Por ejemplo, soy un gran amigo de Jorge Fernández Díaz. Me gusta ver películas a través de la tele o, cuando se podía, en el cine.

—¿Se cuida con la alimentación?

—Sí, sí. Soy muy obsesivo en mis horarios, en mis costumbres. Te diría aburrido, rutinario en muchas cosas, pero me ayuda. Trabajo muchas horas por día, le dedico mucho a la investigación, al trabajo, a los textos que escribo, a producir los programas de radio y televisión. Ayudo mucho a la producción, todo el tiempo estoy produciendo programas. Y para equilibrar ese desgaste mental, esa fatiga cognitiva, la mejor manera es hacer deporte. Así que yo me levanto a las 5:50 de la mañana, me subo a la bicicleta fija mientras miro la tela y escucho radio, y ahí hago 40, 45 minutos de bicicleta todos los días, menos sábados y domingos, que me voy a caminar. Elongo otros 10, 15 minutos. Me ducho y recién hago un desayuno importante.

—¿Qué desayuna?

—Como dos o tres galletas de arroz con queso light, un pedacito de queso también light y café. Eso es un desayuno importante para mí y durante toda la semana me cuido.

—¿Cuál es su mayor tentación?

—Me gusta comer un buen asado. Las pastas me vuelven loco. Los dulces, me pierden. Entonces eso lo dejo para un sábado a la noche y tal vez un domingo al mediodía si tengo un cumpleaños, una fiesta familiar, una salida con amigos. Y ahí, por supuesto, me puedo tomar un fernet como buen cordobés. Pero si no durante toda la semana no pruebo alcohol ni pan.

—¿Está enamorado?

—No. Yo me divorcié de la madre de Diego, viví 24 años con ella y he tenido parejas, pero que no han durado demasiado. A esta edad, tengo 65 años, amo muchísimo esto que vos ves acá, la independencia. Todas mis parejas, entre otras cosas, se negaban porque yo usaba el living comedor como oficina. Porque me gusta una mesa grande, me gusta estar mirando la ventana. Ahí tenés tu escritorio, y tenían razón, pero bueno. Yo ahora tengo mi oficinita instalada en el living. Tengo una gran libertad y ya estoy grande, no conviviría. Si encuentro, digamos, el amor, que me encantaría por supuesto, bueno, iría por estas nuevas modalidades de vivir en casas separadas.

—¿Qué aprendió de la pandemia?

—Mirá, la pandemia me ha generado, lo que Facundo Manes llama: fatiga cognitiva. Me cuesta más concentrarme. La columna editorial que escribo todos los días para la radio y la tele antes la escribía en una hora, ahora me lleva una hora y media, a veces dos. O sea, tengo menor capacidad de concentración, estoy más cansado. En cuanto a las cosas positivas aprendí a hacer pepinos en salmuera, por ejemplo. Descubrí, por ejemplo, qué es el lavarropas. Y después viene el interrogante de qué va a pasar con la humanidad, qué va a pasar con el virus. Esto no terminó, no creo que haya terminado, y creo que tenemos que estar muy atentos y poner el oído en los mejores científicos del mundo, porque todavía no he visto precisiones absolutas de nada, ni cuándo va a terminar, si va a haber una mutación más fuerte. Así que, poco a poco, con las vacunas, con el cuidado, estoy todo el tiempo con barbijo.

—¿Alfredo Leuco es igual a qué?

—¿Igual a qué? ¿sabés cómo me defino? Tengo pocas certezas en la vida y, además, a medida que voy entrevistando gente importante, leyendo libros, estudiando, tengo cada vez más preguntas en lugar de certezas. Pero tengo sí certezas que me definen, soy definitivamente padre, profundamente cordobés y periodista, en ese orden.